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miércoles, mayo 16, 2018

Los hijos, unos maestros


Percibo que el día de la madre y  los demás días establecidos no se  escapa a los tentáculos del Dios Mercurio, el consumismo. Cada día, sin importar la fecha  es la oportunidad para celebrar la vida de esos seres que amamos. No obstante respeto los que quieren honrar estos días y se hacen presentes.

A propósito del día de la madre mi tío Tulio, que ya casi es nonagenario me llamó para decirme: “te quiero felicitar por la  belleza de hijo  que tienes”. Le recordé: “que tengo dos”, me replicó, “lo olvidé, es que  trato más a Danielito”. Y es que Daniel apoya a mi tío en todos los temas de tecnología a los que Tulio no encuentra respuesta, si  traba el celular, si se le coló un virus a su pc o cuando quiere cambiar la cama de sitio. Dany con paciencia y amor lo apoya, sin esperar nada a cambio.

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domingo, abril 15, 2018

Tus palabras marcan a fuego a tus hijos



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Muchas veces los padres en medio de la ofuscación, de los trajines del día a día o con una broma hacemos juicios y  expresamos  creencias y pensamientos sobre nuestros hijos y sus actitudes. Lo hacemos  de   manera inocente y con la mejor intención. Sin darnos  cuenta que de una buena  o mala manera lo que expresamos deja una huella profunda en la psique de nuestros hijos y  más tarde eso lo retará y lo empoderará o le traerá grandes traumas

A todo esto le llamamos mandatos, una mirada,  un consejo,  una frase de alguien significativo, de alguien importante en la infancia que se incorpora. Esa incorporación podemos hacerla   de manera consciente y lo recordamos o de manera inconsciente,   no lo recordamos. De lo que no eres consciente es de la fuerza que ese mandato tiene. Todo depende de cómo su psique la lee, la recibe.

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jueves, febrero 15, 2018

Cuando te duele ser psicóloga


El encuentro con un paciente por lo regular es un viaje maravilloso, una puerta que se abre hacia una nueva alma, a una manera diferente de leer la vida. Y por supuesto que ese ser viene cargado de angustia y dolor,  no obstante,   la posibilidad de movilizar su potencial y su desasosiego hacia sus recursos es un viaje sorprendente que nos permite crecer a los dos. Así que cada encuentro me llena de ilusión, curiosidad y alegría.

Siendo este un caminar gozoso,  algunas veces ha  tocado a mi puerta alguna angustia que me excede. Un momento difícil, muy difícil que aún hoy se me anegan los ojos cuando lo recuerdo fue  caminar al lado de aquella paciente sueca a la que llamaremos Rosa,  fue algo difícil verdaderamente difícil.  Rosa era una mujer encantadora, elegante, distinguida políglota, hablaba ocho idiomas, rondaba los 65 años,  había llegado a Colombia hacía más de tres décadas  y su neurólogo dos años atrás  le había diagnosticado la temible enfermedad del olvido: el  Alzheimer, fue éste precisamente su neurólogo quien me la remitió.

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sábado, septiembre 23, 2017

¿Dónde nacen los conflictos de parejas?



Un consultante de Los Ángeles me contactó para aclarar algunas dudas  referidas a la relación de pareja.  Vamos a llamarlo Paul, él  tenía dudas de si este era el momento adecuado para conseguir pareja, si la conseguía en Norteamérica o si esperaba a regresar a su país de origen, le preocupa la postura de  sus padres e hijas pues éstos  quieren  controlar sus relaciones,  quieren  que salga con las personas que ellos le imponen.  Paul además me expresó que tenía miedo de cometer los mismos errores del pasado, de repetirse o de que su próxima  pareja le hicieran lo mismo que las anteriores.

Paul necesitaba un re encuadre en torno a los límites de los padres y los hijos sobre su vida de pareja y sobre las decisiones que como adulto  toma de manera autónoma.  Recordar que el miedo es la talanquera que te impide avanzar, que la única manera de ir en pos de lo que quiero es aprender a superar los miedos, atravesarlos. Poner en una balanza sus deseos y sus miedos, sopesar. 

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lunes, julio 03, 2017

El suicida envía un mensaje






Hay personalidades que llegan a hacer cosas que ellos no sospechaban que harían y los demás tampoco.


De manera regular el tema de los límites está sobre el tapete en mis sesiones terapéuticas, en el círculo de mujeres un espacio que tengo de terapia grupal, en los talleres, seminarios y cursos que realizo.  He observado que  cuando alguien  plantea una situación insostenible,  el tema de los límites se impone. Y al respecto siempre digo: si no pones  límites, te caminan por encima. La situación  te lleva hasta el precipicio,  a tomar decisiones irracionales, devastadoras.  

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domingo, abril 10, 2016

No me he casado y… qué


Nataly llegó a la consulta con sus ojos negros enrojecidos. Se me arrojó a los brazos y comenzó llorar: “No había pensado en eso, pero de pronto… todo el mundo empezó a decirme: que dónde está el novio, que cuándo me caso, que si pienso tener hijos, que es la hora de hacerlo, pues pronto estaré más vieja. ¡Tengo 30 años!, me estoy forjando mi futuro. No tengo novio, pues hasta ahora nadie ha llegado a moverme como para dar tremendo paso. Luz Marina, ¿me tengo que casar ya?, ¡yo no pensaba que a los 30 uno era viejo!

El video que acompaña este articulo me trajo a la memoria a Nataly  y a otro montón de pacientes que han atravesado esta situación Nataly,  una chica menuda e inteligente que le tocó ver desde niña la difícil relación de sus padres: él, un infiel despiadado y la madre una mujer “sumisa hasta el asco y la rabia”, según decía Nataly. Y con semejante trauma de infancia, ella se lo piensa seriamente, antes de embarcarse en una relación. 

A partir de la tercera década nuestro psiquismo empieza a hacer evaluación de vida. A los treinta, llega el primer balance. Y puede presentarse en cualquier momento, en el intervalo que comprende tres años antes o tres años después de la treintena. Para las chicas es la prueba del tiempo, les entra la urgencia de casarse, de formalizar algo con su pareja, de tener hijos, si ello está en su proyecto de vida, ¡se empiezan a sentir viejas!, en el caso de Nataly, fueron los de afuera los que le pusieron el tema sobre el tapete. Para los chicos, es la prueba de la soledad, es inexorable, hasta el mismo maestro Jesús la tuvo que pasar. 

Nataly estaba orientada a sus objetivos profesionales, a llenarse intelectual e interiormente no pensaba en una relación de pareja. El afuera, sus familiares, amigos y conocidos se encargaron de ponerla de frente sobre este tema, al punto que lograron desestabilizarla psíquicamente. 

En china el asunto pasa por lo cultural, de manera desbordante, al punto que a las chicas de 25 años, sin casarse, las llaman “mujeres sobrantes”, es un asunto que se vuelve problema familiar. Las chicas de china decidieron que su valía no estaba en tener una pareja, en casarse, la valía no venia del afuera. Su valor estaba dentro de ellas mismas. Entonces decidieron empoderarse en su ser y salieron a gritarlo a las calles, a la sociedad, al mundo, a sus padres. Como dice Oscar Wilde, la primera relación de amor es con nosotros, pues ésta es una historia de amor que no tiene final. Y cuando tengo una relación sana, sólida y robustecida conmigo, estoy listo, lista, si está dentro de mi proyecto de vida,  para encontrar a otra a otro para caminar y desarrollarme, para seguir al siguiente nivel, desde el ser.

domingo, marzo 27, 2016

¡Elijo ser feliz ya!



Me he dado cuenta de que los seres humanos postergamos la felicidad desde estamos chicos. Empezamos a descubrir el mundo, observamos a los mayores y pensamos que cuando seamos como ellos seremos felices y vamos a hacer capaces de hacer las cosas que ellos hacen con mayor autonomía, aunque esa no sea precisamente la palabra que usemos. En la escuela lidiamos con las cosas propias de esta época y pensamos: seré feliz cuando pase al colegio y no tenga que luchar con las cosas que tengo que batallar aquí, luego pensamos que la felicidad vendrá cuando pase a la universidad, cuando haga la maestría, cuando me consiga una pareja que me quiera y que me comprenda, seré feliz cuando cambie este coche por otro de última generación, cuando me mude a la nueva casa, que seré feliz cuando vengan los hijos, que seré feliz… la lista nunca termina, siempre estamos trasteando la felicidad. Mi madre siempre ha dicho que la felicidad son pequeños momentos y pienso que sí, la felicidad son pequeños y grandes momentos de alegría salpicados de pequeños o grandes momentos de disconfort, incomodidad, problemas con que lidiar que se traducen en infelicidad. Cómo podríamos comprender y dimensionar el esplendor, la magia y el magnetismo de la noche si no conociéramos la belleza de un día soleado.

Y con esa costumbre de trastear la felicidad tenemos el hábito de quejarnos por todo, si llueve, si está haciendo demasiado calor, vemos una persona y empezamos a hacer juicios de valor, además estás temiendo que algo malo va a ocurrir, es un dialogo mental que no para. Y de esta forma sumamos más insatisfacción e infelicidad a nuestra vida.

Si optamos por aceptar cada momento tal y como es, incluso aquellos momentos que consideramos difíciles o problemáticos y ponemos el foco en lo que tenemos para agradecer, todo cambia.

Aceptar que la felicidad está aquí y ahora conmigo es apreciar cada momento, cada experiencia, cada situación, cada acto por simple que sea como único y especial, pues en verdad es único y especial. El sólo hecho de levantarnos cada día con vida es un milagro. Apreciar este milagro abre la compuerta del asombro y cambia la forma en que miras el mundo. Toma lápiz y papel y empieza a hacer una lista larga, larga de todo lo que tienes para agradecer, llévala contigo y cada que las cosas estén frenadas, que no fluyan como esperas, toma tu lista y recuerda porque la vida es estupenda para ti. Y empecemos a ser paranoicos a la inversa, intuye, percibe que van a pasar cosas estupendas, maravillosas, fantásticas.


Ps. Luz Marina Hoyos Duque


domingo, marzo 20, 2016

¿Su hijo le ha dibujado con una cabeza enana? Preocúpese




Guía para interpretar las pinturas con que los críos agasajan a sus progenitores en el Día del Padre. A más tamaño, más amor

El día del padre es una de esas ocasiones del año en las que la casa puede acabar convertida en una pinacoteca. Para los pequeños la festividad comienza semanas antes, con la preparación de las obras de arte expresamente creadas para agasajar a su progenitor y en las que manifestarán una serie de mensajes susceptibles de interpretación. Pero –más de uno se formulará esta pregunta en su fuero interno–, ¿queremos llegar tan lejos? ¿Nos conviene realmente comprender esos dibujos?

Con este fin, en psicología trabajan con test proyectivos, pruebas dedicadas al análisis del subconsciente de un individuo en función de su interpretación de los estímulos (dibujos, manchas de tinta...), que dan pistas para entender el carácter introvertido de nuestro hijo, el porqué de sus comportamientos agresivos (si los tiene) o incluso la detección de anomalías en el desarrollo. A la hora de analizar las pinturas que realizan los pequeños, se evalúan distintas cuestiones, dependiendo, por ejemplo, de si el niño ha retratado o no a sus personajes con ojos y boca, o si la casa que ha pintado tiene ventanas y chimenea; o de en qué parte del folio ha centrado su dibujo. 


Dibujo de persona, por un niño de 7 años

Estas pruebas se basan en datos estadísticos que recogen la probabilidad y la frecuencia con la que aparecen elementos típicos en las distintas edades, pero no pueden realizarse sin cierta cautela. Como dijeron en 1962, haciendo con ello historia, los psicólogos e investigadores Sudberg y Tayler: “Las pruebas son herramientas. En las manos de un tonto o de una persona sin escrúpulos se volverán una perversión pseudocientífica”.

En una clínica, estos presentes infantiles pierden toda la inocencia para pasar a ser pruebas rigurosas, "sometiéndolos a unas normas propias para su estandarización", explica Virginia Yera Bergua, psicóloga clínica especialista en psicodiagnóstico y docente de técnicas proyectivas en El Colegio Oficial de Psicólogos. “Los test se aplican en consulta y en presencia del psicólogo. Analizamos el gráfico adentrándonos en el mundo interno del sujeto y descifrando las manifestaciones de su inconsciente”, asevera.

En casa y en el colegio, “el niño dibuja porque le apetece y porque le gusta; además de porque aprende y obtiene placer al controlar su motricidad”, enuncia la experta. A la mayoría de los niños les encanta jugar con los lápices, para ellos es una tarea lúdica, divertida, placentera e incluso relajante. La psicóloga asegura que sus ilustraciones son una forma de expresión mucho más potente que el lenguaje: “Con el dibujo pueden expresar lo que con la palabra no son capaces: su personalidad, su nivel intelectual y cómo se relacionan con los demás”.

Dibujo libre de una niña de 5 años.


Yera Bergua da las pistas para un primer acercamiento a los dibujos que los niños hoy regalan a sus padres:
Son creaciones que expresan y comunican, pero nunca más allá de la edad cronológica y madurez del crío.
Al niño lo que le interesa es que el objeto pintado sea reconocido: un sol de color rosa no es un desafío, sino un reflejo de cómo en el momento de la creación al pequeño artista le parece que es el sol.
En edades tempranas aplican el surrealismo de forma natural. Entre los 4 y los 11 años, dibujan en un único plano y como si fuera un sueño: todo es posible y el tiempo es simultáneo.
No podemos decir que su orientación espacial sea incorrecta. No nos asustemos si el niño ha dibujado la cabeza donde deberían ir los pies, ya que cuando son pequeños no respetan la perspectiva ni la realidad objetiva.
Si no entendemos el dibujo, preguntémosle al autor. Nos interesará saber también quién es quién, qué están haciendo y por qué lo ha dibujado.
Los dibujos reflejan los sentimientos de su hijo y de ahí vienen las diferencias a veces tan acusadas en el tamaño. Las exageraciones representan la importancia que da el crío a determinado rasgo. Algo grande es algo querido, por lo que si su vástago le ha dibujado una cabeza descomunal, sonría. Y tampoco se preocupe si pinta en las barrigas de la familia granos de arroz, como hizo Mateo, de 7 años: solo significa que la paella es su comida favorita.

Dibujo de un árbol de un niño de 7 años.

¿Cuándo hay que preocuparse?

María Luisa Ferrerón, psicóloga infantil y autora de varios libros de educación destinados a padres, encuentra que los dibujos aportan gran información y constituyen una oportunidad para la detección de signos de alarma. En su libro Abrázame, mamá (Planeta, 2007), da las pautas para la interpretación de los grafismos infantiles, y encuentra algunos signos comunes de irregularidades en el ámbito emocional del niño.

Según la autora, un comportamiento es anómalo si, por ejemplo, “pinta tan fuerte que llega a romper la hoja, tacha sus propios dibujos, o solo usa colores como el rojo y el negro”. Puede que exista conflicto con otras personas si "dibuja una familia sin incluirse él mismo, indicando que se siente fuera, o si elimina a alguna de las figuras integrantes. El dibujo de la familia representa la ubicación y el vínculo que tiene con los distintos miembros". Fijándonos en ellos conseguiremos mucha información, según declara la experta: “Si uno no tiene boca podría simbolizar una falta de comunicación con esa persona, al igual que la ausencia de manos hablaría de falta de contacto físico”.



Dibujo de familia de niña de 5 años.

El test de la familia es un clásico en la consulta del psicólogo y se interpreta en conjunto con la prueba HTP, siglas que obedecen a las palabras en inglés House, Tree, Person (casa, árbol y persona), creado por el psicólogo clínico J.N. Buck. En todos ellos importarán el tamaño y la ubicación en el espacio del papel, así como el nivel de detalles expresado, según indica Ferrerón: “Debe alertarnos un tamaño excesivamente pequeño de las figuras porque puede ser indicativo de una baja autoestima, aunque un tamaño excesivo también implicaría una presencia excesiva y que anula todo lo demás”.
Los colores y los detalles en la obra infantil

“El dibujo es el intermediario entre la imagen mental y el juego. Y el que hace un niño variará mucho según su estado anímico, por lo que podrá ser un dibujo con muchos detalles, flores, corazones y mensajes de amor, pero también, otro día, carecer de colores y prolijidad, una muestra de su desmotivación”, cuenta la grafoterapeuta Claudia Díaz Vittar. La especialista advierte de que “estos elementos se deben analizar en conjunto: no significa que la interpretación sea siempre igual”. Lo mismo sucede con los colores, que se interpretarán según el contexto, aclara Yera: “No hay normas preestablecidas: un precioso corazón rojo entre dos personas de la mano, puede significar amor y cariño. El uso de este mismo color, junto con el negro, en otro contexto, podría simbolizar lo contrario”.
http://elpais.com/

domingo, marzo 13, 2016

Bendición de tu madre


Ayer necesitaba compartir con mi terapeuta un tema y me encontré con esta preciosa perla que quiero compartirá contigo. Todo en esta melodía te cautiva, la música, la letra y la voz de Snatam Kaur. Ella es una cantante americana que realiza música devocional hindú y kirtan. Snatam Kaur viaja por todo el mundo llevando un mensaje de paz y amor. Además es profesora de yoga.


Escúchalo y anímate a compartirlo a dedicárselo a tus hijos. Es posible que sólo escuchen la mitad, así son los chicos y los no tan chicos, tal vez dirán: ¡esas cosas de mi mamá! O ¡con lo que sale mi mamá. o te amo madre, ese  fue el mensaje que me devolvieron los míos. No importa como reaccionen tus hijos tu intención amorosa les llegará.

jueves, marzo 10, 2016

¡Rompe el circulo!



El daño se transmite de generación en generación: el embrujado se convierte en embrujador, proyectando sobre sus hijos lo que fue proyectado sobre él, a no ser que una toma de consciencia logre romper el círculo vicioso. No hay que temer hundirse profundamente en uno mismo para enfrentar la parte del ser mal constituido y el horror de la no realización. Alejandro Jodorowsky.

miércoles, febrero 17, 2016

Esos detalles que enamoran



Retomo hoy la conducta de los niños para que a la luz de sus acciones y vivencias reaprendamos los adultos; estos pequeños maestros nos enseñan cosas sorprendentes y lo único que tenemos que hacer es permitirnos el espacio para aprender.

Hoy estuve de compras con Andrés, mi hijo mayor quien tiene doce años, le compré dos o tres cosas que para él eran importantes, de poco valor material, pero con las cuales él estaba realmente encantado, de ello me pude dar cuenta en la noche. Antes de irse a dormir, apareció en mi cuarto con un: “mami cierra los ojos, no los vayas a abrir, es sorpresa, me entregó algo, pude sentir un paquetico liviano, luego me dijo: ahora puedes abrirlos. En mi mano reposaba una cajita de acetato y dentro de ella siete velitas de brillantes colores, de esas flotan en agua y que puedes encender. Sobre la cajita había esta pequeña nota, textual: hola mamita quería celebrar este día tan maravilloso de compras que tuvimos hoy, feliz día Andy/97.

Sus ojos chispeaban de alegría y expectación viendo mi entusiasmo y agrado ante su regalo, yo estaba fascinada, era un regalo tan lindo, tan acertado a mi gusto, y lo más especial… esa tarjetica… me trasmitía todo su contento por nuestro día.

Hemos escuchado desde pequeño la importancia de los detalles, pero a medida que vamos sumando días, meses y años a nuestra vida, vamos dejando de lado este maravilloso lazo de comunicación con los otros, nos vamos encerrando en la concha de nosotros mismos y olvidamos eso: los pequeños detalles.

Los detalles definitivamente te atrapan, te seducen y cuando Andrés me regaló las velitas y su tarjetica me puso a reflexionar sobre los detalles y su condición para que realmente enamoren:

Los detalles son espontáneos: se dan porque si, porque me nace de lo profundo del ser para expresar mi gratitud, mi cariño, mi amor, mi afecto, mi admiración, en fin para expresar sentimientos sinceros.

Los detalles apuntan a agradar al otro: un detalle que sale del corazón consulta los gustos, preferencias y percepciones de quien lo recibe.

Los detalles nos enseñan la emoción de dar: dar con amor y apuntando al otro, nos introducen en una corriente, en el flujo gozoso de llevar alegría, de darnos a nosotros mismos, los regalos entregan nuestra huella.

Cuando das con amor y pensando en el otro, toda tu energía está volcada allí en ese deseo de comunicar tu afecto, tu amor.

Los detalles son polidimensionales: son para entregar a mamá, a papá, los hijos, tus hermanos, tus tíos, tu pareja, los amigos…

La condición del detalle es que realmente nazca de lo profundo del corazón y se alimente de la honestidad y la sinceridad. Esto realmente se percibe y es lo que finalmente genera ese flujo maravilloso del gozo en el dar y el recibir.

Los detalles no necesitan comprarse: los detalles vienen en diversos paquetes: una sonrisa, un fuerte o un cálido abrazo, un caluroso apretón de mano, un beso, una notica, una frase amable que rescate al otro, que le recuerde tu afecto. Todas las formas son validas si tienen el sello “nacido del corazón”.

¿Cuáles son tus detalles?, ¿de qué manera ingeniosa y creativa demuestra tu afecto? ¿Qué regalos has recibido con la impronta de la genialidad y ese sello característico?

sábado, febrero 06, 2016

No nacemos de nuevo cuando nos enamoramos


Paula Serrano 

"En el flechazo inicial lo que más importa es la historia previa y la cultura a la que pertenecemos. Pero no lo sabemos. Solo sabemos lo que sentimos. Luego, cuando esta pareja se consolida, y con mayor razón si tienen hijos y conforman una familia, aparecen los fantasmas..."

Curioso que sea tan frecuente que las razones por las cuales nos enamoramos sean las mismas que luego resentimos y se transforman en conflictos. Porque elegimos pareja o nos enamoramos no por las palabras y los acuerdos. Más bien por las emociones que reviven las formas de amar, las anteriores, las de los vínculos armados en nuestra familia de origen. Las palabras producen encuentros solo por la emoción que despiertan. Lo que decimos esta comunicado por nuestro cuerpo, sin que nos demos cuenta. Y no nos olvidemos que las palabras solo representan el 35% del mensaje.

Entonces, el señor que viene de una familia de vínculos seguros pero rígidos, puede caer en trance con la señorita que es puro encanto y desorden, con vínculos más bien inestables. En el flechazo inicial lo que más importa es la historia previa y la cultura a la que pertenecemos. Pero no lo sabemos. Solo sabemos lo que sentimos. Luego, cuando esta pareja se consolida, y con mayor razón si luego tienen hijos y conforman una verdadera familia, aparecen los fantasmas. No son conscientes, no es que uno se siente en su cama a reflexionar sobre su crianza y cómo su pareja está vulnerando necesidades básicas, abriendo heridas sin quererlo.

No, lo que enfrentamos es el conflicto. O lo provocamos. Entonces, nuestra señorita se agota con el hombre híper estructurado que se queda en las formas y no va al fondo, que hace las cosas y exige que se realicen de inmediato, que quiere una vida social escasa y mucho silencio y lectura. Y nuestro señor seguro y rígido se enerva con la joven encantadora que prefiere conversar que hacer aseo.

Lo que fue atractivo se hace insoportable.

Y las parejas se olvidan que se eligieron por buenas razones, por complementariedad de necesidades, por historias que, como todas las historias, están llenas de carencias. Claro, al señor lo quisieron por bien portado, a ella por encantadora. Y cada uno reproduce sus hábitos de querer y ser querido, sin ninguna conciencia de que si lo que los enerva cambiara, la razón de fondo del amor y el compromiso quedaría sin cumplirse.

Solo quiero insistir en que no tratemos de cambiar a los otros. Si los queremos es porque los elegimos. Y vale la pena recordar que NO los elegimos solo por razones banales. No, los elegimos porque nos completaba algún rincón, y ¿ahora queremos que sea distinto/a?

El inconsciente y la historia de cada uno existen. Mirémoslos.

jueves, enero 07, 2016

Un terapeuta no aconseja




Este año atendí a una variedad de seres que llegaron a mi consulta con un dolor, una queja, una incertidumbre, la imperiosa necesidad de tomar una decisión acertada, un síntoma añejo que hablaba en el cuerpo, un problema de vinculo con el padre, la madre, los hijos, la pareja.

Cada uno llegó con la ilusión de encontrar respuestas, y la gran mayoría las encontró. No respuestas fabricadas por mí. Erróneamente aún en pleno siglo XXI se cree que los terapeutas aconsejamos, nada mas ajeno a la realidad, aunque puede ser que haya colegas que jueguen ese rol. No obstante, ese hacer se queda corto, miope, pues el verdadero papel del terapeuta, su misión, es, en definitiva, ayudar al paciente, al consultante, a encontrar las respuestas que están pulsando en su interior, asiste para elecitar, jalonar las respuestas que en su sabiduría interior se agitan, que adivina, sólo que hay asuntos inconscientes, traumas de infancia, mecanismos defensivos, que no le permiten ver, que no le posibilitan evidenciarlo de manera fácil y para lo cual necesita a otro.

Las técnicas con que hoy cuenta la psicología clínica nos permiten abordar la génesis, la raíz de los conflictos. Entonces un paciente con una fobia irracional al ajo, puede darse cuenta en un proceso de introspección guiada que su aversión nace a los cinco años, cuando ve a su madre besarse con el mejor amigo de su padre, mientras todo el ambiente está inundado de olor a ajo, y de unas vigas del techo ve colgados manojos de ajo.






Cuando se encuentra la raíz del conflicto es fácil resignificar ese momento, leerlo de una manera nueva, con los recursos que el ser de hoy tiene, calzar los zapatos del otro produce una transformación extraordinaria que moviliza cambios y bien- estar para la nueva vida, pues hay un recomenzar.

NUESTROS HIJOS NOS VEN SIEMPRE APURADOS


Nos apuramos porque llegamos tarde, porque la comida no está lista, porque es de noche, porque empezamos el día, porque con mucho esfuerzo acabamos una actividad y no alcanzamos a la siguiente. Nuestros hijos nos ven siempre apurados, y nos ven cansados luego de terminar el día. No hablamos de ser padres perfectos, ese ideal que está en el imaginario, y a veces nos tortura. Se trata de estar atentos para captar esos momentos trascendentales y no dejarlos ir, no pasarlos por arriba, justo ahí, cuando están pidiéndonos ayuda en algo, o que los miremos realmente; cuando nos dicen “ven mira… (acá estoy)”, y nosotros corremos tras algo, para rendir nuestra vida ¿a quién?; ahí estas dejando ir “el instante necesario”.

A menudo, nos ocupamos de llegar a quienes no les importamos realmente, y a quienes les importamos profundamente, no le damos el tiempo, ese momento de calidad que están necesitando. Cuando se trata de leerles un cuento, de acompañarlos a dormir, de bañarlos, de cenar juntos, de hacer una tarea en conjunto, estamos apurados siempre. La humanidad está afectada por el virus del apuro, y se lo contagiamos a los niños. Y luego, lo ilógico, la sociedad enferma los quiere curar, de lo que seguirán contagiándolos día a día.

Tenemos tiempo para todo, no digamos que es falta de tiempo; ¿sabes qué es? Es miedo, falta de costumbre, incomodidad ante la intimidad y quietud. Es extraño estar en ese pequeño, pero profundo e insondable momento de mirar a tu hijo a los ojos y encontrarte con todo, en la nada. Sin pensar que hay algo que estas dejando, solo vivir ese instante, que cura, que alivia, alegra, y que tanto necesitas tú y tu hijo. Es estar sin nada en tus manos, ni en tu mente, dispuesto a no perderte lo importante. Sin que esto signifique dejar de trabajar, hacer la comida, ordenar la casa, responder a tus responsabilidades. No necesitamos más horas, no es cuantitativo, es cualitativo, es de calidad.

Basta de estar apurados. Esto dijo una vez Carl Honoré, periodista canadiense que publicó dos libros al respecto “Elogio a la lentitud” y “Bajo presión”. Carl se reconoce como ex adicto a la velocidad: “Cuando cada noche le leía un cuento a mi hijo, me salteaba líneas, párrafos, e incluso páginas, en un intento de acortar un poco la historia”. Un día descubrió el libro “Cuentos en un minuto para dormir”, y su entusiasmo por contar un cuento en 60 segundos a su hijo, lo despertó! “De pronto me paré “hasta dónde había llegado”…

Carl Hanoré es ahora el gran defensor del movimiento “slow”, que intenta recuperar la calma perdida de la sociedad actual. Describe este movimiento como “una revolución cultural”. Carl reconoce que el cambio que propone, y que él mismo inicio en su vida, lo hizo más feliz, productivo, con relaciones humanas más profundas, y obviamente, los cuentos que le lee a su hijo, tienen todas las palabras y páginas.

Los niños están ansiosos, nerviosos, acelerados ¿Cómo estamos nosotros? Nos piden que les enseñemos a darle importancia a la quietud; que, por favor, aprovechemos esos momentos que dejan huellas en el alma, memoria de amor y dedicación en sus recuerdos.

Si estas apurado, anda despacio, si estas apurado lleva tu a hijo a la plaza, léele un cuento o ponte a jugar; si se hace tarde, peina a tu hijo como si nada más importara. Si no llegas, pregúntate a qué no estas llegando, o más bien, a quién…

-Nancy Erica Ortiz-

domingo, diciembre 20, 2015

Tus hijos no están aquí para cumplir tus expectativas



Esta semana recibí la petición urgente de ayuda de una madre: “mi hija se recibió de psicóloga con honores, realizó una maestría y se fue al exterior a realizar un doctorado para luego hacer neuropsicología. Pero cuando apenas le faltaban seis meses para recibirse, lo tiró todo por la borda. Ahora está con un novio que es artista y ella está caminando por el mismo camino se dedicó al baile, a jugar con los niños en los parques y hasta fuma.

La angustiada madre continuó: su pareja actual parece un hippy, tiene el cabello largo y se viste de forma extraña, mi marido no lo soporta, se encierra apenas siente que llegan a la casa, mis primas, mi mamá y toda mi familia dice que inspira paz, que es un ser de luz.

Yo quiero saber si usted me puede ayudar, mis otros hijos son también profesionales, uno es arquitecto, otra es politóloga, otro es abogado, y así es toda mi familia, profesionales de bien, que trabajan en compañías bien establecidas, o tienen su propio negocio y les va muy bien. Yo estaba tan segura de mi hija, iba tan bien en todos sus proyectos y no sé qué pasó, en qué momento todo cambió, ahora estoy muy preocupada por ella. Yo quiero que mi hija vuelva a ser la de antes, que sea como todos los demás, como toda mi familia, yo soy abogada, tengo un prestigioso bufete aquí en la ciudad y espero que mi hija vuelva al redil.

Después de una larga conversión, y evaluando todo el panorama le pregunto a la madre:

— ¿Sientes que tu hija es feliz?

—Sí, mi hija es feliz, si usted la viera se levanta cantando, siempre es con una sonrisa en los labios, es muy tierna y tan amorosa…

— ¿Qué quieres tú para tu hija, qué esperas de ella? ¿Quieres que sea feliz, o quieres que sea desdichada, haciendo lo que tú y todos los demás esperan de ella?

—Yo quiero que sea feliz.

—Por supuesto, si tu hija estuviera sufriendo tú harías cualquier cosa para buscar una respuesta a su desdicha para apoyarla en la búsqueda de la felicidad. Ahora tu hija está feliz y su felicidad implica romper tus paradigmas de lo que para ti es una persona exitosa. El éxito y lo que éste significa es diferente para cada persona. En este momento tu hija después de estar mucho tiempo privilegiando la lógica, lo analítico y lo racional, está permitiéndose explorar la magia que le entrega la intuición, lo lúdico, lo artístico, las sensaciones, qué tal si empiezas a aceptar con amor este momento que ella está explorando. Es fácil deducir que tu hija es una mujer inteligente, está en un proceso de exploración y de búsqueda del cual saldrá fortalecida. Estás pretendiendo que tu hija cubra tus expectativas, y los hijos no te fueron otorgados para cumplir tus expectativas, ni para nutrir tu ego, recuerda a Jalil Gibran, “tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la vida”.

Resistirte a aceptar la vivencia actual de tu hija te enfermará, acéptala, amala en su integridad, acompáñala en la experiencia que ahora transita y te darás cuenta que tu nivel de ansiedad se reducirá totalmente y verás con gozo que tu hija se atreve a romper paradigmas, a no seguir los dictados de la sociedad, a ser autentica, a ser feliz y su felicidad no hará otra cosa que contagiarte.

viernes, diciembre 18, 2015

LO QUE VALE LA PENA



El empresario chileno Felipe Cubillos dejó un legado. Después de amasar una gran fortuna se dedico a la filantropía. Aquí su mensaje:

1... Acerca de Dios y el Cielo, creo que si actuamos haciendo el bien, podremos estar en la lista de espera si el Cielo existe y si no existe, habremos tenido nuestro propio Cielo en ésta Tierra. Y a DIOS no lo encontré sólo en el Mar del Sur, en las Nubes, en las Tormentas, en las Olas, ni en la Meta, ni en las Partidas; estuvo siempre conmigo, dentro, muy dentro de mi...

2... Acerca de los Hijos, definitivamente no son tuyos, solo quiérelos y ámalos y trata de educarlos con el ejemplo y si puedes, transmíteles que busquen sus propios sueños, no los tuyos. Y no esperes que te agradezcan todo lo que haces por ellos; ese agradecimiento vendrá muchos años después, quizás cuando tu ya te hayas convertido en abuelo(a), será entonces que sabrán lo que significa ser Padre o Madre. Pero si te llegan a decir que están orgullosos de ser tu hijo(a), date por recompensado con creces. Y si alguno de ellos debe partir antes que tú, que al menos te quede el consuelo de haberle dicho muchas veces cuánto lo amabas.

3... Acerca de tus Padres, no dejes nunca de agradecerles el hecho de que te hayan traído a este mundo maravilloso y te hayan dado tan solo la posibilidad de vivir, sólo eso, VIVIR !!!

4... Acerca del mar, el viento y la naturaleza, admírala y cuídala, es única y no tenemos otra. Y al mar y al viento, nunca trates de vencerlos, y menos desafiarlos, llevan todas las de ganar. Si quieres ser un Navegante, acostúmbrate a vivir en crisis permanente...

5... acerca del amor, da las gracias al Universo si te despiertan cada mañana con un beso y una sonrisa. Y haz como las abejas y las mariposas, ellas no buscan la flor más linda del jardín, sino aquella que tiene el mayor contenido.

6... acerca de la riqueza, una vez que hayas financiado tu flujo de caja, trata de comprar más tiempo que dinero, más libertad que esclavitud.

7... acerca de la angustia y la amargura, cuando creas que algo no es posible, que los problemas te agobian, que ya no puedes, date un tiempo para ver las Estrellas y espera despierto el amanecer, ahí descubrirás que siempre sale el Sol, siempre !!!

8... acerca del triunfo, si quieres triunfar debes estar dispuesto a fracasar mil veces y dispuesto a perder todo lo que has conseguido. Y no temas perderlo todo, pues si te lo has ganado bien, de seguro lo recuperarás con creces.

9... acerca del presente, vívelo intensamente, es el único instante que realmente importa; los que viven aferrados al pasado ya murieron y los que viven soñando con el futuro, aún no han nacido.

10... acerca del éxito y el fracaso, reconócelos como dos impostores, pero aprende sobretodo de los fracasos, los propios y los de los demás, allí hay demasiado conocimiento que generalmente no usamos.

11... acerca de los amigos, elige los que están contigo cuando estás en el suelo, porque cuando estés en la gloria, te van a sobrarEscribe un mensaje aquí

lunes, mayo 25, 2015

ATREVETE A SER VERDADERO PAPA, UNA VERDADERA MAMA


Antes los hijos respetaban a sus padres, tenían una obediencia tal que con solo mirarle el hijo entendía el mensaje y retomaba el rumbo. Hoy ante cualquier corrección o llamado de atención los hijos amenazan a los padres con denunciarles ante derechos humanos o los sancionan con el silencio, porque el padre tuvo la osadía de señalar sus puntos débiles.
El temor a hablar a los hijos de sus falencias está creando sociedades mediocres, con hijos que no se potencian suficientemente  y sacan a flote  todos los talentos que el universo les ha dado y todo  porque los padres no están cumpliendo con el sagrado papel que están llamados a cumplir.
Una delgada línea  separa a un hombre de bien y a un malhechor.  Para que no haya arrepentimiento futuro asumamos con responsabilidad ese papel y no temas:

1. No temas negar a tu hijo todo lo que él te pida, que no sienta que el mundo se postra a sus pies.
2. La moral y la ética son temas que te corresponden como padres, no es responsabilidad de la escuela ni de la sociedad.
3. Modera su vocabulario, exígele que use palabras respetuosas hacia ti y hacia los demás, modelando las tuyas y las de tu pareja.
4. Señálale los errores cometidos y acepta los tuyos, también sus aciertos.  
5. Enséñale el orden desde muy chico, ellos  son responsables del orden y limpieza de su entorno.
6. Exígele tareas en proporción a su edad.  Ellos  hacen parte de un grupo, la familia y ha de hacer su pequeño aporte. Que no se sientan los reyes a quienes se atiende.
7. Evita discutir con tu pareja frente a ellos,  la culpa es un sentimiento extendido en los chicos de parejas separadas.  
8. Enséñele el valor del dinero, entrégueselo con moderación, hazle comprender desde chico que el dinero es fruto del trabajo, no que mágicamente te lo entrega el  cajero.
9. Atrévete a permitir  que se frustre, no sabes el valioso regalo que le entregas para crecer en la tolerancia  a la frustración. 

10. Guarda el equilibrio ante los conflictos que tenga tu hijo con personas del afuera, reconoce sus debilidades y sé tú el fiel de la balanza, déjalo que aprenda a dar y a pedir perdón, fluirá sin cargas emocionales por la vida.




viernes, julio 11, 2014

7 frases que debes decirle a tus hijos todos los días



De todas las palabras que puedes decirles a tus hijos, estas son algunas que pueden causar el mayor impacto positivo en sus vidas.

Hay una infinidad de posibles combinaciones de palabras que podemos decirles a nuestros hijos para expresarles nuestro amor. A continuación te presento sólo algunas de las frases que me parecen de las mejores que podemos usar en nuestro hogar para estrechar los lazos familiares.

"Te amo/Te quiero". No debe pasar un solo día sin que tus hijos escuchen de tu boca, y sientan con seguridad, que los amas. Vendrán días difíciles, habrá momentos en los que ellos tomen decisiones que tal vez no sean las mejores. Asegúrate de que sepan con toda certeza que, sin importar lo que les pase o su forma de ser, nunca dejarás de amarlos.

"Me haces muy feliz". Esto no puede ser más cierto. Para cada madre o padre no hay verdad más acertada. Los hijos son una fuente inagotable de felicidad y amor. Es importante que ellos sepan esto. No esperes al día de graduación o su boda para decírselo: simplemente hazlo hoy mismo.

"Eres muy especial". Es de extrema importancia que los niños entiendan desde una corta edad que son diferentes y que esto los hace únicos y especiales. Además, todos queremos sobresalir de alguna manera. Ponte la meta de decirles a diario que para ti ellos son incomparables y lo más especial que te ha pasado en la vida.

"Me gusta mucho cuando tú…" Toda persona disfruta de saber que lo que hace agrada a otros. En especial tus hijos, que piensan que eres la persona más interesante, inteligente y la persona que más aman. Señala cualquier detalle positivo en su comportamiento, su carácter, su bondad, sus talentos, sus divertidas ideas o su desempeño en la escuela.

"Todos los días doy gracias por ti". Si tienes alguna afiliación religiosa o si estás acostumbrado a orar o rezar en tu hogar, ora junto con tus hijos y deja que escuchen de tu boca que das gracias a Dios por tenerlos en tu vida y que deseas su bienestar. También ora por su bienestar, especialmente cuando tienen dificultades.

"Creo en ti/Confío en ti". Nuestros pequeños pueden crecer sintiéndose inseguros si no saben que tenemos confianza y que creemos en ellos. Podemos aprovechar momentos en familia, ocurrencias como en el momento de tomar una decisión adecuada para su edad, decirles que confiamos en ellos y respetar su decisión.

"Eres capaz/Yo sé que tú puedes". Los niños pueden sentirse desanimados fácilmente cuando al intentar hacer algo no resulta como lo esperaban después de solo una o dos pruebas. Debemos alentarlos para que sigan intentado y expresarles que sabemos que ellos son capaces de realizar la tarea. Si necesitan más información, más práctica o más explicaciones para que la entiendan completamente, hagamos lo necesario (muéstrales un tutorial en video, hazles una demostración o cuéntales experiencias personales tuyas de aprendizaje), pero siempre deben de saber que ellos tienen la capacidad de hacerlo.

Recuerda que tus hijos son una bendición, un milagro, una luz en tu vida que ilumina cada día, haz que ellos lo sientan y lo sepan también. Cada día.

Fuente: http://familias.com/

Frases que destruirán a tus hijos




Cuídate de no dañar permanentemente la frágil autoestima de tus hijos con frases como éstas.

El enojo, el cansancio y la frustración que vienen con los problemas cotidianos pueden llegar a exasperarnos y hacernos decir cosas que realmente no sentimos. Estas son algunas de las peores combinaciones de palabras que podemos decirles a nuestros hijos, sean de la edad que sean, pero muy especialmente los niños pequeñitos. Los efectos de esas palabras pueden ir más allá de lo que crees y de lo que tú o tus hijos pueden controlar.

"No puedes hacer nunca nada bien". A nadie le gustaría escuchar esto, menos aún como adultos. Imagina la desagradable sensación de tu inocente hija cuando te escucha decir palabras así. Si tu hija se equivocó, rompió algo, arruinó la mezcla del pastel, da un respiro profundo y piensa en lo que es más importante. La respuesta siempre será la misma: tus hijos son más importantes que cualquier otra cosa.

"Ojalá te parecieras más a tu hermano". No ganamos nada comparando a nuestros pequeños, pero sí podemos crear resentimientos entre los miembros de la familia. Asegúrate de que nunca existan comparaciones en tu hogar. Todos somos diferentes y únicos, y todos somos especiales a nuestra propia manera.

"Eres gordo/feo/tonto". Nuestros hijos creen todo lo que les decimos. Somos su fuente más confiable de información y también la máxima fuente de amor. No dañes la autoestima de tus pequeños con adjetivos negativos. Mejor trata de hacer notar sus puntos fuertes en lugar de subrayar los negativos.

"Me avergüenzas". Si tu hijo tiene la tendencia de llamar la atención en público, como gritar, brincar, correr y cantar a altos volúmenes de voz. Tal vez sólo necesite más atención. No digas cosas como estas frente a sus amigos y tampoco en privado. ¿Por qué no planear un espectáculo en casa en donde él sea la estrella principal? Tal vez descubran su lado artístico al hacerlo y pasar un buen momento en familia.

"Ojalá nunca hubieras nacido". No puedo pensar en algo peor que alguien podría decir a un pequeño. Nunca, bajo ninguna situación, digas esto a tus hijos, ni siquiera en broma. Todos necesitamos saber que somos deseados y queridos, sin importar los errores que cometemos.

"Me tienes harta, ya no te quiero". A veces, sin darnos cuenta, caemos en el juego de palabras de los pequeños. Tu hija de 3 años está frustrada porque no puede comer un segundo plato de helado para la cena. Después de explicarle varias veces por qué no debe hacerlo, se enoja, llora y te dice que no te quiere. La respuesta más fácil sería pagar con la misma moneda, pero esto sólo le causa daño a tu hija. La reacción correcta sería explicarle de nuevo por qué no puede comer más postre y recordarle que siempre la vas a querer, aunque ella esté muy enojada contigo. Ella aprenderá mucho más de lo que te imaginas de esta lección.

"No llores, no es para tanto". "¿Qué tan grandes pueden ser los problemas de los niños? Son sólo niños, ellos no tienen preocupaciones, aflicciones, disgustos ni miedos". Este es un error que como adultos comentemos muy a menudo. Los niños tienen tanta o mayor capacidad emocional que un adulto. La diferencia es que no pueden expresarse ni calmarse a sí mismos como nosotros. Entonces, sus problemas de alguna manera ¿no serían aún más grandes? Nunca minimices un miedo, una raspadura, una duda, un conflicto que esté pasando tu pequeño. Ayúdalo a superarlo y a reaccionar de manera saludable ante él.

Con pequeños ajustes y siempre considerando los sentimientos y bienestar de nuestros hijos podemos evitar estas frases tan dañinas y podemos tener una relación de amor, protección y bienestar en el hogar.

domingo, mayo 18, 2014

Cosas que me hubiera gustado darle en menor cantidad a mis hijos





Los padres podemos pasar un montón de tiempo preocupándonos de si estamos dando a nuestros hijos todo lo que necesitan. Pero, ¿qué pasaría si les estuviéramos dando demasiado? Ahora que lo veo todo con más perspectiva, me doy cuenta de que debería haberles dado menos de estas cinco cosas a mis hijos.
1. Menos tiempo conmigo, y más con su padre. Todo el mundo habría salido beneficiado. Tú eres la que trabaja desde casa, la que sabe dónde están los calcetines limpios, a qué hora tienen entrenamiento los niños, por qué Sara se peleó con Safi, razón por la cual no podemos invitar a Susana... En fin, tú eres la que acaba haciendo todo para los niños. Es como una ley física, pero aplicada a la familia. Y ya, si todo esto pasa a primera hora de la mañana, el desequilibrio es aún mayor. Es cierto que ya no ocurre tanto como antes, pero los roles tradicionales todavía se siguen notando. Mantente alerta y dale la vuelta a la situación. Por el bien de todo el mundo.

2. Menos tiempo con media parte de mí. He pasado mucho tiempo con los niños, pero no siempre en cuerpo y alma. A veces, se enciende el piloto automático que tenemos los padres y solo nos salen comentarios de tipo "mmm" y "ah", cuando en lo que realmente estamos pensando es en la llamada que tenemos que hacer o en escaparnos a la oficina para contestar algún e-mail. Este no es un buen comportamiento paternal. Es mucho mejor estar totalmente ausente o totalmente presente que quedarse en medio, en zonas de claroscuro.

3. Menos preocupaciones. A veces, parecía que le daba vueltas a las cosas durante días, semanas y años. Me preocupaba por las cosas que quería que hicieran y las que no. Se convirtió en una costumbre. Si pudiera echar el tiempo atrás, me escucharía más a mí misma, oiría cómo sonaba mi voz, me daría cuenta de lo improductiva que era, y pensaría más y mejores formas para hacerme escuchar y para que mis hijos hicieran lo que les pedía. Luego, intentaría poner todo esto en práctica. Y cuando volviera a equivocarme y a agobiarme por las cosas, me acordaría de todo esto. Y lo intentaría de nuevo. Una y otra vez.

4. Menos tiempo frente a una pantalla. Esto es muy difícil. Te van a considerar el padre-policía malo si lo haces, pero lo cierto es que cuando miro a mi alrededor y veo a los jóvenes, me gustaría que mis hijos también hubiesen aprendido a vivir más en el mundo real que en el virtual, usando sus propios recursos y su imaginación, interactuando con gente de verdad en grupos de verdad, y llegando a entender quiénes son realmente, cuál es su base y cuál es su profundidad. Ojalá les hubiera dado todo esto a mis hijos. ¿Y cómo se traduce en la práctica? Con más juegos, más conversaciones, más deporte, más música, más paseos, más aficiones, más tiempo al aire libre, más aburrimiento... más vida.

5. Menos de lo que ellos querían. Para ser más concreta, me hubiera gustado no ceder cuando decían que no querían ir en verano a vivir con una familia española para aprender español, o cuando se empeñaban en que no querían seguir con las clases de flauta o clarinete. En esos momentos, me pareció correcto, pues parecía que los niños estaban angustiados por estas obligaciones, pero, ahora que lo pienso, debería haber insistido más en esos dos ámbitos. Creo que si hubiera insistido un poco más, ellos también podrían haberse esforzado un poco más sin problema. Porque, claro, ahora les da mucha envidia que sus amigos hablen otros idiomas con fluidez o que sepan tocar bien algún instrumento. Es verdad que nunca es tarde para aprender, pero también es verdad que te resulta mucho más difícil cuando eres adulto, trabajas, estás ocupado... y, además, te toca a ti mismo pagarte las clases.
Traducción de Marina Velasco Serrano.