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lunes, mayo 30, 2016

'Un buen líder le preguntaría a su gente: qué estoy haciendo mal'

'Un buen líder le preguntaría a su gente: qué estoy haciendo mal'
Gurú en temas de liderazgo empresarial desmiente la idea de que cualquiera puede dirigir con éxito.

Por: VÍCTOR MANUEL VARGAS SILVA | 3:01 a.m. | 30 de mayo de 2016

Foto: 123rf

'En pocos años, la ciencia identificará con gran precisión a aquellos con mayor potencial para ser líderes altamente efectivos': Chamorro-P.


Tomás Chamorro-Premuzic es una de las mayores autoridades mundiales en el tema de gestión de talento humano y liderazgo. Ha dictado clases en la Universidad de Nueva York, en Columbia, en Harvard y en la London School of Economics, entre otros prestigiosos centros académicos.

Su trabajo ha sido premiado por la Asociación Psicológica Americana y en su trayectoria profesional ha asesorado a compañías de la talla de JP Morgan, HSBC, Citibank, Yahoo, Unilever y Louis Vuitton.

Columnista regular en la ‘Harvard Business Review’, ‘The Guardian’, ‘Forbes’ y el ‘Huffington Post’, Chamorro-Premuzic es CEO de Hogan Assessment Corporation, una compañía especializada en la identificación del talento y liderazgo a nivel empresarial, y esta semana estará en Colombia dictando algunas charlas. EL TIEMPO conversó con él sobre un tema que le quita el sueño a muchos profesionales: cómo ser un buen líder.

¿Cuál es la mentira más grande que hay hoy en las teorías sobre liderazgo?

Esta idea de que cualquiera se puede convertir en un buen líder. Si bien puede pasar, y ha pasado, todos los estudios sobre el tema muestran que hay gente con mucho más potencial para el liderazgo que otros. Y, por tanto, sembrar la noción de que no importa el tipo de personalidad o capacidades que uno tenga se puede llegar a ser un gran líder, es darle falsas expectativas a la gente.

miércoles, febrero 17, 2016

Esos detalles que enamoran



Retomo hoy la conducta de los niños para que a la luz de sus acciones y vivencias reaprendamos los adultos; estos pequeños maestros nos enseñan cosas sorprendentes y lo único que tenemos que hacer es permitirnos el espacio para aprender.

Hoy estuve de compras con Andrés, mi hijo mayor quien tiene doce años, le compré dos o tres cosas que para él eran importantes, de poco valor material, pero con las cuales él estaba realmente encantado, de ello me pude dar cuenta en la noche. Antes de irse a dormir, apareció en mi cuarto con un: “mami cierra los ojos, no los vayas a abrir, es sorpresa, me entregó algo, pude sentir un paquetico liviano, luego me dijo: ahora puedes abrirlos. En mi mano reposaba una cajita de acetato y dentro de ella siete velitas de brillantes colores, de esas flotan en agua y que puedes encender. Sobre la cajita había esta pequeña nota, textual: hola mamita quería celebrar este día tan maravilloso de compras que tuvimos hoy, feliz día Andy/97.

Sus ojos chispeaban de alegría y expectación viendo mi entusiasmo y agrado ante su regalo, yo estaba fascinada, era un regalo tan lindo, tan acertado a mi gusto, y lo más especial… esa tarjetica… me trasmitía todo su contento por nuestro día.

Hemos escuchado desde pequeño la importancia de los detalles, pero a medida que vamos sumando días, meses y años a nuestra vida, vamos dejando de lado este maravilloso lazo de comunicación con los otros, nos vamos encerrando en la concha de nosotros mismos y olvidamos eso: los pequeños detalles.

Los detalles definitivamente te atrapan, te seducen y cuando Andrés me regaló las velitas y su tarjetica me puso a reflexionar sobre los detalles y su condición para que realmente enamoren:

Los detalles son espontáneos: se dan porque si, porque me nace de lo profundo del ser para expresar mi gratitud, mi cariño, mi amor, mi afecto, mi admiración, en fin para expresar sentimientos sinceros.

Los detalles apuntan a agradar al otro: un detalle que sale del corazón consulta los gustos, preferencias y percepciones de quien lo recibe.

Los detalles nos enseñan la emoción de dar: dar con amor y apuntando al otro, nos introducen en una corriente, en el flujo gozoso de llevar alegría, de darnos a nosotros mismos, los regalos entregan nuestra huella.

Cuando das con amor y pensando en el otro, toda tu energía está volcada allí en ese deseo de comunicar tu afecto, tu amor.

Los detalles son polidimensionales: son para entregar a mamá, a papá, los hijos, tus hermanos, tus tíos, tu pareja, los amigos…

La condición del detalle es que realmente nazca de lo profundo del corazón y se alimente de la honestidad y la sinceridad. Esto realmente se percibe y es lo que finalmente genera ese flujo maravilloso del gozo en el dar y el recibir.

Los detalles no necesitan comprarse: los detalles vienen en diversos paquetes: una sonrisa, un fuerte o un cálido abrazo, un caluroso apretón de mano, un beso, una notica, una frase amable que rescate al otro, que le recuerde tu afecto. Todas las formas son validas si tienen el sello “nacido del corazón”.

¿Cuáles son tus detalles?, ¿de qué manera ingeniosa y creativa demuestra tu afecto? ¿Qué regalos has recibido con la impronta de la genialidad y ese sello característico?