Mostrando las entradas con la etiqueta aconseja. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta aconseja. Mostrar todas las entradas

martes, enero 19, 2016

Un terapeuta no es alguien con quien charlas


En pleno siglo XXI he escuchado frases ligeras tales como “ir al psicólogo es un símbolo de debilidad”, “el psicólogo es alguien que te aconseja”, “alguien con el cual puedes charlar”.

Quien asume el compromiso o el reto de asistir a terapia es alguien que se pregunta, que atraviesa por una angustia, que no se siente cómodo con el síntoma que está pulsando y sabe que necesita de otro para ir al siguiente nivel, que está dispuesto a abrir su alma para permitir conectar con el origen de los síntomas. Nunca espere un consejo de su terapeuta, si así fuese podríamos diseñar un vademécum de consejos que estaría a disposición en las librerías de todo el mundo y todo aquel que acusara un síntoma podría acudir a él para ponerlo en práctica y salir al otro lado. ¡Nada de eso¡ Los seres humanos somos únicos. Es sorprendente observar como personas del mismo rango de edad, el mismo contexto y problemas similares encuentran el origen de sus síntomas en circunstancias que se encuentran en las antípodas. Cada consultante es un libro nuevo sobre el cual el terapeuta empieza a leer.

¿Síntoma de debilidad? O mejor diríamos síntoma de coraje y valentía para auto-observarse, para permitirse explorar y conectar con su sabiduría interna, para salir de esa zona de confort inconfortable, para sacudirse del síntoma y visitar los prados de una vida con mayor autoconsciencia que le genere mayor disfrute y libertad. Es alguien quien tiene la disciplina para recoger las herramientas que se le entregan, para reconocer sus debilidades y empoderarse en sus fortalezas.

Finalmente un psicólogo no es alguien con quien se charla, para eso están tus amigos.

jueves, enero 07, 2016

Un terapeuta no aconseja




Este año atendí a una variedad de seres que llegaron a mi consulta con un dolor, una queja, una incertidumbre, la imperiosa necesidad de tomar una decisión acertada, un síntoma añejo que hablaba en el cuerpo, un problema de vinculo con el padre, la madre, los hijos, la pareja.

Cada uno llegó con la ilusión de encontrar respuestas, y la gran mayoría las encontró. No respuestas fabricadas por mí. Erróneamente aún en pleno siglo XXI se cree que los terapeutas aconsejamos, nada mas ajeno a la realidad, aunque puede ser que haya colegas que jueguen ese rol. No obstante, ese hacer se queda corto, miope, pues el verdadero papel del terapeuta, su misión, es, en definitiva, ayudar al paciente, al consultante, a encontrar las respuestas que están pulsando en su interior, asiste para elecitar, jalonar las respuestas que en su sabiduría interior se agitan, que adivina, sólo que hay asuntos inconscientes, traumas de infancia, mecanismos defensivos, que no le permiten ver, que no le posibilitan evidenciarlo de manera fácil y para lo cual necesita a otro.

Las técnicas con que hoy cuenta la psicología clínica nos permiten abordar la génesis, la raíz de los conflictos. Entonces un paciente con una fobia irracional al ajo, puede darse cuenta en un proceso de introspección guiada que su aversión nace a los cinco años, cuando ve a su madre besarse con el mejor amigo de su padre, mientras todo el ambiente está inundado de olor a ajo, y de unas vigas del techo ve colgados manojos de ajo.






Cuando se encuentra la raíz del conflicto es fácil resignificar ese momento, leerlo de una manera nueva, con los recursos que el ser de hoy tiene, calzar los zapatos del otro produce una transformación extraordinaria que moviliza cambios y bien- estar para la nueva vida, pues hay un recomenzar.