Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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viernes, marzo 11, 2016
LA DROGA DEL AMOR
El amor, al igual que cualquier otra emoción, tiene un componente biológico detectable mediante análisis de sangre y observación del cerebro en un escáner. Numerosos investigadores han analizado las reaccionesque experimenta el cuerpo cuando nos enamoramos y los resultados no pueden ser más rotundos: el amor es una droga.
Donatella Marazziti, bióloga de la Universidad de Pisa, descubrió en 1999 que las parejas recién enamoradas segregan tanta serotonina como las personas con trastornos obsesivo compulsivos. La serotonina es un neurotransmisor que cumple distintas funciones, una de ellas el equilibrar el deseo sexual.
Interviene en otros neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la feniltilamina responsables de, entre otras cosas, el anhelo, la euforia y las fijaciones mentales. Nos enamoramos y el cerebro se llena de feniltilamina secretando a su vez dopamina (neurotransmisor que impulsa a repetir comportamientos que proporcionan placer) y oxitocina (también denominada “La molécula del amor”, “La hormona de los mimosos” o “La molécula afrodisíaca”)
Asimismo, el enamoramiento provoca que los hombres segreguen menos testosterona (una de sus funciones es aumentar el apetito sexual) mientras que aumenta su nivel en las mujeres.
Marazziti consideraba que esta fijación y deseo enfermizo por el otro era un mecanismo natural para asegurar la reproducción y el mantenimiento de la descendencia.
¿Y cuánto dura ese enamoramiento?¿Cuánto tiempo está dispuesto el macho a quedarse junto a la hembra para cuidar a la prole y cuánto está dispuesto ella sin buscar otro macho con mejores genes? Según el Dr. Eduardo Calixto, neurofisiólogo del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, México, con el tiempo los receptores de la dopamina comienzan a perder su sensibilidad y a los tres años dejarán de responder al estímulo inicial que provocaba todo tipo de reacciones placenteras cuando nos encontrábamos con el objeto de nuestro amor.
¿Es el fin de la relación?. Si la base de la pareja es sólo el placer sexual, sí; pero no si se han fomentado otros valores como la amistad, la complicidad, el respeto, la admiración o la ternura, ya que en ese caso entra en juego la oxitocina, hormona que no sólo influye en los patrones sexuales y la conducta maternal y paternal como hemos visto, sino que reduce el miedo, aumenta la confianza en uno mismo y en el otro, la generosidad, la empatía y la confianza entre dos personas.
El amor puede ser para siempre.
sábado, febrero 06, 2016
No nacemos de nuevo cuando nos enamoramos
Paula Serrano
"En el flechazo inicial lo que más importa es la historia previa y la cultura a la que pertenecemos. Pero no lo sabemos. Solo sabemos lo que sentimos. Luego, cuando esta pareja se consolida, y con mayor razón si tienen hijos y conforman una familia, aparecen los fantasmas..."
Curioso que sea tan frecuente que las razones por las cuales nos enamoramos sean las mismas que luego resentimos y se transforman en conflictos. Porque elegimos pareja o nos enamoramos no por las palabras y los acuerdos. Más bien por las emociones que reviven las formas de amar, las anteriores, las de los vínculos armados en nuestra familia de origen. Las palabras producen encuentros solo por la emoción que despiertan. Lo que decimos esta comunicado por nuestro cuerpo, sin que nos demos cuenta. Y no nos olvidemos que las palabras solo representan el 35% del mensaje.
Entonces, el señor que viene de una familia de vínculos seguros pero rígidos, puede caer en trance con la señorita que es puro encanto y desorden, con vínculos más bien inestables. En el flechazo inicial lo que más importa es la historia previa y la cultura a la que pertenecemos. Pero no lo sabemos. Solo sabemos lo que sentimos. Luego, cuando esta pareja se consolida, y con mayor razón si luego tienen hijos y conforman una verdadera familia, aparecen los fantasmas. No son conscientes, no es que uno se siente en su cama a reflexionar sobre su crianza y cómo su pareja está vulnerando necesidades básicas, abriendo heridas sin quererlo.
No, lo que enfrentamos es el conflicto. O lo provocamos. Entonces, nuestra señorita se agota con el hombre híper estructurado que se queda en las formas y no va al fondo, que hace las cosas y exige que se realicen de inmediato, que quiere una vida social escasa y mucho silencio y lectura. Y nuestro señor seguro y rígido se enerva con la joven encantadora que prefiere conversar que hacer aseo.
Lo que fue atractivo se hace insoportable.
Y las parejas se olvidan que se eligieron por buenas razones, por complementariedad de necesidades, por historias que, como todas las historias, están llenas de carencias. Claro, al señor lo quisieron por bien portado, a ella por encantadora. Y cada uno reproduce sus hábitos de querer y ser querido, sin ninguna conciencia de que si lo que los enerva cambiara, la razón de fondo del amor y el compromiso quedaría sin cumplirse.
Solo quiero insistir en que no tratemos de cambiar a los otros. Si los queremos es porque los elegimos. Y vale la pena recordar que NO los elegimos solo por razones banales. No, los elegimos porque nos completaba algún rincón, y ¿ahora queremos que sea distinto/a?
El inconsciente y la historia de cada uno existen. Mirémoslos.
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