miércoles, abril 23, 2014

Ayuno de palabras

Todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resuelto de ti mismo.

Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida.

Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.

Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión.

Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible.

Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.

Practica el arte de no hablar.

Toma un día a la semana para abstenerte de hablar.

O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal.

Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio.

Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente.

Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.

Si tu ego se impone y abusa de este poder, el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.

Texto Taoísta

Trece consejos para ser feliz

LA COHERENCIA




Si hay algo por lo que deberíamos estar preocupados es por la coherencia de nuestras vidas.

La coherencia se refleja cuando pensamos, sentimos y hacemos en la misma línea. Esto es, cuando pensamos que tenemos que ir a un determinado sitio. Sentimos que es lo que queremos hacer y nos vamos.

La coherencia se rompe cuando pensamos en lo molesto que es ir a ese sitio, sentimos que tenemos una obligación en ir y al final acabamos yendo. Ahí se ha roto la coherencia. A partir de ahí, y teniendo este sencillo ejemplo como muestra de lo que puede ser una falta de coherencia en un contexto mucho mayor, empiezan a desencadenarse numerosos procesos internos.

Pero esto, nos lo explica mucho mejor Madhava en su libro “El sendero del yoga”

“El cuerpo mental conoce, el cuerpo emocional desea y el cuerpo físico actúa.

La personalidad posee tres fuerzas muy poderosas. La fuerza del pensamiento es el conocimiento, que es la mayor fuerza que existe en el universo, la fuerza del deseo es la que mueve el mundo, su motor, y la fuerza de la acción es que la que lo construye.

Pero a veces esto no es tan sencillo ni tan lineal, porque la información que posee la mente puede provocar varios deseos simultáneos y uno de ellos puede ser muy superior a los demás. En este caso, el deseo y el conocimiento pueden entrar en conflicto.

La mente te dice lo que tienes que hacer. El deseo te dice que hagas lo que te apetece. La mente vuelve a la carga con la obligación pero el deseo se escaquea detrás de las apetencias. Vemos aquí dos fuerzas enfrentadas que entran en conflicto al tirar en dos direcciones diferentes.

¿A cuál seguirá el cuerpo físico, al deseo o a la mente? Casi siempre sigue al deseo y realizas la acción que ésta te dicta, pero luego te sientes culpable, te sientes mal.

También puede ser que el conocimiento genere el deseo más fuerte, capaz de dominar la tendencia emocional y sigas el dictamen de la mente. En este caso reprimes el primer deseo para actuar según lo que tu mente te dicta y actúas justamente. Pero en este caso también te sientes mal, incluso peor, puesto que tu deseo ha sido reprimido. Hagas lo que hagas te vas a sentir fatal, así que el problema está servido.

Muchas veces no hacemos ni lo que dice la mente ni lo que dice la emoción porque el conflicto es tan grande que no nos decidimos a actuar. ¿Te reconoces en esa lucha entre lo que te dice la mente que debes hacer y lo que la emoción quiere que hagas? Una personalidad así dividida es una personalidad sin fuerza, mediocre, incapaz de llevar a cabo ninguna empresa.”

lunes, abril 21, 2014

¿CÓMO CONTROLAR AL EGO?

El ego nace con nosotros cuando venimos al mundo. Cuando somos niños, a través del cariño, del amor, del cuidado, sentimos que somos buenos, valiosos, que tenemos alguna importancia. Nace un ego, un "centro". Pero este centro es un centro reflejado. No es nuestro verdadero ser. No sabemos quiénes somos, simplemente sabemos lo que los otros piensan de nosotros. Y este es el ego: un reflejo de la opinión de los demás.

Si cuando somos niños nadie piensa que somos útiles, nadie nos aprecia, nadie nos sonríe, entonces también nace un ego. Un ego enfermo, triste, rechazado, como una herida, sintiéndose inferior, sin valor.

Esto también es el ego. Esto también es un reflejo.
Primero es la madre la que crea nuestro mundo. Después otros se le suman a la madre y así ira creciendo el mundo del niño.

Y cuanto más crecemos, más complejo se vuelve el ego, porque las opiniones de muchos más son reflejadas.

El ego es un fenómeno acumulativo; es el subproducto de vivir con otros.

Y como lo real, sólo puede llegar a conocerse a través de lo falso, el ego es una necesidad. Uno tiene que pasar a través de él y trascenderlo para vislumbrar lo que realmente somos.

Lo real puede ser conocido solo a través de lo ilusorio. No puedes conocer la verdad directamente. Primero tienen que conocer lo que no es verdadero. Primero tienen que encontrar lo que es falso. Y es a través de ese encuentro cuando se vuelven capaces de conocer la verdad. Si conocemos lo falso como falso, la verdad despertará en nosotros.

El ego es una necesidad social. Y todo el mundo refleja. Iremos a la escuela y el maestro reflejará quiénes somos. Seremos amigos de nuestros compañeros y ellos también nos reflejaran quienes somos.

A la sociedad no le interesa que lleguemos a conocernos a nosotros mismos.

La sociedad crea un ego, porque el ego puede ser controlado y manipulado. Nadie ha escuchado jamás que la sociedad pueda controlar al SER: eso no es posible.

Luego poco a poco nos convencemos de que ese ego que la sociedad nos da, es lo que somos.

El ego siempre es sacudido; siempre está en busca de alimento, que alguien lo aprecie, que le den atención. Si nos quieren, estamos felices, si nos desprecian creemos que no valemos nada.

Obtenemos la idea de quienes somos por los demás. No es una experiencia directa.

Vivimos con ese centro falso sin saber que llevamos nuestro verdadero SER dentro nuestro.

Intenten comprender esto tan profundamente como puedan, porque el ego debe ser controlado.

De lo contrario, nunca seremos capaces de alcanzar el SER. Porque nos hemos vuelto adictos a ese centro falso y no podemos salir de él, nos hemos convertido en prisioneros.

Al desechar al ego podemos sentir que perderemos todos los límites y nos sentiremos aturdidos, aterrorizados, estremecidos, como si hubiera ocurrido un terremoto..

Pero si tenemos valor y no retrocedemos, si no volvemos a caer en el ego y continuamos y seguimos más allá de él, hay un centro escondido dentro de ti, que has llevado por tantas vidas.

Es tu alma, el SER!!!

fuente http://espiritualidaddiaria.infobae.com/%C2%BFcomo-controlar-al-ego/

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domingo, abril 20, 2014

La edad que tengo




Frecuentemente me preguntan que cuántos años tengo…
¡Qué importa eso!.
Tengo la edad que quiero y siento.
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido.
Tengo la experiencia de los años vividos y la fuerza de la
convicción de mis deseos.
¡Qué importa cuántos años tengo!.
No quiero pensar en ello.
Unos dicen que ya soy viejo y
otros que estoy en el apogeo.
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero,
para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
Ahora no tienen por qué decir:
Eres muy joven, no lo lograrás.
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños se empiezan
a acariciar con los dedos, y las ilusiones
se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras en un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
¿Qué cuántos años tengo?
No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas..
valen mucho más que eso.
¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.
Lo que importa es la edad que siento.
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
¿Qué cuantos años tengo?
¡Eso a quién le importa!.
Tengo los años necesarios para perder el miedo
y hacer lo que quiero y siento.


José Saramago

Premio Nobel Literatura 1998

miércoles, abril 16, 2014

Diez lecciones que aprendí en mis 20s





Mark Manson, quien se define como autor, emprendedor y entusiasta de la vida, es un escritor con bestsellers en su haber y que disfruta tratando temas complejos de la psicología y cultura humana. Os presentamos sus reflexiones sobre la década que lleva de los 20 a los 30.

En ese momento, iba sin rumbo. Acababa de dejar el conservatorio y de cortar mi largo y enmarañado pelo. Quería marcharme de Texas pero no sabía ni cómo ni a dónde. A veces sermoneaba a gente sobre el crecimiento espiritual que aporta el conocimiento y tenía algunas ideas sobre la teoría de la relatividad y sobre si el universo existía realmente o no. Era inteligente, audaz, arrogante y realmente irritante.

Ahora he llegado a los treinta y estoy feliz de poder decir que soy bastante más responsable y menos pretencioso que en esos días. Terminé mis estudios y después fracasé en negocios y viví en países del tercer mundo.

He construido negocios, estado alrededor del mundo en múltiples ocasiones y me las he arreglado para proveerme una carrera como escritor, algo que nunca podía haber imaginado. En nuestra cultura de gratificación instantánea, es fácil olvidar que la mayoría de cambios personales no ocurren como un evento estático y puntual en el tiempo, sino como una evolución larga y gradual donde difícilmente estamos al tanto de todo lo que nos ocurre.

Es sólo cuando paramos años o décadas después y miramos atrás que podemos identificar los cambios drásticos que han sucedido. Aquí va lo que yo aprendí en mis 20s:

1. FRACASA PRONTO Y A MENUDO; EL TIEMPO ES TU MEJOR ACTIVO.

Cuando eres joven tu mejor activo no es tu talento ni tus ideas, tampoco tu experiencia, pero sí tu tiempo. El tiempo del que dispones te garantiza la oportunidad de tomar grandes riesgos y cometer grandes errores. Dejar todo y viajar alrededor del mundo durante seis años o empezar una compañía para montar una app ideada por ti y tus amigos, o coger tus cuatro cosas y mudarte a otra ciudad a trabajar… son cosas que sólo puedes hacer cuando eres joven, cuando no tienes nada que perder ni que te ate.

Los errores que cometas en esos años serán la base de tus éxitos más adelante, son las mejores lecciones de tu vida. Aprende.

2. NO PUEDES FORZAR AMISTADES.

Hay dos tipos de amigos en la vida: aquellos que al volver de estar mucho tiempo fuera es como si nada hubiese cambiado y esos otros que al volver todo parece distinto.

Pasé la mayor parte de los últimos cinco años viviendo en un variado número de países. Desafortunadamente, eso significa que he dejado atrás amigos en multiples lugares. Lo que he descubierto en este tiempo es que no puedes forzar una amistad con nadie. Difícilmente podrás predecir qué amigos se quedarán y cuáles no; te sorprenderá comprobar que los que una vez fueron los más cercanos dejarán de estar y que algunos casuales podrán convertirse en los más íntimos. No es culpa de nadie, es la vida misma.

3. NO TIENES POR QUÉ CUMPLIR TODAS TUS METAS.

Pasar las dos primeras décadas de nuestra vida en la escuela nos condiciona y hace que tengamos una intensa orientación hacia los resultados en todo. Te preparas para hacer X, Y o Z y lo consigues o no. Si lo haces, eres genial. Si no, has fracasado.

Aprendí a relativizar. Por supuesto es bueno tener siempre objetivos y un punto al que dirigirse, pero conseguirlos todos o dejar de hacerlo no es realmente lo importante.

A lo largo de los años verás que puedes conseguir quizá un tercio de lo que esperas, quedarte cerca en otro tercio y no llegar ni a plantear nada de lo restante. Pero el camino te hará descubrir lo importante para ti en la vida, y tener las metas, sin obsesionarte, hará que valores el trabajo de pelear por ellas y disfrutar de aquello que finalmente logres.

El verdadero valor casi siempre llega del proceso de intentar y fallar y no tanto del hecho de conseguir.

4. NADIE SABE REALMENTE QUÉ ESTÁ HACIENDO.

Hay mucha presión en el instituto y la universidad sobre saber exactamente qué hacer en la vida. Comienza con elegir carrera y entrar a la universidad. Luego elegir una profesión y encontrar el primer trabajo. Justo ahí se convierte en tener un camino claro y escalar posiciones, llegando tan alto como sea posible. Y aquí momento de casarse y tener hijos.

Si te distraes o no sabes qué haces o fracasas en algo parece como si estuvieses arruinando tu vida. Sin embargo, la verdad es que casi nadie tiene idea de lo que hace en sus 20s, tan sólo lo hacen lo mejor posible en lo que es su mejor intuición.

Y eso hace que la gente cambie de carrera, trabajo, industria, familia, orientación sexual o equipo favorito al menos una vez en sus 20s.

Yo no tenía ni idea de hacia dónde iba. Recibo muchos emails preguntando cómo construí mi negocio, cuándo decidí convertirme en escritor, qué plan de negocio tenía. La verdad es que nunca supe nada de esas cosas. Ocurrieron. Presté atención a las oportunidades y actué. La mayoría de ellas fallaron drásticamente. Pero era joven y podía afrontarlas. Eventualmente, sería lo suficientemente afortunado de llegar a hacer algo que me gusta y hago bien.

5. LA MAYORÍA DE LA GENTE QUIERE LAS MISMAS COSAS.

Echando la vista atrás, tuve unos 20 bastante alegres. Empecé un negocio en una industria estrambótica que me llevó a lugares curiosos y me permitió conocer a gente interesante. He estado por todo el globo, pasando tiempo en 50 países. Aprendí algunas lenguas, y me codeé con ricos y famosos así como con los pobres y los desprotegidos, en ambos primer y tercer mundo.

Y lo que he descubierto es que desde una amplia perspectiva, todos somos iguales. Todo el mundo pasa la mayoría de su tiempo preocupándose por la comida, el dinero, su trabajo y su familia- hasta la gente que es rica y está perfectamente servida. Quieren parecer modernos y sentirse importantes –incluso los que ya son modernos e importantes. Todo el mundo está orgulloso de donde viene. Todo el mundo tiene inseguridades y ansiedades que los corroen, sin importar cuán exitosos sean. Todos tienen miedo al fracaso y a parecer estúpidos. Todos quieren a sus amigos y familia aunque muchos también estén muy molestos con ellos.

Los humanos son, a lo largo y a lo ancho, lo mismo. Solo los detalles los hacen diferir. Este origen por aquel. Este gobierno corrupto por aquel gobierno corrupto. Esta religión por aquella religión. Esta actividad social por aquella actividad social. La mayoría de las diferencias que mantenemos como significantes son productos accidentales de la geografía y de la historia. Son superficiales – simplemente diferentes sabores culturales de la misma dominante y cubierta de caramelo humanidad.

He aprendido a juzgar a la gente no por quiénes son, sino por lo que hacen. Algunas de las personas más amables y gentiles que he conocido eran personas que no tenían que serlo conmigo. Algunos de los más odiosos han sido gente que no tuvieron que ser odiosos conmigo. Encontrarás de todo y no sabes con quién estás tratando hasta que pasas suficiente tiempo con esa persona para ver qué hacen, no lo que parecen o de dénde son o a qué género pertenecen, o cualquier otra cosa.

6. AL MUNDO LE DAS IGUAL.

¿A nadie le importo? Un pensamiento tan aterrador a primera vista se convierte en liberador cuando realmente procesas su significado. Como dijo David Foster Wallace “Dejarás de preocuparte por lo que otros piensas de ti cuando te des cuenta de las pocas veces que lo hacen”.

Tú, yo, y todo lo que hagamos, algún día será olvidado. Será como si nunca hubiese existido. A nadie le importa.

Y en realidad son buenas noticias: significa que no hay razón para dejar de ser quien quieras ser o para arriesgarte a fracasar.

7. EL MUNDO ESTÁ LLENO DE EXTREMOS; PRACTICA LA MODERACIÓN.

Mi vida inmediatamente se volvió un 542% mejor cuando me di cuenta que la información que consumes en internet está hecha fundamentalmente por el 5% de cada extremo de opinión y el 90% de la vida ocurre realmente en la parte silenciosa del medio donde la mayoría de la población vive realmente.

Si uno lee demasiado en internet, puede ser llevado a pensar que la 3ª Guerra Mundial es inminente, que las corporaciones dominan el mundo a través de alguna conspiración, que todos los hombres son violadores (o como mínimo cómplices de violación), que todas las mujeres mienten, que la gente blanca es víctima de racismo inverso, que todos los pobres son unos perezosos y están arruinando el gobierno, y bla, bla, bla.

Es importante retirarse a veces a ese tranquilo 90% y recordarse a uno mismo: la vida es simple, la gente es buena, y los abismos que aparecen para separarnos a veces son solo grietas.

8. LA SUMA DE LAS PEQUEÑAS COSAS IMPORTA MUCHO MÁS QUE LOS GRANDES HITOS.

Recuerdo leer una entrevista a Dustin Moskovitz, el co-fundador de Facebook y compañero de habitación de Mark Zuckerberg. El entrevistador le preguntó qué se sentía al ser parte del fulgurante éxito de Facebook. Su respuesta fue algo como “si por repentino quieres decir quedarte despierto y escribiendo código toda la noche, cada noche durante seis años seguidos diré que se siente estresante y agotador”.

Tenemos una propensión a asumir que las cosas ocurren sin más. Como observadores externos, tendemos a ver sólo el resultado de las cosas y no el arduo proceso (y todos los fracasos) que lleva a él. Pienso que cuando somos jóvenes, tenemos la idea de que tenemos que hacer algo grande que cambie el mundo, de arriba abajo.

Soñamos tan grande porque todavía no nos damos cuenta (somos demasiado jóvenes) de que esas “grandes cosas” están en realidad compuestas por cientos y miles de pequeñas cosas diarias. Bienvenidos a la vida real.

9. NO HAY QUE TEMER AL MUNDO QUE HAY AHÍ FUERA.

Esto se dice todo el tiempo, pero es básicamente cierto. He ido a una decente cantidad de lugares peligrosos tanto en Estados Unidos como fuera. Y cuando se le da una oportunidad a la gente, la mayoría de ellos son amables y serviciales. Si hay alguna parte de consejo práctico que podría dar a todos los veinteañeros, a pesar de las circunstancias es este: busca una forma de viajar y, cuando tengas dudas, habla a la gente, pregúntales sobre ellos, llega a conocerlos. Hay poco o nada negativo y grandes, importantes pros, especialmente cuando aún eres joven e impresionable.

10. TUS PADRES TAMBIÉN SON PERSONAS.

Y finalmente, quizá la realidad más desilusionante que descubrirás: ver a papá y mamá no como los protectores que siempre fueron en la infancia o aquellos aburridos y autoritarios de la adolescencia, sino como iguales, personas vulnerables que lo hacen lo mejor posible.

Una de las primeras tareas de la madurez será descubrir aquello que queda por pulir y mejorar, aceptando que los padres son también personas y lo hicieron lo mejor posible.

Fuente: BusinessInsider
Imagen de Flickr por Thomas

LA GARGANTA Y LAS EMOCIONES




La garganta contiene cuerdas vocales (la laringe) y la faringe. Me permite expresar quien soy y me permite también intercambiar con personas que me rodean.

La garganta está vinculada al centro de energía de la laringe también llamado chakra de la garganta (quinto chakra), centro de la creatividad, de la verdad y de la afirmación.

Trabaja también en estrecha colaboración con el centro de energía sagrado o segundo chakra, el centro de la energía sexual, la sexualidad siendo un modo de comunicar con otra persona.

Este centro de energía es importante para la afirmación del yo.

También se dice: “El pensamiento crea, el verbo manifiesta.” Así, por la palabra, hago que mis pensamientos se materialicen en el mundo físico.

Entonces, aunque pensamientos negativos puedan tener repercusiones en mi salud, palabras negativas podrán tenerlas aún más.

Esto es verdad para el lado positivo también.Por lo tanto tengo ventaja en hablar de modo positivo, respetando así mi templo de carne que alberga mi parte divina.

Cuanto más exprese la verdad por esta vía de comunicación, más podré intercambiar con mi entorno.

Tengo la garganta apretada cuando vivo ansiedad. Entonces me siento “cogido a la garganta”. Puedo sentirme inseguro pero debo hacer confianza a la vida. Aprendo a expresarme libremente y a superar mis miedos.

Tener carraspera en la garganta manifiesta muy a pesar mío que deseo expresar algo pero que lo guardo adentro mío. ¿Tengo miedo que se rían de mí, que me critiquen, que me rechacen, de estar incomprendido?

Seguramente este miedo se relaciona con “mi sensibilidad” conscientemente o inconscientemente. Debo hacerme confianza y decir las cosas tales como son, siguiendo auténtico conmigo mismo; adquiriré así el respeto de los demás y de mí - mismo.

Todas las emociones, los sentimientos o las energías que bloquean mi garganta se deben de entrar por la nariz o la boca. O también, vienen de las profundidades de mí ser interior y bloquean al nivel de la garganta. Frecuentemente son emociones o situaciones que vuelvo a tragar y que tengo dificultad en aceptar.

Por lo tanto, siento (nariz) que algo va mal o que no absorbo (boca) una o varias energías que se presentan a mí. A veces, son las mismas emociones que se han ampliado después de un resfriado. Estas emociones me afectan más profundamente, más cerca de mi interior que un simple resfriado. He de analizar este sentimiento que se engancha y bloquea al nivel de la garganta para poder aceptarlo y dejarlo ir.

EL PODER DE LA GRATITUD



Para activar en tu vida un poderoso motor capaz de llenarte de paz y de alegría, lo mismo que de atraer a ti más de lo que deseas, cultiva la gratitud. Para ello, sigue estos pasos:

Reflexiona. Tómate un momento para reflexionar sobre tu vida y, con total honestidad, determina si tiendes a enfocarte más en el signo de menos, que en la cornucopia de bendiciones que te regaló la vida, solo por haber nacido. Si al leer estas palabras inmediatamente vienen a tu mente todos los motivos por lo que esta frase es una mentira –quizás sientes que tu niñez fue horrible, que tus circunstancias actuales son injustas, etc.– reconoce que tu enfoque no es uno de agradecimiento, sino de insatisfacción. Tú ves el vaso medio vacío, no medio lleno.

Analiza. Aún si es cierto que tienes motivos para sentirte ingrata ante la vida, analiza qué, exactamente, te aporta esta actitud. ¿Te hace sentir más serena, más alegre, más relajada… o todo lo contrario? Ahora responde: ¿crees que con esa actitud vas a atraer más felicidad o más infelicidad a tu vida? Enfócate. Si llegas a la conclusión de que la ingratitud te resta como persona y te impide ser feliz, decide que de ahora en adelante vas a tener una actitud más positiva. Ahora entiendes que esta te permite valorar todo lo bueno que hay en tu vida y que, de otra manera, pasarías por alto. Y entonces es como si no lo tuvieras. Esto es como devolverle a la vida todos los regalos que te dio.

Haz una lista. Toma lápiz y papel y haz una lista de todas tus bendiciones. ¡No pases ni una por alto! Si te cuesta trabajo enumerarlas, enfoca la tarea desde otra perspectiva: haz una lista de todo lo que no desearías perder, como tu salud, tus seres queridos, tu trabajo, etc. Estas cosas te brindan felicidad o alegría, pero tú las das por hecho y, simplemente, porque siempre están ahí, ya no cuentan para ti. Pero… ¿te has puesto a pensar qué pasaría si te faltaran? Retoma el lápiz y sigue anotando.

Practica dar las gracias. Todas las mañanas al despertar da las gracias a Dios, a la vida o al universo por las cosas que enriquecen o alegran tu vida. Menciona por lo menos cinco bendiciones. ¡Nada es demasiado insignificante para mencionarlo! Si te alegra escuchar el canto de los pájaros en la mañana, inclúyelo en tu lista. Y recuerda que hay personas que jamás los han escuchado.

Repite el proceso todas las noches antes de dormir y, si puedes, varias veces durante el transcurso del día. Escucha lo que te dices. Si te tomas el tiempo de dar las gracias, pero el resto del tiempo tu monólogo interior es negativo, estarás saboteando tu progreso.

Cada vez que te sientas frustrado, irritado o de mal humor, detente y repasa qué te has dicho. Desenmascara los pensamientos tóxicos, que te llevan –una vez más– al signo de menos. Actúa como una persona agradecida… y lo serás. Lleva un jornal de gratitud en el que anotes todas las cosas por las que das gracias a la vida. Llama a esa persona para agradecerle el favor; toma nota de todo lo que te provoca una sonrisa o un momento agradable. Mira la lección inherente en cada contratiempo. Y, pase lo que pase, recuerda estos sabios pensamientos: “Muchas veces damos por hecho las cosas por las que debemos estas más agradecidos”.

“Yo mantendría que dar gracias es la forma más elevada del pensamiento; y que la gratitud es la felicidad multiplicada por la capacidad del asombro”. 


–G. K. Chesterton

No se puede forzar a nadie a que crezca



Imagen Shurya.com 


No se puede forzar a nadie a que crezca, 
despierte, evolucione o aprenda, sin violar su libre albedrío. 
Solo se pueden ofrecer herramientas, conocimientos y apoyo 
para que cada uno tome las riendas de su vida 
y decida que hacer con su camino evolutivo.


David Topí. 

martes, abril 15, 2014

EL MUDRA DE LUZ



El Mudra de Luz es una técnica de meditación y oración efectiva y práctica que se enriquece con su uso. Armoniza nuestro cuerpo, mente y espíritu al conectarnos con lo divino dentro del Ser. El Mudrá de Luz recrea fácilmente, el estado de Paz que todos anhelamos sentir.

1. "Yo soy luz"
Palmas hacia arriba, dedo índice y pulgar unidos, formando un círculo.

2. "Yo soy Vida"
Una mano sobre la otra formando una copa vacía

3. "Yo soy Amor"
Ambas manos sobre el corazón.

4. "Yo soy Belleza"
Puños sobre el pecho.

5. "Yo soy la dulce Verdad"
Dedos sobre los labios.

6. "Yo veo sólo lo iluminado"
Dedos sobre los ojos.

7. "Yo soy mis alegres pensamientos"
Dedos sobre la frente.

8. "Que yo los junto en uno solo"
Manos unidas en oración en el centro de la frente.

9. "Y se lo ofrezco como mi regalo a Dios"
Extender los brazos abiertos al cielo.

10. "Mi voluntad y la tuya son la misma"
Manos en oración bajo el mentón.

11."Yo vivo desde mi corazón"
Manos unidas al corazón.

12. "Y le doy todo mi Amor al mundo"
Palmas hacia arriba, abiertas sobre las piernas.

¿Eres esclavo de tu ego?




Antes de responder lo anterior, pregúntate a ti mismo lo siguiente:

* ¿Cuándo fue la última vez que quisiste algo sólo para ti?
* ¿Cuándo has sentido que necesitabas más, que merecías más?
* ¿Cuándo fue la última vez que te rehusaste a escuchar a alguien
porque te sentiste más inteligente o mejor que la otra persona?

¿El mes pasado? ¿La semana pasada? ¿Ayer?

La verdad es que todos somos esclavos de nuestro ego. Tu ego constantemente te desafía en innumerables situaciones. Te encuentras en una reunión de trabajo sintiéndote abrumado por la necesidad de compartir tu conocimiento superior y tus ideas con el grupo,el cual claramente no entiende la situación tan bien como tú. O quizás estás conociendo a tus futuros suegros por primera vez. Ansioso por impresionarlos, interrumpes la conversación y divagas dando tu opinión acerca de la crisis política actual.

O tal vez estás en un compromiso social y sientes miedo de decir algo que pueda hacerte ver como un tonto, así que mantienes tu boca cerrada y permaneces cerca de los canapés toda la noche.

En cada una de estas situaciones, tu ego está actuando debido al deseo de aprobación. Siente temor al rechazo, al fracaso o al quedar como estúpido. En esencia, tu ego es tu deseo de recibir para sí mismo. Nuestro propósito es trabajar para llegar a un punto más desinteresado, transformando ese deseo en un deseo de recibir para compartir.

Sin embargo, permitimos que nuestro ego tome la decisión por nosotros todo el tiempo. Nuestro ego es responsable cuando presumimos un auto nuevo o hablamos de otros en una reunión social. Pero nuestro ego también actúa debido a la inseguridad, instándonos a hablar o actuar para evitar que otros duden de nuestra inteligencia, de nuestras habilidades y de nuestros talentos. En cualquier caso, nuestro ego promueve el comportamiento impulsivo y reactivo.

¿Aún no estás convencido? Quizás estés permitiendo que tu ego tome las decisiones si te encuentras sintiendo remordimiento por tus acciones, atrapado en ciclos negativos de comportamiento o extremadamente preocupado por lo que otros puedan pensar. Considera la última vez que sentiste frustración, celos, inseguridad o resentimiento.

¿Pudiste permanecer en silencio cuando en realidad querías hacer una pataleta, pudiste permanecer neutral cuando querías actuar debido a los celos, o te empujaste a ti mismo a tomar el riesgo cuando te sentiste inseguro? Si la respuesta es afirmativa, ¡Genial! Si la respuesta es negativa, bueno, no seas tan duro contigo mismo. Ahora puedes ver dónde necesitas hacer el trabajo.

La verdad es que la mayoría de nuestro comportamiento es reactivo, pero existe una buena razón para ello. Sin momentos reactivos e impulsivos, no podríamos elevarnos por encima de esa conciencia y crecer espiritualmente. Ten en cuenta que ésta es una lucha constante, un empujar y jalar entre esclavo y amo. No hay días libres.

Éste es un trabajo importante. Al resistir el empuje de nuestro ego podemos conectarnos mejor con las personas en nuestra vida. El ego crea la ilusión de una división entre nosotros y los demás. Nos atrapa en un tipo de prisión, evitando que veamos la humanidad en otros y que sintamos empatía con sus experiencias, mientras nos volvemos extremadamente preocupados con las nuestras. Parte de nuestro trabajo espiritual en esta tierra es crear unidad con otros, derribar esas barreras para que podamos compartir con los demás.

Después de todo, como Karen Berg dice: “Ser esclavo de algo es negar el hecho de que eres parte del Creador”. Desvanece la necesidad de gratificar a tu ego y trabaja la empatía hacia otros.


Fuente: es.kabbalah.com

domingo, abril 13, 2014

Soltar, dejar ir, desprenderse de los apegos


Entre las orillas del dolor y el placer fluye el río de la vida. Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida y se estanca en las orillas se convierte en problema. Fluir quiere decir aceptación, dejar llegar lo que viene, dejar ir lo que se va. 

Sri Nisargadatta Majarj

Estamos en otoño. Los árboles se tornan de colores rojizos y día a día van perdiendo sus hojas, que van rodando por las calles. También para nosotros, seres en proceso de crecimiento, es tiempo de soltar y dejar caer. Tiempo de desnudarse, como se desnudan los árboles en otoño, y desprenderse de lo que nos sobra, como las hojas que fluyen en la corriente de un río. Es momento para la renovación, de ir hacia la esencia, de dejar morir y abandonar todo lo que nos pesa, ata y limita. De soltar aquello que nos impide fluir con la Vida: los apegos.

Cabe preguntarnos: ¿A que estoy apegado? ¿De qué necesito desprenderme? La imagen es soltar, dejar de retener, abrir la mano y dejar ir. Desprendernos de objetos materiales que puedan servir a otros. Dejar de aferrarnos a relaciones insanas, dependientes y dañinas. Soltar nuestro apego a la tristeza, el vicio de la melancolía. Soltar viejas creencias y resistencias. Soltar ideas locas, esas fijaciones cognitivas que arrastramos desde la infancia. Soltar y dejar atrás el peso de los condicionamientos de las relaciones con nuestros padres en la infancia.

Atreverse a hacer algo nuevo, dar rienda suelta a algunas emociones, por ejemplo el enfado. Algunas personas no se atreven a enfadarse por miedo a ser abandonadas y luego reaccionan desde una agresividad pasiva. Aprovecho para reivindicar el valor de la protesta como paso previo a la aceptación, la protesta como sana auto afirmación de la propia existencia y signo de una buena autoestima.

Soltar culpas, resentimientos y rencores. Perdonarse y perdonar. Soltar miedos, esquemas mentales, rutinas, vicios y malos hábitos. Ejercitar el desapego. Atrevernos a ser libres, atrevernos a Ser, caminar ligeros de equipaje, como El Loco, el arcano del Tarot. Perder el miedo a perder.
Verdaderamente, la práctica del desapego nos conduce a la libertad interior.

Son muchas las capas que hay que ir abandonando para llegar a la esencia. El camino requiere soltar lastre, ir despojándose de condicionamientos, creencias y limitaciones, vislumbrar ese lugar de quietud en nuestro interior y quedarse a vivir en él. Hace unos días tuve un bonito sueño: me encuentro que mi casa (que no es mi casa real) ha sido asaltada, pisada, revuelta. La miro y no doy crédito, sorprendida me pregunto: “¿cómo he permitido que esto sucediera?” De pronto me toco el corazón y me digo: “mi corazón no puede ser destruido, este es mi verdadero hogar y es inalterable”. Es cierto, pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Necesitamos aprender a desprendernos de lo viejo para abrirnos a lo nuevo, sin embargo la tendencia es aferrarnos “con uñas y dientes” a lo familiar y conocido, actitud vital que termina conduciéndonos inevitablemente al sufrimiento. Cuando tomamos conciencia de la impermanencia inherente a la Vida y la fugacidad de todos los fenómenos, de que lo único que tenemos en realidad es el ahora, empezamos a ejercitar el desprendimiento como actitud vital y aprendemos a fluir con los acontecimientos, lo que nos conduce hacia la auténtica libertad.


El sendero hacia la esencia no pasa por perfeccionarnos o “mejorarnos” como mucha gente cree, sino en desprenderse y soltar. El proceso de descubrir quiénes somos consiste en dejar ir, en abandonar todo aquello que nos impide Ser. Soltar abriendo la mano, soltar dejando escapar el aire lentamente diciendo adiós, y sobre todo soltar observando los pensamientos, los patrones de conducta y todo aquello a lo que estamos apegados, sin lo que, realmente, podemos vivir. Observar nuestros apegos una y otra vez derriba los muros de nuestro ego. Esta práctica es, junto con la meditación, una buena compañera en el viaje de nuestra vida.


Desde la perspectiva budista, el sufrimiento aparece cuando nos oponemos al flujo de los acontecimientos, cuando tratamos de aferramos a lo que inexorablemente se va, ya sean personas, sucesos, objetos o ideas. «Todo fluye», decía el filósofo griego Heráclito. Puesto que la vida es un cambio continuo y todo es fugaz y transitorio, es el intento por aferrarnos a una realidad cambiante la causa de nuestro sufrimiento.

Estamos atrapados por nuestra personalidad, dominados por viejos hábitos, creencias limitantes, condicionamientos, miedos y defensas. Nos liberamos cuando dejamos de identificarnos con el ego, cuando renunciamos esa imagen congelada de nosotros mismos, cuando dejamos de aferrarnos a esos mecanismos reactivos y vamos abandonando las estrategias basadas en el miedo.

Nos identificamos con nuestro ego para aferrarnos a algo que nos proporcione seguridad ante la angustia existencial, el devenir de la vida, la muerte. Y ello se debe a que es lo único que conocemos: hemos olvidado lo que somos en esencia, hemos perdido la conexión con el alma. Necesitamos escuchar nuestro corazón y nuestra alma.¿Y qué anhela el alma? Ser en toda su plenitud, expresarse, expandirse como un Sol luminoso que irradia calor, vida, energía. Cuando permanecemos ahí nos sentimos completos y somos uno con el Todo.

Nuestra esencia es luz, creatividad, amor. Es un Sol luminoso oscurecido por las capas de condicionamientos que lo envuelven y aíslan. Somos seres espirituales, compartimos una esencia común divina, pero nos hemos construido una coraza que nos dificulta el acceso a ella. Al Ser accedemos estando presentes en soledad y silencio. El Ser se revela al detenernos, permanecer y escuchar. Al atravesar esas capas de condicionamientos y traspasar los límites del yo para ir un poco más allá y más adentro.Cuando se abandona lo que se es para darse la oportunidad de devenir en aquel queaún no se es.

El Budismo y las diferentes vías espirituales nos invitan a transitar la vía del desapego, a soltar y no aferrarnos a nada, a confiar en el fluir de los acontecimientos. El apego emocional trae consigo inevitablemente temor, dolor, angustia y soledad pues antes o después todo cambia, se transforma y desaparece. Sólo en el devenir, en el constante fluir podemos Ser, vivir y amar plenamente.

http://www.revistanamaste.com/soltar-dejar-ir-desprenderse-de-los-a...

sábado, abril 12, 2014

La infelicidad y la negatividad son una enfermedad en nuestro planeta



La infelicidad y la negatividad son una enfermedad en nuestro planeta.
Lo que la contaminación es al plano externo, es la negatividad al plano interno. Está en todas partes, no solamente en los lugares donde las personas no tienen lo suficiente, sino todavía más donde la gente tiene más de la cuenta. ¿No es sorprendente?

No. El mundo desarrollado está más profundamente identificado con la forma,
más atrapado en el ego. Las personas creen que su felicidad depende
de lo que les sucede, es decir, que depende de la forma.
No se dan cuenta de que los sucesos son lo más inestable
del universo porque cambian constantemente. Ven el momento presente empañado
por algo que ha sucedido y que no debió suceder, o como una deficiencia
porque algo que debió suceder no sucedió.


Entonces pasan por alto la perfección profunda, inherente a la vida misma,
una perfección que ya existe y está más allá de lo que sucede o no sucede,
más allá de la forma.


Debemos aceptar el momento presente y hallar la perfección que es más profunda que cualquier forma, y que está libre del efecto del tiempo.


La alegría de Ser, la única felicidad verdadera, no se puede lograr a través de la forma,
es decir, de las posesiones, los logros, las personas o los sucesos.
Esa alegría nunca llega sino que emana de la dimensión informe
que reside en nuestro interior, de la conciencia misma y,
por tanto, es una con nuestra esencia.



Eckhart Tolle en "El Poder del Ahora".

Sobre el dinero y su energía. Abraham Hicks

No hay nada de malo en tener deudas, pero si te sientes agobiado por ellas tu vibración con respecto al dinero será una vibración de resistencia. Cuando hayas conseguido librarte de este peso, te sentirás más ligero y más libre, tu resistencia habrá desaparecido y estarás dispuesto a permitir que el Bienestar fluya con abundancia a través de tu experiencia.

Abraham, contadme más cosas sobre el «dinero y la economía».
Como ya mencionamos antes, resulta tan fácil crear un castillo como un botón. Se trata de que te concentres en un castillo o en un botón, porque puede ser tan satisfactorio crear un botón como un castillo. Y al margen de que sea un castillo o un botón, si lo utilizas como un objeto de atención, invocarás la Fuerza Vital, y de lo que se trata aquí es de que sientas esa Fuerza Vital. Lo de menos es la razón por la que la invocas.

Así pues, ¿por qué no te dedicas a crear una corriente positiva de abundancia económica? ¿Por qué no aprendes a visualizar que el dinero fluye fácilmente a través de tu experiencia? ¿Por qué no gastas dinero y das a más personas la oportunidad de ganarlo también? ¿Qué mejor forma de gastar el dinero que reintegrarlo en la economía que proporciona trabajo a más gente? Cuanto más gastes, más personas se beneficiarán y más personas participarán en el juego contigo.

Tu papel consiste en utilizar la Energía. Ésa es la razón de que existas. Eres un ser que hace que fluya la Energía, un ser capaz de concentrarse, de percibir. Eres un creador, y no existe nada peor en el Universo que venir a este medio de profundo contraste, donde el deseo se genera fácilmente, y no permitir que la Energía fluya a través de tu deseo. Eso equivale a despilfarrar la vida.

No existe un trabajo digno o un trabajo indigno. Tan sólo existen oportunidades en las que debes concentrarte. Puedes sentirte tan satisfecho realizando una tarea como otra, pues te hallas en Primera Línea del pensamiento y la Fuente fluye a través de ti, independientemente de tu trabajo. Puedes sentirte feliz llevando a cabo cualquier trabajo siempre y cuando permitas que la Energía fluya a través de ti. Lo espiritual en contraposición a lo material no es una opción. Todo lo referente a esta experiencia física, que propicia toda suerte de manifestaciones, es espiritual. Todo es fruto del espíritu. No tienes que demostrar nada. Procura ser el Yo Espiritual y afánate en crear con ahínco.

Tu quebranto económico no mejorará la situación de los pobres.
Piensa en cómo era la economía en este país hace un par de siglos. ¿Qué es lo que ha cambiado? ¿Hemos descubierto más recursos en otros planetas? ¿O no ha habido más personas, a lo largo de más tiempo, que han identificado más cosas que desean y la Energía No Física, que es inagotable e infinita, se las ha proporcionado?

Nunca os oímos a ninguno de vosotros decir: «He gozado de una salud excelente durante muchos años y he decidido ponerme enfermo durante un tiempo para permitir que otras personas gocen también de buena salud», porque sabéis que el hecho de que estéis sanos o enfermos no influye en modo alguno en la salud de los demás. No utilizáis vuestra salud para privar a otros de ella. Con la abundancia ocurre otro tanto. Las personas que consiguen alcanzar una armonía vibratoria con la abundancia —de forma que ésta fluya hacia ellas y a través de ellas— no privan a nadie de esa abundancia. Es inútil que te arruines para hacer que los pobres prosperen. Sólo si prosperas eres capaz de ofrecer algo a los demás. Si deseas ayudar a otras personas, esfuérzate en alinearte, conectar y sintonizar con tu Fuente de Energía.

Aprecia a quienes constituyen ejemplos de bienestar. ¿Cómo sabrías que existe la prosperidad si no observaras pruebas de ella a tu alrededor? Todo forma parte integrante del contraste que contribuye a potenciar tu deseo. El dinero no propicia la felicidad, pero tampoco propicia el mal. El dinero es consecuencia de que alguien se alinee con la Energía. Si no deseas tener dinero, no lo atraigas. Pero te advertimos que tus críticas contra otros que tienen dinero te retienen en una situación en la que las cosas que deseas, como salud, claridad y Bienestar, no fluirán tampoco hacia ti.

Si te incomoda pensar en el tema del dinero significa que hay en ti un profundo deseo de tenerlo, y que es muy importante para ti. Por consiguiente, tu tarea consiste en hallar la forma de pensar en el dinero y sentirte bien. No obstante, es igualmente eficaz pensar en cualquier otra cosa y sentirte bien, y dejar que la Energía fluya hacia ti. No tienes que pensar en el dinero para tener dinero. Pero no puedes pensar en la falta de dinero y al mismo tiempo permitir que éste fluya hacia tu experiencia.

El éxito reside en la alegría que sientas.
Nos encanta verte aplaudir el éxito conseguido por otros, porque cuando te alegras sinceramente de ello, significa que no tardarás en alcanzarlo tú también. Muchos creen que el éxito significa conseguir todo lo que uno desee. Nosotros respondemos que eso es como sentirse muerto, y no existe ese tipo de muerte. El éxito no consiste en alcanzar tus metas, sino en seguir soñando y sentirte positivo mientras te afanas en conseguirlo. El criterio del éxito en la vida no es el dinero ni los objetos que acumulas, sino la cantidad de alegría que sientes.

Por ejemplo, puedes decir: «Cuando veo personas que tienen éxito, me refiero a personas ricas y a personas felices, a veces coincide que son ricas y se sienten felices. Cuando me refiero a personas triunfadoras, me refiero a personas que se sienten profundamente felices, que están contentas, que afrontan con alegría sus jornadas. Prácticamente todas ellas, sin excepción, tuvieron unos comienzos muy duros, lo cual las convirtió al principio en poderosos rebeldes.

Luego hallaron la forma de relajarse y asumir el Bienestar que les corresponde por derecho propio». (El éxito reside en gozar de una vida feliz, y una vida feliz constituye una serie de momentos felices. Pero la mayoría de las personas no permite que se produzcan momentos felices porque está obsesionada con alcanzar una vida feliz.)

En lugar de «ganar» abundancia, «permite» que la abundancia fluya hacia ti.
Tu acción no tiene nada que ver con tu abundancia. Tu abundancia es una respuesta a tu vibración. Por supuesto, tu creencia forma parte de tu vibración, de modo que si crees que tu acción forma parte de lo que te proporciona abundancia, debes replantearte el tema. Nosotros deseamos que elimines la palabra «ganar» de tu vocabulario y tu esquema mental y la sustituyas por la palabra «permitir». No tienes que ganarte tu Bienestar, sino permitir que fluya a través de ti. Lo único que tienes que hacer es decidir qué deseas experimentar y dejar que fluya hacia ti para recibirlo. No tienes que esforzarte ni luchar por conseguirlo. Eres un Ser Digno, y mereces gozar de ese Bienestar.

Todos los recursos que desees o necesites están al alcance de tu mano. Tan sólo tienes que identificar lo que deseas hacer con ello y practicar la sensación placentera que sentirás cuando eso ocurra. No hay nada que no puedas ser, hacer o tener. Eres un ser bendecido, que ha venido a este medio físico para crear. No hay nada que te impida alcanzar lo que desees salvo tus pensamientos contradictorios. Y tus emociones te indican cuándo te asaltan esos pensamientos. La vida está para gozarla, para hacer que te sientas bien. Eres un potente creador, capaz de conseguir lo que desees.

Saborea en lugar de lamentarte; ríe en lugar de llorar.
Mantén expectativas positivas y no negativas. Nada es más importante que el que te sientas bien. Practícalo y no tardarás en ver los resultados.


Abraham, "Pide y se te dará".

viernes, abril 11, 2014

Ciclo de conferencias mes de mayo




En atención a las múltiples peticiones recibidas tendremos el ciclo conferencias  del mes de mayo con las siguientes propuestas:

Mayo 12 Conversaciones de corazón a corzón

Una tecnología de P.N.L., para avivar la llama del amor, para transformar la relación, para darle una nueve energía, para reconocer a tu pareja, al otro, para resucitar las mariposas que alguna vez revolotearon en tu ser.

Esta conferencia es para ti si,

Quieres llevar tu relación de pareja a otro nivel

Estas dispuesto (a) a invertir el tiempo necesario para aprender las técnicas de cómo mejorar tu relación de pareja.

No es algo mágico, necesitas tiempo y esfuerzo para comprender las técnicas de la P.N.L. y para manejar de manera adecuada tu relación.

Muchas técnicas las puedes hacer extensivas a otro tipo de relación

Mayo 19 Mi pareja tiene mamitis o papitis


¿Tu pareja es dependiente de su madre o de su padre?

Reconocer que se tiene una dificultad es el primer paso para sanarlo. Si vives esta situación o conoces a otros que la sufren esta información es importante.

El apego desmedido de la pareja a la madre o al padre afecta la relación.

Señales para tener en cuenta:

Si tu pareja antes de tomar una decisión consulta previamente con su madre o su padre.

Si sientes que compites con la madre o el padre de tu pareja


Mayo 26 Los cinco lenguajes del amor


Si tú hablas japonés y tu pareja habla ruso es muy difícil entenderse. Esta es la metáfora que viven las relaciones después del enamoramiento.

En la primera fase, en el enamoramiento te puedes entender con gestos, mímica, el lenguaje del cuerpo y sobre todo con las hormonas. Después, qué es lo que pasa que no te entiendes con tu pareja. Los defectos salen de los rincones a la luz de tus ojos, es como si tu pareja fuese otro, otra, la situación se va tornando difícil. Empiezas a ver “eso” que en el estado de enamoramiento estaba allí, te lo dijeron tus padres, tus amigos, una vocecita interna, pero tú no podías ver, tu no podías escuchar, las mariposas revoloteando no te lo permitían.

¿Qué hacer? ¿Buscar en otro nido?, ¿lanzarte a otros brazos? Si aún ambos sienten amor y están dispuestos a trabajar en su relación, es posible recuperarla para vivir la etapa del ajuste de forma inteligente para rescatar la pasión, el respeto, la admiración, el apoyo y el sentido del humor de un amor equilibrado que brinda estabilidad emocional, alegría y gozo al transitar por la vida juntos.

Gracias por compartir

Personalidad y esencia



Los seres humanos compartimos dos mundos, 
nuestra personalidad y nuestra esencia,
Pero sin trabajo interior habitamos solo la personalidad.
La enfermedad psicológica está en la enfermedad, 
la salud en la esencia.


Eduardo Yentzen.

jueves, abril 10, 2014

Hay Que Dejarse En Paz". Claudio Naranjo


Tengo 71 años. Nací en Valparaíso (Chile) y vivo en Berkeley (California).Tengo la nacionalidad estadounidense. Estoy divorciado y tuve un único hijo que perdí con 11 años. Soy psiquiatra, tengo estudios de música y filosofía. Soy el creador del instituto Seekers After Truth (SAT). Creo que la paz individual es la paz del mundo. Creo en Dios

-¿Qué dice usted?
–Yo digo que somos seres "tricerebrados".

–¿No está siendo demasiado optimista?
–Verá, dentro de nosotros hay una parte padre: jerárquica, impositiva. Otra parte hijo: instintiva. Y una parte madre, que es la tribal y amorosa, pero que castra la individualidad.

–¿La parte intelectual, la emocional y la instintiva?
–Exacto. Lo complicado es armonizar los tres cerebros, que no se produzca tiranía por ninguna de las partes.

–¿Cómo armonizarlas?
–Haciendo nada.

–No me fastidie.
–Debe haber un abrazo entre esas tres partes interiores, y una de las posibilidades para conseguirlo es a través del factor espiritual, de la entrega del yo pequeño, de la renuncia a esa necesidad de ser alguien...¿Entiende?
–Más o menos.
–Hay que hacerse a un lado, abrir espacio en uno mismo.

–Está pidiendo demasiado.
–Lo sé, no es nada fácil. Debería crearse un nuevo modelo educativo. La educación no educa. La educación es un malentendido. Cuando se dice que educar es enseñar a leer y a escribir se están confundiendo los medios con el fin. El fin debería ser el desarrollo de las personas y de su mente.

–Cualquier pedagogo diría eso.
–La familia humana es una estructura autoritaria. El principio de la autoridad del padre es incuestionable porque vivimos dentro de ese sistema patriarcal que no tiene en cuenta la voz del niño, cuyo potencial es castrado desde la infancia. No es una familia democrática, ni se contempla la felicidad como un fin de la cultura y del aprendizaje.

–¿Cómo hacerlo?
–Hay que cultivar la sed que aparece en todos los adolescentes. Es una sed de trascendencia, de entender el universo y la propia vida, ¿no la ha sentido?

–Sí.
–En nuestra cultura no hay verdaderas respuestas, están todas acartonadas. Como dice un amigo mío, ya no llueve gracia en las iglesias. La cultura no apoya esa inquietud. La insatisfacción es leída como una desventaja en lugar de honrarse como esa búsqueda de la verdad que es parte del ser humano.

–¿Propone alimentar las dudas?
–Propongo no dar respuestas hechas. No hay que vender certezas, ni dogmas. Hay que despertar al buscador interior. Lo importante es el camino, el proceso.

–¿Qué tal el suyo?
–Yo estudié la carrera de Medicina por idolatría a la ciencia. Buscaba conocimiento, pero perdí el entusiasmo cuando descubrí que en ese camino no había respuesta a los misterios, que eran directamente negados.

–Insistió bastante, estudió tres carreras.
–Acabé Psiquiatría, continué con mi carrera de Música, pero sabiendo que la esclavitud del virtuoso era para mí un exceso. La carrera de Filosofía no la terminé. Comprendí que lo buscado es lo mismo que el buscador, que existe una conciencia del yo profundo y que ahí está la armonía.

–¿La vida es una búsqueda o un encuentro?
–Para mí fue una búsqueda sedienta en demasía. No me satisfizo el conocimiento, ni la vida familiar, ni tampoco el amor. Me topé con una persona que me influyó muchísimo, un escultor, Tótila Albert,al que le debo la idea inspiradora de mi trabajo sobre la trinidad interior.

–¿Qué le dio?
–Era un maestro de amor. Pero no en el sentido convencional. Ese amor estaba, por ejemplo, en la forma en que limpiaba los discos antes de ponerlos, la forma cuidadosa con que hacía las cosas en cada momento. Tenía calidad de ser y aprendí a reconocerla. Más que un aprendizaje, lo que le debo es una bendición. Es a través de comprensiones muy sutiles como nos construimos.

–¿Ha dejado de buscar?
–Sí, me dejo fluir. He tenido maestros de todas las tradiciones orientales fundamentales, y lo que me han transmitido es el sabor de una verdad que no tiene que ver con el intelecto ni con la emoción. Si le tuviera que poner un nombre, sería el sabor de la nada. Cuando uno se vacía, le llegan todas las riquezas. En realidad, si tengo algún secreto, es simplemente el de confiar más en la vida.

–¿Y qué le abrió el corazón?
–La muerte de mi único hijo a los 11 años. Lloré sin parar durante dos meses. Era una experiencia de intenso amor un poco retardado: la tragedia de no haber estado por él mientras lo tuve.

–Somos muy torpes.
–Ese llanto paró súbitamente un día en que hice una clara reflexión: "¿Estoy llorando por él?". Tenía claro que no, porque sentía que él estaba mejor que yo. "¿Estoy llorando por mí, por haberme quedado solo?"... Si era sincero sabía que no, porque había pasado largas temporadas sin verle.

–Entonces, ¿por qué lloraba?
–Me di cuenta de que no había razón para llorar y empecé a sentir una presencia suya mayor que cuando estaba vivo. La felicidad sólo depende de un estado interior.

–¿Cómo se cultiva?
–No identificándose ni con los pensamientos ni con las emociones. Idealizamos las pasiones: el orgullo, el amor. Queremos ser héroes, victoriosos o vencidos, somos muy vanidosos. Las pasiones son intrínsecamente egoístas y productoras de infelicidad. Hay que poner en paz a los animales que nos habitan. Hay que dejarse en paz.


Fuentes: La Vanguardia.
www.lavanguardia.com revistamasacalli.blogspot.mx

LAS INTERPRETACIONES PSIQUICAS DE EDGAR CAYCE


Edgar Cayce

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Enviado por Roberto





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Nacido en los Estados Unidos el 18 de marzo de 1877, Edgar Cayce es el más famoso sensitivo nacido en aquel país. Aunque haya muerto el 5 de enero de 1945, todavía hoy médicos y psicólogos se ocupan de la evaluación de sus actos.

Cuando era niño, Cayce conversaba con personas que nadie más veía, incluso con su fallecido abuelo – que también poseía dotes paranormales. La historia, que hoy está en la literatura científica, cuenta cómo Cayce descubrió su fantástica capacidad mental.

Edgar enfermó gravemente cuando aún era niño. Convulsiones y fiebre alta lo consumieron hasta llegar al coma. Mientras los médicos intentaban en vano hacer que el crío volviese a la lucidez, Edgar, repentinamente, empezó a hablar, alta y nítidamente: explicó por qué estaba enfermo, indicó algunos medicamentos que necesitaba y dijo cuáles eran los ingredientes de una pomada con que debería ser tratado, mediante fricciones en su columna dorsal.

Médicos y parientes se quedaron perplejos, pues no podían imaginar de dónde le venían al chiquillo ese conocimiento y los vocablos científicos. Pero ya que el caso parecía sin esperanza, ejecutaron sus indicaciones y la cura se produjo clara y rápidamente. Lo ocurrido se divulgó por todo el estado de Kentucky. Como Edgar había hablado en estado de coma, muchas propuestas surgieron en el sentido de hipnotizarlo para intentar obtener consejos para nuevas curaciones. Edgar lo rehusó. Sólo cuando enfermó un amigo suyo, él dictó una receta precisa, empleando palabras latinas que jamás había conocido. Una semana más tarde el amigo estaba restablecido.

Adulto, Edgar se dedica a la profesión de fotógrafo, pero decide también prestar atendimiento a las personas enfermas, en especial a las desengañadas por la medicina, servicio este que ofreció gratuitamente durante unos 40 años, atendiendo en ese período a una media de seis mil personas. Sólo necesitaba conocer el nombre y la dirección de la persona para poder medicarla.

La austera American Medical Association concedió a Cayce una licencia especial para dar consultas, aunque no fuese médico. Cierta vez prescribió, a un paciente muy rico, cierto medicamento que no fue posible descubrir en parte alguna. El hombre puso anuncios en periódicos de gran circulación, incluso en el exterior.

Desde París, un joven médico le escribió que su padre había, años atrás, preparado aquel medicamento, cuya producción, sin embargo, había abandonado hace mucho. La composición era idéntica a las indicaciones de Edgar. Casi todas las facultades psíquicas de Edgar Cayce se manifestaban bajo estado de trance, cuando caía en algo así como un sueño hipnótico, hecho que le rindió el título de el profeta adormecido.

Además de las consultas relativas a la salud, las interpretaciones de Cayce se inserían en el ámbito de la reencarnación, del karma y de las potencialidades individuales de desarrollo espiritual, y de obtención de una más elevada conciencia psicológica.

Cayce subrayó que cada vida comprende la suma total de todas las vidas anteriores, en el sentido de que cada uno de nosotros está apenas encontrándose con el ego en todas nuestras experiencias.

Lo que somos ahora es un compuesto de aquello que hemos sido y, todo cuanto se ha construido antes, lo bueno y lo malo, se contiene en las oportunidades de esta vida.

Cayce nos incita a reconocer que lo que somos hoy es el resultado de lo que hicimos de nuestros ideales y del conocimiento de Dios (o Fuerzas Creativas) en vidas pasadas.

Las interpretaciones de Cayce salen al encuentro de la antigua idea de correspondencia microcosmo-macrocosmo cuando afirma Todas las fuerzas esenciales que se manifiestan en el Universo, se manifiestan en el hombre vivo y, por encima de todo, en el alma del hombre. Existen desde el principio, en lo que atañe a este plano físico de la Tierra, reglas o leyes en la fuerza relativa de los que gobiernan la Tierra y los seres del plano terrestre. Estas mismas leyes gobiernan planetas, estrellas, constelaciones, grupos que constituyen la esfera, el espacio en el cual se mueven los planetas.

Edgar Cayce no creía conscientemente en la astrología cuando empezó a hacer interpretaciones de vida en un esfuerzo para explicar a las personas las influencias y el karma de la vida pasada. Estas interpretaciones, con todo, incluían casi siempre referencias a influencias astrológicas de un tipo totalmente diferente a las relativas a la tradicional astrología occidental.

Cayce afirmaba que las influencias astrológicas constituyen un hecho de la vida porque, entre las encarnaciones terrenas, cada alma tiene que habitar esas diversas y sutiles dimensiones del ser y sintonizarse con ellas.

Las interpretaciones de Cayce indican, por tanto, que nuestra sintonía astrológica es resultado directo del viaje de nuestra alma por esas dimensiones. Aparentemente, al habitar o residir temporalmente en esos distintos planos del ser, nos sintonizamos con las varias vibraciones y cualidades simbolizadas por los planetas.
El concepto de Cayce de la estancia del alma en otras dimensiones, entre las vidas en la Tierra puede, tal vez, explicar en gran parte la influencia de los planetas en esta vida. Si, de hecho, hemos fundido nuestro ser en esas dimensiones del Universo en algún momento del pasado, podemos ver que nuestra sintonía actual con esas dimensiones no sucede por accidente o apenas en virtud de cualquier acción misteriosa de los rayos planetarios. En verdad, señalamos realmente esas cualidades y nos sintonizamos con esas energías durante nuestra estancia en las varias dimensiones planetarias.

Según el vidente, los signos del zodíaco son los modelos kármicos, los planetas son los telares y la voluntad el tejedor. “Somos un dios a construir. Tal vez nuestros horóscopos de nacimiento nos muestren en qué fase de la construcción estamos y, específicamente, qué ciclos de aprendizaje y desarrollo estamos ahora completando.”

Según las interpretaciones de Cayce, todo cuanto el alma aprende ha de ser materializado en la vida, en el plano físico, porque el desarrollo del alma ha de hacerse mientras ella se encuentra en el plano terrestre, con esfuerzo y voluntad aplicada.

La tónica en el poder de la voluntad es un tema que encontramos en todas las interpretaciones del clarividente, visto que él procuraba colocar las influencias astrológicas en una perspectiva correcta, avisando constantemente a las personas de que deberían esforzarse por ser dueñas de su destino.

Cayce subrayaba que el desarrollo o atraso de un alma durante determinada vida depende de la fidelidad de la persona a un ideal y del modo en cómo lo materializa en sus relaciones mentales y materiales.

“La vida es una experiencia que tiene un objetivo y, en el lugar en que se encuentra, una persona puede utilizar sus capacidades, errores, fracasos y virtudes en la andadura hacia el objetivo por el cual el alma ha decidido manifestarse en el plano tridimensional.”

Las interpretaciones de Cayce subrayan repetidas veces la importancia de que tomemos conciencia de nuestros ideales. En verdad, Cayce aconsejaba con frecuencia a las personas a realizar un simple ejercicio para ayudar a este proceso de clarificación. El ejercicio consiste simplemente en esto:

1. Toma una hoja de papel y haz en ella tres columnas: espiritual, mental y físico.

2. Después de pensar (lo que puede llevarte algunos días) escribe en cada columna, lo más rigurosamente que puedas, cuál es tu ideal en cada área de vida. En otras palabras, ¿qué quieres ser espiritual, mental y físicamente?

3. Desarrolla algunas acciones concretas para realizar esos ideales, a través de la asimilación o práctica consciente de aquello que te haga parecerte más a tu ideal. Por ejemplo: Si quieres ser físicamente más fuerte y disponer de más energía, tal vez debas empezar un programa de gimnasia o modificar tu régimen. Si quieres ser más generoso y conocer mejor a Dios, tal vez debas aprender a meditar y seguir regularmente esa práctica.

4. Recuerda que tus ideales cambiarán y evolucionarán a medida que el tiempo pasa. Lo que querías ser cuando tenías veintiún años no es necesariamente lo que quieres ser cuando tienes cincuenta. Por ello, a medida que las alteraciones de tus ideales se hacen aparentes, siéntete libre para alterar o redefinir aquello que has escrito

El desaliento



El desaliento es como un pulpo que amenaza, que está ahí, silente, esperando con sus tentáculos listos para atraparnos, para robarnos la voluntad. El desgano se origina cuando nos dicen que no podemos lograr tal o cual cosa, cuando nosotros mismos nos convertimos en los verdugos del propio ser y apostamos a la desmotivación.

Las limitaciones que nos imponen los demás, según su manera de ver las cosas, son esos misiles de desmotivación lanzados en el momento preciso con frases tales como “no podrás hacerlo”, “es difícil”, “no es el momento”, “nacimos pobres”, “así es la vida”, “hay que conformarse”.

También nos doblega el miedo, ese temor que nos convierte en seres inseguros, que se origina por la ignorancia y que captamos desde pequeños cuando crecemos cerca de personas que nunca se atrevieron, que creyeron en la suerte de unos y las desdichas de los otros, que dividían el mundo entre “los de arriba y los de abajo.”

Llenémonos de alegría, confianza y seguridad. Derrotemos al temor y al desaliento.

Resistamos las críticas, aprendamos de ellas para reconocer nuestras debilidades. Corramos a buscar esa felicidad que el universo tiene dispuesta para todos, no para algunos.
No esperemos sentir pena por nosotros mismos. Son infinitas las maneras de crecer. No perdamos la carrera antes de empezar, no nos cansemos antes de comenzar a recorrer el camino. ¿Miedo a qué?.