martes, julio 22, 2014

Paz interior




¿Conoces ese espacio infinito entre la mente y el corazón donde existe realmente la quietud? Miles de personas conducen sus vidas de forma autómata desconociendo que existe ese silencio donde todo puede ser creado, donde uno se llena de paz y el aliento divino nos invade. El espacio que hay que recorrer antes de abrir el corazón.

¿Se puede realmente abrir el corazón con ruido mental? Realmente dudo que esto pueda hacerse.

Casi todo lo que ocupa una mente común son juicios, y una mente juiciosa no puede amar. ¿Dónde está el amor cuando la persona sólo está preocupada y juzgando? Ese amor que surge es un aprecio temporal, basado en creencias, en apegos, rápidamente se olvida o se convierte en envidias y rabia.

El amor auténtico perdura. Se siente silencioso y llena de regocijo. No tiene metas, no produce miedo, es alentador y parece que siempre estuvo contigo.
El amor es indiscriminado, el amor se vive igualmente hacia una flor, una piedra, una persona u otra, no diferencia ni es mayor o menor dependiendo del objeto amado. Una vez que sientes el verdadero amor sabes notar la diferencia.

Todo el mundo busca ese amor, todo el mundo se siente merecedor de tenerlo, y lo busca fuera, tal vez en una persona, una pareja, un amigo, amiga, un maestro… sienten que algo fuera despertará la capacidad de amar, pero el amor crece en el interior de cada uno. Y es el mismo amor que aparecerá resurgido fuera, es el amor del interior de cada uno. Sólo depende de la capacidad de entrar en ese espacio donde habita el silencio, que uno puede sentirlo más o menos.

A veces se siente silencio y podemos acariciar el amor, acariciamos la superficie del corazón, a veces se siente poco silencio pero ha sido suficiente para que una gran energía amorosa nos invada y nos aliente la vida. Un segundo de silencio y todo el Universo nos invade con una fuerte energía de luz divina.

Pero es necesario, aunque sólo sea unos instantes, entrar en quietud.

Y que complicada en la vida es la quietud. El ruido, el estrés, la angustia, la rabia, el dolor, la pena, el miedo, ¿dónde hay tiempo para sentir paz? ¿Dónde está esa paz interior que nos conducirá a sentir el amor? Podemos alejarnos de la vida cotidiana, irnos miles de kilómetros fuera, realizar cien retiros espirituales, pero luego regresamos con la familia, con el trabajo, la tensión, el estrés, y todo regresa, todo ese ruido regresa, como el rugido de un gran dragón que amenaza seguir a nuestro lado. Un bullicio mental incontrolable.

Y pasan los días y de pronto nos escuchamos pensar algo, decir algo, hacer algo, y ¿somos nosotros? Nos preguntamos. ¿Acaso yo soy capaz de hacer algo así, de pensar algo así? ¿Qué me ha ocurrido? ¿Qué me está ocurriendo para que mi vida dirija mis pensamientos, mis emociones, y yo no pueda controlarlo? ¿Dónde, en qué punto cada uno de nosotros en nuestra vida perdemos el control de nuestra mente y no podemos acceder a ese espacio de quietud? Y todo el trabajo de meditación, qué rápido parece que se pierde.

Pensamos que puede ser un problema de disciplina, de no trabajar a diario en la meditación, en la relajación, de no respirar, pensamos que las demás personas que logran esa paz mental no viven vidas tan complicadas como la nuestra, ni tan estresantes. Pero la vida es ruidosa para todos los que afrontan una rutina, todos los que deciden crecer junto con otras personas, los que trabajamos, los que nos mantenemos cerca de la familia. El rugido del dragón sigue detrás nuestro, protegiendo su mente, nuestra mente, controlando cada instante que nos despistamos.

Muchas veces el ruido mental no nos pertenece, pero nosotros pertenecemos a ese ruido siempre que le escuchamos y le entregamos toda nuestra energía.

¿Y cuál es el secreto para dejar de vivir en ruido mental? La vida sigue siendo ruidosa, estresante, en muchos momentos dolorosa, en otros emocionante, ¿qué podemos hacer para estar en guardia y controlar la mente, entrar en silencio y poder así abrir nuestro corazón para sentir alegría infinita, ganas de vivir, amor cada instante de nuestra vida.

Voy a contar dos secretos.

Dejar el control

El primero simplemente es dejar el control.

Si ocurre algo mal, si nos vemos actuando de una forma errónea, equivocada, si vemos a alguien hacer algo que nos disgusta, si vemos que la vida no sigue el camino que deseamos, dejar el control. Pensar en la impermanencia.

Es posible que la vida no avance siempre como queremos, pero ¿cuánta energía ponemos en las decepciones? Si esa energía la usásemos para avanzar la vida cambiaría completamente, tendríamos alegría, fuerza. Sin embargo las decepciones se llevan la mayor parte de nuestra atención.

Obsérvate al cabo del día, a cuántas cosas prestas atención que hayan salido mal, cuántas cosas positivas dices a otras personas, cuando hablas de otras personas, hacia dónde diriges la atención.

Muchos piensan: yo no hablo mal de otros, yo no busco los problemas. Si es así, compruébalo un día. Activa el observador y comprueba que eso es así.

La disciplina más dura es dejar de juzgar. Primero dejar de juzgar la realidad, luego otras personas, luego las situaciones, luego a nosotros mismos. Una vez hecho ésto es fácil avanzar a partir de aquí a admirar, a apreciar, a esa persona que te moleste, que no te gusta, comenzarás a admirarla y dejarás de hablar mal de ella. Admiramos aquello que es fácil de admirar, envidiamos y juzgamos todo lo que nos reta. Aquello que es un gran reto para nuestra vida, es fácil juzgarlo y atacarlo, sin embargo es aquello que hay que sanar y mejorar.

Piensa dónde surge la rabia, el enojo, surge cuando no logramos lo que queremos, cuando las cosas no son como queremos. Esta rabia crea la tristeza, la depresión, la angustia, el miedo, etc.

La rabia es natural, el enfado es algo natural, no lo bloquees cuando lo tengas, tan sólo obsérvalo y no permitas que ese enfado te dirija, dirígelo tú, dirige esa energía de una forma positiva y poco a poco transmútala en fuerza, voluntad, coraje y lealtad.

Las personas construimos la vida alrededor de nuestras ilusiones, ilusiones que según avanzamos se van deteriorando hasta derrumbarse, así fracasamos. No fracasamos porque no valgamos, sino porque perseguíamos sueños basados en ilusiones. Siempre podemos lograr aquello que nos planteemos, aquello que anhelemos puede estar al alcance de nuestra mano, los sueños son la fuerza que nos puede impulsar a crecer y a descubrir la realidad, pero los sueños son el puente, el impulso para elevarnos, no el fin último. Cuando el sueño es todo lo que perseguimos, entonces se convierte en una ilusión vacía, no hay objetivos reales, no hay verdadera fuerza, un día esas ilusiones parecerá que nos alimenta, al día siguiente nos quitarán toda nuestra energía.

Poner nuestra energía en ilusiones es como entregar toda nuestra fuerza, nuestra mente, nuestras emociones a un gran dragón rojo y negro. Al dragón no le importa si hemos logrado lo que queremos, sólo le importa comer. Él nos prometerá más y más ilusiones si logra su objetivo.

Las personas deambulan por las calles con pensamientos vacíos, y allí donde ponen su mente ponen su energía, pierden así instantes llenos de luz buscando ilusiones en vez de buscando realidades, alimentando al vacío.

Dar tanta importancia a las ilusiones y a los fracasos es una señal de ruido mental. Si somos objetivos la mayoría de nuestros problemas no son más que una falta de aceptación. En cuanto partamos de la aceptación, de la realidad, entonces sí podemos cambiar nuestra vida, escalón por escalón podemos ir ascendiendo por un sendero de luz.

Pedimos que cosas que tenemos cambien, por qué, porque no las hemos aceptado. Pedimos que cosas que ahora no hay aparezcan, por qué, porque no hemos aceptado que ahora no están. Una vez que aceptamos y amamos el momento presente, entonces una energía inmensa aparece y nos llena, ya no pretendemos aquello de lo que carecemos o creemos que no necesitamos para crecer, pretendemos aquello que en el Universo nos corresponde.

El primer secreto, soltar el apego, soltar el control de la vida. Reírnos de nosotros mismos y avanzar sin tanta preocupación. La preocupación es aferrarnos a nuestro apego, no es amor, y hay que tener mucho cuidado con esa creencia, la preocupación surge del juicio, del apego, del miedo a que el mundo no es tan correcto como nosotros lo hemos imaginado. ¿Por qué nos preocupamos por otras personas? Porque creemos saber mejor que los demás, mejor incluso que Dios lo que otros necesitan para vivir. Pensamos que si la vida de otros estuviese en nuestras manos, todos serían felices. La preocupación es como el rabo del dragón rodeándonos el cuello.

Este es el primer secreto para entrar en calma, dejar el control, dejar la preocupación, permitir que la vida sea tal cual es, con el potencial que ahora tiene, con la fuerza que ahora tiene, amarla y vivirla tal y como es.

Auto-observación

El segundo secreto es disciplina, pero una disciplina constante: autoobservación. De nada sirve la meditación, el trabajo físico, los ejercicios o desafíos que tengamos durante el día si no hay un seguimiento a través de la autoobservación. Lo más valioso que alguien puede enseñarnos es a aprender a vernos a nosotros mismos. Autoobservarnos es vernos a través de nuestros pensamientos, palabras y actos, pero también vernos a través de aquellos que nos rodean.

Es muy fácil creernos mejores porque hayamos hecho algo bien al cabo del día, pero todo lo que se eleva fácilmente se derrumba. Hoy puede parecer que la vida es perfecta, que hemos recuperado la autoestima, que hay alegría y felicidad en cada momento, y al instante perder toda esa serenidad, rápidamente.

Las leyendas de dragones cuentan que los verdaderos dragones se hacen amigos nuestros, se quedan a nuestras espaldas cuidando que nadie nos ataque, o eso es lo que ellos nos dicen, y así, cuando estemos con la energía más completa, con todo el potencial, se zampan toda esa energía de un solo bocado. No sabemos cómo ocurrió, y mientras se relame el dragón dice que no debemos preocuparnos, así nos cuidará mejor la próxima vez.

En un instante todo nuestro equilibrio se pierde, toda nuestra energía se va, toda la alegría se convierte en un estado de gran tristeza. Cuando más alta sea la calma que hayamos sentido, más rápido podemos caer y a estados más bajos. ¿Por qué ocurre esto? Y lo más importante ¿Cómo evitarlo?

Los dragones, o aquello que queramos dibujar que acaba con los estados de conciencia altos, actúa ya sea que estemos sintiendo amor, alegría, claridad, conciencia… pero no puede actuar cuando sentimos paz mental. Cuando hay silencio nuestra energía se mantiene intacta.

Nada puede perturbar una mente en paz, nada puede atacar un corazón protegido por una mente limpia, pura, inocente.

Una persona que ha trabajado el silencio y la quietud mental, fácilmente se reequilibra después de una crisis. Una persona que no guarda dudas, igual que un niño, después de desahogarse en una pataleta, vuelve a ilusionarse y reírse por lo primero que se presente y le llame la atención. No hay dolor, no hay pena, aquello ya pasó.

Creado el silencio es como barrer a fondo una habitación, no quedan residuos de dolor, ni angustia, ni pena. Y alguien nos recuerda aquello que ocurrió y no podemos hacer otra cosa más que reír. Fuimos nosotros, claro que sí, así somos en desequilibrio, y es también bello observar que caminamos buscando el centro. No nos impresiona lo que hayamos podido hacer mal, no nos aturde, nos ayuda a sentirnos completos.

Sólo son dos ingredientes en esta receta de obtener paz mental: dejar el control y autoobservación. De nada sirve concentrarnos perfectamente unos segundos si mañana todo eso se perderá. De nada nos sirve lograr el control en un área de nuestra vida si toda la energía se pierde en ilusiones basadas en irrealidades. La autoconsicencia que despertará esta disciplina nos permitirá vernos tal y como somos, ver la situación real de la que partimos, observar los pasos correctos que hemos dar y avanzar a través de la vida sin detenernos en detalles ni entretenimientos vagos o ajenos.

Pero ¿cómo logramos reestructurarnos cuando no tengamos ilusión, cuando ya ha desaparecido nuestra energía y sin fuerzas, perdidos, sintamos que ya no hay más manera de avanzar? Fácil.

Algunas veces recuerdo a mi guía cuando me angustiaba por alguna cosa, recuerdo su mirada amorosa y después de escucharme rechistar durante un buen rato, decirme con cariño: ¿sólo por ésto tanto escándalo? ¿de verdad es tan importante?

Cuando no veamos la manera de continuar podemos reírnos de nosotros mismos. Seguro que no fue para tanto lo que inició todo, es momento de salir dejando de dar fuerza a lo que tan importante parece, y reírnos de la tontería que sea. Ser amorosos y tiernos con ese niño cabezón que no obtuvo lo que quiso. Y no darle tanta importancia al drama.

La vida es un teatro, e interpretamos nuestro papel como si fuésemos los únicos capaces de hacerlo, ponemos en él tanta emoción y energía que muchas veces olvidamos que es tan solo un personaje, un papel más. La vida no es más que eso, un sueño, un teatro. Poner tanta fuerza en las amarguras es entrar más y más en el juega del drama en vez de tratar de dirigir la vida por primera vez.

Cuando todo salga mal, respira, cálmate, olvida lo que la mente diga. Calma las emociones, el cuerpo. Si hay angustia, respira intentando que el aire de los pulmones llegue a todo el cuerpo, a todos los órganos. Siente la respiración, los latidos. Si hay miedo, si hay pánico, deja de dar tanta fuerza a esa emoción y respira. Si hay pánico por el dolor de otra persona, con más motivo, no debe de dolernos en nuestro cuerpo el sufrimiento ajeno, no debería angustiarnos tanto, si es así, no podremos ayudar adecuadamente.

Dejar el control, respirar. Soltar.

¿Dónde nació tanta energía negativa dentro de uno? Da lo mismo, ahora es momento de dejarla. ¿Dónde nació el rencor? Da igual. Ahí estaba y hay que sacarlo.

Tal vez pienses que no hay ira dentro de ti, y cuando comienzas a trabajar en el crecimiento interior descubres que había mucha rabia acumulada, guardada para ser descubierta cuando menos lo esperabas, tal vez sientas que no hay problemas de autoestima, y de pronto surgen, cuando el equilibrio de tu cuerpo o de tu salud o tu posición social o tu relación se pierde.

Vivimos en ilusiones y cuando estas se deshacen entonces vemos la realidad tal y como es, y en esos momentos respira. Siempre existió ese problema, pero no eras capaz de verlo.

Da lo mismo por qué tenemos lo que tenemos, en este momento sólo es importante sacarlo.

Y entonces das un paso adelante. Una vez que has respirado para centrarte, para olvidarte de todo y centrarte en quien tú eres, observa la realidad que te rodea y sobre lo que ves y sientes construye una nueva realidad.

Imagina que alguien a tu lado te está mirando mal, te grita o está llorando, imagina tu vida descontrolada, en esos momentos, después de desbloquear tu implicación en la escena que vivas soltando el control, respirando, entonces observa, y quédate en silencio observando y encajando piezas.

Deja de pensar: esa persona grita porque ocurrió esto y lo otro y lo otro, o llora porque piensa que yo hice…

La realidad es otra muy diferente. Estás en tal lugar, llevas tal ropa puesta, hace sol o nublado, hay éstas u otras personas, una de ellas parece que grita hacia ti, aunque puede ser hacia alguien que esté contigo, o puede ser que alguien te pregunte algo que piensa que tu sabes mejor que nadie es indiferente lo que te haya llevado a donde estés, es importante la situación tal cuál es. Acéptala y obsérvala. Pon tu foco en aprender de esa situación, en vivirla y no juzgarla.

Ahora, en este momento incluso puedes hacerlo. Puedes anotar aquello que hay en tu vida: tengo tal trabajo, gano tanto dinero, gasto tanto, estoy con tal persona, existen tales problemas… sé realista, básate en lo que ahora hay, con control de ti mismo, con la mente limpia, clara, y desde allí, construye hacia donde quieres dirigirte, basándote en lo que ahora hay. No critiques lo que ahora hay, sólo obsérvalo.

Cuando catalogamos cada instante, estamos alejándonos de la realidad, nos convertimos en observadores juiciosos, nuestra mente emborronará la escena y no nos permitirá amarla tal y como es. Cuando no hay juicio, cuando únicamente hay observación, entonces podemos abrir los ojos y amar cada instante de la realidad, somos libres de la mente, somos libres de cualquier barrera.

La paz interior es ese espacio que nos permitirá tener equilibrio en el día a día. Hay que trabajarla, hay que serenar la mente, abrir el corazón y arriesgarse a dejar de tener el control, alejarse de las ilusiones que alimentan a dragones y comenzar a alimentar sueños reales que nos permitan crecer.

Piensa un instante ¿cuántos de los sueños que realmente tienes enriquecerían a otras personas, las liberarían de la pobreza o las ayudarían a sanarse? Sin embargo ¿cuántos de tus sueños te harían a ti rico? Dedica tu energía a algo valioso, que alimente tu alma, que alimente tu corazón. Un sueño que sólo te alimenta a ti, no es un sueño del alma, obviamente es un sueño del ego.

Siente por un momento, que ocurriría si un día, un solo día, permitieses que Dios te amase, que el sol te entregase su energía, permitieses que el cielo te tocara, permitieses a las plantas, a las personas, a la vida regalarte su mirada. Te permitieses recibir amor. Siente por un momento cuánto tienes agarrado en tus manos, en tu mente, que no te permite soltar el control y permitir que la vida te ame. Sólo un instante cada día, mira al cielo, y piensa, no hay alguien ahí ningún ser en especial observándote y amándote, sino que todo el cielo te observa y te siente, igual que tú lo observas, lo admiras y lo amas. Y ese instante, ese momento es silencio, es esencia, es amor.

La vida te transforma mágicamente cuando permites soltar el control y vivir el instante, la energía consciente se mantiene a través de la observación personal.

Fuente> http://mensajesespirituales.net/

sábado, julio 19, 2014

Cada pensamiento cambia tu biocampo electromagnético



Mi célula más vieja tiene cinco años y mi alma es eterna. Soy de Barcelona. Soy ingeniera industrial y doctora en Biomedicina por la UB. Estoy casada y tengo dos gemelos, Rubén y Matías (2). ¿Política? ¡Bien común! ¿Creencias? Si no ves a Dios en todo. . . , no lo ves en nada

‘Lo que tu luz dice’

Las investigaciones de Konstantín Korotkov, doctor en Física y catedrático de la Universidad de San Petersburgo, confirman el biocampo, objeto psicofísico visible con imagen electrofotónica. Eso hace cada día la doctora Ana María Oliva, que ha llegado ahí tras una vida de búsqueda y experimentación, como explica en Lo que tu luz dice (Sirio), libro a la vez divulgativo e inspirador sobre esta frontera de la ciencia, que le ha enseñado a autorregularse modulando pensamientos y actitudes. Y la más saludable consiste en saber que estás aquí para algo…, y que es bueno. Oliva habla de esto el viernes 27 en el Festival Jiwapop de Música y Consciencia (Jiwapop.com).


¿Soy luz?
Materia implica energía, mesurable: frecuencias de onda, invisibles unas, visible otras… ¡Luz!
Pues no me la veo.
Su intensidad es baja…, pero podríamos verla si nos entrenásemos.

¿El aura?
Un campo bioelectromagnético. Lo generan los intercambios eléctricos de nuestros átomos y células. Desprendemos biofotones.

¿Está viendo mis biofotones?
No a simple vista, no me he entrenado. Pero podemos verlos mediante este dispositivo.

¿A ver?
Coloque un dedo aquí. Ahora otro. Otro. Ya están los diez, bien. Mire la pantalla, ¿ve?
Una corona luminosa en cada yema.
¿Ve los rayos, unos más largos, otros tan cortos, algunos agujeros…? Indican la energía de sus órganos internos en sus funciones.

¿Todo mi organismo en mis dedos?
Como el universo, eres hologramático: cada parte contiene la información del todo.
¿Y qué hace ahora?
La información arroja el estado de tu biocampo corporal, plasmada en esta fotografía, esta imagen electrofotónica.
¿Mi aura…? ¿Y qué ve en ella?
Vigila tu páncreas, tiroides, colon y aparato urogenital. Y veo triste tu corazón.
Vaya… ¿Es un método diagnóstico?
En Rusia está legalmente aceptado, aquí es sólo una técnica de evaluación del estado energético del organismo.
¿Qué cosas ha electrofotografiado?
Cuando un espermatozoide fecunda un óvulo, hay un estallido de luz. Cuando una bacteria muere, un relampagueo. Una señal violeta antecede a toda mitosis celular…
¿Y en el cuerpo?
Hay más desprendimiento biofotónico en enfermedades: el organismo está intentando corregir algo. He hecho experimentos sobre estas variaciones biofotónicas…
¿Por ejemplo?
Si tu móvil recibe llamada, la señal interfiere en tu aura, la merma. Si te cuentan algo agradable, se compensa.
¿En serio?
Sorprendente: si empuñas un vaso con licor, tu aura se resiente. Si lo bebes, más aún.
¿Antes de beber… hay ya un efecto?
Sí. El campo energético del licor altera tu biocampo. Y si alguien te llama “imbécil”, altera también tu bioelectromagnetismo.

¿Lo ha observado?
Medido y fotografiado, ¡incluso si es un insulto sin intención de dañar!

¿Tanto poder tienen las palabras?
Yo antes era muy bruta: por inseguridad, me protegía con un lenguaje duro. Un día, parodiando y burlándome de los que hablan suave, empecé a decir “dime, amor”, “hola, cariño”, “bonita, cielo”… ¡Y… cambié!
¿Cómo cambió?
¡Se dulcificó mi carácter! Ahora llamo a todo el mundo “corazón”… ¡y me hago bien!
Y al otro también.
Si estás junto a una persona serena y armónica, ¡te sientes mejor! Lo habrá notado…

Lo noto ahora.
Escuchar una canción, ver un color, presenciar un telediario, lo que comes…, todo modifica tu biocampo. Y lo que piensas.
¿Ah, sí?
Lo que piensas influye en tu biología. Por eso es importante guiar tus pensamientos. Tu sistema de creencias te construye.
Un ejemplo.
“¡Mira lo que me ha hecho mi novia!”, se me lamentó un joven alumno. Me hinchó la cabeza tanto que medí su biocampo y se lo enseñé: muy alterado y dañado. Entendió: estaba dañándose con sus pensamientos.

¿Qué le había hecho su novia?
Colgar una fotografía sexy en internet.

Bah.
Es muy saludable relativizar tu sistema de creencias, distanciarte y parar de sufrir.
Ojalá fuese tan fácil.
Tras todo sufrimiento hay una creencia equivocada. Nos han enseñado que si alguien sufre…, sufras con él. ¡No! Así sólo duplicas el sufrimiento del mundo. ¡Intenta estar tú bien! Y, sereno, centrado, acude junto al que sufre. Eso sí puede ayudarle.
¿Quiérete a ti mismo, primer mandamiento del bienestar?
Sí. Ámate. Si amas, todo estará bien para todos. Si te gustas mucho haciendo algo, ¡ve por ahí, alimenta eso! Sé fiel a tu corazón. Eres único. Enamórate de ti. Brillarás. Y eso bendecirá a la gente de tu entorno.
¿Una sonrisa cura?
Si sonríes, todo te sonreirá. Cuando más te cueste, ¡sonríe!

¿Cómo es el aura de una persona saludable?
Armónico, homogéneo, sin grandes congestiones, fugas ni agujeros. Lo biográfico deviene biológico.
Pero si te sucede una desgracia…
Pues piensa que todo, aunque parezca malo, ¡es para que aprendas algo! Piensa que todo es para bien. Y lo será. Confía en la vida, y lo tendrás todo.
Bello consejo. Despídame con algún otro.
¡Haz lo que te haga feliz! Y entonces tu luz será muy bonita.

LA FELICIDAD DEL PERSONAJE Y LA FELICIDAD VERDADERA


“¿Cómo estás?“ “Muy bien, no podría estar mejor”. ¿Falso o verdadero?
En muchos casos, la felicidad es un papel que representamos mientras que detrás de la fachada feliz hay una gran cantidad de sufrimiento. La depresión, las crisis y las reacciones exageradas son comunes cuando la infelicidad se oculta detrás de un rostro sonriente y unos dientes blancos, cuando nos obstinamos en no reconocer esa enorme infelicidad.

“Estoy bien“ es un papel que el ego suele representar más en los Estados Unidos que en otros países en donde ser y parecer desgraciado es casi la norma y, por consiguiente, más aceptable socialmente. Quizás exagere, pero me dicen que en la capital de uno de los países nórdicos puede uno correr el riesgo de ir a la cárcel acusado de ebriedad por el simple hecho de sonreírles a los desconocidos en la calle.

Si nos sentimos infelices, lo primero que debemos reconocer es esa infelicidad que llevamos dentro. Pero no es cuestión de decir, “Soy infeliz”, porque la infelicidad no tiene nada que ver con nuestra esencia. Debemos decir, “Hay infelicidad en mi”, y luego proceder a investigarla. Es probable que una situación determinada que estemos viviendo tenga relación con la infelicidad. Quizás sea necesario tomar medidas para modificar la situación o apartarse de ella. Si no hay nada qué hacer, es preciso enfrentar la situación y decir, “Bueno, así son las cosas en este momento. Puedo aceptarlas o sentirme desgraciado”. Nunca es la situación la causa principal de la infelicidad, sino lo que pensamos de ella. Debemos tomar conciencia de nuestros pensamientos y separarlos de la situación, la cual siempre es normal y siempre es como es. 

Por un lado está la situación o el hecho, y por el otro está lo que pensamos sobre ellos. En lugar de inventar historias, debemos atenernos a los hechos. Un ejemplo de una historia es “Estoy arruinado”, la cual limita y nos impide tomar medidas eficaces. “Me quedan cincuenta centavos en mi cuenta del banco” es un hecho. Adquirimos poder cuando enfrentamos los hechos. Debemos reconocer que las emociones que sentimos se derivan en gran medida de las cosas que pensamos. Debemos ver la conexión entre los pensamientos y las emociones. En lugar de ser pensamiento y emoción, debemos ser la conciencia que los observa.

No debemos buscar la felicidad puesto que no la encontraremos. La búsqueda es la antítesis de la felicidad. La felicidad es evasiva, mientras que podemos liberarnos ya mismo de nuestra infelicidad enfrentándola como es, en lugar de inventar historias sobre ella. La infelicidad opaca nuestro estado natural de bienestar y paz interior, fuentes reales de la verdadera felicidad.

viernes, julio 18, 2014

La fase premenstrual; intuición y sensibilidad




"Las mujeres se quejan del síndrome premenstrual, pero creo que es  el único momento del mes en el que puedo ser yo misma"



La fase premenstrual nos aporta a las mujeres una gran sensibilidad y acceso a nuestra intuición y mundo inconsciente. Durante esta fase, somos capaces de ver, oler, soñar y sentir cosas que nos ‘vemos’ el resto del mes…. Nos permite percibir desequilibrios en nuestra vida, en nuestras relaciones, en el trabajo, en el dar y el recibir… y nos lleva a una pregunta esencial: “¿Qué necesito ahora?”

Una cosa que me ha ayudado muchísimo es apuntar en una libreta especial todas las cosas que me molestan en esta fase, externas e internas, desde un lugar muy amoroso hacia mí (a veces me sorprendo a mi misma lo dura que soy en esta semana…). Dentro de ellas, dentro de mis sombras, hay muchos tesoros que me ayudan a responder a esta pregunta.

También me va muy bien volver a leer esta lista en otra fase de mi ciclo porque a veces se me mezcla esta sensibilidad con mis propias inseguridades o proyecciones y hago unas presuposiciones que luego veo que no son. (Recomiendo mucho el libro “Los Cuatro Acuerdos” de Don Miquel Ruiz para navegar la fase premenstrual!). La tarea de separar el grano del trigo puede ser maravilloso hacer durante la menstruación, para soltar la cascara vieja con el fluir de nuestra sangre.

Texto: Sophia Style

Las Mil caras del Ego


Un ego que desea algo de otra persona, y cuál ego no lo desea, generalmente representa algún tipo de papel a fin de satisfacer sus "necesidades", trátese de una ganancia material, una sensación de poder o de superioridad, una sensación de ser especial, o algún tipo de gratificación, ya sea física o psicológica. Por lo general, las per­sonas no toman conciencia alguna de los personajes a los cuales representan. Son esos personajes. Algunos papeles son sutiles; otros son francamente manifiestos, salvo para la persona que los repre­senta. Algunos papeles sólo tienen por objeto atraer la atención de los demás. El ego se alimenta de la atención de los demás, la cual es, después de todo, una forma de energía psíquica. El ego ignora que la fuente de toda energía está en el interior, de manera que la busca externamente. El ego no busca la atención informe de la Presencia, sino alguna forma de atención como el reconocimiento, la alabanza, la admiración, o sencillamente ser notado de alguna manera, lograr que se reconozca su existencia.

La persona tímida que teme despertar la atención de los demás no carece de ego. Tiene un ego ambivalente que teme y a la vez desea la atención de los demás. El temor es que la atención adopte la forma de desaprobación o crítica, es decir, algo que menoscabe su sentido de ser en lugar de engrandecerlo. Así, el temor de recibir atención es mayor que la necesidad de tenerla. La timidez suele ir de la mano con un concepto negativo de uno mismo, la idea de ser inadecuado.


TRES SEMANAS DE OPORTUNIDAD



Estamos a punto de entrar en un periodo conocido como Ben HaMetzarim o Las Tres Semanas Negativas, este periodo comienza el 15 de julio de 2014 y se extiende hasta Tishá BeAv (el cual ocurre el 5 de agosto de 2014). Tishá BeAv, que significa el noveno día del mes de Leo, marca el aniversario de diversas calamidades que han ocurrido tanto en la historia bíblica como en la historia contemporánea, siendo la más notoria la destrucción de ambos Templos Sagrados en Jerusalem.

Ésta es una época en la que nuestra naturaleza egoísta tiende a despertarse. Se hace más difícil que nunca para nosotros el no reaccionar de manera negativa. Algunos de nosotros enfrentaremos desafíos; nuestra certeza será probada y muchos descubriremos más negatividad dentro de nosotros mismos de lo que jamás hayamos querido ver.

¡Puede que nuestra reacción inicial ante esta noticia sea pensar que estas tres semanas son excelentes para permanecer en casa y no salir! ¿Para qué salir al mundo y enfrentar estos desafíos extra cuando es más seguro esconderse y desvincularse de todo?

Los kabbalistas enseñan que, de hecho, durante estas tres semanas existe más Luz disponible de lo usual y que durante los momentos más difíciles en la vida se nos conceden raras oportunidades para cambiar y crecer espiritualmente. Ésta es una época en la que podemos limpiarnos a nosotros mismos de negatividad y de enfermedades. El Rav Berg solía referirse a Ben HaMetzarimn o como un periodo de negatividad, ¡sino como un tiempo para hacer milagros! Pocos momentos en el año pueden darnos acceso a tal abundancia de bendiciones. Al enfocarnos en la transformación durante estas tres semanas, cuando es más difícil hacerlo, podemos eliminar la negatividad de nuestro pasado, presente y futuro.

Cuando lo vemos desde esta perspectiva, estas tres semanas no son para nada atemorizantes. El temor es lo que nos mantiene atascados en nuestros patrones y evitan que revelemos grandes bendiciones. Dar la bienvenida a los desafíos de Ben HaMetzarim puede llevarnos al siguiente nivel al mostrarnos las cosas que más necesitamos cambiar.

Estos pueden ser 21 días poderosos si decidimos conectar con la consciencia de amor incondicional, compartir y restricción. Si decidimos sacar provecho de este periodo al confrontar nuestras cualidades negativas, entonces podremos acercarnos más a la mejor versión de nosotros mismos y así, crear una vida mejor para nosotros y un mundo mejor para todos.


Fuente: http://es.kabbalah.com/

miércoles, julio 16, 2014

Respira




Y en esos pequeño descansos, respira. 
Respira profundo, de forma consciente, 
dándote cuenta de cada inhalación y de 
cada exhalación. Al inhalar expandes 
amplio el vientre, al exhalar lo hundes 
como si tu ombligo quisiera tocar la espina 
dorsal. Entonces, siente tu cuerpo y la quietud que te 
envuelve.

martes, julio 15, 2014

Como abrir el tercer ojo



Los egipcios se servían de él para anticiparse al futuro, los hindúes lo consideraban la llave de la iluminación y los, aztecas intentaban despertarlo para obtener una visión directa de lo invisible. Lo cierto es que el tercer ojo fue considerado el “órgano del alma” en numerosas civilizaciones ya extinguidas y que todas ellas coincidieron en ubicarlo en el entrecejo, sobre la frente.

Durante años, el tercer ojo fue incluido en el terreno de lo mítico, pero en la actualidad la ciencia cree haber establecido una conexión entre él y la glándula pineal, un órgano de función desconocida que todos los seres humanos poseemos, casi oculto entre la masa encefálico.

El esoterismo y la parapsicología insisten en señalar al tercer ojo como el responsable de la telepatía y la visión extrasensorial. Aseguran, además, que si bien los místicos y los niños pequeños son quienes tienen mayores posibilidades de utilizarlo, todos podemos despertar su poder con un poco de práctica, para abrimos así al maravilloso universo de la intuición.

MILENARIAS TEORÍAS SOBRE EL OJO SAGRADO

Se cree que en el Paleolítico los seres humanos conocían la existencia del tercer ojo, ya que se han encontrado en diversos puntos del planeta antiguos cráneos que habían sido trepanados en la frente y en la coronilla: una práctica bastante habitual en el centro de Europa y en la América Precolombina, cuyo fin era “abrir” un ojo artificial, en el lugar exacto en donde debía ubicarse el verdadero ojo sagrado.

Pero la teoría esotérica más antigua sobre el tercer ojo la encontramos recién en Egipto. Para los egipcios sólo  los faraones poseían este órgano de visión extrasensorial, al que llamaron el ojo de Horus. En muchas de sus pinturas sagradas, lo representaron como un triple ojo, símbolo de la trinidad ocultista del dios Tot. Y también en numerosos sarcófagos, estatuas y en los relatos del “Libro oculto de la morada” (la gran obra religiosa de los habitantes del Nilo) el tercer ojo aparecía asociado a una serpiente, ya que este animal, enrollado en espiral sobre la frente de un iniciado, permitía leer el destino.

La otra civilización que se ocupó de la existencia del tercer ojo fue la hindú. Los lamas tibetanos, en su intento por lograr el desarrollo interior a través de la capacidad de la mente, consideraban el tercer ojo como un punto de proyección hacia la conciencia cósmica. Asociaban este sitio con el sexto chakra (uno de los centros superiores de energía del cuerpo humano, situado entre ambas cejas), adjudicándole las funciones de aguzar la intuición y de permitirle al hombre el éxtasis.

Casi todas las técnicas para abrir el tercer ojo son herencia de los monjes del Tibet. Meditar, llevando toda la atención al entrecejo es una de ellas, así como concentrarse en la observación de cristales (que reflejan la luz tal como el tercer ojo multiplica la Verdad), ya sea cristal de roca, una bola de cristal o incluso un cuenco de agua cristalina. La trepanación también era habitual entre los lamas orientales para ayudar al florecimiento de este poder intuitivo, aunque en la actualidad se considera que esta práctica es muy peligrosa, ya que una persona que no esté preparada para ver el futuro, distinguir el aura humana o realizar viajes astrales, corre el riesgo de enloquecer.

Cuando un lama iba a ser trepanado, permanecía a oscuras un día entero, con una compresa de hierbas anestésicas sobre su frente. Al amanecer se lo conducía a otra habitación, en la cual un grupo de lamas le clavaban en el entrecejo un punzón esterilizado, hasta llegar al hueso. Durante 3 semanas, el iniciado permanecía sin comer, con una astilla de madera en su herida. Al finalizar este período se quemaba la astilla con incienso, como ofrenda, luego de lo cual el lama era ya capaz de distinguir el aura de las personas a voluntad.

LA GLÁNDULA DE LA LUZ

Para los biólogos del siglo pasado, la glándula pineal era apenas un órgano atrofiado, que a lo largo de la evolución humana había perdido su función y, utilidad. Pero cuando en 1959 el investigador norteamericano Aaron Lerner relacionó este órgano con la producción de una hormona llamada melatonina, muchos estudiosos se interesaron en esta glándula y en las legendarias teorías que la vinculaban al tercer ojo. Lo primero que se descubrió fue que la glándula pineal, a pesar de estar ubicada en el centro de la masa encefálica, era casi tan sensible a la luz como la retina: la oscuridad lograba activarla, llevándola a producir mayor cantidad de melatonina, mientras que la luz la mantenía en una especie de letargo.

Como la melatonina es una hormona que interviene en el desarrollo sexual y también en ciertos cuadros depresivos, se pudo comprender entonces por qué en países fríos, donde la luz solar era escasa, la poca estimulación de la glándula pineal ocasionaba una maduración sexual tardía y cuadros depresivos mucho más frecuentes. Pero al mismo tiempo (aunque las estadísticas no se ocupasen de este “detalle”) también en los lugares de inviernos rigurosos como el Tibet o Escandinavia los poderes paranormales parecían más frecuentes, a causa de una mayor actividad pineal.

Mientras la biología humana realizaba estos descubrimientos, los zoólogos y paleontólogos descubrían que numerosos animales poseen también una glándula semejante a la pineal, la cual está estrechamente relacionada con el instinto de conservación y con el reloj biológico. La novedad que aportaron estas investigaciones fue que tanto los reptiles prehistóricos como las palomas y ciertos peces, percibían -gracias a esta glándula- variaciones en el campo magnético y distinguían además los cambios de intensidad en las ondas ultravioleta, siendo probable que esta percepción les permitiese “ver” realidades que los humanos ni siquiera sospechamos.

Estos datos llevaron a los investigadores a remitirse a las fuentes del budismo, que ya en el siglo V a.c sostenía que el sexto chakra, donde se ubica la glándula pineal, es una ventana hacia la luz divina. Para estos ascetas, el tercer ojo es una especie de “antena cósmica” y su doctrina sostenía que aprendiendo a desbloquear energéticamente este sitio cualquier ser humano -según sus propias experiencias personales- podría comunicarse con seres no físicos, leer el pensamiento y visualizar el aura de quienes los rodeaban.

Algunos neurobiólogos de avanzada, convencidos de la verdad biológica que se ocultaba en los preceptos del misticismo, comenzaron a experimentar con animales y luego con seres humanos para determinar si la glándula pineal era o no un órgano atrofiado. Fue así que, luego de diversas pruebas, el doctor español José Luis Bardasano elaboró en 1971 una tesis fundamental que lleva su nombre.

Según este científico, si bien no se puede afirmar categóricamente que el tercer ojo exista tal como lo describieron los egipcios y los hindúes, sí puede
asegurarse que la glándula pineal es la sede anatómica de la percepción extrasensorial y que, a pesar de estar poco desarrollada en el hombre, se la puede estimular convenientemente con prácticas de meditación profunda y con ejercitación lumínica

La glándula pineal se activa en la oscuridad y se atrofia al recibir demasiada luz. Esto fue comprobado ampliamente por los neurológicos que enunciaron las teorías VELO y VEO, vinculadas con este fenómeno.

VELO es el nombre que se le aplica a la activación de la glándula pineal, mediante sesiones de oscuridad prolongada, hasta lograr ver los objetos a pesar de la falta de luz. “Tras un entrenamiento de varias sesiones -relata un sujeto en prueba de adaptación VELO-colocaron ante mis ojos un objeto que no llegué a reconocer, antes de quedar sumergido completamente en las sombras. Primero distinguía una luminosidad grisácea pero llegó un momento que noté claramente que se trataba de un ramo de orquídeas. Lo más interesante es que llegó un punto en que pude ver sus colores y todos sus detalles, gracias a una especie de luz pulsante que irradiaba de la planta “.

Otra forma de entrenar la glándula pineal es mediante la práctica del VEO, que consiste en permanecer con los ojos vendados en un sitio luminoso, tratando de concentrar la energía en el entrecejo, hasta percibir las imágenes. Este ejercicio es más complicado que la práctica VELO, requiere mayor entrenamiento y concentración y, por eso, para quienes se inician en el desarrollo de su tercer ojo es más recomendable acudir a la técnica VELO.

De todos modos, ambas ejercitaciones lumínicas son de gran utilidad para mejorar el funcionamiento pineal: permitiendo que en forma paulatina se aprenda a ver en la oscuridad, mejorando la propia intuición y ayudando a que quienes las practican puedan distinguir el aura (una irradiación luminosa y colorida que rodea a todos los seres vivos). Para efectuar usted también una ejercitación lumínica, proceda de la siguiente forma:

Elija un sitio tranquilo y que pueda oscurecerse por completo. Coloque frente a usted un objeto colorido (por ejemplo, un ramo de flores), apague la luz y permanezca observándolo en la oscuridad durante 10 minutos.

Durante, este lapso intente mantenerse muy concentrado. Para lograrlo respire lenta y profundamente, tratando además de no pensar en ningún asunto que pueda distraerlo de su práctica.

Repita en forma diaria, durante una semana, la práctica VELO. Trate de estar atento a los nuevos detalles que descubra cada día en el objeto citado, ya que a pesar de la oscuridad su glándula pineal se irá aguzando hasta permitirle distinguir los detalles de forma y los tonos.

Busque la colaboración de alguna persona para aplicar la ejercitación VELO en la visualización del aura. Durante una semana, tal como hizo con las flores, observe a su compañero en la oscuridad, tratando de concentrarse sobre todo en su cabeza y sus manos.

Si usted consigue abrir los canales energéticos de su glándula pineal llegará a notar irradiaciones en la cabeza y las manos de su acompañante (le causará la impresión de que estos miembros se alargan) a pesar de no haber luz en el cuarto. Si además de] contorno de estos miembros logra distinguir matices de color, será sinónimo de que su tercer ojo está comenzando a despertarse.

Una vez adquirida esta facultad pineal, consiga un cristal de cuarzo y repita los ejercicios sosteniendo esta piedra sobre su entrecejo. Potenciará de este modo la capacidad energética de su sexto chakra y tal vez -si usted es una persona que logra conectarse con su parte intuitiva- pueda no sólo ver el aura sino también anticiparse a sucesos futuros cada vez que realice la experiencia.

CONCLUSIÓN

Se cree que ciertas especies animales y algunos antecesores del hombre poseían efectivamente desarrollado un tercer ojo sobre su frente, y que hoy este órgano se ubica en el centro del cráneo, convertido en una glándula que lleva el nombre de pineal.

La principal función de esta glándula sería la de posibilitar la percepción extrasensorial. Si se la ejercita adecuadamente (lo cual para los hindúes consistiría en despertar el sexto chakra el ser humano sería capaz de desplegarse hacia otros mundos, evadirse del tiempo y del espacio, viajar al pasado o al futuro y leer el pensamiento, tal como se supone que algunos animales “primitivos” pueden hacer en la actualidad. Le hemos ofrecido aquí una serie de prácticas para iniciarse en el desarrollo de este órgano. La constancia y, sobre todo, la paciencia serán sus mejores aliados en esta tarea. No desespere, no se apresure y -lo que es fundamental- piense que el nivel de resultados que alcance está íntimamente relacionado con su capacidad extrasensorial y con lo que el Universo está dispuesto a otorgarle en este momento de su vida. Acéptelo.

PARA DESPERTAR EL TERCER OJO

Diferencia de los místicos orientales, muchos científicos de Occidente opinan que no es posible que ningún ser humano pueda aprovechar por completo la energía de su glándula pineal. Sin embargo, todos aquellos que se han ocupado del tema coinciden en afirmar que practicar ejercicios en una habitación oscura es el mejor método para que las potencialidades del tercer ojo se activen.

La técnica correcta para estimular el tercer ojo es la siguiente:

Con la luz apagada, siéntese en forma cómoda si es posible el el piso, sobre una alfombrilla y con las piernas cruzadas y comience a respirar en forma profunda, llevando el aire al abdomen.  Cuando sienta que su respiración se ha estabilizado y perciba una agradable sensación de serenidad interior, concéntrese en su entrecejo y entreabra ligeramente los ojos.  Lleve ahora su mirada a este punto entre ambas cejas, ya que este es el asiento natural del tercer ojo. Toda su atención debe permanecer allí, observando este centro energético en medio de la oscuridad (si prefiere puede hacerlo con los ojos cerrados)

En este mismo sector, imagine un punto de azul intenso, al que seguirá mirando.

Ahora comience a trabajar con un mantram. Tratando de sacar el aire del estómago, pronuncie nueve veces el sonido EN y nueve veces el sonido IN.

Al terminar, intente relajarse, permaneciendo unos minutos más en la oscuridad. Y luego ábrase a las imágenes premonitorias que pueden comenzar a fluir libremente por su inconsciente.

Lo ideal es repetir este ejercicio tres veces al día, durante seis meses. Aunque, si la práctica se realiza en forma regular, puede ser efectuada con menos frecuencia.


lunes, julio 14, 2014

TENDENCIA A REACCIONAR EN LUGAR DE ACTUAR: REACTIVIDAD, RENCORES Y AGRAVIOS



Mientras que el resentimiento suele ser la emoción que acompaña a las quejas y lamentos, también puede venir acompañado de una emoción más fuerte como la ira u otra forma de malestar. De esa forma trae una carga de energía mayor. Las quejas se convierten entonces en reactividad, otra manera de fortalecerse el ego. Hay muchas personas que siempre están a la espera de la siguiente cosa contra la que reaccionar, sentirse enojadas o perturbadas: y nunca tienen que esperar demasiado. "Esto es una vergüenza", exclaman. "¿Cómo se atreve...?" "Esto no me gusta". Son tan adictas a la ira y el enojo como otras lo son a las drogas. Al reaccionar contra una cosa u otra afirman y fortalecen su sensación y sentido del yo .

Cuando un resentimiento dura, pasa a se rencor o agravio. Cargar con un rencor es estar en estado permanente de "oposición" y por eso es que los rencores constituyen una parte significativa del ego en muchos casos. Los rencores o agravios colectivos pueden perdurar durante siglos en la psique de una nación o tribu, y alimentar un círculo interminable de violencia.

Un rencor es una emoción negativa intensa conectada con un suceso que pudo ocurrir en el pasado distante pero que se mantiene vivo gracias a un pensamiento compulsivo, repitiendo la historia en la cabeza o en voz alta: "esto fue lo que me hicieron" o "esto fue lo que alguien nos hizo". Un rencor también contamina otros aspectos de la vida. Por ejemplo, mientras pensamos y revivimos el rencor, la energía negativa puede distorsionar nuestra manera de ver un suceso que ocurre en el presente, o influir sobre la forma como hablamos o nos comportamos con alguien en el presente. Un rencor intenso es suficiente para contaminar muchos aspectos de tu vida y mantenerte preso en las garras del ego.

Se necesita consciencia y honestidad para saber si todavía guardamos rencores, si hay alguien en tu vida a quien no hayas perdonado totalmente, o a quien consideres tu "enemigo". Si es así, debes tomar conciencia del agravio tanto a nivel mental como de emotivo; eso implica tomar conciencia de los pensamientos que lo mantienen vivo y sentir la emoción con la cual el cuerpo responde a esos pensamientos. No te esfuerces por deshacerse del agravio. El esfuerzo de perdonar y de soltar no sirve. El perdón se produce naturalmente cuando vemos que el rencor no tiene otro propósito que reforzar un falso sentido del ser y mantener al ego en su lugar. Ver es liberar. Cuando Jesús enseñó que debemos "perdonar a nuestros enemigos" básicamente se refería a deshacer una de las principales estructuras egotistas de la humanidad.

El pasado no tiene poder para impedirnos estar en el presente. Los agravios y rencores del pasado sí. ¿Y qué es un rencor? El peso de viejas emociones y viejos pensamientos rancios.

viernes, julio 11, 2014

7 frases que debes decirle a tus hijos todos los días



De todas las palabras que puedes decirles a tus hijos, estas son algunas que pueden causar el mayor impacto positivo en sus vidas.

Hay una infinidad de posibles combinaciones de palabras que podemos decirles a nuestros hijos para expresarles nuestro amor. A continuación te presento sólo algunas de las frases que me parecen de las mejores que podemos usar en nuestro hogar para estrechar los lazos familiares.

"Te amo/Te quiero". No debe pasar un solo día sin que tus hijos escuchen de tu boca, y sientan con seguridad, que los amas. Vendrán días difíciles, habrá momentos en los que ellos tomen decisiones que tal vez no sean las mejores. Asegúrate de que sepan con toda certeza que, sin importar lo que les pase o su forma de ser, nunca dejarás de amarlos.

"Me haces muy feliz". Esto no puede ser más cierto. Para cada madre o padre no hay verdad más acertada. Los hijos son una fuente inagotable de felicidad y amor. Es importante que ellos sepan esto. No esperes al día de graduación o su boda para decírselo: simplemente hazlo hoy mismo.

"Eres muy especial". Es de extrema importancia que los niños entiendan desde una corta edad que son diferentes y que esto los hace únicos y especiales. Además, todos queremos sobresalir de alguna manera. Ponte la meta de decirles a diario que para ti ellos son incomparables y lo más especial que te ha pasado en la vida.

"Me gusta mucho cuando tú…" Toda persona disfruta de saber que lo que hace agrada a otros. En especial tus hijos, que piensan que eres la persona más interesante, inteligente y la persona que más aman. Señala cualquier detalle positivo en su comportamiento, su carácter, su bondad, sus talentos, sus divertidas ideas o su desempeño en la escuela.

"Todos los días doy gracias por ti". Si tienes alguna afiliación religiosa o si estás acostumbrado a orar o rezar en tu hogar, ora junto con tus hijos y deja que escuchen de tu boca que das gracias a Dios por tenerlos en tu vida y que deseas su bienestar. También ora por su bienestar, especialmente cuando tienen dificultades.

"Creo en ti/Confío en ti". Nuestros pequeños pueden crecer sintiéndose inseguros si no saben que tenemos confianza y que creemos en ellos. Podemos aprovechar momentos en familia, ocurrencias como en el momento de tomar una decisión adecuada para su edad, decirles que confiamos en ellos y respetar su decisión.

"Eres capaz/Yo sé que tú puedes". Los niños pueden sentirse desanimados fácilmente cuando al intentar hacer algo no resulta como lo esperaban después de solo una o dos pruebas. Debemos alentarlos para que sigan intentado y expresarles que sabemos que ellos son capaces de realizar la tarea. Si necesitan más información, más práctica o más explicaciones para que la entiendan completamente, hagamos lo necesario (muéstrales un tutorial en video, hazles una demostración o cuéntales experiencias personales tuyas de aprendizaje), pero siempre deben de saber que ellos tienen la capacidad de hacerlo.

Recuerda que tus hijos son una bendición, un milagro, una luz en tu vida que ilumina cada día, haz que ellos lo sientan y lo sepan también. Cada día.

Fuente: http://familias.com/

Frases que destruirán a tus hijos




Cuídate de no dañar permanentemente la frágil autoestima de tus hijos con frases como éstas.

El enojo, el cansancio y la frustración que vienen con los problemas cotidianos pueden llegar a exasperarnos y hacernos decir cosas que realmente no sentimos. Estas son algunas de las peores combinaciones de palabras que podemos decirles a nuestros hijos, sean de la edad que sean, pero muy especialmente los niños pequeñitos. Los efectos de esas palabras pueden ir más allá de lo que crees y de lo que tú o tus hijos pueden controlar.

"No puedes hacer nunca nada bien". A nadie le gustaría escuchar esto, menos aún como adultos. Imagina la desagradable sensación de tu inocente hija cuando te escucha decir palabras así. Si tu hija se equivocó, rompió algo, arruinó la mezcla del pastel, da un respiro profundo y piensa en lo que es más importante. La respuesta siempre será la misma: tus hijos son más importantes que cualquier otra cosa.

"Ojalá te parecieras más a tu hermano". No ganamos nada comparando a nuestros pequeños, pero sí podemos crear resentimientos entre los miembros de la familia. Asegúrate de que nunca existan comparaciones en tu hogar. Todos somos diferentes y únicos, y todos somos especiales a nuestra propia manera.

"Eres gordo/feo/tonto". Nuestros hijos creen todo lo que les decimos. Somos su fuente más confiable de información y también la máxima fuente de amor. No dañes la autoestima de tus pequeños con adjetivos negativos. Mejor trata de hacer notar sus puntos fuertes en lugar de subrayar los negativos.

"Me avergüenzas". Si tu hijo tiene la tendencia de llamar la atención en público, como gritar, brincar, correr y cantar a altos volúmenes de voz. Tal vez sólo necesite más atención. No digas cosas como estas frente a sus amigos y tampoco en privado. ¿Por qué no planear un espectáculo en casa en donde él sea la estrella principal? Tal vez descubran su lado artístico al hacerlo y pasar un buen momento en familia.

"Ojalá nunca hubieras nacido". No puedo pensar en algo peor que alguien podría decir a un pequeño. Nunca, bajo ninguna situación, digas esto a tus hijos, ni siquiera en broma. Todos necesitamos saber que somos deseados y queridos, sin importar los errores que cometemos.

"Me tienes harta, ya no te quiero". A veces, sin darnos cuenta, caemos en el juego de palabras de los pequeños. Tu hija de 3 años está frustrada porque no puede comer un segundo plato de helado para la cena. Después de explicarle varias veces por qué no debe hacerlo, se enoja, llora y te dice que no te quiere. La respuesta más fácil sería pagar con la misma moneda, pero esto sólo le causa daño a tu hija. La reacción correcta sería explicarle de nuevo por qué no puede comer más postre y recordarle que siempre la vas a querer, aunque ella esté muy enojada contigo. Ella aprenderá mucho más de lo que te imaginas de esta lección.

"No llores, no es para tanto". "¿Qué tan grandes pueden ser los problemas de los niños? Son sólo niños, ellos no tienen preocupaciones, aflicciones, disgustos ni miedos". Este es un error que como adultos comentemos muy a menudo. Los niños tienen tanta o mayor capacidad emocional que un adulto. La diferencia es que no pueden expresarse ni calmarse a sí mismos como nosotros. Entonces, sus problemas de alguna manera ¿no serían aún más grandes? Nunca minimices un miedo, una raspadura, una duda, un conflicto que esté pasando tu pequeño. Ayúdalo a superarlo y a reaccionar de manera saludable ante él.

Con pequeños ajustes y siempre considerando los sentimientos y bienestar de nuestros hijos podemos evitar estas frases tan dañinas y podemos tener una relación de amor, protección y bienestar en el hogar.

La emoción: la reacción del cuerpo a su mente, por Eckhart Tolle


¿Y las emociones? Me siento atrapado en mis emociones más que en la mente.

La mente en la forma en que uso la palabra, no es solamente el pensamiento. Incluye sus emociones así como todos los patrones de reacción inconscientes de tipo mental-emocional. La emoción surge en el punto en que se encuentran la mente y el cuerpo. Es la reacción del cuerpo a su mente, o podríamos decir, un reflejo de su mente en el cuerpo. Por ejemplo, un pensamiento de ataque o un pensamiento hostil creará un aumento de energía en el cuerpo al que llamamos cólera. El cuerpo se alista a luchar. El pensamiento de que usted está siendo amenazado, física o psicológicamente, hace que el cuerpo se contraiga, y ese es el aspecto físico de lo que llamamos miedo. La investigación ha mostrado que las emociones fuertes incluso producen cambios en la bioquímica del cuerpo. Estos cambios bioquímicos representan el aspecto físico o material de la emoción. Por supuesto, usted no es consciente habitualmente de todos sus patrones de pensamiento, y a menudo sólo observando sus emociones puede hacerlos conscientes.

Cuanto más identificado esté con su pensamiento, sus gustos y sus odios, sus juicios e interpretaciones, es decir cuanto menos presente esté como la conciencia que observa, más fuerte será la carga de energía emocional, sea usted consciente de ello o no. Si usted no puede sentir sus emociones, si está desconectado de ellas, eventualmente las experimentará en un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico. Se ha escrito mucho sobre esto en los últimos años, así que no necesitamos entrar en ello aquí. Un patrón emocional inconsciente puede incluso manifestarse como un evento externo que aparentemente le sucede a usted. Por ejemplo, he observado que la gente que lleva dentro mucha ira sin ser consciente de ella y sin expresarla, tiene más posibilidad de ser atacada, verbal o incluso físicamente, por otras personas iracundas y a menudo sin razón aparente. Tienen una fuerte emanación de ira que ciertas personas reciben subliminalmente y que dispara su propia ira latente.

Si usted tiene dificultad para sentir sus emociones, empiece por concentrar su atención en el campo de energía interior de su cuerpo. Sienta el cuerpo desde dentro. Esto también lo pondrá en contacto con sus emociones. Exploraremos esto con más detalle más adelante.

Usted dice que una emoción es el reflejo de la mente en el cuerpo. Pero a veces hay un conflicto entre ambos: la mente dice "no" mientras la emoción dice "sí" o al contrario.

Si usted quiere conocer realmente su mente, el cuerpo le dará siempre un reflejo verdadero, así que observe la emoción o más bien siéntala en su cuerpo. Si hay un conflicto aparente entre ellos, el pensamiento será la mentira, la emoción será la verdad. No la verdad última sobre quién es usted, pero sí la verdad relativa de su estado mental en ese momento.

El conflicto entre los pensamientos superficiales y los procesos mentales inconscientes es ciertamente común. Puede que usted ni siquiera sea capaz de traer a la conciencia en forma de pensamientos su actividad mental inconsciente, pero esta siempre se reflejará en el cuerpo como una emoción y de esto sí puede ser consciente. Observar una emoción de este modo es básicamente lo mismo que escuchar u observar un pensamiento, como describí anteriormente. La única diferencia es que, mientras un pensamiento está en su mente, una emoción tiene un fuerte componente físico, por lo tanto se siente primariamente en el cuerpo. Entonces usted puede permitir que la emoción esté allí sin ser controlado por ella. Usted ya no es la emoción; usted es el observador, la presencia que observa. Si usted practica esto, todo lo que es inconsciente en usted saldrá a la luz de la conciencia.

¿Así pues, observar nuestras emociones es tan importante como observar nuestros pensamientos?

Sí, convierta en un hábito preguntarse a sí mismo: ¿Qué pasa dentro de mí en este momento? Esta pregunta lo orientará en la dirección correcta. Pero no analice, simplemente observe. Enfoque su atención en el interior. Sienta la energía de la emoción. Si no hay emoción presente, lleve su atención más profundamente al campo de energía interior de su cuerpo. Es la puerta de entrada al Ser.

Una emoción habitualmente representa un patrón de pensamiento amplificado y energizado, y puesto que a menudo es una carga energética excesiva, no es fácil inicialmente permanecer presente lo necesario para poder observarlo. Quiere apoderarse de usted y generalmente lo logra, a menos que haya suficiente presencia en usted. Si usted es empujado a la identificación inconsciente con la emoción por falta de presencia, lo que es normal, la emoción temporalmente se convierte en "usted". A menudo se crea un círculo vicioso entre su pensamiento y la emoción: se alimentan recíprocamente. El patrón de pensamiento crea un reflejo magnificado de sí mismo en forma de emoción y la frecuencia vibratoria de la emoción continúa alimentando el patrón de pensamiento original. Al permanecer mentalmente en la situación, evento o persona que percibimos como causa de la emoción, el pensamiento le brinda energía a la emoción, que a su vez energiza el patrón de pensamiento y así sucesivamente.

Básicamente, todas las emociones son modificaciones de una emoción primordial, indiferenciada, que tiene su origen en la pérdida de conciencia de quién es usted más allá del nombre y de la forma. Por su naturaleza indiferenciada, es difícil encontrar un nombre que describa precisamente esta emoción. "Miedo" se aproxima, pero además de una sensación continua de amenaza, también incluye un profundo sentido de abandono y falta de plenitud. Puede ser mejor usar un término que es indiferenciado al igual que esta emoción básica y llamarla simplemente "sufrimiento". Una de las principales tareas de le mente es combatir o suprimir este sufrimiento emocional, lo cual es una de las razones para su incesante actividad, pero todo lo que puede lograr es ocul¬tarlo temporalmente. De hecho, cuanto más se esfuerza la mente por librase del sufrimiento, mayor es este. La mente nunca puede encontrar la solución, ni puede permitirse dejar que usted la encuentre, porque ella misma es una parte intrínseca del "problema". Imagine a un jefe de policía tratando de encontrar a un pirómano cuando el pirómano es el jefe de policía. Usted no se librará de este sufrimiento hasta que deje de derivar su sentido de sí mismo de la identificación con la mente, es decir, con el ego. Entonces la mente es derrocada de su lugar de poder y el Ser se revela como su verdadera naturaleza.

Sí, ya sé lo que va a preguntar.

Iba a preguntar: ¿Y las emociones positivas como el amor y la alegría?

Son inseparables de su estado natural de conexión interior con el Ser. Los destellos de amor yalegría o los momentos breves de profunda paz son posibles siempre que hay una brecha en la corriente del pensamiento. Para la mayor parte de las personas, tales brechas ocurren raramente y sólo por accidente, en momentos en que la mente se queda "sin palabras", a veces disparada por la belleza extraordinaria, por un esfuerzo físico extremado o incluso por un gran peligro. Súbitamente hay quietud interior. Y en esta quietud hay una sutil pero intensa alegría, hay amor, hay paz.

Habitualmente estos momentos se viven muy brevemente, puesto que la mente vuelve a tomar rápidamente su actividad ruidosa que llamamos pensamiento. El amor, la alegría y la paz no pueden florecer hasta que usted se haya liberado del dominio de la mente. Pero no son lo que yo llamaría emociones. Reposan más allá de las emociones, en un nivel mucho más profundo. Así que usted tiene que hacerse completamente consciente de sus emociones y ser capaz de sentirlas antes de poder sentir lo que hay más allá de ellas. Emoción significa literalmente "perturbación". La palabra viene del latín emovere que significa "perturbar".

El amor, la alegría y la paz son estados profundos del Ser o más bien tres aspectos del estado de conexión interior con el Ser. Como tales, no tienen contrarios. Esto se debe a que surgen de más allá de la mente. Las emociones, por otra parte, al ser parte de la mente dualista, están sujetas al juego de los contrarios. Esto significa sencillamente que usted no puede tener bien sin mal. Así pues, en la condición no iluminada, identificada con la mente, lo que a veces se llama erróneamente alegría es el breve placer habitual del ciclo continuamente alternante del sufrimiento/placer. El placer se deriva siempre de algo que está fuera de usted mientras que la alegría surge de dentro. Lo mismo que le brinda placer hoy puede brindarle dolor mañana, o puede abandonarlo, así que su ausencia le traerá dolor. Y lo que a menudo se llama amor puede ser placentero y estimulante por un tiempo, pero es un asidero adictivo, una condición extremadamente menesterosa que puede convertirse en su contraria en un instante. Muchas relaciones "amorosas", después de pasada la euforia inicial, de hecho oscilan entre el "amor" y el odio, la atracción y el ataque.

El verdadero amor no conlleva sufrimiento ¿Cómo podría? No se convierte súbitamente en odio, ni la verdadera alegría se convierte en dolor. Como dije, incluso antes de que usted esté iluminado -antes de liberarse de su mente- usted puede tener destellos de verdadera alegría, verdadero amor o una profunda paz interior, tranquilos pero vibrantemente vivos. Estos son aspectos de su verdadera naturaleza, que está habitualmente oscurecida por la mente. Incluso en una relación adictiva "normal", puede haber momentos en los que la presencia de algo más genuino, algo incorruptible, puede sentirse. Pero serán sólo atisbos, que se ocultarán pronto por la interferencia de la mente. Entonces puede parecer que usted tuvo algo muy precioso y lo perdió, o su mente puede convencerlo de que en todo caso todo fue una ilusión. La verdad es que no fue una ilusión y usted no puede perderlo. Es parte de su estado natural, que puede ser oscurecido, pero nunca destruido por la mente. Incluso cuando el cielo está cubierto de nubes densas, el sol no ha desaparecido. Está todavía allá, al otro lado de las nubes.

El Buda dice que el dolor o sufrimiento surge por el deseo y que para liberarnos del sufrimiento tenemos que cortar los lazos del deseo.

Todos los deseos son expresiones de la mente que busca la salvación o la realización en las cosas externas y en el futuro como sustituto de la alegría de Ser. Mientras yo sea mi mente, soy esos deseos, esas necesidades, carencias, apegos y aversiones, y fuera de ellos no hay "yo" excepto como una mera posibilidad, un potencial no logrado, una semilla que todavía no ha brotado. En ese caso, incluso mi deseo de ser libre o iluminado es sólo otro anhelo de realización o plenitud en el futuro. Así que no busque llegar a ser libre del deseo o "lograr" la iluminación. Vuélvase presente. Esté allí como observador de la mente. En lugar de citar al Buda, sea el Buda, sea "el despierto", que es lo que la palabra buda significa.

Los seres humanos han estado en las garras del sufrimiento durante millones de años, desde que cayeron del estado de gracia, entraron en el reino del tiempo y la mente y perdieron la conciencia del Ser. En ese punto, empezaron a percibirse a sí mismos como fragmentos sin significado en un universo ajeno, separados de la Fuente y de los demás.

El sufrimiento es inevitable mientras usted esté identificado con su mente, es decir, mientras usted esté inconsciente, espiritualmente hablando.

Hablo aquí principalmente del sufrimiento emocional, que es también la causa principal del sufrimiento físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpa, la ira, la depresión, los celos y así sucesivamente, incluso la más leve irritación, son todas formas del sufrimiento. Y todo placer o elevación emocional contiene en sí mismo la semilla del dolor: su contrario inseparable, que se manifestará con el tiempo. Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse bien sabrá que la animación eventualmente se convierte en depresión, que el placer se transforma en alguna forma de dolor. Muchas personas saben también por experiencia propia cuán fácil y rápidamente una relación íntima puede pasar de ser una fuente de placer a ser una fuente de dolor. Vistos desde una perspectiva más alta, los polos positivo y negativo son caras de la misma moneda, ambos son parte del sufrimiento subyacente que es inseparable del estado de conciencia egotista de identificación con la mente.

Autor: Eckhart Tolle (Extracto de libro “El Poder del Ahora”)
Sitio Web de Eckhart Tolle: www.eckharttolle.com

miércoles, julio 09, 2014

Tu impacto en la conciencia de toda la humanidad


Hace muchos años estuve con una de mis hijas cuando asistía a un largo programa en un campamento para ayudarla a enfrentarse con algunos de los problemas de la adolescencia. Lo último que le dijo el monitor del campamento fue lo siguiente: «Recuerda en todo momento que lo que piensas y lo que haces afecta a otras personas». Esto no solo es aplicable a los amigos, la familia, los vecinos y los compañeros de trabajo. Estoy convencido de que influimos a toda la humanidad. Por eso, mientras lees este capítulo, ten en cuenta que lo que piensas y haces afecta a todos los demás.

En Power vs. Force, David Hawkins dice lo siguiente:«En este universo interconectado, toda mejora que hacemos en nuestro mundo privado, mejora el mundo en general. Todos flotamos en el nivel colectivo de la conciencia de la humanidad, de modo que cualquier incremento que añadimos vuelve a nosotros. Todos incrementamos la prosperidad común con nuestros esfuerzos para beneficiar a la vida. Es un hecho científico que lo que es bueno para ti es bueno para mí». Los comentarios y conclusiones del doctor Hawkins cuentan el respaldo de veintinueve años de intensa investigación, e invito al lector a que los estudie. A continuación voy a resumir algunas de esas conclusiones y su relación con el impacto que tenemos en los demás cuando estamos conectados a la intención.

En esencia, cada persona individual, y también los grupos, pueden calibrarse por sus niveles de energía. En términos generales, las personas de energía baja no saben distinguir entre lo verdadero y lo falso. Se les puede decir cómo tienen que pensar, a quién tienen que odiar, a quién matar, y se las puede aborregar en una mentalidad de pensamiento de grupo basada en detalles tan triviales como a qué lado del río nacieron, qué creían sus padres y sus abuelos, la forma de sus ojos y cientos de factores relacionados con la apariencia y la total identificación con su mundo material. Según Hawkins, aproximadamente el 87 por ciento de la humanidad se calibra en un nivel colectivo de energía que los debilita. Cuanto más altos los niveles de la vibración de frecuencia, menos personas hay en ellos. Los niveles más elevados están representados por las personas realmente grandes que crearon las pautas espirituales que llevan siguiendo verdaderas multitudes desde hace siglos. Están asociadas a la divinidad y ponen en acción los campos que atraen la energía y que influyen a toda la humanidad.

Justo por debajo del nivel de energía de la pura iluminación se encuentran los niveles asociados con la experiencia denominada trascendencia, autorrealización o consciencia de Dios. Ahí es donde habitan los llamados santos. Justo por debajo de este nivel se sitúa la pura alegría, y el distintivo de ese estado es la compasión. Quienes alcanzan ese nivel sienten un mayor deseo de poner su consciencia al servicio de la vida misma que de los individuos concretos.

Por debajo de estos niveles supremos, en los que pocos consiguen mantenerse permanentemente, se encuentran los niveles del amor incondicional, la generosidad, la aceptación de todos y la apreciación de la belleza, y, en un nivel más limitado pero también profundo, las siete caras de la intención que se describen en los primeros capítulos de este libro. Por debajo de los niveles de energía que nos fortalecen están los niveles de la baja energía de la ira, el miedo, el dolor, la apatía, la culpa, el odio, la crítica y la vergüenza; todo eso nos debilita y nos influye de tal manera que inhibe nuestra conexión con el nivel de Energía Universal de la intención.

Lo que me gustaría es que dieras un gran salto de fe conmigo, al tiempo que expongo algunas de las conclusiones a las que llega el doctor Hawkins en segundo libro, titulado El ojo del yo. Mediante su método quinesiológico, muy preciso para pruebas de verdad y mentira, ha calibrado, el número aproximado de personas cuya energía se encuentra en el nivel que de­bilita., o por debajo de él. Me gustaría que reflexionases sobre sus hallazgos y las conclusiones que saca sobre nuestra influencia en la civilización. 

Hawkins sugiere que es crucial para todos nosotros comprender la importancia de elevar nuestra frecuencia de vibración hasta el nivel en el que empezamos a coincidir con la energía de la Fuente universal o, en otras palabras, a establecer conexión con la fuerza de la intención.
Uno de los aspectos más fascinantes de esta línea de investigación es la idea del contrapeso. Las personas de alta energía sirven de contrapeso al efecto negativo de las personas de baja ener­gía, pero no se da sobre una base de uno a uno, por ese 87 por ciento de la humanidad que se encuentra en las frecuencias bajas, debilitadoras. Como ya he explicado anteriormente, una persona conectada a la intención puede ejercer una enorme influencia sobre muchas personasde energías más bajas. Cuanto más asciendas en la escala para convertirte en la luz de la iluminación y conocer la consciencia de Dios, más energía de vibraciones negati­vas podrás contrapesar.

A continuación presento unos datos fascinantes de las investigaciones del doctor Hawkins para que los estudies mientras reflexionas sobre el impacto que puedes tener en la humanidad simplemente por estar en los peldaños más altos de la escalera de la intención. 

● Un individuo que vive y vibra con la energía del optimismo y la disposición de no criticar a los demás servirá de contrapeso para la negatividad de 90.000 individuos que se sitúan en los niveles debilitadores más bajos.
● Un individuo que vive y vibra con la energía del amor y el respeto puros por la vida entera servirá de contrapeso a la negatividad de 750.000 individuos que se sitúan en los niveles debilitadores más bajos.
● Un individuo que vive y vibra con la energía de la iluminación, de la dicha y la paz infinitas servirá de contrapeso a la negatividad de diez millones de personas que se sitúan en los niveles debilitadores más bajos (hay aproximadamente veintidós de esos sabios vivos en la actualidad).
● Un individuo que vive y vibra con la energía de la gracia, el espíritu puro más allá del cuerpo, en un mundo de no dua­lidad o absoluta unidad, servirá de contrapeso a la negatividad de setenta millones de personas que se sitúan en los niveles debilitadores más bajos. Hay aproximadamente diez de esos sabios vivos en la actualidad.

A continuación veremos dos convincentes estadísticas realizadas por el doctor Hawkins tras veintinueve años de estudio sobre los factores determinantes de la conducta humana.
1. Una sola encarnación del nivel más elevado de la consciencia en este período de la historia al que pueda concederse el título de «Señor», como Señor Krishna, SeñorBuda o Señor Jesucristo, servirá de contrapeso a la negatividad colectiva de toda la humanidad en el mundo actual.
2. La negatividad de toda la población humana se autodestruiría si no fuera por los efectos de contrapeso de esos, campos de energía más alta.

Las implicaciones de estos datos son muy importantes para descubrir formas de mejorar la consciencia humana y elevarnos hasta el lugar donde coincidimos con la energía de la intención de la que procedemos. Al elevar tu frecuencia vibratoria, siquiera ligeramente, hasta un lugar en el que practiques regularmente la generosidad, el amor y la receptividad, y en el que veas la belleza y el infinito potencial para el bien en los demás y en ti mismo, servirás de contrapeso a 90.000 personas de este planeta que viven en los niveles de baja energía, de la vergüenza, la ira, el odio, la culpa, la desesperación, la depresión, etcétera.

Me viene a la cabeza cómo gestionó John F. Kennedy la crisis de los misiles en Cuba, en los años sesenta. Estaba rodeado de asesores que lo alentaban a que recurriera a las bombas nucleares en caso necesario. Pero su energía y la de unos cuantos colegas de confianza empapados del potencial para una solución pacífica sirvieron de contrapeso a la inmensa mayoría de quienes abogaban por el ataque y la belicosidad. Una persona con una energía espiritual muy alta puede lograr que la posibilidad de la guerra quede en la categoría del último recurso. Esto también es aplicable a nuestras vidas. Lleva la energía de la intención ante la presencia del conflicto, incluso en las cuestiones familiares y podrás anular y transformar la baja energía hostil con tu presencia.

Eso es lo que hago yo en una situación hostil, cuando unos jóvenes bajo la influencia de las drogas y el alcohol estaban a punto de pelearse mientras un montón de gente los jaleaba. En una ocasión me limité a pasar entre los potenciales combatientes tarareando una canción: «Sin duda Dios está presente aquí». Y con esa simple energía se tranquilizó el ambiente y se elevó el nivel de energía para la paz.

Otra vez me acerqué a una mujer en pleno ataque de ira contra su hijo de dos años en una tienda de comestibles, y le estaba gritando las cosas más espantosas que se puedan imaginar. Me trasladé silenciosamente al campo de la energía, sin decir nada., pero irradiando mi deseo de una energía de amor más alta, y eso anuló la baja energía del odio. Considera la importancia de tomar conciencia de la influencia que ejerces sobre los demás y recuerda que al elevar tu nivel de energía hasta un lugar en el que estás en armonía con la intención, te transformas en instrumento, o canal de la paz. Esto funciona en todas partes, de modo que debes ser parte del contrapeso a la negatividad humana que encuentres en tu vida.


Por Wayne Dyer. Extraído de su libro: “El poder de la intención”

Entrevista a Eckhart Tolle



¿Es posible acallar la pesada voz que habla sin parar desde nuestra cabeza? ¿Quién es esa voz? ¿Es posible ir más allá del pensamiento? Estas preguntas acecharon a Eckhart Tolle durante un tiempo. El ruido de su mente fue en aumento hasta que en medio de la angustia y la ansiedad su mente colapsó. La voz mental se calló y sus pensamientos dejaron de hacerle sufrir. Los espacios de silencio entre pensamientos aumentaron y la paz y la quietud se instalaron en su vida.

De repente, como un fogonazo, alcanzó el estado que los monjes zen persiguen durante décadas en los monasterios y muy pocos alcanzan. A raíz de esta experiencia abandonó su puesto de investigador en la Universidad de Cambridge y se dedicó a dar seminarios por el mundo, hablando de la importancia de hacernos dueños de nuestros pensamientos, que nos han poseído, y de vivir el momento presente, porque es lo único que existe. En persona transmite autenticidad y sus charlas son un viaje hasta el momento presente, ese lugar que se aloja entre dos pensamientos.

Sus libros, El poder del Ahora y Un mundo nuevo, ahora, resumen las enseñanzas de este maestro espiritual contemporáneo.

Nos encontramos con Tolle en Barcelona y esta fue la conversación que mantuvimos.

Has hecho una descripción muy acertada del ego. ¿Cómo alcanzaste tal claridad?

Todo empezó una noche cuando experimenté una especie de transformación de la conciencia. Al día siguiente me encontré de repente en un estado de paz interior que después ya nunca me ha dejado. Desde entonces siempre he tenido en el fondo un estado de paz. Antes había vivido en estados de depresión y de ansiedad, y cuando me pasó aquella transformación, no lo entendía, no tenía ni idea de lo que me había pasado, solo sabía que yo estaba en estado de paz. Tardé algunos años en comprender gradualmente lo que me había sucedido. Empecé a leer libros espirituales, textos antiguos y algunos textos nuevos, estaba buscando comparar lo que me había pasado a mí con lo que decían estos libros. Una cosa extraña me pasaba cada vez que abría un libro espiritual hindú o cristiano, inmediatamente entendía la esencia. Los textos y conversaciones con los maestros espirituales, monjes budistas, yoguis… me explicaron lo que me había pasado. Dos años después de la transformación estaba en un monasterio hablando con un monje budista zen y me dijo que lo esencial del zen consiste en ir más allá del pensamiento. Entonces me di cuenta de que eso me había pasado a mi porque después de aquella noche, mis procesos mentales se habían reducido aproximadamente un 80% de lo que habían sido antes. Había muchos espacios sin pensamientos en mi mente, no inconscientes sino muy conscientes, pero sin proceso mental. El estado de paz ya había estado allí siempre pero estaba cubierto con el ruido mental continuo y gradualmente empecé a entender cual es la esencia de la transformación espiritual. Todos los maestros hablan de la misma cosa; utilizan palabras diferentes pero en el fondo todos apuntan hacía el mismo estado. Después lo reconocí también en los evangelios de Jesús en algunas cosas que él dijo. Yo sabía que detrás de aquellas palabras había alguien que lo sabía también.

¿Cómo surgió el libro ‘El poder del ahora’?

Después de la transformación, gente que yo encontraba en la calle o por casualidad empezaron a hacerme preguntas. Muchas veces yo no sabía la respuesta hasta que la escuchaba saliendo de mi boca. Eso fue el principio de esta enseñanza espiritual que se desarrolló de un modo muy informal. Dos o tres años después alguien me llamó “maestro espiritual”. Quedé muy sorprendido. A veces me apuntaba las cosas que yo había dicho, para acordarme porque yo hasta entonces no sabía que lo sabia, y utilicé esas notas unos años más tarde cuando escribí el libro.

Tuviste una experiencia de despertar espiritual muy fuerte. ¿Crees que a todo el mundo le tiene que ocurrir así o se puede hacer de otra forma?

Un cambio tan radical pasa a muy pocas personas. Para casi todos, es un cambio gradual o es un proceso que no se parece a lo que me pasó a mí. No sé porqué me pasó a mí pero así es. Para casi todos los que encuentro, se pasa por una transformación gradual.

Cuando te preguntas: “¿Por qué me ha pasado a mí?, tienes alguna intuición de la respuesta?

Yo sé que el sufrimiento ha sido una parte muy importante de mi despertar. Sin el sufrimiento emocional y mental, esa transformación no hubiera ocurrido. Eso fue fundamental. Pero nunca me hago la pregunta de porqué me ha pasado a mí. Lo veo de otro modo, no es que algo me haya pasado a mí sino que mi ‘yo’ se ha hecho casi transparente, entonces algo que ha estado siempre más allá del ‘yo’, un poder mucho más grande, empezó a surgir.

Ahora que vendes millones de libros y das conferencias ante grandes audiencias supongo que mucha gente te idealizará ¿Cómo llevas eso?

Son proyecciones porque ellos piensan que yo soy especial. Pero todo el poder de la enseñanza espiritual viene a través de esta forma que soy por la simple razón de que yo sé que yo no soy nadie especial. Mucha gente identifica el poder del espíritu que viene a través de la forma con la forma, y es muy importante no aceptar esas proyecciones. Yo soy muy consciente de esas proyecciones y no las acepto, pienso que son ilusiones. En el momento que yo piense que yo soy muy especial, me identificaría otra vez con un pensamiento condicionado. Yo sé que les ha pasado a algunos maestros espirituales, el peligro es mayor si vives en un ‘ashram’ rodeado de discípulos y nunca tienes contacto con otras personas. Después de algunos años empiezas a creer que eres lo que ellos creen que eres, lo he visto en algunas personas, y vuelve el ego.

Hablas de ir más allá del pensamiento. Para personas que estamos acostumbrados a estar casi siempre identificados con el pensamiento, ¿cómo podemos imaginar ese otro escenario que propones?

No hace falta imaginarlo; casi todos son capaces de experimentar aunque sea por un momento muy pequeño lo que significa estar sin pensamiento y al mismo tiempo ser plenamente consciente. La mayoría de la gente no se da cuenta de que incluso en un día normal, siempre hay intervalos muy pequeños entre dos pensamientos en algunos momentos. Las personas que no tienen esos intervalos están muy enfermas psicológicamente, pero si todavía en tu vida existe de vez en cuando la alegría del ser o el amor, la comprensión o la belleza, si respondes interiormente a algo que es bello, eso significa que hay esos intervalos porque es allí dónde surgen. Los pensamientos no pueden reconocer lo profundo que es algo bello. El amor o la compasión no vienen a través de los pensamientos, vienen de una dimensión más profunda, y la gente que no tiene acceso a esa dimensión nunca experimenta la belleza, amor, compasión o una alegría más profunda del ser. En esta civilización loca (risas), hay personas que en su vida ya no tienen esa experiencia del amor, de la belleza, de una paz interior de vez en cuando, les falta todo eso y en aquellas personas el ruido mental sigue, sin interrupciones.

¿Cuál es el primer paso para acallar la mente?

Tomar conciencia de que esos espacios existen en un día normal. Estás mirando a un árbol o al cielo, a las nubes, y es un momento en el que no hay ningún pensamiento. Solamente la percepción y la conciencia a través de la cual la percepción sucede. Un espacio. El primer paso consiste en darse cuenta de que, sin hacer nada, algunos espacios existen en mi vida. Después se pueden buscar esos espacios activamente. Yo recomiendo hacer cosas que uno hace normalmente como lavarse las manos, tomar un café, ir de aquí a allí, entrar en la escalera, subirse al ascensor… tomando conciencia de acto y del momento, sin hacer de ello un medio para un fin sino un fin en sí mismo. Lavarse las manos sintiendo el agua, el jabón, secarse las manos… Solamente la percepción y la conciencia. Otra cosa que también recomiendo es cuando entras en tu coche, cierras la puerta y te quedas unos treinta segundos sin hacer nada, sentir el cuerpo, la vida dentro del cuerpo. No es mucho, 30 segundos, pero muchos de estos momentos en un día inician un cambio. Esos pequeños momentos en los que no pensamos sino que estamos conscientes sin pensar. Es más importante tener muchos momentos pequeños durante el día que estar en una meditación de media hora cada día y luego pasarse el día sin tener espacios. Entonces empieza un cambio, surge la conciencia no condicionada, la conciencia pura. Lo demás, los pensamientos, son una forma de conciencia condicionada por el pasado. Casi toda la gente está atrapada en un sentido del ‘yo’ que depende de los pensamientos condicionados y una imagen mental que tiene de “quién soy”, o sea una identidad que depende de los pensamientos. Eso significa moverse por la superficie de la vida sin nunca ir más profundamente. Una vida de ese modo se hace muy insatisfactoria, siempre hay sufrimiento. Si tu vida se desarrolla solamente en la superficie del ser, que es cuando te identificas siempre con los pensamientos, entonces le falta la profundidad y sufres.

Si no soy los pensamientos ¿Quién soy yo?

No eres los pensamientos, eres el espacio desde el cual surgen los pensamientos. ¿Y qué es ese espacio? Es la conciencia misma. La conciencia que no tiene forma. Todo lo demás en la vida tiene forma. En esencia somos esa conciencia sin forma que está detrás de los pensamientos. Pero para experimentarlo es necesaria una experiencia de quietud interior. Si yo tengo solamente un momento en el día de quietud alerta que me da un sabor de lo que es, ya entiendo lo que es la conciencia no condicionada, más allá del pensamiento. Una persona que no tiene ese momento, ni siquiera un momento, no puede entender nunca de qué estamos hablando ahora. No lo entendería.

En el mundo espiritual, hay una corriente que tiende a utilizar canalizaciones, maestros, guías, etc… Sin embargo, tus enseñanzas son muy sencillas, muy prácticas. ¿Qué diferencia hay entre estas dos vías de conocimiento?

Como lo veo yo, esta enseñanza va a la fuente. Hay otras enseñanzas que van a un nivel intermedio que todavía tiene una forma. Hay muchos niveles y cada enseñanza tiene su lugar y la gente será atraída a la enseñanza que corresponde a su interior. Esta enseñanza no tiene nada que ver con la forma, va a la misma fuente del ser, y por eso es la más simple. Todas las intermedias son más complicadas y cuanto más cerca de la superficie, más complicadas, cuánto más profundas, más sencillas.

¿Has llegado a alguna conclusión de lo que hay después de la muerte?

De algún modo, casi puedo decir que he muerto ya porque si no estás identificado con la forma, lo que queda es lo eterno que no tiene forma. Entrar en eso conscientemente es encontrar la muerte antes de que la muerte te encuentre a ti (risas) y si entras ya en la dimensión que no tiene forma y has entrado en la muerte, te das cuenta de que lo que llamamos muerte en realidad es la vida, es la vida sin forma. La muerte es solamente la disolución de la forma y queda la vida, o lo que Jesús llama “vida eterna”. Por eso la muerte, incluso la muerte que sucede cerca de ti cuando se muere alguien, es siempre una posibilidad de realización espiritual. Detrás de cada muerte se esconde la gracia.

Entonces, ¿para qué estamos aquí?

Estamos aquí para que la conciencia pueda florecer a través de esta forma y entrar en el mundo de las formas para transformarlo. El propósito de la vida, en lo profundo, es ser como una puerta para la dimensión sin forma, que entonces entra en el mundo de las formas y convierte el mundo en algo que ya no es hostil.

En el libro “Un mundo nuevo ahora”, estableces una relación entre lo que está sucediendo en el mundo a nivel de catástrofes climáticas, etc., con el estado de conciencia de los seres humanos. ¿Podrías desarrollar un poco esa idea?

Lo que uno experimenta como la vida exterior, las situaciones que uno encuentra, las cosas que pasan, las relaciones que tiene, es decir, el modo en que la persona experimenta la vida, es siempre un reflejo de su conciencia, de su estado interior, del estado de la mente. Si una persona, por ejemplo, siempre está rodeada de personas violentas, en cada situación encuentra violencia, significa que hay algo dentro que es una fuerza violenta, agresiva. Son inconscientes de esta situación, y una persona completamente inconsciente experimenta su propio estado como cosas que le pasan desde el mundo exterior. Si una persona así se hace consciente, de repente sería capaz de ver que dentro suyo existe violencia emocional o mental, entonces empieza la transformación.

¿Cómo crees que estará la humanidad dentro de 50 años?

Yo lo veo de este modo: Las cosas están empeorando y mejorando al mismo tiempo. Hay dos corrientes: la corriente inconsciente que desde miles de años ha sido la corriente dominante y se sigue haciendo cada vez más demente y creando cada vez más destrucción; al mismo tiempo está emergiendo la corriente de la consciencia nueva, no condicionada, espiritual. La pregunta es: ¿Hasta qué punto va a seguir el movimiento de la corriente inconsciente? Sin duda va a tener un efecto cada vez más destructivo en el planeta pero al mismo tiempo se está desarrollando la consciencia nueva. Nadie sabe, ni yo tampoco lo sé, si la humanidad se está separando en dos especies diferentes. Es una posibilidad, que una parte de la humanidad no entre en la nueva conciencia y otra sí, entonces se hace una separación como dos especies diferentes. Otra posibilidad es que al mismo tiempo que hay cada vez más destrucción, la consciencia que está despertando llegue a un punto crítico y cuando lo alcance, los inconscientes se vean arrastrados a la conciencia también. Es muy posible que si encuentran destrucción y sufrimiento que ellos han generado, sean arrastrados a la consciencia nueva. Yo veo esas dos posibilidades pero como no soy clarividente, no sé lo que va a pasar. Aunque no creo que la vieja consciencia destructiva vaya a ser la dominante porque cada vez hay más gente que está despertando.

¿Crees que existe un plan para la evolución de la consciencia o es algo que se va definiendo sobre la marcha?

Las dos cosas. Hay una meta hacia dónde va el universo. Hay un impulso evolutivo y está yendo hacía un punto. En ese sentido creo que hay un plan, pero todos los detalles se desarrollan espontáneamente. Hay un plan muy grande que nunca nadie sería capaz de entender a través del pensamiento. A veces yo siento lo que es pero nunca podría expresarlo.

¿Cómo es un día ordinario en tu vida?

Muy simple. Yo pienso relativamente poco. En la vida diaria, si estoy con una persona, la escucho hasta que las palabras surjan, o si estoy en la calle comprando también tengo pocos pensamientos y reacciones. Las situaciones son como son. La vida es muy simple. Muy pocas veces pienso en el pasado y la atención está en la simplicidad. El momento presente siempre es bastante simple porque es solamente eso. La consciencia está en la simplicidad del momento presente. Hay paz incluso si algo no va bien. No llevo encima una identidad. Por ejemplo, en la enseñanza espiritual, la gente me llama maestro espiritual y ellos piensan que es mi identidad pero yo lo veo simplemente como una función. Cuando estoy con un grupo de personas y estoy hablando, entonces soy el maestro espiritual, pero en el momento en que salgo de la sala dejo de ser el maestro espiritual inmediatamente y solamente hay una consciencia abierta que no lleva una imagen de quien soy. Porque cada imagen que llevas te va a conducir al sufrimiento. Voy por la calle sin ser nadie en particular, simplemente un espacio consciente. Das un paseo no como una persona sino como un espacio consciente, o estás tomando un café no como una persona, pensando en tu historia personal, simplemente como un espacio consciente, sin llevar las constantes definiciones de quien soy o hablándome de mi vida con esa voz interior que me cuenta cosas de mi vida: “no estoy contento con mi vida” o cosas así que son cuentos, pensamientos. (risas) Estas complicaciones, afortunadamente, no las tengo. (risas).

Es curioso que tu nombre Eckhart, sea el mismo que el de un místico alemán de la Edad Media llamado Meister Eckhart ¿Coincidencia?

El nombre que me pusieron al nacer no era Eckhart. Durante un tiempo soñaba con unos libros. Sabía que yo había escrito esos libros, pero cuando los miraba tenían escritos en la portada el nombre de Eckhart pero a pesar de eso sabía que yo había escrito estos libros. Unos días más tarde estaba andando por la calle, y un amigo me saludó y me llamó Eckhart, entonces me dijo, no sé, es la palabra que me ha salido de la boca. Esto sucedió en la época de mi transformación espiritual, y mi nombre antiguo ya no tenía vida. Fue la señal de que era el tiempo de cambiar, la vida me dio esas dos señales para hacerlo.