jueves, septiembre 18, 2014

Nada al Azar




Un guerrero no deja nada al azar. De hecho, influye en el resultado de los acontecimientos mediante la fuerza de su conciencia". Don Juan

Dejar de echarle la culpa al sistema


Quien mira hacia fuera sueña, quien mira hacia dentro despierta. La realidad está en el corazón, la fantasía en la cabeza.

Dejar de mirar hacia fuera y volverse hacia dentro es un gran paso hacia la verdad. Echarle la culpa de todos nuestros males a la cultura, a la sociedad, al gobierno, a la familia es una pose muy cómoda. Y esto no es otra cosa que depositar una imposibilidad que está dentro de uno mismo en el sistema del que uno es parte. Ese sistema que supuestamente nos inmoviliza, que no nos deja caminar, avanzar, crear, crecer, ser.

La propuesta no es taparse los ojos y salir violentamente a romper con todo, sino todo lo contrario. Para que se produzca un pequeño o gran movimiento, habrá que aceptar que el afuera no va a cambiar. Habrá que aceptar que yo soy y he sido parte de ese sistema “interno”, pasiva o activamente, no haciendo nada o sólo quejándome.

La libertad empieza por reconocer los límites que impone el programa que tiene configurada nuestra cabeza. Habrá que desprogramarse, habrá que limpiar la suciedad que trae consigo nuestra mente, habrá que pedir ayuda si es necesario para realizar ese trabajo de encontrarse con quien uno verdaderamente es.

Para despertar y dejar de soñar, habrá que reconocer que la verdad está dentro. Uno no es quien le dijeron sus padres, amigos, la religión o los medios de comunicación. Y aquí está la trampa de la cual cuesta tanto salir. La razón, los mandatos, el deber ser, le dirán a mi cabeza qué es lo que está bien o qué es aceptado para mi vida. Eso es vivir una constante fantasía. El corazón, el sentir, la emoción, no impone ni dictamina, es pura libertad, pura verdad. Eso es vivir en una constante realidad.

Yo soy yo, y tú eres tú... Las comparaciones provocan conflictos.


Las comparaciones desembocan en la ambición y en la imitación. Si me preguntas: «¿Por qué no soy como tú?», empezarás a intentar ser como yo, y eso te destrozará la vida, porque serás un imitador, una copia. Y si eres un imitador perderás el respeto de ti mismo.

Raramente se encuentra a una persona que se respete a sí misma. ¿Por qué? ¿Por qué no existe la veneración de la vida, de la propia vida? Y si no respetas tu propia vida, ¿cómo vas a respetar la de los demás? Si no respetas tu propio ser, ¿cómo vas a respetar el rosal, el ciprés, la luna y a las personas? ¿Cómo vas a respetar a tu maestro, a tu padre, a tu madre, tu amigo, tu esposa, tu marido? ¿Cómo vas a respetar a tus hijos si no te respetas a ti mismo?

Y raramente se encuentra a una persona que se respete a sí misma.

¿Por qué? Porque te han enseñado a imitar.
Te han dicho desde la infancia: «Has de ser como Jesucristo», «Has de ser como Buda». Pero ¿por qué? ¿Por qué tendrías que ser como Buda? Buda nunca fue como tú.
Buda era Buda, como Jesucristo era Jesucristo, como Krisna era Krisna. ¿Por qué tendrías que ser como Krisna? ¿Qué mal has hecho a nadie, qué pecado has cometido para tener que ser como Krisna? Dios nunca creó a otro Krisna, ni a otro Buda, ni a otro Jesucristo... No le gusta crear lo mismo una y otra vez. Es un creador, no una cadena de montaje, como si produjera coches Ford. Dios no es una cadena de montaje, sino un creador original, y jamás crea lo mismo.

Y lo mismo no tendría valor. Imaginaos que Jesucristo estuviera de nuevo entre vosotros: no encajaría. Sería una antigualla, estaría pasado de moda y solo tendría cabida en un museo. No habría ningún otro sitio para él.


Dios nunca se repite; pero siempre te han enseñado a ser como otra persona:
«Tendrías que ser como el hijo del vecino... Fíjate en lo inteligente que es». «Mira a esa chica, con qué elegancia anda. Así tendrías que ser tú.» Siempre te han enseñado que seas como otra persona.

Nadie te ha dicho que seas tú mismo y que respetes tu ser, el don de Dios.

Nunca imites a nadie: eso es lo que te digo. Jamás imites a nadie.

Sé tú mismo; se lo debes a Dios. ¡Sé tú mismo! Sé realmente tú mismo y entonces comprenderás que eres especial. Dios te ama, y por eso eres. Por eso eres en primer lugar, porque si no, no existirías. Eso indica el enorme amor que Dios siente por ti.




Osho

NAMASTE




Significa mucho más que un simple saludo:
- Lo mejor de mí te saluda.
- El Dios en mí ve y honra al Dios en ti.
- Veo el bien en ti, porque sé del bien en mí.
- Yo saludo ese lugar donde tú y yo somos uno.
- Yo honro al espíritu en ti que también está en mí.
- Mi energía más alta saluda a tu energía más alta.

- Mi Cristo interior bendice y saluda a tu Cristo Interior.
- Adoro a tu verdad interna (no refiriéndome a ti como un ego).
- El espíritu en mí se encuentra identificado con el espíritu presente en ti.
- Mi saludo reconoce la igualdad de todos, y rinde honor a la santidad e interconexión entre todos, así como a la fuente de esa unión.
- Yo reconozco que dentro de cada uno de nosotros hay un lugar donde mora la Divinidad, y cuando nosotros estamos en ese lugar, nosotros somos uno solo.
- Yo honro ese lugar en ti en donde habita el universo entero, yo honro ese lugar en ti que es un lugar de amor, de verdad, de luz. Y sé que cuando tú estás en ese lugar dentro de ti, y yo estoy en ese lugar dentro de mí, tú y yo somos uno solo.
- El Espíritu en mí se encuentra identificado con el espíritu presente en ti.
- Yo saludo ese lugar dónde tú y yo somos uno.
- Me inclino ante lo divino que hay en ti.
- Yo reconozco que dentro de cada uno de nosotros hay un lugar dónde la Divinidad mora, y -cuando nosotros estamos en ese lugar, nosotros somos Uno.
- Yo saludo a la luz de Dios que está en ti' 'Que la luz de Dios en mí saluda a la luz de Dios en ti.
- Te saludo con reverencia no a ti, sino a tu interior. El espíritu en mí se encuentra identificado con el espíritu presente en ti. Yo honro al espíritu en ti que también está en mí. El Dios en mí ve y honra al Dios en ti. Lo divino en mí saluda a lo divino en ti. Mi energía más alta saluda a tu energía más alta.
- Yo reconozco que dentro de cada uno de nosotros hay un lugar donde mora la Divinidad. Que Yo honro ese lugar en ti en donde habita el universo entero, yo honro ese lugar en ti que es un lugar de amor, de verdad, de luz. Que Yo sé que cuando tú estás en ese lugar dentro de ti, y Yo estoy en ese lugar dentro de mí, tú y yo somos uno solo.
- Que la luz de Dios en nosotros celebra su presencia eternamente en nuestros corazones

miércoles, septiembre 17, 2014

15 cosas que las personas muy seguras de sí mismas no hacen





Las personas muy seguras de sí mismas creen en su habilidad para lograr cosas. Si no crees en ti mismo, ¿Por qué deberías esperar que alguien más tenga fe en ti? Para contonearte y mejorar la confianza en ti mismo ten cuidado de no hacer estas quince cosas que la gente con mucha confianza en sí mismo no hace.

1. No inventan excusas.

Las personas con mucha confianza en sí mismas se hacen cargo de sus pensamientos y de sus acciones. No le echan la culpa al tráfico si han llegado tarde a la oficina; simplemente han llegado tarde. No camuflan sus defectos con excusas como “No tengo tiempo” o “No soy lo suficientemente bueno”;encuentran el tiempo y se encargan de mejorar hasta que son los suficientemente buenos.

2. No evitan hacer cosas que los asustan.

Las personas con mucha confianza en sí mismas no dejan que el miedo domine sus vidas. Saben que las cosas que los atemorizan son con frecuencia aquellas cosas que es necesario hacer para convertirse en las personas que están destinadas a ser.

3. No viven en una burbuja de confort.

Las personas con mucha confianza en sí mismas evitan las zonas de confort, porque saben que es ahí donde los sueños mueren. Buscan activamente la sensación de incomodidad porque saben que desafiar los propios límites es crucial para ser exitosos.

4. No posponen las cosas para la semana que viene.

Las personas con mucha confianza en sí mismas saben que un buen plan debe ser ejecutado hoy y que eso es mejor que llevarlo a cabo en algún momento. No esperan al “momento apropiado” o a las “circunstancias apropiadas”, ya que saben que esas reacciones están basadas en el miedo al cambio. Actúan aquí, ahora, hoy –porque es ahí donde se da el progreso.

5. No se obsesionan por las opiniones de otros.

La gente con mucha confianza en sí misma jamás se ve atrapada por las opiniones negativas. Les interesa el bienestar de los otros y buscan tener un impacto positivo en el mundo. No se ven afectados por las opiniones negativas sobre las que no pueden hacer absolutamente nada. Saben que sus verdaderos amigos los aceptarán como son y no les interesa lo que el resto piense de ellos.

6. No juzgan a la gente.

La gente con mucha confianza en sí misma no tolera el drama innecesario y auto infligido. No necesitan insultar a sus amigos por detrás, ser parte de los rumores acerca de compañeros de trabajo o golpear a la gente que opina diferente. Se sienten a gusto con como son y no tienen necesidad de mirar con desprecio a nadie.

7. No dejan que la falta de recursos los detengan.

La gente con mucha confianza en sí misma hace uso de los recursos que tenga, no importa si son muchos o pocos. Saben que todo es posible con creatividad y estando dispuestos a no rendirse. No agonizan frente a los contratiempos, sino que se focalizan en obtener una solución.

8. No hacen comparaciones.

La gente con mucha confianza en sí misma no tiene que competir con ninguna otra persona. Solo con la persona que ellos mismos fueron ayer. Saben que cada persona vive una historia que es tan única que compararse es simplemente un ejercicio absurdo y simplemente inútil.

9. No les produce placer el complacer a la gente.

La gente con mucha confianza en sí misma no tiene ningún interés en complacer a toda persona que conoce. Son perfectamente conscientes de que uno no puede llevarse bien con todo el mundo. Se focalizan en la calidad de sus relaciones, en vez de hacerlo en la cantidad.

10. No necesitan de respaldo constante.

La gente con mucha confianza en sí misma no necesita a nadie que les dé una mano. Saben que la vida no es justa y que las cosas no siempre saldrán del modo que ellos quieran. Saben que no pueden controlar todos los eventos de sus vidas, y se focalizan en su poder de reaccionar positivamente y encuentran en eso un impulso.

11. No evitan las verdades incómodas.

La gente con mucha confianza en sí misma confronta los vaivenes de la vida atacando directamente la raíz para evitar que el mal se disemine. Saben que los problemas que no son resueltos se multiplican a medida que el tiempo pasa. Prefieren tener una conversación incómoda con su pareja hoy a barrer una verdad incómoda debajo de la alfombra, poniendo en riesgo la confianza.

12. No renuncian a causa de inconvenientes menores.

La gente con mucha confianza en sí misma se levanta luego de cada caída. Saben que las fallas son inevitablemente parte del proceso de crecimiento. Son como detectives, buscando pistas que les revelen por qué algo no funcionó. Luego de modificar tu plan, lo intentan de nuevo (y seguramente está vez obtendrán mejores resultados)

13. No necesitan el permiso de nadie para actuar.

La gente con mucha confianza en sí misma actúa sin dudarlo. Cada día se recuerdan a sí mismo, “si no lo hago yo, ¿quién?”
14. No se limitan a usar un conjunto pequeño de herramientas.

La gente con mucha confianza en sí misma no se limita a tener un plan A. Hacen uso de todas las herramientas a su disposición testeando implacablemente en cada intento su efectividad hasta que identifican las estrategias que tienen los mejores resultados al menor costo en tiempo y esfuerzo.

15. No aceptan ciegamente lo que leen sin antes pensarlo y analizarlo.

La gente con mucha confianza en sí misma no acepta los artículos publicados en Internet como algo verdadero solamente porque su autor “así lo dice. Estudian el artículo bajo la lente de su perspectiva única. Mantienen un escepticismo saludable haciendo uso de cualquier material que les sea relevante en su vida y olvidándose del resto. A pesar de que estos artículos son entretenidos y una forma interesante de ejercitar nuestras ideas, las personas con mucha confianza en sí mismas son las únicas con el poder para decidir el significado de la palabra “confianza”.

Por Ignacia Sanchez

¿De quién es la culpa?


La culpa es la peor de las condenas. Como si de un terrible parásito se tratara, se adueña de nuestro interior, nos devora y nos consume.
Cuando revisamos nuestras conductas y acciones y creemos que nos hemos equivocado. Cuando hemos herido a alguien o causado dolor. Entonces aparece, acompañada normalmente de sus amigos el arrepentimiento y el remordimiento, produciendo en nosotros un terrible malestar y un sentimiento de insatisfacción.

Este malestar influye en nuestros pensamientos, decisiones, acciones, sentimientos y las relaciones, tanto con los demás como con nosotros mismos.

Aunque la culpa moleste y haga daño, también tiene una misión muy clara e importante en el desarrollo personal. Nos brinda una valiosa información sobre las consecuencias de nuestras acciones y nos ayuda a ponernos límites y nos hace respetar los derechos y libertades de los demás. Nos permite reflexionar, rectificar, salir de nuestra zona de confort y disculparnos.

Pero si no la confrontamos, la culpa puede ser el arma más destructiva del ser humano. Muchas veces, todos nos hemos sentido culpables en ocasiones en las que sabemos que no deberíamos sentirnos así. ¿Verdad?
“Una persona que se siente culpable se convierte en su propio verdugo”, Lucio Anneo Séneca

¿Cuántas veces nos sentimos culpables por cosas que creemos que hemos hecho bien –o por las que no hemos hecho?, ¿Cuántas horas hemos invertido en repasar una y otra vez el mismo escenario, haciendo hipótesis y regodeándonos en el traicionero “y si…”?
¿Cuántas noches nos hemos quedado atrapados en una red de pensamientos repetitivos y tóxicos que no sirven para nada más que castigarnos?
Somos nuestro propio juez y también asumimos el papel de verdugo. Nos condenamos. Y a veces nos descubrimos haciendo y diciendo cosas que no queremos ni sentimos, minando nuestra autoestima y nuestra salud mental.

La culpa se dispara cuando creemos que no hemos obrado correctamente, y en ese momento es cuando entra en juego la moral. ¿Quién dice lo que está bien o lo que está mal?. Nuestra educación, nuestros valores y nuestra cultura, en definitiva, son los que determinan finalmente lo que es correcto y lo que no.
En estas situaciones es nuestra mente la que se convierte en nuestra peor enemiga, interpretando la realidad que nos rodea y culpándonos por algo que en dicho escenario se considera que no es correcto. Esto nos pasa porque vivimos rodeados de creencias, las cuales a veces interpretamos como verdades absolutas e inamovibles, pero lo que éstas hacen es atraparnos y limitar nuestro aprendizaje.

Por mucho que tratemos de evitarlo, en un momento u otro tenemos que enfrentarnos a nuestros errores. Lo único que nos libera de la culpa es la responsabilidad. Si nos sentimos culpables por haber cometido un acto que consideramos inaceptable, tan sólo nos queda tener el valor de aceptar lo que hemos hecho. Aunque aceptar no significa estar de acuerdo, tampoco se trata de restar importancia al hecho que ha marcado nuestra vida, ni de darle la razón a quien ha provocado esa situación. Simplemente supone dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causan dolor, tristeza o enfado, y nos limitan en nuestro día a día.
“El hombre consciente se atribuye la culpa a sí mismo, el hombre inconsciente la carga sobre los demás”, Confuncio.

Liberarnos de la culpa pasa por aprender a aceptarnos tal y como somos. Sólo cuando somos capaces de ver, aceptar y perdonar lo menos brillante de nosotros mismos nos damos la posibilidad de reconectar con nuestro bienestar. Al fin y al cabo, perdonarnos significa aceptar que no somos perfectos, que estamos en un camino de aprendizaje llamado ‘vida’ y que el único error que existe es no aprender de los errores. Este proceso pasa por cuestionar el condicionamiento que hemos recibido, dejando de asociar el fallo con el fracaso y la derrota. Y apostar por darnos otra oportunidad, perdonando y perdonándonos. Así podremos dejar de vivir buscando culpables para empezar a vivir siendo responsables.



Laura Moreno Jiménez-Bravo

Por qué soñamos


Los sueños tienen un propósito, nuestro inconsciente nos hablan. 

Cinco cosas que haces y que la gente odia



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1. Quejarte de todo.
Es común que esto suceda porque te sientas inconforme o por circunstancias comprensibles, el problema está cuando se vuelve costumbre y parte de tu día a día. De ser así, todo tendrá un lado negativo que reflejará tu pesimismo.
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Estudios afirma que la manera en percibimos nuestro entorno puede afectar la salud, incluso, un estudio a cargo de Becca Levy, profesora de la Universidad de Yale, Estados Unidos, confirma que los más optimistas viven en promedio siete años más que los pesimistas.

Lo anterior se puede comprender por el hecho de que los pesimistas son más propensos a desarrollar ciertas enfermedades como la depresión.

2. Hablar mal de otros.
Este tipo de comportamiento “tóxico” también es una costumbre desagradable porque atenta contra el bienestar o reputación de los demás.

Cuando haces críticas destructivas reflejas un estado de infelicidad y tendencias depresivas, afirman investigadores de la Universidad Wake Forest, Estados Unidos.

3. Prometer y no cumplir.
Ante la presión, es muy fácil hacer promesas y no cumplirlas. Es importante evaluar los verdaderos alcances para no cambiar de opinión y para que el sí signifique un sí.

Incluso ésta es una manera también de mentir, lo cual trae consecuencias negativas para la salud. Una investigación de la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos, confirma que no decir la verdad genera problemas como estrés, tristeza, dolor de cabeza y problemas de garganta.

4. Impuntualidad.
Además de considerarse una absoluta falta de respeto, también es falta de consideración hacia los demás. Ésta es una costumbre que se ha vuelto común porque siempre hay un buen pretexto.

Sin embargo, aunque hay circunstancias que no se pueden dominar, lo que revela la impuntualidad es falta de autocontrol, afirman investigadores de la Universidad Estatal de San Francisco, Estados Unidos.

5. Justificarte de todo.
El famoso “es que” es una de las conductas que más molestan, ya que las justificaciones son una manera de obtener algún beneficio y de no asumir responsabilidades.

Al respecto, Noemí Suriol Puigvert, directora del centro Lenoarmi en Barcelona, España, asegura que los pretextos generan tensión, incomodidad y angustia que a la larga perjudica el desarrollo emocional.

Esta es una pequeña lista de costumbres que llegan a molestar a la gente, sin embargo, hay múltiples situaciones y hábitos que son totalmente odiadas. Y tú ¿qué otras agregarías?

Fuente: http://www.salud180.com/

Cómo deshacerse de la energía negativa



La energía negativa es una mala condición que puede extenderse como el fuego, y afectarte a ti y a todos los que te rodean, si se la deja sin control. Aunque puede tomar sólo unos momentos para infectarte, puede llevar horas, días o incluso más tiempo deshacerse de ella.
Deshacerse de ella, sin embargo, es necesario para gozar de bienestar y salud. Y siguiendo algunos pasos puedes reducir significativamente o incluso eliminar, durante un período, la mala energía que a veces hace que la vida sea desgraciada.

1) AFIRMACIONES POSITIVAS

Trabaja para eliminar los pensamientos negativos. Incluso si la energía negativa que te está afectando provino de fuerzas externas, el esfuerzo de deshacerte de ella tiene que empezar de adentro de ti. Las afirmaciones positivas diarias son una gran herramienta para contrarrestar los pensamientos negativos automáticos.

2) ESCUCHA MÚSICA

Escucha música que te calme y te relaje. La vieja expresión que dice que la música calma a las bestias es correcta, aún cuando la bestia sea la energía negativa. Reproducir canciones lentas o a medio tiempo, en especial jazz instrumental o música clásica puede ser muy terapéutico y aliviar el estrés.

3) ELIMINA OBJETOS NEGATIVOS

Saca fuera de tu casa objetos asociados con experiencias o pensamientos negativos. Si aún tienes ropa, muebles u otras pertenencias en tu casa de una persona que fue significativa para ti luego de una ruptura, esos objetos pueden tener aún mala energía y debes deshacerte de ellos. El mismo se aplica a viejas facturas, cartas de rechazo a empleos, fotografías, etc.

4) REALIZA EJERCICIOS

Haz ejercicios moderados o vigorosos, según sea tu nivel de energía negativa. Se ha demostrado que el ejercicio es bueno tanto para la salud mental como para la física. Caminar o correr, levantar pesas y hacer deportes son todas buenas maneras de liberar vibraciones negativas, pero también ayudan a quemar calorías y a bajar libras no deseadas.

5) JUEGA CON TUS MASCOTAS

Si tienes una mascota, juega con ella. Jugar con un animal puede ayudar a incrementar las emociones positivas. Se sabe que los perros, los gatos, los peces y otros tipos de animales domésticos alivian el estrés en los seres humanos.

6) UTILIZA INCIENSO

Quema un incienso o sahumerios para aumentar la energía positiva. En la actualidad se lo usa como un elemento de la aromaterapia y en rituales de meditación. Cambia la vibración energética de tu hogar.

7) ORACIÓN

No olvides tu conexión con Dios, con la Fuente, con el Universo. Ora, habla con Dios, conversa de todo aquello que está afectando. Agradece por los nuevos cambios.

8) MEDITACIÓN

Aprende a meditar. Dedícales al menos 5 o 10 min diarios. Fija un horario para meditar, así no se te olvida. Comprométete. La Meditación produce cambios profundos en tu vida y en tu hogar.

9) APAGA LA TV

Especialmente los noticieros, los programas con panelistas, los programas de espectáculos y los programas basados en el escándalo y el amarillismo; son los que debes evitar definitivamente. Tómate el trabajo un día de anotar todas las palabras negativas que escuchas en un noticiero y te darás cuenta de cómo están bombardeando tu mente con una negatividad increíble. Salir de eso es muy sencillo, apaga la TV.

10) LEE MÁS

Dedica una parte de tu tiempo libre a la lectura, además de trabajar en tu formación cultural, estarás distrayendo tu mente y evitando que la negatividad te afecte.

11) ABRAZA MÁS

Abraza a tus amigos, a tus seres queridos y aquellas personas con las que compartes tus días. El abrazo es sanador y libera neurotransmisores que eliminan el estrés.

12) BUSCA OTRO EMPLEO

Encuentra un empleo nuevo si la energía negativa que sientes proviene del lugar de trabajo. Si tienes una situación laboral exigente en la que el estrés y la mala energía se transportan a tu vida personal, busca oportunidades laborales en otro lado. La transferencia a otro departamento dentro de la misma compañía podría ser una posibilidad, pero de no ser así, busca oportunidades afuera.

13) DALE LUGAR A TU CREATIVIDAD

No importa que no sepas pintar o dibujar o hacer alguna manualidad, usa tu creatividad y dedica un tiempo a ello. Dibuja, pinta, escribe, inspírate. Pinta mándalas, haz un collage de fotos. Haz tu hoja de ruta, colocando todo lo que deseas para tu vida.

14) TRABAJA EN EL JARDÍN

Trabaja en el jardín de tu casa. Planta nuevas flores, arregla la tierra, entra en contacto con la tierra, con las hojas, con la naturaleza. Siente la tierra deslizarse por tus manos, absorbe y brinda energía a tus plantas, son seres vivos y están en sincronía con el universo. ¿Vives en un departamento sin jardín? Puedes acondicionar una parte pequeña de tu casa o el balcón para tener plantas en macetas, además de brindarte buena vibra, decoran tu hogar.

15) REGALA LO QUE YA NO USES

No acumules objetos que ya no usas. Liberarte de esas cosas genera un vacío de energía que atrae nuevas vibras. Regala, aprovecha a ser solidario. Ten en cuenta que mientras más des, más recibirás.

Lo que es realmente trascendente




"No importa la cantidad de logros materiales o profesionales que pueda tener... si no tengo el logro de la felicidad es como no tener nada. A veces olvido la razón fundamental por la que hago todo y me quedo atrapado en pequeñeces. Hoy me muevo consciente de lo que es realmente trascendente, doy sentido a cada acción". Sumergidos en la Verdad, Brahma Kumaris.

domingo, septiembre 14, 2014

Los beneficios de perdonar


 

Perdonar, más allá de un punto de discusión en el proceso de paz es un tema crucial de la vida cotidiana. Los psicólogos han encontrado que hacerlo beneficia la salud mental y física.

Muchos no entienden cómo una esposa que ha sido engañada por su marido logra reconstruir su relación con él, que una familia distanciada por peleas de dinero se reencuentre o que un niño abusado físicamente por sus padres sea un adulto sin rencores. Este tipo de actos absolutorios hacia el agresor se ven hoy como una falta de carácter o una exagerada generosidad que solo poseen ciertas almas iluminadas. Pero los casos de personas que nunca pensaron aprender a perdonar y lo han hecho son cada vez más frecuentes e incluso se dan en situaciones donde las agresiones eran tan graves que parecían difíciles de absolver.

Esto no lo dicen ni la religión ni la filosofía, que por siglos se han ocupado del tema. Lo aseveran científicos sociales y psicólogos que desde hace dos décadas se dieron a la tarea de investigar las repercusiones de perdonar en la salud física, emocional y mental de las personas. Los resultados de dichas investigaciones muestran que hacerlo “no solo es una práctica religiosa sino un componente relevante dentro de una visión amplia de salud”, dice el psicólogo Fred Luskin, director del proyecto Forgiveness, de la Universidad de Stanford. En ese sentido, no solo trae beneficios para el agresor sino principalmente para quien lo otorga.

Se han realizado muchos estudios sobre perdón y su impacto en la fisiología, la salud mental, el estrés, así como el perdón en pacientes de sida o cáncer y en relaciones amorosas. Uno de los más recientes, publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology, revisó una serie de investigaciones y concluyó que cuando se interviene para enseñar a perdonar, las personas reducen más sus índices de depresión y ansiedad. “En la situación contraria se afecta el sistema cardiovascular, el funcionamiento del sistema inmune y aumentan los niveles de la hormona cortisol, causante del estrés”, dijo a SEMANA Everett Worthington, profesor de psicología de Virginia Commonwealth University y coautor de este meta análisis.

El perdón restaura la salud porque la hostilidad y el resentimiento, emociones muy negativas para la salud, permanecen cuando no se otorga. “La salud mental se afecta a través de la continua vivencia de los hechos, es decir, de reproducir los pensamientos negativos y la rabia”, agrega Worthington. Un trabajo de Charlotte VanOyen Witliet del Hope College, lo confirmó. La experta le pidió a un grupo de participantes que pensaran sobre alguien que ha sufrido una ofensa grave mientras ella medía la presión arterial, el ritmo cardiaco, la tensión muscular y otros signos fisiológicos. La experta observó que cuando la gente recordaba el resentimiento se incrementaban estos indicadores. Lo mismo sucedió con sensaciones negativas como el estrés, la ansiedad y la rabia. En el grupo donde imaginaron a la víctima perdonando a sus agresores estos indicadores volvieron a la normalidad.

En otro trabajo que revisó la evidencia científica sobre perdón y dolor se observó que las personas que perdonan reportan menos dolor. Se ha visto que los pacientes con cáncer dicen tener más esperanza y mayor calidad de vida cuando perdonan. Y gracias a estudios sobre perdón y parejas se evidenció que la clave para mantenerse unidas no es la comunicación ni la habilidad para solucionar conflictos sino la capacidad de reparar los daños. “Y el perdón ayuda a sanar las heridas de este vínculo íntimo”, dice Worthington.

Los expertos señalan que hay varios tipos de perdón. Uno de ellos implica no ejercer ninguna revancha contra el agresor sino tratarlo con dignidad. Este elemento ha sido incorporado al perdón por expertos de la Universidad de Harvard quienes sostienen que es crucial en el proceso ver al agresor como una persona vulnerable, que a pesar de lo que hizo, tiene un valor como ser humano. “La conciencia de esa dignidad requiere restaurar la empatía hacia el ofensor y reconocer que todos tenemos instintos tanto agresivos como nobles”, dijo a SEMANA Donna Hicks, psicóloga que ha trabajado ampliamente el concepto.

También existe el perdón emocional, que consiste en cambiar poco a poco los sentimientos negativos de resentimiento, rabia y odio por otros más positivos como compasión, simpatía e incluso amor. Esto no significa que el perdón venga necesariamente de la mano de la reconciliación. La psicoterapeuta Lucero Vargas, creadora de los centros de reconciliación en Colombia, dice que es posible que el perdón requiera apenas de un pacto de coexistencia, como podría suceder en el caso de colegas de trabajo que a pesar de la agresión deben seguir colaborando juntos. También se puede perdonar con un pacto de convivencia, con el cual el perdón ayuda a que las partes se respeten para atender asuntos en común, como por ejemplo, un hijo. Así mismo puede haber perdón con un pacto, en cuyo caso la reconciliación se daría a partir de un nuevo acuerdo.

Infortunadamente, el desconocimiento sobre lo que significa el perdón ha llevado a que muchos ni siquiera lo intenten. Vargas sostiene que en la cultura colombiana priman la venganza y la retaliación. Además aún se ve como una debilidad humana o una exclusividad divina. “Creen que el único que perdona es Dios”, dice Vargas. Otros piensan erróneamente que perdonar es tener paciencia y autocontrol. Pero eso “apenas es decidir no responder negativamente para preservar la armonía”, señala Worthington. Tampoco significa olvidar porque la gente debe recordar para perdonar; ni requiere que haya o no justicia, o excusar el comportamiento del otro.

En la experiencia colombiana con los centros de reconciliación se busca que el ofendido deje su actitud de víctima por una de victoria, lo cual implica levantarse, reconocer el daño y no permitir que aquellos sentimientos negativos que dejó el agresor controlen su vida. Lo contrario es quedarse en una situación de dolor permanente que, como demuestran los estudios, genera un malestar físico y emocional, que eventualmente lo podría enfermar.

La evidencia señala que el perdón no requiere de la presencia del agresor porque se trata de un proceso de limpieza personal de las emociones que el culpable dejó en la persona. Se sabe que las mujeres tienden a perdonar más que los hombres y que la edad influye en el proceso porque, como se ha observado en trabajos científicos, las personas mayores de 45 años tienden a perdonar más que los jóvenes. También se ha observado que el impacto físico positivo del perdón es mayor en la medida en que la persona envejece.

El psicólogo Robert Enright ha trabajado el perdón en niños irlandeses y, a través de estrategias sencillas como ponerse en los zapatos del otro, ha visto que pueden prevenirse los comportamientos hostiles, lo que a la postre lleva a una sociedad más pacífica. “Así, por ejemplo, cuando alguien no los saluda no se ponen bravos ni toman acción contra esa persona sino que tratan de explicar la situación de otra manera. Son los juicios de valor los que generan malestar y rabia, y la idea es intervenir sobre este tipo de disgustos de la vida diaria”, dice Paula Monroy, directora de la Fundación para la reconciliación.

Estas ofensas menores curiosamente son las que más problemas generan en el país. Según Forensis, la revista del Instituto Nacional de Medicina Legal, el 75 por ciento de la violencia en el país es cotidiana y se da por riñas, problemas intrafamiliares, venganzas, y no por el conflicto armado. De esta forma, para lograr un clima de paz necesariamente habría que empezar por perdonar en casa. No se trata de ser pasivo ante una injusticia ni de responder violentamente sino de darse cuenta de que albergar ese rencor por ofensas menores o graves y desearle el mal a la gente, como diría William Shakespeare, equivale a tomar un veneno esperando que el otro sea el que muera.

Fuente: http://www.semana.com/

sábado, septiembre 13, 2014

¿Por qué la gente no se cura?





Un médico intuitivo tuvo una perspectiva única sobre por qué las personas no se curan. Él solía pensar que todo el mundo quería ser sanado. Y llegó a la conclusión de que “La sanación es muy poco atractiva”

Los impedimentos para la curación incluyen renunciar a vivir en el pasado, dejar de ser víctima, y el miedo al cambio. Dirigir el pensamiento y la energía hacia el pasado desvía la fuerza vital de las células y los órganos que necesitan esa energía para funcionar y sanar.



La curación requiere vivir en el presente, recuperando la energía de los traumas y heridas del pasado. Dice que la única razón para alimentar y mantener vivo el pasado es a causa de la amargura de lo que pasó.

Negarse a perdonar un evento o a una persona del pasado produce fugas energéticas del cuerpo. El perdón sana estas filtraciones. El perdón no tiene nada que ver con no responsabilizar a otros por las heridas que causaron.



Tiene más que ver con “liberarnos de la percepción de víctima”.

Cuando podemos ver un acto doloroso como parte del proceso de la vida, como un mensaje o un desafío en lugar de una traición personal, la energía vital fluye de vuelta a los circuitos de energía del cuerpo físico.

Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser víctima. Con demasiada frecuencia, la gente obtiene poder con sus heridas porque han encontrado que suscita el apoyo de otros.



Las heridas se convierten en un medio de manipular y controlar a los demás.

Generalmente, la recuperación requiere hacer cambios en el estilo de vida, medio ambiente, y relaciones. El cambio puede ser aterrador.





Es fácil mantenerse en un compás de espera, alegando que uno no sabe qué hacer, pero rara vez es cierto. Cuando estamos en un compás de espera, es porque sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero estamos aterrorizados para actuar en consecuencia…





El cambio es alarmante, y la espera da sensación de seguridad, cuando la única manera de adquirir ese sentimiento de seguridad es entrar en el torbellino de los cambios y salir por otro lado, sentirse vivo otra vez.





La sanación requiere acción.


Comer adecuadamente, hacer ejercicio diario, tomar el medicamento adecuado a través de las hierbas naturales, genera cambios saludables en el físico.





Soltar el pasado, dejar puestos de trabajo estresantes o relaciones inadecuadas, son acciones que sostienen la energía del cuerpo.





Lo que apoya al uno apoya al otro, porque la energía física y energética están inextricablemente unidas.

Incluso el proceso de morir, al que todos nos enfrentamos, puede convertirse en un acto de sanación de viejas heridas que son liberadas resolviendo asuntos pendientes con los seres queridos.





En definitiva: El cambio viene de aprender a amar toda situación en todo momento, aprender a fluir,ser amor en acción.
Fuente: Maria de los Ángeles Rodeiro- Proyecto de Oruga a Mariposa
saikuhayotravidaposible.blogspot.com.es

viernes, septiembre 12, 2014

Estrés! Fuera de aquí!





No hay nada natural acerca de vivir una vida llena de estrés y ansiedad, con sentimientos de desesperación o depresión, necesitando pastillas tranquilizantes. 

Los pensamientos agitados que producen presión arterial elevada, problemas de estómago, sentimientos persistentes de incomodidad, incapacidad para relajarse o dormir, y demostraciones frecuentes de disgusto y atropello están violando su estado natural.

Créanlo o no, ustedes tienen el poder de crear la vida naturalmente libre de estrés y tranquila que desean. Pueden utilizar este poder para atraer la frustración o la alegría, la ansiedad o la paz. Así que si es natural que tengan sentimientos de bienestar, ¿por qué parece que estamos experimentando tanto ‘malestar’ y tensión?

La verdad es que no hay estrés o ansiedad real en el mundo; son sus pensamientos los que crean estas falsas creencias. No pueden empaquetar el estrés, tocarlo o verlo. Solo hay personas involucradas en pensamientos estresantes. Ese ego fastidioso está trabajando cuando ustedes experimentan estrés o ansiedad. Hablamos del estrés como si estuviera presente en el mundo como algo que nos atacara.

Pero el estrés en su cuerpo es pocas veces el resultado de fuerzas externas o entidades que los atacan; es el resultado de la conexión debilitada a la Fuente provocada por la creencia de que ustedes son el ego. Ustedes son paz y alegría, pero ustedes le han permitido a su ego dominar su vida.

Aquí hay una breve lista de pensamientos estresantes que se originan en su yo ego: Es más importante tener la razón que ser feliz; ganar es lo único que importa así que cuando pierden, deben sentirse estresados; su reputación es más importante que su relación con su Fuente; el éxito se mide en dinero en lugar y no en sentirse alegre y contento; ser superior a los demás es más importante que ser amable con los demás.

Ustedes no son su empleo, sus logros, sus posesiones, su hogar, su familia…su cualquier cosa. Ustedes son una creación de su Fuente, vestidos en un cuerpo físico humano destinado a experimentar y disfrutar de la vida en la Tierra. Esta es la intención que ustedes quieren traer ante la presencia del estrés – su intención personal de estar tranquilos.

El estrés y la ansiedad son elecciones que hacemos, maneras que escogemos de procesar eventos. Cada día tenemos cientos de oportunidades de transformar nuestros pensamientos y alinearnos con la Fuente que pretendió para nosotros una vida de alegría y de paz.


Wayne W. Dyer

jueves, septiembre 11, 2014

TENEMOS DOS CUERPOS, EL REAL Y EL IMAGINARIO- Alejandro Jodorosky




PRIMERA PARTE

Alejandro Jodorowsky: Un poeta está sentado delante de la puerta de su casa, inclinado mirando una cacerola llena de agua. Pasa un monje zen que le pregunta: “¿Qué haces?”. El poeta le responde: “Observo el reflejo de la luna en esta agua”. El monje le dice: “Si no te duele el cuello, ¿por qué no observas a la luna directamente?”.

Sigmund Freud dijo: “Nunca nos encolerizamos por lo que creemos, sino por una causa inconsciente que rechazamos comprender”. Si nos hiciéramos conscientes, jamás nos encolerizaríamos. Cuando nos enojamos siempre hay un conflicto inconsciente que no hemos resuelto. De la misma manera, no se sufre nunca por lo que creemos. Esta afirmación nos conduce a la historia del reflejo de la luna. Las palabras son un reflejo imperfecto de la realidad… Un borracho, mientras atraviesa un puente, mira hacia el río y pregunta: “¿Qué es eso que brilla en el agua?” Le responden: ” Es la luna”. El borracho exclama: “¿Pero cómo llegó hasta ahí?”… Los vapores del alcohol le hacen tomar el reflejo por la realidad.

En un accidente, alguien pierde una pierna. Al despertarse en el hospital no se da cuenta de esto porque siente que mueve los dedos de la pierna que le falta. Cuando perdemos un miembro, continuamos sintiéndolo. Hay piernas fantasmas, brazos fantasmas, orejas fantasmas, pene fantasma, etc. Eso quiere decir que tenemos dos cuerpos: el real y el imaginario… En la vida corriente, ¿cuál es el que sentimos? Los dos al mismo tiempo. Esto lo han sabido desde tiempos remotos los chamanes y los guías espirituales. En toda religión se establecen biologias fantásticas. En India se cree firmemente en los 7 chakras, los chinos inventaron los meridianos corporales, los chamanes mexicanos detectan en el cuerpo 13 centros donde “habitan” diferentes dioses. ¡Y todas esta biologias imaginarias funcionan!

La curandera Pachita, imitaba operaciones en el cuerpo real. Con un cuchillo de caza y un par de tijeras “operaba” al enfermo. Parecía abrir una herida de la cual saltaba sangre y extirpaba un tumor, o cambiaba un órgano por otro. No se podía ver claramente la operación porque colocaba algodones alrededor del sitio donde iba a cortar, y sobre esos algodones derramaba un litro de alcohol. Además el cuarto estaba en la semioscuridad alumbrado por una sola vela, porque Pachita afirmaba que las vísceras no estaban habituadas a soportar la luz eléctrica. ¿Era verdad, era ilusión, prestidigitación, milagro? No lo sé ni me importa, el hecho es que curaba… Corría sangre hedionda, se extraían pedazos de carne podrida, se oía el aserrar de huesos, y llantos y gritos de dolor. Pachita usaba como gran medicina el terror. Curaba actuando directamente sobre el cuerpo imaginario.

Inspirado por esta genial curandera, me propuse sanar personas actuando sobre su cuerpo imaginario. Por ejemplo, a un señor que tartamudeaba desde hacía 30 años, imitando con los gestos apropiados que le cambiaba la mandíbula, (sin engañarlo, aplicándole el hueso de una pierna de pollo en la mejilla) lo liberé de su defecto. Actuando sobre el cuerpo imaginario se puede producir efectos en el cuerpo real.

Si entras en trance, en meditación profunda, y sientes a tu cuerpo imaginario, verás que es semejante a tu cuerpo real pero con una forma perfecta y con cualidades muy superiores a las “reales” tuyas. Este cuerpo fantástico corresponde a tu Ser Esencial, el que no fue deformado por la familia y la sociedad en que naciste. Si te concentras en ese cuerpo inmaterial, puedes sentir como son tus verdaderos pies, tu verdadera cara, tu verdadera cabellera, tu verdadero sexo, tu verdadera energía, tus verdaderos poderes. ¿Tienes un cuerpo de mujer o de hombre? ¿Tienes alas? ¿Cuatro brazos? ¿Mides tres metros? He propuesto esta meditación en talleres y los participantes han descubierto con verdadera alegría qué sensación les produce su cuerpo imaginario. Cuando les pido que marchen sintiendo el cambio que ese conocimiento les produce, sus cuerpos reales vibran con una nueva vida. Todos se sienten invadidos por una alegría celular.

Pienso que esto sucede porque cuando llegamos al vientre de nuestra madre, ésta, influída por su familia, su sociedad y su cultura, deforma nuestro cuerpo y espíritu, que son perfectos y con cualidades espirituales infinitas, geniales, y los somete a moldes creados por el pasado. Es así como nacemos con un cuerpo real marcado por los problemas psicológicos de nuestros padres y antepasados y un cuerpo imaginario, libre, que nos acompañará toda la vida y al que, si seguimos la senda mágica, se nos hará una necesidad esencial conocer.

SEGUNDA PARTE

Alejandro Jodorowsky: Si tenemos un cuerpo imaginario, es también necesario que nos demos cuenta que tenemos una mente imaginaria. Tenemos pensamientos inconscientes, percepciones olfativas, audiciones, tactos, visiones, sabores mucho más desarrollados que los que creemos “reales”. Vemos más de lo que creemos ver, oímos más de lo que creemos oír, gustamos más de lo que creemos gustar, olfateamos más de lo que creemos olfatear, percibimos con el tacto mucho más de lo que creemos percibir, pensamos más de lo que creemos pensar. No sentimos por completo nuestras sensaciones, tenemos pensamientos de los que no nos damos cuenta, vivimos dentro de limites perceptivos, provocados desde que nacemos por nuestra familia y luego por la sociedad. Nos sumergen en prejucios y concepciones anquilosadas de la realidad y de nosotros mismos. Debemos aprender a pensar con libertad, (no digo con “inteligencia”, digo con “libertad”). El trabajo mágico consiste en disolver los límites de nuestra inteligencia y de nuestras percepciones. Estos limites nos encierran en calabozos irreales que nos impiden acceder a la conciencia suprema. La llave para lograr esto es la atención.

Te propongo que tomes un papel y escribas en él todas tus creencias. El pensamiento humano no está basado en verdades objetivas sino en creencias. Creer algo es saber, pero no es conocer. Escribe junto a lo que crees, lo que conoces. ¿Crees que amas o conoces el amor?. ¿Crees en la generosidad o conoces la generosidad? Al hacer esta lista te darás cuenta que lo que te sucede con los pensamientos, te sucede con los sentimientos. Crees poseer emociones que no son tuyas, no te corresponden. Ya sea porque son restos de la infancia o porque pertenecen a tus padres o a otros familiares. Muchas personas arrastran una depresión que han copiado de su madre, un sentimiento de fracaso que imitan de su padre, etc. Cuando consideres que has terminado esta lista, corta la columna de creencias y quémala. Luego entierra la columna de conocimientos y planta sobre ella una mata florida.

También tenemos deseos y necesidades que no son nuestros. ¿La enfermedad que padezco está en mi cuerpo real o en mi cuerpo imaginario? Conocí a una mujer que se quejaba de tener un tumor en la columna vertebral que le devoraba la medula espinal. Ninguna radiografía había podido detectárselo. Sin embargo ese tumor fantasma le creaba una barrera entre su cuerpo real y su mental real, impidiéndole vivir su emocionalidad femenina. Sus padres habían deseado tener un hijo y no una hija. Mi consultante, no podía asumir su cuerpo de mujer, cualquier manifestación de él, sentimientos amorosos, orgasmo, reglas, maternidad, la alejaba del amor de sus padres. No pudiendo eliminar esta manifestaciones, se creaba un tumor invisible en la columna vertebral. ¿Qué se debe curar, el cuerpo orgánico o el cuerpo imaginario? La medicina oficial daría un gran paso hacia adelante se se propusiera curar los dos cuerpos al mismo tiempo. Si el tumor se forma en el cuerpo imaginario, al cabo de un tiempo puede ser reproducido por el cuerpo real. Cuando Pachita operaba al cuerpo imaginario, el enfermo tenía que esperar seis mesas para que la curación se propagara a su cuerpo real. El resultado no era instantáneo.

Pon tu atención en tus sentidos. Observa lo que estás viendo, oyendo, tocando, gustando, olfateando. Verás que estás plagad@ de hábitos, repeticiones, ideas petrificadas. Los artistas nos enseñan a desarrollar los sentidos: los pintores saben ver más, los escultores descubren nuevas relaciones del tacto con los volúmenes, los músicos descubren que los ruidos son también música. Sin embargo los magos van más lejos: al tocar un objeto pueden saber su historia, sentir a quienes los han tocado o fabricado. Pueden conversar con los objetos y los animales, no con idiomas conocidos, sino con percepciones sutiles. También pueden sentir el olor de las ideas o de los recuerdos… Tú, trata de vencer a tus límites. Por ejemplo, propónete pensar de una manera que siempre te has negado a hacerlo. Si te educaron para que tuvieras una imagen gentil, positiva del mundo, deja venir a tu mente los pensamientos más oscuros, sádicos, destructores posibles. O al revés, si vives con conceptos negativos, permite que entren en tu mente concepciones sublimes. Ponte en lugar de los objetos, recorre tu casa imaginando lo que siente cada mueble, cada planta en su macetero, cada cosa que te han regalado. Observa los sentimientos que repites. Anota los cómplices que te acompañan. Si eres frígida pregúntate por qué te enredas con eyaculadores precoces. Pregúntate por qué, si deseas tanto tener un hijo formas pareja con un hombre que tiene problemas con su esperma. ¿Por qué te enamoras siempre de mujeres casadas? Detecta a todo ese mundo de cosas imaginarias que repites sin cesar. En fin, pregúntate:

¿La sensación que tengo de mi cuerpo es completa? ¿Vivo en un cuerpo real o en un cuerpo imaginario? ¿Mi manera de vivir me corresponde o corresponde a otras personas? ¿Qué es lo que es auténtico y completo en mí y qué no lo es? ¿Veo mis hijos reales o sólo los veo en la forma en que los imagino? ¿Qué de lo que en verdad soy me han prohibido ser? ¿Qué de lo que de ninguna manera soy me han obligado a ser?

Imagen: Maite Sanz de Galdeano


Los mándalas como estrategia de relajación para niños
El pintar mándalas, representaciones o diagramas del hinduismo o budismo, es una buena estrategia para ayudar a los niños a relajarse y mejorar su desempeño académico.


Los mándalas (o mandalas) son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo donde se representa el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración). Por lo que generalmente es representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular, que simboliza los cuatro puntos cardinales, cada parte adornada con diversos diseños geométricos o de la naturaleza. Son dibujos bastante vistosos y que pueden llenarse de muchos colores. Fuera del simbolismo religioso, este tipo de dibujos nos permite aplicarlos como técnica de relajación para niños, especialmente aquellos con TDAH o algún otro tipo de trastorno que afecte la conducta, pues favorece la atención y la creatividad, entre otras habilidades.

La estrategia es sencilla, pero es necesario considerar algunas cosas antes de realizarla:
Imprimir o dibujar los mándalas en hojas con fondo blanco. El grosor depende del material que utilizaremos para darle color, eligiendo papel grueso si usaremos pinturas de agua, o papel delgado si serán crayones o lápices de colores.

Preparar el área de trabajo, eligiendo un lugar limpio y cómodo. Se recomienda una superficie plana como una mesa o el suelo, una silla a la altura del niño o un tapete si éste estará en el piso. Conviene colocar también, en el caso de la utilización de pinturas de agua, periódico o una bolsa de plástico extendida debajo del área donde se realizará la actividad.
Tener los materiales a la mano, colocando en el lugar de trabajo lo que se necesitará para que no exista la necesidad de suspender la actividad por falta de algún aditamento. Es importante pensar en todos los detalles que se pueden presentar a la hora de darle color a un dibujo, algunos niños necesitarán una goma de borrar para corregir algún trazo, otros derramarán pintura por accidente y necesitarán un nuevo dibujo. El prever este tipo de situaciones nos dará la oportunidad de que la actividad sea placentera para el adulto y el niño.

Adecuar los materiales si es necesario. Por ejemplo, si el niño es pequeño o tiene algunos problemas de motricidad, podemos utilizar colores o pinceles gruesos. Si tiene problemas de visión (miopía, astigmatismo, etc.) el dibujo puede imprimirse en un tamaño mayor, delineando muy bien el contorno de las figuras para que puedan ser vistas mejor con un plumón, o incluso dándoles relieve con silicón líquido para que pueda sentir dónde acaba el dibujo. Todas las adecuaciones que se hagan deben responder a las necesidades específicas de cada niño.

Una vez que tenemos todo preparado, iniciamos la actividad dando a elegir al niño, entre dos o tres dibujos, el mándala que desee pintar. Le indicaremos que puede utilizar los colores o trazos que desee, mientras respete el contorno del círculo. Podemos pedirle que nos explique lo que ve representado y su plan para darle color o simplemente dejarlo para que en silencio realice la actividad. Ayudamos a la relajación del momento poniendo música clásica o sonidos de la naturaleza como fondo, en un volumen muy suave, que apenas se escuche y, si el niño lo tolera, añadir el aroma de una vela o un perfume.

En mi experiencia, el pintar mándalas ayuda a que los niños puedan relajarse y mantener la atención durante otras actividades académicas o que requieren un trabajo de razonamiento arduo, como las matemáticas o la lectura. Aunque también funciona para que, después de que estuvieron trabajando mucho tiempo, el pintar los prepara para descansar o seguir con otras actividades.

Usualmente se pueden combinar ambas variantes, dejando que el niño pinte la mitad del mándala antes de la actividad y la otra mitad después de haberla terminado. Cuando el dibujo esté coloreado completamente servirá para decorar el salón de clases, guardarse en una carpeta o ponerlo en un lugar visible de la casa por unos días.

Si deseas descargar algunos mándalas para aplicar esta estrategia con tus hijos, visita la web de Orientación Andújar, que tiene más de 200 listos para imprimir.

Fuente:  https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=11074252#editor/target=post;postID=8273098814453074899

miércoles, septiembre 10, 2014

EL PLACER DE PENSAR Alejandro Jodorowsky





Siempre hay seres humanos caníbales dispuestos a devorarnos, por muy buenos y justos que seamos.
Alejandro Jodorowsky: Hay varias frases que me han ayudado a vivir. Como, por ejemplo: “Lo que doy me lo doy, lo que no doy me lo quito”. “Lo que das fructifica, lo que no das se pudre”. “No quiero nada para mí que no sea para los otros”. “No se puede cambiar al mundo, pero se puede comenzar a cambiarlo”… Pero entre todos estos conceptos positivos, muchas veces he repetido “Hay que ser santo pero no tonto”. Aunque ames a todos los seres humanos, tienes que darte cuenta que entre ellos hay muchos cuervos comedores de ojos, imitadores ingenuos o cínicos, desesperantes consumidores de energía. Viven identificados con sus egos, sin ni siquiera darse cuenta que son su propia cárcel, convertidos en comerciantes rapaces, en políticos corruptos, en animales crueles. ¿Qué hacer? Esta fábula puede ser útil:

Cuando las aves volaban, padecían muchas molestias: tormentas repentinas, ataques de rapaces, nieblas profundas que las hacían extraviarse, agudos cansancios, etc. Se pusieron de acuerdo y comenzaron a tejer una gran red que las protegiera contra las inclemencias. Cuando la obra estuvo terminada, la inauguraron con solemnes pompas y comenzaron a vivir bajo ese techo. El peso de la red les impedía volar; para ir de un sitio a otro tenían que arrastrarse, pero eso no les importó mayormente. Al cabo de una generación se acostumbraron de tal modo que nunca más volvieron a volar… Un día la comarca fue invadida por una manada de puercos carnívoros que devoraban cuanto animal se les ponía delante. Los atronadores gruñidos de estas bestias implacables fueron oídos por los pájaros que, aterrados, se dieron cuenta que la red no servía de gran defensa para los colmillos filosos como navajas de los porcinos. Entonces, desesperados, rompieron su red y se abrieron paso al exterior. Con alivio exclamaron; “¡Ya estamos libres!”. Trataron de huir hacia el cielo, pero no obtuvieron respuesta de sus alas. ¿Cómo iban a saber volar si habían nacido bajo la red?… Eructando con placer, los puercos devoraron a las aves sin dejar una pluma.

Buscando una situación confortable, física o mentalmente, inventamos un sistema de vida que nos aleja de la naturaleza, interior o exterior. Con el transcurso del tiempo nos habituamos a este paraíso artificial y, al reproducirnos, legamos a nuestros hijos esta ilusión como si fuera el mundo verdadero. Cuando llega el momento en que la realidad nos ataca crudamente, ya no sabemos cómo luchar y somos destruidos por la nueva situación… Debemos aprender a ver las cosas con total objetividad. Ver la corrupción, conocerla, no significa entregarse a ella. Cerrar los ojos ante una crisis no significa solucionarla. Debemos en todo momento adiestrarnos a sobrevivir. Y el único método recomendable para esa sobrevivencia es tomar en cuenta que siempre hay seres humanos caníbales dispuestos a devorarnos, por muy buenos y justos que seamos.

EL PLACER DE PENSAR – 34 -

martes, septiembre 09, 2014

EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES- . Por Daniel Goleman






El mindfulness se centra en aprender a monitorear las continuas sensaciones y pensamientos más de cerca, tanto en la meditación como con ejercicios de yoga.

Prueban que en la zona izquierda del cerebro se localiza la felicidad

La meditación controla esa emoción

Hace muchos años, cuando todavía era un estudiante recién graduado en Psicología, realicé un experimento para evaluar hasta qué punto la meditación podía funcionar como un antídoto contra el estrés.

Mis profesores eran escépticos, mis mediciones fueron débiles y mis pacientes eran, en su mayoría, colegas de segundo año. No sorprende que mis resultados fueran poco convincentes. Pero hoy me siento justificado.

A través de los años han habido resultados de trabajos que han estudiado la meditación, algunos sugiriendo sus poderes para aliviar los efectos adversos del estrés. Pero sólo el mes último se concretó lo que considero un estudio definitivo que confirma mi hipótesis, alguna vez poco firme, al revelar el mecanismo cerebral que puede explicar la habilidad para tranquilizarse.

Los datos emergieron como uno de los muchos resultados experimentales de una poco común colaboración investigativa: la del Dalai Lama, líder religioso y político tibetano en el exilio, y la de algunos de los más prestigiosos psicólogos y neurólogos de los Estados Unidos. Los científicos se encontraron con el Dalai Lama durante cinco días en Dharamsala, India, en marzo de 2000, para conversar sobre la forma en que la gente podría controlar mejor sus emociones destructivas.

Uno de mis héroes personales en este acercamiento entre la ciencia y la antigua sabiduría es el doctor Richard Davidson, director del Laboratorio para las Neurociencias de los Afectos, de la Universidad de Wisconsin. Davidson logró en una reciente investigación identificar un índice para establecer el centro cerebral de los estados de ánimo.

Las imágenes de resonancia magnética revelan que cuando la gente está ansiosa, enojada, deprimida, las partes del cerebro convergen hacia la amígdala y la corteza prefrontal derecha, región cerebral importante para la hiperdefensa típica de las personas con estrés. Por el contrario, cuando la gente tiene ánimo positivo, entusiasmo y energía, esos sitios están tranquilos y aumenta la actividad de la corteza prefrontal izquierda.

El doctor Davidson ha descubierto lo que, según cree, es una manera rápida de cuantificar el nivel del estado anímico típico de una persona: leer los niveles de actividad en estas áreas prefrontales, derecha o izquierda.

Esto predice los estados de ánimo diarios con sorprendente exactitud. Cuanto más se incline hacia la derecha, la persona tenderá a estar más infeliz o afectada, mientras que cuanta más actividad se desarrolle en la parte izquierda, más feliz y entusiasta estará.
Al estudiar los datos de cientos de personas, el doctor Davidson estableció una curva de distribución en la que la mayoría de las personas que se encuentran en la mitad manifestaron buen y mal humor alternadamente.

Aquellas personas, relativamente pocas, que se hallan bien hacia la derecha son más propensas a tener depresión clínica o desórdenes de ansiedad en el transcurso de su vida. Para los pocos afortunados que se sitúan más a la izquierda, los estados conflictivos son raros y la recuperación es rápida.

Esto explica otro tipo de datos que sugieren un punto determinado biológicamente para nuestro nivel emocional.

Un descubrimiento, por ejemplo, muestra que, tanto en la gente con suerte como en los desafortunados que sufrieron un accidente y quedaron parapléjicos, durante alrededor de un año y medio después de dichos acontecimientos el humor diario es más o menos el mismo que antes, lo que indica que el punto emocional cambia poco o nada.

Para monitorear las emociones

El doctor Paul Ekman, de la Universidad de San Francisco, obtuvo datos sorprendentes de su trabajo con los lamas. El estudió la expresión facial de las emociones y desarrolló un método de medición capaz de registrar la aptitud de una persona para interpretar las emociones a través de mínimos cambios en los músculos faciales. Por suerte, casi nadie puede leer esos gestos, pero cuando Ekman trajo a su laboratorio a dos monjes tibetanos, uno obtuvo resultados precisos para tres de cada seis emocines que integraban la prueba. El otro obtuvo resultados exactos para cuatro de ellas. Y un profesor de meditación budista americano reconoció las seis, algo que se considera muy raro. Normalmente, una persona no entrenada puede reconocer una de seis.

Estos descubrimientos, junto con los pedidos del Dalai Lama, llevaron al Ekman a diseñar un programa que combina métodos extraídos del budismo, como la meditación, con el entrenamiento sinérgico de la psicología moderna, como leer las microexpresiones, para ayudar a las personas a manejar mejor sus emociones y relaciones.

El mes último se inició un programa piloto con maestras de escuelas elementales del área de San Francisco.

Davidson informó sobre el descubrimiento durante el encuentro con el Dalai Lama y los científicos en la India. Pero el hallazgo, aunque interesante, levantó más preguntas que respuestas. ¿Era sólo casualidad o un rasgo habitual entre los monjes? ¿Había algo respecto del entrenamiento de un lama que podría llevar a un estado de felicidad perpetua? Y si es así, ¿podría este prodigio ser compartido por todos?

Una respuesta tentativa a esta última pregunta proviene de un estudio que Davidson realizó en colaboración con el doctor Jon Kabat-Zinn, fundador de Mindfulness-stress Reduction Clinic, en la Universidad de Massachusetts.

Este clínico enseña meditación a pacientes con enfermedades crónicas para ayudarlos a manejar mejor sus síntomas. En un artículo, los doctores Davidson y Kabat-Zinn informan sobre los efectos del entrenamiento en esta clase de meditación, método extraído de sus orígenes budistas y ahora enseñado a los pacientes en hospitales y clínicas de muchos países.

Zonas positivas y negativas

Kabat-Zinn enseñó el método a trabajadores sometidos a grandes presiones, durante tres horas por semana durante dos meses. Otro grupo de voluntarios recibió el entrenamiento más tarde; los participantes fueron controlados por el doctor Davidson y sus colegas .

Antes del entrenamiento, los trabajadores en general registraban una mayor utilización del lado prefrontal derecho del cerebro en sus emocionesy se quejaban de sentirse estresados.

Después, sus emociones se inclinaron hacia el lado izquierdo, la zona positiva. Simultáneamente, sus estados de ánimo mejoraron e informaron sentirse con más energía y menos ansiosos. En resumen, los resultados sugieren que el punto de las emociones puede modificarse, con un adecuado entrenamiento.

Con este tipo de meditación se aprende a monitorear el estado de ánimo. La hipótesis del doctor Davidson es que se puede fortalecer una gran cantidad de neuronas del lado izquierdo de la corteza prefrontal, e inhibir los mensajes de la amígdala, que envía emociones perturbadoras.

El entrenamiento mindfulness se centra en aprender a monitorear las sensaciones y pensamientos, tanto con la meditación como con ejercicios de yoga. Con la aprobación del Dalai Lama, un grupo de lamas altamente entrenados permitió ser estudiado. Todos ellos pasaron por lo menos tres años meditando en retiros solitarios.

Estos y otros descubrimientos llevaron algunos investigadores a diseñar un programa llamado "Cultivo del equilibrio emocional", que combina métodos extraídos del budismo con el mindfulness y la sinergia de la psicología moderna, como también la lectura de las microexpresiones y las relaciones humanas.

El impulso científico de estos intentos iniciales ha entusiasmado a otros investigadores. Con el auspicio de The Mindfulness and Life Institut of Technology, el 13 y el 14 de septiembre el Dalai Lama se encontrará con un grupo muy grande de investigadores para discutir sobre la posibilidad de realizar más investigaciones.

En cuanto a mí, me lo estoy tomando muy en serio. En mi época de estudiante a veces meditaba, pero ahora, decididamente, lo haré siempre. El mes que viene mi mujer y yo nos dirigiremos a un lugar cálido durante dos o tres semanas para realizar un retiro y meditación. Nunca alcanzaré al sublime lama, pero disfrutaré al intentarlo.

Por Daniel Goleman The New York Times - La Nación. Traducción: María Elena Rey


http://salud.bioetica.org/mindfulness.htm

La intuición




"Hay un lugar dentro de nosotros mismos donde sentimos lo que sabemos.
Si seguimos esa intuición las puertas serán abiertas hacia nuestro crecimiento.
El legado del interior proviene de la gracia del Gran Misterio;
Aprender a confiar en esos sentimientos es un talento para aprender y abrazar.
La profunda confianza en sí mismo y la luz de la guía de inspiración permite al ser humano a desarrollar el singular don de clarividencia.
Cuando abrazamos el potencial de crecimiento que requiere escucha, el legado de conocimiento nos permite extendernos hacia las estrellas.
Nada está más allá de los sentidos, nada es demasiado difícil de alcanzar, servir a la verdad cura las limitaciones de la mente.
La intuición es el reflejo de todos nuestros sentidos, y la confianza implícita en el saber que nos guía hacia la curación".

- Jamie Sams. Cherokee-Seneca

lunes, septiembre 08, 2014

MEDITACIÓN PARA DEJAR DE FUMAR- OSHO



Un hombre vino a mí. Había estado sufriendo de intensa adicción al tabaco durante treinta años.
Estaba enfermo y los médicos le decían: “Nunca estarás saludable si no dejas de fumar”, pero era un fumador crónico; no podía evitarlo.

Había intentado dejarlo, no es que no lo hubiera intentado; se había esforzado mucho, y había sufrido mucho en su esfuerzo; pero sólo lo dejaba por un día o dos, luego otra vez la urgencia venía con tal intensidad que simplemente se lo llevaba consigo.

Otra vez caía dentro del mismo patrón.

Debido al fumar, había perdido toda confianza en sí mismo: sabía que no podía hacer ni una cosa tan pequeña, no podía dejar de fumar.

Había perdido todo valor ante sus propios ojos; se concebía a sí mismo como la persona menos valiosa en el mundo.

No tenía respeto por sí mismo. El vino a mí.

Dijo: “¿Qué puedo hacer?” ¿Cómo puedo dejar de fumar?

Le dije: “Nadie puede dejar de fumar. Tienes que entender que el fumar no es sólo cuestión de una decisión tuya. Ha entrado en el mundo de tus hábitos: ha echado raíces. Treinta años es mucho tiempo. Ha echado raíces en tu cuerpo, en tu química; se ha esparcido enteramente.

Ya no es sólo un problema que debe decidir tu cabeza; tu cabeza no puede hacer nada.

La cabeza es impotente, puede comenzar cosas, pero no puede detenerlas tan fácilmente.

Una vez que has comenzado y una vez que lo has practicado durante tanto tiempo, te has transformado en un gran yogui ¡treinta años practicando el fumar!

Se ha convertido en algo autónomo; tendrás que des-automatizarte.

El dijo: “¿Qué quieres decir con des-automatización?”

Y eso es de lo que la meditación se trata: des-automatización.

Le dije: “Tú haz una cosa. Olvídate de abandonarlo.

No es necesario tampoco.

Durante treinta años has fumado y vivido; desde luego que has sufrido, pero te has acostumbrado a ello también. ¿Y qué importancia tiene si mueres unas horas antes de lo que hubieses muerto si no fumaras? ¿Qué harás aquí? ¿Qué has hecho? ¿Qué importa que te mueras lunes o martes o domingo, este año o aquel? ¿Qué importancia tiene?”

El dijo: “Si, eso es cierto, no tiene importancia.”

Entonces le dije: “Olvídate de eso. No vamos a detenerlo en absoluto, más bien vamos a comprenderlo. De manera que, la próxima vez, transfórmalo en una meditación”.

Me dijo: “¿Hacer una meditación del fumar?”

Le dije: “Sí. Si la gente del Zen puede hacer una meditación del beber té, y transformarlo en una ceremonia ¿por qué no? El fumar puede ser tan hermoso como una meditación.

Pareció excitado. Dijo: “¿Qué estás diciendo?” Se animó y dijo: “¿Meditación? Dímelo, ¡no puedo esperar!”

Le di la meditación.

Le dije: “Haz una cosa. Cuanto estés sacando el paquete de cigarrillos de tu bolsillo, muévete lentamente. Disfrútalo… no hay prisa… permanece consciente, alerta, atento: sácalos lentamente, en total alerta…entonces saca el cigarrillo del paquete con total conciencia, lentamente.

No como lo hacías antes: en forma apresurada, inconsciente, mecánica.

Después comienza a dar ligeros golpecitos a los cigarrillos en tu paquete, pero en forma muy alerta. Escucha el sonido… tal como hacen los del Zen cuando el samovar comienza a cantar, y el té comienza a hervir y el aroma…

Entonces huele el cigarrillo y su hermosura…”

dijo: “¿Qué estás diciendo? ¿La hermosura?”

“Sí, es hermoso. El tabaco es tan divino como cualquier otra cosa. Huélelo: es el olor de Dios”.

Pareció un poco sorprendido. Dijo: “¿Qué? ¿Estás bromeando?” “No, no estoy bromeando. Aun cuando bromeo, no bromeo. Yo soy muy serio. Entonces lo pones en tu boca, con total conciencia; lo enciendes con total conciencia. Disfruta cada acto, cada pequeño acto, divídelo entre tantos pequeños actos como te sea posible, de manera que puedas estar más y más consciente”.

“Entonces aspira tu primera bocanada: Dios en la forma de humo. Los hindúes dicen Annam Brahm, ‘el alimento es Dios’ ¿Por qué no el humo? Todo es Dios. Llena profundamente tus pulmones, esto es una Pranayama. ¡Te estoy dando el nuevo yoga para la nueva era! Entonces deja salir el humo, relájate, otra bocanada…y ve muy lentamente”.

“Si lo puedes hacer, te sorprenderás: pronto verás la total estupidez de ello. No porque otros hayan dicho que es estúpido, no porque otros hayan dicho que es malo. Tú la verás. Y esta visión no será sólo intelectual.

Surgirá desde tu ser total; será una visión de tu totalidad. Y entonces, un día, si cesa, cesa; si continúa, continúa, no tienes que preocuparte respecto a eso”.

Después de tres meses, vino y dijo: “Ha cesado”.

“Ahora, le dije, inténtalo también con otras cosas”.

Este es el secreto, el secreto: des-automatizar.

Caminando…camina despacio, vigilantemente.

Mirando, mira con total atención, y verás que los

árboles son más verdes de lo que nunca han sido, y las rosas son más rosas de lo que han sido jamás.

¡Escucha! Alguien está hablando, chismorreando:

escucha… escucha atentamente.

Cuando estás hablando, habla atentamente.

Permite que toda la actividad que desarrollas durante tu vigilia se des-automatizaciòn.



Osho

SHIVA Y SHAKTI – EL DOBLE PRINCIPIO...





La historia de Shakti y Shiva es una historia de amor.Es la historia de la búsqueda del ser amado dentro de nuestro propio ser. El reencuentro con nuestra totalidad a partir de la unión de los opuestos.

La historia cuenta el despertar de Shakti Kundalini, nuestra experiencia material, su ascensión y viaje por los chakras, vivenciándolos y conectándonos con ellos hasta, por fin, encontrarse y unirse a su amado Señor Shiva, nuestra consciencia espiritual.

Cuenta la tradición que, en la base de la columna vertebral, existe una energía dormida.

Esa energía está representada bajo la forma de una serpiente enrollada en el hueso sacro.

En su sueño, vivimos en un estado de adormecimiento, de ilusión, llamado Maya.

En él quedamos prisioneros de los ciclos kármicos de causa y efecto, ya que, como apenas personajes, estamos totalmente inconscientes de nosotros mismos, como actores de nuestro verdadero papel en la vida.

En este estado buscamos solo aquello que el mundo material nos ofrece.

Nuestra felicidad está inevitablemente dependiendo de él.

Corazones y mentes, alma y espíritu están esclavizados por las sensa­ciones materiales de placer y dolor y las conductas morales basadas en los conceptos del bien y del mal.

La seguridad y la estabilidad valen más que la espontaneidad y la libertad.

Vivimos prisioneros del pasado, inseguros ante el futuro, perplejos ante el presente y, sobre todo, llenos de miedo ante la sombra de la muerte, que nos persigue, paso a paso, como si fuese el fin de todo.

A veces, de manera espontánea o incluso a través de un accidente, esa energía se despierta en seres más evolucionados.

No obstante, existen diversas técnicas para su activación que van desde posturas y ejercicios respiratorios o el uso de cristales, hasta prácticas de magia sexual, reteniendo el orgasmo y transformándolo en combustible energético para la iluminación espiritual.

Cuando despertamos nuestra serpiente, despertamos la propia energía femenina del espíritu, física, sexual, que es la base de toda la creación en el mundo material e, incluso, de la propia experiencia espiritual.

Ese despertar, como en los cuentos de hadas, transforma esa terrible serpiente en una bella diosa, Shakti Kundalini, que asciende por la médula espinal, despertando y desposando a las divinidades que existen en cada chakra.

Esos dioses activos significan el buen funcionamiento de los chakras, desbloqueados y armonizados por la propia energía Kundalini.

Por fin, al llegar al sexto chakra, a la altura de la frente, entre las cejas, Shakti encuentra dormido a su eterno amado, el Señor Shiva, nuestra consciencia es­piritual.

Entonces empieza a danzar para él, y el amor que emana de su danza lo despierta.

Él se une a ella en esa danza y los dos, danzando y amándose, se funden en un solo ser, el andrógino, mitad masculino, mitad femenino, realizando así la Boda Mística, donde los opuestos se unen para volver nuevamente a la unidad, o sea, divinidad y humanidad.

Cuerpo y Espíritu danzando unidos en un solo ser.

Y para terminar la historia, este ser Shiva-Shakti, se transforma en pura luz y, como una espiral de energía, atraviesa el Portal de Brahma, el séptimo chakra en la coronilla, y desaparece en el Infinito, volviendo a la Luz Original.

El gran fundamento de este cuento afirma que solo a través de la experiencia llegaremos a nuestra esencia.

Solo a través de Shakti llegaremos realmente a Shiva.

La energía vital, que corre por el interior de la médula espinal, es el detonante fundamental tanto para desbloquear como para equilibrar todos los chakras horizontales, así como también para encender la llama de la corona espiritual.

Vemos, entonces, que se trata de un proceso:

El despertar de la Kundalini y su viaje a través de los chakras, uno por uno, hasta llegar a su destino. No se pueden saltar etapas ni chakras.


Se ha de experimentar cada peldaño de esa escalera de consciencia que es la columna vertebral.

Comenzamos por la base, con el despertar de la energía vital, tomando consciencia del cuerpo y de sus sensaciones.

A continuación abrirá el camino para el equilibrio entre lo emocional y lo racional.

A partir de ahí abrirá las puertas del corazón y de la consciencia hasta unirse, al fin, a su esencia.

No importa si la persona tiene X o Y chakras abiertos.

Y otros tantos cerrados.

Lo que importa es la corriente de energía vital uniendo todos los chakras por dentro de la columna vertebral.

Entonces estarán armónicamente abiertos y equilibrados entre sí.

Muchas personas presentan un sexto chakra abierto, casi al fin del viaje.

Sin embargo, no sirve de nada si tuviera, por ejemplo el primer chakra bloqueado.

Toda su creatividad se va por el desagüe del pilón de la realidad.

No existe capacidad para manifestarla de modo práctico y concreto en la vida.

Otras pueden tener un cuarto chakra bien abierto, el amor en sus manos.

Sin embargo, hasta el amor esclaviza si tuvieran, por ejemplo, un tercer chakra bloqueado.

La voluntad personal queda sumergida ante las llamadas del sentimiento, y la persona no consigue decir No a nadie, sino a sí mismo

SHIVA Y SHAKTI – EL DOBLE PRINCIPIO
El tantrismo entiende que en el universo SHIVA es el espíritu puro,
inmanifestado, sin forma y eterno, mientras SHAKTI es la materia viva,
el poder manifiesto en las formas, el devenir. ..