Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada.
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Así es, la vida es tiempo y quien nos roba el tiempo
nos roba la vida, y pasa que muchas
veces somos nosotros mismos quienes nos robamos la vida. La
desperdiciamos cuando nos quedamos en una relación, en un trabajo, en un
proyecto que no tiene futuro. De manera tozuda continuamos allí invirtiendo energía,
recursos, vida.
El deseo que nos
habita es un indicador de la frecuencia que vibra en ese espacio relacional,
laboral, proyectivo. Nos permite desdibujar la imagen de la lontananza la
inevitable verdad insoslayable a la cual irremediablemente nos enfrentaremos,
la finitud.
Con cuanto orgullo exclamamos soy “multitask” (multitareas). Confieso mi pecado yo también, a veces lo soy, cuando estoy en casa. No hay buenas noticias, se han realizado pruebas científicas de laboratorio con personas que se consideran multitask.
¿El resultado? No hay tal, no podemos desarrollar varias tareas al tiempo, lo que sucede es que las alternamos.
Necesitas tiempo para la mayoría de las cosas de la vida: para adquirir nuevas aptitudes, para construir una casa, para especializarte en alguna disciplina, para prepararte una taza de té... Sin embargo, el tiempo es inútil para la cosa más esencial de la vida, para la única cosa que importa; la autorrealización, que significa saber quién eres más allá del yo superficial; más allá de tu nombre, de tu forma física tu historia personal, de tus historias.
No puedes encontrarte a ti mismo en el pasado o en el futuro. El único lugar donde puedes encontrarte es en el Ahora. Los buscadores espirituales buscan la autorrealización o la iluminación en el futuro. Ser un buscador implica necesitar un futuro. Si lo crees así, entonces esto se vuelve verdad para ti: necesitarás tiempo para que llegues a darte cuenta de que no necesitas tiempo para ser quien eres.
Nos apuramos porque llegamos tarde, porque la comida no está lista, porque es de noche, porque empezamos el día, porque con mucho esfuerzo acabamos una actividad y no alcanzamos a la siguiente. Nuestros hijos nos ven siempre apurados, y nos ven cansados luego de terminar el día. No hablamos de ser padres perfectos, ese ideal que está en el imaginario, y a veces nos tortura. Se trata de estar atentos para captar esos momentos trascendentales y no dejarlos ir, no pasarlos por arriba, justo ahí, cuando están pidiéndonos ayuda en algo, o que los miremos realmente; cuando nos dicen “ven mira… (acá estoy)”, y nosotros corremos tras algo, para rendir nuestra vida ¿a quién?; ahí estas dejando ir “el instante necesario”.
A menudo, nos ocupamos de llegar a quienes no les importamos realmente, y a quienes les importamos profundamente, no le damos el tiempo, ese momento de calidad que están necesitando. Cuando se trata de leerles un cuento, de acompañarlos a dormir, de bañarlos, de cenar juntos, de hacer una tarea en conjunto, estamos apurados siempre. La humanidad está afectada por el virus del apuro, y se lo contagiamos a los niños. Y luego, lo ilógico, la sociedad enferma los quiere curar, de lo que seguirán contagiándolos día a día.
Tenemos tiempo para todo, no digamos que es falta de tiempo; ¿sabes qué es? Es miedo, falta de costumbre, incomodidad ante la intimidad y quietud. Es extraño estar en ese pequeño, pero profundo e insondable momento de mirar a tu hijo a los ojos y encontrarte con todo, en la nada. Sin pensar que hay algo que estas dejando, solo vivir ese instante, que cura, que alivia, alegra, y que tanto necesitas tú y tu hijo. Es estar sin nada en tus manos, ni en tu mente, dispuesto a no perderte lo importante. Sin que esto signifique dejar de trabajar, hacer la comida, ordenar la casa, responder a tus responsabilidades. No necesitamos más horas, no es cuantitativo, es cualitativo, es de calidad.
Basta de estar apurados. Esto dijo una vez Carl Honoré, periodista canadiense que publicó dos libros al respecto “Elogio a la lentitud” y “Bajo presión”. Carl se reconoce como ex adicto a la velocidad: “Cuando cada noche le leía un cuento a mi hijo, me salteaba líneas, párrafos, e incluso páginas, en un intento de acortar un poco la historia”. Un día descubrió el libro “Cuentos en un minuto para dormir”, y su entusiasmo por contar un cuento en 60 segundos a su hijo, lo despertó! “De pronto me paré “hasta dónde había llegado”…
Carl Hanoré es ahora el gran defensor del movimiento “slow”, que intenta recuperar la calma perdida de la sociedad actual. Describe este movimiento como “una revolución cultural”. Carl reconoce que el cambio que propone, y que él mismo inicio en su vida, lo hizo más feliz, productivo, con relaciones humanas más profundas, y obviamente, los cuentos que le lee a su hijo, tienen todas las palabras y páginas.
Los niños están ansiosos, nerviosos, acelerados ¿Cómo estamos nosotros? Nos piden que les enseñemos a darle importancia a la quietud; que, por favor, aprovechemos esos momentos que dejan huellas en el alma, memoria de amor y dedicación en sus recuerdos.
Si estas apurado, anda despacio, si estas apurado lleva tu a hijo a la plaza, léele un cuento o ponte a jugar; si se hace tarde, peina a tu hijo como si nada más importara. Si no llegas, pregúntate a qué no estas llegando, o más bien, a quién…
A lo largo de los años en que he enseñado meditación, me he familiarizado con muchos de los miedos que surgen en quienes están considerando iniciar una práctica de meditación. La meditación se ha vuelto más popular en las últimas décadas, y muchos de los estereotipos sobre la meditación como una práctica difícil, sólo para monjes y ermitaños, ya han caído en desuso. Hoy en día se reconoce de manera general que una práctica de meditación brinda grandes beneficios: una mente y un cuerpo más relajados y alertas, y una mayor sensación de bienestar y autoconocimiento. No obstante, ciertas nociones erróneas sobre la meditación todavía persisten en algunas personas, y tienden a manifestarse como miedos.
Requiere demasiado tiempo
La inquietud más común expresada por quienes probablemente meditarían es que temen no tener tiempo para meditar. Piensan que están demasiado ocupados y que encontrar 20 minutos dos veces al día para hacerlo no es posible. Esta creencia en la falta de tiempo surge en realidad de la pobre comprensión del valor de la meditación. De hecho, siempre podemos disponer de 20 minutos para algo que consideramos importante o valioso.
Además, quienes meditan por lo general mencionan que el tiempo que dedican a meditar se compensa totalmente a lo largo de su día, pues su mente está más aguda, y por lo tanto es más productiva y eficiente. Una vez que reconocemos el valor de nuestra meditación diaria, simplemente programamos ese tiempo en nuestra agenda diaria.
Concentrarse es demasiado difícil
Otra inquietud o temor en torno a la meditación es la percepción de que requiere un nivel de enfoque mental o concentración mayor que el que poseemos. Muchas personas sienten que sus mentes están demasiado dispersas o estresadas como para meditar. Creen que carecen de la habilidad para concentrarse lo suficientemente bien como para alcanzar el estado de una mente silenciosa, y que por lo tanto no podrán obtener el beneficio de la meditación.
En realidad, cualquier persona responsable y comprometida en el mundo actual tiene una mente sobre estimulada y estresada en cierta medida. Sin embargo, esta naturaleza de la mente, de ir de un pensamiento a otro, es de hecho la verdadera base de la meditación. No eliminamos la tendencia de la mente de saltar de un pensamiento a otro. Esto no es posible de ninguna manera. Más bien usamos esa tendencia para dar a la mente una probadita de lo que en realidad busca: experimentar la quietud y la completitud internas. Ésa es la técnica de la meditación. Tener muchos pensamientos no nos descalifica para meditar. En realidad, tener pensamientos es la única condición para meditar.
Me ablandará
La tercera idea equivocada más común es que la meditación es para quien no tiene verdaderos problemas ni responsabilidades. Las personas temen que la meditación los ablandará o los hará demasiado gentiles, y por consiguiente menos eficientes para lidiar con las situaciones difíciles y desafiantes de la vida. Tienen miedo de que sentirse relajadas y en paz las haga perder su perspicacia y efectividad. Pero pensar que la meditación significa retraerse de la vida es una noción errónea. De hecho, la meditación nos prepara para actividades dinámicas. Nos prepara para enfrentar los desafíos con mayor energía, claridad y capacidad para resolver problemas de una forma creativa. No meditamos sólo por la quietud y la tranquilidad. Meditamos para tener más claridad, para ser más inteligentes y más competentes.
Una vez que alguien comienza a meditar, experimenta su naturaleza interna y siente los beneficios en su mente y cuerpo, todas estas inquietudes desaparecen.
1. Deja la rutina, periódicamente ve al cine, a un parque, a un concierto, simplemente a comerte un helado con los tuyos, tu pareja, tus hijos, un amigo.
2. Escuchar música: la música alimenta el espíritu. Cuánto hace que no escuchas tu artista preferido?
3. Camina descalzo en la grama, la arena, la montaña.
4. Disfruta de la mejor compañía: tu.
5. Agradece: que tu primer pensamiento al despertar y tu ultimo al ir a la cama sea agradecer, por tus dones, tus regalos, tus bendiciones.
6. Maneja tu tiempo, que tu tiempo no te maneje. Lista todos las tareas que tienes tal como surjan, luego prioriza. Al día siguiente tacha las realizadas y reajusta las nuevas. Las tareas en la cabeza se magnifican, cuando las llevas al papel las manejas.
7. No temas decir no, cuando no puedes atender algo o a alguien.
8. Vive el aquí y el ahora: sé consciente de tu respiración, de tu cuerpo.
Una interesantísima entrevista de Beatrice Pieper con el físico Jean Pierre Garnier Malet autor de la teoría del desdoblamiento del tiempo. Nos habla también de:
Descubrimiento científico reciente de JPGM1: El tiempo es continuo pero posee instantes imperceptibles que permiten el intercambio permanente de informaciones con el pasado y el futuro.
Llamadas "aperturas temporales" por JPGM, estos instantes imperceptibles nos proporcionan intuiciones, premoniciones e instintos vitales. Su control permite optimizar el porvenir antes de vivirlo, entender nuestra vida y crear un equilibrio individual y colectivo.
Olvidando todo lo que habéis aprendido, podéis volver a partir con nuevas bases tan asombrosas como imprescindibles. Usado en el día a día, este descubrimiento implica un total cuestionamiento de vuestro modo de vida y permite encontrar rápidamente un equilibrio, físico o psíquico, afectivo, familiar o profesional, correspondiente al equilibrio de vuestros pensamientos.
Una formación vital rápida y eficaz de dos días permite el descubrimiento y el control inmediato de un enorme potencial energético individual, relacionado con las «aperturas temporales». Este control permite encontrar los mejores potenciales disponibles.
El segundo día permite desencadenar y controlar las intuiciones para usarlas lo mejor posible en el día a día. Lejos de oponerse a las diferentes búsquedas de equilibrio y a las diversas terapias, este control permite optimizarlas.
Equilibrarse contribuye a equilibrar a los demás así como al planeta, el cual, por el solo hecho de nuestra ignorancia, se desequilibra...
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