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miércoles, mayo 16, 2018

Los hijos, unos maestros


Percibo que el día de la madre y  los demás días establecidos no se  escapa a los tentáculos del Dios Mercurio, el consumismo. Cada día, sin importar la fecha  es la oportunidad para celebrar la vida de esos seres que amamos. No obstante respeto los que quieren honrar estos días y se hacen presentes.

A propósito del día de la madre mi tío Tulio, que ya casi es nonagenario me llamó para decirme: “te quiero felicitar por la  belleza de hijo  que tienes”. Le recordé: “que tengo dos”, me replicó, “lo olvidé, es que  trato más a Danielito”. Y es que Daniel apoya a mi tío en todos los temas de tecnología a los que Tulio no encuentra respuesta, si  traba el celular, si se le coló un virus a su pc o cuando quiere cambiar la cama de sitio. Dany con paciencia y amor lo apoya, sin esperar nada a cambio.

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sábado, noviembre 18, 2017

¿Se extingue la llama cuando llegan los hijos?




Después de que vienen los hijos, muchas hombres empiezan a ver  a su pareja únicamente  como la madre de sus hijos. Ello no quiere decir que ya no te ama, aún  te ama,  pero  de una manera diferente.

Y cuando esto sucede él  no se atreverá a concretar contigo las fantasías sexuales que sí se arriesgará a pedirle a otra con la que se engancha genital,   eróticamente. ¿Ama a esa otra? No, transita con ella su sexualidad.



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domingo, octubre 15, 2017

¡Eres una manzana podrida!


Susana es del sur, cuando chica se revelaba, era desobediente, vociferaba  y se vestía como una hippie, su madre que no toleraba ese comportamiento le gritaba: “vos sos una manzana podrida”. Susana se alzaba de hombros y seguía desobedeciendo, siendo altanera,  vociferando.

Susana salió de la escuela, luego  del colegio y finalmente se recibió en la universidad de ingeniería eléctrica, trabajó en varias empresas, saltando de aquí para allá, en ninguna parte pudo echar raíces. Se ha pasado  la vida cargando en sus hombros el mandato de su madre: “siempre me he sentido como una manzana podrida”

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miércoles, marzo 08, 2017

Dile que estamos esperando que se vaya







Miguel tiene 20 años, es un chico delgado, introspectivo y sonriente, llega a mi consultorio acompañado de su padre y de su madrastra, ella lo trata con tanto afecto e interés que pensé que era la madre.

Siempre que los padres me traen un hijo, sin importar la edad,  me explican los síntomas y las razones por las cuales están en la consulta, quieren que no se escape nada. Ignoran que para un terapeuta lo importante es el sentir del paciente, de qué manera él o ella ha leído cada evento, cada experiencia,  pues todos asistimos al  espectáculo de la vida a nuestra manera.


Respetuosamente les pedí a los acompañantes que me dejaran a solas con el chico. El espacio de terapia es un espacio sagrado donde mi paciente se  permite ser, expresar todo lo que le viene en gana, sin barreras, sin miedo, sin restricciones, nada de lo que se diga allí es vetado, censurado, considerado bueno o malo, por nada será juzgado, es un espacio para expresarse libremente. Cuánto agradecen los chicos este gesto, aunque tengan buenas relaciones con sus padres. Hay cosas que son de ellos, pecadillos que no quieren que sus padres se enteren o que quizá,  ellos conocen pero que se avergüenzan de recordarlos frente a ellos. 

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miércoles, marzo 01, 2017

¿Quieres lucir así, como ella a los 84?





Esta fotografía de mi madre, sin photoshop,  la captamos la semana anterior mientras disfrutábamos de una semana de playa. Nunca pensé que mostraría a mi madre en traje de baño, pero definitivamente luce tan fantástica que no resistí la tentación de contarte sus secretos. 

Mi madre canta a los cuatro vientos su edad y no es para menos, ¿verdad? ha sido mi alumna aventajada y como una esponja ha absorbido todo el conocimiento y la información que le que compartido para estar maravillosa física, mental y espiritualmente.

Empecé a transitar por el yoga a la edad de los 17 años...

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sábado, diciembre 10, 2016

¿Seré yo la del problema?




Muchas veces cuando sucede algo al interior de una relación,  trátese de relación padre-hijo, jefe- subalterno, o entre parejas, regularmente escucho a quien tengo enfrente poniendo la responsabilidad de esa situación de fricción,   en el otro. No es el caso de Julia.


Había trabajado con ella cinco años atrás y se marchó, como es de esperarse,  en el momento en que se enamoró de  Gabriel, es lo natural, ¿vas a ir a contarle a tu terapeuta que estás feliz y  las estás pasando estupendo?... 


domingo, marzo 13, 2016

Bendición de tu madre


Ayer necesitaba compartir con mi terapeuta un tema y me encontré con esta preciosa perla que quiero compartirá contigo. Todo en esta melodía te cautiva, la música, la letra y la voz de Snatam Kaur. Ella es una cantante americana que realiza música devocional hindú y kirtan. Snatam Kaur viaja por todo el mundo llevando un mensaje de paz y amor. Además es profesora de yoga.


Escúchalo y anímate a compartirlo a dedicárselo a tus hijos. Es posible que sólo escuchen la mitad, así son los chicos y los no tan chicos, tal vez dirán: ¡esas cosas de mi mamá! O ¡con lo que sale mi mamá. o te amo madre, ese  fue el mensaje que me devolvieron los míos. No importa como reaccionen tus hijos tu intención amorosa les llegará.

jueves, febrero 25, 2016

¿Negación o aceptación?


La joven madre me dijo que lo había olvidado todo, que era un asunto del pasado, que no tenía resentimiento alguno con su padre por el maltrato que le había infringido a ella, a sus hermanos, pero sobre todo a su madre. Se había dejado de preguntar ¿Por qué su madre no se había ido de una buena vez? ¿Por qué permitió que la ultrajaran de esa manera?, eran las mismas preguntas que se hacía a sus cinco años y no podía entender. Y repitió, todo ha quedado atrás, he absuelto la cobardía de mi madre y las canalladas de mi padre. ¡He levantado a mis hijos con tanto amor! 
La llevé al proceso y cuando hizo conexión con su sabiduría interna, ésta le mostró que todo estaba aún allí, afloró, ella se vio de frente con todo su dolor de infancia, las golpizas y la humillación del padre, la sumisión de la madre, todo era tan vivo y real…
¿Ella estaba en negación? No, ella había absuelto a su padre desde su saber, pero había algo inconsciente que le generaba angustia,  había algo que no le permitía avanzar, concretar sus sueños, que la llevaba a dilatar sus proyectos,  había un miedo que venía de algún lado y le quitaba toda la fuerza, el empuje  y la energía para continuar, por ello estaba allí, pidiendo ayuda, buscando respuestas, disponiéndose para la transformación.

miércoles, febrero 10, 2016

La persistencia que aprendí de mi madre


Aprendí de mi madre la persistencia, algunos dirán que es cabeza dura, yo, que cree en los milagros, la he visto materializarlos, cuando una idea se le mete en la cabeza no concibe una diferente. Aquí dos perlas.

Mi hermano Manuelito se perfilaba, sin ningún test de coeficiente intelectual, como el niño genio, tenía una habilidad extraordinaria para desbaratar cosas y averiguar su funcionamiento a riesgo de recibir una paliza, porque en el aprendizaje muchas cosas quedaban inservibles. Todo el que conocía a Manuelito decía a mis padres, él tiene que entrar al Pascual Bravo para que explote esas habilidades.

Cuando Manuelito terminó la escuela mi madre se presentó en el Pascual Bravo para pedir el cupo, madrugó mucho, pero no sabía que había gente haciendo fila desde las tres de la mañana. A las 2 de la tarde cerraron las puertas del colegio, el rector dio la orden:

— “Manda a decir el rector que se retiren, ya no hay más puestos”. Dijo el portero.

— Cómo, replicó mi madre, mi hijo tiene que entrar aquí.

—Señora, el rector ya dio la orden de cerrar las puertas, retírese por favor.

—Quiero hablar con el rector.

—Señora, está muy ocupado.

—Pues aquí lo espero.

—Lo va a tener que esperar ahí afuera porque tengo orden de no dejar entrara a nadie más.

Mi madre se apostó en la puerta del colegio, sin afán alguno, pidió las señas del rector y cuando éste se retiraba del colegio lo abordó:

—Rector lo estoy esperando desde las 2 de la tarde, me le va abrir un cupo a mi hijo

—Señora, ya le informaron, no tenemos más puestos. Vuelva el próximo año.

— ¡El año próximo! No, mi hijo termina su primaria y tiene que empezar a estudiar ya.

—Señora no podemos crear más puestos. Tenga usted una buena noche.

—Rector, mañana vuelvo.

Y efectivamente, al día siguiente mi madre se levantó muy temprano, fue al colegio, de nuevo buscó al rector y éste volvió a darle la misma respuesta. “No tenemos más puestos”. Mi madre, le respondió, mañana vuelvo rector. Y así lo hizo por varios días.

Llegaba a la casa y nos contaba que aún no había conseguido el puesto para Manuelito, al tiempo que afirmaba “la constancia vence lo que la dicha no alcanza”.

Y un día admirado, agotado o fastidiado ante la insistencia de mi madre el rector finalmente le dijo, señora, venga mañana a matricular a su hijo.

Con los años su persistencia no ha menguado. Recientemente quería regalarle un libro a mi hermano Juan Carlos, me pidió sugerencias, le dije que él estaba entusiasmado leyendo a Wayne Dyer, ella quería tomar parte en la decisión del título así que hice una búsqueda en la web y le leí apartes de varios libros quedó fascinada con “Tu Yo sagrado", esta precioso, consíguele ese.

Contacté las librerías de la ciudad y ninguna contaba con existencias, el libro estaba descontinuado, entonces llame a mi madre para decirle que cambiara de decisión, ya imaginarás lo que dijo: No, yo quiero ese. Llamé a mi hermano Ricardo en Bogotá para que lo buscara en las extensas librerías de allí, nada, el libro estaba literalmente agotado. Estaba disponible en pdf, mi madre dijo no, lo quiero impreso. 


Lo busqué en las reventas y encontré uno en Francia y otro en Argentina, mi madre se entusiasmó. Mami pero el libro llegará en ocho días. No, lo quiero para hoy hijita, hoy es su cumpleaños, mami es imposible, mi amor, sigue buscando que el libro está por ahí. Indagué por las librerías de reventa de la ciudad, en un lado, en el otro, me arrepentí de haberle sugerido tal titulo. De pronto en una pequeña librería de reventa en el centro de la ciudad encontré el precioso tesoro, limpio sin macula alguna, en perfecto estado para hacer un precioso regalo. Pensé esto realmente es un milagro, fruto de la constancia.

viernes, enero 15, 2016

Los niños necesitan tus abrazos para sentirse parte del mundo




Cuando un niño llega a este mundo, una de las primeras cosas que va a sentir es la piel y el corazón de su madre dándole calor, recibiéndolo a la vida, a los afectos, a las emociones  y al valor de sentirse querido.

A un bebé le podemos ofrecer muchas cosas: ese alimento diario, una buena cuna, la mejor ropa y una habitación llena de adecuados estímulos visuales. No obstante, hay algo esencial que va a favorecer de una forma prodigiosa su maduración neuronal, física y emocional: son los abrazos, las caricias, las voces llamándolo por su nombre…

Los abrazos son las raíces que unen a los padres con sus hijos, es una forma maravillosa de reconocerlos, de darles fortaleza, cariño y seguridad. Los hacemos partes de nosotros mismos y del propio mundo.

Existen datos muy desalentadores sobre la crianza de los bebés en algunos orfanatos del mundo. Aquellos niños que no reciben abrazos o caricias, hace que su llanto sea menos frecuente porque comprenden que no siempre van a ser atendidos.

Su desarrollo suele ser más lento, no sienten tanta curiosidad por aquello que les rodea porque no disponen de esa seguridad para explorar, porque carecen de ese vínculo con un adulto afectuoso que les sirva de mediador en su búsqueda de estímulos, de sensaciones…

Es vital que en el día a día cuidemos de ese contacto físico con nuestros hijos, los abrazos crean conexiones neuronales, edifican sensaciones y las sensaciones pensamientos, afectos, se disuelven los miedos, las dudas, las incertidumbres… No importa que tengan dos días de vida o 12 años. Acércales a tu corazón siempre que puedas (aunque estén ya en esa edad de resistirse).
Los abrazos harán que nuestros niños crezcan sanos.

Esa íntima cercanía de piel con piel entre la madre y los hijos durante los primeros meses de vida proporciona una estimulación sensorial capaz de favorecer no solo su crecimiento, sino reforzar incluso su sistema inmunológico y regular su temperatura y respiración.

Los abrazos y las caricias van a ser el primer lenguaje que reciban los niños al llegar a este mundo. Procura que sea la lengua del corazón, de tu corazón, y que esa universalidad quede impregnada para siempre en su mente.

A pesar de que la crianza durante esos primeros meses es casi siempre muy íntima en cuanto a la relación madre-hijo, el papel de los padres también es vital, y un modo excelente de reforzar a aún más el desarrollo y la seguridad del niño.

Los abrazos edifican la personalidad

Si hay algún padre o alguna madre que no ofrece la suficiente importancia a los abrazos o las caricias, todo ello acaba repercutiendo en la propia personalidad del niño. Los abrazos son la forma más significativa de crear el vínculo entre padres e hijos.

Ese gesto de cariño hace que el niño se sienta amado. Un niño amado es un niño seguro, tranquilo, que no teme la incertidumbre, que se siente reconocido.
Los padres son el primer contacto social del niño con el mundo. Si ese primer contacto es frío, desigual o más aún, agresivo, desconfiarán a su vez del resto de contextos sociales a medida que crezcan.
Los niños necesitan de un apego seguro y estable durante su infancia. El apego fortalece el vínculo, y a la vez, hace que se sientan reconocidos.
Un niño que se siente reconocido no se siente solo parte de su familia, sino también parte del mundo. Ello hará que confíe más en sí mismo, que tenga una buena percepción de su persona y su capacidad.

Los abrazos relajan y les invitan a ver el mundo

¿Habías pensado alguna vez en ello? Los bebés pasan gran parte del día acostados en sus cunas en posición horizontal. En el momento en que un adulto lo coge en brazos lo abraza y lo mece, tienen la oportunidad de ver el mundo ante ellos, y lo hacen del mejor modo posible: en calma, sintiéndose amados.
No hay instante más placentero que esos días en que empezamos a descubrir el mundo rodeados por los brazos de nuestros padres y nuestras madres. La vida se asomaba en mil formas y mil colores, aterrante y emocionante a la vez, mientras junto a nosotros, bombeaba el corazón de nuestros familiares.

Compartirás también con nosotros que no hay nada más tranquilizador y satisfactorio que un abrazo. Si los adultos los necesitamos para reforzar el vínculo, calmar el estres o apagar dudas, en el caso de los niños la necesidad es aún más relevante.

El llanto en los bebés, por ejemplo, nunca está injustificado. Y en ocasiones, sus lloros no se deben al hambre, al frío o una molestia puntual. También ellos reclaman afecto, también ellos necesitan tus abrazos para disuadir ese miedo universal en toda criatura: la soledad y el abandono. No economices en abrazos en tu día a día, no cuestan dinero y tienen la fuerza y la intensidad de un universo entero.


domingo, diciembre 20, 2015

Tus hijos no están aquí para cumplir tus expectativas



Esta semana recibí la petición urgente de ayuda de una madre: “mi hija se recibió de psicóloga con honores, realizó una maestría y se fue al exterior a realizar un doctorado para luego hacer neuropsicología. Pero cuando apenas le faltaban seis meses para recibirse, lo tiró todo por la borda. Ahora está con un novio que es artista y ella está caminando por el mismo camino se dedicó al baile, a jugar con los niños en los parques y hasta fuma.

La angustiada madre continuó: su pareja actual parece un hippy, tiene el cabello largo y se viste de forma extraña, mi marido no lo soporta, se encierra apenas siente que llegan a la casa, mis primas, mi mamá y toda mi familia dice que inspira paz, que es un ser de luz.

Yo quiero saber si usted me puede ayudar, mis otros hijos son también profesionales, uno es arquitecto, otra es politóloga, otro es abogado, y así es toda mi familia, profesionales de bien, que trabajan en compañías bien establecidas, o tienen su propio negocio y les va muy bien. Yo estaba tan segura de mi hija, iba tan bien en todos sus proyectos y no sé qué pasó, en qué momento todo cambió, ahora estoy muy preocupada por ella. Yo quiero que mi hija vuelva a ser la de antes, que sea como todos los demás, como toda mi familia, yo soy abogada, tengo un prestigioso bufete aquí en la ciudad y espero que mi hija vuelva al redil.

Después de una larga conversión, y evaluando todo el panorama le pregunto a la madre:

— ¿Sientes que tu hija es feliz?

—Sí, mi hija es feliz, si usted la viera se levanta cantando, siempre es con una sonrisa en los labios, es muy tierna y tan amorosa…

— ¿Qué quieres tú para tu hija, qué esperas de ella? ¿Quieres que sea feliz, o quieres que sea desdichada, haciendo lo que tú y todos los demás esperan de ella?

—Yo quiero que sea feliz.

—Por supuesto, si tu hija estuviera sufriendo tú harías cualquier cosa para buscar una respuesta a su desdicha para apoyarla en la búsqueda de la felicidad. Ahora tu hija está feliz y su felicidad implica romper tus paradigmas de lo que para ti es una persona exitosa. El éxito y lo que éste significa es diferente para cada persona. En este momento tu hija después de estar mucho tiempo privilegiando la lógica, lo analítico y lo racional, está permitiéndose explorar la magia que le entrega la intuición, lo lúdico, lo artístico, las sensaciones, qué tal si empiezas a aceptar con amor este momento que ella está explorando. Es fácil deducir que tu hija es una mujer inteligente, está en un proceso de exploración y de búsqueda del cual saldrá fortalecida. Estás pretendiendo que tu hija cubra tus expectativas, y los hijos no te fueron otorgados para cumplir tus expectativas, ni para nutrir tu ego, recuerda a Jalil Gibran, “tus hijos no son tus hijos, son los hijos de la vida”.

Resistirte a aceptar la vivencia actual de tu hija te enfermará, acéptala, amala en su integridad, acompáñala en la experiencia que ahora transita y te darás cuenta que tu nivel de ansiedad se reducirá totalmente y verás con gozo que tu hija se atreve a romper paradigmas, a no seguir los dictados de la sociedad, a ser autentica, a ser feliz y su felicidad no hará otra cosa que contagiarte.

sábado, agosto 08, 2015

Decálogo de la madre consciente




Un decalogo que convoca la sabiduría de ser madre, donde el maestro es nuestro hijo.

1.He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.

2.Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.

3.No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.

4.Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.

5.Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadas para él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.

6.Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.

7.Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.

8. En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohíbo ni lo obligo.

9.Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.

10.Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.

sábado, mayo 09, 2015

Ser un hijo agradecido






No se trata de dinero,

se trata de ser agradecido

desde la orilla que puedes,

desde tus posibilidades.

Se trata de conocer al otro

de tal forma que eso que le

entregas es certero

viernes, mayo 08, 2015

El origen



"La mitad de tu Ser consiste en tu madre,
y la mitad de tu Ser consiste en tu padre.
Tú estas aquí por ellos.
Si ellos no estuvieran aquí, tú no estarías aquí.
Todo lo que te está ocurriendo,
en cierto modo, es por ellos.
Por lo tanto, cualquier cosa que hayan hecho,
tienes que agradecerlo.
Ellos siguen siendo el origen
de lo que te esté ocurriendo
y de lo que te ocurrirá.
Ellos siguen siendo tu origen,
ellos siguen siendo tus raíces.
Entonces, no lo olvides, eso es todo."

Osho

jueves, junio 26, 2014

Integrar a nuestra madre





"Si uno tiene bien integrada psíquicamente a su madre, irradiará alegría, la gente le amará, triunfará en su vida, brillará. La madre nos conecta a la vida.

La felicidad empieza muy temprano, empieza con la madre y se sigue manteniendo en la relación con ella.


El camino de la felicidad se interrumpe  cuando perdemos el contacto con la madre".


Bert Hellinger.
Imagen: 1001consejos.com

martes, agosto 20, 2013

Psicología: "El juego del rostro inmóvil"



El vídeo no esta traducido pero se entiende

¿Has probado alguna vez a quedarte inmutable ante un bebé? No reaccionar a su mirada, a su risa, a su solicitud de atención, no hablarles. Seguro que no les gusta nada. El investigador Edward Tronick realizó un experimento denominado "El juego del rostro inmóvil", con interesantes conclusiones.

La investigación pretendía profundizar en el sistema bidireccional de comunicación afectiva entre los bebés y sus cuidadores principales, para estudiar los efectos de la depresión de los padres sobre los bebés.

La principal conclusión es que el bebé hará lo posible por obtener respuesta, incuso a la edad tan temprana de tres meses, y que muestran su malestar cuando la madre no interactúa con ellos.

Se pidió a las madres que miraran a sus bebés, pero que mostraran una expresión neutra, que reprimieran el impulso de mover sus rostros y responderles de forma juguetona como sueln hacer.

Enfrentados a esta inusual falta de sensibilidad y de respuesta por parte de sus madres, los bebés trataron varias veces de iniciar ellos mismos la comunicación, haciendo sus gracias, moviendo los brazos, y en definitiva tratando de llamar la atención de la mamá.

Los investigadores observaron que antes de desistir (finalmente suelen acabar llorando) los bebés probaron con sus madres un promedio de cuatro estrategias diferentes para llamar su atención.

Tronick pidió a las madres que fingieran estar un poco tristes frente a sus bebés. Ante la muestra de tristeza, los bebés se tornaron más negativos desde el punto de vista emocional, más reservados y menos comunicativos.

En el caso de bebés con madres depresivas, cuando se enfrentan a un largo tiempo sin recibir estímulos y respuestas, la investigadora Tiffany Field descubrió que los bebés tienden a imitar la tristeza, la escasa energía, el bajo compromiso, la ira y la irritabilidad de sus madres.

En los casos más severos, si la depresión de una madre sigue durante un año o más, su bebé comenzará a mostrar retrasos constantes en el crecimiento.

Parece claro que los bebés adoptan un papel muy activo en la interacción social, desde bien pequeños. Buscan ser estimulados, divertirse y conectarse emocionalmente con sus padres, por eso o debemos dejar de hablarles, de mimarles y de animarles en sus expresiones.

Y es que, como vemos, el experimento del rostro inexpresivo puso de relieve la habilidad y la aptitud de los bebés para la comunicación emocional, una capacidad que deberíamos estimular para su correcto y feliz desarrollo, para su propia capacidad comunicativa y afectiva.

Fuente: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/17065749/Psicologia-El-juego-del-rostro-inmovil-Still.html