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domingo, abril 15, 2018

Tus palabras marcan a fuego a tus hijos



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Muchas veces los padres en medio de la ofuscación, de los trajines del día a día o con una broma hacemos juicios y  expresamos  creencias y pensamientos sobre nuestros hijos y sus actitudes. Lo hacemos  de   manera inocente y con la mejor intención. Sin darnos  cuenta que de una buena  o mala manera lo que expresamos deja una huella profunda en la psique de nuestros hijos y  más tarde eso lo retará y lo empoderará o le traerá grandes traumas

A todo esto le llamamos mandatos, una mirada,  un consejo,  una frase de alguien significativo, de alguien importante en la infancia que se incorpora. Esa incorporación podemos hacerla   de manera consciente y lo recordamos o de manera inconsciente,   no lo recordamos. De lo que no eres consciente es de la fuerza que ese mandato tiene. Todo depende de cómo su psique la lee, la recibe.

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miércoles, marzo 08, 2017

Dile que estamos esperando que se vaya







Miguel tiene 20 años, es un chico delgado, introspectivo y sonriente, llega a mi consultorio acompañado de su padre y de su madrastra, ella lo trata con tanto afecto e interés que pensé que era la madre.

Siempre que los padres me traen un hijo, sin importar la edad,  me explican los síntomas y las razones por las cuales están en la consulta, quieren que no se escape nada. Ignoran que para un terapeuta lo importante es el sentir del paciente, de qué manera él o ella ha leído cada evento, cada experiencia,  pues todos asistimos al  espectáculo de la vida a nuestra manera.


Respetuosamente les pedí a los acompañantes que me dejaran a solas con el chico. El espacio de terapia es un espacio sagrado donde mi paciente se  permite ser, expresar todo lo que le viene en gana, sin barreras, sin miedo, sin restricciones, nada de lo que se diga allí es vetado, censurado, considerado bueno o malo, por nada será juzgado, es un espacio para expresarse libremente. Cuánto agradecen los chicos este gesto, aunque tengan buenas relaciones con sus padres. Hay cosas que son de ellos, pecadillos que no quieren que sus padres se enteren o que quizá,  ellos conocen pero que se avergüenzan de recordarlos frente a ellos. 

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sábado, enero 14, 2017

…me lanzó al río




Han pasado muchos años desde que atendí a Carmela en la Fundación Unidas, allí se atiende a los desvalidos, a los desplazados, a los que no pueden pagar. Su caso me lo trajo a la memoria una periodista, redactora de Especiales El Tiempo cuando me pidió una reseña de casos, por el tema del perdón que El Proceso de Paz pone sobre el tapete, pues en psicoterapia al resignificar leemos de una manera nueva las experiencias traumáticas, soltamos, perdonamos.

Han pasado algunos años y no puedo olvidar a Carmela, ella es una mujer de piel negra, con una nariz pequeña, perfecta, alta como una palmera a la orilla del mar, reía con una tristeza profunda con los dientes más blancos y preciosos que jamás haya visto.

Carmela tenía entonces 23 años, era estudiante de enfermería, soltera, sin hijos. Apoyaba a la fundación como voluntaria.   Me plantea el siguiente motivo de consulta: “tengo dificultad para establecer relaciones con mis pares, para encontrar pareja.  Incertidumbre con mi vida académica, familiar, social. Terror de enfrentar el mundo. No soy suficientemente inteligente, ni bonita. Resentimiento con mis padres. Dolor en la garganta y una tos que siempre me acompaña, los médicos no encuentran causa orgánica alguna”.

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jueves, enero 07, 2016

Un terapeuta no aconseja




Este año atendí a una variedad de seres que llegaron a mi consulta con un dolor, una queja, una incertidumbre, la imperiosa necesidad de tomar una decisión acertada, un síntoma añejo que hablaba en el cuerpo, un problema de vinculo con el padre, la madre, los hijos, la pareja.

Cada uno llegó con la ilusión de encontrar respuestas, y la gran mayoría las encontró. No respuestas fabricadas por mí. Erróneamente aún en pleno siglo XXI se cree que los terapeutas aconsejamos, nada mas ajeno a la realidad, aunque puede ser que haya colegas que jueguen ese rol. No obstante, ese hacer se queda corto, miope, pues el verdadero papel del terapeuta, su misión, es, en definitiva, ayudar al paciente, al consultante, a encontrar las respuestas que están pulsando en su interior, asiste para elecitar, jalonar las respuestas que en su sabiduría interior se agitan, que adivina, sólo que hay asuntos inconscientes, traumas de infancia, mecanismos defensivos, que no le permiten ver, que no le posibilitan evidenciarlo de manera fácil y para lo cual necesita a otro.

Las técnicas con que hoy cuenta la psicología clínica nos permiten abordar la génesis, la raíz de los conflictos. Entonces un paciente con una fobia irracional al ajo, puede darse cuenta en un proceso de introspección guiada que su aversión nace a los cinco años, cuando ve a su madre besarse con el mejor amigo de su padre, mientras todo el ambiente está inundado de olor a ajo, y de unas vigas del techo ve colgados manojos de ajo.






Cuando se encuentra la raíz del conflicto es fácil resignificar ese momento, leerlo de una manera nueva, con los recursos que el ser de hoy tiene, calzar los zapatos del otro produce una transformación extraordinaria que moviliza cambios y bien- estar para la nueva vida, pues hay un recomenzar.

viernes, agosto 14, 2015


Ser madres con lo que tenemos

Por Ileana Medina Hernández




Con nuestros traumas.
Nuestras infancias heridas.
Nuestras miserias y nuestros miedos.
Con nuestras historias familiares de horror y misterio.
Nuestras rabias y nuestras fobias.
Nuestras imperfecciones.
Nuestros kilos de más.
Nuestros euros de menos.
Nuestros trabajos alimenticios, de supervivencia.
Nuestras mañanas desquiciadas.
Nuestros gritos y nuestras lágrimas.
Nuestras madres niñas. Nuestras suegras brujas.
Nuestras cicatrices.
Nuestras enfermedades.
Nuestros pueblos feos.
Nuestros vecinos ruidosos.
Nuestros políticos estúpidos, corruptos, repugnantes.
Nuestras escuelas decimonónicas, tristes, cuadriculadas.
Nuestros maridos currantes, intentando ser hombres, amantes, amables, y no morir en el intento.
Nuestros divorcios.
Nuestro estrés.
Nuestros años.
Nuestra soledad.
Nuestros partos robados, anestesiados, maltratados.
Nuestras lactancias agrietadas, dolorosas, imposibles.
Nuestra neurosis.
Con este mundo asfixiante que no está diseñado para tener hijos y no lo pone nada fácil, pero los niños son lo único que lo hace más habitable, más esperanzador.
Ser madres como podemos.
Ese es el mérito.

martes, agosto 05, 2014

Situaciones que te marcaron cuando niño y ahora te afectan como adulto




A continuación los resultados de diversos estudios que evidencian como las experiencias de infancia marcan definitivamente nuestra adultez. No es una regla a raja tabla. Cada ser humano es diferente. Siendo distinto elige vivir los asuntos traumáticos de una manera diferente, eso es un misterio. Lo que sí es determinante es la presencia de las figuras significativas de infancia, padres, abuelos o tutores. Decía entonces que el alma decide como vivir el trauma por identificación con esa figura paterna significativa o por reacción. 

Muchos subestiman la infancia de las personas, no les dejan tomar sus propias decisiones o no les permiten vestirse como ellos quieren, tener amigos o escuchar la música de su gusto. Los padres pueden llegar a ser muy aprensivos con sus hijos, y ésto, sin duda, trae consecuencias a largo plazo, que se pueden manifestar durante toda la adultez.

Diversos especialistas explican cómo las actitudes de las personas que se relacionaron contigo pudieron afectar, de manera positiva o negativa, en tu desarrollo como adulto.

1) Si tus padres no te dejaron tomar tus propias decisiones puede que seas un adulto codependiente

No comer lo que tú querías, obligarte a usar ropas que no te gustaban y asistir a juegos con compañeros que no te caían bien, son factores que la doctora en salud mental Laura JJ Dessauer, explica como el inicio de una futura vida codependiente.

Esto quiere decir que mientras vayas creciendo irás buscando a personas que tomen el control por ti. Dejarás que tu pareja, por ejemplo, tenga todo el poder olvidando, al mismo tiempo, tus propias necesidades y callando tus opiniones.

2) Si eras cercano con tu padre serás un mejor amigo

Si la relación con tu padre era íntima y amistosa, podrás tener una relación sana y psicológicamente estable con tus amigos en el futuro, incluso con tu pareja.

La doctora Nurit Nahmani investigó cómo los lazos entre padre e hijo influyen en su adultez. Una de las conclusiones de su estudio determina que la calidad entre esta relación será transmitida más tarde a través de los lazos que establezcas con las demás personas.

Es decir que si la comunicación entre los papás y los menores fue escasa o negativa ésto se reflejará en su crecimiento.

3) Si te dejaban viendo televisión cuando bebé es muy probable que hayas eliminado algunas habilidades de comunicación

Expertos encontraron que la televisión reduce la comunicación madre e hijo, y que de hecho, cuando se comunican, las respuestas que las madres pueden llegar a dar a sus hijos son completamente distintas a lo que los hijos preguntaron.

Ésto debido a que se crean lazos que no producen intercambio de conocimiento. Es muy probable que exista una conversación, una transmisión de algún  mensaje, pero sin un “feedback” o una retroalimentación, según explican los especialistas a cargo de la investigación, Amy I. Nathanson y Eric E. Rasmussen.

4) Si le copiabas todo a tus padres podrías ser un adulto más abierto de mente

Así es. Los menores suelen ver a sus padres como un modelo a seguir y copian todo de ellos, incluso si no tienen idea de lo que están haciendo.

Según el psicólogo Mark Nielsen, de la Universidad de Queensland en Australia, ésto tiene un resultado positivo a medida que los menores crecen, ya que los hace más propensos a compartir distintas culturas.

5) Si tus padres abusaron de las drogas serás un adulto serio

Si tuviste que vivir esta grave situación, ya sea con padres alcohólicos o drogadictos, es probable que hayas terminado siendo algo así como “el padre de tus padres”.

Como, al vivir este proceso, “te saltaste” la infancia, te conviertes en un adulto bastante serio, y no disfrutarías tanto al divertirte en la adultez. Por otro lado, estos menores tienden a crecer siendo en exceso responsables, según dice la trabajadora social y “entrenadora de vida” M. Joy Young.

6) Si tuviste un trauma en tu infancia podrías ser obeso en el futuro

Diversos estudios han encontrado una relación entre los abusos sexuales y los desórdenes alimenticios.

Según una encuesta realizada en 2007, las mujeres que han sufrido un abuso durante su infancia tienen un 27% de probabilidades de ser obesas, comparadas con las que no han vivido este tipo de violencia.

Por otro lado, los hombres que han sido victimas alcanzan un 66% de probabilidades de padecer obesidad en su adultez, según otro estudio de 2009.

7) Si fuiste maltratado cuando niño eres dos veces más propenso a estar deprimido en tu vida de adulto


Charlotte NC Child Portrait Photographer (CC)

Un estudio del King’s College en Londres, encuestó a cerca de 26.000 personas sobre los maltrataros que pudieron recibir en su infancia. Los expertos encontraron que quienes habían vivido episodios de violencia, tendían a presentar 2,27 veces más cuadros de depresión en su vida como mayores.

Los maltratos que se tomaron en cuenta para la investigación van desde el rechazo de la madre, la dura disciplina del padre y el auto-daño.

8) Si sufriste de bullyng serías un adulto menos funcional

Una encuesta trabajó junto a 7.771 personas, cuya edad variaba entre los 7 y los 50 años, y encontró que los menores que habían sufrido de “discriminación fuerte” durante su infancia tenían “peores relaciones, aumento en la depresión, mayor ansiedad, menor nivel educativo y menores ingresos”,según el doctor en psicología Drew Ramsey.

9) Si tu padres se divorciaron cuando menores tendrás escasas relaciones con ellos

Si viviste el divorcio de tus padres entre los 3 y 5 años probablemente tendrás una relación bastante insegura con ellos durante tu vida como adulto, según R. Chris Fraley de la Universidad de Illinois.

Sin embargo, la misma investigación, concluyó que pasar por esta etapa no necesariamente augura que vayan a fracasar en sus propios matrimonios.