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martes, enero 19, 2016

Mamá habla a tu hijo mientras duerme



En mi seminario cómo lograr el éxito a través de la armonía física, mental e interior, sugiero a las madres esta terapia, hablar a sus hijos de forma positiva y constructiva mientras ellos duermen. Es un  momento precioso para afianzar su confianza y seguridad a través del amor que tu como madre le brindas. Los resultados son realmente sorprendentes.  Aquí la bella historia de una colega que logró llevar a su hijo autista a otro nivel.  

Es muy importante decirle estas palabras a tu hijo todos los días, ya sea que sufra de autismo o no. La psicóloga Olga Valjajeva entrega una sencilla receta que usó en una batalla contra el autismo de su hijo. Enfrentó este trastorno y se preparó para luchar. Olga Valjajeva llevó a su hijo al doctor con más frecuencia. Un psiquiatra le dio un regalo invaluable; él le comentó sobre un tratamiento para el autismo en una clínica de Inglaterra.

Las madres de los niños afectados, cada noche, implementaban una simple terapia. Esperaban que su hijo o hija se durmiera, y luego, después de 15 minutos, cuando el niño entraba en la fase activa de sueño le decían:

“¡Te amo! ¡Estoy orgullosa de ti! ¡Estoy encantada de que seas mi hijo! ¡Para mí eres el mejor hijo del mundo! ”

Los médicos de la clínica han comparado a los niños cuyas madres hacen este ejercicio en las noches, con los niños a los que nadie ha hablado en las noches. Los resultados fueron dramáticos: los niños que recibieron las palabras llenas de amor, se recuperaron mucho más rápido.

Olga dice:

“Al principio dije sólo esas palabras a mi hijo. Más tarde, empecé a improvisar y agregar otras palabras, llenas de amor. Cinco años han pasado desde entonces, y yo todavía las susurro en la noche para mis dos hijos. Mi hijo mayor ya no sufre de autismo. ¡Estoy segura de que mi terapia nocturna jugó un rol importante!

Hay algo muy importante para mis hijos y para mí: ¡la magia del amor maternal está trabajando en ambos lados! Un maravilloso sentimiento de cercanía se creó con ambos. Por la noche, mientras los abrazo y les digo una palabra gentil siento cómo nuestra cercanía mutua crece y se fortalece. El resto está en el pasado, todo lo que nos estaba haciendo daño -peleas y malentendidos mutuos.

Con el tiempo, he leído que a un niño se le debe decir constantemente:

– Si pudiéramos elegir, de todos los niños del mundo, ¡te elegiríamos sólo a ti!

y: – ¿Te he dicho hoy que te quiero mucho? Me di cuenta de que para un niño es muy importante sentirse especial y necesario para los padres tal cual es.

Esto es lo que les digo: Estoy muy contenta de que existas.

Esta afirmación es especialmente útil para los hijos que fueron no deseados. Por ejemplo, si tu querías una hija y por mucho tiempo no te podías conciliar con el hecho de que tuviste un varón, es importante transmitirle al niño: ¡Estoy feliz de que eres un niño!

Qué más debería hablar con el niño: ¡Te quiero mucho! ¡Eres NUESTRO hijo querido! Aquí la palabra clave es “nuestro”. Ayuda al niño a aceptar por igual a ambos padres.

Durante el día, si peleaste con el niño, dile: Lamento que hayamos llegado a una situación en la que tuve que retarte.

Nunca diga todas estas palabras mecánica: ¡Te amo! ¡Estoy orgulloso de ti!

Las palabras ayudan mucho cuando se tejen con los sentimientos. Así que dilas con mucha emoción sincera.

A partir de mi hijo, me di cuenta de que las palabras juegan un rol curativo, si es que estas salen del interior. La relajación logra llegar y el espasmo interior desaparece.

El tratamiento de la terapia con palabras de amor no tiene que durar mucho tiempo. Sólo tres a cinco minutos llenos de emociones fuertes. Es importante que lo hagas todos los días. No te olvides de decirle al niño todas estas palabras, varias veces durante el día también en vigilia.

Sin ninguna razón, cuando pases a su lado, con suavidad abrázalo y besa su cuello. Lo recordará por toda la vida.

sábado, septiembre 12, 2015

Una alternativa para que tu hijo pierda la ansiedad a las matemáticas



Soy malo para las matemáticas o nunca fui bueno para las matemáticas, son dos expresiones muy utilizadas por quienes nunca pudieron lidiar bien con el desafío de resolver problemas de álgebra o aritmética. Y lo peor es que la consecuencia de ello es conformarse con seguir estudios de letras y dejar de lado cualquier aspiración de apostar por el mundo de los números y las ciencias.

Sin embargo, parece que no tendrá que ser más así, porque un reciente estudio denominado http://med.stanford.edu/news/all-news/2015/09/tutoring-relieves-math-anxiety-changes-fear-circuits-in-children.html de Vinod Menon, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Standford, plantea que detrás del aparente bajo rendimiento en la materia, lo que suele haber es un gran temor que genera niveles de ansiedad que son incompatibles con la tranquilidad que se requiere para afrontar la resolución de problemas.

Para poder resolver el problema, lo que sugiere a partir de los resultados de la investigación, es reducir los niveles de ansiedad, usando la terapia de la exposición, esto es, involucrando permanentemente a los niños con las matemáticas, a través del apoyo de un tutor individual.

Esta conclusión se basa en los resultados de un test  http://scsnl.stanford.edu/documents/Wu_SEMA_2.pdf sobre los niveles de ansiedad de 46 alumnos de tercer grado (8 años) que permitió agruparlos entre los ansiosos y los no ansiosos frente a las matemáticas. Como consecuencia de esta categorización, se observó a través del escáner cerebral que los alumnos más ansiosos, revelaron mayor activación de la amígdala que procesa los estímulos del miedo y emociones.

Luego se les dictó clases particulares de matemáticas, uno a uno, tres veces a la semana, con tutores individuales. Si bien, luego de 8 semanas, los dos grupos mejoraron en el rendimiento, los que originalmente eran más ansiosos se observaron sin movimiento en las amígdalas, lo cual significa que estaban menos ansiosos.

Esto significa, que el refuerzo recibido por los tutores, contribuyó a que los niños se sientan más seguros en la resolución de problemas y menos temerosos de enfrentarse a las matemáticas.

El gran desafío es cómo se traslada ese efecto a la escuela, sin necesidad de que todos los alumnos tengan que tener un tutor individual que les quite la ansiedad frente a las matemáticas.

Por ello, Menon ha ofrecido continuar sus investigaciones para determinar si la tutoría computarizada tendría el mismo efecto en la reducción de ansiedad. Si se lograse eso, se reduciría drásticamente la cantidad de personas que hay en el mundo que se sienten negadas para los números.

sábado, agosto 08, 2015

Decálogo de la madre consciente




Un decalogo que convoca la sabiduría de ser madre, donde el maestro es nuestro hijo.

1.He parido un hijo que no es mío. Lo entrego al mundo.

2.Este hijo no ha venido a cumplir mi proyecto, ni los proyectos de mi árbol genealógico, sino el suyo propio.

3.No lo bautizo con ningún nombre ya presente en el árbol, ni con nombres que le impriman un destino.

4.Se lo doy todo, lo crío con afecto, sin dejar de ser yo misma, sin adicción al sacrificio, sino con responsabilidad y desde la libertad.

5.Le ofrezco herramientas que ayuden a construir el edificio de su propia vida, pero acepto que tome libremente las que el juzgue adecuadas y rechace las inadecuadas para él. Me doy cuenta que la mejor manera de enseñar a un hijo no es con mítines, ni con límites, sino con el ejemplo.

6.Acepto que deje de llamarme “mamá” cuando él lo decida, para pasar a llamarme por mi propio nombre, porque así rompe lazos de dependencia y la relación entre ambos se equilibra.

7.Le permito y facilito que tenga un espacio privado e íntimo en la casa que sienta como su propio territorio.

8. En cuanto a la elección de sus amistades, de su carrera, de sus actividades de ocio, etc., le escucho, le doy mi parecer, pero no selecciono nada por él, ni le prohíbo ni lo obligo.

9.Dejo que mi hijo cometa errores, que se caiga, que no sea perfecto. Comprendo que cada fracaso es un cambio de camino y con ellos se crece cada día; si lo protejo demasiado lo bonsaitizo, nunca será adulto.

10.Jamás definiré a mi hijo (“es tranquilo”, “eres nervioso”, “es tímido”…), porque entiendo que los niños se forman su autoconcepto a partir de lo que sus padres dicen de él. Le transmito que dentro de él están todas las posibilidades del ser, lo es todo en potencia.

miércoles, abril 22, 2015

!Mi hijo está robando!




Hacía varias semanas que no hablaba con Estefanía, su tono de voz me sonaban inusual, también la hora, eran las 10 de la noche. Después de las formalidades respectivas me lanzó a la cara: Víctor Manuel, está robando y sólo tiene ocho años. No la interrumpí, ella prosiguió.

¡Como pude ser tan ingenua! Esto viene de tiempo atrás, una vez le robó a un compañero del colegio un muñeco y me encargué de llevarlo con el niño para que lo devolviera y pidiera perdón.

Muchas veces llegaba con dinero a casa y me decía: mami imagínate que hoy me encontré dos mil pesos, mami hoy me encontré tres mil… yo pensaba: este niño si es de buenas, y le decía: parece que eres bendecido con el dinero, dale gracias a Dios.

Una vez estaba conmigo en la cocina, de pronto se desapareció. Luego regresó con un paquetico de monedas: mami tocaron la puerta y cuando abrí, mira lo que encontré. Yo seguía pensando que Víctor Manuel era bendecido con el dinero. Pero hoy rebosó la copa, me sacó veinte mil pesos de la cartera, lo confronté y me lo confesó, entonces todo ha cobrado sentido.

Tengo terror, me he esforzado por educar a mis hijo en valores, en casa no acostumbramos a decir mentiras, ¿mi hijo va a ser un delincuente?

Estefanía cálmate. Lo primero que tienes que hacer es sentarte a hablar con él, averiguar qué hace con el dinero, qué es lo que lo impulsa a robar, haz que lo devuelva e imponle un castigo, algo que pueda cumplir y que esté acorde a su edad y…

Estefanía me interrumpió. Eso ya lo he hecho, quiero algo contundente.

Víctor Manuel nunca ha sido mi paciente. Estefanía, sí. Te daré una formula y tú decides si eso es lo que le viene bien a tu hijo. Busca el apoyo de uno o dos agentes de policía, acude con tu hijo a un espacio donde esté seguro. Al menor descuido del niño te pierdes unos 10 minutos, en ese momento los agentes de policía aparecen, sujetan al niño y le dicen: ¿eres el niño que está robando?, pasados los diez minutos apareces, hablas con los agentes y le dices que lo suelten que tú estás trabajando con el niño en casa y frente a los policías le pides al niño que exprese su compromiso de honradez a partir de ese momento.

Conozco a mi hijo, eso es lo que Víctor Manuel necesita, mil gracias.