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jueves, junio 23, 2016

Maestro Budista da Preciosas Respuestas a Niños Con Grandes Interrogantes


Thich Nhat Hanh, el famoso maestro budista, destila para un público infantil preciosas respuestas a grandes interrogantes.

¿Qué es mindfulness?

Mindfulness es energía. Esta energía nos ayuda a disfrutar lo que está sucediendo justo ahora. La energía consciente puede traernos mucha dicha. Nos ayuda a sufrir menos y aprender de nuestro sufrimiento. Una buena manera de obtener energía consciente es cerrar los ojos y respirar despacio. Sólo pon atención a tu respiración.Si puedes disfrutar tu inhalación y exhalación, estas creando energía consciente.

¿Qué debes hacer cuando alguien se siente mal y quieres consolar a esa persona y hacerlo sentir mejor?

domingo, mayo 29, 2016

¿Postergas tu felicidad?




¿Dónde aprendimos esa manía de postergar la felicidad y trastearla para el momento siguiente?  La ponemos  allá,  un poco o mucho más lejos de donde nos encontramos.  No en el aquí y en el ahora que es donde está.

En el colegio pensamos que la felicidad vendrá cuando iniciemos nuestro pregrado. Luego que la felicidad vendrá cuando consigamos una pareja maravillosa, alguien que nos ame, nos haga reír y nos lleve al cielo. La pareja llega, vivimos unos momentos mágicos pero pensamos que tendremos la felicidad plena y total  cuando lleguen los niños, cuando haga la especialización, el máster, el doctorado, cuando viaje a las islas griegas. Cuando lleguen los nietos, cuando me retire, cuando…

viernes, enero 15, 2016

Los niños necesitan tus abrazos para sentirse parte del mundo




Cuando un niño llega a este mundo, una de las primeras cosas que va a sentir es la piel y el corazón de su madre dándole calor, recibiéndolo a la vida, a los afectos, a las emociones  y al valor de sentirse querido.

A un bebé le podemos ofrecer muchas cosas: ese alimento diario, una buena cuna, la mejor ropa y una habitación llena de adecuados estímulos visuales. No obstante, hay algo esencial que va a favorecer de una forma prodigiosa su maduración neuronal, física y emocional: son los abrazos, las caricias, las voces llamándolo por su nombre…

Los abrazos son las raíces que unen a los padres con sus hijos, es una forma maravillosa de reconocerlos, de darles fortaleza, cariño y seguridad. Los hacemos partes de nosotros mismos y del propio mundo.

Existen datos muy desalentadores sobre la crianza de los bebés en algunos orfanatos del mundo. Aquellos niños que no reciben abrazos o caricias, hace que su llanto sea menos frecuente porque comprenden que no siempre van a ser atendidos.

Su desarrollo suele ser más lento, no sienten tanta curiosidad por aquello que les rodea porque no disponen de esa seguridad para explorar, porque carecen de ese vínculo con un adulto afectuoso que les sirva de mediador en su búsqueda de estímulos, de sensaciones…

Es vital que en el día a día cuidemos de ese contacto físico con nuestros hijos, los abrazos crean conexiones neuronales, edifican sensaciones y las sensaciones pensamientos, afectos, se disuelven los miedos, las dudas, las incertidumbres… No importa que tengan dos días de vida o 12 años. Acércales a tu corazón siempre que puedas (aunque estén ya en esa edad de resistirse).
Los abrazos harán que nuestros niños crezcan sanos.

Esa íntima cercanía de piel con piel entre la madre y los hijos durante los primeros meses de vida proporciona una estimulación sensorial capaz de favorecer no solo su crecimiento, sino reforzar incluso su sistema inmunológico y regular su temperatura y respiración.

Los abrazos y las caricias van a ser el primer lenguaje que reciban los niños al llegar a este mundo. Procura que sea la lengua del corazón, de tu corazón, y que esa universalidad quede impregnada para siempre en su mente.

A pesar de que la crianza durante esos primeros meses es casi siempre muy íntima en cuanto a la relación madre-hijo, el papel de los padres también es vital, y un modo excelente de reforzar a aún más el desarrollo y la seguridad del niño.

Los abrazos edifican la personalidad

Si hay algún padre o alguna madre que no ofrece la suficiente importancia a los abrazos o las caricias, todo ello acaba repercutiendo en la propia personalidad del niño. Los abrazos son la forma más significativa de crear el vínculo entre padres e hijos.

Ese gesto de cariño hace que el niño se sienta amado. Un niño amado es un niño seguro, tranquilo, que no teme la incertidumbre, que se siente reconocido.
Los padres son el primer contacto social del niño con el mundo. Si ese primer contacto es frío, desigual o más aún, agresivo, desconfiarán a su vez del resto de contextos sociales a medida que crezcan.
Los niños necesitan de un apego seguro y estable durante su infancia. El apego fortalece el vínculo, y a la vez, hace que se sientan reconocidos.
Un niño que se siente reconocido no se siente solo parte de su familia, sino también parte del mundo. Ello hará que confíe más en sí mismo, que tenga una buena percepción de su persona y su capacidad.

Los abrazos relajan y les invitan a ver el mundo

¿Habías pensado alguna vez en ello? Los bebés pasan gran parte del día acostados en sus cunas en posición horizontal. En el momento en que un adulto lo coge en brazos lo abraza y lo mece, tienen la oportunidad de ver el mundo ante ellos, y lo hacen del mejor modo posible: en calma, sintiéndose amados.
No hay instante más placentero que esos días en que empezamos a descubrir el mundo rodeados por los brazos de nuestros padres y nuestras madres. La vida se asomaba en mil formas y mil colores, aterrante y emocionante a la vez, mientras junto a nosotros, bombeaba el corazón de nuestros familiares.

Compartirás también con nosotros que no hay nada más tranquilizador y satisfactorio que un abrazo. Si los adultos los necesitamos para reforzar el vínculo, calmar el estres o apagar dudas, en el caso de los niños la necesidad es aún más relevante.

El llanto en los bebés, por ejemplo, nunca está injustificado. Y en ocasiones, sus lloros no se deben al hambre, al frío o una molestia puntual. También ellos reclaman afecto, también ellos necesitan tus abrazos para disuadir ese miedo universal en toda criatura: la soledad y el abandono. No economices en abrazos en tu día a día, no cuestan dinero y tienen la fuerza y la intensidad de un universo entero.


martes, diciembre 29, 2015

DIEZ RAZONES POR LA QUE LOS NIÑOS NO DEBEN USAR DISPOSITIVOS ELECTRÓNICOS ANTES DE LOS 12 AÑOS




La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría establecen que los bebés de 0 a 2 años no deben tener ningún contacto con esta tecnología, de 3 a 5 años restringirlos a una hora por día, y de 6 a 18 años a 2 horas por día.

Según Cris Rowan, terapeuta ocupacional pediátrica, bióloga y escritora; los niños y jóvenes usan 4-5 veces más estos aparatos que la cantidad recomendada, con consecuencias graves y que con frecuencia amenazan su salud y su vida.

Estudios de la Fundación Kaiser y de “Active Healthy Kids”, Canadá, advierten que los dispositivos portátiles (teléfonos celulares, tabletas, juegos electrónicos) han aumentado de forma espectacular el acceso, uso y abuso de las tecnologías digitales, especialmente por los niños de muy corta edad. “Como terapeuta pediátrica, estoy pidiendo a los padres, los maestros y los gobiernos prohibir el uso de todos los dispositivos de mano para los niños menores de 12 años”: dice Rowan. Las siguientes son 10 razones basadas en estudios científicos para pedir esta prohibición.

1. El rápido crecimiento del cerebro.

Entre 0 y 2 años, los cerebros se triplican en tamaño en el niño, y continúan en un estado de rápido desarrollo hasta los 21 años de edad. El desarrollo temprano del cerebro está determinado por los estímulos ambientales, o la falta de los mismos. La estimulación del desarrollo cerebral causada por la exposición excesiva a las tecnologías (teléfonos celulares , internet, iPads , TV), se ha demostrado que se asocia con la función ejecutiva y simultáneamente con déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y disminución de la capacidad de autorregularse, por ejemplo, rabietas.

2. Retraso en el desarrollo.

El uso de estas tecnologías restringe el movimiento, lo cual puede resultar en retraso en el desarrollo. Uno de cada tres niños, ahora entran a la escuela con retrasos de desarrollo, afectando negativamente la alfabetización y el rendimiento en el aprendizaje. El movimiento de los niños, en cambio, mejora la atención y la capacidad de aprendizaje. El uso de la tecnología a la edad de 12 años es perjudicial para el desarrollo infantil y el aprendizaje, según estudios de especialistas citados por Rowan en su página web.

3. Epidemia de obesidad.

La TV y los video-juegos se correlacionan con el aumento de la obesidad. Los niños a quienes se permiten dispositivos en sus dormitorios tienen 30 % más de incidencia de la obesidad. Uno de cada cuatro canadienses y uno de cada tres niños estadounidenses son obesos. El 30 % de los niños con obesidad desarrollan diabetes, y las personas obesas tienen un mayor riesgo de accidente cerebrovascular y ataque cardíaco temprano, lo que acorta la esperanza de vida. “En gran parte debido a la obesidad, los niños del siglo XXI pueden ser la primera generación de la cual muchos no van a sobrevivir a sus padres”, advirtió el profesor Andrew Prentice.

4. Trastornos del sueño.

El 60 % de los padres no supervisa el uso de la tecnología de sus hijos, y al 75 % de los niños se les permite la tecnología en sus habitaciones. El 75 % de los niños de 9 y 10 años son privados de sueño en la medida en que sus calificaciones se ven afectadas negativamente, según estudios del Boston College en 2012.

5. Afecciones mentales.

El uso excesivo de tecnología digital está implicado como un factor causal en el aumento de las tasas de depresión infantil, ansiedad, trastornos de vinculación, déficit de atención, autismo, trastorno bipolar, psicosis y comportamiento del niño problemático.

6. Agresión.

Contenidos de los medios violentos pueden causar agresión infantil. Los niños pequeños están cada vez más expuestos a la creciente incidencia de la violencia física y sexual en los medios de comunicación actual. Programas de TV retratan sexo explícito, asesinatos, violaciones, torturas y mutilación. En los EE.UU. se ha clasificado violencia en los medios como un riesgo de salud pública debido a un impacto causal sobre la agresión infantil, según estudios de Huesmann en 2007, cita Rowan.

7. Demencia digital.

Contenidos de los medios de comunicación de alta velocidad pueden contribuir a déficit de atención, así como la disminución de la concentración y de memoria, debido a la poda de pistas neuronales de la corteza frontal cerebral, según estudios de Christakis 2004 y Pequeño 2008. Los niños que no pueden mantener la atención no pueden aprender.

8. Adicciones.

Los padres atribuyen cada vez más a la tecnología, el aislamiento de sus hijos. Por su parte ante la falta de apego de los padres, los niños se unen a los dispositivos, lo que puede resultar en la adicción. Uno de cada 11 niños de 8-18 años son adictos a la tecnología.

9. Emisión de radiación y cáncer.

Ya en 2011, la OMS clasificó los teléfonos celulares (y otros dispositivos inalámbricos) como un riesgo de categoría 2B (posible carcinógeno), debido a la emisión de radiación (OMS 2011). James McNamee, de “Health Canada”, en octubre de 2011 emitió una advertencia de precaución que indica: “Los niños son más sensibles a una variedad de agentes que los adultos y a que sus cerebros y sistemas inmunes todavía se están desarrollando, por lo que no se puede decir que el riesgo sería igual para un adulto que para un niño”.

En diciembre de 2013 el Dr. Anthony Miller de la Universidad de la Escuela de Salud Pública de Toronto recomendó, basándose en una reciente investigación, que la exposición a señales de radio debe ser reclasificado como 2A (probable carcinógeno), no como 2B (posible cancerígeno). La Academia Americana de Pediatría solicitó la revisión de las emisiones de radiación EMF de dispositivos de tecnología digital, citando tres razones relativas a la repercusión sobre la infancia.
10. Insostenible.

Las formas en que los niños son criados y educados con la tecnología ya no son sostenibles –dice Rowan.

“Los niños son nuestro futuro, pero no hay un futuro para los niños que abusan de la tecnología”.

Fuente: 10 Reasons Why Handheld Devices Should Be Banned for Children Under the Age of 12.

martes, marzo 31, 2015

“Mucho tiempo para ser adulto, poco para ser niño”. Entrevista a Christopher Clouder, experto en pedagogía alternativa



OTRA EDUCACIÓN ES POSIBLE, cuando se quiere de verdad y cuando el objetivo es que seamos felices y mejores personas.

Christopher Clouder, presidente de la Federación de Escuelas Waldorf,  Imma Sanchís quien le entrevistó en La Contra de La Vanguardia  le define así:

Es un hombre educadísimo y ponderado que vive para dar a los niños una larga infancia y al mundo jóvenes empáticos con una inteligencia emocional, y por ende intelectual, superior a la media.

Se trata de uno de los educadores más queridos y autorizados para hablar sobre la pedagogía Waldorf: 2.000 escuelas de educación primaria, secundaria y bachillerato y 1.900 de educación infantil en más de 90 países, desde los más desarrollados hasta los menos.

Es una pedagogía, fundada por Rudolf Steiner, figura destacada del pensamiento alemán de principios del siglo XX, que responde a cuestiones clave como qué aprender, cuándo y cómo – de acuerdo con el desarrollo neurológico del niño-, y pretende formar personas emocionalmente preparadas para vivir en armonía.

Esta es la entrevista:


Tengo 60 años. Nací en York y vivo en Sussex, en el sur de Inglaterra. Estoy licenciado en Humanidades y toda mi vida la he dedicado a la pedagogía: ahora formo profesores. Casado, dos hijos y cuatro nietos. Soy un socialdemócrata. Creo que el hombre no es sólo lo físico, sino que también es una entidad espiritual que debe desarrollarse.

El sistema pedagógico Waldorf es todavía hoy revolucionario.
Sí, pese a que lo inició un filósofo austriaco a principios del siglo XX, Rudolf Steiner.

¿En qué se basa?
La idea fundamental es que la educación debe respetar y apoyar el desarrollo fisiológico, psíquico y espiritual del niño. Un buen desarrollo emocional es la garantía para un buen desarrollo intelectual.

Primera fase, de los 0 a los 7 años.
En esta fase los niños se relacionan con el mundo físicamente, el aprendizaje viene a través del juego. Pero lo básico a esta edad es que se sientan arropados y seguros. Todos los niños vienen con talentos, y cuando ellos saben que los adultos a su alrededor respetan esos talentos, pueden hacerlos florecer.

¿Y el aprendizaje más académico?
Más adelante, porque lo importante a esas edades es que los niños sean niños. Hay mucho tiempo para ser adulto y muy poco para ser niño. Fíjese en el desarrollo del cerebro: los niños aprenden a través del movimiento. Un niño sentado en una silla es algo extraño al proceso de aprendizaje.

¿No les enseñan ni a leer ni a escribir?
No. A través del juego se les dan las capacidades del lenguaje para que en la siguiente etapa aprendan rápidamente a leer y escribir. Tienen muchas experiencias de escuchar y de hablar. Lo fundamental es que perciban que aprender es una experiencia alegre, así pasan a la segunda etapa con muchas ganas de aprender.

¿Qué define la etapa de los 7 a los 14?
Lo importante en este periodo no es tanto lo que aprenden como la relación que tienen con lo que aprenden. Porque lo que uno aprende, con el tiempo lo olvida, pero no olvida lo que ha sentido respecto a lo que ha aprendido. Es la etapa de los sentimientos. Según las últimas investigaciones neurológicas pensamos a través de nuestros sentimientos.

¿Qué es lo importante en la pubertad?
Ahora sí, el intelecto, porque es ahora cuando se acercan a las materias de una manera más analítica. Pero durante todas las etapas las actividades artísticas son esenciales y centrales; y en nuestras escuelas viven sin la presión de los exámenes.

¿Y luego se adaptan a las exigencias de la universidad?
No competimos, pero las notas que obtienen y la adaptación a la universidad de los niños educados con este sistema son claramente superiores a la media, y tienen habilidades sociales de tolerancia y de creatividad remarcables según demuestran los estudios realizados en Austria, Suecia y Alemania.

¿Por qué cree que es así?
Porque han adquirido un sentido de la autovalía a través del trabajo artístico y han aprendido a amar el estudio. Es muy importante que los niños tengan desafíos en la educación, pero la educación es integral y no todo se puede examinar, por ejemplo la empatía del niño.

Valor fundamentales para ser feliz.
El niño debe competir consigo mismo, no con sus compañeros, esa educación emocional les da seguridad y capacidad de colaboración.

Cada vez son más los niños con déficit de atención e hiperactivos, ¿por qué?
Son problemas que corresponden a nuestro tiempo. Convertimos a los niños en consumistas. Y el consumo, por definición, nunca se satisface, siempre hay algo mejor, y los niños son muy vulnerables a eso.

Los niños tienen mucho estrés y desde muy jovencitos.
Demasiadas obligaciones. La tensión de medirse con los otros y la que soportan por un suspenso es un drama en su vida.

Ustedes cambian exámenes por atención.
Así es, un profesor sigue a un alumno en las materias principales durante muchos años, no necesita examinarlo para conocer su nivel. Otro punto de estrés es la tecnología moderna, útil y beneficiosa en general. Pero a los niños, expuestos horas y horas frente a pantallas, eso los limita respecto al mundo.

¿Por qué?
El mundo deviene un entretenimiento; esperan que las cosas cambien rápidamente porque eso es lo que ellos ven continuamente en la televisión, ordenadores y videojuegos.

¿Qué es lo más importante que podemos dar los padres?
Ser padre hoy día es difícil, porque la extensión de la familia tradicional se ha perdido y con ella la diversidad de modelos. Y también han perdido el contacto con la naturaleza, que es muy nutritiva para ellos. Mi consejo sería que los padres sean conscientes de que sus hijos necesitan naturaleza y tiempo, porque la palabra que más oyen es corre.

¿Tiempo para ellos y tiempo con ellos?
Sí, en Inglaterra el tiempo que pasan los padres con sus hijos a diario son 12 minutos. Y también necesitan tiempo para desarrollar su imaginación, para aburrirse y para soñar. ¿Me pedía un consejo?

Sí.
Einstein decía que si quieres que tu hijo sea sabio, cuéntale historias; y si quieres que sea más sabio todavía, cuéntale más historias. Cuéntenles a los niños historias cada día, cuentos y más cuentos de hadas.

En la pubertad, ¿cómo tratarlos?
El descubrimiento del amor más allá de la familia es un momento decisivo que el currículo escolar debe tratar dándoles pistas, ofreciéndoles textos literarios de calidad con los que puedan pensar e identificarse.

Lo de siempre, buenos maestros.
Necesitamos buenos educadores, es decir: profesores y padres, las escuelas deben ser centros de relación y de intercambio.

SE APRENDE MÁS JUGANDO QUE ESTUDIANDO - Francesco Tonucci, niñólogo


“Los niños aprenden mucho más jugando que estudiando, haciendo que mirando. El juego que hacen solos sin el control de los adultos es la forma cultural más alta que toca un niño. Los niños que han podido jugar bien y durante mucho tiempo serán adultos mejores”.

“El juego da recursos para la vida. Todas las crisis de la juventud se gestan en la primera infancia”. 

“Hoy educar significa pedir a los niños que dejen de comportarse como niños y lo hagan como adultos” 

“Los pequeños pasan sus días frente a adultos instructores, les es difícil hacer cosas raras. Así se va alimentando una necesidad de riesgo acumulada que expresará con su primera moto y en las salidas nocturnas”.

“Los pequeños no quieren estar recluidos en su habitación para jugar, ni en ludotecas, ni en todos esos espacios que construimos para que estén controlados. Lo que hace un niño controlado por un adulto es distinto de lo que hace solo. Los niños necesitan espacios donde, dentro de un clima de control social, ellos puedan hacen lo que quieran:pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas”Francesco Tonucci

IMPRESCINDIBLE entrevista para todos los padres, los profesores, los alcaldes y encargados de urbanismo, … y en definitiva para todas las personas, porque es la sociedad en su conjunto quien trata y convive con los niños y la que reproduce un tipo de crianza y educación determinado.
Francesco Tonucci (1941) es un pensador, psicopedagogo y dibujante italiano que se dedica al estudio del pensamiento y el comportamiento infantil.
Ha creado y dirige desde 1991 el proyecto La Ciudad de los Niños, que propone a los alcaldes de 100 ciudades una nueva filosofía de gobierno, adoptando a los niños como parámetro de valoración, de proyección y de cambio de la ciudad.
Critica la forma en que las ciudades están estructuradas y aconseja que estén planificadas pensando en los niños. Pero no para convertirlas en Disneylands locales sino porque él afirma que un adulto sano es el resultado de un niño que ha jugado mucho y ha tenido autonomía.
Francesco Tonucci es un autor importante a tener en cuenta junto con Christopher Clouder que ya nos advertía que “hay mucho tiempo para ser adultos y poco para ser niños” y Toshiro Kanamori y su pedagodía para ser feliz.

jueves, septiembre 11, 2014



Los mándalas como estrategia de relajación para niños
El pintar mándalas, representaciones o diagramas del hinduismo o budismo, es una buena estrategia para ayudar a los niños a relajarse y mejorar su desempeño académico.


Los mándalas (o mandalas) son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo donde se representa el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración). Por lo que generalmente es representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular, que simboliza los cuatro puntos cardinales, cada parte adornada con diversos diseños geométricos o de la naturaleza. Son dibujos bastante vistosos y que pueden llenarse de muchos colores. Fuera del simbolismo religioso, este tipo de dibujos nos permite aplicarlos como técnica de relajación para niños, especialmente aquellos con TDAH o algún otro tipo de trastorno que afecte la conducta, pues favorece la atención y la creatividad, entre otras habilidades.

La estrategia es sencilla, pero es necesario considerar algunas cosas antes de realizarla:
Imprimir o dibujar los mándalas en hojas con fondo blanco. El grosor depende del material que utilizaremos para darle color, eligiendo papel grueso si usaremos pinturas de agua, o papel delgado si serán crayones o lápices de colores.

Preparar el área de trabajo, eligiendo un lugar limpio y cómodo. Se recomienda una superficie plana como una mesa o el suelo, una silla a la altura del niño o un tapete si éste estará en el piso. Conviene colocar también, en el caso de la utilización de pinturas de agua, periódico o una bolsa de plástico extendida debajo del área donde se realizará la actividad.
Tener los materiales a la mano, colocando en el lugar de trabajo lo que se necesitará para que no exista la necesidad de suspender la actividad por falta de algún aditamento. Es importante pensar en todos los detalles que se pueden presentar a la hora de darle color a un dibujo, algunos niños necesitarán una goma de borrar para corregir algún trazo, otros derramarán pintura por accidente y necesitarán un nuevo dibujo. El prever este tipo de situaciones nos dará la oportunidad de que la actividad sea placentera para el adulto y el niño.

Adecuar los materiales si es necesario. Por ejemplo, si el niño es pequeño o tiene algunos problemas de motricidad, podemos utilizar colores o pinceles gruesos. Si tiene problemas de visión (miopía, astigmatismo, etc.) el dibujo puede imprimirse en un tamaño mayor, delineando muy bien el contorno de las figuras para que puedan ser vistas mejor con un plumón, o incluso dándoles relieve con silicón líquido para que pueda sentir dónde acaba el dibujo. Todas las adecuaciones que se hagan deben responder a las necesidades específicas de cada niño.

Una vez que tenemos todo preparado, iniciamos la actividad dando a elegir al niño, entre dos o tres dibujos, el mándala que desee pintar. Le indicaremos que puede utilizar los colores o trazos que desee, mientras respete el contorno del círculo. Podemos pedirle que nos explique lo que ve representado y su plan para darle color o simplemente dejarlo para que en silencio realice la actividad. Ayudamos a la relajación del momento poniendo música clásica o sonidos de la naturaleza como fondo, en un volumen muy suave, que apenas se escuche y, si el niño lo tolera, añadir el aroma de una vela o un perfume.

En mi experiencia, el pintar mándalas ayuda a que los niños puedan relajarse y mantener la atención durante otras actividades académicas o que requieren un trabajo de razonamiento arduo, como las matemáticas o la lectura. Aunque también funciona para que, después de que estuvieron trabajando mucho tiempo, el pintar los prepara para descansar o seguir con otras actividades.

Usualmente se pueden combinar ambas variantes, dejando que el niño pinte la mitad del mándala antes de la actividad y la otra mitad después de haberla terminado. Cuando el dibujo esté coloreado completamente servirá para decorar el salón de clases, guardarse en una carpeta o ponerlo en un lugar visible de la casa por unos días.

Si deseas descargar algunos mándalas para aplicar esta estrategia con tus hijos, visita la web de Orientación Andújar, que tiene más de 200 listos para imprimir.

Fuente:  https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=11074252#editor/target=post;postID=8273098814453074899

martes, julio 29, 2014

Los niños y su sabiduría infinita



La madre es una mujer joven, 25 años. Pasa por un momento de crisis, de pregunta existencial, se sume en crisis de llanto imparables. 

Su hijo tiene tres años. No entiende por qué ella está triste, habla bajito y llora todo el tiempo. Entonces le dice 
-Mamita, haz lo que yo hago me tomo un tetero y ya no tengo ganas de llorar.

viernes, marzo 28, 2014

El hambre emocional



Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia,  de adulto va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido.

Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobre adaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional.

Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”.

Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse.

Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido.

La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias en otras más presentables en sociedad. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz.

Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, cuánta agresión drene o cuántas pastillas lo duerman…no va a obtener cuidados maternos. Esto es consecuencia de una gran equivocación.

Porque toda droga va a requerir más dosis. Toda relación dependiente lo va a llevar a relaciones aún más destructivas. Toda dieta lo va a arrojar a un circuito de restricciones. Todo acceso al alcohol lo va a dejar más prisionero de sus borracheras. Y toda distancia emocional lo va a colocar cada vez más lejos en su propio desierto.

Amar concretamente a los hijos todos los días y todas las noches requiere comprender de dónde venimos, para entender las contradicciones profundas que sentimos cuando nuestros hijos pequeños nos demandan atención, presencia, conexión y amparo.

Si nos sentimos desbordados o exigidos, es urgente emprender un camino de conocimiento personal, haciéndonos cargo de las improntas básicas que tenemos grabadas bajo la falta de cuidado o de palabras. Esas necesidades infantiles no nos fueron satisfechas en el pasado.

Ahora nos corresponde reconocer qué es lo que nos ha acontecido, para decidir qué haremos hoy, es decir, cómo alimentaremos a nuestro niño herido y hambriento, para no trasladar esa hambre sobre nuestros hijos.

Laura Gutman.
Imagen Lumina Om.
Fuente: animalespiritual.com

Maneras de calmar a tu hijo/a si tuvo un día difícil


Los niños también pueden tener un mal día, pero por fortuna para ellos
cuentan contigo para que con sencillas actividades se den cuenta,
que tanto ellos como tú, con amor y cercanía,
es posible encarar y superar los problemas.

Usualmente pensamos que la infancia es la edad más feliz de la vida, una etapa que se asocia a ideas como la alegría, la armonía, el bienestar, el cuidado y la preocupación continua en torno a un niño.
Y si bien esto tiene mucho de verdad, también es cierto que cuando niños hay momentos en que nuestras emociones nos sobrepasan y pueden generar lo que ya adultos conocemos como un “mal día”.

Sí: los niños también pueden tener malos días, tus hijos también pueden sentirse decaídos emocionalmente por algo que pasa en su vida y que no son capaces de comprender o manejar.

Para situaciones como esta, te presentamos 20 sencillas acciones que el sitio The Pennington Point recomienda para “resetear a tu hijo”, para hacerle ver que aunque no podemos evitar los problemas en la vida, lo mejor es encararlos con la mente tranquila y la mejor disposición de ánimo posible.

1. Respira profundo. Pero de veras profundo. Después pequeñas respiraciones: respira mientras tú y tu hijo llevan sus manos por encima de la cabeza, expiren lentamente mientras bajan los brazos lentamente. Algunas pocas repeticiones y después de vuelta a las actividades habituales.

2. Salten. Que tu hijo deje lo que esté haciendo y dé 20 saltos. Esto es especialmente bueno cuando parecen tener energía de sobra y nada en qué ocuparla.

3. El juego de los colores. Con un día despejado o soleado puedes salir con tu hijos, llevando contigo papeles de colores que pegues en diversos lugares: un árbol, una banca, el parabrisas de un coche, etc. Una vez montado este escenario, sitúate en un punto más o menos central, desde donde puedas ver todos los colores y, cuando todos estén listos, grita alguno de estos. ¡Rojo!, por ejemplo, y que tu hijos (o hijos) salgan corriendo para traerte el papel. Puedes variar este juego combinando el nombre del niño con un color específico, para también hacer que todos participen y sea este un juego más que una competencia.

4. Juega en la cocina. Llena una tina con agua, otra con arroz, otra con frijoles o con popotes. Deja que tus hijos jueguen por periodos de 5 minutos con una de estas “estaciones de juego”, otros 5 minutos con otra y así sucesivamente. 20 minutos de esta actividad serán suficientes.

5. Juguetes de emergencia. Mantén algunos juguetes fuera del alcance de tus hijos para que sepan que pueden usarlos solo en ocasiones especiales. Cuando sea el momento adecuado, dáselos y permíteles que jueguen con ellos por media hora. Pasado este tiempo, regrésalos al clóset o el estante donde los guardes durante al menos otro mes. Si ambos cumplen este acuerdo, es muy probable que el recurso funcione para devolverle el ánimo a tu pequeño.

6. Jueguen un juego. Puede ser uno de mesa o uno simple que no requiera más que el cuerpo, una hoja de papel y un lápiz, un par de dados, etc. A veces lo único que tu hijo quiere es que le dediques un poco más de atención.

7. Música. En la antigüedad se creía que la música domaba a las fieras, y aunque tu pequeño seguramente dista mucho de esta comparación, no son pocos los estudios que señalan el efecto tranquilizador y relajante que algunas tonadas tienen sobre nuestro pensamiento, nuestras emociones y aun sensaciones físicas como el dolor. Elige el ritmo de acuerdo al temperamento de tu hijo-

8. Haz algo inesperado y salvaje. Rasga papel, salta mientras gritas ruidosamente, ríe a carcajadas y con gestos excesivos, invitando a que tu hijo te imite. Después de 5 minutos de esta conducta di “¡Alto!”, y espera a que todo vuelva a la tranquilidad.

9. Recuéstate en el pasto. Igualmente si el clima lo permite, salgan hasta el prado más cercano y échense de cara al cielo. Hazle mirar las nubes o simplemente quédense en silencio.

10. Bebe algo verde. El solo cambio de coloración de una bebida puede cambiar el ánimo de una persona. Además, se ha comprobado que el color verde estimula la creatividad.

11. Que tu hijo se arrastre un poco. Que pase sus zapatos a sus manos y que recorra la casa de esta manera. Con 15 minutos será suficiente.
12. Un baño. No uno habitual, sino uno relajante, uno que le permita jugar en el agua. Si es es una tina, mejor, pero la ducha también puede funcionar.
13. Lean un libro. Preferentemente una lectura dinámica, fingiendo voces y haciendo ademanes atractivos, personificando lo que el libro indica, incorporando el entorno para simular el escenario.
14. Tómense de las manos. Caminen así un poco mientras hablan de cosas cotidianas.
15. Adivinanzas. Planteales una pregunta, una adivinanzas, un dato que no conozcan y pueda sorprenderlos o estimularlos. Pregúntales en qué película estás pensando, en qué personaje de qué caricatura, en el color del suéter que papá llevaba puesto esta mañana.
16. Que coloreen su nombre. Que lo escriban grande, grande, en una hoja de papel y luego que lo rellenen de colores y crayolas.
17. Dales un refrigerio. Algo rico y saludable que venga acompañado de unas palabras cariñosas.
18. El juego de los murmullos. Por 5 o 10 minutos nadie hablará más que en murmullos y se hará el menor ruido posible. Hasta pueden caminar de puntitas.
19. Juega a los animales. Pídele a tu hijo que actúe como el animal que le digas.
20. La cámara lenta. Que todo se mueva lentamente. Que te sigan por la casa como si todo pasara en cámara lenta. O que uno de tus hijos haga de líder para que los demás imiten sus acciones.

domingo, marzo 02, 2014

Técnicas de relajación infantil Por Bea Sarrión




En muchas ocasiones, cuando hacemos una evaluación, encontramos que los niños están excesivamente activados y debemos enseñarles

estrategias par controlar su activación. A la hora de seleccionar las técnicas adecuadas debemos tener en cuenta la edad del niño.

1) Debemos enseñar al niño a identificar las señales que indican que se está poniendo nervioso. ”Cuando nos ponemos nerviosos, nuestro cuerpo nos manda unas señales que debemos escuchar. Los músculos se ponen tensos, rígidos y duros”.

2) Enseñamos a los niños a identificar situaciones en las que se ponen nerviosos. “Todos tenemos un termómetro en nuestro interior. Cuando está a 0 no estamos nada nerviosos. Cuando está a 10 estamos muy, muy nerviosos. Cuando está a 5 estamos activos, pero, no estamos muy nerviosos. Vamos a ver en qué situaciones tu termómetro está a más de 7″.

3) Enseñamos la técnica de relajación que consideremos más apropiada según la edad.

* Aprendemos a respirar. “Cuando respiramos profundamente, entra aire bueno que nos hace estar bien y sale en aire malo. Debemos llenar nuestra barriga con aire como si fuera un globo y cuando notemos que está llena, soltamos en aire por la boca, despacito”. Podemos utilizar un globo para mostrar a los niños cómo se hincha el estómago y cómo vaciar poco a poco sus pulmones.

* Relajación progresiva de Jacobson:

Brazos: Estiro el brazo hacia delante poniendo el puño duro. Tenso durante unos segundos y relajo, hacemos hincapié en la sensación de tensión y en la de relajación para que el niño lo diferencie (está muy duro, ahora está muy relajado, el brazo me pesa no puedo moverlo…) Realizamos el ejercicio dos veces con cada brazo. Primero el derecho y después el izquierdo.

Hombros: Subo los dos hombros hacia arriba, lo mantengo unos segundos y suelto los hombros. Se hace dos veces.

Espalda: Hecho los dos brazos hacia atrás como si fuera a juntar las manos, mantengo unos segundos y suelto. Se hace dos veces.

Abdomen: Aprieto muy fuerte la barriga, comprueba con tus dedos que tu barriga está muy dura. Igual que el anterior.

Piernas: Estiro hacia delante la pierna con la punta del pie también hacia delante, mantengo unos segundos y suelto. Realizo la actividad dos veces con cada pierna.

Todo junto: Relajo las piernas, brazos, hombros y abdomen a la vez. Tenso todas estas partes de la forma explicada anteriormente. Lo realizo solo una vez.

Seguimos con la cara:

Ojos: Apretar los dos ojos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.

Labios: Juntar los labios y apretarlos fuertemente, mantenemos unos segundos y soltamos. Dos veces.

Frente: Pon la frente como si estuvieras enfadado/a, arrugándola. Igual.

Mofletes: Coloca la boca como si fueras a soplar. Igual.

Orejas: Difícil. Concéntrate en ellas e intenta subirlas hacia arriba. No te preocupes sin lo consigues. Igual.

Cuello: Apretamos los dientes muy fuerte. Igual.

Todo junto: Intentamos tensar toda la cara junta, ojos, labios, frente, orejas y cuello. Lo realizo una vez.

Después intento realizar cuerpo y cara y conjuntamente, tenso piernas, brazos, hombros, abdomen y la cara a la vez. Lo realizo una sola vez, insisto en la relajación de todo el cuerpo, cierro los ojos y noto como mi cuerpo está muy pesado y muy muy relajado no puedo moverlo.

Relajación progresiva de Jacobson 

* Relajación en imaginación. El niño puede imaginar un lugar donde se sienta tranquilo y seguro. En las instrucciones, debemos introducir todos los detalles que se nos ocurran para hacerlo más real. El niño puede acudir a este espacio siempre que lo desee.

* Relajación en movimiento. Podemos utilizar distintos juegos para ayudar al niño a discriminar entre estar tranquilo y nervioso:

- Jugamos a pasarnos una pelota y cuando alguien diga STOP debe quedarse quieto como una estatua. Cuando vuelvan a pasar la pelota podrá volver a moverse.

- Ponemos música. Los niños deben moverse al ritmo de la música que puede ir cambiando, más lento, más rápido. Cuando la música se para, ellos deben pararse también.

- Podemos imitar la forma de andar de distintos animales, alternando entre animales lentos (caracol, tortuga) con animales más rápidos ( guepardo, gacela).

- Podemos hacer algunos masajes sencillos como hacer cosquillitas con los dedos, trazas círculos con las manos…etc.

4) Es importante que tanto los padres como los niños sepan que deben practicar todos los días durante un tiempo hasta que el niño domine la técnica de relajación. Puede hacer los ejercicios 3 veces al día (al levantarse, al llegar a casa y a la hora de dormir). Las instrucciones tienen que ser sencillas y las sesiones deben de ser cortas (no más de 15 minutos): En casa, es importante crear un ambiente adecuado para que el niño pueda relajarse:

- Temperatura correcta.

- Sin ruidos.

- Sin prisas.

- Sin estímulos que puedan distraerlo (televisión, música, ordenador…).

domingo, diciembre 22, 2013

¿ Podemos enseñar a los niños a tomar decisiones ?


La toma de decisiones es uno de los aspectos más trascendentales de la vida. Una tarea complicada cuyas consecuencias se deben afrontar con madurez y optimismo, pues no siempre resultan como deseamos.

A diario nos enfrentamos a una constante toma de decisiones, diversas alternativas se presentan ante nosotros obligándonos a optar por unas u otras, en la mayoría de las ocasiones sin garantizarnos una correcta elección.

Equivocarnos, o simplemente decantarnos por una de las opciones, nos deja con la incertidumbre de qué hubiera sucedido si hubiéramos escogido la opción excluida o experimentando la frustración del error cometido, en caso de fracasar en nuestra decisión. Por todo ello debemos estar preparados para afrontar las consecuencias de nuestras elecciones, dispuestos a asimilar cualquier resultado por nefasto que sea. Y ésta es una ardua tarea para la que debemos entrenarnos desde bien temprano, de ahí la importancia de trabajar la toma de decisiones en la infancia.

Podemos aprender a decidir, debemos ser libres para elegir y maduros/as para asumir los resultados de nuestras decisiones, y este aprendizaje se debe iniciar en la infancia.

Los padres deben preparar a los hijos para ser autónomos, enseñarles la libertad de decidir y fomentar en ellos la seguridad para afrontar las consecuencias de lo que elijan. Esta es una tarea que requiere esfuerzo, dedicación y constancia, pues a medida que los hijos y las hijas van creciendo también lo hacen sus responsabilidades y de la mano de éstas la necesidad de tomar decisiones.


ENSEÑANDO A NIÑOS Y NIÑAS TOMAR DECISIONES:

La toma de decisiones por lo general, requiere de experiencias previas que nos orienten sobre la opción más acertada. A menudo, recurrimos a soluciones de acontecimientos similares que o bien hemos vivido y experimentado en primera persona, o bien hemos presenciado en otros, para actuar en consecuencia. Tratamos de hacerlo de la mejor manera posible, escogiendo la alternativa que consideramos más apropiada, la que, en situaciones similares, nos ha sido eficaz en el pasado. Sin embargo, los niños y las niñas no cuentan con experiencias previas que les puedan llevar a decantarse por unas alternativas u otras. Se enfrentan a acontecimientos nuevos y requieren de una preparación anterior para poderlos abordar, de ahí la importancia de enseñarles la manera más correcta de decidir.

Tomar decisiones se convierte en una cuestión de actitud, en la medida en que posteriormente, debemos afrontar el resultado de ellas. De nuestra actitud dependerá no sólo lo que elijamos, sino la manera en que nos afecte el resultado.


Algunas recomendaciones para trabajar la toma de decisiones en niños y niñas son las siguientes:
Conceder responsabilidades: es importante establecer en el hogar un reparto de responsabilidades en las tareas a realizar. Como hemos mencionado en alguna ocasión, la responsabilidad de éstas debe ir en función de la edad de los miembros de la familia. El reparto de responsabilidades es de vital importancia en la toma de decisiones pues cuando se asume una responsabilidad, derivada de ella surgen problemas a resolver, y de esta manera se da un aprendizaje enfocado al abordaje y resolución de problemas.
Trabajar la elección de alternativas y establecer prioridades: cuando el niño o la niña se encuentre en una situación en la que tenga que decidir entre varias opciones, debemos animarle a que contemple la elección como un reto al que debe prestar atención y tiempo. En este sentido deberá valorar cuáles son sus preferencias, qué elecciones pueden encajar con ellas y cuáles no; y en esta tarea, los padres deben contribuir proporcionándoles apoyo, consejo, opinión y sobre todo estando dispuestos a escuchar las preferencias del niño/a. Así, en función de los intereses de éste/a se le debe orientar sobre la mejor opción. Sin embargo es muy importante, que pese a proporcionarle opinión y consejo, sea él/ella quien finalmente decida qué hacer, pues sólo así, estaremos fomentando su autonomía e independencia.
Evitar la sobreprotección: en ocasiones, y sobre todo ante decisiones que pueden ser complicadas, los padres tienden a sobreproteger a sus hijos e hijas, lo que muchas veces les lleva a decidir por ellos/as. Este hecho puede llevar al niño y la niña a no equivocarse, pero también le privará del aprendizaje que implica el error (en caso de darse de haber decidido él/ella).
Valorar el error: cuando ante una determinada decisión, el niño o la niña falle en su elección, no se le deben hacer reproches ni castigar por ello. Debemos tener siempre presente el valor educativo de los errores, pues éstos implican no sólo aprendizajes nuevos, sino que suponen experiencias previas útiles, que más adelante, podrán tener presentes ante situaciones similares. Por eso, ante un error se debe analizar con él/ella lo sucedido, comprobar dónde está la raíz de éste y asimilarlo para acontecimientos futuros.

Teniendo en cuenta todo lo anterior y sobre todo aprovechando cualquier situación para ponerlo en práctica, niños y niñas pueden aprender a tomar decisiones y a afrontar las consecuencias de las mismas.

Poder decidir no sólo es de vital importancia para el desarrollo de su seguridad y autonomía, sino que además contribuirá a aumentar y reforzar su autoestima y confianza en sí mismo/a.



Mariela Clemente Martos. Psicóloga

viernes, diciembre 20, 2013

Según psicología los juguetes tienen edad

Foto: Getty

Verónica Navarrete, Psicóloga de la Escuela de Psicología visión Transpersonal de la Universidad del Pacífico nos cuenta qué regalo es adecuado para las diferentes etapas de los niños y por qué.

Desde el nacimiento hasta alrededor de los dos años, dado que el bebé aprende del medio en este periodo explorando con sus sentidos, se sugiere juguetes que tengan que ver con la actividad sensorial de bebés, en esta etapa las diversas texturas, materiales, sonidos, colores que el bebé pueda tocar, chupar, oler, mirar son fuentes de estimulación para el niño que le permiten ensayar conductas de coordinación en diversos niveles, en lo motor, visual, auditivo, olfativo. Móviles, juguetes con espejos, juguetes que al apretarlos emiten sonidos, con diversos olores, muñecos de goma, alfombras como centros de actividades, mordedores, sonajeros entre otros son apropiados.

Desde los dos años aproximadamente, una vez iniciada y consolidada la marcha ya los infantes comienzan a diferenciar colores, formas y diferentes sonidos, su coordinación motora es de mejor calidad, por lo que los juguetes como las pelotas, los cubos para apilar, los instrumentos musicales, muñecas, animales, juegos de encaje simples, son una adecuada elección.

A partir de los tres años y hasta alrededor de los cinco años, la imaginación y la fantasía juegan un papel fundamental además con el desarrollo exponencial del lenguaje se inicia un periodo de preguntas, de aprender canciones, jugar con otros niños, escuchar historias y cuentos. En este sentido pizarras, cuentos, casa de juego con figuritas diversas, baldes, palas para plaza, camiones de arena, plastilina, rompecabezas, son indicados Es relevante como en esta etapa los niños empiezan a internalizar las actitudes y roles propios de su género. Prefieren los disfraces de princesas y superhéroes, juegos y herramientas de diversas profesiones, los juegos cocina y de pelota, los autos comienzan a ser preferente en las niñas o niños. Es importante en este aspecto de parte de los padres y familiares y educadores, flexibilidad y tolerancia, ya que cada día más se están rompiendo los determinantes rígidos de género, existiendo la posibilidad de que niños o niñas quieran jugar juegos que tradicionalmente eran asignados al género opuesto.Foto: Getty

Entre los seis y once años los niños se encuentran en un periodo de pleno desarrollo de habilidades y destrezas cognitivas, afectivas y sociales están incorporando reglas, operaciones básicas que les permiten organizar y comprender y funcionar en su medio sociocultural. En esta etapa los niños se separan según su género para desarrollar sus juegos, las niñas y niños juegan casi exclusivamente entre ella/os, reforzando roles propios de su género desde el medio sociocultural que los rodea. Son apropiados en este periodo los juegos para jugar en grupo de salón, tales como el monopolio, ir de compras, ludo, damas, juegos de estrategia entre otros que les permiten ejercitar y realizar transacciones simples. También son apropiados los juegos que les permiten realizar experimentos, ya que en esta etapa aprender lo que ven a nivel concreto, juntando materiales y exponiéndolos a diversas actividades. Los juegos de construcción y armado de diversos objetos tales como aviones, autos, pulseras, libros son también adecuados. También son apropiados los juguetes que permiten el compartir como por ejemplo la ropa de las muñecas, los autos y sus accesorios entre otros.

Respecto a los vídeo juegos lo común es que se comiencen a utilizar en esta etapa de desarrollo, es importante desde su inicio se den con supervisión de adultos ya que en general este tipo de juegos resultan altamente atractivos para los niños y se les dificulta el establecer límites de uso apropiados.

Desde la prepubertad a la adolescencia los jóvenes se centran en la construcción de identidad, en este sentido buscan activamente espacios de soledad e intimidad. Los libros, principalmente de novelas y poesía, , la música y los vídeo juegos comienzan a llenar el ocio de los adolescentes, en esta etapa también es relevante la supervisión adulta, ya que muchos jóvenes comienzan a ser dependientes de sus vídeo juegos.

jueves, julio 18, 2013

Aumenta el número de niños con déficit de atención



lic. Paula Tripicchio

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/H) es una patología que consiste en distracción, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas, por lo que resulta esencial su tratamiento para mejorar la calidad de vida.

Buenos Aires, 17 Jul, Agencia Infancia Hoy.- "Muchos niños pueden ser `distractiles`, inquietos o perder materiales, pero en el caso de los que presentan esta patología, estas características le ocasionan graves inconvenientes en su vida cotidiana", indicó la psicóloga Paula Tripicchio, coordinadora del área de Psicoterapia Cognitiva de Ineco.

La especialista explicó que “el TDA/H es un trastorno del neurodesarrollo, de origen genético, que implica la falta de inhibición de impulsos y falta de regulación tanto del comportamiento como de la emotividad".

Tripicchio señaló que "existen síntomas en los chicos que pueden alertarnos sobre esta patología" y enumeró: dificultades para prestar atención, fácil distracción, falta de escucha cuando se le habla o dificultad en seguir consignas.

Otros signos mencionados por la especialista son que el niño evita o se desmotiva al empezar actividades que requieren un esfuerzo mental sostenido, es desprolijo/a, pierde los útiles, es muy olvidadizo, tiene dificultad para jugar tranquilo y callado, habla de manera excesiva o interrumpe casi siempre que alguien está hablando, o hace ruidos raros con su boca o con el cuerpo.

"Del total de los niños diagnosticados con TDA/H entre el 30-40% presentan algunos de sus familiares consanguíneos que han sido tratados por el trastorno o presentan características del mismo”, informó.

Y describió que "muchas veces sucede que en el consultorio se presentan padres que vienen a hacer consultas por sus hijos derivados por la escuelas y, una vez precisado el diagnóstico, se dan cuenta de que ellos también tuvieron esos problemas desde chicos y jamás habían sido tratados".

La psicóloga destacó que "es importante señalar que los chicos con TDA/H presentan un buen nivel intelectual ya que se trata de un trastorno del rendimiento y no del conocimiento de habilidades".

"En la mayoría de los casos, la enfermedad se manifiesta antes de los siete años y se diagnostica oportunamente, pero en muchos otros el diagnóstico se realiza cuando la persona es adulta, lo que hace más difícil el tratamiento", señaló.

Tripicchio describió que "en el caso de los adultos que se acercan por su propia voluntad, muchos lo hacen porque han tenido dificultades laborales, académicas e incluso en las relaciones interpersonales".

Según datos difundidos por Ineco, el 44% de los niños con TDA/H padecen al menos otro trastorno psiquiátrico (el más común es el de conducta); un 32% padecen dos trastornos, y un 11% presenta al menos tres trastornos asociados.

"Para realizar este diagnóstico hay que ser extremadamente cuidadosos y llevar adelante las pruebas clínicas, neuropsicológicas y psiquiátricas correspondientes; y no sólo se trabaja con el paciente, sino también se obtiene información de la familia y de su escuela", describió.

Una vez realizado el diagnóstico, la especialista explicó que el paciente recibe tratamiento multimodal, lo que implica un abordaje no sólo farmacológico (que de hecho no es necesario en todos los casos), sino también psicoterepéutico y psicosocial.

"Las intervenciones psicosociales son fundamentales y tienen que ver con incluir a la familia, a la escuela, al club, a los amigos, es decir, a todo su entornos en la psicoterapia", describió.

Y concluyó: "si bien no se habla de cura, con un buen tratamiento se puede lograr una excelente calidad de vida del paciente, pero para ello es necesario realizar un diagnóstico lo más temprano posible". (Infancia Hoy)

jueves, julio 11, 2013


Hoy traigo a un autor que influyó profundamente en mi adolescencia, Leo Buscaglia. Leía sus libros con arrobamiento total. Buscaglia un inmigrante italiano que crece en un hogar con la carencia al límite y el amor a borbotones.

Fue catedrático universitario en la Universidad de la Baja California, su clase se llamaba "amor". En principio Decanos y rector se resistían al nombre: "Doctor Buscaglia, podría ser el mejoramiento de las relaciones humanas?, No, mi cátedra se llamará amor. Sus clases siempre estaban a reventar, nunca las sillas fueron suficientes, los chicos se sentaban en cualquier rincón, oír a Buscaglia, era toda una aventura, conectarse con el corazón.

A leo se le pide ser parte del jurado de un concurso, para encontrar al niño más cariñoso.

El ganador fue un niño de 4 años cuyo vecino era un anciano a quien recientemente se le había muerto la esposa. El niño, al ver al ver al hombre sentado en una banca del patio y llorando, se metió al patio del anciano, se subió a su regazo y se sentó. Cuando su mamá le preguntó que le había dicho al vecino, el pequeño niño le contestó: "Nada, sólo le ayudé a llorar”…

La maestra de primer grado, estaba discutiendo con su grupo la pintura de una familia. En la pintura había un niño que tenía el cabello de diferente color al resto de los miembros de la familia. Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la pintura era adoptado y una niña compañera de él le dijo: "Yo sé todo acerca de las adopciones, porque yo soy adoptada". "¿Qué significa ser adoptada?" preguntó el niño y la niña le contestó: Significa que uno no crece en el vientre de su mamá sino que crece en su corazón".

Una niña de 4 años estaba con su pediatra; mientras el doctor le revisaba los oídos con el otoscopio, le pregunta: "¿Crees que adentro me encontraré al Pájaro Abelardo?". La
niña permaneció en silencio. Enseguida el doctor tomó el abatelenguas y mientras revisaba su garganta le preguntó: "¿Crees que ahí dentro me encontraré al monstruo galletero?" y de nuevo la niña no contestó nada. El doctor puso el estetoscopio en el pecho de la niña y mientras escuchaba su corazón le preguntó: "¿Crees que escucharé a Barney ahí adentro?" "Oh, no" contestó la niña, "Barney está pintado en mis zapatos, en mi corazón está Dios".

En Nueva York un niño de 10 años estaba parado, descalzo, frente a una tienda de zapatos apuntando a través de la ventana y temblando de frío. Una señora se acercó al niño y le dijo: "Mi pequeño amigo ¿qué estás mirando con tanto interés en esa ventana?". La respuesta del niño fue: "Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos". La señora lo tomó de
la mano y lo llevó adentro de la tienda, le pidió al empleado que le diera media docena de pares de calcetines para el niño. Preguntó si podría prestarle una palangana con agua y una toalla. El empleado rápidamente le trajo lo que pidió. La señora se llevó al niño a la parte trasera de la tienda, se quitó los guantes, le lavó los pies al niño y se los secó con la toalla. Para entonces el empleado llegó con los calcetines, la señora le puso un par de ellos al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de los calcetines y se los dió al niño. Ella acarició al niño en la cabeza y le dijo: "¡No hay duda pequeño amigo que te sientes más cómodo ahora!" Mientras ella daba la vuelta para marcharse, el niño la alcanzó, la tomó de la mano y mirándola con lágrimas en los ojos le preguntó: "¿Es usted la esposa de Dios?

domingo, enero 27, 2013

La importancia de conocer a nuestros hijos. Claves de la relación.



A menudo nos preguntamos por qué resulta tan difícil una buena comunicación con nuestros hijos... Por qué desde muy temprana edad nuestras palabras chocan contra sus oídos y a los nuestros les rechinan sus prédicas, en ocasiones sorprendentes. Envidiamos a aquellas parejas que parecen haber llegado a un entendimiento con sus vástagos y no paran de presumir de ello... "Yo soy como una amiga para mis hijos" comentan ufanos ante las miradas incrédulas y envidiosas de los contertulios de turno.


El clásico "en dónde fallamos" comienza a entonarse desde el momento mismo en que los niños se inician en sus propias reglas del juego, dejando sentadas las bases de una relación fastidiosa por desigual. Y no digamos cuando llega el momento en que aparecen y desaparecen de su cuarto, como si fueran huéspedes mal atendidos, y van por esas explanadas del botellón y los asientos traseros de los coches. Entonces pensamos que hemos perdido la batalla, y que no hay santo en el santoral capaz de asistirnos en este trance sombrío del "ayer vino a las tantas".

Resulta curioso lo bien que los padres enseñamos a hablar a nuestros hijos, la cantidad de palabras que son capaces de pronunciar en relativamente poco tiempo... ¿Por qué no les enseñamos a escuchar? A lo mejor porque a nosotros tampoco nos enseñaron; a lo mejor porque nosotros tampoco sabemos escuchar. Escuchar no estar callado mientras otro u otros hablan, es mucho más que eso.

Muchas veces, los ocupados padres olvidamos algunos preceptos básicos de la comunicación paternofilial que, cuando ya no hay remedio, recordamos entre lamentos. Los vemos:
La comunicación con nuestros hijos comienza en el mismo momento del alumbramiento. No pretendamos vivir de espaldas a ellos hasta la adolescencia porque toda aproximación entonces servirá de poco.
El lenguaje de los niños es el juego. "El mejor juguete de un niño es su propio padre" y esto debe quedar de manifiesto desde muy temprana edad. Recuerdo a que una compañera le pidió a una madre que "jugase 20 minutos al día con su hijo" con objeto de obervar algunos posibles síntomas de la psicopatología que estaba abordando en ese momento. La madre, confusa, espetó a mi colega... "Y qué hago".

"Hemos de jugar como los niños, que juegan seriamente". Esta frase del ínclito pedagogo Stevenson nos resume lo que debemos hacer para comenzar una comunicación eficaz con los niños desde el primer momento hasta que son adultos, cuando debemos cambiar de juegos pero seguir jugando con ellos.Los mejores juguetes, las consolas más costosas, los cumpleaños en los sitios favoritos de los niños y lo raro que resulta ver a uno de nosotros agachado, jugando como uno de ellos. Esta escena resulta frecuente en las películas infantiles, pero harto improbable en una casa cualquiera un día cualquiera. Acaso cuando el infante es muy pequeño los padres se atreven con sus primeros juegos. Luego, cuando el niño deja de ser un juguete, esa relación se pierde y tratamos de reencontrarla en la maldita adolescencia, intentando que los nuestros acudan con nosotros a parques de ocio y otros lugares adonde ya no quieren venir con la familia.
La pereza es uno de los pecados capitales también en todo lo relacionado con la comunicación. El trabajo nos cansa demasiado como para tener que ir ahora al cuarto de los niños a compartir un rato con sus preocupaciones infantiles, con sus logros, sus ilusiones, su música y sus "cosas".

Muchos de los que pasamos de sobra de los cuarenta hemos visto entrar en nuestro cuarto sólo a nuestra madre y sólo para decirnos que lo recogiéramos. Cuando veíamos entrar a nuestro padre era mucho peor, y toda nuestra vida pasaba por delante de nosotros tratando de averiguar dónde la habíamos metido esta vez.

No entre con ningún propósito en el cuarto de sus hijos, sencillamente entre y siéntese en la cama a hojear uno de sus libros, o a toquetear uno de sus juguetes. Ya verá lo poco que tarda el chaval en ponerse en contacto con usted.
No pretenda que su hijo le cuente sus cosas si usted no le cuenta las suyas. La comunicación exige una reciprocidad justa para ser eficaz. Resulta frecuente ver cómo muchos padres abren la puerta del cuarto de su hijo y le pregunta... "¿qué tal el día, hijo"... Inténtelo al revés, entre en el cuarto de su hijo y comente "vaya día que me ha dado el pesado de López en la oficina". Ya verá como la cosa cambia.

Las más de las veces actuamos como los jefes de nuestros hijos sino como guardianes. Los jefes nos piden cuenta de lo que hacemos continuamente, pero no nos dan la menor explicación, justo lo que hacemos con nuestros hijos en la mayoría de ocasiones.
La participación en la toma de decisiones consigue implicar a todos los miembros de la familia, facilitando la comunicación y el entendimiento de las razones e intereses de los otros. Procure que el niño participe en toma de decisiones desde bien pequeño, que se implique y que exponga sus motivos con claridad y serenidad. Desde dónde pasar las vacaciones, lo que vamos a hacer el "finde", la comida de los diferentes días de la semana... Pequeñas decisiones que todos los integrantes del primer grupo social deben saber tomar de forma participada y motivada.

Ahora bien, que el niño participe en la toma de decisiones de la familia no significa que decida él, ni mucho menos. De otro modo sólo conseguiremos un tirano en potencia que desarrollará toda su carga al llegar a la adolescencia. El niño debe saber en todo momento que en casa mandan sus padres, o uno de ellos en el caso de las personas separadas.
No se asuste si su hijo le lleva la contraria por sistema a partir de los seis años. No es otra cosa que una necesidad dereafirmación del yo que tiene lugar en todos los sujetos sanos. No le haga mucho caso y trate de dejar claro que se puede reafirmar a costa de quien crea conveniente pero que su padre y su madre son los que mandan aquí.

En efecto, la necesidad de reafirmación de los niños a veces resulta pesada, repetitiva y tonta. No es nada bueno ni malo, como decimos, es parte del proceso de reafirmación que usted también sufrió en su momento y gracias al cual su personalidad hoy resulta consistente. Simplemente se trata de que ese "aquí estoy yo del niño" no dificulte nuestra relación, y de que el niño descubra enseguida que las "malas contestaciones" sirven para poco o nada. Los niños tratan de descubrir "hasta dónde se puede tirar de la cuerda" desde bien pequeños...

Si al llegar a este punto piensa que la comunicación resulta muy difícil, consuélese pensando que es lo que más nos diferencia de los animales y que es la última habilidad que el ser humano ha adquirido, la que menos ha evolucionado. No trate de ser perfecto comunicando, simplemente observe algunas de estas recomendaciones y ya verá como la cosa mejora. Lo deseamos de corazón.



Fuente: http://www.psicologosespecialistasmadrid.com/articulos-psicologia-2/conocer-hijos.htm