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domingo, mayo 29, 2016

¿Postergas tu felicidad?




¿Dónde aprendimos esa manía de postergar la felicidad y trastearla para el momento siguiente?  La ponemos  allá,  un poco o mucho más lejos de donde nos encontramos.  No en el aquí y en el ahora que es donde está.

En el colegio pensamos que la felicidad vendrá cuando iniciemos nuestro pregrado. Luego que la felicidad vendrá cuando consigamos una pareja maravillosa, alguien que nos ame, nos haga reír y nos lleve al cielo. La pareja llega, vivimos unos momentos mágicos pero pensamos que tendremos la felicidad plena y total  cuando lleguen los niños, cuando haga la especialización, el máster, el doctorado, cuando viaje a las islas griegas. Cuando lleguen los nietos, cuando me retire, cuando…

viernes, enero 15, 2016

Usa la negatividad a tu favor


¿Podría una emoción negativa contener también un mensaje importante?. Por ejemplo, si a menudo me siento deprimido, puede ser una señal de que algo anda mal en mi vida y puede forzarme a mirar mi situación vital y hacer algunos cambios. Así que necesito escuchar lo que la emoción me está diciendo y no rechazarla simplemente como negativa.

Sí, las emociones negativas recurrentes a menudo contienen un mensaje, lo mismo que las enfermedades. Pero cualquier cambio que usted haga, sea que tenga que ver con su trabajo, con sus relaciones o con lo que lo rodea, es en últimas sólo cosmético a menos que surja de un cambio en su nivel de conciencia. Y en cuanto a esto, sólo puede significar una cosa: volverse más presente. Cuando usted ha alcanzado cierto nivel de presencia, no necesita la negatividad para decirle lo que es necesario en su situación vital. Pero mientras la negatividad esté ahí, úsela. Úsela como una especie de señal que le recuerde estar más presente.

¿Cómo evitamos que surja la negatividad y cómo nos libramos de ella cuando aparece?

Como dije, evite que surja estando completamente presente. Pero no se desanime. Hay aún pocas personas en el planeta que pueden mantener un estado de presencia continua, aunque algunos están cerca de ello. Pronto, creo, habrá muchos más. Siempre que se dé cuenta de que ha surgido alguna forma de negatividad en usted, mírela no como un fracaso sino como una señal útil que le dice: “Despierta. Sal de la mente. Vive el presente”.

Hay una novela de Aldous Huxley titulada La Isla, escrita en sus últimos años, cuando se interesó mucho en las enseñanzas espirituales. Cuenta la historia de un náufrago en una isla remota separada del resto del mundo. Esta isla contiene una civilización única. Lo inusual de ella es que sus habitantes, al contrario de los del resto del mundo, son realmente cuerdos. La primera cosa que el hombre nota son unos papagayos coloridos encaramados en los árboles, que continuamente cotorrean las palabras “Atención. Aquí y Ahora. Atención. Aquí y Ahora”. Luego nos enteramos de que los isleños les han enseñado estas palabras para que les recuerden constantemente mantenerse presentes.

Así que siempre que sienta la negatividad surgiendo en usted, causada por un factor externo, por un pensamiento o por nada en particular de lo que sea consciente, véala como una voz que le dice “Atención. Aquí y Ahora. Despierta”. Incluso la más leve irritación es significativa y debe ser reconocida y observada; en caso contrario, habrá una acumulación de reacciones no observadas. Como dije antes, usted puede ser capaz de soltarla una vez se dé cuenta de que no quiere tener este campo de energía dentro de usted y de que no sirve para nada. Pero entonces asegúrese de que la suelta completamente. Si no puede hacerlo, acepte que está ahí y ponga su atención en ese sentimiento, como señalé anteriormente.

Como alternativa a abandonar una reacción negativa, puede hacerla desaparecer imaginando que usted se hace transparente a la causa externa de la reacción. Le recomiendo que practique esto al principio con cosas pequeñas, incluso triviales. Digamos que está sentado tranquilamente en casa. De repente se oye el sonido penetrante de la alarma de un auto al otro lado de la calle. Surge la irritación.¿Qué sentido tiene la irritación? Ninguno en absoluto. ¿Por qué la creó usted? No lo hizo, fue la mente. Fue totalmente automático, totalmente inconsciente. ¿Por qué la creó la mente? Porque tiene la creencia inconsciente de que su resistencia, que usted experimenta como negatividad o infelicidad de alguna forma, disolverá en alguna medida la condición indeseable. Esto, por supuesto, es un engaño. La resistencia que crea, la irritación o ira en este caso, es mucho más perturbadora que la causa original que está tratando de disolver.

Todo esto puede transformarse en práctica espiritual. Siéntase a sí mismo volviéndose transparente, como quien dice, sin la solidez de un cuerpo material. Ahora permita que el sonido, o lo que sea que cause la reacción negativa, pase a través de usted. Ya no golpeará una “pared” sólida dentro de usted.

Como dije, practique con cosas pequeñas primero. La alarma del auto, el perro que ladra, los niños que gritan, la congestión de tráfico. En lugar de tener un muro de resistencia dentro de usted que es golpeado constante y dolorosamente por las cosas que “no deberían estar sucediendo”, deje que todo pase a través de usted. Alguien le dice algo con la intención de molestarle. En lugar de tener una reacción negativa inconsciente, como ataque, defensa o repliegue, permita que pase a través de usted. No ofrezca resistencia. Es como si ya no hubiera nadie ahí que pudiera ser herido. Eso es el perdón.

En esa forma, usted se vuelve invulnerable. Usted puede decirle a esa persona de todos modos que su conducta es inaceptable, si eso es lo que escoge hacer. Pero esa persona ya no tiene el poder de controlar su estado interior. Usted está entonces en su propio poder, no en el de la otra persona, y tampoco está gobernado por su mente. Se trate de una alarma de auto, una persona descortés, una inundación, un terremoto o la pérdida de todas sus posesiones, el mecanismo de resistencia es el mismo.

He practicado la meditación, he ido a talleres, he leído muchos libros sobre espiritualidad, intento estar en un estado de no resistencia, pero si usted me pregunta si he encontrado paz interiorverdadera y duradera, honestamente debo contestar que no. ¿Por qué no la he encontrado? ¿Qué más puedo hacer?

Yo le diría: no busque paz. No busque ningún otro estado que ese en el que se encuentra ahora; de lo contrario, establecerá un conflicto interior y una resistencia inconsciente. Perdónese a sí mismo por no estar en paz. En el momento en que usted acepte completamente su falta de paz, se transmutará en paz. Ese es el milagro de la entrega.

Usted puede haber oído la frase “ponga la otra mejilla”, que un gran maestro de la iluminación usó hace dos mil años. Estaba tratando de comunicar simbólicamente el secreto de la no resistencia y la no reacción. En esa afirmación, como en todas las otras que hizo, se refería sólo a su realidad interior, no a la conducta externa de su vida.

¿Conoce la historia de Banzan? Antes de convertirse en un gran maestro Zen, pasó muchos años en la búsqueda de la iluminación, pero esta lo eludía. Entonces un día, cuando caminaba por el mercado, oyó una conversación entre un carnicero y su cliente. “Déme el mejor trozo de carne que tenga”, decía el cliente. Y el carnicero replicó: “Todos los trozos de carne que tengo son el mejor. No hay un trozo de carne aquí que no sea el mejor”. Al oír esto, Banzán se iluminó. Veo que espera una explicación. Cuando usted acepta lo que Es, todo trozo de carne (todo momento) es el mejor. En eso consiste la iluminación.

miércoles, diciembre 23, 2015

Lo inmanifiesto en ti, Eckhart Tolle



Cuando ustedes disuelven el tiempo psicológico a través de una percepción intensa del momento presente, se vuelven conscientes de lo In-manifestado directa e indirectamente. Directamente, lo sienten como la irradiación y poder de su presencia consciente – no el contenido, solamente la presencia.

Indirectamente son conscientes de lo In-manifestado en y a través del reino sensorio. En otras palabras, sienten la esencia de Dios en cada criatura, en cada flor, cada piedra y entiende que: ‘Todo lo que es, es sagrado’. Es por esto que Jesús, hablando totalmente desde su esencia o la identidad de Cristo, dice en el Evangelio de Tomás: “Corten una porción de madera, yo estoy ahí. Levanten una piedra y ahí me encontrarán”.

Se crea otro portal hacia lo In-manifestado a través de la cesación del pensamiento. Esto puede comenzar con una cosa muy simple, tal como tomar una respiración consciente o mirar, en un estado de percepción intensa, a una flor, para que no exista ningún comentario mental al mismo tiempo. Hay muchas formas de crear una brecha en la corriente incesante de pensamiento. De esto trata la meditación.

El pensamiento es parte del reino de lo manifestado. La actividad continua de la mente los mantiene prisioneros en el mundo de la forma y se convierte en una pantalla opaca que evita que ustedes puedan ser conscientes de lo In-manifestado, conscientes de la esencia de Dios sin forma ni tiempo en ustedes mismos y en todas las criaturas y en todas las cosas. Cuando están intensamente presentes, por supuesto que no necesitan preocuparse con respecto a la cesación del pensamiento, porque la mente se detiene automáticamente. Es por eso que yo dije que el Ahora es un aspecto esencial de cada uno de los portales.

Entregarse – soltar la resistencia mental-emocional a lo que es – también se convierte en un portal hacia lo In-manifestado. La razón de esto es simple: la resistencia interna los separa de los demás, de sí mismos, del mundo que los rodea. Fortalece el sentimiento de separabilidad del cual depende el ego para su supervivencia. Mientras más fuerte el sentimiento de separación, más atados están a lo manifestado, al mundo de formas separadas. Mientras más atados están al mundo de la forma, más dura e impenetrable se vuelve su identidad en la forma. El portal se cierra, y ustedes son separados de la dimensión interna, la dimensión de profundidad. En el estado de entrega, la identidad de su forma se suaviza y se vuelve como algo ‘transparente’, para que el In-manifestado pueda brillar a través de ustedes.

Depende de ustedes abrir un portal en sus vidas que les proporcione el acceso consciente a lo In-manifestado. Pónganse en contacto con el campo energético del cuerpo interno, sean intensamente presentes, des-identifíquense de la mente, entréguense a lo que es; estos son los portales que pueden utilizar – pero solamente necesitan utilizar uno.

Extractado del Poder del Ahora de Eckhart Tolle, páginas 134-135

martes, noviembre 17, 2015

La felicidad está llamado a tu puerta, escúchala, siéntela, obsérvala




Para hacer el viaje a El Poder del Ahora necesitas dejar atrás tu mente analitica y tu falso yo, tu ego. Acceso al ahora esta en todas partes - en el cuerpo, en el silencio, y el espacio alrededor tuyo. Estas son las claves para entrar en un estado de paz interior. Ellas pueden ser usadas para traerte al ahora, al momento presente, donde los problemas no existen. 

Es aquí donde encuentras tu alegría y eres capaz de encontrarte a ti mismo. Es aquí donde tú descubres que eres completo y perfecto. A pesar que el viaje es un reto, Eckhart Tolle ofrece un lenguaje simple en un formato de preguntas y respuestas. Las palabras mismas son señalizaciones que te guiarán en tu viaje. Hay nuevos descubrimientos a hacerse a lo largo del camino: Tu no eres tu mente, tu puedes encontrar tu camino fuera del dolor psicológico, el autentico poder humano es encontrado rindiéndose al ahora. Cuando te vuelvas completamente presente y aceptes lo que es, te abrirás a ti mismo a la transformante experiencia. 

El Poder Del Ahora. Eckhart Tolle

sábado, noviembre 14, 2015

El momento presente es todo lo que tienes


Date cuenta profundamente de que  el momento presente es todo lo que tienes.  
Haz del Ahora el enfoque principal de tu vida. 


Eckhart Tolle.  
Imagen de Wonderful Pictures Earth Horsetail Falls,.. 
Yosemite National Park 
Escuela Eckhart Tolle 

domingo, agosto 23, 2015

El fin del sufrimiento



Los budistas han conocido desde siempre la interconexión de todas las cosas, y ahora los físicos la confirman. Nada de lo que ocurre es un suceso aislado; sólo aparenta serlo. Cuanto más lo juzgamos y lo etiquetamos, más lo aislamos. Nuestro pensamiento fragmenta la totalidad de la vida. Sin embargo, es la totalidad de la vida la que ha producido ese suceso, que es una parte de la red de interconexiones que constituyen el cosmos.

Esto significa que cualquier cosa que es, no podría haber sido de otra manera.

En la mayoría de los casos, ni siquiera podemos empezar a comprender la función que un suceso aparentemente sin sentido puede desempeñar en la totalidad del cosmos; pero reconocer su inevitabilidad dentro de la inmensidad de la totalidad puede ser el principio de una aceptación interna de lo que es y nos permite realinearnos con la totalidad de la vida.

La verdadera libertad y el final del sufrimiento estriban en vivir como si hubieras elegido deliberadamente cualquier cosa que sientas o experimentes en este momento.

Este alineamiento interno con el Ahora es el final del sufrimiento.

¿Es imprescindible sufrir? Sí y no.

Si no hubieras sufrido como has sufrido, no tendrías profundidad como ser humano, ni humildad, ni compasión. No estarías leyendo esto. El sufrimiento abre el caparazón del ego, pero llega un momento en que ya ha cumplido su propósito. El sufrimiento es necesario hasta que te das cuenta de que es innecesario.

La infelicidad necesita un «yo» fabricado por la mente, con una historia, una identidad conceptual. Necesita tiempo, pasado y futuro. Cuando retiras el tiempo de tu infelicidad, ¿qué queda? Únicamente este momento tal como es.

Puede ser una sensación de pesadez, agitación, tirantez, enfado e incluso náusea. Eso no es infelicidad, y no es un problema personal. No hay nada personal en el dolor físico humano. Simplemente es una intensa presión o una intensa energía que sientes en alguna parte del cuerpo. Al prestarle atención, la sensación no se convierte en pensamiento, y de ese modo no reactiva el «yo» infeliz.

Observa qué ocurre cuando dejas que la sensación sea.

Surge mucho sufrimiento, mucha infelicidad, cuando crees que es verdad cada pensamiento que se te pasa por la cabeza. Las situaciones no te hacen infeliz. Pueden causarte dolor físico, pero no te hacen infeliz. Tus pensamientos te hacen infeliz. Tus interpretaciones, las historias que te cuentas, te hacen infeliz.

«Los pensamientos que estoy pensando ahora mismo me hacen infeliz.» Cuando te das cuenta de este hecho, rompes tu identificación inconsciente con dichos pensamientos.

¡Qué día más horrible!

Él no ha tenido el detalle de devolverme la llamada.

Ella me ha decepcionado.

Pequeñas historias que nos contamos y contamos a otros, a menudo en forma de quejas. Están diseñadas inconscientemente para ensalzar nuestro siempre deficiente sentido de identidad haciendo que nosotros «tengamos razón» y la otra persona que esté «equivocada». «Tener razón» nos sitúa en una posición de superioridad imaginaria, fortaleciendo el falso sentido del yo, el ego. Este mecanismo nos crea algún tipo de enemigo: sí, el ego necesita enemigos para definir sus límites, y hasta el tiempo meteorológico puede cumplir esa función.

Los juicios mentales habituales y la contracción emocional hacen que mantengas una relación personalizada y reactiva con las personas y sucesos de tu vida. Todo esto son formas de sufrimiento auto creado, pero no las reconoces como tales porque son satisfactorias para el ego. El ego se crece en la reactividad y el conflicto.

Qué simple sería la vida sin estas historias.

Está lloviendo.

El no ha llamado.

Yo estuve allí. Ella, no.

Cuando estés sufriendo, cuando te sientas infeliz estáte totalmente con lo que es Ahora. La infelicidad y los problemas no pueden sobrevivir en el Ahora.

El sufrimiento comienza cuando nombras o etiquetas mentalmente una situación como mala o indeseable. Te sientes agraviado por una situación y ese resentimiento la personaliza, haciendo que surja el «yo» reactivo.

Nombrar y etiquetar son procesos habituales, pero esos hábitos pueden romperse. Empieza a practicar en pequeños hechos el hábito de «no nombrar». Si pierdes el avión, si dejas caer y rompes una taza, o si te resbalas y caes en un charco, ¿puedes contenerte y no llamar mala o dolorosa a esa experiencia? ¿Puedes aceptar inmediatamente que ese momento es como es?

Considerar que algo es malo produce una contracción emocional en ti. Cuando dejas que la situación sea, sin nombrarla, de repente dispones de una enorme energía.

La contracción corta tu conexión con ese poder, el poder de la vida misma.

Comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal.

Ve más allá del bien y del mal absteniéndote de etiquetar mentalmente las cosas, de considerarlas buenas o malas. Cuando vas más allá del hábito de nombrar, el poder del universo se mueve a través de ti. Cuando mantienes una relación no reactiva con las experiencias, muchas veces lo que antes hubieras llamado «malo» dará un giro rápido, cuando no inmediato, mediante el poder de la vida misma.

Observa qué ocurre cuando, en lugar de considerar «mala» una experiencia, la aceptas internamente, le das un «sí» interno, dejándola ser como es.

Sea cual sea tu situación existencial, ¿cómo te sentirías sí la aceptases completamente como es, ahora mismo?

Hay muchas formas de sufrimiento sutiles y no tan sutiles que consideramos «normales», y que generalmente no reconocemos que nos hacen sufrir, e incluso pueden ser satisfactorias para el ego: irritación, impaciencia, ira, tener un problema con algo o alguien, resentimiento, queja.

Puedes aprender a reconocer todas esas formas de sufrimiento cuando se presentan, y reconocer: «En este momento estoy creando sufrimiento para mí mismo.»

Si tienes el hábito de crearte sufrimiento, probablemente también harás sufrir a otros. Estos patrones mentales inconscientes tienden a llegar a su fin por el simple hecho de hacerlos conscientes, dándote cuenta de ellos a medida que ocurren.

No puedes ser consciente y crearte sufrimiento a ti mismo.

Éste es el milagro: detrás de cada estado, persona o situación que parece «malo» o «malvado» se esconde un bien mayor. Ese bien mayor se te revela -tanto dentro como fuera- mediante la aceptación interna de lo que es.

«No te resistas al mal» es una de las más altas verdades de la humanidad.

Un diálogo:

Acepta lo que es.

Realmente no puedo aceptarlo. Hace que me sienta molesto y enfadado.

Entonces acepta lo que es.

¿Aceptar que estoy molesto y enfadado? ¿Aceptar, que no puedo aceptarlo?

Sí. Lleva aceptación a tu no-aceptación. Lleva rendición a tu no-rendición. A continuación observa qué ocurre.

El dolor físico es uno de los profesores más severos que podemos tener. Su enseñanza es: «La resistencia es inútil.»

Nada podría ser más normal que el deseo de no sufrir. Sin embargo, si puedes abandonar esa actitud y permitir que el dolor esté presente, tal vez sientas una sutil separación interna del dolor, como un espacio entre el dolor y tú, por así decirlo. Esto implica sufrir conscientemente, voluntariamente. Cuando sufres conscientemente, el dolor físico puede quemar rápidamente el ego en ti, ya que el ego está compuesto en gran medida de resistencia. Lo mismo es válido para la incapacidad física extrema.

«Ofrecer tu sufrimiento a Dios» es otro modo de decir lo mismo.

No hace falta ser cristiano para comprender la profunda verdad universal contenida simbólicamente en la imagen de la cruz.

La cruz es un instrumento de tortura. Representa el sufrimiento más extremo, la mayor limitación, la mayor impotencia con la que un ser humano puede toparse. Entonces, de repente, ese ser humano se rinde, sufre voluntariamente, conscientemente, y eso queda expresado en las palabras: «Hágase tu voluntad, y no la mía.» En ese momento, la cruz, el instrumento de tortura, muestra su cara oculta: también es un símbolo sagrado, un símbolo de lo divino.

Lo que parecía negar la existencia de cualquier dimensión trascendental en la vida, se convierte, mediante la rendición, en una abertura a esa dimensión trascendental.



El Silencio Habla

Título Original: “Stillnes Speaks”

Ó2003, Eckhart Tolle

Traducción 2004 Miguel Iribarren




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miércoles, agosto 12, 2015

¿Estoy tranquilo en ese momento?



Es una buena pregunta para que se la haga frecuentemente. O puede preguntar: “¿Qué está ocurriendo en mí en este momento?” Esté al menos tan interesado en lo que pasa en su interior como en lo que ocurre fuera. Si su interior está bien, lo exterior estará en orden. ¿Le desagrada hacer lo que está haciendo? Puede ser su trabajo o puede haber aceptado hacer algo y lo está haciendo, pero parte de usted se resiente y se resiste a ello. ¿Tiene un resentimiento no confesado hacia una persona cercana a usted? ¿Se da cuenta de que la energía que emana por eso es tan dañina en sus efectos que se está contaminando a sí mismo así como a los que lo rodean? Que sus pensamientos y emociones acerca de esa situación sean justificados o no, no causa ninguna diferencia. El hecho es que usted se está resistiendo a vivir el presente, está atrapado en el resentimiento que le dejabloqueado,convirtiendo el momento presente en un enemigo.

En esa toma de consciencia diaria intente recuperar la naturaleza intrínseca de paz, amor,verdad, fortaleza, felicidad que lleva dentro. De esta forma se recarga de energía. De dentro hacia afuera.

La queja y la negatividad no es nunca una forma óptima de manejar cualquier situación. De hecho, en la mayoría de los casos lo mantiene atascado en ella, bloqueando el cambio real. ¿Está usted contaminando el mundo o limpiando el desorden?Usted es responsable de su estado interior; nadie más lo es.

Lo primero es entrenarse para ser consciente de lo negativo que le viene a la mente a menudo,detectarlo sin resistencia y luego soltarlo.

¿Cómo podemos abandonar la negatividad, tal como usted sugiere? Soltándola y reemplazándola por positividad, de esa manera no dejamos espacio para que vuelva a invadir.

¿Cómo suelta un trozo de carbón caliente que tiene en la mano? ¿Cómo suelta un equipaje pesado e inútil que lleva? Reconociendo que usted no quiere sufrir el dolor o soportar la carga más y después dejándola ir.

¿Qué habilidades dormidas debo resaltar, cual es mi propósito de crecimiento? Es bueno proponerse cosas, sintiendo que merecemos lo mejor, no esperando que nadie tenga que ser el que me lo dé, venciendo la pereza, miedos, comodidad..
¿Qué debilidades y hábitos negativos debo soltar?¿pensamientos del pasado, visión negativa, estancado mentalmente? ¿excesiva influencia de otros, comparación, necesidad de aprobación, víctima, que me den respeto, deseos de reconocimiento, de aplausos, tendencia al enfado, a criticar , a controlar o juzgar a los demás?


Si usted tuviera elección, o se diera cuenta de que realmente tiene una elección ¿escogería el sufrimiento o la alegría, la tranquilidad o el desasosiego, la paz o el conflicto? ¿Escogería un pensamiento o un sentimiento que lo separara de su estado natural de bienestar, de su alegría interior?

¿Está defendiendo su derecho a ser inconsciente, su derecho a sufrir? No se preocupe: nadie le va a quitar eso. Una vez se dé cuenta de que cierto tipo de alimento lo enferma ¿continuaría comiendo ese alimento y asegurando que está bien estar enfermo?

Queja y negatividad.¿Eso le está arrebatando la alegría de lo que hace? Si usted desarrolla un patrón mental así, no importa lo que alcance o logre, el presente nunca será suficientemente bueno.

Quejarse es siempre falta de aceptación de lo que es. El que se queja lleva una carga negativa inconsciente. Cuando se queja, se convierte en una víctima. Cuando además se explica mucho el por qué se queja está dando el poder a ello. Así que salga de la situación o acéptela. Lo demás es locura.

Donde quiera que esté, esté plenamente allí. Si encuentra su aquí y ahora intolerable y lo hace infeliz, tiene tres opciones: apartarse de la situación, cámbiela o acéptela totalmente. Si quiere tomar la responsabilidad de su vida, debe de escoger una de esas tres opciones y debe escoger ahora. Después acepte las consecuencias, sin excusas, sin negatividad. No vuelva más sobre ello.

¿O hay algo que usted “debería” estar haciendo pero que no hace? Levántese y hágalo ahora. O como alternativa, acepte completamente su inactividad, su pereza o su pasividad en este momento, si esa es su elección.

¿Está estresado? ¿Está tan ocupado tratando de llegar al futuro que el presente se reduce a un medio de llegar allí? El estrés es causado por estar “aquí, pero querer estar “allí”; o estar en el presente pero querer estar en el futuro. Es una ruptura que desgarra interiormente.

Dé muerte al pasado en cada momento.Usted no lo necesita.Refiérase a él sólo cuando sea absolutamente relevante, para el presente.

Pregúntese a sí mismo qué “problema” tiene ahora mismo, no el año que viene,o mañana ¿Qué está mal en este momento? Usted puede siempre enfrentar el Ahora, pero nunca puede enfrentar el futuro, ni tiene que hacerlo. La respuesta, la fuerza, la acción o el recurso correctos estarán allá cuando los necesite, no antes ni después.

Eckart Tolle, Tomado del poder del ahora.

lunes, mayo 04, 2015

Entre el pasado y el presente, en el aquí y el ahora




Esta nuestra unidad interior, te invito a que me conozcas, yo soy el árbol total, soy raíz que se sumerge en profunda oscuridad, soy savia que me recorre, soy tronco que yergue hasta el cielo su cantar, por fuera soy fortalezas, por dentro sueños, flaquezas que completan mi unidad, soy flores de amor que se abren para todos contemplar, belleza, armonía, gozo, semillas que al madurar caen en nuevas tierras para cambiar de lugar y así empezar otro ciclo de vida, siempre total como el que hoy yo te invito a observar y a disfrutar, aceptando que tu eres un ser como yo: total.

Sabiduría de los Mamos- Sierra Nevada de Santa Marta

lunes, marzo 02, 2015

La dimensión de la conciencia


La Dimensión de la ConscienciaEntrevista a Eckhart Tolle para Inner Directions JournalEsta entrevista fue grabada en 1998, justo después de que se publicara la primera edición del libro El Poder del Ahora.


IDJ: En el primer capítulo de El Poder del Ahora, usted escribe que vivía en un estado casi continuo de ansiedad y con depresiones suicidas ocasionales. Una mañana se despertó con el pensamiento "yo no puedo vivir conmigo mismo". En ese momento se dio cuenta de una diferencia entre el "yo" y el "mi mismo" con el que no podía vivir. ¿Qué sucedió como resultado de esta toma de consciencia y cuál es la naturaleza del "yo" que vio como diferente del "mi mismo"?

Eckhart Tolle: Realmente me desperté en medio de la noche con un intenso miedo y pavor. Un pensamiento se repetía en mi mente: "Yo ya no puedo vivir conmigo mismo". De repente, me di cuenta de lo extraño de ese pensamiento: "Si yo no puedo vivir conmigo mismo, debe haber dos yoes — el yo y el mi mismo con el que no puedo vivir". Era casi como si un koan zen hubiera surgido espontáneamente en mi mente: ¿Quién es el mi mismo con el que yo no puedo vivir? Hubo un silencio de asombro, y todo pensamiento cesó. Me sentí atraído hacia un vórtice de energía, y a continuación caí en lo que parecía ser un vacío.

A la mañana siguiente me desperté como si acabara de nacer a este mundo. Mirando alrededor de la habitación, me sentía realmente como si nunca la hubiera visto antes. Todo era fresco y prístino e intensamente vivo. Una quietud vibrante y una paz profunda llenaban todo mi ser. Mientras caminaba por la ciudad ese día, el mundo parecía como si acabara de venir a la existencia, carente por completo del pasado. Yo ya no etiquetaba ni interpretaba mis sentidos de percepción — una ausencia casi total de comentario mental.

Hasta el día de hoy, percibo e interactúo con el mundo de esta manera: a través de la quietud, no a través del ruido mental. La paz también nunca me ha dejado, a pesar de que tiene diferentes grados de intensidad.

En el momento que sucedió la transformación, yo no tenía ningún marco conceptual que me ayudara a entender o explicar a los demás lo que había sucedido. Más tarde, me di cuenta de que el intenso sufrimiento que sentí aquella noche debió haber forzado a mi consciencia a retirarse de su identificación con el mi mimo infeliz, el sufriente "yo", que es en última instancia, una ficción de la mente condicionada. Esta retirada debió haber sido tan total que el sufriente mi mismo se desplomó como si se le hubiera quitado el tapón a un juguete hinchable. Lo que quedó fue mi verdadera naturaleza como el siempre presente Yo Soy, la consciencia incondicionada antes de la identificación con la forma. Puedes llamarlo Conciencia pura o Ser puro; las palabras no importan.

IDJ: Usted menciona que el mayor obstáculo para experimentar la realidad es la identificación con la mente. Este es el problema universal. ¿Qué sugiere como medio más directo para romper esta identificación y terminar con el ciclo incesante de pensamientos?

ET: La compulsión de pensar y la auto-identificación con el ruido mental incesante como "yo" te impiden encontrar el reino de quietud interior que es inseparable de nuestra verdadera naturaleza.Ramana Maharshi lo expresó muy sucintamente: "El grado de ausencia de pensamientos es la medida de su progreso hacia la auto-realización".

Cuando te das cuenta de la naturaleza repetitiva de la mayor parte de tu pensamiento y empiezas así a observar tu propia mente, ya no estás totalmente identificado con ella. Cuando la dimensión del observador o presencia testimonial emerge en ti, tu sentido del yo pasa de estar atrapado en la mente a ser la "inmóvil presencia que observa" más allá de la mente, por así decirlo. Mientras esta consciencia incondicionada emerge más plenamente, eres capaz de crear intervalos en el flujo mental, momentos de profunda quietud cuando todo pensamiento ha cesado y sin embargo tú etás plenamente consciente y muy alerta. Esa es la dimensión de la consciencia de la que surge toda creatividad. Yo la llamo presencia. El estado de identificación mental es onírico y profundamente inconsciente, en comparación con el estado de presencia.

Se crea una brecha en el flujo mental cada vez que tu atención se mueve totalmente al momento presente. El pensamiento necesita del tiempo —pasado y futuro— para funcionar, y cesa en el estado de intensa conciencia del momento presente. Frente a un gran peligro, a veces esto sucede de forma espontánea. La mente se detiene y algo infinitamente más poderoso se hace cargo.

Hay muchas maneras de llevar tu atención al Ahora. Por ejemplo, puedes llegar a estar muy consciente de tus percepciones sensoriales, tan alerta que todo comentario mental cesa. O puedes elegir cualquier actividad de la rutina, como vestirte o lavarte las manos —una actividad que normalmente sólo sería un medio para un fin— y darle tu máxima atención, por lo que se convierte en un fin en sí misma. Descubrirás que estás muy alerta y consciente, pero no pensando.

La forma más directa de romper la identificación con la mente es habitar en el cuerpo. Con esto me refiero a sentir el cuerpo desde dentro, tener siempre algo de su atención en el campo energético interno del cuerpo. Estar en el cuerpo desvía la atención del pensar y te ancla en el Ahora. Cada célula del cuerpo entonces participa en el estado de presencia. También pasa a ser el medio más poderoso de auto-curación y de prevención de enfermedades.

IDJ: Usted dice que la gente tiende a esperar un acontecimiento en el tiempo para conseguir la libertad y la felicidad que buscan, que "usted lo 'consiguió' dándose cuenta de que ya esta ahí". ¿Cuál es la naturaleza de esta realización y la manera de despertar a ella?

ET: Quién tú eres, tu realidad esencial, es inseparable del Ahora. Esto no puede ser comprendido intelectualmente, pero se puede realizar experiencialmente, con cada fibra de su ser. ¿Cómo? Estando presente. En el estado de plena presencia, hay una intensa sensación de alegría y vitalidad y de profundidad y paz infinitas.

Ves lo absurdo de buscar tu identidad en el pasado y su realización en el futuro. La existencia fenoménica —el mundo— puede disfrutarse por lo que es: leela, el juego de la forma. No promete nada, ni tampoco representa una amenaza. Esta es la liberación del deseo y del miedo.

IDJ: La búsqueda del ego del placer representa una continua búsqueda de la felicidad y la realización fuera de nuestro verdadero Ser. ¿Se necesitan hacer restricciones en el cumplimiento del deseo, antes de estar en un estado de no-identificación con la mente?

ET: La no-identificación con la mente implica que ha entrado una dimensión de la consciencia que está más allá de la mente: la presencia testimonial. Cuando ya no hay una completa identificación con la mente egoica y su búsqueda, aferramiento y apego, la mente pierde su ímpetu abrumador. Los deseos pueden todavía estar ahí por un tiempo, pero ya no eres poseídopor ellos. Siempre que no está la presencia testimonial, sólo está la mente condicionada pretendiendo ser una "persona". Este es el estado inconsciente. En ese estado, nada se puede hacer para refrenar los deseos. A lo sumo, un deseo más fuerte puede alejar a uno más débil, por ejemplo, cuando el deseo de disfrutar de la comida es superado por el deseo más poderoso de mantenerte físicamente más atractiva y así atraer a tu pareja.

IDJ: Usted dice que el abandono del tiempo psicológico es una de las mayores ayudas para vivir en el presente, el "Ahora" ¿Quiere decir que debemos dejar de identificarnos con los pensamientos del pasado o del futuro? Si es así, entonces los problemas no tendrían capacidad para afectarnos.

ET: El sentido de identidad de muchas personas está casi totalmente definido por sus problemas. Sólo cuando hay una búsqueda de uno mismo en el pasado y el futuro y una resistencia interna a lo que es surgen los problemas. Cada problema necesita un tiempo para sobrevivir. Cuando tu atención está totalmente en el Ahora, los problemas se disuelven al instante. Todo lo que queda es la talidad (la realidad última) de este momento — lo que el Buda llamó tathata. Aceptas lo que es. Si una situación requiere una acción, actúas. Si no hay nada que puedas hacer, lo dejas estar. El falso yo, creado por la mente, vive en la resistencia a lo que es. Cuanto mayor sea la resistencia, más fuerte es el sentido del yo. La vida entonces se vuelve muy problemática. ¿Qué problemas tienes en este momento? Si estás ausente —es decir, si vives a través de la memoria y la anticipación— tienes muchos. Si estás presente, no tienes ninguno.

IDJ: En respuesta a una pregunta, usted dijo: "La consciencia toma el disfraz de las formas hasta que éstas alcanzan tal complejidad que se pierde completamente en ellas". ¿Es sólo la naturaleza de la "apariencia" universal la que nos hace ver la forma como real? No puede ser completamente ilusoria, ya que en esencia está basada en la Consciencia.

ET: La forma es real de la misma manera que un nudo en una cuerda es real. La existencia del nudo parece fuera de toda duda. Y sin embargo, es irreal — porque cuando deshaces el nudo descubres que nunca hubo nada más que la cuerda.

Por lo tanto, cada "persona" puede ser vista como un nudo en el tejido de la consciencia. La iluminación es la desaparición del nudo. Entonces te das cuenta de que eres la consciencia misma y siempre lo fuiste, incluso aún cuando estabas identificado con la forma. El leela es como el juego del escondite que la consciencia juega con ella misma.

IDJ: ¿Cuál es su experiencia de vivir la vida libre de impresiones del pasado y del futuro, totalmente en el Ahora?

ET: El pensamiento compulsivo se termina, lo que significa que no tengo que pensar a menos que haya algo en que pensar — y la mayoría de las veces no lo hay. Eso no me haría conseguir trabajo si lo pongo en mi currículum, pero significa que la vida fluye con facilidad, libre de conflictos y de resistencia interior. Hacer frente a la vida, al mundo, a través de la quietud en lugar del ruido mental es el mejor regalo que puedes ofrecer al universo. Yo lo llamo quietud, pero es una joya con múltiples facetas: esa quietud es también alegría, y es amor.

lunes, octubre 06, 2014

No crear mas dolor en el presente



P: El Buda dice que el dolor o sufrimiento surge por el deseo y que para liberarnos del sufrimiento tenemos que cortar los lazos del deseo.

R: Todos los deseos son expresiones de la mente que busca la salvación o la realización en las cosas externas y en el futuro como sustituto de la alegría de Ser. Mientras yo sea mi mente, soy esos deseos, esas necesidades, carencias, apegos y aversiones, y fuera de ellos no hay "yo" excepto como una mera posibilidad, un potencial no logrado, una semilla que todavía no ha brotado. En ese caso, incluso mi deseo de ser libre o iluminado es sólo otro anhelo de realización o plenitud en el futuro. Así que no busque llegar a ser libre del deseo o "lograr" la iluminación. Vuélvase presente. Esté allí como observador de la mente. En lugar de citar al Buda, sea el Buda, sea "el despierto", que es lo que la palabra buda significa.



Los seres humanos han estado en las garras del sufrimiento durante millones de años, desde que cayeron del estado de gracia, entraron en el reino del tiempo y la mente y perdieron la conciencia del Ser. En ese punto, empezaron a percibirse a sí mismos como fragmentos sin significado en un universo ajeno, separados de la Fuente y de los demás.

El sufrimiento es inevitable mientras usted esté identificado con su mente, es decir, mientras usted esté inconsciente, espiritualmente hablando.

Hablo aquí principalmente del sufrimiento emocional, que es también la causa principal del sufrimiento físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpa, la ira, la depresión, los celos y así sucesivamente, incluso la más leve irritación, son todas formas del sufrimiento. Y todo placer o elevación emocional contiene en sí mismo la semilla del dolor: su contrario inseparable, que se manifestará con el tiempo. Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse bien sabrá que la animación eventualmente se convierte en depresión, que el placer se transforma en alguna forma de dolor. Muchas personas saben también por experiencia propia cuán fácil y rápidamente una relación íntima puede pasar de ser una fuente de placer a ser una fuente de dolor. Vistos desde una perspectiva más alta, los polos positivo y negativo son caras de la misma moneda, ambos son parte del sufrimiento subyacente que es inseparable del estado de conciencia egotista de identificación con la mente.

Hay dos niveles de sufrimiento: el sufrimiento que usted crea ahora y el sufrimiento del pasado que vive todavía en su mente y su cuerpo. Ahora quiero hablar de cómo dejar de crear sufrimiento en el presente, y cómo disolver el sufrimiento pasado.

Hay dos niveles de sufrimiento: el sufrimiento que usted crea ahora y el sufrimiento del pasado que vive todavía en su mente y su cuerpo.

P: Ninguna vida está completamente libre de dolor y tristeza. ¿No es cuestión de aprender a vivir con ellos más que de tratar de evitarlos?

R: La mayor parte del sufrimiento humano es innecesario. Es creado por uno mismo mientras la mente no observada maneje nuestra vida. El dolor que usted crea ahora es siempre una forma de no aceptación, una forma de resistencia inconsciente a lo que es. En el nivel del pensamiento, la resistencia es una forma de juicio. En el nivel emocional, es una forma de negatividad. La intensidad del sufrimiento depende del grado de resistencia al momento presente, y esta a su vez depende de la fuerza de su identificación con la mente. La mente siempre busca negar el Ahora y escapar de él. En otras palabras, cuanto más identificado esté usted con su mente, más sufre. 0 puede ponerlo en estos términos: cuanto más capaz sea de honrar y aceptar el Ahora, más libre estará del dolor, del sufrimiento y de la mente egótica.

¿Por qué habitualmente se niega o se resiste la mente al Ahora? Porque no puede funcionar y permanecer en control sin el tiempo, que es pasado y futuro, así que percibe el Ahora atemporal como una amenaza. El tiempo y la mente son de hecho inseparables.

Imagínese la Tierra sin vida humana, habitada sólo por plantas y animales. ¿Tendría todavía un pasado y un futuro? ¿Podríamos todavía hablar del tiempo de forma significativa? La pregunta "¿Qué hora es?" o "¿Qué día es hoy?" ­si hubiera alguien para hacerla- no tendría ningún sentido. El roble o el águila quedarían perplejos ante tal pregunta. "¿Qué hora?" responderían. "Bueno, es ahora, por supuesto. ¿Qué más?"

Sí, necesitamos la mente, así como el tiempo, para funcionar en este mundo, pero llega un momento en el que se apoderan de nuestra vida y ahí es donde se establecen la disfunción, el dolor y la tristeza.

La mente, para asegurarse el control, busca continuamente cubrir el momento presente con el pasado y el futuro. Así la vitalidad y el potencial infinitamente creativo del Ser, que es inseparable del Ahora, queda cubierto por el tiempo. La verdadera naturaleza queda oscurecida por la mente. Se ha acumulado una carga cada vez más pesada de tiempo en la mente humana. Todos los individuos sufren bajo este peso, pero también siguen aumentándolo a cada momento, siempre que ignoran o niegan el precioso momento o lo reducen a un medio para obtener un momento futuro, que sólo existe en la mente, no en la realidad. La acumu­lación de tiempo en la mente humana individual y colectiva también carga una gran cantidad de dolor residual del pasado.

Si no quiere crear más dolor para usted y para los demás, si no quiere aumentar más el residuo de sufrimiento pasado que aún vive en usted, no cree más tiempo, o al menos no más del necesario para manejar los aspectos prácticos de su vida. ¿Cómo detener la producción de tiempo? Dése cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tiene. Haga del Ahora el foco primario de su vida. Mientras que antes usted habitaba en el tiempo y hacía breves visitas al Ahora, establezca su residencia en el Ahora y haga breves visitas al pasado y al futuro cuando se requieran para manejar los asuntos prácticos de la vida. Diga siempre "sí" al momento presente. ¿Qué podría ser más fútil, más demente, que crear resistencia interior a algo que ya es? ¿Qué podría ser más demente que oponerse a la vida misma, que es ahora y siempre ahora? Ríndase a lo que es. Diga "sí" a la vida, y observe cómo esta empieza súbitamente a funcionar a favor suyo y no contra usted.

jueves, septiembre 04, 2014

El Rey y el Joven - cuento



Había una vez un rey que amaba a su pueblo y acostumbraba disfrazarse como un mendigo para poder observar las vidas de sus súbditos sin ser reconocido.

Un día notó a un joven sentado junto a la fuente de una plaza, con la mirada perdida en la distancia en serena contemplación. Se acercó al joven y le preguntó qué hacía. Volviendo su mirada hacia el rey disfrazado, le respondió, con los ojos tan llenos de amor que el rey se sintió sobrecogido: “Estoy observando mi reino”. Aunque esta respuesta normalmente habría sido una gran ofensa para el monarca –después de todo, era su reino, no el del chico–, él se sintió tan conmovido por la profunda presencia del joven que no supo cómo responder. Dio vuelta y regresó apresurado al castillo en total desconcierto.

En los días siguientes, el rey se aseguró de visitar siempre al joven durante sus viajes al pueblo. Cada vez que lo veía, le hacía la misma pregunta, y cada vez recibía la misma mirada de profunda paz e inocente amor, y la misma enigmática respuesta: “Estoy observando mi reino”.

Después de mucho pensarlo, el rey concluyó que este joven no era un tonto insolente, sino un gran sabio, y decidió revelarle su verdadera identidad y pedirle que viniera a pasar la noche en el castillo. Él quería descubrir el secreto de la iluminación de este chico y lograr esta misma experiencia interna de libertad.

Una vez que se quitó su disfraz en una revelación dramática y triunfalista de su verdadera identidad, el rey fue un tanto sorprendido por la respuesta despreocupada y en apariencia desinteresada del joven. Su incredulidad creció cuando el joven aceptó su invitación a pasar la noche en el castillo sin la menor señal de excitación ni gratitud.

Sin embargo, complacido de que el chico había aceptado, lo llevó directamente al castillo en el carruaje real y le ofreció la suite más suntuosa del palacio. El joven aceptó.

Al día siguiente, esperando pasar más tiempo cerca de su nueva fuente de sabiduría, el rey invitó al joven a quedarse una noche más.

Él aceptó. Pasó el tiempo y el joven continuó aceptando con indiferencia la generosa hospitalidad del rey. Después de unas semanas, el rey se sintió obligado a ofrecerle un regalo, y el chico aceptó los finos trajes que el rey colocó ante él.

A medida que el tiempo pasaba, le impaciencia del rey crecía. Le había dado lo mejor de todo al chico, ¡pero el joven todavía no le había revelado su secreto!

El rey comenzó a resentirse. Empezó a preguntarse si el joven era realmente un sabio, o si sólo estaba aprovechándose de su generosidad.

Un día, cansado de esperar y receloso de las intenciones del chico, el rey decidió confrontarlo. Se dirigió al dormitorio del joven decidido a preguntarle si todavía estaba observando su reino. Estaba seguro de que el muchacho no estaría haciendo nada por el estilo, y abrió la puerta, con el pecho henchido de orgullo, pasó a hacerle al joven su pregunta. Pero antes de que tuviera tiempo de hablar, vio que el joven estaba mirándolo fijamente con los ojos llenos de serenidad. El joven levantó su mano y dijo, “¡Espera! Sé lo que vas a preguntarme. Has tenido algo para preguntarme desde hace largo tiempo, pero no voy a responder. En vez de eso, quiero que ensillen tus dos mejores caballos. Hoy, iremos a cabalgar.”

El rey, mandó a alistar los caballos. Los dos hombres en sus caballos ensillados, y el joven salió, galopando tan rápido que al rey le tomó algunos segundos alcanzarlo.

Por días, cabalgaron y cabalgaron por áreas del reino que el monarca nunca antes había visto. Un día, después de muchas semanas, llegaron a una cerca.

El joven iba a saltar la cerca con su diestro caballo pero antes de que lo hiciera el rey exclamó: “¡Espera! Yo no puedo cruzar esta cerca.”

El joven volteó a mirarlo, sus ojos brillando con alegría e inquisitivo regocijo. “Esta cerca marca el límite de mi reino”, explicó el rey. “Más allá de ella, no tengo nada. Todo lo que soy está en este lado de la cerca. No puedo continuar.”

“Ésa –respondió el joven– es la diferencia entre tú y yo. Tu reino está contenido en esta cerca, pero el mío está en mi corazón. Lo llevo conmigo donde quiera que voy.” Con eso se dio vuelta, pasando sobre la cerca con un grácil salto y siguió galopando.

viernes, enero 10, 2014

"Pasado, Presente y Futuro en Ti". Eckhart Tolle


Imagen de Rumi Quotes.

- Pero la creencia de que el futuro será mejor que el presente no es siempre una ilusión. El presente puede ser espantoso, las cosas pueden mejorar en el futuro y a menudo lo hacen.

Habitualmente, el futuro es una réplica del pasado. Son posibles algunos cambios superficiales, pero la transformación real es rara y depende de si usted puede volverse suficientemente presente como para disolver el pasado entrando al poder del Ahora.
Lo que usted percibe como futuro es una parte intrínseca de su estado de conciencia ahora. Si su mente lleva una carga pesada de pasado, experimentará más de lo mismo. El pasado se perpetúa a sí mismo por medio de la falta de presencia. La calidad de su conciencia en este momento es lo que agudiza el futuro, que por supuesto sólo puede experimentarse como el Ahora.

Usted puede ganar diez millones de dólares, pero ese cambio no tiene más que una profundidad superficial. Simplemente continuaría actuando según los mismos patrones condicionados en contextos más lujosos. Los humanos han aprendido a dividir el átomo. En lugar de matar diez o veinte personas con una maza de madera, una persona puede matar ahora a un millón simplemente apretando un botón. ¿Es esto un cambio real?.


Si la calidad de su conciencia en este momento es lo que determina el futuro, ¿entonces qué determina la calidad de su conciencia? Su grado de presencia. El único lugar donde puede ocurrir un verdadero cambio y donde puede ser disuelto el pasado es en el Ahora.

Toda la negatividad es causada por una acumulación de tiempo psicológico y por la negación del presente. La incomodidad, la ansiedad, el estrés, la preocupación -todas las formas del miedo- son causadas por exceso de futuro y demasiado poca presencia.

La culpa, las lamentaciones, el resentimiento, las quejas, la tristeza, la amargura y todas las formas de falta de perdón son causadas por exceso de pasado y falta de presencia.

La mayoría de las personas encuentran difícil creer que es posible un estado de conciencia totalmente libre de negatividad. Y sin embargo ese es el estado liberado al que apuntan todas las enseñanzas espirituales. Es la promesa de la salvación, no en un futuro ilusorio sino justamente aquí y ahora.

Usted puede encontrar difícil reconocer que el tiempo es la causa de sus sufrimientos o problemas. Cree que los causan situaciones específicas de su vida, y vistos desde un punto de vista convencional, eso es verdad. Pero hasta que solucione la disfunción básica de la mente que causa todos los problemas -su apego al pasado y al futuro y su negación del presente-, estos son en realidad intercambiables. Si todos sus problemas o lo que percibe como causas de sufrimiento o de infelicidad desaparecieran milagrosamente hoy, pero usted no se hubiera vuelto más presente, más consciente, pronto volvería a encontrarse dentro de una serie de problemas o de causas de un sufrimiento similar, como una sombra que lo sigue a dondequiera que va. En últimas,sólo hay un problema: la mente misma atada al tiempo.

- No puedo creer que pueda llegar a un punto en el que esté completamente libre de mis problemas.

Tiene razón. No puede alcanzar nunca ese punto porque está ahora en él.
No hay salvación en el tiempo. Usted no puede ser libre en el futuro. La presencia es la llave hacia la libertad, así que sólo puede ser libre ahora.


Eckhart Tolle, en "El Poder del Ahora".