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sábado, marzo 12, 2016

¿Qué son los mandalas, qué beneficios reportan?


¿QUÉ SON?

Mandala es una palabra de origen Sánscrito, que en su sentido más literal significa “círculo.” Los mandalas son representaciones arquetípicas y simbólicas del cosmos, dibujos complejos de espacios sagrados que suelen utilizar círculos inscritos en una forma cuadrangular y están formados por diversas figuras y formas geométricas normalmente simétricas.

¿QUÉ CARACTERÍSTICAS TIENEN?

Tienen un centro y los puntos cardinales contenidos en círculos.Están dispuestos con cierta simetría. 

¿PARA QUÉ SE UTILIZAN?

Su principal objetivo es fomentar la concentración y atraer la energía para servir como apoyo esencial de la meditación. Desde el punto de vista espiritual los mandalas son centros energéticos de equilibrio y purificación que ayudan a transformar el entorno y la mente. También se utilizan para potenciar la creatividad y permitir que el individuo conecte con su sabiduría interior y para armonizar o proporcionar calma en momentos de ansiedad o tensión.

¿CÓMO SE UTILIZAN?

Los mandalas pueden utilizarse como objeto meditativo (a través de la contemplación) para permitir la concentración de la vista en un solo punto; normalmente se observan durante 3 a 5 minutos. También pueden dibujarse o colorearse con distintos materiales para servir como técnica de relajación; para ello se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:
Es una actividad libre qu eno debe ser impuesta
Se recomienda observar el mandala unos minutos antes de comenzar a pintarlo para sentir su efecto
Colorear de adentro hacia fuera si se necesita ayuda para exteriorizar las emociones o liberar la energía
Colorear de afuera hacia adentro si se desea buscar el propio centro
Respetar la dirección con la que se empezó a colorear
Pintar hasta que considere que el mandala está terminado
Trabajar a plena luz del día o en un lugar bien iluminado
Nunca comenzar a pintar otro mandala hasta que el anterior esté terminado.

¿POR QUÉ UTILIZARLOS?

Los mandalas tienen diversos beneficios personales y terapéuticos entre los que figuran:
Restablecimiento del equilibrio, el conocimiento de sí mismo, el sosiego y la paz interior
Curación del alma, el cuerpo y la mente
Expansión de la consciencia y contacto con la esencia
Desarrollo de la creatividad y la paciencia
Adquisición de una nueva visión sobre el individuo y su entorno
Aumento de la tranquilidad, confianza y seguridad
Trabajo de meditación activa y profunda
Trasmutación de le energía negativa a positiva
Mejora del autoestima

¿DÓNDE ENCONTRARLOS?

Existen muchas editoriales que publican libros de mandalas similares a los libros infantiles para colorear. En ellos viene el contorno de los mandalas dibujados y el resto en blanco dispuesto para ser coloreados según los gustos particulares de quien los utiliza. Pueden encontrarse también mandalas gratuitos mandalas gratuitos por Internet para ser impresos en casa aunque yo particularmente prefiero los libros de mandalas de bolsilloya que son más rápidos de colorear y tienen el mismo efecto.



https://resuelvete.wordpress.com

jueves, septiembre 11, 2014



Los mándalas como estrategia de relajación para niños
El pintar mándalas, representaciones o diagramas del hinduismo o budismo, es una buena estrategia para ayudar a los niños a relajarse y mejorar su desempeño académico.


Los mándalas (o mandalas) son diagramas o representaciones esquemáticas y simbólicas del macrocosmos y el microcosmos, utilizados en el budismo y el hinduismo donde se representa el espacio sagrado (el centro del universo y soporte de concentración). Por lo que generalmente es representado como un círculo inscrito dentro de una forma cuadrangular, que simboliza los cuatro puntos cardinales, cada parte adornada con diversos diseños geométricos o de la naturaleza. Son dibujos bastante vistosos y que pueden llenarse de muchos colores. Fuera del simbolismo religioso, este tipo de dibujos nos permite aplicarlos como técnica de relajación para niños, especialmente aquellos con TDAH o algún otro tipo de trastorno que afecte la conducta, pues favorece la atención y la creatividad, entre otras habilidades.

La estrategia es sencilla, pero es necesario considerar algunas cosas antes de realizarla:
Imprimir o dibujar los mándalas en hojas con fondo blanco. El grosor depende del material que utilizaremos para darle color, eligiendo papel grueso si usaremos pinturas de agua, o papel delgado si serán crayones o lápices de colores.

Preparar el área de trabajo, eligiendo un lugar limpio y cómodo. Se recomienda una superficie plana como una mesa o el suelo, una silla a la altura del niño o un tapete si éste estará en el piso. Conviene colocar también, en el caso de la utilización de pinturas de agua, periódico o una bolsa de plástico extendida debajo del área donde se realizará la actividad.
Tener los materiales a la mano, colocando en el lugar de trabajo lo que se necesitará para que no exista la necesidad de suspender la actividad por falta de algún aditamento. Es importante pensar en todos los detalles que se pueden presentar a la hora de darle color a un dibujo, algunos niños necesitarán una goma de borrar para corregir algún trazo, otros derramarán pintura por accidente y necesitarán un nuevo dibujo. El prever este tipo de situaciones nos dará la oportunidad de que la actividad sea placentera para el adulto y el niño.

Adecuar los materiales si es necesario. Por ejemplo, si el niño es pequeño o tiene algunos problemas de motricidad, podemos utilizar colores o pinceles gruesos. Si tiene problemas de visión (miopía, astigmatismo, etc.) el dibujo puede imprimirse en un tamaño mayor, delineando muy bien el contorno de las figuras para que puedan ser vistas mejor con un plumón, o incluso dándoles relieve con silicón líquido para que pueda sentir dónde acaba el dibujo. Todas las adecuaciones que se hagan deben responder a las necesidades específicas de cada niño.

Una vez que tenemos todo preparado, iniciamos la actividad dando a elegir al niño, entre dos o tres dibujos, el mándala que desee pintar. Le indicaremos que puede utilizar los colores o trazos que desee, mientras respete el contorno del círculo. Podemos pedirle que nos explique lo que ve representado y su plan para darle color o simplemente dejarlo para que en silencio realice la actividad. Ayudamos a la relajación del momento poniendo música clásica o sonidos de la naturaleza como fondo, en un volumen muy suave, que apenas se escuche y, si el niño lo tolera, añadir el aroma de una vela o un perfume.

En mi experiencia, el pintar mándalas ayuda a que los niños puedan relajarse y mantener la atención durante otras actividades académicas o que requieren un trabajo de razonamiento arduo, como las matemáticas o la lectura. Aunque también funciona para que, después de que estuvieron trabajando mucho tiempo, el pintar los prepara para descansar o seguir con otras actividades.

Usualmente se pueden combinar ambas variantes, dejando que el niño pinte la mitad del mándala antes de la actividad y la otra mitad después de haberla terminado. Cuando el dibujo esté coloreado completamente servirá para decorar el salón de clases, guardarse en una carpeta o ponerlo en un lugar visible de la casa por unos días.

Si deseas descargar algunos mándalas para aplicar esta estrategia con tus hijos, visita la web de Orientación Andújar, que tiene más de 200 listos para imprimir.

Fuente:  https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=11074252#editor/target=post;postID=8273098814453074899

viernes, julio 05, 2013

MANDALAS | PAISAJES DEL ALMA


Viaje al interior de uno mismo
La hermana Alejandra Elbaba devela los misterios que encierra el Libro Rojo de Carl Gustav Jung.

Cuando Carl Gustav Jung (1875- 1961) , discípulo de Freud - el padre del Psicoanálisis- se separó de su maestro, comenzó a trabajar fuertemente con su inconsciente y en ese diálogo los mandalas le aparecieron como un camino para llegar al inconsciente. Investigó profundamente sobre esta antigua expresión de la tradición hindú y budista hasta llegar a algunas conclusiones: que un mandala es una producción del inconsciente, así como también una forma de viajar al interior de uno mismo y de encontrarse con la representación de nuestra propia alma.

La religiosa Alejandra Elbaba de la congregación Hermanas Dominicas del Santísimo Nombre de Jesús, enseña sobre el significado de los mandalas en "El libro Rojo de Jung", en un curso que dicta todos los martes de junio la fundación Elmina Paz Gallo. Ese fue el tema de su tesina en el máster sobre "Estudios comparados de literatura, artes y pensamiento", que realizó en la Universidad de Pompeu Fabra de Barcelona, España.

Originarios de la India, "los mandalas ayudan a encontrar el centro de uno mismo, el eje, un orden, un equilibrio y, en última instancia, la totalidad. Tiene en quien lo dibuja y lo pinta un efecto bienechor, tranquilizador", explica la religiosa y también psicóloga. "En el budismo, recrean la representación del mundo ideal según Buda. Si bien es una tradición ancestral, aún hoy los monjes hindúes, así como los budistas, continúan realizando estas figuras como ejercicio espiritual. Tanto el mandala budista como el hindú tienen el mismo estímulo espiritual: trazar un camino desde el tiempo a la eternidad, llevar a cabo la liberación, captar ese instante que, una vez vivido, rescata lo verdadero que hay en nosotros", expresa la religiosa.

Jung pintó una serie de dieciocho mandalas en un libro que se publicó casi 100 años después de que fue escrito porque nadie sabía cuál era la voluntad de su autor. "Su obra fue el culmen, el motivo y la explicación de toda su obra posterior: sus visiones entre los años 1913 y 1917, autoanalizadas, elaboradas y plasmadas en imágenes textuales y plásticas", cuenta la religiosa.

Ella misma confiesa que dibuja y pinta mandalas como un medio para serenar el cuerpo y la mente. Los hindúes los usan para meditar. Los colores no son elegidos al azar, sino como dictado del inconsciente. "No tienen carácter estético, salen del corazón. Según Jung, nacen del interior y llevan al interior.

"Es un psicocosmos porque repite en un dibujo el diagrama de una ciudad como puede ser Machu Picchu que replica el orden del Universo. Por eso cuando uno llega allí se siente tan a gusto, como en armonía con el cosmos. Como el mandala, nuestro cuerpo tiene su centro y sus cuatro puertas que dan a los cuatro puntos cardinales. Por eso tiene como efecto centrar el propio eje. En lo personal, creo que además ayuda a sentirse en comunión con los demás y con el cosmos", afirma.

En un monasterio benedictino de Perú, cerca de Puno, hay un jardín con un gran mandala laberíntico en el piso. Quienes van a hacer un retiro espiritual allí caminan por el circular hasta llegar al centro, que es la meta del recorrido.

La hermana Elbaba recomienda que, al dibujar un mandala, se suspenda todo juicio (para poder encontrarse con el centro de uno). Y nunca juzgar el que hace otra persona porque esta producción - según Jung - expresa una imagen de Dios en el alma.