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martes, enero 02, 2018

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Cuando le propones a mi madre  ir de paseo,  ya tiene lista su maleta y si le dices que es al interior,  genera mil estrategias para que finalmente el paseo conduzca a alguna playa. Ahora la neurociencia viene a convalidar ese deseo que pulsa en  mi madre y que comparto plenamente. Veamos las razones poderosas que proponen la neurociencia para elegir la playa como sitio de vacaciones. 

1. Elimina el estrés: el ritmo que tienes en la playa te pone en otra frecuencia, quitas el acelerador de tu vida, caminas por la playa, mejor si lo haces descalzo, que tu neurosis no te obligue a llevar calzado, te conectas con la tierra, respiras el aroma del mar, escuchas el susurro de las olas, el sonido de las palmeras, adviertes la sonrisa de los niños y mayores, el color de las ropas ondeando en los cuerpos, paladeas otros sabores,  te zambulles en el agua y te relajas  generas endorfinas, dopamina y esas sustancias te bajan el cortisol, te envuelve el bienestar y el estrés sale despacito o corriendo. 

Sigue leyendo y anímate a suscribirte al blog de mi pagina web: http://lmhoyosduque.com/la-neurociencia-nos-invita-ir-la-playa/

jueves, junio 02, 2016

¡Haz un buen negocio!


Una paciente me contó que un par de hermanas suyas se pelearon y por más de veinte  años,  no se cruzaron palabra alguna.
¡Increíble! Este par de chicas ignoraban que el resentimiento y el rencor  es un veneno que llena tu organismo de sustancias que te hacen daño y reduce  las hormonas del contento y la felicidad. Es decir, se incrementa el cortisol, la hormona del estrés y la enfermedad, por qué crees que cuando vas al médico con una alergia, un malestar aquí, un síntoma allá el médico sentencia: estrés, además se te baja la oxitocina, la hormona del amor y la felicidad. En definitiva, el resentimiento  al único que daña es a ti mientras que  el otro anda por la vida sin ni siquiera hallarte en el mundo.

jueves, mayo 26, 2016

¿Te consideras multitask” (multitareas)?



Con cuanto orgullo exclamamos soy “multitask” (multitareas). Confieso mi pecado yo también, a veces lo soy,  cuando estoy en casa. No hay buenas noticias, se han realizado pruebas científicas de laboratorio con personas que se consideran multitask.

¿El resultado? No hay tal, no podemos desarrollar varias tareas al tiempo, lo que sucede es que las alternamos.

lunes, febrero 29, 2016

SI CULPAS TE ENFERMAS, SI PERDONAS SANAS



Cuando percibimos algo, lo damos por verdadero y por externo, “ahí afuera pasa algo.” Ni la percepción es verdadera, ni es externa. En cada interpretación que yo hago me veo a mi mismo, son mis creencias las que crean la percepción. El observador crea lo observado. Pero no lo vemos así, me engancho a esa percepción falsa que doy por “externa y verdadera” cuando en realidad es que yo me veo en los demás, lo que veo es mío, es que yo realmente me proyecto en los demás. Y encima hacemos un juicio negativo de otros, cuando es mi propia sombra o inconsciente la que aflora.

Cuando haces un juicio o condenas a otros, es en realidad una guerra contra ti mismo. Al decir algo malo de los demás, tu pensamiento y emoción es desagradable y tu cuerpo vive esa emoción en forma de neurotransmisores como la noradrenalina en tu cerebro y el cortisol en tu cuerpo. Los juicios negativos a otros literalmente te envenenan a ti. Si te duele algo pregúntate ¿qué juicio has hecho?, ¿qué has sentido poco antes? y descubrirás que eres tú quien lo ha creado.

Observa los juicios que hiciste y haces, mira las emociones que sientes, porque están ligadas a tus dolencias. Cuando hay algo que me molesta mucho de otros, que me impacta en exceso es que se trata de mi proyección. Por ejemplo, si alguien me trata sin respeto y reacciono airadamente, pregúntate si te respetas a ti mismo. En vez de atacar al otro, tiene mas sentido bendecirle y agradecerle porque ha hecho de espejo tuyo, de maestro tuyo para tu mayor bien. Nuestros maestros no son lejanos, son cercanos y son a quienes culpamos de lo nuestro. Una madre que te maltrata te enseña la madre que no debes ser, una pareja que te agrede te enseña que no te respetas. Bendícelos.

Si te enfadas o sientes miedo por lo que otros piensan, sientes o dicen de ti o te han hecho, lo vives en tu propio cuerpo. ¿A quien va a afectar? A ti. Todo lo que dices de los demás, lo atraes para ti. No hay otros y tu. Todo es uno.

Si no puedes perdonar es que has hecho el juicio, te has sentido atacado, estas en el ego. Desde el ego solo hay ataque, escasez y miedo, y renuncia a tu auténtico poder. A veces encontramos que hay un familiar cercano que nos ha hecho mucho daño. Si quieres desde el ego cortar con esa persona que te hizo daño, corta del todo. Corta su relación si quieres y corta su atención hacia ella, no la ataques, no la nombres, no hables nunca de esa persona, corta con hacer juicios de cualquier tipo sobre esa persona, corta tus emociones con esa persona, ignora a esa persona, corta con las creencias negativas sobre ti que ella tenía e hiciste tuyas. Y no olvides que todo te lo hiciste tu a ti mismo y que tu ser esencial jamás fue atacado, por que nada ni nadie puede atacarlo.

A quien siempre le has culpado de tus males, le das las gracias por hacerte de espejo de tu percepción, por haber dado luz a tu sombra. Desde el Ser Esencial que eres el único perdón que tiene sentido es el perdón a ti mismo. Si tu tienes el poder, si todo me lo hago yo a mi mismo, lo práctico es perdonarse a si mismo por la percepción, por el juicio, por culpar, si perdonas te sanas.

Puedes crear lo deseado en tu conciencia, sentirlo como real, agradecerlo, así llegas a ser todo lo que ya eres. ¿Quieres sanarte?. Si lo deseas no debes olvidar lo siguiente:
Tienes todo el poder… de enfermarte.
Mi enfermedad es la “prueba de la culpa del otro, de lo que me hicieron”
Sana tu niño interior. Si sientes miedo o culpas a otros, tu seguirás enfermo.
Tu cuerpo vive tu juicios. Todo ataque o culpa al otro es un ataque contra ti mismo.
Lo que me molesta mucho de otros, es mí proyección; es mío. Percibo mis creencias.
El otro es tu espejo. En cada percepción externa veo mi mundo interno.
Las creencias, juicios, emociones… se somatizan en mi cuerpo.
Bendice al otro, Perdónate a ti misma.
Sanarte es cambiar tu, cambiar tu percepción.
Se coherente contigo mismo.
Agradece como si ya fuera como deseas que sea.
Mi poder de transformación está en mi mente y emociones. Tienes todo el poder de sanarte.
El camino solo puedes andarlo tu.

Una clave y lo primero es ser coherente conmigo mismo. Si no hago lo que quiero hacer o no digo lo que quiero decir por no molestar a los demás, por complacerles, estarás en incoherencia y enfermarás. No tienes que hacer nada para complacer a los demás, te invito a ser coherente contigo mismo prioritariamente. Si el no querer molestar a los demás o querer complacer a otros supone ser incoherente contigo, te crearás un daño a ti mismo y un malestar proporcional a la incoherencia contigo mismo.

Como percibes lo que crees, y como tienes el poder de cambiar lo que crees, tienes el poder de cambiar tu percepción.


-Tomas Elorriaga-

viernes, enero 22, 2016

Mi hijo duerme en mi cama



Cuando Raquel y Sergio llegan a casa agotados, tras una interminable jornada, saben que todavía les queda su segundo “trabajo”: dos mellizos encantadores de 9 años que, tras la cena, los abrazos y los besos, deben irse a la cama… o eso es lo que debería ocurrir. Pero, en realidad, cuando no se trata de uno que se levanta a beber agua, es el otro que va al baño y, si no, son ambos que se levantan para pedir quedarse un ratito viendo la tele…por si les “coge” el sueño. Aunque, debe ser un sueño escurridizo, porque nunca “les coge” y, finalmente, sólo se van a regañadientes a la cama si es en la cama de sus padres, en compañía de estos. Y, es aquí dónde llega la primera pregunta ¿han hecho bien Raquel y Sergio?
¿Qué es el co-sleeping?

Si el niño duerme con alguien del entorno familiar – ya sean padres, hermanos, abuelos, primos o cuidadores– podemos hablar del co-sleeping, nombre dado por los pediatras Ferber y Lozoff quienes llevaron a cabo una investigación en USA, entre 1980-1990, según la cual en el 30% de familias blancas y el 70% de las familias negras, era habitual que los niños durmieran con sus padres.

Otro estudio publicado en Acta Pediátrica en 1982, explicaba que entre el 35-40% de los niños suecos de 2-6 años dormía, de forma habitual, con otros miembros de la familia.

Pero, estas conclusiones no significan, sin embargo, que el co-sleeping sea una práctica recomendable.

A partir de aquí, nos podemos hacer la siguiente pregunta:
¿Cuáles son las causas?

Se encuentran más seguros. Algunos padres empiezan dejando dormir a sus hijos con ellos durante los fines de semana, quizás porque el resto de la semana están muy ocupados, pasan poco tiempo con ellos y es una manera de “recompensarlos”.

Otros padres solo dejarán dormir con ellos a sus hijos si estos están enfermos para que se sientan más cómodos. E, incluso, hay aquel tipo de padre/madre que pacta con su hijo que permanecerá en su cama sólo hasta que se haya casi dormido pero, en realidad, acaba pasando toda la noche.

El hecho más importante es que, en general, se acaba convirtiendo en una costumbre. Obviamente, y aunque el niño se halle en alguna de estas circunstancias, no se le deberá dejar dormir en la cama paterna puesto que lo contrario acaba acarreando consecuencias como veremos a continuación.

Falta de espacio. La literatura médica indica que este problema no ocurre sólo en la población de status socioeconómico bajo y medio sino también en la de status alto.

Miedos a la oscuridad. Es uno de los miedos infantiles más habituales, por los cuales se piden más consultas de psicología infantil. Según una investigación conjunta de la Universidad de Murcia y de la Universidad Miguel Hernández de Elche, aparece a partir de los 18 meses de vida del bebé, aunque es más habitual en el período de 3-4 años hasta 8-9 años.

Según esta investigación, se trata de un miedo evolutivo, es decir, no patológico sino asociado al propio desarrollo del menor y que, adecuadamente tratados, pasan con un cierto tiempo y sin otros problemas asociados.

Sin embargo, si este miedo no es tratado puede convertirse en una fobia, es decir, un miedo irracional a la oscuridad, denominado nictofobia o escotofobia.

Pesadillas y terrores nocturnos. Ocurre en niños entre 3-5 años ya que van descubriendo el mundo a la vez que van madurando emocionalmente. Así, cualquier miedo, ya sea a la oscuridad, a los ruidos, a los fantasmas o al monstruo que aseguran aparece, en cuanto mamá o papá se van de su habitación, origina un sufrimiento al menor que se debe tener en cuenta. Es necesario acompañarle de nuevo a su cama, “registrar” la habitación en búsqueda del monstruo pero, también, escuchar atentamente al niño, empatizar con él, tranquilizarlo y hacer que se sienta comprendido y apoyado.

Acontecimientos vitales que puedan resultar traumático para el menor. Divorcio, separación, peleas, discusiones, agresiones, accidentes, actos de violencia, catástrofesnaturales, pérdida de un ser querido…Producen de forma directa miedo a dormir solos por miedo a la oscuridad, a los monstruos, a los ruidos,…lo cual genera un estado de ansiedad que el menor no logra comprender y, de aquí, sufrimiento emocional. En estos casos se genera un trastorno por estrés postraumáutico que requiere de un tratamiento adecuado.

Problemas en el colegio. Ya sea porque el menor sufre acoso escolar o porque tiene un deficiente rendimiento académico debido a desmotivación, hipolaboriosidad, actitud negativa con los profesores, con los compañeros o con el propio colegio… Puede producir serias alteraciones del sueño y miedo a dormir solo. Asimismo, será necesario consultar con un profesional si la situación se perpetúa y se altera notablemente la calidad de vida del niño.

Relaciones con nueva pareja de mamá o papá. Si el menor ocupa el lugar que debería estar ocupando la nueva pareja de mamá o pareja, se establece un obstáculo nuevo en la relación con dicha persona y, al mismo tiempo, de la pareja entre sí puesto que no pueden mantener una intimidad en la que tener relaciones sexuales, por ejemplo, lo cual puede acabar con la propia relación de pareja.

¿Qué consecuencias se pueden esperar? 

El menor puede acabar siendo tan dependiente que, al ser adolescente, no pueda pasar – por ejemplo, de acampada – una noche fuera de casa.
El niño se puede sentir confuso acerca de su rol en la casa, su tendencia sexual e, incluso, las relaciones que mantiene con sus padres. Aunque estas preocupaciones serán en forma de pensamientos recurrentes, el menor tiene tendencia a no hablar de ello, pero lo que sí es cierto es que, con el tiempo, acabará teniendo un trastorno más importante.
De forma poco saludable, los padres se verán abocados a una situación con poca intimidad y relaciones sexuales, lo cual acaba por deteriorar la relación.
Un sueño inadecuado compromete la segregación de cortisol o melatonina en los niños así como de la hormona del crecimiento lo cual puede producir alteraciones en la estatura.
Todo aquello que pueda perturbar el sueño del menor como ronquidos, ruidos, movimientos debidos al compartir una misma cama, favorece a medio y largo plazo la aparición de trastornos del sueño como insomnio, parasomnias, hipersomnia,…
Para los niños con miedos, dormir en la misma cama que sus padres, alivia transitoriamente el miedo durante la noche pero les complica enfrentarse a la situación temida.
Dormir con papá y mamá también puede tener efectos negativos en la seguridad, autoestima, afectividad o carácter.

Pautas para ayudar a un niño a dormir solo

Dar la señal de que es la hora de ir a dormir. Para crear un hábito, es necesario que exista una señal rutinaria y repetitiva que nos muestre que se ha iniciado, precisamente, dicha rutina. Para ello, deberéis tener en cuenta la edad del niño. Si es un niño de tres años y le dices que son las diez, no lo entenderá igual que si suena una canción – más bien relajante, tipo nana – a esa hora. Pero, sin embargo, si vuestro hijo tiene nueve años, le podéis decir que las 22 horas es la hora límite para irse a la cama.

Antes de la señal, los niños deben hacer actividades relajantes y tranquilas. Si diez minutos antes de que tu hijo se vaya a la cama estás jugando con él a la videoconsola, con un juego violento y de muchos destellos, piensa que habréis excitado a las neuronas por unas cuantas horas. Por tanto, no te parezca raro que esa noche no duerma. De la misma manera, no se le deben dar bebidas refrescantes que contengan cafeína.

Establecer una rutina. Marcamos la señal, acompañamos al niño a la cama y nos podemos quedar un tiempo leyendo un cuento o un libro o, simplemente, hablando. Pero hay que marcar un tiempo límite puesto que si nos quedamos más tiempo, corremos el riesgo de convertirnos nosotros mismos en una nueva señal, con lo cual se acabará convirtiendo en un hábito y, luego, en una rutina. 

Con niños mayores que pueden levantarse de la cama en cuanto os hayáis ido de la habitación, deberéis acumular mucha paciencia y volver a llevarlo a su cama, calmarlo y volver, junto con tu pareja, al lugar de la casa en dónde estuvieras. A pesar de que al principio el niño puede tener algo de ansiedad, lo acabará por comprender.

Fortalecer la rutina. La primera vez que consigáis que vuestro hijo despierte en su cama le debéis felicitar adecuadamente: aplausos, abrazos, besos, cosquillas, felicitaciones y alabanzas. Se debe sentir reconfortado y apoyado para que, de esta manera, se pueda quedar definitivamente establecida la nueva rutina.

Reiterar y perseverar. El hábito se debe mantener de una forma constante, cada noche, para poder crear una rutina. Cuando hayan pasado unos cuantos días, el niño ya se habrá acostumbrado y acaba interiorizando que debe dormir en su cama solo.

Lo que no debéis hacer. Llevarte al niño a vuestra cama si es un día que no se duerme. Una vez completada la rutina, apagad la luz o, en el caso de niños con miedos, dejar una luz tenue. Si es un niño más pequeño que empieza a llorar porque “ha visto un monstruo”, id a la habitación y tranquilizadlo allí pero sin sacarlo de su cama. Si hacemos lo contrario, no nos habrá servido de nada crear un hábito ni establecer una rutina y deberemos volver a empezar desde el inicio.

Decálogo para la buena higiene del sueño infantil

1. El sueño es un hábito que necesita de un aprendizaje y del respeto de un horario y condiciones favorables de temperatura, silencio y luz.

2. A partir de su cuarto o quinto mes, el bebé debe dormir en su propia habitación.

3. Desde que es pequeño, es importante enseñar al niño a dormir solo, no en el sofá o en la cama de sus padres por mucho que después sea trasladado a la suya. Se le puede ayudar con la lectura de un cuento y dejándole una luz tenue.

4. No es conveniente acostarse en la cama del niño hasta que se duerma ya que, así, se disminuye el desarrollo de su autonomía. Los fines de semana se le puede permitir que vaya un ratito por la mañana a la cama de los padres.

5. Es importante respetar una rutina a la hora de ir a la cama y enseñarle que hay que ir a dormir porque todos necesitamos descansar.

6. Si el menor se despierta a medianoche asustado, es necesario tranquilizarle, mimarle un poquito, pero mostrándose firmes en que continúe durmiendo solo.

7. No es recomendable permitir que a media noche se vaya a la cama de los padres, abuelos, hermanos…

8. Conviene no ponerle la televisión y ayudarle con suavidad a volverse a dormir.

9. No hay que premiar al niño por dormir bien sino enseñarle que eso es lo normal. Es aconsejable reducir el exceso de gratificaciones a los que se acostumbra ahora a los niños cuando cumplen con su deber.

10. Padre y madre tienen que compartir los mismos criterios y la misma autoridad ante la hora de ir a acostarse y respetar las normas del sueño.

María Dolors Mas es psicóloga

miércoles, julio 01, 2015

Los beneficios de la risa, la terapia más contagiosa




Además de tener ventajas para la salud, expertos la consideran un 'pegamento social'.

Por: FLOR NADYNE MILLÁN | 12:22 a.m. | 1 de julio de 2015 


Foto: Ilustración Miguelyein

Ríase en forma genuina.


La próxima vez que tenga ganas de reírse, hágalo. No frene el impulso. Su cuerpo, su mente y su espíritu se lo agradecerán.

Los beneficios que brinda desde la más tímida sonrisa hasta la más sonora carcajada son tantos, que los místicos de Oriente reconocen la iluminación que provee la risa.

Robert Provine, profesor de psicología y neurociencia de la Universidad de Maryland, la considera un ‘pegamento social’. Así la llama porque afianza las relaciones entre un grupo y hace parte del vocabulario universal.

Según la psicóloga Luz Marina Hoyos, la risa es una respuesta psicológica que se desata como un mecanismo inconsciente, es decir, que no la controlamos. “Nuestro cerebro toma la decisión por nosotros”, dice ella. Y tal parece que es una decisión sensata y saludable.

Otro de los atractivos de la risa es que es instintiva, no requiere aprendizaje. Lo demuestran los niños que nacen ciegos o sordos y ríen sin haber visto o escuchado jamás una risa o una carcajada.

Según Hoyos, investigaciones indican que esta respuesta se genera desde la etapa de gestación.

“El profesor Provine afirma que los bebés ríen prácticamente desde que nacen e incluso antes –explica la experta–. Es más, un grupo de investigadores ingleses, a través de escáner con ultrasonido, captó expresiones faciales de los fetos en el vientre materno; su risa y su llanto”.

La espontaneidad es el terreno en el que se dibuja con precisión la risa. Por eso no es raro que los niños lleven una marcada ventaja a la hora de reír a mandíbula batiente.

Cerca de 300 carcajadas pueden soltar al día, mientras que los adultos, en el mejor de los casos, pueden registrar 100, y en el peor, 15. Eso indica que con los años nos volvemos “agrios y perdemos la espontaneidad, la capacidad de asombro, de disfrutar las cosas sencillas y de ver el lado amable y divertido de la vida”, agrega ella.

Según la psicóloga clínica Bibiana Castillo, cuando una persona se ríe libera endorfinas en su cerebro; estas hormonas tienen un efecto similar al de la morfina. A su vez, se libera dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con los estados de bienestar psicológico.

Así mismo, cuando la gente se ríe se modulan los niveles de cortisol, que es la hormona del estrés.

“Y tienen una potencia mayor que cualquier otra droga diseñada en el laboratorio; producen alegría, relajación, tranquilidad y felicidad”, señala Hoyos.

Sus efectos van desde soltar el miedo, ganar confianza y romper el hielo en cualquier situación, hasta rejuvenecer, porque la risa oxigena la piel, lubrica los ojos y ayuda a tomar mejores decisiones y a ser más creativos.

Ahora bien, una cosa es reír y otra sonreír. De acuerdo con Hoyos, la carcajada involucra un acto primario, una explosión que rompe con todo.

No se desata la misma bioquímica en el cuerpo con una sonrisa que con una buena carcajada. Pero una tímida sonrisa es un primer paso a la liberación.

De la risa contagiosa...

El sentido del humor es un aliado para superar enfermedades. No en vano se recomienda aprender a reírse de sí mismos.

“Es un mecanismo de compensación –dice Bibiana Castillo–. El humor en los individuos es un escudo que nos apoya protegiéndonos de los estados de ánimo negativos; reírse de sí mismos es una manera de liberarse del conflicto interno y una forma de terapia para afrontar las situaciones difíciles”.

Al hacerlo no solo se dejan de lado el ego y ese deseo obsesivo por mostrarse perfectos. “Nos damos permiso para equivocarnos; vemos la vida desde el ángulo divertido; le restamos tensión a la situación y observamos los problemas con una perspectiva ampliada”, explica Hoyos.

Pero si reírse de sí mismo no es fácil, tampoco lo es hacer reír a otros y más en situaciones decisivas, como la conquista.

Provine estudió el rol del sexo en el sentido del humor. La investigación reveló que “el 71 por ciento de las mujeres se ríe cuando un hombre cuenta un chiste, mientras que solo el 39 por ciento de los hombres se ríe con un chiste contado por una mujer”, sostiene Hoyos.

Cuando se produce más risa es cuando un hombre habla con una mujer.

Ella, por lo general, la lidera y él la genera con comentarios o apuntes divertidos o inteligentes, al hacer extrapolación de asuntos absurdos. Por eso el sentido del humor es una de las características que las mujeres aprecian en los hombres.

La risa ayuda, literalmente, en asuntos del corazón y reconforta el espíritu, especialmente, de las personas enfermas.

Según el psiquiatra William Fry, los pacientes hospitalizados son capaces de superar mejor su enfermedad y el estrés ocasionado por la misma, gracias a terapias basadas en la risa.

No en vano existen los payasos clínicos. Con su labor desestructuran el entorno del enfermo, el pensamiento reiterativo y la obsesión en torno a la enfermedad.

Un payaso clínico le entrega a un enfermo amor, algo que no se puede tocar, “que es energía, eleva las vibraciones y encamina hacia el sendero de la sanación”, insiste la experta.

Ese efecto terapéutico lo advirtió Hunter Doherty, más conocido como el doctor Patch Adams, un médico estadounidense que desarrolló en los 70 la terapia de la risa.

“Hace 17 años nació el payaso clínico en el país – cuenta Luz Adriana Neira, directora general y cofundadora de la Fundación Doctora Clown–, abriendo un espacio de juego y risa entre los medicamentos e inyecciones y contribuyendo a la humanización dentro de los hospitales”.

Además se ha comprobado que el efecto analgésico de la risa reduce, de manera significativa, el consumo de calmantes.

Que sientan menos dolor hace que el paciente que está en proceso de recuperación, sea mucho más activo. Eso acorta los tiempos de cura y de sanación.

Si le cuesta reírse...

• Vea películas divertidas.
• Lea o escuche chistes.
• Una buena fórmula es compartir con otros, estar con un amigo con quien se pueda hablar y realmente SER. Los episodios de risa son 30 veces más frecuentes en grupos que cuando se está solo.
• Vuelva a ser niño y entre en el juego de recibir y hacer cosquillas.
• Establezca vínculos a partir del juego. Es una forma de decir ‘Estoy a gusto contigo’.
• Otras propuestas son el yoga de la risa y los talleres de risoterapia, que también ayudan mucho.

FLOR NADYNE MILLÁN
Redactora Revista Carrusel


http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/beneficios-de-la-risa/16025448

domingo, junio 15, 2014

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando nos reímos?



Cuando una persona se ríe de verdad entonces en su cerebro se liberan endorfinas (neurotransmisores secretados por la glándula pituitaria del cerebro, que tienen un efecto de tipo opiáceo similar a la morfina). Por eso las endorfinas se conocen como “opiáceos naturales”.
También se libera un neurotransmisor cerebral llamado dopamina muy relacionado con los estados de bienestar psicológico.
Al mismo tiempo, cuando una persona se ríe de verdad, disminuyen sus niveles de cortisol que es una hormona conocida como la “hormona del estrés”.
Un sondeo realizado en Francia demostró que el 26% de los franceses ríen a carcajadas dos o tres veces al día. El 30% son mujeres y el 22% hombres.

Los beneficios de la risa

Reirse ayuda a curar la depresión, el estrés y la angustia.
Nos ayuda a sentirnos mejor, más confortables.
Limpia y ventila los pulmones.
Mejora la oxigenación el cerebro y del cuerpo en general.
Regulariza el pulso cardíaco.
Ayuda a trabajar al aparato digestivo y regula el intestino.
Relaja los músculos tensos.
Disminuye la producción de hormonas que causan el estrés.
Disminuye la presión arterial de la sangre.
Ayuda a quemar calorías: cuando nos reímos movemos unos 400 músculos de nuestro cuerpo. Algunos investigadores creen que reír 100 veces es equivalente a hacer 10 minutos de ejercicio aeróbico o hacer 15 minutos de bicicleta.
Al reír se segregan endorfinas, unas drogas naturales que provocan euforia y efectos tranquilizantes y analgésicos.
Se fortalecen los lazos afectivos.
Se genera una mayor respuesta del sistema inmunológico ante la enfermedad.
Sirve para descargar tensiones, potencia la creatividad y la imaginación.
Incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo.
Es una fórmula eficaz para eliminar pensamientos y emociones negativos.
Alivia el insomnio al producir una sana fatiga que el sueño repara con facilidad.

Las clínicas de la risa

En muchos países existen actualmente las llamadas “clínicas de risoterapia”, en las que se ayudan a curar muchas enfermedades sólo con la risa.
La risioterapia es una técnica de curación reciente que mediante la risa consigue generar estados anímicos que influyen en nuestro cuerpo y nuestra mente.

Cuando nos reímos se genera un estado de ánimo positivo. Nos ayudan a asumir una visión positiva y tranquila de las cosas y nos hace sentirnos humanos, hermanados.

Investigaciones más recientes sobre la risioterapia se están llevando a cabo en Suiza aunque los pioneros en crear centros dedicados a la risa han sido los americanos y los canadienses.

La risa favorece la producción y liberación de sustancias bioquímicas como la dopamina, que nos eleva el estado de ánimo; la serotonina, tipo de endorfina con efectos calmantes y analgésicos; o la adrenalina, que nos permite estar más despiertos y receptivos, proporcionando mayor creatividad.

¿De qué nos reímos?

El hombre y la mujer son los únicos animales que saben reír. Es un sentimiento humano y al mismo tiempo irracional. 

Nos reímos de lo que vemos, de lo que oímos, por imágenes mentales, por el placer de un hecho, por gesticulaciones cómicas, ocurrencias de nuestros amigos o compañeros de trabajo, algo necio o soez, por preguntas y frases absurdas, por ironías inteligentes y divertidas.

No se sabe todavía porqué hay personas que se ríen más que otras.
Es una manera de afrontar la vida: la risa no deja de ser nuestra defensa ante la sociedad.

¿Influye la edad o el sexo para reír?

Basándose en su experiencia, el psicólogo José Elías piensa que la juventud actual tiene mucho confort pero no es feliz: a menudo pretenden tenerlo todo sin esfuerzo, que las cosas surjan de la nada, y quieren sobre todo tener sus necesidades cubiertas. Les hace falta reir. * En general la gente mayor asegura que antes se reían mucho más y que ahora han perdido la sonrisa, se han quedado solos y la tristeza se apodera de ellos.

En general las mujeres se ríen más que los hombres porque se han tenido que defender de muchas más cosas en la vida.

En la risa influye el arraigo cultural, las costumbres y las connotaciones sociales.

Fuente: http://www.luzarcoiris.com
Favorito

viernes, mayo 16, 2014

Sabías que reír pone al cerebro en un estado de meditación?




Esto podría ser una razón más para reír y es que además puede mejorar tu memoria y reducir los efectos del estrés, según los investigadores.
La risa puede ayudar a minimizar el daño que las hormonas del estrés causan.

El estrés produce cortisol, una hormona que aumenta el azúcar en la sangre, suprime el sistema inmunológico y pueden afectar negativamente a la memoria y la capacidad de aprendizaje de las personas mayores.

A la vez puede contribuir a una serie de problemas de salud, incluyendo la presión arterial alta, diabetes y enfermedades del corazón.

Pero para combatir el cortisol está el humor. Reír o simplemente disfrutar de un poco de humor aumenta la liberación de endorfinas y la dopamina en el cerebro, lo que proporciona una sensación de placer y recompensa.

Estos cambios neuroquímicos positivos y beneficiosos, a su vez, hacen que el sistema inmunológico funcione mejor. También amplifican la memoria y el recuerdo.

miércoles, noviembre 20, 2013

De qué habla tu cuerpo, eres consciente de su lenguaje







Revisa tu cuerpo, siéntelo, escúchalo, observa qué estás haciendo con él. ¿No existe la elongación natural en tu espalda y la joroba te roba estatura?, ¿estas empequeñecido?, ¿qué más observas?. Detente y observa el lenguaje corporal no verbal de los otros, ¿de qué te das cuenta?, el lenguaje corporal es un elemento clave en las relaciones y en los negocios y sabes, los emoticones hacen parte de este mundo.

Estamos influenciados por nuestras propias expresiones no verbales, pensamientos, sentimientos y nuestra propia fisiología: qué hace un jugador después de meter un gol, en la cancha del equipo adversario, qué hace el político después de ganar los comicios, que hace el líder de la organización, tú cuando cumples objetivos y metas: abres los brazos, cuando alguien cruza la meta, abre los brazos, manos arriba en forma de V y el rostro un poco levantado. Qué hacemos cuando la impotencia nos invade. Todo lo contrario, nos cruzamos, nos envolvemos, no queremos relacionarnos con los otros. Tanto en la experiencia gozosa, de éxito como en la de devastación los animales y nosotros actuamos igual, ¿no lo crees?, mira los monos.

El lenguaje no verbal determina que piensan los demás de nosotros. La investigadora Ammy Cuddy llevó a cabo un estudio con la siguiente pregunta: ¿los gestos no verbales definen lo que sentimos y pensamos de nosotros mismos? Hay evidencias para pensar que si, sonreímos cuando nos sentimos felices, pero también cuando nos vemos forzados a sonreír, por ejemplo cuando agarras con los dientes una bolígrafo.

¿Qué se encontró en el estudio? que en quien ejercen alto poder la hormona de la dominación, la testosterona estaba alta, mientras que el cortisol, la hormona del estrés, estaba bajo.

Cómo se llevó a cabo el experimento: Se tomó una muestra de saliva antes de iniciarlo. Se invitó a las personas a adoptar dos de las posturas que veras en las imágenes por dos minutos. Al final se vuelve a tomar otra muestra de saliva. A los participantes se les da la posibilidad de apostar. Qué se encontró: que quien asume la posición de poder se arriesga a apostar en el 86%, los que están en posición de debilidad solo el 60%, una enorme diferencia.



La buena noticia es que el papel asumido puede moldear la mente. Haz el siguiente experimento por dos minutos, moldeando las posturas de las imagenes, te darás cuenta de lo que pasa

Cuál es tu postura cuando vas a una entrevista de trabajo, revísala, un pequeño cambio hará la diferencia.





domingo, octubre 27, 2013

La risa un gran remedio





Cuando una persona se ríe de verdad entonces en su cerebro se liberan endorfinas (neurotransmisores secretados por la glándula pituitaria del cerebro, que tienen un efecto de tipo opiáceo similar a la morfina). Por eso las endorfinas se conocen como "opiáceos naturales".
También se libera un neurotransmisor cerebral llamado dopamina muy relacionado con los estados de bienestar psicológico.
Al mismo tiempo, cuando una persona se ríe de verdad, disminuyen sus niveles de cortisol que es una hormona conocida como la "hormona del estrés".

Reirse ayuda a curar la depresión, el estrés y la angustia.
Nos ayuda a sentirnos mejor, más confortables.
Limpia y ventila los pulmones.
Mejora la oxigenación el cerebro y del cuerpo en general.
Regulariza el pulso cardíaco.
Ayuda a trabajar al aparato digestivo y regula el intestino.
Relaja los músculos tensos.
Disminuye la producción de hormonas que causan el estrés.
Disminuye la presión arterial de la sangre.
Ayuda a quemar calorías: cuando nos reímos movemos unos 400 músculos de nuestro cuerpo. Algunos investigadores creen que reír 100 veces es equivalente a hacer 10 minutos de ejercicio aeróbico o hacer 15 minutos de bicicleta.
Al reír se segregan endorfinas, unas drogas naturales que provocan euforia y efectos tranquilizantes y analgésicos.
Se fortalecen los lazos afectivos.
Se genera una mayor respuesta del sistema inmunológico ante la enfermedad.
Sirve para descargar tensiones, potencia la creatividad y la imaginación.
Incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo.
Es una fórmula eficaz para eliminar pensamientos y emociones negativos.
Alivia el insomnio al producir una sana fatiga que el sueño repara con facilidad.

domingo, noviembre 30, 2008

Cuando el estrés se hace cotidiano: Vínculos con la depresión melancólica

por: everardo camacho*

El cortisol es una hormona que se libera al torrente sanguíneo de manera natural desde las glándulas adrenales que están situadas en la parte superior de nuestros riñones y que posibilita tener niveles de activación adecuados, referidos como autrés o estrés de niveles sanos por Selye (1936). Él los bautizó como estrés, al equiparar estos procesos fisiológicos con la tensión a la que se somete a un resorte por una fuerza externa (“strain” en inglés).

Cuando un organismo se somete a condiciones de amenaza continua (estrés crónico o nocivo) se puede “descomponer” el sistema de autorregulación del cortisol. Cuando tenemos niveles altos (estrés agudo: intenso en magnitud pero corto en tiempo), el exceso de cortisol a nivel sanguíneo se suspende al detectar que ya hay demasiado. Entre otras cosas, el exceso de cortisol en la sangre inhibe algunas células del sistema inmunológico (nuestro sistema de defensa), haciéndonos más vulnerables a enfermarnos por infecciones virales o bacterianas.

En las condiciones contemporáneas en las que vivimos en las grandes ciudades como Guadalajara, nos exponemos continuamente a situaciones de amenazas reales (tráfico denso y agresivo, posibilidades de colisiones, clima extremo) o amenazas percibidas (interpretaciones amenazantes de la dinámica relacional en la familia o el trabajo) que para algunas personas implica exponerse a condiciones de tensión continua y extendida en el tiempo. Esto puede llevar junto con otros factores (genéticos y de experiencias al nacer) a la desregulación de los niveles hormonales de la activación: CRF y cortisol, teniendo niveles altos, lo que es descrito como hipercortisolemia. Hay varios desórdenes de la salud implicados en la desregulación de este proceso fisiológico, pero uno que aparece con cierta consistencia es la depresión melancólica. Ésta se caracteriza no por una emoción de tristeza sino por la pérdida de la funcionalidad del individuo que cuestiona el sentido de sus actividades normales, pierde el apetito, tiene problemas en el dormir, pierde libido, hay infertilidad y una sobreexcitación anímica espontánea. Cómo sabemos todos, la depresión es un fenómeno altamente extendido en el mundo y un problema de salud mental con más prevalencia en las concentraciones urbanas mayores.

Se estima que entre un 3 y un 5% de la población mundial tiene depresión. Se considera también que del total de enfermos generales, entre un 10 y 20% son depresivos y la mitad de los pacientes psiquiátricos tienen depresión. En las mujeres se presenta una mayor prevalencia (Sartorius y Kielholz, 1973). Estos datos indican el alto costo social que implica esta problemática en el mundo y, desde una perspectiva individual, la pérdida en la calidad de su vida de muchos seres humanos.

Si aplicamos dexametasona (una sustancia sintética semejante al inhibidor natural del cortisol) en individuos sanos, los niveles de cortisol deben disminuir. En personas con depresión melancólica cuando se aplica esta sustancia, los niveles de cortisol no disminuyen, lo que indica el daño al sistema autoregulatorio de estos sistemas hormonales. De hecho en algunos casos, se reporta que este dato es potencial predictor de intento suicida en personas deprimidas. (Coriell y Schlesser, 2001).

Asimismo, existen estudios que encuentran altas correlaciones entre niveles de ansiedad y depresión evaluados psicométricamente, lo cual confirmaría de cierta manera los planteamientos arriba descritos.
En el laboratorio de psicofisiología del ITESO estamos desarrollando una investigación que permita replicar algunos de estos hallazgos, para detectarlos tempranamente e intervenir de una forma más integrada para una mejor resolución de los mismos. Desde la perspectiva farmacológica la administración de antagonistas de glucocorticoides suprime los síntomas enumerados de la depresión melancólica. Por otra parte, las intervenciones psicológicas orientadas a la activación física, la ocupación mental del individuo en actividades diversas y la recuperación gradual para obtener gratificación de ellas, son parte de los tratamientos actuales para combatir este trastorno.

En términos preventivos el aprendizaje de formas de afrontamiento a las presiones y estresores a las que nos vemos todos sometidos en las ciudades en la vida contemporánea, así como la reestructuración cognoscitiva y estrategias de relajación, descanso y esparcimiento son herramientas poderosas desde la psicología que permitirán por un lado mejorar la calidad de vida de los individuos y por otra, ahorrar los altos costos que implican las enfermedades asociadas a la hipercortisolemia, entre otras el gran problema de nuestro tiempo: la depresión.

* Jefe del Departamento de Salud,
Psicología y Comunidad, del ITESO.