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lunes, febrero 29, 2016

SI CULPAS TE ENFERMAS, SI PERDONAS SANAS



Cuando percibimos algo, lo damos por verdadero y por externo, “ahí afuera pasa algo.” Ni la percepción es verdadera, ni es externa. En cada interpretación que yo hago me veo a mi mismo, son mis creencias las que crean la percepción. El observador crea lo observado. Pero no lo vemos así, me engancho a esa percepción falsa que doy por “externa y verdadera” cuando en realidad es que yo me veo en los demás, lo que veo es mío, es que yo realmente me proyecto en los demás. Y encima hacemos un juicio negativo de otros, cuando es mi propia sombra o inconsciente la que aflora.

Cuando haces un juicio o condenas a otros, es en realidad una guerra contra ti mismo. Al decir algo malo de los demás, tu pensamiento y emoción es desagradable y tu cuerpo vive esa emoción en forma de neurotransmisores como la noradrenalina en tu cerebro y el cortisol en tu cuerpo. Los juicios negativos a otros literalmente te envenenan a ti. Si te duele algo pregúntate ¿qué juicio has hecho?, ¿qué has sentido poco antes? y descubrirás que eres tú quien lo ha creado.

Observa los juicios que hiciste y haces, mira las emociones que sientes, porque están ligadas a tus dolencias. Cuando hay algo que me molesta mucho de otros, que me impacta en exceso es que se trata de mi proyección. Por ejemplo, si alguien me trata sin respeto y reacciono airadamente, pregúntate si te respetas a ti mismo. En vez de atacar al otro, tiene mas sentido bendecirle y agradecerle porque ha hecho de espejo tuyo, de maestro tuyo para tu mayor bien. Nuestros maestros no son lejanos, son cercanos y son a quienes culpamos de lo nuestro. Una madre que te maltrata te enseña la madre que no debes ser, una pareja que te agrede te enseña que no te respetas. Bendícelos.

Si te enfadas o sientes miedo por lo que otros piensan, sientes o dicen de ti o te han hecho, lo vives en tu propio cuerpo. ¿A quien va a afectar? A ti. Todo lo que dices de los demás, lo atraes para ti. No hay otros y tu. Todo es uno.

Si no puedes perdonar es que has hecho el juicio, te has sentido atacado, estas en el ego. Desde el ego solo hay ataque, escasez y miedo, y renuncia a tu auténtico poder. A veces encontramos que hay un familiar cercano que nos ha hecho mucho daño. Si quieres desde el ego cortar con esa persona que te hizo daño, corta del todo. Corta su relación si quieres y corta su atención hacia ella, no la ataques, no la nombres, no hables nunca de esa persona, corta con hacer juicios de cualquier tipo sobre esa persona, corta tus emociones con esa persona, ignora a esa persona, corta con las creencias negativas sobre ti que ella tenía e hiciste tuyas. Y no olvides que todo te lo hiciste tu a ti mismo y que tu ser esencial jamás fue atacado, por que nada ni nadie puede atacarlo.

A quien siempre le has culpado de tus males, le das las gracias por hacerte de espejo de tu percepción, por haber dado luz a tu sombra. Desde el Ser Esencial que eres el único perdón que tiene sentido es el perdón a ti mismo. Si tu tienes el poder, si todo me lo hago yo a mi mismo, lo práctico es perdonarse a si mismo por la percepción, por el juicio, por culpar, si perdonas te sanas.

Puedes crear lo deseado en tu conciencia, sentirlo como real, agradecerlo, así llegas a ser todo lo que ya eres. ¿Quieres sanarte?. Si lo deseas no debes olvidar lo siguiente:
Tienes todo el poder… de enfermarte.
Mi enfermedad es la “prueba de la culpa del otro, de lo que me hicieron”
Sana tu niño interior. Si sientes miedo o culpas a otros, tu seguirás enfermo.
Tu cuerpo vive tu juicios. Todo ataque o culpa al otro es un ataque contra ti mismo.
Lo que me molesta mucho de otros, es mí proyección; es mío. Percibo mis creencias.
El otro es tu espejo. En cada percepción externa veo mi mundo interno.
Las creencias, juicios, emociones… se somatizan en mi cuerpo.
Bendice al otro, Perdónate a ti misma.
Sanarte es cambiar tu, cambiar tu percepción.
Se coherente contigo mismo.
Agradece como si ya fuera como deseas que sea.
Mi poder de transformación está en mi mente y emociones. Tienes todo el poder de sanarte.
El camino solo puedes andarlo tu.

Una clave y lo primero es ser coherente conmigo mismo. Si no hago lo que quiero hacer o no digo lo que quiero decir por no molestar a los demás, por complacerles, estarás en incoherencia y enfermarás. No tienes que hacer nada para complacer a los demás, te invito a ser coherente contigo mismo prioritariamente. Si el no querer molestar a los demás o querer complacer a otros supone ser incoherente contigo, te crearás un daño a ti mismo y un malestar proporcional a la incoherencia contigo mismo.

Como percibes lo que crees, y como tienes el poder de cambiar lo que crees, tienes el poder de cambiar tu percepción.


-Tomas Elorriaga-

miércoles, agosto 06, 2014

Proyección: Cuando los demás te acusan de lo que ellos hacen…

 

A veces vemos emociones en los otros que en realidad son nuestras. Es importante saber cómo reconocer una proyección para evitar conflictos en las relaciones.

C.G. Jung decía que las proyecciones convierten al entorno en el propio rostro, que es a la vez, algo desconocido. Es por culpa de las malas sensaciones que provoca una proyección, por lo que las relaciones sufren o se acaban rompiendo. Lo que lo hace más complicado es, que los que proyectan, desconocen sus propios pensamientos y temores, y les es imposible saber lo incómoda que puede llegar a ser su actitud cuando proyectan un miedo. Además, se sienten heridos por los otros. La causa de esto es el ego que se superpone a todo lo demás, dominando las emociones y pensamientos. Así, al proyectar, lo hacemos desde el ego solamente sin contar con la verdad que existe en el otro, sino sólo con la nuestra. Además, nos equivocamos creyendo que ambos somos iguales, sin pensar que cada uno tiene unos miedos diferentes.

Algunas personas son especialmente propensas a recibir proyecciones ajenas. Quizá porque son menos capaces que otras, de asumir el propio deber moral por sí mismos y encuentran, sin pretenderlo, a otros que teman por ellos y se preocupen en su lugar. Cuando los demás les recuerdan ciertas normas, estas personas sienten que vuelven al redil y continúan adelante, con la presencia invisible de lo correcto en la memoria. De otra manera, es posible que perdieran el norte, ya que suelen tener su propia visión de lo que la sociedad dictamina como adecuado. Suelen ser aquellos que a veces se saltan las reglas o que actúan según su criterio, algo que no está muy bien visto socialmente y que suele ser el mejor caldo de cultivo para las proyecciones ajenas, pues son personas que llaman la atención por sus peculiaridades o su forma diferente de vivir la vida.

Todos hemos sido víctimas de los miedos proyectados de otros y hemos llegado a creer que eran nuestros, cuando no es así. Para no ser víctima de una proyección, lo más importante es darte cuenta de que es la otra persona quien tiene miedo y no tú. Si no haces esto, puede que los miedos ajenos se conviertan en propios con el tiempo. En lugar de devolver la acusación con la misma agresividad o impertinencia, (lo que provocaría sin duda un conflicto), es necesario que intentes hacer ver a la otra persona que sus miedos proceden en realidad de su interior y no de un peligro real. El silencio suele ser la mejor respuesta, con él demuestras que no te afectan sus temores ni sus acusaciones. Al negarte a entrar en su juego inconsciente, le enseñas que es él o ella quien tiene un problema y no tú.

Artículo publicado en Psicología práctica

Mar Cantero Sánchez
Escritora, coach y asesora literaria

miércoles, mayo 01, 2013

NADIE ES TU MEDIA NARANJA


Él: "Ya nunca te escucho decir 'te amo'!".
Ella: "Es que les das más atención a tus amigos que a mí!".
Él: "¡Porque tu madre está siempre en casa!".
Ella:"¡Ni se te ocurra criticar a mi madre!".
Y así, más y más de lo mismo. ¿Les suena?


En verdad, ha de ser difícil escalar el Himalaya o graduarse como Ingeniero Nuclear... pero hay algo mucho más arduo, construir una pareja.
Porque la pareja no es una flor silvestre,  es una rara orquídea de cultivo. Y para que esa orquídea no se seque, no se pudra, no muera apenas ha brotado, es indispensable que los partícipes trabajen sobre las recíprocas proyecciones: la psique humana tiende a volcar sus contenidos inconscientes en un otro.
Si esto sucede sin que nos demos cuenta, dejamos de PERCIBIR a ese otro, deformándolo con lo que proyectamos sobre él. Y, como el otro hace lo mismo con nosotros, si esto no se observa, cada uno se estará relacionando... con un extraño! Pues habremos reemplazado "percepción" por "proyección".

¿Qué proyectamos? Muchas cosas!
Citemos algunas:

a) Rasgos difíciles que no aceptamos como propios, de manera que... no los soportamos en el otro!
b) Rasgos positivos que no nos atrevemos a ejercer, y que delegamos en el otro, generando una exageración de sus dones, -y con ello un amor dependiente-.
c) Emociones que no tienen que ver con esa persona, sino con otras de nuestro pasado (de modo que el Inconsciente busca resolver en ESTA relación lo que quedó "sin digerir" de OTRAS relaciones).
d) El Ánima y el Ánimus: modelos inconscientes, -en parte innatos-, de como "tendría que ser" nuestra pareja (lo cual, por supuesto, implica EXPECTATIVAS que esperamos el otro cumpla, y que el otro espera que nosotros podamos satisfacer). Carl Jung le llamó Ánima al arquetipo de mujer que todo hombre tiene dentro de sí, y Ánimus al varón interno de cada mujer. Veamos cómo funciona esto...
Cuando el hombre se asume como varón, su parte femenina queda relegada al Inconsciente. En la mujer, su varón interno. Mas luego, al ir madurando, la psique busca volverse completa.
Así, el Inconsciente "pone fuera" esa parte relegada, de modo que nos resulte más visible y la recuperemos: el varón proyectará su Ánima en una mujer, quien oficiará de portadora de esa proyección. La mujer proyectará su Ánimus en un hombre. El trabajo será tomar conciencia de ello para recuperar esos rasgos propios, y ver quién es REALMENTE el otro.
Una pareja externa, para prosperar, necesita que cada partícipe vaya tejiendo una buena relación con su pareja interna: el varón, encarnando conscientemente sus aspectos femeninos (sensibilidad, creatividad, afectuosidad...) y la mujer, su hombre interno (iniciativa, pensamiento propio, independencia...).
Es decir: casarse consigo mismo para no exigirle al otro que sea "nuestra mitad". Nadie es la mitad de nadie! Cada uno está entero, pues su otra mitad habita dentro. Marie Louise Von Franz, colaboradora de Jung, lo dijo así en un reportaje:

"En las etapas iniciales de una relación se mezcla por lo general una gran parte de proyección, y ésa es la causa de todas las peleas de amor.
Es decir: ella pide cosas que él no puede cumplir, y él pide cosas que ella no puede cumplir, y así Ánimus-Ánima chocan las espadas. Si uno graba una pelea de amor es lo mismo en todo el mundo, literalmente, palabra por palabra. Y eso es proyección! Pero si las personas no escapan y lo solucionan, y quitan en cambio todo lo que hay de proyección, entonces aparece, o se descubre, debajo de esto, la verdadera relación.

Ahora bien: podría no haber nada... o podría haber una relación enorme, una verdadera relación, construida, que no es lo mismo que proyección."
Virginia Gawel & Eduardo Sosa,
Directores del Centro Transpersonal de Buenos Aires

http://pensamientosensible.blogspot.com

viernes, diciembre 09, 2011

El otro es mi espejo

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Cuando no soportas a alguien, obsérvate, siéntete, escúchate, ¿qué es lo que esa persona te revela? ¿Qué te muestra aquel, que no aceptas en ti? A este fenómeno en psicología Gestalt se le denomina proyecciones. Es difícil identificarlas pues el mecanismo de defensa que desplegamos es la evasión, la huida de eso que no queremos darnos cuenta, recuerda, el otro es un espejo, MI espejo. 
Este relato de Gandhi nos ayuda a entender un poco más el tema.
Le Preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano.  Él respondió así: 

“La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.  La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.”