Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada.
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Mi tía Oliva es una mujer mayor con una inteligencia privilegiada, con una intuición tal, que a veces creo que estoy emparentada con una bruja, de esas que poseen bola de cristal, aunque en ocasiones, no pocas, esa capacidad intuitiva se desborda y pisa los linderos de la alucinación. Contradícela, para que te encuentres con la tozudez personificada. Muchas veces, mi tía me ha planteado: ¿no crees que la escucha de tanta angustia, sufrimiento y trauma te afecte? Ni le afirmo, ni le niego, solo sonrió.
Existe extensa investigación sobre el impacto de la psicoterapia sobre el consultante, pero muy poca sobre la forma en que este vínculo impacta al profesional. En el 2012, Hatcher y sus colaboradores hicieron un estudio cualitativo exploratorio para determinar cuál era el aprendizaje del psicoterapeuta de sus pacientes y como los afectaba ese vinculo.
Cuando nos vamos de aquí, nada nos llevamos, sólo queda lo que dejamos, nuestro legado. De Juan Gabriel nos quedaron sus canciones, casi dos mil composiciones cargadas de amor y generosidad. Sí generosidad, los artistas ven sus creaciones como hijos y Juan Gabriel entregó a sus hijos a otros artistas y su poesía, en su voz y en la de otros, acompañaron millares de romances. Más allá de sus composiciones y de los reveses que tuvo con quienes manejó sus finanzas, existió un ser humano capaz de transmutar las experiencias difíciles para aprender, entender, comprender y perdonar. Fue reiterativo con estas palabras y con esta postura coherente ante la vida, ante su madre y las personas que abusaron de su confianza, credibilidad y quienes lo maltrataron. Estas frases compendian, de alguna manera, desde mi sentir, su filosofía de vida y permiten descubrir al ser humano magnánimo que había, que hay detrás del compositor y el secreto de su éxito.
Muchas veces cuando atiendo niños o adolescentes las madres me comparten un secreto doloroso, cargan una sensación de culpa que no se pueden quitar de encima por las angustias de sus chicos: porque los pusieron a estudiar demasiado pequeños, porque tuvieron que dejarlos con la abuela, porque trabajaron hasta altas horas de la noche, porque se les fue la mano o la voz en la cantaleta y los regaños, porque...
Siempre les digo a las mamás y también a los papás pues hay muchos metidos en el rol al doscientos por ciento, que aprendemos a ser padres con nuestros hijos, ellos son nuestros maestros, caminando de su mano aprendemos este difícil y fascinante rol.
¿Y cómo lo hacemos? Como en todo aprendizaje, a través del ensayo y el error. De probar alternativas, de equivocarnos, de pedir perdón.
Finalmente hemos de saber que nuestra alma eligió a nuestros padres y por ende los aprendizajes que con ellos tendríamos que hacer.
Un canal nacional hizo el siguiente video que hace alusión a las mamás. El día de la madre es cada uno de los 365 días del año, 7X24, ¿acaso no ha estado allí siempre, en todo momento, sin horarios, ni condiciones? Me uno al día comercial, para felicitarte a ti si eres mamá y a la mía, que es la mejor del mundo.
Hace muchos años escuchaba
en la radio a un periodista, famoso
por su voz, hacia un programa para los que regresaban a casa el domingo. Tenía
un leitmotiv “todo tiempo pasado fue mejor”, yo me quedaba pensando en esa
frase lapidaria y me entraba un frio y un vacío en el cuerpo, no podía entenderla,
¿cómo así? Me quedaba pensando, esa frase, me sonaba a tristeza, a melancolía a
arrepentimiento.
Pilar Sordo, colega
chilena tiene una bella reflexión sobre el tema, que comparto plenamente:
"Mi percepción a medida que envejezco es
que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un
recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería
evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de
perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros
egos y nuestros apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al
sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de
aprendizaje.
Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo
vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no
queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida
que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está
en mi voluntad el poder hacerlo. "Ser feliz es una
decisión", no nos olvidemos de eso.
Entonces, con estos criterios me preguntaba
qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año, porque todos estamos
en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a
esta vida vinimos a tres cosas: a aprender, a dejar huella y a ser felices.
En esas tres cosas debiéramos trabajar todos
los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que ayudan en
estos puntos:
Aprender a amar la responsabilidad como una
instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y
el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. En Chile el
significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos
deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso
significa que estamos entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra
vinimos a cansarnos, para dormir tenemos siglos después.
Valorar la libertad como una forma de vencerme
a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero. Quizás,
deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer y
decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
El tercer y último punto a cultivar cada día,
es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de
poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas en pos de cosas
mejores.
Andrea Ferreira (nombre supuesto) llegó a mi consulta cuando su mundo de lujo, confort y bienestar literalmente se había venido abajo. Y se negaba rotundamente a renunciar a la vida ostentosa que venía llevando. Pero la realidad le estaba dando una gran cachetada: perdió su empresa, su socio, quien era su pareja afectiva, la abandonó y se fugó a un paraíso fiscal. Poco a poco lo fue perdiendo todo.
Se pasaba las noches en vela pensando de qué manera iba a salir de esa horrible situación. Llegaba a mi consulta, elegantemente ataviada, pálida, demacrada y una nueva torre se había caído. De cliente preferencial ante los bancos pasó al ostracismo, le cancelaron las cuentas y ahora era hostigada por ellos para cancelar los créditos pendientes, ¿cómo? No tenía con que. Y se aferraba a su última fortaleza, su mansión, “por nada del mundo voy a dejar mi casa”, yo sabía que la iba a tener que dejar, ella, en su interior, sabía que de allí tendría que salir.
Un día llegó a mi consulta arrasada, “me van a quitar la casa, el abogado de uno de mis acreedores me llamó y me dijo que me la van a confiscar. Ayer desde un doceavo piso pensé: qué fácil podría salir de todo esto”.
Andrea es la disciplina personalizada, asistía a consulta sin falta, sin sacar ninguna excusa. Poco a poco fue entendiendo como cada obstáculo era una venturosa oportunidad para crecer, madurar y remontar al siguiente nivel. Se dio el permiso para la rabia, la frustración, para llorar y reflexionar sobre cómo podría haber hecho las cosas de una manera distinta, de las decisiones equivocadas que había tomado y de cómo su infancia, la relación con su padre, su madre marcaron el desfiladero por el que había caído.
Poco a poco la vi creciendo ante mis ojos, dejó de comprar afecto, de buscar la aprobación de todo el mundo, de vivir sólo para la ostentación y se permitió caminar por el sendero de lo trascendente.
Nos vimos al cierre de fin de año, sus palabras me llenaron de contento: “hoy veo esa crisis como el momento más difícil de mi vida, pero al mismo tiempo como el más hermoso, pues ha sido el momento en que más he aprendido, me siento feliz.
Aprender a ver los obstáculos, los momentos difíciles como oportunidades que vienen con disfraz, es estar abiertos al aprendizaje. Es entender que la vida es un flujo de altas y bajas y que en los momentos más difíciles me fortalecen, me ponen a prueba y sacan a la luz la casta de la cual estoy hecho.
Reflexiona un instante acerca de tus momentos de crisis, ¿Eres ahora una mejor persona? ¿Qué te han dejado esas experiencias, cuál ha sido tu aprendizaje?
Somos afortunados de vivir en este tiempo con un maestro de la talla de Eckart Tolle, cada palabra suya deja una huella, una aprendizaje. Una ruta sencilla, que no fácil, para aplicar en nuestro diario caminar, para soltar el sufrimiento, el ego y vivir en plenitud.
Eckart Tolle es un maestro que nos acompaña aquí y ahora en nuestra transformacion espiritual, personifica el amor, la sabiduría, la bondad y la paz, déjate tocar por él.
1. Recibirás un cuerpo: Puede ser que te guste o que lo odies, pero será tuyo durante todo el tiempo que pases aquí
2. Aprenderás lecciones: Estás inscrito a tiempo completo en una escuela informal que se llama vida. Cada día que pases en ella tendrás oportunidad de aprender lecciones. Puede ser que las lecciones te gusten como que te parezca que no vienen al caso o que son estúpidas.
3. No hay errores, sólo aprendizaje: El crecimiento es un proceso de ensayo y error: la experimentación. Los experimentos fallidos son parte del proceso en igual medida que los que, en última instancia, funcionan.
4. Una lección se repite hasta que está aprendida: Cada lección se te presentará en diversas formas hasta que la hayas aprendido. Cuando eso suceda podrás pasar a la lección siguiente.
5. El aprendizaje no tiene fin: No hay en la vida ninguna parte que no contenga lecciones. Si estás vivo, aún te quedan lecciones que aprender.
6. «Allí» no es mejor que «aquí»: Cuando tu «allí» se ha convertido en un «aquí», simplemente habrás obtenido otro «allí» que te parecerá nuevamente mejor que «aquí».
7. Los demás no son más que espejos que te reflejan: No puedes amar ni odiar nada de otra persona a menos que refleje algo que tú amas u odias en ti mismo.
8. Lo que hagas de tu vida es cosa tuya: Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas, lo que hagas con ellos es cosa tuya. La elección es tuya.
9. Tus respuestas están dentro de ti: Las respuestas a las cuestiones de la vida están dentro de ti. Sólo tienes que mirar, escuchar y confiar.
10. Te olvidarás de todo esto...pero podrás recordarlo siempre que quieras
Los niños que quieren oír varias veces el mismo cuento aprenden más rápido
Repetir una y otra vez el mismo cuento es bueno para el aprendizaje de los niños, según un estudio de la Universidad británica de Sussex, cuyos autores consideran que es esta repetición lo que acelera la adquisición del vocabulario.
El estudio fue dirigido por la psicóloga Jessica Horst y sus resultados son consecuencia de un experimento en el que se expuso a dos grupos de niños de 3 años al aprendizaje de dos palabras nuevas. Cada una de ellas era una palabra inventada para designar un objeto desconocido, como por ejemplo “sprock” para referirse a un artículo manual empleado para mezclar comida. Durante el plazo de una semana, uno de los grupos escuchó tres historias diferentes con estas palabras, mientras que el otro grupo escucho una única historia con las mismas palabras nuevas. Pasado ese periodo, se constató que los niños a los se había contado sólo un cuento recordaban mejor las nuevas palabras que los niños a los que se había contado tres historias diferentes. Cuanto mayor es el número de libros que se tienen en casa, mejores son los resultados académicos de los niños, pero lo que no habíamos comprendido es cómo ocurre ese aprendizaje“, dijo Horst. “Lo que esta investigación sugiere -explicó la psicóloga- es que lo importante no es el número de libros, sino la repetición de cada uno de ellos, porque es lo que propicia un mayor aprendizaje”.
Horst indicó que ya era conocido que los niños que ven el mismo programa de televisión o la misma película una y otra vez “ofrecen mejores resultados en los posteriores exámenes de comprensión”. Según Horst, lo que ocurre con la lectura es que cada vez que un niño escucha el mismo cuento está adquiriendo nueva información. “La primera vez puede ser sólo la comprensión de la historia, la segunda la percepción de los detalles y la descripción, y así progresivamente”, explica. “Y si la nueva palabra se introduce en una variedad de contextos, como ocurrió con aquellos a los que se les leyeron tres cuentos diferentes, lo más probable es que los niños no logren concentrarse tanto en la palabra nueva”, añade la investigadora.
En conclusión, indicó Horst, “el mensaje podría ser que los niños no precisan necesariamente de una gran cantidad de libros, sino que se benefician de una exposición repetida a los que tengan”. La investigación completa se publica este mes en la revista Frontiers in Psychology.
Esforzarse, conectar lo nuevo con lo viejo y reflexionar, algunas de las claves
Cada día las personas nos enfrentamos al reto de memorizar. Un especialista en psicología organizacional y liderazgo, ha desarrollado cuatro estrategias que buscan mejorar el proceso de aprendizaje para no olvidar el conocimiento adquirido.
Drake Baer, un especialista en psicología organizacional, liderazgo y estrategia, publicó la lista en el sitio web de noticias Business Insider. Según el autor, cuando las personas buscan incorporar nuevos conocimientos es necesario contar con la información que se busca adquirir y saber cómo funciona el proceso de aprendizaje.
Baer postula cuatro estrategias que permiten "recordar todo lo que aprendemos":
1. Esforzarse por recordar: Cuando las personas hacen esfuerzos "al límite", alcanzando su máxima capacidad, es cuando se obtienen mejores resultados. Bajo esta premisa, el autor indica que las personas deben tratar de esforzarse por recordar aquello que aprendieron utilizando, por ejemplo, "tarjetas" con la información adquirida.
2. No caer en la 'fluidez':"De fácil lectura" es un término que describe la sensación de fluidez. Esta sensación es popularmente conocida y, según Baer, cuando se comienza a sentir que las letras se absorben con facilidad empiezan los problemas. Una forma práctica de evitar esta percepción engañosa es preguntarse a sí mismo los contenidos que se acaba de incorporar, asegurándose de que los mismos se han fijado correctamente en la memoria.
3. Conectar lo nuevo con lo viejo: Los autores del libro 'Make It Stick', el cual estudia las relaciones entre las distintas estrategias que sigue el proceso de aprendizaje, confirman que entre más conexiones se encuentren entre los conocimientos previos con los de adquisición reciente, más fuerte será su fijación. "La clave reside en encontrar relaciones con la vida cotidiana", escribió Baer.
4. Reflexionar es una buena costumbre: En un estudio realizado por la Escuela de Negocios de Harvard se comprobó que las personas que reflexionan sobre sus comportamientos muestran mejoras significativas en su eficacia. "Ponen más esfuerzo en lo que hacen y, por ende, en lo que aprenden" aseguró Francesca Gino, profesora de la universidad.
Basado en el libro “El elogio de la lentitud” de Carl Honoré Este movimiento nació en Europa central hace pocos años y cada vez cuenta con más apoyo e integrantes en todo el mundo, especialmente entre los países desarrollados.
La Sociedad por la Desaceleración del Tiempo, que encabeza el Movimiento Slow, realiza todos los meses de octubre una Conferencia Anual en la ciudad turística de Wagrain (Austria), en la que se fomenta el ir más despacio cuando tiene sentido hacerlo. Promueven que cada ser vivo, proceso o acontecimiento tiene su propio tiempo (su “tempo giusto”).
Estos desaceleradores del tiempo ponen trampas en los centros de las ciudades a las personas que caminan 50 metros en menos de 37” , la sorprenden y les piden que les expliquen su apuro… la mayoría de ellos ni siquiera piensa en los motivos que la hacen ir más rápido. El “castigo” es recorrer los mismos 50 metros tirando de una tortuga, esto en general los relaja y les gusta la idea de ir más despacio.
La comida :
El apresuramiento en la mesa es mundial y comenzó a producirse en la revolución industrial, pero nunca tuvo tanto auge como actualmente.
Muchas veces comemos solos frente a la computadora o el televisor, leyendo, manejando, trabajando… y si es en familia, en muchas casas el integrante principal es la televisión, a la que todos prestan atención, miran, escuchan… sin hacerlo entre sí.
La aceleración comienza desde la granja ya que se utilizan pesticidas, fertilizantes químicos, hormonas del crecimiento, modificación genética, todo para reducir el costo y hacer que el ganado o la cosecha crezcan mucho más rápido en lugar de darle el tiempo natural que necesitan.
Muchas personas son consumidoras de la comida rápida, no solo en la calle, sino también en casa haciendo un pedido o preparando comidas pre-cocidas.
Pero existe un movimiento dentro del Movimiento Slow que se propone persuadir esta rapidez en el campo, la cocina y la mesa, llamado Slow Food y que defiende todo lo contrario: productos frescos y locales, recetas de la abuela, cena compartida en familia y amigos sin televisor… es decir que promueve el placer. Este movimiento nació en Bra, que es un pueblo de la ciudad de Turín (Italia), tiene como símbolo el caracol y publica una revista trimestral en 5 idiomas y guías de alimentos y vinos artesanales.
Todos podemos beneficiarnos si aplicamos la lentitud a nuestros hábitos alimentarios, saboreando los alimentos y prestando atención a lo que hacemos.
En varios países se realizaron estudios cuya conclusión es que los chicos que comen en familia suelen tener mejor rendimiento escolar, tienden a padecer menos estrés, fumar y beber a edad temprana.
Es importante que el adulto también se tome el tiempo necesario para su almuerzo en el trabajo.
Las ciudades :
En 1999, Bra y otros tres pueblos italianos firmaron una petición para convertirse en refugios de la gran velocidad del mundo actual. Promueven el placer antes que el beneficio, las personas antes que la oficina central, la lentitud antes que la velocidad. El movimiento se llama Slow Cities y actualmente hay cada vez más pueblos adheridos en Europa. Tiene como objetivos: reducir el ruido y el tráfico, aumentar las zonas verdes, apoyar a quien vende productos artesanales. Lo principal es relajarse, reflexionar, no estar pendiente del tiempo, reducir el estrés y cuidar el medio ambiente.
El cuerpo y la mente :
La mente suele saltar de un pensamiento a otro y está siempre activa. Sin embargo, el cerebro rendirá mucho más si puede desacelerar. Esto mejora la salud, hay calma interior y más concentración para pensar de un modo más creativo. Esta forma de pensamiento no actúa bajo presión, sino que aparece cuando hay tiempo y las ideas se desarrollan a su ritmo. Hay investigaciones que dicen que el ser humano piensa más creativamente cuando está sereno, libre de estrés, apuro y presión del tiempo. Un maestro zen decía: en lugar de decir “No te quedes ahí, haz algo”, deberíamos decir “No hagas nada, siéntate ahí”.
Respecto a la actividad física, hoy parece que la única forma de mejorar el físico es exponer el corazón al máximo. Sin embargo los científicos estudiaron que ejercitarse con más lentitud puede tener mejor resultado, por ejemplo caminar ligero quema más grasa que llevar el corazón a sus máximas pulsaciones. Caminar lentamente hace que nos relajemos y disfrutemos el alrededor a la vez que establecemos relaciones.
La relación profesional de la salud-paciente :
En general el profesional de la salud no se toma el tiempo necesario para escuchar y observar al paciente como persona, sino que lo trata como síntoma, enfermedad, órgano enfermo… y luego lo deriva a realizarse estudios para que todo se “resuelva” rápido. Este es uno de los motivos por el que muchas personas se acercan a las medicinas alternativas antiguas como homeopatía, acupuntura, aromaterapia, masajes, osteopatía, quiropraxia. En un mundo tan acelerado, estas medicinas se toman tiempo para escuchar y conectarse con el paciente de un modo holístico no para curar el síntoma, enfermedad u órgano, sino a la persona en forma integral sin separar el cuerpo de la mente.
El trabajo :
El trabajo consume muchas horas de nuestra vida, sin embargo el resto de las cosas que son mucho más importantes en realidad como la familia, los amigos o los paseos están regidos por su horario. Muchas personas trabajan mucho más de lo que quisieran. En Japón se realizó un estudio que indicó que las personas que trabajan 70 horas semanales tienen el doble de riesgo de sufrir un ataque cardíaco que los que trabajan 40 y el riesgo se triplica en caso que una persona duerma menos de 5 horas al menos dos veces a la semana.
Sabemos que somos menos productivos si estamos cansados, estresados, insatisfechos, enfermos. El trabajo es necesario, puede ser un desafío y dignifica… pero que sea lo más importante y ocupe la mayor parte de nuestra vida es una locura. El tiempo que resta para disfrutar de las cosas sencillas diarias y sin apuro es escaso. El Movimiento Slow propone trabajar menos, defendiendo el hecho de que las personas que pueden manejar sus horarios están más relajadas, son más creativas y productivas.
El ocio :
Bertrand Russell, filósofo británico, en su ensayo Elogio de la Pereza (1935) decía que una jornada de 4 horas haría al hombre más amable, la vida sería lenta, dulce y civilizada.
Los trabajos manuales como la jardinería, el tejido, el dibujo o la decoración son la expresión del Movimiento Slow. Sin embargo, la mayoría de la gente enciende el televisor en su tiempo libre y llena su espacio de ocio. La televisión no da tiempo para hacer una pausa o reflexionar, todo se sucede rápido.
De este modo, las cosas que hacen la vida placentera como cocinar, hacer ejercicio, escuchar música, charlar, escucharse, mirarse o compartir tiempo cuentan con menos tiempo.
La música tranquila brinda ese espacio para relajarse y disfrutar. Hay un grupo creciente de músicos que considera que la música clásica se toca demasiado rápido. Pertenecen al Movimiento Tempo Giusto, cuya misión es intentar que las obras toquen más lentamente.
En la iglesia San Buchardi de un pueblo alemán se lleva a cabo un concierto escrito por John Cage en 1992 que comenzó a tocarse en 2001 y finalizará en 2640. El título de este concierto es “As Slow As Possible” y durará 639 años. El órgano que emite las notas tiene unas pesas adheridas al teclado para mantenerlas mucho después que el organista las haya tocado, entonces el sonido reverbera en la iglesia por meses hasta que el próximo organista toca la siguiente nota musical. La motivación es desafiar a la velocidad del mundo actual con algo placentero y muy duradero.
Los chicos y la lentitud :
Los chicos no nacen obsesionados por la velocidad ni el consumismo, sino que somos los adultos los que lo llevamos a eso. La sociedad les dice que ir más rápido es mejor.
El autor del libro describe una situación que le sucedió: viendo un anuncio de un programa de lenguas extranjeras para chicos de la BBC que decía “¡Hablá francés a los 3 años y español a los 7… si esperás será demasiado tarde!”, tuvo un primer impulso de llamar y su segundo impulso fue sentirse culpable por el primero.
En muchos colegios del mundo la competitividad es enorme, lo que importa es ser el primero de la clase y tener el rendimiento más alto en los exámenes. Esto se da especialmente en el modelo de Japón, seguido por Estados Unidos e Inglaterra. Se aumenta la presión con más exámenes, más tarea para la casa, un programa de estudio rígido… incluso antes de la escuela primaria.
A la exigencia escolar se suman las actividades extraescolares, entonces los chicos no tienen tiempo para la lentitud, relajarse, jugar o desarrollar la imaginación... no tienen tiempo para aburrirse, palabra que hoy parece “mala palabra”.
El estilo de vida apresurado y bajo presión hace que muchos chicos chiquitos tengan dolores de panza, cabeza, estrés, insomnio, depresión, problemas de conducta.
En las investigaciones cada vez se demuestra más que los niños aprenden mejor a un ritmo más lento, menos estricto y apresurado, más relajados y con más tiempo.
En 2002 se creó el Movimiento Slow Schooling, que promueve que es mejor estudiar a un ritmo lento, tomarse el tiempo para conocer el tema profundamente, aprender a pensar y no a aprobar exámenes… se les brinda a los chicos la posibilidad de enamorarse del aprendizaje.
Respecto a las actividades extraescolares, muchas veces son los mismos chicos quienes solicitan aminorar la marcha. El juego desestructurado es importantísimo porque ayuda a los chicos a desarrollar su habilidad de aprendizaje, no implica trabajo, planificación, horarios ni objetivos. Se trata de apagar la computadora o televisor y jugar con sus juguetes, dibujar, jugar en el patio, mirar por la ventana, buscar bichitos en el jardín. Es explorar el mundo a un ritmo propio y no es pérdida de tiempo… da el tiempo y el espacio para crear e imaginar. Los adultos somos quienes tenemos la necesidad de llenar estos espacios de vacío de los chicos con actividades, entretenimientos, abrumarlos por miedo al temido aburrimiento.
La televisión y computadora no brindan ese espacio para divagar e imaginar, aceleran a los chicos y los convierte en consumidores tempranos. La extrema velocidad de las imágenes y sonidos de la pantalla ejerce un efecto en el cerebro infantil. Muchas veces se la culpa de los trastornos por déficit de atención, se sabe que hay dibujitos que pueden generar trastornos como la epilepsia infantil benigna y programas violentos que pueden generar que los chicos estén más inquietos y sean incapaces de mantenerse sentados y concentrados por un tiempo.
En los hogares en donde se limita el horario de ver televisión, especialmente al compartir un tiempo en familia como la cena, la vida se vuelve menos frenética y apresurada.
Liberar a los chicos del culto a la velocidad en un futuro significa más libertad y fluidez en la educación, tomar el aprendizaje como placer, tener menos obsesión por aprovechar el tiempo al máximo. Los padres pueden colaborar mucho estableciendo el ejemplo de la lentitud en su propia vida y sabiendo que merece la pena hacerlo.
Conclusiones :
Estamos llegando hasta la extenuación con consecuencias físicas, mentales y de relación. Muchas veces no disfrutamos de las cosas del momento porque estamos atendiendo a la siguiente… no nos damos tiempo. La velocidad, el exceso de ocupaciones y la obsesión por ahorrar tiempo son constantes, pero el Movimiento Slow está en expansión y persuade esta tendencia. En lugar de hacerlo todo más rápido, la gente descubre que brindar lentitud a su vida hace que la comida, las relaciones, el trabajo, el aprendizaje, el ocio, sean mejores y más placenteros.
El secreto está en el equilibrio: hacer todo a una velocidad adecuada en lugar de hacerlo todo más rápido.
Desafiar a la aceleración con lectura, meditación, jardinería, pintura, paseos es importante y cada uno elegirá el que le dé más placer y espacio para el disfrute.
En este mundo que nos lleva a la velocidad por codicia o temor a quedarnos atrás, a la tortuga le queda por delante una larga tarea de persuasión.
El Movimiento Slow otorga placer, promueve la salud, las relaciones familiares, la sana comunicación en la familia y vernos libres de apuro. Cada uno puede llegar a la lentitud en su vida de a poco, sin llenarse de actividades por ejemplo, sabiendo que hay muchas cosas que pueden ser postergadas. Los pequeños actos harán que nos sintamos bien y así los aumentaremos en nuestra vida cotidiana.
Conocer este movimiento nos lleva a reflexionar sobre la terapia con personas disfluentes, tomando conciencia que las personas necesitan y buscan la lentitud, el tiempo. Desacelerar está bien y hace bien. El mundo está tomando conciencia que hacerlo todo más rápido no trae beneficios, sino que perjudica. Tendremos así más tiempo para escucharnos, mirarnos, conectarnos, interactuar, hablar más tranquilamente con los otros sin ruido, sin apuro.
DE RINCÓN DE LA PSICOLOGÍA
A veces aprendemos de manera rápida y no nos percatamos de la complejidad que se esconde detrás de este proceso. En otras ocasiones es más difícil aprender y nos preguntamos por qué nos resulta tan complicado.
Pues bien, para adquirir una nueva habilidad es necesario aprender múltiples aspectos de una misma tarea y en este proceso están involucradas diferentes zonas del cerebro. Por ejemplo, para aprender a tocar una sonata en el piano, se tiene que manejar la secuencia exacta de las notas musicales y la secuencia apropiada de los movimientos de los dedos. Para aprender un concepto deberemos descomponerlo en partes, analizar sus relaciones, buscar ejemplificaciones y finalmente, volver a integrarlo todo.
Tanto en el aprendizaje motor como en el conceptual está involucrada la memoria. Por esta razón muchos experimentos psicológicos se centran en evaluar cuáles son las condiciones ideales de aprendizaje basándose simplemente en el recuerdo (obviamente, esta no es una aproximación óptima al proceso de aprendizaje pero nos puede brindar un truco muy interesante y sencillo para mejorar el mismo).
Pero… ¿podríamos potenciar el aprendizaje cambiando simplemente el momento del día en el cual estudiamos? ¿Puede el sueño mejorar el proceso de aprendizaje?
Los profesores siempre le recomiendan a los estudiantes que tengan una buena noche de sueño antes de un examen ya que así podrán "tener la mente más atenta y fresca". También se conoce que los contenidos conceptuales deben aprenderse durante la noche para que se puedan consolidar adecuadamente durante el sueño ya que durante el día, la gran cantidad de información a la que estamos expuestos, actuará como una barrera y borrará gran parte de lo que hemos intentado aprender.
Entonces, ¿es mejor estudiar de noche?
En el lejano 1972 se realizó un experimento donde se demostró que somos capaces de retener una mayor cantidad de información si dormimos después de haber aprendido algo nuevo. En este caso se lanzó una hipótesis que afirmaba: no importa si el aprendizaje ocurre de día o de noche, el factor esencial es el sueño que precede al aprender.
Varias décadas después neuropsicólogos de la Universidad de Harvard han podido confirmar que, en realidad, aunque el momento del día puede ser importante ya que incide en nuestro nivel de atención y por ende, asimilaremos una menor o mayor cantidad de información, realmente el factor esencial para consolidar el aprendizaje es el sueño.
Estos neuropsicólogos realizaron un experimento en el cual las personas dormían una siesta de entre 60 y 90 minutos o tenían una noche de sueño normal. Después evaluaron la calidad del aprendizaje (lo que recordaban de lo que habían aprendido, para ser más fieles a la realidad). Y apreciaron que el factor constante en quienes mostraron aprendizaje más profundo fueron las ondas REM durante el sueño.
La explicación a este fenómeno puede basarse en el hecho de que la fase REM facilita la neuroplasticidad y propicia el desarrollo de las arborizaciones dendríticas así como el establecimiento de los contactos sinápticos interneuronales. ¿Resultado directo? La potenciación de la memoria.
Así, podría llegarse a la conclusión que para potenciar el aprendizaje es importante elegir la hora del día en la cual estemos más alertas y motivados pero echar una siesta posterior donde se logre un sueño verdaderamente profundo.
Fuentes:
Mednick, S. et. Al. (2003) Sleep-dependent learning: a nap is as good as a night. Nature Neuroscience; 6(7): 667-698.
Stickgold, R. et. Al. (2001) Sleep, Learning, and Dreams: Off-line Memory Reprocessing. Science; 294(5544): 1052-1057.
Barrett, T. R. & Ekstrand, B. R. (1972) Effect of sleep on memory: III. Controlling for time-of-day effects.
Journal of Experimental Psychology; 96(2): 321-327.