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sábado, julio 09, 2016

Una forma encantadora de pedir


Respeto todos los credos y creencias religiosas, las oraciones que como católica aprendí en el seno de mi hogar no me conectan con la divinidad, pero un texto como estos sí que lo hace, pues va más allá de repetir como lorito. Es de Antoine de Saint-Exupéry, autor del famosísimo “El Principito” el gran aviador que se alistó en la marina francesa durante la Segunda Guerra Mundial.

En un período particular de su vida, escribió esta bella oración a la divinidad para pedir un regalo raramente invocado: aquel de la sencillez y de la fidelidad tranquila y serena en las pequeñas decisiones de cada día.

No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos.

Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.

jueves, marzo 10, 2016

Todo tiempo pasado NO fue mejor





Hace muchos años escuchaba en la radio a un periodista,    famoso por su voz, hacia un programa para los que regresaban a casa el domingo. Tenía un leitmotiv “todo tiempo pasado fue mejor”, yo me quedaba pensando en esa frase lapidaria y me entraba un frio y un vacío en el cuerpo, no podía entenderla, ¿cómo así? Me quedaba pensando, esa frase,  me sonaba a tristeza, a melancolía a arrepentimiento.

Pilar Sordo, colega chilena tiene una bella reflexión sobre el tema, que comparto plenamente:

"Mi percepción a medida que envejezco es  que no hay años malos. Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en  que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de  haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.

Por eso, no  debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso,  porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.

Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas  que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me  gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para  cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo.  "Ser feliz es  una decisión", no nos olvidemos de eso.

Entonces, con estos criterios me  preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año, porque todos estamos en el camino de aprender todos los días  a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: a aprender, a dejar huella y a ser felices.

En esas tres cosas debiéramos trabajar  todos los días, el tema es cómo y creo que hay tres factores que  ayudan en estos puntos:

Aprender a amar la responsabilidad  como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud  mental.  En Chile el significado del cansancio es  visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el  privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos  entregando lo mejor de nosotros. A esta tierra vinimos a cansarnos,  para dormir tenemos siglos después.

Valorar la libertad como una forma  de vencerme a mi misma y entender que ser libre no es hacer lo que yo  quiero. Quizás, deberíamos ejercer nuestra libertad  haciendo lo que debemos con placer y decir que estamos felizmente  agotados y así poder amar más y mejor.

El tercer y último punto a cultivar  cada día, es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese  maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones  inmediatas en pos de cosas mejores.




martes, enero 05, 2016

Estas creciendo emocionalmente sí:




Los proyectos más ambiciosos a menudo son cuesta arriba, demandan una gran dosis de sacrificio y perseverancia. Por eso, es comprensible que perdamos la fuerza y el empuje a mitad del camino. Sin embargo, cuando la desmotivación sienta casa, estamos tentados a abandonar. En ese momento, solo miramos hacia adelante, solo percibimos el camino que nos falta por recorrer y por eso no nos percatamos del trayecto andado. No obstante, a veces es necesario mirar atrás para comprender la verdadera magnitud de lo que hemos alcanzado.

De hecho, a menudo abandonamos nuestros sueños solo porque no somos plenamente conscientes de las cosas que hemos logrado, de los pequeños pasos que hemos ido dando. Cuando nos centramos únicamente en los fracasos, perdemos la motivación y corremos el riesgo de abandonar justo antes de llegar a la meta.

Esto se debe, en parte, a que nuestra sociedad nos ha enseñado a castigarnos por los errores, pero no a recompensarnos por cada logro. En el ámbito del crecimiento personal  esta realidad resulta aún más evidente. Nos planteamos cambios trascendentales pero cuando se produce una involución, nos desmotivamos y abandonamos, sin darnos cuenta de todo lo que habíamos logrado. De hecho, muchas personas abandonan la psicoterapia porque no tienen la paciencia necesaria y no valoran los pequeños cambios.

Por eso, de vez en cuando es necesario hacer inventario de lo que hemos logrado. Puede que estés creciendo emocionalmente sin que te hayas dado cuenta.

¿Cuáles son las señales que indican que estás creciendo emocionalmente?

1. Dejas ir las cosas que te dañan: habilidad clave para el éxito y el equilibrio emocional. Aquí también considera las personas toxicas que dejar ir sin ira ni culpa.


2. Aprendes de los errores: aceptar que no eres perfecto, que los errores forman parte del camino y son oportunidades para crecer y emprender proyectos ambiciosos sin miedo a quedarnos en la mitad del camino.

3. Dejas de quejarte: la queja es un drenador de energía que no genera soluciones.  Si estás actuando más y quejándote menos, es porque estás creciendo emocionalmente.

4. Celebras el éxito de los demás: el éxito de otros no es tu fracaso. es un cambio de actitud que te beneficia.

5. Tus relaciones personales son menos conflictivas: El mundo no es conflictivo, solo hay egos demasiado grandes que chocan entre sí. Parte de la madurez significa dejar de ver las relaciones interpersonales como un campo de batalla en el que hay ganadores y vencidos.

6. No temes pedir ayuda: Pedir ayuda no significa ser débil. De hecho, es una señal de fortaleza y confianza en sí mismo. Ninguna persona ha podido crecer y tener éxito aislada, necesita a los demás.

7. Has alzado tus estándares: pones limites para proteger tus derechos personales y conservar tu equilibrio.

8. Has aprendido a abrirte emocionalmente: Amar implica arriesgarse. Es cierto que podemos ser rechazados o salir dañados pero habremos vivido, atesorado experiencias y conectado emocionalmente con alguien.

9. No te importa lo que piensen los demás:  La madurez llega cuando eres capaz de convivir con los demás sin dejarte influenciar demasiado por las expectativas que tienen sobre ti.

10. Aceptas tus limitaciones y trabajas para mejorar: no tienes un positivismo iluso, conoces tus limitaciones y te focalizas en lo que puedes obtener frutos.

Recuerda, estamos aquí para ser felices, no para incrementar la cuenta bancaria, obtener títulos o salir en los diarios. 

Sinopsis del texto tomado del Rincón de la Psicologíahttp://www.rinconpsicologia.com/ 

domingo, agosto 16, 2015

Dalai Lama: Sus 18 imperdibles reglas para vivir con plena armonía


Crsitián Palma aporte para Autoayuda

Este líder religioso y también espiritual cuenta con reglas para vivir en completa armonía, las que pasamos a revisar a continuación.

1. Respeto a ti mismo, a los demás y también responsabilidad por todas tus acciones.

2. Grandes amores y grandes logros conllevan a grandes riesgos. Los riesgos hacen que cada situación importante sea distinta. Sepárate del resto y toma riesgos. Mientras tomas riesgos acuérdate de disfrutar cuando lo hagas.

3. Si pierdes intenta aprender la lección o si no estarás condenado a repetir e mismo error. El éxito puede ser el resultado de muchos fracasos.

4. No conseguir lo que deseas puede ser un golpe de buena suerte, pues no siempre lo que deseas en necesariamente o mejor para ti.

5. Aprende las reglas y a cómo romperlas, pues las reglas se hicieron para ser quebrantadas, sólo que hay que saber hacer aquello, ya que al cumplirás siempre te esclavizas.

6. Nunca dejes que una pelea destruya una gran amistad

7. Cuando te des cuenta de que cometiste un error trata de hacer algo para remediarlo de manera inmediata. Pedir perdón y asumir la culpabilidad mostrará lo fuerte de tu carácter.

8. Pasa un momento de día solo, para reflexionar de tu vida, de tu presente y también para ver qué quieres a futuro.

9. Ábrete al cambio y a todo lo que eso conlleva, pero ten claro y nunca te alejes de los que son tus valores y tus creencias, a menos que te des cuentas de que estas últimas estaban equivocadas.

10. A veces el silencio es la mejor respuesta a una compleja pregunta. Esto permite que las emociones no se apoderen de ti a la hora de responder y tomar un tiempo para poder reflexionar.

11. Vive una vida buena y honorable, pues cuando seas viejo recordarás lo que has hecho, tendrás que vivir con lo que has hecho.

12. Ten una atmosfera amorosa en tu entorno, pues ese será el cimiento de tu vida. Esta regla es difícil de manejarla, pero puedes ayudar demostrándole amor a tu familia.

13. Una discusión familiar es un punto de debate, el cual no merece traer a colación rencillas del pasado, pues eso puede traer dolor y no la solución.

14. Comparte tu conocimiento, pues es una forma de inmortalidad ante la sociedad.

15. Cuida el planeta en que vivimos, pues destruirlo es lo mismo que hacerte daño a ti mismo.

16. Una vez al año, o más si es que puedes, viaja a un lugar donde nunca hayas estado antes.

17. Recuerda que la mejore relación es la donde el amor del uno hacia al otro es más grande que la necesidad que existe entre ellos.

18. Juzga tu éxito de acuerdo a lo que tuviste que dejar de lado para poder conseguir esa meta.

sábado, julio 04, 2015

TEMÍA ESTAR SOLO, HASTA QUE APRENDI A QUERERME



Temía fracasar, cuando me di cuenta que solamente fracaso cuando no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan. 
Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer. 
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo. 
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia. 
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo. 
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día. 
Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.
 Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza en la luz de una estrella. 
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar. 
Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más. Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado.

Ernest Hemingway

sábado, noviembre 29, 2014

Encontrar el lado positivo del fracaso



¡Oh gran espíritu!, 
cuya voz escucho en el viento
y cuyo aliento da vida a todo el universo.

¡Escúchame, vengo a ti!
Soy pequeño y débil,
soy uno de tus muchos hijos
necesito tu fuerza y tu sabiduría
para caminar entre la belleza
haz que mis ojos admiren
el rojo y el púrpura de la puesta de sol.

Haz que mis manos respeten
lo que tú has creado
y agudiza mis oídos para oír tu voz.
Hazme sabio para así reconocer la sabiduría
y así comprender todas las lecciones
que has escondido en cada hoja y en cada roca.

Dame tu fuerza
no para ser superior a mis hermanos
sino para ser diestro en combatir
con mi peor enemigo: yo mismo.
Haz que siempre esté dispuesto
a llegar a ti con las manos limpias y la mirada recta
así, cuando la vida se apague
como la luz de la puesta del sol
mi espíritu pueda ir ante ti sin ningún pudor









martes, febrero 04, 2014

¿POR QUÉ NO LOGRO EL ÉXITO QUE QUIERO?


Todos tenemos sueños que la mayor parte del tiempo se quedan en el tintero, por más intentos que se hagan por lograrlos. ¿Por qué no puedo lograr aquello que deseo si me esfuerzo por ello? ¿Si me dejo la vida haciendo lo que me gusta por qué no logro el éxito? ¿Por qué por más que trabajo apenas consigo sobrevivir con lo que gano?

El primer punto es reconocer si realmente estás haciendo todo lo que está a tu alcance, ¿Cuánto de ti estás dando por eso que tanto quieres? ¿Desde dónde lo estás queriendo? Esta pregunta es importante hacerla y es la clave del asunto, porque en ocasiones se quiere lograr algo por “demostrar” o para sentirnos “importantes”. Cuando es de esta manera estamos destinados al fracaso.

El éxito está relacionado con nuestras propias dinámicas familiares, una de ellas es que buscamos el éxito en sustitución de papá o a mamá en nuestra vida. Cuando busco la aprobación de los demás es “mi niña herida” que clama el amor de mis padres. Y desde esa necesidad me relaciono con el dinero y con mi éxito, en el fondo tengo la fantasía de que si logro “la prosperidad” todos me amaran. Obviamente esto me lleva a revivir el “esfuerzo” que sentí que tenía que hacer para conseguir el amor de mis padres.

Otra de las razones es estar procurando cumplir los sueños de “alguien” en el sistema, si mi padre quería ser médico y no pudo lograrlo… “estudio medicina” y me pregunto una y otra vez ¿por qué se me hace tan difícil la carrera”, la mayor parte del tiempo nos pasamos la vida procurando cumplir los sueños incumplidos de nuestros antepasados, de manera inconsciente. Es por ello que cobra tanta importancia las constelaciones familiares y los órdenes en el amor de Bert Hellinger porque al sacar a la luz estas situaciones, se les reconoce y se gana fuerza para seguir adelante.

Una última razón que quiero tocar en esta línea es el miedo al éxito, si en nuestra familia sucedió algo grave a una persona que ha tenido éxito, por ejemplo alguna enfermedad o murió joven por un sueño, lo asesinaron, un divorcio o la muerte de un hijo por trabajar por sus metas. Esto queda profundamente gravado en el sistema y se siente como algo que me frena para seguir adelante, cuando estoy a punto de conseguir eso que tanto deseo me saboteo, enfermándome o accidentándome ante una experiencia de éxito cercana. Porque en el fondo de nuestro ser llevamos el duelo abierto de nuestra familia. Se hace una especie de “memoria familiar” que hace que la mayoría de los descendientes tengan miedo al éxito.

¿Cómo superar las barreras que impiden el éxito?

Define lo que quieres y las razones: Cuando eres honesto contigo mismo, preguntándote las razones por la que deseas lograr un sueño, puedes descubrir que es lo que se esconde detrás de tus deseos de éxito.

Pregunta a tus padres cuales eran sus sueños: De esta manera puedes verificar si ellos o sus padres tenía sueños que ahora tú estás cumpliendo.

Revisa tu árbol genealógico y busca personas que han muerto jóvenes y las razones de dicha muerte, investiga de la época y las condiciones de vida.

Profundiza en las historias de éxito o de fracaso en tu familia, si la mayoría ha tenido vidas duras es probable que para ti sea mucho más difícil por la “lealtad sistémica”.

Honra profundamente el destino de tu familia, acepta lo que vivieron y como lo hicieron…toma fuerza de ellos para que su esfuerzo haya valido la pena.

http://ordenesdelamor.org/constelaciones-familiares-online/articulo...