Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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miércoles, agosto 10, 2016
Mudra tristeza, protección, miedo
La tradición dice que este mudra aleja la tristeza, reduce el temor, cambia la mala suerte y la desgracia, y vence la depresión. Es famoso por aumentar el magnetismo personal y las capacidades intuitivas y mentales.
Coloque ambas manos sobre los muslos. Doble el pulgar hasta tocar la raíz del meñique y cierre despacio los cuatro dedos restantes sobre el pulgar, mientras lentamente toma aire por la nariz. Contenga la respiración y «forme 7 veces en su mente el tono “OM”, percibiendo la vibración en el oído derecho». Exhale el aire despacio, contrayendo con fuerza el abdomen.
Abra de nuevo las manos e imagínese que las preocupaciones, los miedos y la desdicha abandonan su cuerpo. Rpetir este ejercicio de 7 a 49 veces, o como mínimo 7 veces,
Afirmación: Me dejo llenar de luz, ligereza y alegría divina.
sábado, septiembre 12, 2015
Una alternativa para que tu hijo pierda la ansiedad a las matemáticas

Soy malo para las matemáticas o nunca fui bueno para las matemáticas, son dos expresiones muy utilizadas por quienes nunca pudieron lidiar bien con el desafío de resolver problemas de álgebra o aritmética. Y lo peor es que la consecuencia de ello es conformarse con seguir estudios de letras y dejar de lado cualquier aspiración de apostar por el mundo de los números y las ciencias.
Sin embargo, parece que no tendrá que ser más así, porque un reciente estudio denominado http://med.stanford.edu/news/all-news/2015/09/tutoring-relieves-math-anxiety-changes-fear-circuits-in-children.html de Vinod Menon, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Standford, plantea que detrás del aparente bajo rendimiento en la materia, lo que suele haber es un gran temor que genera niveles de ansiedad que son incompatibles con la tranquilidad que se requiere para afrontar la resolución de problemas.
Para poder resolver el problema, lo que sugiere a partir de los resultados de la investigación, es reducir los niveles de ansiedad, usando la terapia de la exposición, esto es, involucrando permanentemente a los niños con las matemáticas, a través del apoyo de un tutor individual.
Esta conclusión se basa en los resultados de un test http://scsnl.stanford.edu/documents/Wu_SEMA_2.pdf sobre los niveles de ansiedad de 46 alumnos de tercer grado (8 años) que permitió agruparlos entre los ansiosos y los no ansiosos frente a las matemáticas. Como consecuencia de esta categorización, se observó a través del escáner cerebral que los alumnos más ansiosos, revelaron mayor activación de la amígdala que procesa los estímulos del miedo y emociones.
Luego se les dictó clases particulares de matemáticas, uno a uno, tres veces a la semana, con tutores individuales. Si bien, luego de 8 semanas, los dos grupos mejoraron en el rendimiento, los que originalmente eran más ansiosos se observaron sin movimiento en las amígdalas, lo cual significa que estaban menos ansiosos.
Esto significa, que el refuerzo recibido por los tutores, contribuyó a que los niños se sientan más seguros en la resolución de problemas y menos temerosos de enfrentarse a las matemáticas.
El gran desafío es cómo se traslada ese efecto a la escuela, sin necesidad de que todos los alumnos tengan que tener un tutor individual que les quite la ansiedad frente a las matemáticas.
Por ello, Menon ha ofrecido continuar sus investigaciones para determinar si la tutoría computarizada tendría el mismo efecto en la reducción de ansiedad. Si se lograse eso, se reduciría drásticamente la cantidad de personas que hay en el mundo que se sienten negadas para los números.
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sábado, julio 04, 2015
TEMÍA ESTAR SOLO, HASTA QUE APRENDI A QUERERME
Temía fracasar, cuando me di cuenta que solamente fracaso cuando no lo intento.
Temía lo que la gente opinara de mí, hasta que me di cuenta que de todos modos opinan.
Temía me rechazaran, hasta que entendí que debía tener fe en mí mismo.
Temía al dolor, hasta que aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía a la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien el comienzo.
Temía al odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa más que ignorancia.
Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía al pasado, hasta que comprendí que es sólo mi proyección mental y ya no puede herirme más.
Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza en la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
Hagamos que nuestras vidas cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer no olvidemos que al final siempre hay algo más. Hay que vivir ligero porque el tiempo de morir está fijado.
Ernest Hemingway
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miércoles, junio 24, 2015
Te deseo felicidad
Esta semana he puesto el foco en la felicidad y hoy quiero compartir algo mas sobre el tema y que hace parte de una faceta desconocida para muchos del actor Richar Gere. Quien es famoso por sus películas, su figura atlética, su clase, estilo y sus canas encantadoras, !adoro las canas en los varones! Detrás de esa figura cuidada para Hollywood hay un buscador de la trascendencia, del auto- conocimiento. Hace más de 40 años practica el budismo Zen y su propuesta está llena de sentido, el afuera revela tu interior. Esta es su propuesta:
Hay un poderoso ejercicio, muy simple, que empecé a usar hace algunos años.
A quien encuentre en mi camino, sea una persona o un insecto, el primer pensamiento que asumo respecto a este momento es "Te deseo felicidad". Y mucho más importante que la idea era esa primera vez que decía "Te deseo felicidad".
Esto transforma completamente lo que va a ocurrir entre tú y esa persona. Digo esto desde mi experiencia personal.
En ocasiones, es muy difícil cuando encuentras a tu enemigo o cuando te ves a ti mismo en situaciones inesperadas....
En este momento, creas la oportunidad de hacer más espacio alrededor de ti... Ves cómo desaparece esa emoción negativa antes que te tome y te da tiempo a transformarla... Ves las cosas como son, como simple y evidente ignorancia, ira, temor - no de los otros, sino como ignorancia de mi parte, de su parte... Transformas esto, lo dejas ir, te vuelves al amor.
TE DESEO FELICIDAD! Prueba a hacerlo y observa todo lo que cambiará en tu vida."
Richard Gere
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viernes, junio 19, 2015
MIRA LAS EMOCIONES DE FRENTE
Disney siempre nos sorprende, su más reciente película “Intensamente” caracteriza, da cuerpo, forma y movimiento a cinco emociones: la alegría, la furia, la tristeza, el temor y el desagrado, mientras se despliegan en Riley, una niña de once años que empieza a sufrir una serie de transformaciones internas a raíz del cambio de vivienda que hacen ella y sus papás.
“Intensamente” nos habla de psicología y neurociencia, de sueños, recuerdos, memorias y emociones, de lo que pasa en la cabeza con cada emoción.
Las emociones son las protagonistas de dónde vienen, cuál es la razón para experimentar una u otra. Los colores de cada emoción obedecen a la información que tiene el colectivo de ellas.
Una excelente y divertida oportunidad para ver en pantalla las emociones e identificar los estados y objetivos que moviliza en ti cada emoción.
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martes, junio 03, 2014
Regresa al Amor
El amor empieza conmigo.
Si ustedes no se aman a sí mismos, nadie más lo hará.
No sólo eso, no serán buenos amando a nadie más.
El amor comienza con el yo.
Perciban cada día si están eligiendo vivir en miedo o en amor. El miedo puede mantenerlos desconectados de la presencia amorosa en el interior de ustedes. Provocar miedo es una táctica del ego, sea el propio ego de ustedes o el ego del mundo. El ego del mundo es un reflejo del poder del ego individual y de la cantidad de miedo que está activa.
El miedo está presente cuando olvidamos que somos una parte del diseño divino de Dios. Aprender a experimentar amor auténtico significa abandonar la insistencia del ego de que ustedes tienen mucho que temer y que están en un mundo hostil. Pueden tomar la decisión de librarse del miedo y de la duda y regresar a la luz brillante del amor que siempre está con ustedes. Quienes ustedes son es ese amor despejado.
Aquí tienen algunas ideas para atraer el amor a sus vidas en lugar del miedo.
* Acuérdense que Dios los creó en perfecto amor que es eterno e inmutable. Su cuerpo está cambiando, al igual que su mente, así que ustedes no son ese cuerpo ni esa mente. Ustedes fueron creados como un espíritu que es puro amor. Es ahí donde quieren mantener enfocada su atención.
* Perdónense y den la bienvenida al amor de regreso a su vida. Cuando pueden hacer esto, ocurre algo así como equilibrio. En lugar de aplacar las faltas con la culpa, ustedes están más comprometidos a promover la alegría y el servicio. Comenzarán a hacer lo que originalmente vinieron a hacer aquí.
* Observen los actos de bondad que tienen los demás en lugar de sus defectos. Es así como la presencia amorosa los ve a ustedes. Todos nosotros somos almas buenas, decentes, amorosas que ocasionalmente nos perdemos. Cuando ustedes puedan enfocarse en lo bueno del otro y mantener eso en su mente, están actuando desde su yo superior. Esto puede contribuir a disipar el miedo y la ira.
* Acuérdense cuánto tienen que dar y cuán preciado y valioso es ese dar. Tienen la misma fuerza en ustedes que la que permite que el planeta se mueva, la tierra gire, las semillas germinen y las flores abran. No hay un Dios separado para cada persona. Hay una inteligencia universal que fluye a través de todos nosotros.
* Acepten que son suficientes. Cuando el ego comienza a tratar de atraerlos hacia el miedo, digan a viva voz, “Yo soy suficiente”. No necesitan ser algo que no son. No necesitan probarse a sí mismos. No necesitan gratificar al ego con temores manteniendo a su yo real a distancia. “Yo soy suficiente” afirma que ustedes eligen amar y ahuyentar las dudas y los miedos.
Amor hoy y siempre,
Wayne Dyer.
Enviado por: El Manantial del Caduceo.
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lunes, diciembre 23, 2013
Hablando de Conciencia

La palabra alquimia es en realidad una clave.
Significa convertir a los seres humanos en oro,
convertir nuestras cualidades inferiores de temor, ignorancia, odio y vergüenza
en lo más precioso: el amor y la realización.
Por tanto, un maestro que nos pueda enseñar a convertimos en seres libres
llenos de amor es, por definición, un alquimista — y siempre lo ha sido.
El viaje hacia lo milagroso comienza aquí.
Este es el mejor momento para comenzar.
El sendero del mago no existe en el tiempo — está en todas partes
y no está en ninguna parte.
Nos pertenece a todos y no le pertenece a nadie...
Hay un mago dentro de cada uno de nosotros un mago que lo ve y lo sabe todo.
¿Por qué necesitamos seguir el sendero del mago?
Para elevamos sobre lo ordinario y lo confuso,
y encontrar la clase de trascendencia que solemos relegar al campo de lo mítico,
pero que en realidad tenemos a mano, aquí y ahora.
El Sendero del Mago, Deepak Chopra
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martes, diciembre 17, 2013
¿Cómo vencer el miedo?
Hay una única manera de vencer el miedo: enfrentándolo.
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lunes, octubre 28, 2013
De "LA LIBERTAD PRIMERA Y ÚLTIMA" Capítulo 11. El temor
Jiddu Krishnamurti:
Pregunta de interlocutor: ¿Cómo puedo librarme del miedo, que influye en todas mis actividades?
Krishnamurti: ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo, y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas, tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado, y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento; y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo, pues, no es una abstracción; sólo existe con relación a algo.
La pregunta es: "¿Cómo librarse del miedo?" En primer término, cualquier cosa que sea vencida tiene que ser subyugada una y otra vez. No es posible vencer, sobreponerse a un problema; el problema puede ser comprendido, no vencido. Esos son dos procesos completamente diferentes; y el proceso de vencer conduce a mayor confusión, a mayor miedo. Resistir, dominar, batallar con un problema, o erigir contra él una defensa, es sólo crear mayor conflicto. Si en lugar de ello podemos comprender el miedo, penetrarlo plenamente paso a paso, explorar todo su contenido, el miedo jamás volverá en forma alguna.
Como ya lo dije, el miedo no es una abstracción; sólo existe en relación a algo. ¿Y qué entendemos por miedo? Al final de cuentas, tenemos miedo de no ser, de no llegar a ser algo. ¿No es así? Ahora bien, cuando existe el miedo de no ser, de no progresar, o el miedo a lo desconocido, a la muerte, ¿puede ese miedo ser vencido por una determinación, por una conclusión, por alguna opción? Es evidente que no. La mera supresión, sublimación o substitución crea mayor resistencia, ¿verdad? El miedo no puede, pues, ser vencido mediante forma alguna de disciplina, de resistencia. Este hecho tiene que ser claramente percibido, sentido y experimentado; el miedo no puede ser vencido por ninguna forma de defensa o de resistencia. Tampoco puede uno librarse del miedo buscando una respuesta, o por medio de una simple explicación intelectual o verbal.
Ahora bien: ¿de qué tenemos miedo? ¿Tenemos miedo de un hecho o de una idea acerca del hecho? ¿Tenemos miedo de la cosa, tal como es, o tenemos miedo de lo que creemos que es? Tomemos la muerte como ejemplo. ¿Tenemos miedo del hecho de la muerte o de la idea de la muerte? El hecho es una cosa, y la idea acerca del hecho es otra. ¿Tengo miedo de la palabra "muerte" o del hecho en sí? Como tengo miedo del vocablo, de la idea, nunca encaro, nunca comprendo el hecho, no estoy jamás en relación directa con el hecho. Es tan sólo cuando estoy en completa comunión con el hecho, que el miedo no existe. Mas si no estoy en comunión con el hecho, entonces tengo miedo; y no hay comunión alguna con el hecho mientras yo tenga una idea, una opinión, una teoría, acerca del hecho. Tengo que ver con toda claridad. Si tengo miedo de la palabra, de la idea o del hecho. Si estoy cara a cara con el hecho, nada hay que comprender al respecto: el hecho está ahí, y puedo habérmelas con él. Mas si me da miedo la palabra, tengo que entenderla, penetrar todo el proceso de lo que implica la palabra, el término.
Por ejemplo: uno tiene miedo de la soledad, miedo del dolor y de la angustia de estar solo. Ese miedo, por cierto, existe porque uno nunca ha considerado realmente la soledad, nunca ha estado en completa comunión con ella. En cuanto uno se abre completamente al hecho de la soledad, puede comprender lo que ella es; pero uno tiene una idea, una opinión acerca de ella, basada en un conocimiento previo; y es esa idea, esa opinión, ese conocimiento previo acerca del hecho, que crea el miedo. El miedo, pues, es evidentemente el resultado de poner nombre, de aplicar un término, de proyectar un símbolo que representa el hecho; es decir, el miedo no es independiente de la palabra, del término.
Tengo una reacción, supongamos, ante la soledad: digo que me da miedo no ser nada. ¿Tengo miedo del hecho en sí, o ese miedo se despierta porque tengo un conocimiento previo del hecho? Ese conocimiento es la palabra, el símbolo, la imagen. ¿Cómo puede haber miedo de un hecho? Cuando estoy frente a frente a un hecho, en directa comunión con él, puedo mirarlo, observarlo; no hay, por lo tanto, miedo del hecho. Lo que causa miedo es mi aprensión acerca del hecho, de lo que el hecho pudiera ser o hacer.
Es, pues, mi opinión, mi idea, mi conocimiento respecto del hecho, lo que origina el miedo. Mientras demos más importancia a la palabra que al hecho, mientras al hecho se le dé un nombre y con ello se lo identifique o condene, mientras el pensamiento juzgue el hecho como observador, tiene que haber miedo. El pensamiento es producto del pasado y sólo puede existir gracias a las palabras, nombres, a los símbolos, a las imágenes, y mientras el pensamiento considere o traduzca el hecho, tiene que existir el miedo.
Es, pues, la mente la que crea el miedo, siendo la mente el proceso de pensar. El pensar es "verbalización". No podéis pensar sin palabras, sin símbolos, sin imágenes. Esas imágenes, que son los prejuicios, el conocimiento previo, las aprensiones de la mente, se proyectan sobre el hecho, y de ahí surge el miedo. Sólo se está libre del miedo cuando la mente es capaz de considerar el hecho sin interpretarlo, sin ponerle un nombre, un rótulo. Esto es sumamente difícil, porque los sentimientos, las reacciones, las ansiedades que tenemos, son prontamente identificados por la mente y reciben un nombre. El sentimiento de los celos es identificado por esa palabra. Ahora bien: ¿es posible no identificar un sentimiento, captar ese sentimiento sin ponerle nombre? Es el poner nombre al sentimiento lo que le da continuidad, lo que le infunde vigor. No bien dais un nombre a eso que llamáis miedo, lo fortalecéis; mas si podéis captar ese sentimiento sin denominarlo, veréis que él se debilita. Por consiguiente, si uno quiere estar completamente libre del miedo, es esencial que entienda todo el proceso de denominar, de proyectar símbolos, de dar nombres a los hechos. Es decir, el estar libre del miedo sólo es posible habiendo conocimiento propio. El conocimiento propio es el comienzo de la sabiduría, y ésta es el fin del miedo.
De Jiddu Krishnamurti
En "La Libertad Primera y Última
Capítulo 11. El temor"
Pregunta de interlocutor: ¿Cómo puedo librarme del miedo, que influye en todas mis actividades?
Krishnamurti: ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo, y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas, tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado, y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento; y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo, pues, no es una abstracción; sólo existe con relación a algo.
La pregunta es: "¿Cómo librarse del miedo?" En primer término, cualquier cosa que sea vencida tiene que ser subyugada una y otra vez. No es posible vencer, sobreponerse a un problema; el problema puede ser comprendido, no vencido. Esos son dos procesos completamente diferentes; y el proceso de vencer conduce a mayor confusión, a mayor miedo. Resistir, dominar, batallar con un problema, o erigir contra él una defensa, es sólo crear mayor conflicto. Si en lugar de ello podemos comprender el miedo, penetrarlo plenamente paso a paso, explorar todo su contenido, el miedo jamás volverá en forma alguna.
Como ya lo dije, el miedo no es una abstracción; sólo existe en relación a algo. ¿Y qué entendemos por miedo? Al final de cuentas, tenemos miedo de no ser, de no llegar a ser algo. ¿No es así? Ahora bien, cuando existe el miedo de no ser, de no progresar, o el miedo a lo desconocido, a la muerte, ¿puede ese miedo ser vencido por una determinación, por una conclusión, por alguna opción? Es evidente que no. La mera supresión, sublimación o substitución crea mayor resistencia, ¿verdad? El miedo no puede, pues, ser vencido mediante forma alguna de disciplina, de resistencia. Este hecho tiene que ser claramente percibido, sentido y experimentado; el miedo no puede ser vencido por ninguna forma de defensa o de resistencia. Tampoco puede uno librarse del miedo buscando una respuesta, o por medio de una simple explicación intelectual o verbal.
Ahora bien: ¿de qué tenemos miedo? ¿Tenemos miedo de un hecho o de una idea acerca del hecho? ¿Tenemos miedo de la cosa, tal como es, o tenemos miedo de lo que creemos que es? Tomemos la muerte como ejemplo. ¿Tenemos miedo del hecho de la muerte o de la idea de la muerte? El hecho es una cosa, y la idea acerca del hecho es otra. ¿Tengo miedo de la palabra "muerte" o del hecho en sí? Como tengo miedo del vocablo, de la idea, nunca encaro, nunca comprendo el hecho, no estoy jamás en relación directa con el hecho. Es tan sólo cuando estoy en completa comunión con el hecho, que el miedo no existe. Mas si no estoy en comunión con el hecho, entonces tengo miedo; y no hay comunión alguna con el hecho mientras yo tenga una idea, una opinión, una teoría, acerca del hecho. Tengo que ver con toda claridad. Si tengo miedo de la palabra, de la idea o del hecho. Si estoy cara a cara con el hecho, nada hay que comprender al respecto: el hecho está ahí, y puedo habérmelas con él. Mas si me da miedo la palabra, tengo que entenderla, penetrar todo el proceso de lo que implica la palabra, el término.
Por ejemplo: uno tiene miedo de la soledad, miedo del dolor y de la angustia de estar solo. Ese miedo, por cierto, existe porque uno nunca ha considerado realmente la soledad, nunca ha estado en completa comunión con ella. En cuanto uno se abre completamente al hecho de la soledad, puede comprender lo que ella es; pero uno tiene una idea, una opinión acerca de ella, basada en un conocimiento previo; y es esa idea, esa opinión, ese conocimiento previo acerca del hecho, que crea el miedo. El miedo, pues, es evidentemente el resultado de poner nombre, de aplicar un término, de proyectar un símbolo que representa el hecho; es decir, el miedo no es independiente de la palabra, del término.
Tengo una reacción, supongamos, ante la soledad: digo que me da miedo no ser nada. ¿Tengo miedo del hecho en sí, o ese miedo se despierta porque tengo un conocimiento previo del hecho? Ese conocimiento es la palabra, el símbolo, la imagen. ¿Cómo puede haber miedo de un hecho? Cuando estoy frente a frente a un hecho, en directa comunión con él, puedo mirarlo, observarlo; no hay, por lo tanto, miedo del hecho. Lo que causa miedo es mi aprensión acerca del hecho, de lo que el hecho pudiera ser o hacer.
Es, pues, mi opinión, mi idea, mi conocimiento respecto del hecho, lo que origina el miedo. Mientras demos más importancia a la palabra que al hecho, mientras al hecho se le dé un nombre y con ello se lo identifique o condene, mientras el pensamiento juzgue el hecho como observador, tiene que haber miedo. El pensamiento es producto del pasado y sólo puede existir gracias a las palabras, nombres, a los símbolos, a las imágenes, y mientras el pensamiento considere o traduzca el hecho, tiene que existir el miedo.
Es, pues, la mente la que crea el miedo, siendo la mente el proceso de pensar. El pensar es "verbalización". No podéis pensar sin palabras, sin símbolos, sin imágenes. Esas imágenes, que son los prejuicios, el conocimiento previo, las aprensiones de la mente, se proyectan sobre el hecho, y de ahí surge el miedo. Sólo se está libre del miedo cuando la mente es capaz de considerar el hecho sin interpretarlo, sin ponerle un nombre, un rótulo. Esto es sumamente difícil, porque los sentimientos, las reacciones, las ansiedades que tenemos, son prontamente identificados por la mente y reciben un nombre. El sentimiento de los celos es identificado por esa palabra. Ahora bien: ¿es posible no identificar un sentimiento, captar ese sentimiento sin ponerle nombre? Es el poner nombre al sentimiento lo que le da continuidad, lo que le infunde vigor. No bien dais un nombre a eso que llamáis miedo, lo fortalecéis; mas si podéis captar ese sentimiento sin denominarlo, veréis que él se debilita. Por consiguiente, si uno quiere estar completamente libre del miedo, es esencial que entienda todo el proceso de denominar, de proyectar símbolos, de dar nombres a los hechos. Es decir, el estar libre del miedo sólo es posible habiendo conocimiento propio. El conocimiento propio es el comienzo de la sabiduría, y ésta es el fin del miedo.
De Jiddu Krishnamurti
En "La Libertad Primera y Última
Capítulo 11. El temor"
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martes, septiembre 10, 2013
Del temor al amor

He sentido miedo, y a veces esta sensación ha sido vaga e imprecisa pero sumamente incomoda y desagradable. Comienza con una sensación en la boca del estómago, o tal vez más arriba, en la parte alta del tórax. Es una molestia y me doy cuenta que es ansiedad. Pero allí está y comienzo a observarla. Tomé la decisión de conocer el proceso y cambiarlo.
Esto me ocurrió hace un par de días y me dije a mi misma, vamos Jocelyne, aplica lo que enseñas, al fin y al cabo, lo que enseñas es para ti, lo que escribes es tu propio aprendizaje.
Todo esto ocurrió con un disparador, un pensamiento, una situación y comenzó a un nivel mente-cuerpo con efectos fisiológicos. Me dejé llevar hasta alcanzar creencias antiguas, unas entrelazadas con otras que hasta ese momento no eran del todo conscientes.
Noté que indagando en la sensación que me atemorizaba y permitiendo sentirla plenamente, vivirla y dejarla ser, al rato surgió una nueva emoción que al principio no parecía estar allí o no era evidente; era una sensación que se fue transformando en tristeza, en ganas de llorar y desesperanza y al permitir correr las lágrimas… el miedo fue desapareciendo completamente. Surgió una especie de alivio, era un sentimiento de aceptación.
Fue en ese mismo instante, que una voz apareció para mi sorpresa. Salía de mi interior y me dijo dulcemente mientras me pasaba su cálida mano imaginaria por los hombros, “Todo va a estar bien, todo ya está bien, nunca fue de otra manera, te dejastes atrapar por tu mente y sus creencias pero nada de esto es real, es algo que te has imaginado, no existe nada que te pueda dañar aunque creas en ello” y luego me calmé y sentí paz. Respiré profundamente aliviada.
Los miedos vienen de películas que nos hacemos y estas películas surgen de creencias que tenemos que no desearíamos por nada del mundo que se vuelvan realidad. Surgen de imágenes que tememos y deseamos evitar. Todo esto nos sucede sin nuestro consentimiento; ni siquiera estamos conscientes de qué es lo que lo dispara ni del proceso en el que nos vemos inmersos. Tampoco sabemos cuál es la raíz de estas creencias pero lo vivimos como una posibilidad muy real y el temor se apodera de nosotros.
Para vencer nuestros miedos y transformarlos tenemos que:
1) Sentirlos completamente, aceptarlos y permitirlos.
2) Preguntarnos ¿Que debo de estar creyendo para sentir este miedo? ¿Que sucedería si ocurriera realmente? ¿Que me sucedería a mí si mi creencia fuera real? ¿Que pensamientos sustituirían estas creencias? (Puedes escribirlas si se te hace más fácil).
3) Contacta tu creencia, mírala y aprópiate de ella, respira profundo. Siente como tu creastes tu creencia o te apropiastes de ella. Es tuya.
4) Al conocer tu creencia más profunda, la puedes cambiar, la sueltas, la dejas ir y le envías amor. Vuelve a respirar profundamente y siente el amor. Agradece la oportunidad de que se ha manifestado para poder deshacerla y dile Gracias, Te Amo- Procede a permitir que sea sustituida por pensamientos de amor. Reconoce que solo es una creencia, no es verdadera, es una ilusión, que tú la has creado y ya no crees más en ella.
El miedo se evapora rápidamente.
Los pensamientos de temor aparecen cuando nos alejamos de vivir en el presente; esto no lo podemos evitar porque nuestra mente es muy saltarina. Pero podemos observarnos y observar el proceso, esto nos permite estar más en el ahora.
Tenemos que permitimos vivir el proceso de nuestros temores, ansiedades y miedos para descubrir las creencias que yacen ocultas y hacerlas nuestras poniéndolas a la luz para cambiarlas y sanarlas. Si no nos permitimos esto y lo que hacemos en vez, es resistirnos, evitando, reaccionando, huyendo o evadiéndonos, ellas no desaparecerán. Lo que hacen es mostrarse cada vez más a menudo en forma de ansiedades, fobias y/o crisis de pánico.
Si tu temor es muy fuerte, déjalo ser, acéptalo y abrázalo, tal vez es la puerta a tu despertar. No huyas de el.
Los temores son alarmas de que estamos desalineados con nuestro verdadero ser y debemos de prestar atención para corregirlo-
Hay algo que es importante mencionar y es que el amor es la píldora milagrosa que sana el miedo. Todo pensamiento de temor tiene su antídoto. El temor es una ilusión basada en la separación y la muerte. Nada de esto es real. Somos inmortales, el cuerpo es nuestro vehículo en esta realidad, pero existen muchas otras realidades a las que podemos acceder, inclusive en esta misma vida cambiando nuestra vibración.
Soltar las creencias es cambiar nuestra frecuencia vibratoria sintonizándonos a una nueva realidad. El amor es el pasaje a las estrellas.
Puedes ayudarte a disolver tus creencias repitiendo para tus adentros, Gracias, Te amo, o con preguntarte, ¿Qué hay en mí que estoy escogiendo sentir esta sensación? O ¿Qué hay en mí que escogí creer en esto? Y luego déjalo ir.
Tú eres el maestro y tu mente es tu sirviente, no al revés.
Te amo
Jocelyne Ramniceanu
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sábado, septiembre 07, 2013
TRANSFORMAR EL TEMOR EN AMOR
Casi todas nuestras reacciones provienen de nuestras creencias basadas en el miedo cuando estas no nacen del amor incondicional. Los celos, la envidia, la preocupación, el enfado, la tristeza etc., son sentimientos tan desagradables que lo que hacemos es evitar sentirlos, negándolos, disimulándolos o reaccionando violentamente a estas manifestaciones energéticas. Y lo hacemos respondiendo hacia afuera colocando en el exterior la causa de nuestro malestar. Rara vez miramos en nuestro interior.
Siempre conseguimos al culpable de aquello que sentimos, siempre miramos las circunstancias como un producto de la mala suerte o simplemente nos sentimos víctimas de las situaciones o de alguien. Nunca o muy raras veces buscamos la causa dentro de nosotros y aunque ya lo sabemos, nos olvidamos de que somos los creadores de nuestra realidad, de nuestras experiencias y de cómo percibimos el mundo.
Cuando cambiamos de pareja constantemente, cuando no conseguimos la pareja, o la pareja nos traiciona; cuando el dinero no alcanza, cuando no conseguimos el trabajo ideal, miramos y nos preguntamos: ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿En que he fallado? ¿Porque me suceden estas cosas? Y comenzamos a sentirnos como pobrecitos, seres imperfectos, no merecedores, con poca valía y dotados de mala suerte. Y la pregunta correcta que debemos hacer es ¿Qué hay en mí que estoy creando esto? o decir simplemente Lo siento, perdóname por aquello que hay en mí que está creando esta situación. Está manera de preguntar ya de por si nos hace recordar que “Yo y solo yo, soy quién crea mi realidad tal como es”, y si hay aspectos en mi vida que no marchan bien es porque tengo creencias acerca de mí y del mundo que aunque no estoy consciente de ellas, hacen que se manifieste de esta manera en mi realidad.
Antes de llegar al mundo sabíamos que éramos perfectos. Éramos una eterna manifestación de la creación, y como creaciones fuimos concebidos a partir de la misma sustancia de Dios. Luego al entrar en la frecuencia del miedo y la disfunción que caracterizan nuestro mundo, esta vida; lo hemos olvidado todo, para vernos inmersos en un ambiente hostil indistintamente de que hayamos crecido o no, en el seno de una familia amorosa y feliz.
En ese momento, pequeñitos, se crearon las primeras creencias en cuanto a esta vida. En un niño pequeño donde la obtención de amor se hacía difícil y sujeta a condiciones; donde se hacía necesario ser digno para poder ser amado; es así como aparecieron las primeras creencias sobre las dificultades de obtener amor. Luego a partir de ese hecho surgió la creencia de que no hay suficiente, que hay que luchar para conseguir, y hay que ser merecedor. En ese momento, tal vez también se creó el erróneo concepto de que sentir amor es igual a sentir dolor.
Hemos crecido, nos hemos desarrollado como seres adultos, nuestro intelecto se ha formado, y nuestra vida como persona madura la vemos como el resultado de la experiencia, mas ese pequeño niño interno nunca se fue, el no creció ni cambió. Él sigue allí aunque lo hayamos olvidado o creamos que lo hemos superado.
Una y otra vez las situaciones de vida que nos encontramos siempre reflejarán esas tempranas decisiones, esas conclusiones, esas creencias porque tenemos en nuestro interior y siempre irá con nosotros ese pequeño niño, herido y abandonado que aún necesita amor. Una y otra vez, algo del afuera nos apuntará a esas heridas que aún no han sanado y que seguirán allí hasta que le prestemos atención a nuestro niño interior.
Las penas, las tristezas, la rabia, la impotencia, todo aquello que sentimos solo se pueden transformar en el ahora, no tratando de evitar aquello que sintamos, no tratando de esconderlo, sino sentir todo lo que es y toda la manifestación de nuestras emociones, amándolas tal y como son.
Sin juicios abraza mentalmente aquel pequeño que habita en ti y dile mentalmente que está bien sentir lo que siente. Dile que es correcto que lo sienta y abrázate imaginariamente y siente toda la emoción y dile al pequeño que hay en ti, que ahora ya no necesitará sentirse solo y sin amor porque tú estás allí para dárselo.
Acepta lo que sientes, siente en su totalidad aquello que está en ti, no lo resistas y ámalo. Paradójicamente, cuando eliges la transformación AHORA con aceptación y amor, automáticamente transformas tu pasado y tu futuro.
Solo puedes transformar el miedo y cualquier emoción en el momento que sientes la emoción, mandando amor. Tú eres amor, tú eres perfecto. Te amo
Jocelyne Ramniceanu
Siempre conseguimos al culpable de aquello que sentimos, siempre miramos las circunstancias como un producto de la mala suerte o simplemente nos sentimos víctimas de las situaciones o de alguien. Nunca o muy raras veces buscamos la causa dentro de nosotros y aunque ya lo sabemos, nos olvidamos de que somos los creadores de nuestra realidad, de nuestras experiencias y de cómo percibimos el mundo.
Cuando cambiamos de pareja constantemente, cuando no conseguimos la pareja, o la pareja nos traiciona; cuando el dinero no alcanza, cuando no conseguimos el trabajo ideal, miramos y nos preguntamos: ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿En que he fallado? ¿Porque me suceden estas cosas? Y comenzamos a sentirnos como pobrecitos, seres imperfectos, no merecedores, con poca valía y dotados de mala suerte. Y la pregunta correcta que debemos hacer es ¿Qué hay en mí que estoy creando esto? o decir simplemente Lo siento, perdóname por aquello que hay en mí que está creando esta situación. Está manera de preguntar ya de por si nos hace recordar que “Yo y solo yo, soy quién crea mi realidad tal como es”, y si hay aspectos en mi vida que no marchan bien es porque tengo creencias acerca de mí y del mundo que aunque no estoy consciente de ellas, hacen que se manifieste de esta manera en mi realidad.
Antes de llegar al mundo sabíamos que éramos perfectos. Éramos una eterna manifestación de la creación, y como creaciones fuimos concebidos a partir de la misma sustancia de Dios. Luego al entrar en la frecuencia del miedo y la disfunción que caracterizan nuestro mundo, esta vida; lo hemos olvidado todo, para vernos inmersos en un ambiente hostil indistintamente de que hayamos crecido o no, en el seno de una familia amorosa y feliz.
En ese momento, pequeñitos, se crearon las primeras creencias en cuanto a esta vida. En un niño pequeño donde la obtención de amor se hacía difícil y sujeta a condiciones; donde se hacía necesario ser digno para poder ser amado; es así como aparecieron las primeras creencias sobre las dificultades de obtener amor. Luego a partir de ese hecho surgió la creencia de que no hay suficiente, que hay que luchar para conseguir, y hay que ser merecedor. En ese momento, tal vez también se creó el erróneo concepto de que sentir amor es igual a sentir dolor.
Hemos crecido, nos hemos desarrollado como seres adultos, nuestro intelecto se ha formado, y nuestra vida como persona madura la vemos como el resultado de la experiencia, mas ese pequeño niño interno nunca se fue, el no creció ni cambió. Él sigue allí aunque lo hayamos olvidado o creamos que lo hemos superado.
Una y otra vez las situaciones de vida que nos encontramos siempre reflejarán esas tempranas decisiones, esas conclusiones, esas creencias porque tenemos en nuestro interior y siempre irá con nosotros ese pequeño niño, herido y abandonado que aún necesita amor. Una y otra vez, algo del afuera nos apuntará a esas heridas que aún no han sanado y que seguirán allí hasta que le prestemos atención a nuestro niño interior.
Las penas, las tristezas, la rabia, la impotencia, todo aquello que sentimos solo se pueden transformar en el ahora, no tratando de evitar aquello que sintamos, no tratando de esconderlo, sino sentir todo lo que es y toda la manifestación de nuestras emociones, amándolas tal y como son.
Sin juicios abraza mentalmente aquel pequeño que habita en ti y dile mentalmente que está bien sentir lo que siente. Dile que es correcto que lo sienta y abrázate imaginariamente y siente toda la emoción y dile al pequeño que hay en ti, que ahora ya no necesitará sentirse solo y sin amor porque tú estás allí para dárselo.
Acepta lo que sientes, siente en su totalidad aquello que está en ti, no lo resistas y ámalo. Paradójicamente, cuando eliges la transformación AHORA con aceptación y amor, automáticamente transformas tu pasado y tu futuro.
Solo puedes transformar el miedo y cualquier emoción en el momento que sientes la emoción, mandando amor. Tú eres amor, tú eres perfecto. Te amo
Jocelyne Ramniceanu
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miércoles, septiembre 10, 2008
Meditación e hipnosis
Por Luz Marina Hoyos Duque
Me aproximé a la meditación en un momento difícil, sentía que la brújula de mi vida estaba loca, me costaba concentrarme, tenía que empezar un texto, una y otra vez para poder saber de qué se trataba y finalmente no lo conseguía. He caminado por varias escuelas, de cada una me he nutrido, ahora ando anclada con Osho , un maestro de oriente que entendió la mente bulliciosa occidental y a partir de nuestro contexto cultural creó múltiples meditaciones para permitir que cada uno encuentre la que mejor le calza. El londinense de Sunday Times ha descrito a Osho como “uno de los mil creadores del siglo XX“ y el escritor estadounidense Tom Robbins como “el hombre más peligroso desde Jesucristo“.
A mis pacientes les comparto alguna de sus técnicas, atendiendo a su perfil especifico y es realmente maravilloso, enriquecedor, cuanto potencia a cada persona, cuanto la vitaliza y la ordena.
Sara Lazar, jefa del estudio y psicóloga en la Escuela Médica de Harvard, dice: “Nuestros datos sugieren que la práctica de la meditación provoca plasticidad cortical en adultos en áreas importantes para los procesos cognitivos y emocionales y el bienestar. Los descubrimientos coinciden con otros estudios que demostraban un engrosamiento de las áreas musicales del cerebro de los músicos, y en las áreas visuales y motoras de los jugadores. En otras palabras, la estructura cerebral de los adultos puede cambiar en función de la práctica de una actividad.”
La practica regular de la mediación nos llenara de paz, serenidad y relajación, los problemas no se acabaran, por supuesto, pero tendrás más coherencia y tranquilidad para abordarlos.
Sentirás que tu mente se vuelve más creativa, lúcida, y clara, haces inferencias de situaciones y problemas de una manera nueva. Es una forma de experimentar paz interior en medio el bullicio.
Vivimos demasiado atentos a esa radio encendida que va de estación en estación y crea confusión en nuestra vida, la meditación nos permite bajar de la cabeza al corazón. Ganamos salud, se reducen los niveles de ansiedad y de estrés.
El Centro de Meditación Dhamma Sukha trae en su página los beneficios de aprender la meditación. http://www.dhammasukha.org/espanol/Estudio/Articulos/benefits-spa.htm
Aquí hay algunos de los beneficios que puedes obtener del practicar meditación en forma regular. No hay duda en mi mente de que la Meditación tiene una clara habilidad de mejorar nuestras vidas diarias.
Recuerda:
Un cambio en tu vida puede comenzar simplemente con una sonrisa. Envíala a ti mismo en el espejo y a otros cada día. Es barato. Es divertido. Afecta al mundo a tu alrededor. ¡Hey! ¡Es gratis! ¿Cierto?
Siempre Recuerda:
"Lo que piensas y reflexionas a menudo esa será la inclinación de tu mente" Khanti-Khema
Algunos de los Beneficios que puedes obtener de la práctica de meditación son:
Marcada reducción del estrés
Elevada auto-estima
Concentración mejorada
Productividad aumentada
Claridad mental –resultando en menos actos reflejos y más respuestas.
Pensamiento más positivo
Mejores relaciones
Un sentido de felicidad jovial – recuperación del maravillarse de la vida (niñez). Diversion.
Apertura a la vida – recuperación del maravillarse de vivir la vida mientras permaneces en el momento presente.
Reducción de la dependencia en el alcohol u otras drogas, o deseo de parar por completo y ver qué es real y genuino- experimentar el valor de una mente clara.
A niveles más profundos de meditación, la sangre se limpia a sí misma y puedes sanar el cuerpo con más facilidad.
Una significante disminución de la Depresión a medida que descubrimos cómo funciona le mente realmente… cómo ocurre la depresión y cómo librarse de ella.
Te vuelves más amable contigo mismo.
Te vuelves más amable con los demás.
Desarrollo de una fortaleza interior.
Reducción de la cháchara mental, de la mente ocupada, la mente de mono. Mejor enfoque.
Marcada mejoría del sueño y de las ventajas de un buen sueño.
Fácil y más feliz despertar en las mañanas. Sin la mente nublada.
Una facilidad en lidiar con situaciones previamente difíciles. Una nueva fórmula, una nueva perspectiva de ver las cosas.
Logro de tus metas se hace más fácil y más natural y agradable nuevamente.
¿Te animas? Ánimo empieza ahora mismo.
Me aproximé a la meditación en un momento difícil, sentía que la brújula de mi vida estaba loca, me costaba concentrarme, tenía que empezar un texto, una y otra vez para poder saber de qué se trataba y finalmente no lo conseguía. He caminado por varias escuelas, de cada una me he nutrido, ahora ando anclada con Osho , un maestro de oriente que entendió la mente bulliciosa occidental y a partir de nuestro contexto cultural creó múltiples meditaciones para permitir que cada uno encuentre la que mejor le calza. El londinense de Sunday Times ha descrito a Osho como “uno de los mil creadores del siglo XX“ y el escritor estadounidense Tom Robbins como “el hombre más peligroso desde Jesucristo“.
A mis pacientes les comparto alguna de sus técnicas, atendiendo a su perfil especifico y es realmente maravilloso, enriquecedor, cuanto potencia a cada persona, cuanto la vitaliza y la ordena.
Sara Lazar, jefa del estudio y psicóloga en la Escuela Médica de Harvard, dice: “Nuestros datos sugieren que la práctica de la meditación provoca plasticidad cortical en adultos en áreas importantes para los procesos cognitivos y emocionales y el bienestar. Los descubrimientos coinciden con otros estudios que demostraban un engrosamiento de las áreas musicales del cerebro de los músicos, y en las áreas visuales y motoras de los jugadores. En otras palabras, la estructura cerebral de los adultos puede cambiar en función de la práctica de una actividad.”
La practica regular de la mediación nos llenara de paz, serenidad y relajación, los problemas no se acabaran, por supuesto, pero tendrás más coherencia y tranquilidad para abordarlos.
Sentirás que tu mente se vuelve más creativa, lúcida, y clara, haces inferencias de situaciones y problemas de una manera nueva. Es una forma de experimentar paz interior en medio el bullicio.
Vivimos demasiado atentos a esa radio encendida que va de estación en estación y crea confusión en nuestra vida, la meditación nos permite bajar de la cabeza al corazón. Ganamos salud, se reducen los niveles de ansiedad y de estrés.
El Centro de Meditación Dhamma Sukha trae en su página los beneficios de aprender la meditación. http://www.dhammasukha.org/espanol/Estudio/Articulos/benefits-spa.htm
Aquí hay algunos de los beneficios que puedes obtener del practicar meditación en forma regular. No hay duda en mi mente de que la Meditación tiene una clara habilidad de mejorar nuestras vidas diarias.
Recuerda:
Un cambio en tu vida puede comenzar simplemente con una sonrisa. Envíala a ti mismo en el espejo y a otros cada día. Es barato. Es divertido. Afecta al mundo a tu alrededor. ¡Hey! ¡Es gratis! ¿Cierto?
Siempre Recuerda:
"Lo que piensas y reflexionas a menudo esa será la inclinación de tu mente" Khanti-Khema
Algunos de los Beneficios que puedes obtener de la práctica de meditación son:
Marcada reducción del estrés
Elevada auto-estima
Concentración mejorada
Productividad aumentada
Claridad mental –resultando en menos actos reflejos y más respuestas.
Pensamiento más positivo
Mejores relaciones
Un sentido de felicidad jovial – recuperación del maravillarse de la vida (niñez). Diversion.
Apertura a la vida – recuperación del maravillarse de vivir la vida mientras permaneces en el momento presente.
Reducción de la dependencia en el alcohol u otras drogas, o deseo de parar por completo y ver qué es real y genuino- experimentar el valor de una mente clara.
A niveles más profundos de meditación, la sangre se limpia a sí misma y puedes sanar el cuerpo con más facilidad.
Una significante disminución de la Depresión a medida que descubrimos cómo funciona le mente realmente… cómo ocurre la depresión y cómo librarse de ella.
Te vuelves más amable contigo mismo.
Te vuelves más amable con los demás.
Desarrollo de una fortaleza interior.
Reducción de la cháchara mental, de la mente ocupada, la mente de mono. Mejor enfoque.
Marcada mejoría del sueño y de las ventajas de un buen sueño.
Fácil y más feliz despertar en las mañanas. Sin la mente nublada.
Una facilidad en lidiar con situaciones previamente difíciles. Una nueva fórmula, una nueva perspectiva de ver las cosas.
Logro de tus metas se hace más fácil y más natural y agradable nuevamente.
¿Te animas? Ánimo empieza ahora mismo.
lunes, septiembre 08, 2008
PENSAMIENTO POSITIVO: EL TIPO CORRECTO Y EL EQUIVOCADO
Esta es una de las 258 conferencias de extraordinaria profundidad psicológica, terapéutica y espiritual dictadas por Eva Brock. Ella siempre aseguró no ser la autora material del contenido, el verdadero autor es el guía, un ser no encarnado, que inspira mi escritura o hablaba por mi voz mientras me encontraba en un estado de conciencia ligeramente alterado o trance ligero. Este ser no me dice nada sobre si mismo, ni habla de su personalidad ni de su historia , no da su nombre ni intenta ser encantador, en una de sus últimas intervenciones lo expreso así: no deben preocuparse por el fenómeno esta es una comunicación como tal. Lo único importante es comprender que existen niveles de la realidad que aun no han sido explorados ni experimentados por ustedes y sobre los cuales en el mejor de los casos solo pueden elaborar teorías… La teoría no es lo mismo que la experiencia y mas vale dejar las cosas de ese modo por ahora. Recuerden que esta voz no expresa la mente consciente del instrumento humano a través del cual estoy hablando. Más aun, consideren que cada personalidad humana tiene una profundidad de la cual puede no ser consciente todavía. En esa profundidad todos poseen los medios para trascender los estrechos límites de su propia personalidad y obtener el acceso hacia otros dominios y otras entidades dotadas de un conocimiento más profundo y amplio.
Mis amigos, los saludo en el nombre del Señor y les traigo Sus bendiciones. Hay muchas personas que, cuando llegan a estar en contacto con Dios, con la verdad absoluta, con el mundo del espíritu, creen que la certeza de esta experiencia les llegará mediante alguna "prueba" asombrosa que esperan recibir de manera personal. Pero, mis amigos, no puede suceder de ese modo. Deseas este tipo de prueba porque piensas que puede eliminar tus dudas. Las dudas, en sí mismas, son comprensibles. Sin embargo, tus dudas nunca pueden desaparecer mediante el tipo de prueba que tienes la esperanza de recibir.
La duda es lo opuesto a la fe; y la fe, mis amigos, en realidad no es otra cosa que la certeza de todo aquello de lo que podrán dudar ahora: es la experiencia interior. La experiencia interior no puede llegar a existir mediante sucesos externos. Entonces, aquí estamos tratando con dos niveles de conciencia enteramente diferentes. Para realizar algo dentro de ti, tienes que preparar tanto las condiciones internas como las externas, encontrando y conquistando tus bloqueos y obstáculos interiores, o sea, todo lo que se interpone en tu camino hacia la fe en su verdadero significado.
Supongamos que recibieses la prueba que esperas, pero sin quitar primero tus obstáculos internos. En ese momento por cierto que te sentirías impresionado. Podrías decir: "Ciertamente esto es extraño, es maravilloso, es asombroso." Sin embargo, después que los primeros efectos se disipasen, las dudas que hay en ti saldrían nuevamente a la superficie. Te dirías: "Quizás la médium sabía acerca de esto", o "Todo esto fue coincidencia." Entonces ves que cuando los sucesos externos no son confirmados por la experiencia interior, hasta el más grande de los efectos externos habrá de desvanecerse después de un tiempo, porque estos dos niveles de percepción nunca pueden reemplazarse entre sí; sólo pueden integrarse mediante un constante desarrollo interior. La experiencia de la verdad absoluta es como un organismo viviente: tiene que ser nutrida, cuidada y desarrollada. No puede llegarte mediante un suceso externo milagroso.
El crecimiento físico sucede de modo lento pero seguro, paso a paso; casi no notas el crecimiento mientras éste tiene lugar, hasta que de pronto descubres cómo el desarrollo precedente ha ido sucediendo de modo gradual y ha alcanzado una nueva etapa. Todo crecimiento físico sucede gradualmente, y el proceso no es diferente en lo más mínimo al del crecimiento espiritual o emocional. Los atajos nunca tienen un efecto duradero y, por lo tanto, siempre son absurdos. Los atajos y otras medidas súbitas que se supone que eliminen el esfuerzo del crecimiento lento están en concordancia con las leyes de los poderes de la oscuridad. Son muy efectivos, muy rápidos, pero no son nunca duraderos. Pero el crecimiento y desarrollo lentos están en concordancia con la ley divina y con el tiempo habrán de ser coronados por el éxito.
Beneficiaría a todos mis amigos recordar que no pueden llegar al tipo de fe de la que estamos hablando aquí mediante una sola experiencia, no importa cuán asombrosa sea. Obtendrán fe en cambio trabajando espiritualmente, andando por este camino de perfección, llegando a conocerse a sí mismos como realmente son, entendiendo sus conflictos internos y descubriendo de qué modo han infringido las leyes espirituales, aunque sólo sea mediante una reacción emocional. Paso a paso, a medida que procedan a liberarse de sus cadenas interiores, las dudas vendrán cada vez menos a menudo. No desaparecerán repentinamente, pero se repetirán cada vez con menor frecuencia, cada vez con menos fuerza, hasta que desaparezcan por completo. Éste es el único camino, mis amigos.
Como dije, ésta es la ley para todos los procesos divinos. Cualquier cosa que sea sustancial y permanente crece lentamente, con un máximo de esfuerzo personal, poco a poco. A medida que el proceso se va desplegando puede ser que ni siquiera te des cuenta de la medida en la que crecen tú y tu fe: tu experiencia del absoluto y tu sentido del mismo.
No sólo necesitan saber estos hechos las personas que están al comienzo de este camino o aquellos que están en el umbral. Aun aquellos que ya están en su proceso de correcto desarrollo interior, ocasionalmente, aunque menos a menudo y con menos impacto, se ven asaltados por sus dudas originales. Mis amigos, deseo darles algún consejo simple para esos inevitables tiempos de duda, para que sepan cómo proceder al encontrarse con las dudas.
La mayoría de ustedes sabe que hay dos fuerzas dentro del alma humana. El yo superior o chispa divina es la parte de ti que se esfuerza por ir hacia arriba; es la parte de ti que desea la perfección para la totalidad del ser humano, la completa integración de todas las partes separadas. El yo superior conoce la verdad más grande de la que tu ser consciente duda, y quiere transmitir este conocimiento a tu conciencia. La otra parte es el yo inferior, que comprende no sólo tus fallas y debilidades sino también tu ignorancia y todas las actitudes mediante las que consciente o inconscientemente infringes la ley divina. Esta parte teme la certeza del mundo espiritual, ya que el conocimiento significa también responsabilidad, y tú, en tu naturaleza inferior, prefieres seguir siendo ignorante porque de este modo te ves liberado de la obligación de conquistar tu yo inferior, lo cual por cierto no es fácil de realizar. Sin embargo también hay en ti un anhelo por la verdad de la realidad espiritual de la cual todavía dudas, porque por difícil que pueda ser alcanzarla, la verdad significa la felicidad y la dicha eternas. Pero tu yo inferior con su miedo, por sus propias razones y para evitar la decepción, trata de hacerte dudar de la parte que desea la verdad.
Por lo tanto, el yo superior y el yo inferior están en guerra el uno contra el otro. Toda vez que hay una desarmonía interior, esto significa que tus dos naturalezas están peleando. Toda vez que la duda reaparece, es tu yo inferior el que está hablando. Cuando la duda se ha ido, es el yo superior el que está hablando. Entonces sabes que Dios, Su maravillosa creación, Su mundo del espíritu, es la verdad última en la que todo es posible, en la que no puede existir ninguna infelicidad. Pero cuando el yo inferior es más fuerte, crees que, después de todo, la duda, la desesperación y la desesperanza podrán ser la verdad. Ahora hay una sola pregunta para que resuelvas y es cuál es el lado correcto, qué lado es de hecho la verdad. Todo lo que deberías hacer mientras estás en duda es retirarte a la quietud interior. Formula este argumento en un pensamiento muy claro y conciso y hazle a Dios la simple pregunta: ¿Cuál es verdad? Y luego mantente abierto a la respuesta. No esperes que la respuesta pueda serte dada siempre de inmediato. En los días siguientes, simplemente permanece consciente de la pregunta. Con el tiempo recibirás la respuesta, de un modo u otro.
En realidad, la respuesta ya está dentro de ti, aunque puede ser que todavía no lo sepas. Es evidente por el mero hecho de que cuando estás en duda estás deprimido, y cuando estás experimentando la verdad, te sientes feliz. La verdad siempre habrá de hacerte feliz, aun la verdad desagradable. Todos mis amigos que están en el camino han experimentado que ocasionalmente deben encontrarse con aspectos poco halagadores o desagradables dentro de sí mismos. Pero cuando el deseo de la verdad interior se vuelva más grande que todo lo demás, esta verdad desagradable siempre fortalecerá y traerá felicidad. Por la misma razón, si observas tus sentimientos detenidamente, encontrarás que la falsedad, por agradable que pueda parecer en el momento, nunca te da paz real, ya que en lo profundo tu yo superior siempre tendrá la respuesta correcta y tú habrás de sentirla. Entonces, la verdad nunca los deprimirá, mis queridos amigos. Y allí encuentras la respuesta a la pregunta que todavía no has resuelto cuando estás en duda. Pero en caso de que no estés satisfecho con tu propia voz interior que te dice la verdad, y desees respuestas adicionales, formula tus sentimientos y pregúntale a Dios nuevamente: "¿Cuál es verdad? Estoy listo para recibir Tu respuesta." Te aseguro que la respuesta vendrá, siempre que no pongas la pregunta completamente fuera de tu mente. Permanece pacientemente consciente de ella de un modo relajado y sereno, y sigue en tus ocupaciones. La verdad te será mostrada y sabrás cuál de los dos lados que están batallando dentro de ti tiene la respuesta correcta.
Cuando hayas superado los obstáculos que hay dentro de ti y seas lo suficientemente maduro como para permanecer en un estado de verdad, las pruebas que habías deseado vendrán a ti también desde afuera, no una vez sino cien veces. Pero el propósito de tales pruebas no será hacerte ver la realidad como es de hecho, convencerte y que superes tus dudas; las pruebas serán más maravillosas de lo que alguna vez soñaste que fuese posible. Vendrán simplemente como un subproducto natural de tu victoria interior al transitar el camino hacia Dios. Cuando ya no necesites más pruebas, las recibirás en abundancia. Estos incidentes serán para ti sólo una confirmación adicional y seguramente te harán feliz, pero no serán una condición sin la cual no puedes creer y aceptar la verdad. Esto es, nuevamente, profunda sabiduría y ley divina.
Ahora deseo hablar acerca de un tema muy discutido entre mis amigos: el pensamiento positivo. El pensamiento positivo es por cierto esencial para la persona que quiere crecer espiritualmente. Desafortunadamente, a menudo es mal entendido y aplicado de manera equivocada. Construir pensamientos limpios y correctos de acuerdo con la ley divina es, por supuesto, uno de los fundamentos de un camino espiritual. Dado que tus pensamientos son realidad, tienen forma y sustancia. Los pensamientos impuros construyen formas inarmónicas que con el tiempo habrán de afectar tu vida y tu destino. No sólo los pensamientos conscientes tienen este efecto sino también las reacciones emocionales y los pensamientos subconscientes. De todos modos, la gran tentación de la persona espiritual y emocionalmente inmadura es empujar todo lo que es incómodo dentro del subconsciente, donde hace infinitamente más daño que cualquier pensamiento consciente, hasta el peor de ellos.
Se puede tratar con todo y se puede enfrentar todo lo que es consciente, mientras que cuando está encerrado en la mente subconsciente arde oculto como una bomba de tiempo. Allí las formas inarmónicas se construyen tan destructivamente como las formas que vienen de los pensamientos conscientes. Por lo tanto, los estudiantes diligentes del pensamiento positivo a menudo son alentados a hacer exactamente lo que es peor para ellos. Están tan ocupados en no albergar ningún pensamiento negativo que se inclinan a empujar todos los pensamientos negativos dentro de su subconsciente y, en consecuencia, no prestan atención a la discrepancia entre lo que quieren pensar y lo que todavía piensan o sienten realmente.
Debería enfatizarse que los pensamientos pueden ser controlados por la dirección consciente de tu voluntad, tal como pueden serlo tus acciones; sin embargo, no puedes controlar directamente tus sentimientos. Podrás saber muy bien que odiar es pecado, pero cuando el odio aún está en ti, no puedes cambiar esta corriente interna meramente porque trates de forzarte. De manera similar, si no amas a una persona no puedes forzarte a hacerlo, por mucho que quieras. El cambio puede producirse sólo indirectamente, por control remoto, por así decirlo. Con cada paso ascendente que des en el camino, tus sentimientos cambiarán automática, natural y gradualmente.
Un modo de hacer que esto suceda es hacer que tu subconsciente sea conocido por tu conciencia. Pero el sistema de pensamiento positivo funciona del otro modo: trata en exceso de inducirte a que te convenzas a ti mismo de algo que existe meramente en la superficie y que no tiene ninguna raíz en ti. Entonces vives una mentira, por bien intencionada que pueda ser. ¡Y esto es lo más dañino que existe! Por lo tanto es imperativo que te encuentres de modo directo con lo que realmente existe en ti todavía y lo enfrentes. Cuando estás tan ocupado con el pensamiento positivo, por correcto que éste sea del modo apropiado, podrás caer en una situación peligrosa, en parte por tu propia buena voluntad, y en parte por ese lado de ti que odia reconocer las corrientes desagradables que hay dentro de ti. Entonces no prestas atención a lo que realmente existe en ti, y lo encierras allí donde fermentará y trabajará contra ti más que los pensamientos negativos que permanecen conscientes. Ésta es una consideración importante que todos ustedes deberían recordar.
Por cierto que deberías practicar el pensamiento positivo. Observa tus pensamientos, pero obsérvalos con calma, con desapego y de un modo relajado, sin sentimientos de culpa, de manera que puedas percibir toda vez que tus emociones no sean paralelas a tus pensamientos o al modo en que quieres que sean tus pensamientos y sentimientos. Tienes que aprender a percibir tu yo inferior, aceptando su existencia temporaria actual -cuán temporaria depende enteramente de ti. Tu yo inferior todavía es una realidad en el plano en el que vives ahora, y no puedes cerrar tus ojos a ninguna realidad en cualquier plano en que ésta pueda estar.
Otro malentendido, mal uso o abuso que surge a menudo a partir del principio de pensamiento positivo es el siguiente: todos quieren ser felices. Éste es un deseo muy natural, que viene tanto del yo superior como del yo inferior, pero sólo el yo superior sabe que hay que pagar un precio por la felicidad. El precio es todo el esfuerzo que uno tiene que hacer en el camino: el auto-conocimiento, superar las propias fallas, aprender las leyes espirituales de modo general y aplicarlas de modo particular y personal, y así sucesivamente. El yo inferior, por el otro lado, quiere alcanzar la felicidad por medios externos y sin el precio de conquistarse a sí mismo. Y la base para conquistar la naturaleza inferior es el auto-conocimiento, la honestidad hacia uno mismo y el auto-análisis. El yo inferior, en su orgullo, quiere ser perfecto sin hacer el trabajo a menudo tedioso que es necesario para lograrlo. Es así que tanto el yo superior como el yo inferior quieren felicidad, pero cada uno de un modo diferente. Tu yo superior sabe que sólo mediante la perfección interior puedes alcanzar la perfección exterior, y eso es la felicidad. Tu yo inferior no está preparado para pagar ningún precio; quiere tener dos cosas incompatibles a la vez.
Si tienen dificultades en sus vidas, todos ustedes saben que éstas provienen de su naturaleza inferior y son el resultado de que infringen la ley divina en algún aspecto, y a menudo en muchos aspectos. Las personas maduras tienen que estar preparadas para aceptar los modos en que funciona la ley como una manera de honrar a Dios; no intentarán evitar pagar el precio. El pensamiento positivo mal aplicado o mal entendido quiere tener la perfección exterior, a menudo demasiado rápido, aprendiendo meramente a controlar el pensamiento. Esto no es suficiente. Tu naturaleza inferior pide prestado este principio porque va muy bien con lo que quiere. El primer paso para el pensamiento positivo verdadero es asumir las consecuencias de lo que has hecho en el pasado, sea que conciernan a una encarnación previa o a esta misma vida, y decir: "He ido contra la ley y los efectos deben manifestarse y desarrollarse. Esto significa entre otras cosas que tengo que aceptar las consecuencias en esta vida."
A menudo observamos gente que trata con mucho esfuerzo de practicar pensamiento positivo. Una razón por la que tratan con tanto esfuerzo es que, sin ellos saberlo, sus pensamientos no están formulados claramente: cuando su deseo de felicidad viene del yo inferior, tienen tendencia a pelear con Dios y con el destino toda vez que encuentran dificultades y penurias. Podrás aceptar intelectualmente la verdad de que Dios no quería que tengas dificultades en primer lugar y que tú mismo eres responsable por ellas, pero emocionalmente no has aprendido esta verdad en tanto no estés dispuesto a pagar. Pagar significa aceptar tus dificultades, sabiendo que son sólo temporarias, ya que Dios es amor y quiere que todos Sus hijos sean felices. Pero sólo se puede alcanzar la felicidad aceptando conscientemente las leyes de causa y efecto, y no tratando de escapar del efecto por el mero control del pensamiento.
La felicidad no puede llegar a ti en tanto te ames tanto que un pequeño dolor se vuelva algo demasiado terrible de soportar. Sólo aceptando este dolor puedes volverte lo suficientemente desapegado de tu ego, hasta que el dolor ya no sea necesario para tu desarrollo. Esto no significa que deberías resignarte y volverte desesperanzado, revolcándote en tus pequeños dolores y tribulaciones. Significa que deberías ser perfectamente consciente de que cada dificultad que hay en tu vida es auto-infligida y que por lo tanto, tienes que pasar por ella, soportarla, aceptarla y, lo más importante de todo, encontrar su causa dentro de ti, para así eliminarla de una vez y para siempre. La causa sólo puede ser encontrada en un camino de auto-conocimiento. Encuentra la falla que hay en ti que es responsable de tu penuria externa y elimina la falla, sabiendo que la manifestación externa de la causa raíz no puede desaparecer inmediatamente sino que tiene que ser disuelta mediante el proceso de crecimiento lento y orgánico. En tanto dure este proceso, honra a Dios aceptando Sus leyes, no te ames tanto que evadas un pequeño dolor, asúmelo en cambio con ánimo y humildad, sin dar tanta importancia a tu pequeña comodidad. Éste es el modo verdadero y mejor de practicar pensamiento positivo.
Con esta actitud penetrará en ti la profunda convicción de que el mundo de Dios es un mundo feliz en el que no tienes nada que temer y del que puedes esperar tanto bien. Tu sentido del tiempo también cambiará gradualmente, volviéndose no sólo un concepto intelectual sino una profunda intuición que te dice cuán corto es el lapso de tu pequeño dolor cuando se lo ve desde la perspectiva espiritual, la única perspectiva real. Todos ustedes han oído a menudo, de mí o de otros, que lo importante no son tanto sus dificultades como el modo en que las toman. Y te he mostrado cómo deberías enfrentar tus dificultades.
"El que quiera ganar su vida, la perderá. El que esté dispuesto a abandonarla, la ganará." ¿Qué significa eso, mis amigos? Significa que si estás constantemente tan atemorizado por un pequeño dolor, si te aferras con tanta fuerza a tu ego y a tu pequeña sensibilidad o vanidad, no abandonas tu vida; en cambio, te aferras demasiado a ella y por lo tanto, habrás de perderla. Perder, en el sentido espiritual, significa que no puedes encontrar paz, armonía o felicidad, ni interior ni exterior. Pero aquellos que no se tomen a sí mismos tan en serio, cuya comodidad y todo lo que pertenece al ego no sea tan terriblemente importante, cuyos pequeños dolores y vanidades heridas no importen tanto, aquellos que no piensen constantemente: "Si muestro mi afecto o mis sentimientos verdaderos, ¿qué pensará la gente? Podría ser herido o podría poner en peligro algo", aquellos que abandonen verdaderamente su yo-ego, recibirán vida, nuevamente, en el sentido espiritual. Encontrarán armonía interior al ir con la ley, y encontrarán amor y respeto de otros que nunca podrían haber encontrado aferrándose a sí mismos con tanta fuerza.
Por lo tanto, en el camino espiritual es de la mayor importancia aprender a abandonar la vida propia en el verdadero sentido, lo cual implica también ser capaz de aceptar el dolor. La aplicación mal entendida del pensamiento positivo deja afuera este capítulo entero del desarrollo espiritual.
La próxima vez, mis queridos amigos, hablaré de cómo nosotros, los espíritus, vemos a los seres humanos, la unidad completa de la personalidad humana, y cómo afecta esto el proceso de purificación, o el camino de perfección, o la terapia psicológica, como quieras llamarlo. Quiero darles el ángulo espiritual acerca de este tema. Y quiero informarles que mi próxima conferencia también será en inglés para que un mayor número entre ustedes pueda sacar provecho de ella. Entonces veremos si tendremos una conferencia en alemán nuevamente o no. Pero de cualquier manera, las conferencias en alemán tendrán lugar menos frecuentemente.
Antes de ir a sus preguntas, me gustaría que tú, amigo Walter, organices las preguntas de ahora en adelante. Sería aconsejable que converses de antemano con todos los participantes acerca de las preguntas que quieren hacer. Sugiero que tú entonces selecciones las preguntas y veas que sean hechas en orden de importancia e interés. Si todas la preguntas no pueden ser respondidas esa vez, el resto será trasladado a la sesión siguiente. Es más aconsejable manejar las preguntas de esta manera porque entonces no habrá pausas. Tal como es ahora, algunos amigos que quizás desean mucho hacer preguntas a menudo vacilan porque son tímidos. Piensan que alguien más podrá querer hacer una pregunta y no se atreven a hablar primero. Entonces hay una pausa innecesaria y ese tiempo podría ser utilizado. Ahora que su círculo está creciendo cada vez más, estas cosas podrían dar mejores resultados si fuesen organizadas correctamente. Pero antes de ir a las preguntas planeadas, les preguntaré si hay algo acerca de la conferencia precedente que les gustaría preguntar primero. Sólo a continuación de eso iremos a las preguntas planeadas.
Y ahora, mis queridos, estoy listo para sus preguntas y las responderé lo mejor que pueda.
PREGUNTA: ¿Por qué una respuesta a nuestras dudas habría de llegar como una decepción?
RESPUESTA: Te diré por qué. Cuando un ser humano espera respuestas de Dios y del mundo del espíritu, de alguna manera imagina que esto habrá de suceder de un modo muy dramático o quizás hasta melodramático, o sea como algún tipo de milagro. Y sin embargo éste no es el modo en que Dios actúa. Dios actúa a través de ti o a través de otros seres humanos, y las respuestas otorgadas parecen suceder de un modo tan natural que en el momento podrás no estar seguro de si fue realmente una respuesta. También hay una muy buena razón para esto, de hecho varias razones. Una es que el estado más elevado de felicidad y gracia -la experiencia, el hecho de la existencia del otro mundo y su cercanía a ti- no deberá hacerse demasiado fácil. Tienes que ser puesto a prueba una y otra vez para determinar si eres merecedor de vivir en la verdad de modo constante. O sea, tienes que trabajar para esto; tienes que mantener tus ojos abiertos, mantener tu percepción y tus sentimientos interiores sintonizados con el mundo del espíritu. No debes darlo por sentado; debes entrenar estos sentidos interiores mediante la observación y la conciencia. Entonces con este trabajo te elevas, usando todo lo que se te da desde el mundo del espíritu, y es así como debería ser. Si te encuentras con ello del modo correcto, el resultado será infinitamente mejor; no serás sostenido por sucesos o experiencias externas sino por la fortaleza y la sabiduría que has desarrollado interiormente, y encontrarás fortaleza y felicidad constantes que están construidas sobre una roca y nunca te pueden ser quitadas.
Entonces las respuestas vienen de un modo "mundano", casi como por azar, naturalmente, no sobrenaturalmente. Y es por eso que una respuesta podrá parecer como una decepción. Si no estás seguro, toma esa incertidumbre, expresa tu pregunta claramente y pide la verdad. Pregunta si ésa fue una respuesta o no, y la recibirás nuevamente sin sombra de duda. Lamentablemente, esto rara vez se le ocurre a la gente, aun aquellos que están acostumbrados a rezar y acudir a Dios con todos los pequeños problemas e incertidumbres. Eres propenso a dejar que las incertidumbres fermenten en tus sentimientos y creen desorden en tu alma. Todos los conflictos no aclarados, grandes o pequeños, te debilitan. Por lo tanto, sería muy aconsejable que siempre acudas a Dios con todas las cosas cuando no estás seguro. Pide esclarecimiento, pide la verdad. Pide Su voluntad cuando hay que tomar una decisión. De este modo alcanzarás mucho antes el estado que estás anhelando.
PREGUNTA: ¿En qué medida es la ausencia de deseos un paso necesario en el camino hacia la perfección? Me refiero especialmente a las diferencias entre las enseñanzas de Oriente y Occidente.
RESPUESTA: La ausencia de deseos también es a menudo mal entendida, no sólo por los occidentales sino también por los orientales. Sobra decir que algún deseo debe permanecer en el corazón humano. Y es otra vez la misma vieja historia: lo importante es el cómo, el exacto matiz del mismo; la respuesta no es ni un Sí ni un No. En otras palabras, de un modo debe haber deseo; de otro modo, el deseo debe cesar gradualmente. El deseo de llegar a Dios, de experimentarlo, de servirlo y, sirviéndolo a Él, servir a nuestros hermanos y hermanas, debe permanecer. Este deseo no debe venir sólo del intelecto como un reconocimiento debido de lo correcto. Sólo este deseo, o más bien su cumplimiento, traerá felicidad. Mediante el crecimiento espiritual, lo que uno desea meramente cambia. Sin embargo, la ausencia de deseos debería establecerse en lo que concierne al ego. Nuevamente, este tipo de desapego no puede venir forzándose a uno mismo; es el resultado natural del crecimiento espiritual; sólo puedes alcanzar este estado de ser indirectamente. Aquí también es importante ser capaz de aceptar el dolor de un modo sano, como he explicado antes. Si te contrapones tanto al dolor, si todo se crispa en ti ante á pensamiento del dolor, deseas mucho no tener dolor - y por lo tanto, no estás desapegado. Tienes que entrenarte a percibir que tu dolor, tu vanidad y tu comodidad de ninguna manera importan más que los de tu prójimo. Cuando sientas de manera creciente que no te importas más de lo que te importa cualquier otra persona a quien quizás ni conozcas personalmente, y no te consideres más importante que nadie, entonces estarás un paso más cerca del desapego - y así, de la felicidad.
Cuando ni el éxito ni el fracaso personal te aferren interiormente - y ambos pueden hacerlo: uno de manera placentera, el otro de manera desagradable - habrás alcanzado algo de este desapego, que es en lo único que podrás encontrar real seguridad. Ya que de no ser así la seguridad que estás buscando siempre depende de cosas que están fuera de tu control. Todo tiene que suceder como tú quieres para que puedas sentirte feliz, satisfecho y seguro. Pero cuando no sucede así, estás perdido y en las garras de fuerzas que hay dentro de ti que no puedes controlar. En otras palabras, eres controlado por ellas y pierdes tu serenidad -o lo que pensabas que era serenidad cuando las cosas iban bien. Sin embargo, siendo desapegado del modo al que me refiero, eres independiente; no necesitas que las condiciones externas te den armonía y seguridad. Estás nadando con la corriente y nunca empujas contra ella. Entonces nada puede tocarte y sacarte de ese estado.
Me doy cuenta de que esto es difícil de entender para personas que todavía no están tan avanzadas. Ni siquiera me gusta hablar demasiado acerca de este estado, ya que a medida que el desarrollo continúa correctamente, viene por sí mismo y no se necesita hablar mucho de él. Al oír estas palabras antes de poder sentir su verdadero sabor, hasta podrán sentir miedo de estar desapegados porque me entenderán mal, mis amigos. Pensarás que este tipo de desapego significa que ya no amas más o que nada te importa más, que te vuelves resignado e indiferente. ¡Pero esto no es verdad ni en lo más mínimo! La indiferencia significa no estar vivo, no estar vibrando con vitalidad. Y cuanto más elevado estás en el camino, más vivo te vuelves. Amas y te importa, pero de un modo diferente, sin los dolores del ego, sin el lado sombrío que tiene todo lo bueno en tu plano de existencia.
Tus deseos, y el hecho de que te sean otorgados, no te hacen realmente feliz; podrán darte una satisfacción momentánea, pero nunca un estado de paz y serenidad, una felicidad constante que nunca puede perderse y que a menudo temes inconscientemente, porque tienes miedo de las emociones que todavía no eres suficientemente maduro para sostener. Entonces no tengan miedo, mis amigos. Ese estado es ciertamente algo bueno que puedes esperar. No sucederá repentinamente, sino que crecerás en él. Como todo lo demás, esto también se desarrollará gradual y orgánicamente si prosigues en el camino. Al principio ni siquiera te darás cuenta que alguna transformación está teniendo lugar en ti. Simplemente te sentirás más y más en paz. Las cosas que salen mal no te afectarán más -primero menos que antes, y finalmente no te afectarán en absoluto. No estarás en las garras del enojo, la ansiedad o la hostilidad. Vivirás cada vez más constantemente en un estado de alegría. Y no pienses que las pequeñas alegrías te darán entonces menos placer. Al contrario. Mientras que ahora tu capacidad de disfrutar es obstaculizada por tu propia alma perturbada, por todos tus deseos, algunos de los cuales no pueden cumplirse, en el nuevo estado realmente disfrutarás.
En tanto estés en las garras de tu ego con sus miedos y ansiedades, no podrás vivir en el presente. A veces vives en el pasado, y eso es malo. Y también es verdad que muy a menudo vives en el futuro lo cual, a su propio modo, es igualmente malo. Esto se aplica en igual medida a la gente vieja. Cuando crees que es importante pensar en el mañana o en la próxima hora, no vives este mismo momento. ¿Qué significa eso? Significa que hay algún deseo conectado con el futuro. La ansiedad proviene del tipo equivocado de deseo. Si temes algo, deseas que eso no suceda. Es así con la mayoría de ustedes; de algún modo viven casi toda su vida en el futuro, y así dejan que la vida se les escape. Se pierden ver y apreciar las cosas más hermosas que están justo frente a sus ojos, no las ven porque están demasiado ocupados con sus deseos. Para muchos de ustedes el ahora se pierde a causa de sus deseos. Si no se alcanza este tipo de desapego, te pierdes constantemente la felicidad del ahora. Y les ruego a todos, mis amigos, para quienes el pensamiento de la ausencia de deseos o el desapego sea aún un poco atemorizante, que no piensen acerca de ello. Vendrá como un subproducto si siguen este camino de felicidad. Esto es lo que tengo que decir.
PREGUNTA: Cuando hablas de pensamiento positivo dices que deberíamos darnos cuenta del odio o el resentimiento que sentimos. Pero, ¿cómo relacionamos el tipo de pensamiento que deberíamos tener con los sentimientos que hay en nosotros sin estar en conflicto?
RESPUESTA: Cuando medites, escucha dentro de ti. Observa simplemente tus sentimientos, reacciones y tendencias interiores. No trates de cubrir tus sentimientos verdaderos por ningún motivo. Dile a Dios: "Quiero la verdad, incluyendo la verdad temporaria acerca de mí mismo, acerca de todos mis sentimientos y pensamientos reales." Ya que no puedes llegar a la verdad absoluta a menos que descubras primero tu propia verdad temporaria, por desagradable que pueda ser. Por lo tanto, pídele a Dios tu propia verdad, y está preparado para enfrentarla. Por encima de todo lo demás, ora para tener la voluntad de hacerlo, meditando sobre estas palabras. Por ejemplo, dado que no puedes alcanzar tu meta sin encontrar tu propia verdad, sólo puedes liberarte de todas las cadenas conociéndote, enfrentándote y conquistándote. Obsérvate clínicamente. Entonces, simplemente percibe tus sentimientos, regístralos con desapego. Di para ti mismo: "Éste es el modo en que quiero pensar y sentir, pero en este o aquel aspecto mis verdaderos sentimientos, mis pensamientos interiores, todavía se desvían de lo que entiendo intelectualmente. Este entendimiento todavía no ha llegado a mis emociones." Obsérvate continuamente, cada día. A veces habrá una discrepancia mayor, a veces menor; esto depende de muchas cosas.
Si practicas este proceso por un tiempo, aprendes varias cosas a la vez. Primero, aprendes a tomarte tal como eres y aprendes la humildad de la que tantos de ustedes carecen porque todos quieren ser perfectos y estar en la cima de la montaña mientras que en realidad ni siquiera han llegado al primer valle. Y esto es también una especie de orgullo, combinado con pereza. Quieres estar allí sin tener que llegar hasta allí. Nuevamente, tu yo inferior no quiere pagar el precio. Entonces aprende humildad, aprende a tomarte tal como eres; aprende cómo es tu propia naturaleza interior con sus muchas facetas y no sólo las facetas que quieres ver.
Todo este proceso es extremadamente sano y te dará infinitamente más fortaleza que cualquier tipo de anhelo ilusorio que puedas estar tentado a usar, impulsado por una teoría mal entendida de pensamiento positivo. Esto es mucho más que pensamiento positivo ya que aprendes a vivir en la realidad, la realidad temporaria que has creado con tus actitudes previas. Si haces precisamente esto por algún tiempo y te acostumbras a aceptar con objetividad, casi con frialdad, la imperfección que vive en tu naturaleza inferior sin sentirte demasiado perturbado acerca de ello, después de un tiempo llegarás al próximo paso. El próximo paso es meditar en la ley divina que tu tendencia interior ha infringido. Aquel que siga este camino, aquel que quiera sinceramente caminar por él, será guiado sin duda al maestro mismo que sea mejor para su personalidad y sus problemas particulares. Esto debe suceder y siempre sucederá porque no puedes tomar este camino sin enseñanzas que vengan desde afuera. De este modo aprenderás qué meditación en particular es mejor usar para tu problema. El odio o el resentimiento podrán tener causas o motivos diferentes en diferentes personas. Las mismas cosas en diferentes individuos podrán necesitar diferentes abordajes, diferentes tipos de meditación. Pero esto vendrá más tarde.
Primero debe practicarse y dominarse completamente la observación clínica del yo, el yo inferior desde la perspectiva del yo superior, antes que se establezca la segunda fase. Primero tienes que aprender a tomarte tal como eres, a bajar del lugar elevado en el que te has puesto a ti mismo. Tómate humildemente y sin sentimientos de culpa: "Es así como soy, pero quiero ser de aquel otro modo, y para salvar la discrepancia tendré que tener paciencia y la fuerza de voluntad para trabajar incesantemente, ya que de no ser así no puedo esperar llegar al lugar espiritual que busco." Después de haber aprendido eso, tu segunda fase particular se te hará conocer -acerca de esto puedes estar seguro.
Mis amigos, los saludo en el nombre del Señor y les traigo Sus bendiciones. Hay muchas personas que, cuando llegan a estar en contacto con Dios, con la verdad absoluta, con el mundo del espíritu, creen que la certeza de esta experiencia les llegará mediante alguna "prueba" asombrosa que esperan recibir de manera personal. Pero, mis amigos, no puede suceder de ese modo. Deseas este tipo de prueba porque piensas que puede eliminar tus dudas. Las dudas, en sí mismas, son comprensibles. Sin embargo, tus dudas nunca pueden desaparecer mediante el tipo de prueba que tienes la esperanza de recibir.
La duda es lo opuesto a la fe; y la fe, mis amigos, en realidad no es otra cosa que la certeza de todo aquello de lo que podrán dudar ahora: es la experiencia interior. La experiencia interior no puede llegar a existir mediante sucesos externos. Entonces, aquí estamos tratando con dos niveles de conciencia enteramente diferentes. Para realizar algo dentro de ti, tienes que preparar tanto las condiciones internas como las externas, encontrando y conquistando tus bloqueos y obstáculos interiores, o sea, todo lo que se interpone en tu camino hacia la fe en su verdadero significado.
Supongamos que recibieses la prueba que esperas, pero sin quitar primero tus obstáculos internos. En ese momento por cierto que te sentirías impresionado. Podrías decir: "Ciertamente esto es extraño, es maravilloso, es asombroso." Sin embargo, después que los primeros efectos se disipasen, las dudas que hay en ti saldrían nuevamente a la superficie. Te dirías: "Quizás la médium sabía acerca de esto", o "Todo esto fue coincidencia." Entonces ves que cuando los sucesos externos no son confirmados por la experiencia interior, hasta el más grande de los efectos externos habrá de desvanecerse después de un tiempo, porque estos dos niveles de percepción nunca pueden reemplazarse entre sí; sólo pueden integrarse mediante un constante desarrollo interior. La experiencia de la verdad absoluta es como un organismo viviente: tiene que ser nutrida, cuidada y desarrollada. No puede llegarte mediante un suceso externo milagroso.
El crecimiento físico sucede de modo lento pero seguro, paso a paso; casi no notas el crecimiento mientras éste tiene lugar, hasta que de pronto descubres cómo el desarrollo precedente ha ido sucediendo de modo gradual y ha alcanzado una nueva etapa. Todo crecimiento físico sucede gradualmente, y el proceso no es diferente en lo más mínimo al del crecimiento espiritual o emocional. Los atajos nunca tienen un efecto duradero y, por lo tanto, siempre son absurdos. Los atajos y otras medidas súbitas que se supone que eliminen el esfuerzo del crecimiento lento están en concordancia con las leyes de los poderes de la oscuridad. Son muy efectivos, muy rápidos, pero no son nunca duraderos. Pero el crecimiento y desarrollo lentos están en concordancia con la ley divina y con el tiempo habrán de ser coronados por el éxito.
Beneficiaría a todos mis amigos recordar que no pueden llegar al tipo de fe de la que estamos hablando aquí mediante una sola experiencia, no importa cuán asombrosa sea. Obtendrán fe en cambio trabajando espiritualmente, andando por este camino de perfección, llegando a conocerse a sí mismos como realmente son, entendiendo sus conflictos internos y descubriendo de qué modo han infringido las leyes espirituales, aunque sólo sea mediante una reacción emocional. Paso a paso, a medida que procedan a liberarse de sus cadenas interiores, las dudas vendrán cada vez menos a menudo. No desaparecerán repentinamente, pero se repetirán cada vez con menor frecuencia, cada vez con menos fuerza, hasta que desaparezcan por completo. Éste es el único camino, mis amigos.
Como dije, ésta es la ley para todos los procesos divinos. Cualquier cosa que sea sustancial y permanente crece lentamente, con un máximo de esfuerzo personal, poco a poco. A medida que el proceso se va desplegando puede ser que ni siquiera te des cuenta de la medida en la que crecen tú y tu fe: tu experiencia del absoluto y tu sentido del mismo.
No sólo necesitan saber estos hechos las personas que están al comienzo de este camino o aquellos que están en el umbral. Aun aquellos que ya están en su proceso de correcto desarrollo interior, ocasionalmente, aunque menos a menudo y con menos impacto, se ven asaltados por sus dudas originales. Mis amigos, deseo darles algún consejo simple para esos inevitables tiempos de duda, para que sepan cómo proceder al encontrarse con las dudas.
La mayoría de ustedes sabe que hay dos fuerzas dentro del alma humana. El yo superior o chispa divina es la parte de ti que se esfuerza por ir hacia arriba; es la parte de ti que desea la perfección para la totalidad del ser humano, la completa integración de todas las partes separadas. El yo superior conoce la verdad más grande de la que tu ser consciente duda, y quiere transmitir este conocimiento a tu conciencia. La otra parte es el yo inferior, que comprende no sólo tus fallas y debilidades sino también tu ignorancia y todas las actitudes mediante las que consciente o inconscientemente infringes la ley divina. Esta parte teme la certeza del mundo espiritual, ya que el conocimiento significa también responsabilidad, y tú, en tu naturaleza inferior, prefieres seguir siendo ignorante porque de este modo te ves liberado de la obligación de conquistar tu yo inferior, lo cual por cierto no es fácil de realizar. Sin embargo también hay en ti un anhelo por la verdad de la realidad espiritual de la cual todavía dudas, porque por difícil que pueda ser alcanzarla, la verdad significa la felicidad y la dicha eternas. Pero tu yo inferior con su miedo, por sus propias razones y para evitar la decepción, trata de hacerte dudar de la parte que desea la verdad.
Por lo tanto, el yo superior y el yo inferior están en guerra el uno contra el otro. Toda vez que hay una desarmonía interior, esto significa que tus dos naturalezas están peleando. Toda vez que la duda reaparece, es tu yo inferior el que está hablando. Cuando la duda se ha ido, es el yo superior el que está hablando. Entonces sabes que Dios, Su maravillosa creación, Su mundo del espíritu, es la verdad última en la que todo es posible, en la que no puede existir ninguna infelicidad. Pero cuando el yo inferior es más fuerte, crees que, después de todo, la duda, la desesperación y la desesperanza podrán ser la verdad. Ahora hay una sola pregunta para que resuelvas y es cuál es el lado correcto, qué lado es de hecho la verdad. Todo lo que deberías hacer mientras estás en duda es retirarte a la quietud interior. Formula este argumento en un pensamiento muy claro y conciso y hazle a Dios la simple pregunta: ¿Cuál es verdad? Y luego mantente abierto a la respuesta. No esperes que la respuesta pueda serte dada siempre de inmediato. En los días siguientes, simplemente permanece consciente de la pregunta. Con el tiempo recibirás la respuesta, de un modo u otro.
En realidad, la respuesta ya está dentro de ti, aunque puede ser que todavía no lo sepas. Es evidente por el mero hecho de que cuando estás en duda estás deprimido, y cuando estás experimentando la verdad, te sientes feliz. La verdad siempre habrá de hacerte feliz, aun la verdad desagradable. Todos mis amigos que están en el camino han experimentado que ocasionalmente deben encontrarse con aspectos poco halagadores o desagradables dentro de sí mismos. Pero cuando el deseo de la verdad interior se vuelva más grande que todo lo demás, esta verdad desagradable siempre fortalecerá y traerá felicidad. Por la misma razón, si observas tus sentimientos detenidamente, encontrarás que la falsedad, por agradable que pueda parecer en el momento, nunca te da paz real, ya que en lo profundo tu yo superior siempre tendrá la respuesta correcta y tú habrás de sentirla. Entonces, la verdad nunca los deprimirá, mis queridos amigos. Y allí encuentras la respuesta a la pregunta que todavía no has resuelto cuando estás en duda. Pero en caso de que no estés satisfecho con tu propia voz interior que te dice la verdad, y desees respuestas adicionales, formula tus sentimientos y pregúntale a Dios nuevamente: "¿Cuál es verdad? Estoy listo para recibir Tu respuesta." Te aseguro que la respuesta vendrá, siempre que no pongas la pregunta completamente fuera de tu mente. Permanece pacientemente consciente de ella de un modo relajado y sereno, y sigue en tus ocupaciones. La verdad te será mostrada y sabrás cuál de los dos lados que están batallando dentro de ti tiene la respuesta correcta.
Cuando hayas superado los obstáculos que hay dentro de ti y seas lo suficientemente maduro como para permanecer en un estado de verdad, las pruebas que habías deseado vendrán a ti también desde afuera, no una vez sino cien veces. Pero el propósito de tales pruebas no será hacerte ver la realidad como es de hecho, convencerte y que superes tus dudas; las pruebas serán más maravillosas de lo que alguna vez soñaste que fuese posible. Vendrán simplemente como un subproducto natural de tu victoria interior al transitar el camino hacia Dios. Cuando ya no necesites más pruebas, las recibirás en abundancia. Estos incidentes serán para ti sólo una confirmación adicional y seguramente te harán feliz, pero no serán una condición sin la cual no puedes creer y aceptar la verdad. Esto es, nuevamente, profunda sabiduría y ley divina.
Ahora deseo hablar acerca de un tema muy discutido entre mis amigos: el pensamiento positivo. El pensamiento positivo es por cierto esencial para la persona que quiere crecer espiritualmente. Desafortunadamente, a menudo es mal entendido y aplicado de manera equivocada. Construir pensamientos limpios y correctos de acuerdo con la ley divina es, por supuesto, uno de los fundamentos de un camino espiritual. Dado que tus pensamientos son realidad, tienen forma y sustancia. Los pensamientos impuros construyen formas inarmónicas que con el tiempo habrán de afectar tu vida y tu destino. No sólo los pensamientos conscientes tienen este efecto sino también las reacciones emocionales y los pensamientos subconscientes. De todos modos, la gran tentación de la persona espiritual y emocionalmente inmadura es empujar todo lo que es incómodo dentro del subconsciente, donde hace infinitamente más daño que cualquier pensamiento consciente, hasta el peor de ellos.
Se puede tratar con todo y se puede enfrentar todo lo que es consciente, mientras que cuando está encerrado en la mente subconsciente arde oculto como una bomba de tiempo. Allí las formas inarmónicas se construyen tan destructivamente como las formas que vienen de los pensamientos conscientes. Por lo tanto, los estudiantes diligentes del pensamiento positivo a menudo son alentados a hacer exactamente lo que es peor para ellos. Están tan ocupados en no albergar ningún pensamiento negativo que se inclinan a empujar todos los pensamientos negativos dentro de su subconsciente y, en consecuencia, no prestan atención a la discrepancia entre lo que quieren pensar y lo que todavía piensan o sienten realmente.
Debería enfatizarse que los pensamientos pueden ser controlados por la dirección consciente de tu voluntad, tal como pueden serlo tus acciones; sin embargo, no puedes controlar directamente tus sentimientos. Podrás saber muy bien que odiar es pecado, pero cuando el odio aún está en ti, no puedes cambiar esta corriente interna meramente porque trates de forzarte. De manera similar, si no amas a una persona no puedes forzarte a hacerlo, por mucho que quieras. El cambio puede producirse sólo indirectamente, por control remoto, por así decirlo. Con cada paso ascendente que des en el camino, tus sentimientos cambiarán automática, natural y gradualmente.
Un modo de hacer que esto suceda es hacer que tu subconsciente sea conocido por tu conciencia. Pero el sistema de pensamiento positivo funciona del otro modo: trata en exceso de inducirte a que te convenzas a ti mismo de algo que existe meramente en la superficie y que no tiene ninguna raíz en ti. Entonces vives una mentira, por bien intencionada que pueda ser. ¡Y esto es lo más dañino que existe! Por lo tanto es imperativo que te encuentres de modo directo con lo que realmente existe en ti todavía y lo enfrentes. Cuando estás tan ocupado con el pensamiento positivo, por correcto que éste sea del modo apropiado, podrás caer en una situación peligrosa, en parte por tu propia buena voluntad, y en parte por ese lado de ti que odia reconocer las corrientes desagradables que hay dentro de ti. Entonces no prestas atención a lo que realmente existe en ti, y lo encierras allí donde fermentará y trabajará contra ti más que los pensamientos negativos que permanecen conscientes. Ésta es una consideración importante que todos ustedes deberían recordar.
Por cierto que deberías practicar el pensamiento positivo. Observa tus pensamientos, pero obsérvalos con calma, con desapego y de un modo relajado, sin sentimientos de culpa, de manera que puedas percibir toda vez que tus emociones no sean paralelas a tus pensamientos o al modo en que quieres que sean tus pensamientos y sentimientos. Tienes que aprender a percibir tu yo inferior, aceptando su existencia temporaria actual -cuán temporaria depende enteramente de ti. Tu yo inferior todavía es una realidad en el plano en el que vives ahora, y no puedes cerrar tus ojos a ninguna realidad en cualquier plano en que ésta pueda estar.
Otro malentendido, mal uso o abuso que surge a menudo a partir del principio de pensamiento positivo es el siguiente: todos quieren ser felices. Éste es un deseo muy natural, que viene tanto del yo superior como del yo inferior, pero sólo el yo superior sabe que hay que pagar un precio por la felicidad. El precio es todo el esfuerzo que uno tiene que hacer en el camino: el auto-conocimiento, superar las propias fallas, aprender las leyes espirituales de modo general y aplicarlas de modo particular y personal, y así sucesivamente. El yo inferior, por el otro lado, quiere alcanzar la felicidad por medios externos y sin el precio de conquistarse a sí mismo. Y la base para conquistar la naturaleza inferior es el auto-conocimiento, la honestidad hacia uno mismo y el auto-análisis. El yo inferior, en su orgullo, quiere ser perfecto sin hacer el trabajo a menudo tedioso que es necesario para lograrlo. Es así que tanto el yo superior como el yo inferior quieren felicidad, pero cada uno de un modo diferente. Tu yo superior sabe que sólo mediante la perfección interior puedes alcanzar la perfección exterior, y eso es la felicidad. Tu yo inferior no está preparado para pagar ningún precio; quiere tener dos cosas incompatibles a la vez.
Si tienen dificultades en sus vidas, todos ustedes saben que éstas provienen de su naturaleza inferior y son el resultado de que infringen la ley divina en algún aspecto, y a menudo en muchos aspectos. Las personas maduras tienen que estar preparadas para aceptar los modos en que funciona la ley como una manera de honrar a Dios; no intentarán evitar pagar el precio. El pensamiento positivo mal aplicado o mal entendido quiere tener la perfección exterior, a menudo demasiado rápido, aprendiendo meramente a controlar el pensamiento. Esto no es suficiente. Tu naturaleza inferior pide prestado este principio porque va muy bien con lo que quiere. El primer paso para el pensamiento positivo verdadero es asumir las consecuencias de lo que has hecho en el pasado, sea que conciernan a una encarnación previa o a esta misma vida, y decir: "He ido contra la ley y los efectos deben manifestarse y desarrollarse. Esto significa entre otras cosas que tengo que aceptar las consecuencias en esta vida."
A menudo observamos gente que trata con mucho esfuerzo de practicar pensamiento positivo. Una razón por la que tratan con tanto esfuerzo es que, sin ellos saberlo, sus pensamientos no están formulados claramente: cuando su deseo de felicidad viene del yo inferior, tienen tendencia a pelear con Dios y con el destino toda vez que encuentran dificultades y penurias. Podrás aceptar intelectualmente la verdad de que Dios no quería que tengas dificultades en primer lugar y que tú mismo eres responsable por ellas, pero emocionalmente no has aprendido esta verdad en tanto no estés dispuesto a pagar. Pagar significa aceptar tus dificultades, sabiendo que son sólo temporarias, ya que Dios es amor y quiere que todos Sus hijos sean felices. Pero sólo se puede alcanzar la felicidad aceptando conscientemente las leyes de causa y efecto, y no tratando de escapar del efecto por el mero control del pensamiento.
La felicidad no puede llegar a ti en tanto te ames tanto que un pequeño dolor se vuelva algo demasiado terrible de soportar. Sólo aceptando este dolor puedes volverte lo suficientemente desapegado de tu ego, hasta que el dolor ya no sea necesario para tu desarrollo. Esto no significa que deberías resignarte y volverte desesperanzado, revolcándote en tus pequeños dolores y tribulaciones. Significa que deberías ser perfectamente consciente de que cada dificultad que hay en tu vida es auto-infligida y que por lo tanto, tienes que pasar por ella, soportarla, aceptarla y, lo más importante de todo, encontrar su causa dentro de ti, para así eliminarla de una vez y para siempre. La causa sólo puede ser encontrada en un camino de auto-conocimiento. Encuentra la falla que hay en ti que es responsable de tu penuria externa y elimina la falla, sabiendo que la manifestación externa de la causa raíz no puede desaparecer inmediatamente sino que tiene que ser disuelta mediante el proceso de crecimiento lento y orgánico. En tanto dure este proceso, honra a Dios aceptando Sus leyes, no te ames tanto que evadas un pequeño dolor, asúmelo en cambio con ánimo y humildad, sin dar tanta importancia a tu pequeña comodidad. Éste es el modo verdadero y mejor de practicar pensamiento positivo.
Con esta actitud penetrará en ti la profunda convicción de que el mundo de Dios es un mundo feliz en el que no tienes nada que temer y del que puedes esperar tanto bien. Tu sentido del tiempo también cambiará gradualmente, volviéndose no sólo un concepto intelectual sino una profunda intuición que te dice cuán corto es el lapso de tu pequeño dolor cuando se lo ve desde la perspectiva espiritual, la única perspectiva real. Todos ustedes han oído a menudo, de mí o de otros, que lo importante no son tanto sus dificultades como el modo en que las toman. Y te he mostrado cómo deberías enfrentar tus dificultades.
"El que quiera ganar su vida, la perderá. El que esté dispuesto a abandonarla, la ganará." ¿Qué significa eso, mis amigos? Significa que si estás constantemente tan atemorizado por un pequeño dolor, si te aferras con tanta fuerza a tu ego y a tu pequeña sensibilidad o vanidad, no abandonas tu vida; en cambio, te aferras demasiado a ella y por lo tanto, habrás de perderla. Perder, en el sentido espiritual, significa que no puedes encontrar paz, armonía o felicidad, ni interior ni exterior. Pero aquellos que no se tomen a sí mismos tan en serio, cuya comodidad y todo lo que pertenece al ego no sea tan terriblemente importante, cuyos pequeños dolores y vanidades heridas no importen tanto, aquellos que no piensen constantemente: "Si muestro mi afecto o mis sentimientos verdaderos, ¿qué pensará la gente? Podría ser herido o podría poner en peligro algo", aquellos que abandonen verdaderamente su yo-ego, recibirán vida, nuevamente, en el sentido espiritual. Encontrarán armonía interior al ir con la ley, y encontrarán amor y respeto de otros que nunca podrían haber encontrado aferrándose a sí mismos con tanta fuerza.
Por lo tanto, en el camino espiritual es de la mayor importancia aprender a abandonar la vida propia en el verdadero sentido, lo cual implica también ser capaz de aceptar el dolor. La aplicación mal entendida del pensamiento positivo deja afuera este capítulo entero del desarrollo espiritual.
La próxima vez, mis queridos amigos, hablaré de cómo nosotros, los espíritus, vemos a los seres humanos, la unidad completa de la personalidad humana, y cómo afecta esto el proceso de purificación, o el camino de perfección, o la terapia psicológica, como quieras llamarlo. Quiero darles el ángulo espiritual acerca de este tema. Y quiero informarles que mi próxima conferencia también será en inglés para que un mayor número entre ustedes pueda sacar provecho de ella. Entonces veremos si tendremos una conferencia en alemán nuevamente o no. Pero de cualquier manera, las conferencias en alemán tendrán lugar menos frecuentemente.
Antes de ir a sus preguntas, me gustaría que tú, amigo Walter, organices las preguntas de ahora en adelante. Sería aconsejable que converses de antemano con todos los participantes acerca de las preguntas que quieren hacer. Sugiero que tú entonces selecciones las preguntas y veas que sean hechas en orden de importancia e interés. Si todas la preguntas no pueden ser respondidas esa vez, el resto será trasladado a la sesión siguiente. Es más aconsejable manejar las preguntas de esta manera porque entonces no habrá pausas. Tal como es ahora, algunos amigos que quizás desean mucho hacer preguntas a menudo vacilan porque son tímidos. Piensan que alguien más podrá querer hacer una pregunta y no se atreven a hablar primero. Entonces hay una pausa innecesaria y ese tiempo podría ser utilizado. Ahora que su círculo está creciendo cada vez más, estas cosas podrían dar mejores resultados si fuesen organizadas correctamente. Pero antes de ir a las preguntas planeadas, les preguntaré si hay algo acerca de la conferencia precedente que les gustaría preguntar primero. Sólo a continuación de eso iremos a las preguntas planeadas.
Y ahora, mis queridos, estoy listo para sus preguntas y las responderé lo mejor que pueda.
PREGUNTA: ¿Por qué una respuesta a nuestras dudas habría de llegar como una decepción?
RESPUESTA: Te diré por qué. Cuando un ser humano espera respuestas de Dios y del mundo del espíritu, de alguna manera imagina que esto habrá de suceder de un modo muy dramático o quizás hasta melodramático, o sea como algún tipo de milagro. Y sin embargo éste no es el modo en que Dios actúa. Dios actúa a través de ti o a través de otros seres humanos, y las respuestas otorgadas parecen suceder de un modo tan natural que en el momento podrás no estar seguro de si fue realmente una respuesta. También hay una muy buena razón para esto, de hecho varias razones. Una es que el estado más elevado de felicidad y gracia -la experiencia, el hecho de la existencia del otro mundo y su cercanía a ti- no deberá hacerse demasiado fácil. Tienes que ser puesto a prueba una y otra vez para determinar si eres merecedor de vivir en la verdad de modo constante. O sea, tienes que trabajar para esto; tienes que mantener tus ojos abiertos, mantener tu percepción y tus sentimientos interiores sintonizados con el mundo del espíritu. No debes darlo por sentado; debes entrenar estos sentidos interiores mediante la observación y la conciencia. Entonces con este trabajo te elevas, usando todo lo que se te da desde el mundo del espíritu, y es así como debería ser. Si te encuentras con ello del modo correcto, el resultado será infinitamente mejor; no serás sostenido por sucesos o experiencias externas sino por la fortaleza y la sabiduría que has desarrollado interiormente, y encontrarás fortaleza y felicidad constantes que están construidas sobre una roca y nunca te pueden ser quitadas.
Entonces las respuestas vienen de un modo "mundano", casi como por azar, naturalmente, no sobrenaturalmente. Y es por eso que una respuesta podrá parecer como una decepción. Si no estás seguro, toma esa incertidumbre, expresa tu pregunta claramente y pide la verdad. Pregunta si ésa fue una respuesta o no, y la recibirás nuevamente sin sombra de duda. Lamentablemente, esto rara vez se le ocurre a la gente, aun aquellos que están acostumbrados a rezar y acudir a Dios con todos los pequeños problemas e incertidumbres. Eres propenso a dejar que las incertidumbres fermenten en tus sentimientos y creen desorden en tu alma. Todos los conflictos no aclarados, grandes o pequeños, te debilitan. Por lo tanto, sería muy aconsejable que siempre acudas a Dios con todas las cosas cuando no estás seguro. Pide esclarecimiento, pide la verdad. Pide Su voluntad cuando hay que tomar una decisión. De este modo alcanzarás mucho antes el estado que estás anhelando.
PREGUNTA: ¿En qué medida es la ausencia de deseos un paso necesario en el camino hacia la perfección? Me refiero especialmente a las diferencias entre las enseñanzas de Oriente y Occidente.
RESPUESTA: La ausencia de deseos también es a menudo mal entendida, no sólo por los occidentales sino también por los orientales. Sobra decir que algún deseo debe permanecer en el corazón humano. Y es otra vez la misma vieja historia: lo importante es el cómo, el exacto matiz del mismo; la respuesta no es ni un Sí ni un No. En otras palabras, de un modo debe haber deseo; de otro modo, el deseo debe cesar gradualmente. El deseo de llegar a Dios, de experimentarlo, de servirlo y, sirviéndolo a Él, servir a nuestros hermanos y hermanas, debe permanecer. Este deseo no debe venir sólo del intelecto como un reconocimiento debido de lo correcto. Sólo este deseo, o más bien su cumplimiento, traerá felicidad. Mediante el crecimiento espiritual, lo que uno desea meramente cambia. Sin embargo, la ausencia de deseos debería establecerse en lo que concierne al ego. Nuevamente, este tipo de desapego no puede venir forzándose a uno mismo; es el resultado natural del crecimiento espiritual; sólo puedes alcanzar este estado de ser indirectamente. Aquí también es importante ser capaz de aceptar el dolor de un modo sano, como he explicado antes. Si te contrapones tanto al dolor, si todo se crispa en ti ante á pensamiento del dolor, deseas mucho no tener dolor - y por lo tanto, no estás desapegado. Tienes que entrenarte a percibir que tu dolor, tu vanidad y tu comodidad de ninguna manera importan más que los de tu prójimo. Cuando sientas de manera creciente que no te importas más de lo que te importa cualquier otra persona a quien quizás ni conozcas personalmente, y no te consideres más importante que nadie, entonces estarás un paso más cerca del desapego - y así, de la felicidad.
Cuando ni el éxito ni el fracaso personal te aferren interiormente - y ambos pueden hacerlo: uno de manera placentera, el otro de manera desagradable - habrás alcanzado algo de este desapego, que es en lo único que podrás encontrar real seguridad. Ya que de no ser así la seguridad que estás buscando siempre depende de cosas que están fuera de tu control. Todo tiene que suceder como tú quieres para que puedas sentirte feliz, satisfecho y seguro. Pero cuando no sucede así, estás perdido y en las garras de fuerzas que hay dentro de ti que no puedes controlar. En otras palabras, eres controlado por ellas y pierdes tu serenidad -o lo que pensabas que era serenidad cuando las cosas iban bien. Sin embargo, siendo desapegado del modo al que me refiero, eres independiente; no necesitas que las condiciones externas te den armonía y seguridad. Estás nadando con la corriente y nunca empujas contra ella. Entonces nada puede tocarte y sacarte de ese estado.
Me doy cuenta de que esto es difícil de entender para personas que todavía no están tan avanzadas. Ni siquiera me gusta hablar demasiado acerca de este estado, ya que a medida que el desarrollo continúa correctamente, viene por sí mismo y no se necesita hablar mucho de él. Al oír estas palabras antes de poder sentir su verdadero sabor, hasta podrán sentir miedo de estar desapegados porque me entenderán mal, mis amigos. Pensarás que este tipo de desapego significa que ya no amas más o que nada te importa más, que te vuelves resignado e indiferente. ¡Pero esto no es verdad ni en lo más mínimo! La indiferencia significa no estar vivo, no estar vibrando con vitalidad. Y cuanto más elevado estás en el camino, más vivo te vuelves. Amas y te importa, pero de un modo diferente, sin los dolores del ego, sin el lado sombrío que tiene todo lo bueno en tu plano de existencia.
Tus deseos, y el hecho de que te sean otorgados, no te hacen realmente feliz; podrán darte una satisfacción momentánea, pero nunca un estado de paz y serenidad, una felicidad constante que nunca puede perderse y que a menudo temes inconscientemente, porque tienes miedo de las emociones que todavía no eres suficientemente maduro para sostener. Entonces no tengan miedo, mis amigos. Ese estado es ciertamente algo bueno que puedes esperar. No sucederá repentinamente, sino que crecerás en él. Como todo lo demás, esto también se desarrollará gradual y orgánicamente si prosigues en el camino. Al principio ni siquiera te darás cuenta que alguna transformación está teniendo lugar en ti. Simplemente te sentirás más y más en paz. Las cosas que salen mal no te afectarán más -primero menos que antes, y finalmente no te afectarán en absoluto. No estarás en las garras del enojo, la ansiedad o la hostilidad. Vivirás cada vez más constantemente en un estado de alegría. Y no pienses que las pequeñas alegrías te darán entonces menos placer. Al contrario. Mientras que ahora tu capacidad de disfrutar es obstaculizada por tu propia alma perturbada, por todos tus deseos, algunos de los cuales no pueden cumplirse, en el nuevo estado realmente disfrutarás.
En tanto estés en las garras de tu ego con sus miedos y ansiedades, no podrás vivir en el presente. A veces vives en el pasado, y eso es malo. Y también es verdad que muy a menudo vives en el futuro lo cual, a su propio modo, es igualmente malo. Esto se aplica en igual medida a la gente vieja. Cuando crees que es importante pensar en el mañana o en la próxima hora, no vives este mismo momento. ¿Qué significa eso? Significa que hay algún deseo conectado con el futuro. La ansiedad proviene del tipo equivocado de deseo. Si temes algo, deseas que eso no suceda. Es así con la mayoría de ustedes; de algún modo viven casi toda su vida en el futuro, y así dejan que la vida se les escape. Se pierden ver y apreciar las cosas más hermosas que están justo frente a sus ojos, no las ven porque están demasiado ocupados con sus deseos. Para muchos de ustedes el ahora se pierde a causa de sus deseos. Si no se alcanza este tipo de desapego, te pierdes constantemente la felicidad del ahora. Y les ruego a todos, mis amigos, para quienes el pensamiento de la ausencia de deseos o el desapego sea aún un poco atemorizante, que no piensen acerca de ello. Vendrá como un subproducto si siguen este camino de felicidad. Esto es lo que tengo que decir.
PREGUNTA: Cuando hablas de pensamiento positivo dices que deberíamos darnos cuenta del odio o el resentimiento que sentimos. Pero, ¿cómo relacionamos el tipo de pensamiento que deberíamos tener con los sentimientos que hay en nosotros sin estar en conflicto?
RESPUESTA: Cuando medites, escucha dentro de ti. Observa simplemente tus sentimientos, reacciones y tendencias interiores. No trates de cubrir tus sentimientos verdaderos por ningún motivo. Dile a Dios: "Quiero la verdad, incluyendo la verdad temporaria acerca de mí mismo, acerca de todos mis sentimientos y pensamientos reales." Ya que no puedes llegar a la verdad absoluta a menos que descubras primero tu propia verdad temporaria, por desagradable que pueda ser. Por lo tanto, pídele a Dios tu propia verdad, y está preparado para enfrentarla. Por encima de todo lo demás, ora para tener la voluntad de hacerlo, meditando sobre estas palabras. Por ejemplo, dado que no puedes alcanzar tu meta sin encontrar tu propia verdad, sólo puedes liberarte de todas las cadenas conociéndote, enfrentándote y conquistándote. Obsérvate clínicamente. Entonces, simplemente percibe tus sentimientos, regístralos con desapego. Di para ti mismo: "Éste es el modo en que quiero pensar y sentir, pero en este o aquel aspecto mis verdaderos sentimientos, mis pensamientos interiores, todavía se desvían de lo que entiendo intelectualmente. Este entendimiento todavía no ha llegado a mis emociones." Obsérvate continuamente, cada día. A veces habrá una discrepancia mayor, a veces menor; esto depende de muchas cosas.
Si practicas este proceso por un tiempo, aprendes varias cosas a la vez. Primero, aprendes a tomarte tal como eres y aprendes la humildad de la que tantos de ustedes carecen porque todos quieren ser perfectos y estar en la cima de la montaña mientras que en realidad ni siquiera han llegado al primer valle. Y esto es también una especie de orgullo, combinado con pereza. Quieres estar allí sin tener que llegar hasta allí. Nuevamente, tu yo inferior no quiere pagar el precio. Entonces aprende humildad, aprende a tomarte tal como eres; aprende cómo es tu propia naturaleza interior con sus muchas facetas y no sólo las facetas que quieres ver.
Todo este proceso es extremadamente sano y te dará infinitamente más fortaleza que cualquier tipo de anhelo ilusorio que puedas estar tentado a usar, impulsado por una teoría mal entendida de pensamiento positivo. Esto es mucho más que pensamiento positivo ya que aprendes a vivir en la realidad, la realidad temporaria que has creado con tus actitudes previas. Si haces precisamente esto por algún tiempo y te acostumbras a aceptar con objetividad, casi con frialdad, la imperfección que vive en tu naturaleza inferior sin sentirte demasiado perturbado acerca de ello, después de un tiempo llegarás al próximo paso. El próximo paso es meditar en la ley divina que tu tendencia interior ha infringido. Aquel que siga este camino, aquel que quiera sinceramente caminar por él, será guiado sin duda al maestro mismo que sea mejor para su personalidad y sus problemas particulares. Esto debe suceder y siempre sucederá porque no puedes tomar este camino sin enseñanzas que vengan desde afuera. De este modo aprenderás qué meditación en particular es mejor usar para tu problema. El odio o el resentimiento podrán tener causas o motivos diferentes en diferentes personas. Las mismas cosas en diferentes individuos podrán necesitar diferentes abordajes, diferentes tipos de meditación. Pero esto vendrá más tarde.
Primero debe practicarse y dominarse completamente la observación clínica del yo, el yo inferior desde la perspectiva del yo superior, antes que se establezca la segunda fase. Primero tienes que aprender a tomarte tal como eres, a bajar del lugar elevado en el que te has puesto a ti mismo. Tómate humildemente y sin sentimientos de culpa: "Es así como soy, pero quiero ser de aquel otro modo, y para salvar la discrepancia tendré que tener paciencia y la fuerza de voluntad para trabajar incesantemente, ya que de no ser así no puedo esperar llegar al lugar espiritual que busco." Después de haber aprendido eso, tu segunda fase particular se te hará conocer -acerca de esto puedes estar seguro.
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