sábado, septiembre 12, 2015

Una alternativa para que tu hijo pierda la ansiedad a las matemáticas



Soy malo para las matemáticas o nunca fui bueno para las matemáticas, son dos expresiones muy utilizadas por quienes nunca pudieron lidiar bien con el desafío de resolver problemas de álgebra o aritmética. Y lo peor es que la consecuencia de ello es conformarse con seguir estudios de letras y dejar de lado cualquier aspiración de apostar por el mundo de los números y las ciencias.

Sin embargo, parece que no tendrá que ser más así, porque un reciente estudio denominado http://med.stanford.edu/news/all-news/2015/09/tutoring-relieves-math-anxiety-changes-fear-circuits-in-children.html de Vinod Menon, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Standford, plantea que detrás del aparente bajo rendimiento en la materia, lo que suele haber es un gran temor que genera niveles de ansiedad que son incompatibles con la tranquilidad que se requiere para afrontar la resolución de problemas.

Para poder resolver el problema, lo que sugiere a partir de los resultados de la investigación, es reducir los niveles de ansiedad, usando la terapia de la exposición, esto es, involucrando permanentemente a los niños con las matemáticas, a través del apoyo de un tutor individual.

Esta conclusión se basa en los resultados de un test  http://scsnl.stanford.edu/documents/Wu_SEMA_2.pdf sobre los niveles de ansiedad de 46 alumnos de tercer grado (8 años) que permitió agruparlos entre los ansiosos y los no ansiosos frente a las matemáticas. Como consecuencia de esta categorización, se observó a través del escáner cerebral que los alumnos más ansiosos, revelaron mayor activación de la amígdala que procesa los estímulos del miedo y emociones.

Luego se les dictó clases particulares de matemáticas, uno a uno, tres veces a la semana, con tutores individuales. Si bien, luego de 8 semanas, los dos grupos mejoraron en el rendimiento, los que originalmente eran más ansiosos se observaron sin movimiento en las amígdalas, lo cual significa que estaban menos ansiosos.

Esto significa, que el refuerzo recibido por los tutores, contribuyó a que los niños se sientan más seguros en la resolución de problemas y menos temerosos de enfrentarse a las matemáticas.

El gran desafío es cómo se traslada ese efecto a la escuela, sin necesidad de que todos los alumnos tengan que tener un tutor individual que les quite la ansiedad frente a las matemáticas.

Por ello, Menon ha ofrecido continuar sus investigaciones para determinar si la tutoría computarizada tendría el mismo efecto en la reducción de ansiedad. Si se lograse eso, se reduciría drásticamente la cantidad de personas que hay en el mundo que se sienten negadas para los números.

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