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lunes, abril 25, 2016

Música para sanar el alma


María Isabel Salguero Arnaiz (Psicóloga)


La música es una parte esencial del ser humano. Si recordamos cualquier evento importante de nuestra vida, así como los más cotidianos es muy posible que nos demos cuenta de que de fondo sonaba una melodía. Y es que con ella la vida tiene más color. Utilizamos la música para divertirnos, para comunicarnos o para expresarnos. Es una manera de canalizar sentimientos y emociones ya sea cantando, bailando, tocando un instrumento o simplemente escuchándola.

La música puede ser una cura para el alma, o mejor dicho para la mente. Incidepositivamente en nuestra salud, tanto física como en nuestro bienestar

viernes, julio 17, 2015

Estrategias para combatir el estrés



1. Deja la rutina, periódicamente ve al cine, a un parque, a un concierto, simplemente a comerte un helado con los tuyos, tu pareja, tus hijos, un amigo.

2. Escuchar música: la música alimenta el espíritu. Cuánto hace que no escuchas tu artista preferido?

3. Camina descalzo en la grama, la arena, la montaña.

4. Disfruta de la mejor compañía: tu.

5. Agradece: que tu primer pensamiento al despertar y tu ultimo al ir a la cama sea agradecer, por tus dones, tus regalos, tus bendiciones.

6. Maneja tu tiempo, que tu tiempo no te maneje. Lista todos las tareas que tienes tal como surjan, luego prioriza. Al día siguiente tacha las realizadas y reajusta las nuevas. Las tareas en la cabeza se magnifican, cuando las llevas al papel las manejas.

7. No temas decir no, cuando no puedes atender algo o a alguien.

8. Vive el aquí y el ahora: sé consciente de tu respiración, de tu cuerpo.

martes, junio 16, 2015

Las cosas que te preocupan, nos preocupan a todos



El arte en cualquiera de sus manifestaciones: la música, la pintura, la escultura, el baile, la poesía, el cine… constituye una herramienta estupenda para dar sentido, para cambiar de polaridad, para permitir que el hemisferio derecho salga a escena y que esa parte creativa, lúdica, imaginativa, sin límites en el ser, se exprese. Es útil en todas las edades: adultos mayores, grandes y chicos. El arte es un canal para vaciarnos, para comunicar, para exorcizar demonios.

El poder psicoterapéutico de todas las modalidades es ampliamente conocido. Y como puedes ver las posibilidades son amplias, tu como agente activo y creador o incluso como agente pasivo, realizando la conexión a través de tus neuronas espejos, como sucede cuando te involucras en la expresión creativa de otro, a través del cine y la lectura de un libro.

El resultado de un proceso creativo propio o de otros puede apoyarte a salir de una crisis, lanzarte a tomar una decisión, cambiar de paradigmas, comportamientos y hasta estilo de vida.

¿Estás involucrado en una relación dañina? Qué tal si te atreves a aproximarte al film de Lciar Bollain “te doy mis ojos”. ¿Temes vivir tu sexualidad de manera libre y desprejuiciada? Mira “Begginers” de Mike Mills. Y qué tal la cura de Yalom. Un documental de Sabine Giggier sobre la vida de Irvin Yalom para enfrentar una crisis existencial.

La forma de sacar el máximo provecho a la experiencia es ir acompañado de otra persona, alguien con quien puedas conversar, compartir y ampliar lo que viste en la película. Todos tenemos una historia personal y desde nuestra orilla particular y única leemos el mundo. Vas a la película con una “intención”, ello te ayudara a adquirir habilidades emocionales, tomar decisiones, a poner límites, a tramitar un duelo, a paliar con la ansiedad.

El reto: ¿de qué manera creativa deseas expresarte?, ¿cuál es la manifestación artística que te engancha, te conecta, te pone alas y te permite volar?, ¡vamos, a la acción!


Ps. Luz Marina Hoyos Duque 

jueves, abril 16, 2015

Música y cerebro - Cómo afecta la música a nuestro cerebro






Escuchar una canción alegre puede subir nuestro animo , si oímos un tema deprimente, sentirnos pesimistas o, en el caso de una melodía suave, relajarnos y afrontar mejor el momento.

No hay duda de que la música afecta nuestro estado anímico y provoca una serie de sensaciones, pero ¿Sabes cómo afecta la música a nuestro cerebro? Un estudio de la Universidad de Florida, lo reveló.

Dónde se interpretan la música en la estructura cerebral

Todo lo que hacemos, responde a la acción de diferentes zonas del cerebro y, en el caso de la música, esta se descompone e interpreta de forma separada:

Ritmo: Corteza frontal izquierda, corteza parietal izquierda, cerebelo derecho.
Tono: Corteza pre frontal, cerebelo, lóbulo temporal.
Letra: Área de de Wernicke, Área de Broca, Corteza motora, Corteza Visual y las zonas correspondientes a las respuestas emocionales.
Como ven, la música despierta a casi todo el cerebro y, no por nada muchos de los genios más importantes, como Einstein, tenían una fuerte pasión por ella. Además, se cree que influye en el desarrollo de la inteligencia.

Qué efectos provoca la música en nuestro cerebro y salud

La música, demostró influir no sólo en el estado actual al momento de escucharla, sino que también en el desarrollo de las personas a largo plazo. Estudios, indican que puede ser benéfica para el tratamiento de algunas enfermedades.

Quienes escuchan música desde pequeños y de forma constante, tienen mejores habilidades de lenguaje, son mas creativos y felices.

El oír música, ayuda a bajar los niveles de ansiedad, disminuir el dolor, hacer más rápida la recuperación de los enfermos, además de convertimos en personas más optimistas.

Existen varios desordenes neurológicos que, si bien no tienen cura, utilizan la música como una forma de tratamiento. Entre ellos están el Alzheimer, enfermedad de Parkinson, síndrome de Tourette y las diferentes formas de autismo.

Un estudio en Estados Unidos comprobó que quienes tenían algún tipo de educación musical, ya sea en interpretación de instrumentos o apreciación, rendían mejor en los exámenes de ingreso a la universidad.

Quienes estudiaron apreciación musical, sacaron 61 puntos más que sus pares en pruebas verbales y 42 en las matemáticas. En el caso de quienes tocaban instrumentos, la diferencia fue de 53 y 39 puntos respectivamente.

Qué esperas. Mejora tu día a día y hasta tu salud, con agradables melodías que no sólo te hacen sentir mejor, sino que suben tu intelecto.

http://www.conversandoenpositivo.cl/

lunes, marzo 23, 2015

Un tratamiento pisquiátrico alternativo para niños con ansiedad: tocar un instrumento



Fuente: Encyclopædia Britannica Online.

Un estudio revela que la práctica musical ayuda además a los pequeños a centrar su atención y a controlar sus emociones

Según un estudio de la Escuela Médica de la Universidad de Vermont (EEUU), el entrenamiento musical ayuda a los pequeños a centrar su atención, controlar sus emociones y a disminuir su ansiedad. Los científicos concluyen que la práctica musical puede ayudar psicológicamente más a algunos niños que un tratamiento médico y que, por tanto, debería generalizarse desde la infancia.
Los niños que estudian violín o piano podrían aprender algo más que música. Según un estudio de la Escuela Médica de la Universidad de Vermont (EEUU), el entrenamiento musical también ayuda a los pequeños a centrar su atención, controlar sus emociones y a disminuir su ansiedad.

Los autores de la investigación, los psiquiatras James Hudziak y Eileen Crehan, afirman que esta es “la más extensa sobre la relación entre la actividad de tocar un instrumento musical y el desarrollo cerebral”. En ella se analizaron los escáneres cerebrales de un total de 232 niños de edades comprendidas entre los seis y los 18 años.

Variaciones en el grosor de la corteza cerebral

A medida que los niños se hacen mayores, el espesor de su corteza cerebral –que es la capa más externa del cerebro- sufre algunos cambios.

En análisis previos sobre este aspecto, Hudziak y su equipo habían descubierto que el engrosamiento o el adelgazamiento de la corteza en áreas específicas del cerebro podían indicar la aparición de ansiedad y depresión en los pequeños; de problemas de atención, de agresividad o de control de la conducta; incluso en niños sanos (sin diagnóstico de trastorno o de enfermedad mental).

Con el presente estudio, Hudziak quería ver si, por el contrario, una actividad positiva, como la formación musical, podía influir en dichos indicadores corticales.

Sus resultados revelaron que tocar un instrumento altera las áreas motoras del cerebro, porque esta actividad requiere del control y de la coordinación de movimientos.

Pero no solo eso: se constató que la práctica musical influía en el grosor de una parte de la corteza relacionada con la función ejecutiva (que incluye la memoria de trabajo, el control de la atención y la capacidad de planficación); y también en el de áreas del cerebro que juegan un papel crucial en la capacidad de autocontrol y el procesamiento de emociones.

Hudziak concluye a partir de estos resultados que tocar el violín o el piano puede ayudar psicológicamente más a un niño o niña que lo necesite que un tratamiento médico. “Nunca intentamos usar cosas positivas como tratamiento”, señala. Sin embargo, este estudio ha constatado “la importancia vital de encontrar vías nuevas e innovadoras para hacer que la preparación musical esté disponible por extenso para todos los jóvenes, empezando por la infancia”, afirma el investigador.

Efectos de la música en la memoria y la inteligencia

En 2006, ya un experimento desarrollado por psicólogos canadienses comprobó que la enseñanza musical acelera el desarrollo de la corteza cerebral de niños de escuela infantil y primaria, con un efecto positivo sobre la memoria y la atención de los más pequeños.

Los científicos explicaron entonces que esta mejora de la capacidad de memorización -alcanzada gracias a la música- facilitaba a su vez el aprendizaje de la lectura, de la escritura y de las matemáticas, así como el desarrollo de la capacidad de ubicarse en un entorno e incluso el coeficiente intelectual.

En 2008, otra investigación sobre la relación entre la música y el cerebro estableció que los niños que tocan un instrumento una media de dos horas y media a la semana desarrollan un 25% más el cuerpo calloso, la zona que conecta los dos hemisferios cerebrales y que ayuda a la coordinación de ambas manos.

Los investigadores descubrieron también que el incremento en el cuerpo calloso es directamente proporcional al rendimiento en una prueba no musical en la que los niños presionaban secuencias en un teclado de ordenador.

jueves, agosto 21, 2014

Música y Neurociencia: un paso más en el conocimiento del ser humano




Cada día se publican nuevos estudios acerca de cómo nos afecta e influye la música. Lo que hace tan sólo unos pocos años era considerado pseudocientífico, a pesar de que sus orígenes se citan en las antiguas culturas y civilizaciones milenarias, hoy día está avalado por los resultados de numerosas investigaciones lideradas por equipos profesionales multidisciplinares de universidades y centros públicos y privados de todo el mundo.

Puede sorprender la necesidad de que existan estudios que corroboren aquello que la mayoría de nosotros, por no decir todos, hemos experimentado alguna vez. ¿Quién no se ha emocionado o ha modificado su estado de ánimo escuchando su canción favorita? ¿Quién no ha seguido un entrenamiento físico escuchando música a todo ritmo mejorando su rendimiento? ¿Quién no ha experimentado una mejora de su bienestar después de cantar en grupo? Hoy día, gracias a las técnicas de neuroimagen, es posible “ver” que ocurre en el interior de nuestro cerebro cuando estamos sometidos a diversos estímulos, entre ellos los musicales. Así, pueden detectarse las zonas o áreas cerebrales más activas, midiendo la variación de flujo sanguíneo o de consumo de oxígeno, e identificar las redes celulares conectadas, formadas por millones de neuronas, mostrándose los procesos neurales que subyacen mientras se desarrolla dicha actividad. Si utilizamos marcadores radioactivos, a través de las técnicas denominadas Tomografía por Emisión de Positrones (PET), podremos ver qué ocurre con el metabolismo cerebral, por ejemplo si aumenta o disminuye la segregación o recaptación de determinados neurotransmisores facilitando, así, una explicación neuroquímica adicional a las respuestas observadas.

Es evidente que la música cambia nuestra bioquímica cerebral: se activan conexiones neuronales, se segregan neurotransmisores, hormonas y endorfinas, se modifica nuestro ritmo cardíaco y respiratorio, se estimulan determinados centros de control como el hipotálamo, que se encarga de regular aspectos cruciales e importantes de nuestro organismo como la temperatura corporal y,… todo ello por el simple hecho de “escuchar” música. En principio puede parecer algo asombroso. Y, efectivamente, lo es aunque poco a poco vamos conociendo lo que ocurre en ese pequeño y complejo órgano denominado el órgano rey (cerebro). Sabemos que la música es el resultado de una percepción y su origen un movimiento vibratorio. Cuando un objeto o cuerpo se mueve, origina una variación de la presión atmosférica que se propaga por el aire en forma de energía acústica y es captada por el sistema auditivo. Si el ritmo de variación (frecuencia) y potencia mínima están por encima de los umbrales necesarios, el sistema auditivo transformará dicha energía acústica en energía eléctrica (potenciales de acción) que el nervio auditivo finalmente conducirá hasta el área auditiva primaria de ambos hemisferios cerebrales. A partir de aquí el mecanismo biológico es muy complejo y aún no totalmente conocido. La neurociencia desconoce aún cómo se produce el paso de lo tangible (procesos bioquímicos) a lo intangible (percepción) aunque sí puede explicar o teorizar acerca de cuáles son los distintos mecanismos neurales que intervienen en la “decodificación” de los parámetros musicales (melodía, ritmo, timbre,…)

La música nos entretiene pero es capaz de aportarnos mucho más, especialmente, en el ámbito de la salud. En un reciente estudio llevado a cabo por la investigadora Nina Kraus, de la universidad de Northwestern (EE.UU) se puso de manifiesto el impacto biológico de la música en el envejecimiento cerebral. Las conclusiones constataron que un entrenamiento musical de larga duración durante la infancia y/o adolescencia puede reducir la degeneración neuronal que, inevitablemente, se produce con la edad. De nuevo, se sugiere la gran capacidad de la música para potenciar la plasticidad cerebral. Como suelo decir, insistiendo en que uno de los mejores patrimonios que podemos dejar a nuestros hijos es la educación, la práctica musical será uno de los mejores regalos con que les podemos obsequiar a la vez que les aportará inestimables beneficios a largo plazo.

La neurología musical o neuromúsica, como denominan algunos autores, es un estimulante campo para los científicos, especialmente para los amantes de la música y para todos aquellos que les apasione profundizar en el conocimiento del cerebro que, en definitiva, no deja de ser el camino de la eterna búsqueda para conocernos mejor como seres humanos.

Jordi A. Jauset Berrocal
Dr. en Comunicación e Ingeniero de telecomunicación
Master en Psicobiología y Neurociencia cognitiva
www.jordijauset.es

lunes, marzo 10, 2014

UNA MANERA PRODIGIOSA DE MEJORAR. Juan M. Dupuis




La música es un elemento fundamental en mi vida.

Escogerla bien, y escucharla en buenas condiciones, permite curar algunos problemas de salud, pero también vivir más tranquilo, tener más energía, ser más agradable con los demás, tomar decisiones en mejores condiciones e incluso ser más inteligente.

La música que cura

De hecho, hoy está demostrado que la musicoterapia (curar con la música) permite:

Curar ciertos problemas psíquicos: determinada música puede reducir la ansiedad, el insomnio, la depresión, el autismo, la esquizofrenia y mejorar el humor.

Curar ciertos problemas físicos: determinada música puede mejorar la calidad de vida de las personas que padecen la enfermedad de Parkinson, aliviar el dolor, aumentar el rendimiento deportivo, reducir las náuseas y los vómitos postoperatorios, disminuir los síntomas de la esclerosis múltiple (o esclerosis en placas) y mejorar el estado de las personas que padecen problemas cardiacos y fibrosis quística.

Los investigadores constataron en 1993 que los niños que se sometían a un test de inteligencia tras haber escuchado una sonata de Mozart obtenían una mejor puntuación. La música les hacía más inteligentes. Este descubrimiento se publicó en la revista científicaNature.

Experiencias médicas reales con la música

He aquí un ejemplo concreto de los efectos de la música, del que dio cuenta el neurólogo británico Oliver Sacks:

"Uno de mis pacientes, el doctor P., había perdido la capacidad de identificar objetos, incluso los más comunes, mientras su agudeza visual se mantenía perfecta. No podía reconocer el guante o la flor que le enseñaba; un día ¡confundió a su mujer con un sombrero! Esta situación, sin duda, lo limitaba mucho, pero descubrió que podía encargarse de las tareas de casa cuando las organizaba en forma de canciones. Así, tenía una canción para vestirse, otra para las comidas, otra para el lavabo, etc. Una canción para cada gesto de la vida cotidiana".

"Algunos de mis pacientes, víctimas de un ataque cerebral o que padecen alzhéimer, son incapaces de encadenar gestos que presentan una cierta complejidad, como vestirse. En este caso concreto, las palabras en verso con rimas pueden actuar como mnemotecnia". (1)

El castrato Farinelli supo curar con su canto al rey Felipe V de España (conocido irónicamente como "el animoso" precisamente por su tristeza), que padecía depresión nerviosa. Ninguna medicina había podido con los ataques de melancolía que le impedían asumir sus responsabilidades regias. Cuando Farinelli cantó para él por primera vez, recobró el gusto por la vida. El rey le hizo cantar todos los días, y así fue recuperando poco a poco la salud.

Cómo actúa la música

Para explicar este efecto de la música, hay que acudir al funcionamiento del cerebro.

Aunque tengamos la impresión de que siempre estamos pensando en algo, la realidad es que los pensamientos conscientes que nos ocupan la cabeza son la mayor parte del tiempo cosas intrascendentes, frívolas, sin utilidad. "¡Qué coche más bonito!"; "He comido demasiado"; "Vaya, tengo que trabajar"; "Cómo me irrita este tío"; "Este sillón está muy duro"; "Me aburro...".

A veces, cuando nos concentramos, podemos hacer reflexiones complejas, como resolver un problema matemático.

Pero incluso la más complicada de las ecuaciones de Einstein no es más que una operación mental simple y burda en comparación con los increíbles cálculos que el cerebro ejecuta, en todo momento y sin que seamos conscientes de ello, para permitirnos, por ejemplo:

andar entre la muchedumbre en movimiento y evitar los obstáculos para no caernos.

hablar de manera inteligible, articulando todos los sonidos como es debido.

chutar una pelota y marcar un gol o lanzarla y encestarla.

Tomemos el caso del cerebro de un jugador de billar. Es capaz, lo que es asombroso, de determinar cómo darle a una bola con el ángulo, la fuerza y el movimiento rotatorio necesarios para meterla en el agujero, tras varios rebotes. Sin embargo, este mismo jugador no podrá describir nunca su gesto en palabras, y todavía menos plantearse las ecuaciones matemáticas que describen la trayectoria de la bola.

Muchas veces, utilizamos la palabra "instinto" para describir este prodigio, pero es porque a menudo ignoramos que la parte inconsciente de la actividad del cerebro es infinitamente más rica y desarrollada que aquella de la que tenemos conciencia. Así, el cerebro controla en todo momento los procesos fisiológicos. Dirige la digestión, el sistema inmunitario, el funcionamiento de los riñones, el hígado, el bazo, el páncreas... sin que tengamos la menor conciencia de ello.

Ni aunque hiciéramos un gran esfuerzo de interiorización llegaríamos nunca a comprender, por ejemplo, los movimientos del estómago ni podríamos ordenar al sistema inmunitario que destruyese un microbio o una célula cancerígena (bueno, algunos afirman que sí son capaces, pero no parece que la mayoría de nosotros pueda hacerlo).
.
Esto es lo trágico: el cerebro consciente, los pensamientos conscientes que somos capaces de generar de manera voluntaria en la cabeza, no tienen apenas influencia sobre las funciones complejas del cuerpo. Aunque el cerebro sea quien las coordine, la voluntad interviene muy poco. Y lo que es más sorprendente, nuestra voluntad en sí no llega a actuar sobre los sentimientos. Si nos enfadamos, somos tímidos, celosos, impacientes, estamos enamorados o deprimidos, por mucho que nos repitamos a nosotros mismos "¡Ya basta!", en general no sirve de nada.

Y aquí es donde llega la música y su increíble poder.

La música es más poderosa que la voluntad

Cuando, hace milenios, el ser humano se dio cuenta como nosotros de que su voluntad consciente no podía hacer nada, o casi nada, para curar una enfermedad del cuerpo o del alma, constató que era el momento de pasar a los sonidos.

El simple gesto de dar palmas puede modificar el estado de ánimo de alguien, provocarle una excitación repentina, ganas (¡necesidad!) de bailar, por ejemplo, o exaltación si un grupo de gente se pone a aplaudir delante.

Pero los efectos de la música van más allá, mucho más lejos. Tocar unas notas, en un determinado orden, tiene el poder de provocar alegría, tristeza, distensión, agresividad, rabia, risa, esperanza, inquietud... y podría seguir así hasta el infinito.

La música penetra directamente en los circuitos neuronales más complejos y más inconscientes del cerebro e influye en el estado de ánimo, pero también puede regular directamente la respiración, el ritmo cardiaco, las funciones motoras e incluso actuar en otras funciones como la digestiva o la inmunitaria, lo que explicaría sus efectos terapéuticos.

Los egipcios conocían la armonía de los cuerpos y usaban la música como tratamiento. Sabían que la belleza del arte contribuía a devolver al enfermo su belleza, como manifestación de la armonía reencontrada. La enfermedad se entendía como un desequilibrio que la música podía por sí sola corregir.

Los griegos enseñaban música a la vez que medicina. El filósofo y matemático griego Pitágoras creó con los sonidos todo un método, al que llamó "purificación", para tratar a los enfermos. Para ello, inventó remedios que debían reprimir o expulsar las enfermedades tanto del cuerpo como del alma. Componía música destinada a corregir los estados de ánimo.

El filósofo latino Jámblico, en su "Vida de Pitágoras", indicó que: "mediante el uso sólo de sonidos musicales, sin acompañamiento de palabras, Pitágoras efectuaba la curación de las pasiones del alma, así como de determinadas enfermedades".

Los chinos y los hindúes también señalan en sus testimonios los efectos curativos del sonido y la música.

La música parece tener efectos mágicos

El efecto de la música en el ser humano es tan poderoso que al principio se atribuyó a los espíritus o a los dioses. La música siempre y, ante todo, ha sido religiosa, porque permitía al hombre comunicarse con un mundo invisible.

En la Biblia, el joven pastor David es llamado ante el doliente rey Saúl: "David fue llamado ante el rey Saúl para calmar sus crisis, ya que el espíritu del Señor se había retirado de Saúl y un espíritu malo le provocaba terrores... David cogía la cítara y la tocaba para calmarlo. Entonces Saúl se sentía aliviado y el espíritu malo se alejaba de él". (2)
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Pero la música es también religiosa en el sentido amplio del término, es decir, que une a los hombres. Las personas sienten a menudo los mismos sentimientos al escuchar la misma música. Tienen la impresión de comunicarse, de formar un único cuerpo, como sucede con los monjes que cantan el gregoriano en un monasterio, como los participantes de una "rave" moderna en un campo agrícola, con los soldados de un ejército caminando al son del pífano o con una tribu africana bailando alrededor de un tam-tam.

Con el tiempo, la música se ha perfeccionado. Los seres humanos han aprendido a combinar cada vez mejor los ritmos, las melodías (sucesión de notas que forman una frase musical), la armonía (el resultado de varias notas tocadas a la vez), los matices (fuerza o suavidad) y los timbres (sonidos particulares de los instrumentos que producen efectos diferentes) para producir los efectos más variados tanto en su público como en ellos mismos.

Juan-M. Dupuis

martes, diciembre 11, 2012

REGALO DE NAVIDAD




En un anterior post compartí sobre Eckhart Tolle, considerado por muchos,  como el maestro espiritual contemporáneo  más importante del momento. Esta semana recibí un regalo de Timi Simon, socio Eckhart Tolle TV. quien con un corazón agradecido ofrecía desde el portal de Sounds True, many voices, one journey, la posibilidad de bajar música para meditar, realizar una  relajación profunda, hacer  yoga, auto sanarte o simplemente para ambientar un espacio que convoque a la calma y la introspección.
Cuenta Simon en la invitación: “Eckhart enseña  que la música crea un puente para que la gente se mueva del pensamiento a la presencia”. Lo que pretende Simon con su regalo “que esta colección de música meditativa sea una puerta para llevarte a la presencia, a tu presencia, que tu paz interior lleve a otros a su propia presencia”, es una reiteración del mensaje de Eckhart Tolle, dejar el parloteo mental, acallar la loca de la casa, poner el foco por unos instantes en la respiración para hacer consciente el momento presente, el único que importa. Los estudios psicológicos lo han demostrado,  el 98% de nuestros pensamientos son inútiles.  Ese es el salto cuántico que nos espera, volver a la fuente, donde el pensamiento deja de ser protagonista,  para dar paso al ser.  La música permite aquietar y calmar  tu mente,  abrir tu corazón,
Para disfruta de este maravilloso regalo ingresa a http://www.soundstrue.com/meditationmusic/?utm_source=ettv&utm_medium=partner-email&utm_campaign=ETTV_121121, e ingresa tu email. Es un sitio confiable, no compartirán tus datos. Semanalmente podrás recibir videos, música o enseñanzas de gran sabiduría.