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viernes, diciembre 04, 2015

Mitos en torno a la hipnosis clínica


Desde Freud y pese a la actualización que del tema hizo Milton Erikson, aún subsisten múltiples mitos en torno a la hipnosis, que no es otra cosa que una técnica más con las que cuenta la psicología clínica para apoyar el proceso terapéutico del paciente. La hipnosis se confunde con la regresión en el tiempo, a tal punto que los pacientes me consultan previamente, no para separar un espacio terapéutico sino para pedir una regresión. Otras personas han satanizado la técnica, desconociendo de tajo que todos los días estamos bajo momentos hipnóticos, viendo una película, un comercial, escuchando una canción. Ahora vamos con los mitos:

Mito 1: En la hipnosis pierdo la conciencia: falso. Si hay una manera para definir la hipnosis clinica diría que es un estado de atención focalizada, ampliación de la conciencia y focalización en emociones, sensaciones y recuerdos que dejaron huelas emocionales.

Mito 2: El terapeuta que hace hipnosis tiene poderes especiales: falso, el terapeuta tiene el conocimiento de la técnica y una fundamentación teórica que le permite acompañar con solvencia a un paciente. Elicita, jalona los recursos del paciente.

Mito 3: después de la hipnosis no recuerdo nada: falso, después del proceso terapéutico el paciente recuerda absolutamente todo lo que sucedió en terapia. En mi experiencia con el uso de la técnica, solo he tenido dos pacientes que no recordaban absolutamente nada, un niño que retó a sus padres cuando le dijeron que lo llevarían a terapia y una mujer que experimento un proceso bastante difícil.

Mito 4: En la hipnosis se pierde la voluntad. Falso, el paciente se da cuenta del afuera, los ruidos, los movimientos del exterior, puede omitir información o tergiversarla.

Mito 5: en estado hipnótico no puedes hablar, falso. Es imperativo que hables pues estableces un dialogo con el terapeuta para ir recorriendo el laberinto de las emociones traumáticas, de los momentos difíciles que requieren una resignificación, es decir entenderlos con los recursos emocionales y cognitivos del momento.

Mito 6: El paciente crea dependencia del terapeuta, falso. Si el paciente tiene autonomía para responder, si tiene control de la voluntad, él toma sus propias decisiones. La aspiración de todo terapeuta es que sus pacientes vuelen de manera autónoma, pues generarle dependencia al paciente es adicionarle una angustia más a la que ya trae.


Mito 7: El paciente se puede quedar en trance indefinidamente, falso. Dado el caso extremo de que al terapeuta le dé un desmayo o que se presente un temblor, el paciente se levantara y por sus propios pies saldrá a la calle.

jueves, noviembre 26, 2015

AUTOCURACIÓN Y PODER MENTAL. EXPLICADAS CIENTÍFICAMENTE



El siguiente artículo fue publicado originalmente en la prestigiosa revista digital New Scientist y fue titulado “Cúrate tu mismo: el poder de la mente sobre la materia”. En él se exponen 5 maneras de explotar nuestro poder mental en beneficio de nuestra salud. Los últimos resultados de las escuelas científicas de vanguardia son incuestionables: nosotros creamos nuestra realidad, y nuestra salud depende de nuestra actitud.

1. PENSAMIENTO POSITIVO

“Todo va a estar bien”. Trata de convencerte a tí mismo, porque el realismo puede ser malo para su salud. Los optimistas se recuperan mejor de los procedimientos médicos como la cirugía de bypass coronario, tienen sistemas inmunes sanos y viven más tiempo, tanto en general como cuando se sufre de cáncer, enfermedades cardíacas e insuficiencia renal ( Annals of Behavioral Medicine , vol 39, p 4 ).

Es bien conocido que los pensamientos negativos y la ansiedad nos pueden hacer mal. El estrés – la creencia de que estamos en riesgo – es el factor desencadenante de reacciones fisiológicas para la “lucha o huida”. Estos mecanismos han evolucionado para protegernos del peligro, pero si estamos en esta situación durante un largo plazo, aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y la demencia.

De lo que los investigadores se están dando cuenta es de que las creencias positivas tienen un efecto positivo también que parece ayudar al cuerpo a mantenerse y repararse.

Tan útil como tener una visión optimista del futuro es tener una visión optimista de sí mismo. Las personas que se ven a sí mismos de una manera más positiva que los demás, tienen una menor respuesta cardiovascular al estrés (Journal of Personality and Social Psychology, vol 85, p 605)

Cualquiera que sea su disposición natural, puede entrenarse para pensar más positivamente.

2. CONFIANZA EN LOS DEMÁS

Su actitud hacia otras personas pueden tener un gran efecto en su salud. Ser solitario aumenta el riesgo de todo, desde los ataques al corazón a la demencia, la depresión y la muerte, mientras que las personas que están satisfechas con su vida social duermen mejor, envejecen más lentamente y responden mejor a las vacunas.

“Las personas que cuentan con una rica vida social y las relaciones cálido y relajado, no se enferman y viven más tiempo”.

La soledad no se trata de pasar más tiempo con la gente. John Cacioppo, de la University of Chicago, Illinois, cree que tiene que ver con nuestra actitud hacia los demás: personas solas llegar a ser excesivamente sensibles a las amenazas sociales y suelen ver a otros como potencialmente peligrosos. En una revisión de estudios previos, publicada el año pasado, se encontró que hacer frente a esta actitud reduce la soledad más eficazmente que dar a la gente más oportunidades de interacción, o la enseñanza de habilidades sociales (Annals of Behavioral Medicine , vol 40, p 218 ).

Si te sientes satisfecho con su vida social, o si tienes uno o dos amigos cercanos, no hay nada de qué preocuparse. “Pero si estás sentado ahí sintiéndote amenazado por los demás y como si estuvieras solo en el mundo, eso es probablemente una razón para tomar medidas”, dijo Cacioppo.

3. MEDITACIÓN

Los monjes han estado meditando en cumbres de montañas durante miles de años, con la esperanza de alcanzar la iluminación espiritual. Sus esfuerzos han mejorado probablemente su salud física también.

Los ensayos que examinaron los efectos de la meditación en su mayoría han sido pequeños, pero han sugerido una serie de claros beneficios. Existen evidencias científicas de que la meditación aumenta la respuesta inmune en los receptores de vacunas y en personas con cáncer, protege contra una recaída en una depresión, alivia enfermedades de la piel…

La meditación podría incluso retrasar el proceso de envejecimiento. Los telómeros, las tapas protectoras en los extremos de los cromosomas, se acortan cada vez que una célula se divide y así desempeñar un papel en el envejecimiento. Clifford Saron, del Centro para la Mente y el Cerebro en la Universidad de California, Davis, y sus colegas, demostraron recientemente que los niveles de una enzima que se acumula en los telómeros eran más altos en las personas que asistieron a un retiro de meditación de tres meses que en un grupo control ( Psychoneuroendocrinology , vol 36, p 664).

Al igual que con la interacción social, la meditación probablemente influye en gran medida en las vías de respuesta al estrés. Las personas que meditan tienen niveles más bajos de cortisol, y un estudio demostró que experimentan cambios en la amígdala, un área del cerebro involucrada en el miedo y encargada de responder a las amenazas ( Social Cognitiva y Neurociencia Afectiva, t. 5, p. 11).

Uno de los co-autores del estudio de Saron, Elissa Epel , una psiquiatra de la Universidad de California, San Francisco, cree que la meditación también puede aumentar “las vías de restauración y mejora de la salud”.

Si usted no tiene tiempo para un retiro de tres meses, no se preocupe. Los estudios de imagen muestran que la meditación puede causar cambios estructurales en el cerebro después de tan sólo 11 horas de formación . Epel sugiere habituarnos a breves “mini-meditaciones” a lo largo del día. Basta tomarse unos minutos en el escritorio para concentrarse en la respiración, por ejemplo.

4. LA AUTO-HIPNOSIS

Peter Whorwell, de la Universidad de Manchester en el Reino Unido, ha pasado gran parte de su vida profesional buscando evidencias científicas para el uso de la hipnosis como tratamiento del síndrome del colon irritable. Esta enfermedad tiene efectos tan terribles que muchos pacientes terminan suicidándose.

Whorwell da a los pacientes un breve tutorial sobre cómo funciona el intestino, después se les proporcionan sensaciones visuales o táctiles – la sensación de calor, por ejemplo – para imaginar que su intestino funciona normalmente. Y funciona. A pesar de esto, Whorwell todavía tiene problemas para convencer a los médicos que lo recetan. “Hemos producido investigaciones incuestionables”, dice. “Sin embargo, la gente se resisten a aceptarlas.”

Parte del problema es que no está claro exactamente cómo funciona la hipnosis. Lo que sí está claro es que cuando estamos hipnotizados podemos influir en las partes del cuerpo a voluntad. Whorwell ha demostrado que, bajo hipnosis, algunos pacientes con colon irritable pueden reducir las contracciones de su intestino, algo que normalmente no controlan conscientemente (Journal of Psychosomatic Research, vol 64, p 621). El revestimiento del intestino también se vuelve menos sensible al dolor.

La mayoría de los ensayos clínicos con hipnosis son pequeños, en gran parte debido a la falta de financiación, pero sugieren que la hipnosis puede ayudar a controlar el dolor, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, obesidad, asma y enfermedades de la piel como la psoriasis y verrugas ( Papeles des Psicólogo , vol 30, p 98). Encontrar un buen terapeuta puede ser complicado,  dice Whorwell.

5. ENCUENTRA TU PROPÓSITO

En un estudio de 50 personas con cáncer de pulmón avanzado, los médicos observaron que aquellos pacientes que tienen una elevada “fe espiritual”, respondían mejor a la quimioterapia y sobrevivieron más tiempo. Más del 40 por ciento estaban todavía vivos después de tres años, en comparación con menos del 10 por ciento de las personas considera que tienen poca fe ( In Vivo , vol 22, p 577). De todas las investigaciones sobre el potencial curativo de los pensamientos, los estudios sobre los efectos de la religión son los más controvertidos.

Algunos investigadores lo atribuyen a un efecto placebo. Sin embargo, otros piensan que lo que realmente importa es tener un sentido de propósito en la vida, sea lo que sea. Tener una idea de por qué están aquí y lo que es importante aumenta nuestra sensación de control sobre los eventos, haciéndolos menos estresantes. En el estudio de Saron de meditación de tres meses, el aumento de los niveles de la enzima que repara los telómeros se correlacionó con un mayor sentido de control y un mayor sentido de propósito en la vida. De hecho, argumenta Saron, este cambio psicológico puede haber sido más importante que la meditación en sí.

Pasar más tiempo haciendo lo que amas, ya sea jardinería o trabajo voluntario, podría tener un efecto similar sobre la salud. La gran novedad del estudio, dice Saron, es “el profundo impacto que tiene sobre la salud vivir tu vida en la forma que creas más significativa”.

Fuente: New Scientist. Adaptación de Create&Share
Imágen: Richard Wilkinson


http://es.paperblog.com/autocuracion-5-maneras-de-explotar-nuestro-...

miércoles, agosto 12, 2015

¿Estoy tranquilo en ese momento?



Es una buena pregunta para que se la haga frecuentemente. O puede preguntar: “¿Qué está ocurriendo en mí en este momento?” Esté al menos tan interesado en lo que pasa en su interior como en lo que ocurre fuera. Si su interior está bien, lo exterior estará en orden. ¿Le desagrada hacer lo que está haciendo? Puede ser su trabajo o puede haber aceptado hacer algo y lo está haciendo, pero parte de usted se resiente y se resiste a ello. ¿Tiene un resentimiento no confesado hacia una persona cercana a usted? ¿Se da cuenta de que la energía que emana por eso es tan dañina en sus efectos que se está contaminando a sí mismo así como a los que lo rodean? Que sus pensamientos y emociones acerca de esa situación sean justificados o no, no causa ninguna diferencia. El hecho es que usted se está resistiendo a vivir el presente, está atrapado en el resentimiento que le dejabloqueado,convirtiendo el momento presente en un enemigo.

En esa toma de consciencia diaria intente recuperar la naturaleza intrínseca de paz, amor,verdad, fortaleza, felicidad que lleva dentro. De esta forma se recarga de energía. De dentro hacia afuera.

La queja y la negatividad no es nunca una forma óptima de manejar cualquier situación. De hecho, en la mayoría de los casos lo mantiene atascado en ella, bloqueando el cambio real. ¿Está usted contaminando el mundo o limpiando el desorden?Usted es responsable de su estado interior; nadie más lo es.

Lo primero es entrenarse para ser consciente de lo negativo que le viene a la mente a menudo,detectarlo sin resistencia y luego soltarlo.

¿Cómo podemos abandonar la negatividad, tal como usted sugiere? Soltándola y reemplazándola por positividad, de esa manera no dejamos espacio para que vuelva a invadir.

¿Cómo suelta un trozo de carbón caliente que tiene en la mano? ¿Cómo suelta un equipaje pesado e inútil que lleva? Reconociendo que usted no quiere sufrir el dolor o soportar la carga más y después dejándola ir.

¿Qué habilidades dormidas debo resaltar, cual es mi propósito de crecimiento? Es bueno proponerse cosas, sintiendo que merecemos lo mejor, no esperando que nadie tenga que ser el que me lo dé, venciendo la pereza, miedos, comodidad..
¿Qué debilidades y hábitos negativos debo soltar?¿pensamientos del pasado, visión negativa, estancado mentalmente? ¿excesiva influencia de otros, comparación, necesidad de aprobación, víctima, que me den respeto, deseos de reconocimiento, de aplausos, tendencia al enfado, a criticar , a controlar o juzgar a los demás?


Si usted tuviera elección, o se diera cuenta de que realmente tiene una elección ¿escogería el sufrimiento o la alegría, la tranquilidad o el desasosiego, la paz o el conflicto? ¿Escogería un pensamiento o un sentimiento que lo separara de su estado natural de bienestar, de su alegría interior?

¿Está defendiendo su derecho a ser inconsciente, su derecho a sufrir? No se preocupe: nadie le va a quitar eso. Una vez se dé cuenta de que cierto tipo de alimento lo enferma ¿continuaría comiendo ese alimento y asegurando que está bien estar enfermo?

Queja y negatividad.¿Eso le está arrebatando la alegría de lo que hace? Si usted desarrolla un patrón mental así, no importa lo que alcance o logre, el presente nunca será suficientemente bueno.

Quejarse es siempre falta de aceptación de lo que es. El que se queja lleva una carga negativa inconsciente. Cuando se queja, se convierte en una víctima. Cuando además se explica mucho el por qué se queja está dando el poder a ello. Así que salga de la situación o acéptela. Lo demás es locura.

Donde quiera que esté, esté plenamente allí. Si encuentra su aquí y ahora intolerable y lo hace infeliz, tiene tres opciones: apartarse de la situación, cámbiela o acéptela totalmente. Si quiere tomar la responsabilidad de su vida, debe de escoger una de esas tres opciones y debe escoger ahora. Después acepte las consecuencias, sin excusas, sin negatividad. No vuelva más sobre ello.

¿O hay algo que usted “debería” estar haciendo pero que no hace? Levántese y hágalo ahora. O como alternativa, acepte completamente su inactividad, su pereza o su pasividad en este momento, si esa es su elección.

¿Está estresado? ¿Está tan ocupado tratando de llegar al futuro que el presente se reduce a un medio de llegar allí? El estrés es causado por estar “aquí, pero querer estar “allí”; o estar en el presente pero querer estar en el futuro. Es una ruptura que desgarra interiormente.

Dé muerte al pasado en cada momento.Usted no lo necesita.Refiérase a él sólo cuando sea absolutamente relevante, para el presente.

Pregúntese a sí mismo qué “problema” tiene ahora mismo, no el año que viene,o mañana ¿Qué está mal en este momento? Usted puede siempre enfrentar el Ahora, pero nunca puede enfrentar el futuro, ni tiene que hacerlo. La respuesta, la fuerza, la acción o el recurso correctos estarán allá cuando los necesite, no antes ni después.

Eckart Tolle, Tomado del poder del ahora.

jueves, julio 02, 2015

Estos son los 60 consejos que una mujer de 60 tiene que decir a otra de 30


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Foto: THINKSTOCK Ampliar foto

Cuando se llega a la tercera década, alrededor de los 30 años, hombres y mujeres atraviesan por la primera crisis de la existencia.  Los hombres es posible que se enfrenten con el tema de la soledad, las mujeres con el paso del tiempo, con el deseo imperioso de casarse, de tener hijos o de formar un hogar.  !Y empiezan a sentirse viejas! A veces, ellas ni siquiera lo consideran, son las personas del entorno las que empiezan a ponerles el tema sobre el tapete. 


La escritora Margaret Manning creo una comunidad en linea pensando en mujeres mayores de 60 años.  Una vez se dio cuenta de que las chicas de 30 años estaban muy compungidas por llegar a esta edad, así que pidió a todas las mujeres de su comunidad que le dieran consejos a estas mujeres, examinalos, algunos te hablaran al oído: 

1- Recuerda que solo tienes una vida; esto no es un ensayo.
2- Intenta ser positiva y buscar el lado bueno de cada experiencia vital.
3- Piensa en el aquí y el ahora.
4- Vive cada día de tu vida de forma plena porque no sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina.
5- Recuerda que la vida puede cambiar en un instante.
6- Ama todas las etapas de tu vida y no temas pasar por ninguna, porque todas y cada una de ellas son mágicas.
7- Aprende a vivir el momento. Si consigues hacerlo cuando eres joven, te ayudará cuando tengas 60.
8- La vida es demasiado corta como para estar preocupándose por algo que ocurrirá en el futuro. Vive el hoy.
9- ¡Sal y disfruta de la naturaleza!
10- Busca un hobby o un empleo que te hagan experimentar las diferentes sensaciones de cada fase de tu vida.
11- Sé tú misma. Envejece con dignidad.
12- Concéntrate en envejecer de forma positiva, no en evitar el envejecimiento.
13- Acepta los cambios de tu cuerpo y de tu mente a medida que vas madurando.
14- Sé sincera contigo misma siempre. Es un proceso de aprendizaje lento, pero vale la pena.
15- Guarda tus recuerdos, pero no seas demasiado dura contigo misma.
16- Virginia Wolf tenía razón; una mujer necesita una habitación para ella sola y 500 dólares.
17- Olvida los estereotipos de la sociedad sobre el envejecimiento.
18- No te preocupes por envejecer. Preocúpate por el aburrimiento.
19- La edad es solo un número, no define quién eres.
20- El tiempo va a pasar quieras o no, así que ¡empieza a vivirlo!
21- No dejes de inspirarte.
22- Vive de una manera sencilla y ahorra. Ejercítate, cultívate, lee y viaja.
23- Cómprate ropa clásica, siempre estará a la moda.
24- No malgastes el dinero en zapatos: los hombres no se fijan en tus pies.
25- No llenes tu vida de cosas ni personas inútiles
26- Sé tú misma; brilla con luz propia. Muéstrate presente, verdadera, consciente y viva en cada momento.
27- No te obsesiones con las arrugas. Cuando empiecen a aparecer en tu cara, piensa que son el mapa de tu vida.
28- Vive con pasión y con amor, con los ojos y el corazón abiertos. Simplemente, sé feliz.
29- Vive el presente; no te preocupes por envejecer. Lo mejor está por venir.
30- Valora los pequeños placeres de la vida; no compliques más las cosas.
31- Quiere y respeta a tu pareja y a tus hijos del mismo modo que quieres que ellos te amen y te respeten a ti.
32- Da tu amor de forma libre e incondicional.
33- Ten hijos cuando quieras tenerlos: no hay un momento clave y específico para ello.
34- Muestra empatía contigo misma y con los que te rodean.
35- Haz muchas fotos, te alegrarás de tenerlas cuando tus seres queridos dejen de estar ahí.
36- Aprende a perdonar desde la juventud.
37- Olvida tus enfados, y deja que la gratitud y la alegría sean tu ley de vida.
38- Ten un círculo íntimo de amigas. ¡Es fundamental!
39- Valora a tu familia. Estarán contigo cuando los demás se alejen. Te apoyarán durante todo el recorrido de tu vida.
40- Nunca te vayas a dormir enfadada contigo misma o con otra persona.
41- Dile a tu pareja, a tus amigos y a tu familia que los quieres todos los días.
42- A los 30 te haces mujer. Aprecia tu belleza.
43- No pierdas el tiempo preocupándote de cosas que no puedes cambiar; cambia las cosas que sí puedes.
44- Sal cuanto antes de una mala relación, no puedes cambiar a la otra persona.
45- ¡Cuida tu piel! Y sonríe con frecuencia.
46- Confía en tus instintos y nunca hables mal de ti.
47- Sé amable contigo misma. No tengas en cuenta lo que no está bajo tu control. Si hay algo que te hace sentir mal, sácalo de tu vida.
48- Aprende a reírte de ti misma. ¡No seas tan seria!
49- Concédete un rato para ti misma cada día; ríete y sonríe a cada momento.
50- Simplemente, sé tu misma. No ansíes la perfección.
51- Si tienes hijos, quiérelos, pero no intentes ser una madre perfecta.
52- Deja que tu hijo sea tu maestro.
53- Sé una guerrera; aprende a disponer de tus propios recursos y a ser autosuficiente.
54- No te dejes guiar por el miedo.
55- No dejes de aprender y refuerza tu mente, tu físico y tu espíritu.
56- Muéstrate agradecida cada día, hasta cuando sea un mal día. Siempre hay una lección por aprender.
57- Acepta los aspectos positivos del envejecimiento, como el hecho de tener menos responsabilidad y más libertad.
58- Muchas batallas se simplifican con la edad.
59- No dejes que nadie te diga que eres demasiado vieja para hacer algo... o demasiado joven.
60- No tengas miedo. Cuando envejezcas, te sentirás bien. La vida y la naturaleza te preparan para cada fase de tu vida.


Ángela R. Bonachera

miércoles, abril 29, 2015

¡Hoy es mi mejor día!




Por ello pongo mi atención en lo bueno que hago y me dirijo hacia mi siguiente meta.

Asumo la responsabilidad de mis actos, de mis fallos, aprendo y tomo la decisión de no repetirlos.

Me miro con los ojos del amor y ante el espejo reconozco que me amo y me apruebo tal como soy.

Doy un paso a la vez para lograr la conexión con la fuente, con mi ser.

Tengo confianza en mi poder personal y cuando necesito ayuda la pido.

Reconozco que el cambio viene de mi interior, que no puedo cambiar a nadie, que si quiero que otro cambie, cambio yo.

Me dejo abrazar por el amor sin temor, ni corazas.

Me planteo metas alcanzables, posibles y luego planeo la siguiente.

Tengo conciencia del aquí y el ahora, suelto el pasado y reconozco que el futuro aún no llega.

Doy gracias a los seres que me acompañan en el transitar de cada día, a quienes me abrazan, comparten mis sueños, me apoyan y me aceptan tal como soy.

Sé que cada oposición es un reto, que me invita a la reflexión, no a la reacción.

Que mi felicidad depende de mí coherencia con mi pensar, sentir y actuar, en consonancia con las leyes del universo.

Sé que vivo para servir.

Ps. Luz Marina Hoyos Duque 

jueves, septiembre 05, 2013




La descodificación biológica original forma parte de las llamadas Terapias Breves. Esta terapia la estructuro Christian fleche a finales del siglo pasado con el nombre de Biodecodage® y/o Decodage Biologique® y tiene su origen en la sistematización de protocolos de trabajo que el realizó.

Se apoya en los preceptos teóricos en la Nueva Medicina a los que Christian fleche le aportó un conjunto de herramientas diagnósticas y terapéuticas que salen de la PNL, la hipnosis, las constelaciones familiares, la genealogía, el estudio de los ciclos celulares memorizados, creatividad, visualización y otros instrumentos que el adaptó para poder acercarse al origen del síntoma. Se ha de decir que se parte de un paradigma en el que la enfermedad es una aliada, una solución, que la enfermedad nos aporta información y que no un proceso a atacar, afrontar, etc.

Este acercamiento no es una verdad absoluta sino que es un trabajo complementario al trabajo medico y/o psicológico y se plantea como un conjunto de hipótesis que van a favorecer que mediante una palabra se llegue a una confidencia ya que veremos luego que en cada enfermedad hay una no expresión de algo vivido y que no ha tenido solución. Por esto llega la enfermedad para poder solucionar algo que se ha quedado dormido en el interior pero que se actualiza con múltiples raíles.

Y como podemos decir esto? Porque los síntomas o la enfermedad pueden ser considerados hostiles, como algo malo a eliminar rápidamente o puede ser vista como un signo, solo un signo o una alarma de una alteración temporal en nuestro organismo, de algo que no acaba de funcionar porque a nivel emocional y vivencial ha habido algo chocante que muchas veces no podemos ni ponerle palabras. La palabra que usa el terapeuta permite llegar a esa situación que se ha vivido de manera chocante. Ahí es donde se descodifica esa memoria tan guardada, se vacía la vivencia interior dolorosa (resentir) y la persona puede volver a la vida con un aprendizaje realizado.

Fuente: Descodificación Biológica Original de Christian Fleche

martes, enero 15, 2013

El secreto de la curación


Hoy la medicina moderna se enlaza con los métodos de curación antiguos para impactar de una mejor manera la salud, el bienestar y la calidad de vida,  entendiendo al hombre como en la antigüedad,  una unidad, un ser integral,   comunión entre  cuerpo,  mente y  espíritu.

Las experiencias y los pensamientos conducen a modificaciones plásticas que repercute en las enfermedades. Hay una verdad que constata la investigación científica  y    la psicoterapia:  las imágenes internas impactan las mismas zonas del cerebro que las imágenes de la realidad externa, por ello las visualizaciones, la imposición de manos, el reiki   ayudan a dejar una impronta sanadora en el cerebro, despiertan la fuerza y los recursos internos. 


domingo, febrero 06, 2011

Hipnosis: hipertensión y Otorrinolaringología

Los pacientes hipertensos necesitan medicación para regular su tensión arterial. Lahipnosis como coadyuvante a la terapia cognitivo-comportamental se ha utilizado para el tratamiento de la hipertensión ( Lynn et al . , 2000). En un estudio piloto, Raskin, Raps, Luskin, Carlson y Cristal (1999), compararon tres grupos de pacientes hospitalizados, uno aprendió autohipnosis, otro recibió la misma atención y tiempo pero sin un procedimiento específico de relajación, y un tercer grupo fue evaluado sin ser intervenido. En el seguimiento se observó que los pacientes del grupo de hipnosis mostraron el mayor descenso en la presión diastólica, seguidos del grupo de sólo atención y, por último, de los que no recibieron intervención. Estos resultados sugieren que añadir hipnosis al tratamiento médico estándar de la hipertensión puede ser beneficioso (Raskin et al., 1999).

Otro estudio más reciente (Gay, 2007) utilizó la hipnosis para reducir la hipertensión de los participantes y comparó los resultados con un grupo control sin tratamiento. Se observó que la hipnosis es eficaz en la reducción de la presión sanguínea tanto a corto plazo como a medio y a largo plazo; el período de seguimiento de este estudio fue de un año (Gay, 2007).

Otorrinolaringología

Según la literatura, la hipnosis puede ser de ayuda en el alivio del tinnitus (la percepción de sonido en el oído humano en ausencia del correspondiente sonido externo), aunque es necesario realizar más investigación para establecer su eficacia. Attias, Shemesh, Shoham, Shahar y Sohmer (1990) compararon la eficacia de la autohipnosis en pacientes con tinnitus con dos grupos control, uno en el que los participantes recibieron un estímulo auditivo en el oído con tinnitus, y otro de lista de espera que no recibió tratamiento formal. Los autores encontraron que el 73% de los pacientes del grupo de autohipnosis informó de la desaparición del tinnitus durante las sesiones de tratamiento, comparado con el 24% de los participantes del grupo del estímulo auditivo breve. Además, el grupo de hipnosis fue el único que mostró una mejora significativa en el perfil de síntomas de tinnitus a largo plazo (2 meses).

Asimismo, Attias et al. (1993) compararon la eficacia de la autohipnosis, el enmascaramiento y el prestar atención a las quejas del paciente en el alivio del tinnitus. En los resultados se encontró que la autohipnosis redujo significativamente la intensidad del tinnitus, ya que los pacientes de este grupo informaron de una mejora significativa en 7 de 10 síntomas molestos comparados con las otras condiciones del estudio. Ross, Lange, Unterrainer y Laszig (2007) analizaron los efectos terapéuticos de la hipnosis en el tinnitus subagudo y crónico en un estudio longitudinal controlado con una muestra de 393 pacientes.

Los resultados al final del tratamiento revelaron mejoras muy significativas en los pacientes. Un 90.5% de los pacientes con tinnitus subagudo y un 88.3% de los pacientes con tinnitus crónico puntuaron más bajo en el Cuestionario de Tinnitus. Los efectos en los grupos de tratamiento fueron superiores a los de los grupos control de lista de espera. Asimismo, se encontró una mejora en la calidad de vida relacionada con la salud en los grupos de tratamiento. Los autores concluyeron que un tratamiento de 28 días que incluya la hipnosis puede ser significativamente útil en la reducción de las molestias del tinnitus así como en la mejora de la calidad de vida relacionada con la salud de estos pacientes.

En un estudio longitudinal no aleatorizado (Maudoux, Bonnet, Lhonneux-Ledoux y Lefebvre, 2007) se aplicó una intervención hipnótica a 49 pacientes con tinnitus crónico. Los resultados mostraron que todos los pacientes informaron de ser capaces de modular su tinnitus mediante la autohipnosis y las puntuaciones de todos ellos en un cuestionario de tinnitus disminuyeron significativamente. Aunque estos resultados tienen que ser replicados y comparados con un grupo control, este ensayo clínico, junto con los otros estudios mencionados, indica que la hipnosis es una técnica prometedora en el tratamiento del tinnitus.

Fuente: M. Elena Mendoza y Antonio Capafons
Universitat de València
en la web papelesdelpsicologo.es

martes, febrero 01, 2011

El psicologo online y la hipnosis

El psicologo online y la hipnosis


Escrito por psicodistancia
Añadido: 01 de Feb, 2011 / Veces vista: 7 / Comentarios: 0

Supongo que Ud., querido lector que está leyendo este artículo atraído por su título tendrá su mente llena de estereotipos y creencias en torno al tema, como todos.  Sin embargo, no solo no va a encontrar en este texto argumentos a favor de la “hipnosis de espectáculo” sino que encontrará precisamente todo lo contrario. El objetivo de este escrito no es otro que precisamente desmarcar lo que es la hipnosis clínica de la hipnosis circense, para no llevar a engaño a muchas personas que creen que “siendo hipnotizados” pondrán punto y final a sus problemas. Alguien lo resumió bastante bien cuando dijo: “La hipnosis de la TV es una caricatura de la auténtica”. No solo no espero defraudarle con la aclaración de estos malentendidos,   sino todo lo contrario...  ayudarle a conocer científicamente y correctamente qué hay de cierto y qué hay de falso en todo lo relacionado con la hipnosis. Así que, vamos allá.
¿QUÉ ES?
Si bien etimológicamente, el término hipnosis procede del vocablo griego “hypnos” que significa sueño, el significado actual de la palabra poco o nada tiene que ver con el mismo.
Hoy por hoy casi todo el colectivo profesional que hacemos uso de esta técnica parece estar de acuerdo con la definición que propuso la APA (American Psychological Association) que la definió como un “procedimiento durante el cual profesionales de la salud o investigadores sugieren al paciente, o sujeto de la experiencia, cambios en sensaciones, percepciones, pensamientos o conductas”. Es decir, la hipnosis no es un tipo de terapia, es una técnica que puede ser utilizada como facilitador o catalizador de determinadas terapias. Por lo tanto, un primer aspecto que ya debería quedar claro es que nadie puede autodenominarse “hipnotizador , “hipnólogo” o cosas por el estilo ya que no es una disciplina en sí misma, ni mucho menos, si no simplemente una técnica terapéutica más situada en mismo plano que las técnicas de relajación, la entrevista clínica o los autorregistros.
¿EN QUE CONSISTE?
Habiendo ya dejado claro que el tipo de hipnosis al que este artículo se refiere es la hipnosis clínica y teniendo ésta ya acotada como “técnica catalizadora de diferentes terapias” diremos que consiste en la inducción de un estado de relajación profunda para intentar persuadir al paciente o sujeto de la experiencia de efectuar cambios en diferentes aspectos de su conducta. Así por ejemplo, un individuo con problemas de tabaquismo o de bulimia puede ser objeto de ésta técnica con el fin de crear una asociación desagradable con el tabaco o con la comida ingerida fuera de horas. De esta manera, se puede conseguir un “punto de freno” a la hora de que el individuo se encienda un cigarrillo o asalte la nevera de madrugada. Si bien ha de quedar claro que si el individuo quiere fumarse ese cigarrillo o ingerir esas calorías lo hará con absoluta normalidad. No es muy distinto su uso clínico del uso que la hipnosis tiene, por ejemplo, en deportes de élite. Todos hemos visto en las retransmisiones televisivas de atletismo cómo el saltador de altura inicia un protocolo previo al salto con manos en las sienes, visualización de todos los movimientos de la ejecución, etc... que no es otra cosa más que tomar conciencia de todo el entrenamiento previo en imaginación que los atletas llevan a cabo cuando preparan este tipo de competiciones. Evidentemente esto no significa que procederán al salto con éxito, pero sí sirve para ganar autoconfianza en el momento de máxima tensión deportiva. Eso sí, en última instancia, la superación o no del salto dependerá de muchos otros factores. Operativamente proceder a efectuar una sesión de hipnosis clínica supondría atravesar varias fases:
1ª fase
El terapeuta presenta la técnica al paciente o sujeto de la experiencia aclarando conceptos y desterrando mitos acerca de la misma. En esta fase, es de gran utilidad alcanzar un buen nivel de confianza terapeuta-paciente con el fin de desterrar recelos o miedos que pudieran aparecer para el buen desarrollo de la sesión. Al iniciar el procedimiento se persigue alcanzar un grado alto de concentración y la sensación corporal de pesadez. Es escenario ha de ser el apropiado, esto es, la persona ha de estar cómodamente sentada o tumbada con lo ojos cerrados,  con un nivel de ruido ambiente bajo y óptimas condiciones de temperatura y luminosidad.
2ª fase
Con el paciente o sujeto de la experiencia relajado se avanza en el proceso hipnótico con sugerencias por parte del terapeuta, con voz suave y uniforme, que incitan a profundizar más aún en ese relax. En este estadío el individuo puede experimentar la sensación de no movimiento, es decir, si quisiera moverse tendría la sensación de no poder hacerlo aunque en pocos segundos, en cuanto  se activara mínimamente, lo podría hacer con total normalidad.
3ª fase
En esta tercera fase, la relajación ha de ser total y es el momento en el que se lleva a cabo el trabajo encaminado a conseguir el objetivo terapéutico. Por ejemplo, en el caso del tabaquismo o de la bulimia, se intentarían crear asociaciones desagradables con el cigarrillo o con la comida fuera de horas o excesiva. Sugestiones como “imagina que cada calada a un cigarrillo es como inhalar el humo del tubo de escape de un vehículo” o “imagina que ese bocadillo de madrugada que pretendes ingerir está en mal estado o desprende un olor nauseabundo” son el tipo de instrucciones hipnóticas que se facilitan al individuo en esta fase. La repetición de las mismas enriqueciéndolas con el mayor número de detalles posibles (color, textura, olor, sonido, etc...) y el aumento de la intensidad de las asociaciones son lo que hará que aumente la posibilidad de que ese “punto de freno” sea efectivo en estado de plena vigilia. Alcanzar los estados propios de la 1ª y 2ª fase supone relativamente poco tiempo. Casi todo el mundo alcanza ese estado pasados 10 o 20 minutos. En cambio una relajación profunda no todo el mundo es capaz de conseguirla, costando ésta bastante más tiempo. Por ello, es pertinente efectuar lo que se denominan “pruebas de susceptibilidad a la hipnosis” que es un modo rápido y fiable de determinar con quien y con quien no puede ser útil aplicar esta técnica. Estas “pruebas de susceptibilidad” suelen consistir en inducir a la relajación instándole a elevar un brazo “como si de una pluma mecida por el viento se tratase” o a “entrelazar los dedos de ambas manos de manera que imagine que están unidas de un modo macizo como si de un bloque de mármol se tratase”. Los individuos que tras unos minutos reportan que han alcanzo una u otra sensación serían individuos susceptibles de ser hipnotizados clínicamente. Por otra parte, no solo el novelesco y literario péndulo se ha confirmado como bastante ineficaz sino que ésta principalmente se lleva a cabo  con los ojos cerrados y si se prefiere llevar a cabo con los ojos abiertos es mejor inducir a la relajación concentrando la mirada en un punto fijo estático, no dinámico.
MITOS, LEYENDAS Y MALENTENDIDOS
Sin discutir la utilidad que la hipnosis circense, televisiva o de espectáculo tiene a nivel de entretenimiento que sería similar a la utilidad de los espectáculos de magia; lo cierto es que ha terminado por perjudicar bastante el buen uso clínico de ésta técnica siendo necesario dedicar un tiempo en consulta antes de llevarla a cabo para aclarar al paciente que lo que ha visto en televisión no es ni real ni en lo que consiste la hipnosis. En el espectáculo en sí se entremezclan además diferentes factores. El montaje propiamente dicho en el que colaboran algunos sujetos del público que de fracasar la buena marcha del número simularán haber alcanzado trances hipnóticos normalmente cómicos. Pero también es cierto que está presente las ganas de creer en esto que mucha gente tiene y los sujetos capaces de cualquier cosa por exhibirse. Con todo esto en marcha sin duda el resultado entretendría al más pintado.
Mis respectos a los profesionales de este campo del ilusionismo pero, al mismo tiempo, no conviene confundir una cosa con otra.
¿PARA QUE SIRVE?
Circulan todo tipo de aseveraciones al respecto del uso de la técnica hipnótica si bien no hay evidencia experimental y científica de muchas de ellas. En realidad, proporcionar un listado de problemas con los que se ha utilizado alguna vez la hipnosis puede no tener mucho sentido, dado que es una técnica.
Conviene huir de la fascinación o devoción por la técnica. Hace escasos días una persona me planteaba la siguiente consulta vía correo electrónico: “Me gustaría que informaran del tratamiento de la ansiedad con hipnosis”; a lo que le tuve que contestar que es un punto de partida equivocado que un paciente intente sugerir las técnicas terapéuticas al psicólogo. En otra ocasión, una lectora de la revista contactó conmigo por teléfono pidiendo que se le hipnotizara para superar un problema de ataques de ansiedad. En esta ocasión, igualmente, es pertinente hacerle comprender a la persona que quien decide usar una u otra técnica terapéutica siempre ha de ser el profesional de la salud formado para ello. Y, además, que en ningún caso someterse a una sesión de hipnosis implica solucionar tal o cual problema.
Sin duda en ambos ejemplos se observa una clara influencia mediática al respecto del uso de la hipnosis. Influencia mediática que desaprensivos autoinvestidos como mentalistas, hipnotizadores o hipnólogos (recuerdo al lector que, como tal, ese título es absurdo en sí mismo) aprovechan ese río revuelto para sacar tajada económica.
Es en estos casos cuando la hipnosis si puede entrañar algún riesgo para el la estabilidad emocional del sujeto que se somete a esta experiencia más por las creencias con las que acude a consulta y por la nula formación del “oportunista” que por el riesgo de la técnica.
Desde aquí os insto a huir de ese tipo de circuitos y acudir a profesionales acreditados y serios.
UNA REFLEXION FINAL
Quizá haya desilusionado a más de uno poniendo sobre la mesa que la hipnosis circense no es real del mismo modo que el conejo que sale de la chistera ya estaba allí cuando el mago enseña el interior vacío. No por ello hay que restarle mérito al profesional del espectáculo. En realidad, lo tiene. Cuanto más sorprenda el truco y más difícil resulte encontrar una explicación más mérito hay detrás del trabajo del ilusionista. Pero, por otra parte, cuando ese ilusionismo puede inducir a error al respecto de técnicas psicoterapéuticas como la que nos ocupa, modestamente creo que no está de más poner los puntos sobre las íes.
R. Rodriguez










Fuente: http://www.articulo.org/articulo/33062/el_psicologo_online_y_la_hipnosis.html

Hipnosis y Obstetricia: estudios

La hipnosis también se ha utilizado en la obstetricia para facilitar el parto. Según la revisión de Pinnel y Covino, (2000), los estudios al respecto informan que las pacientes que utilizaron hipnosis tuvieron una mayor satisfacción con la experiencia de dar a luz (Freeman, MacCauley, Eve y Chamberlain, 1986); un parto más corto (Brann y Guzvica, 1987; Jenkins y Pritchard, 1993), y un menor uso de medicación y analgésicos durante el parto (Jenkins y Pritchard, 1993).

Una revisión posterior realizada por Cyna, McAuliffe y Andrew (2004) informó de la existencia de estudios en los que la utilización de la hipnosis ayudó a las madres a necesitar menos analgesia y menos medicación para el dolor en el parto. Los autores concluyen que, dados los posibles beneficios de utilizar hipnosis en estos casos, son necesarios más estudios bien diseñados para confirmar estos efectos de la hipnosis durante el parto. También existe evidencia de que la hipnosis facilita el embarazo de mujeres que se someten a intervenciones de fertilización in vitro (Levitas et al, 2006).

Por último, recientemente, Brown y Hammond (2007) revisaron los beneficios y la eficacia de la hipnosis en obstetricia y partos. En los estudios analizados, se encontró que la hipnosis ayuda a reducir significativamente los dolores de parto y la necesidad de medicación durante y después del parto. Además, la hipnosis mostró ser eficaz como coadyuvante al tratamiento médico de un parto prematuro de cuatrillizos. Los autores sugieren la realización de estudios clínicos aleatorizados para evaluar y establecer la eficacia de la hipnosis en esta área (Brown y Hammond, 2007).
Fuente: M. Elena Mendoza y Antonio Capafons
Universitat de València
en la web papelesdelpsicologo.es

domingo, noviembre 07, 2010

REENCARNACIÓN: Investigaciones de la DRA. WAMBACH

¿Es la reencarnación una hermosa fantasía o una realidad? Tras la hipnosis, mucha gente asegura que puede recordar vidas pasadas y parece poder describirlas en gran detalle. ¿Son reales o sólo fantasías? ¿Puede ser esto comprobado científicamente? ¿Se ha recopilado y analizado información para comprobar o desmentir estas hipótesis?



En la comunidad científica, una hipótesis no será aceptada hasta que la evidencia muestre que hay altas posibilidades de que sea cierta. Sin embargo, se sabe que la comunidad científica pondrá la prueba bajo reexaminación. Por lo tanto, no es de sorprenderse que la investigadora en cuestión, la doctora Helen Wambach, psicóloga, haya mantenido una actitud de cuestionamiento con respecto a su estudio sobre la reencarnación. De hecho, personas de su círculo indicaron que Wambach quería “desacreditar” la reencarnación. Los libros de la doctora Wambach Reviviendo vidas previas (Reliving Past Lives) y La vida antes de la vida (Life Before Life), publicados en 1978 por Bantam Paperback Books, trataban sobre la evidencia de la reencarnación bajo hipnosis, y describían sus investigaciones en detalle. En la primera mitad de su libro, Wambach habló sobre cómo se interesó por los fenómenos espirituales, y qué la llevó a comenzar sus estudios. También les contó a los lectores su experiencia de estar confundida y hasta cínica. Sin embargo, decidió continuar con su investigación después de encontrar lo que creyó ser información verídica entre la vasta cantidad de datos recogidos. En la segunda mitad del libro, describe los datos que juntó y su análisis.
A fines de los años 60, Wambach llevó a cabo un estudio de 10 años sobre recuerdos de vidas previas, con 1.088 sujetos bajo hipnosis. Para mayor precisión histórica, la doctora Wambach hizo preguntas específicas sobre la época en la cual la gente vivía y preguntas sobre la vida cotidiana en tales épocas.
La Sociedad Americana de Hipnosis Clínica describe la hipnosis como un estado de absorción interna, concentración y atención enfocada. La hipnosis es un procedimiento durante el cual un profesional médico, o investigador, guía al sujeto a experimentar cambios de sensaciones, percepciones, pensamientos, o comportamiento, es decir, un estado de conciencia alterado. En base a las diferencias en las ondas cerebrales, estar bajo hipnosis no es similar al sueño, sino similar a la meditación tradicional budista o taoísta. Bajo tales condiciones, la gente posiblemente podría usar su tercer ojo para observar sus vidas previas.
Bajo la terapia de la regresión a una vida previa, la persona se puede identificar con un cierto individuo de una particular época anterior. Aparentemente, experimentará todo lo que el individuo experimentó en ese momento de tiempo particular, y podrá comunicarse verbal u oralmente en un idioma antiguo. Interesantemente, tras despertar de la terapia de regresión, el individuo ya no será capaz de reconocer el idioma antiguo. A veces, la personalidad presente del individuo puede participar con un rol pasivo en la regresión, esto quiere decir que el individuo observará la vida previa como si estuviese mirando una película. Podrá escuchar las palabras sin entender lo que se dice.
Durante la sesión de hipnosis, el individuo hipnotizado puede recordar el tiempo y lugar de los eventos, pero de alguna manera mezclarlos con su personalidad de esta vida o de la vida previa. Puede ser capaz de saber el tiempo y lugar del recuerdo particular. Por ejemplo, cuando se le hizo una pregunta específica a un individuo hipnotizado sobre la época y el lugar, él vio una fecha de la era Cristiana.Esto nos dice que marcar el lugar y tiempo exactos del recuerdo puede ser difícil, aunque algunos individuos hipnotizados pueden ser capaces de señalar el lugar en un mapa.
Tras un meticuloso análisis de los datos, la doctora Wambach concluyó que la información reunida bajo la hipnosis era, con respecto a documentos históricos disponibles, “increíblemente precisa”, con la excepción de 11 sujetos. Por ejemplo, un individuo dijo que tocaba el piano en el siglo XV, cuando el piano en realidad fue inventado dos siglos más tarde.
Entre los once sujetos, nueve dieron información que difería sólo un poco del marco histórico de la época. Es sorprendente que sólo un 1% de la población fue imprecisa en la información proporcionada bajo la hipnosis. Está claro que si todos esos recuerdos son meras ilusiones, es imposible un índice tan bajo de errores.
La doctora Wambach hizo preguntas específicas sobre la época, incluyendo la posición social, raza, género, vestimenta, utensilios, dinero, vivienda y por el estilo. Utilizó gráficos y tablas para registrar la información para que sea más fácil de comparar con la de la época correspondiente.
Con respecto a la posición social, Wambach clasificó a la gente como clase alta, clase media y clase baja. Encontró que su población podía ser separada en 10% de la clase alta, 20-35% de la clase media y el restante 55-70% de la clase baja. A pesar de que la proporción de los casos de clase media era relativamente más alta alrededor del año 1.000 a.C., la proporción cayó más tarde, y volvió a subir después del 1.700 d.C, comparable con la del 1.000 a.C.
Documentos históricos muestran que durante esa época, los artesanos y los comerciantes se encontraban principalmente cerca del mar Mediterráneo Este. Las empresas comerciales estaban bien establecidas. Sin embargo, aproximadamente un 60-77% de la población vivía en o por debajo del nivel de la pobreza. Usaban ropa hecha por ellos mismos y vivían en casitas simples con techos de paja. La mayoría eran campesinos que trabajaban todos los días en el campo. Ninguno de los individuos hipnotizados recordaba ser una figura histórica famosa. Aquellos que recordaban tener una posición social alta parecían estar bastante insatisfechos con sus vidas, como si el estar vivo fuese una carga. Aquellos que recordaban ser un campesino o un miembro de una tribu primitiva parecían estar contentos con sus vidas. La evaluación de los datos sugiere que es muy improbable que estos recuerdos provengan de la imaginación del individuo. Generalmente, la gente se imagina a uno mismo como una figura histórica famosa o un noble y no como algo tan mundano como un campesino o un miembro de una tribu primitiva.
La vestimenta de los sujetos durante su vida previa también se correspondía con los registros históricos. Por ejemplo, un sujeto que vivía alrededor del año 1.000 a.C. en Egipto describió distintos tipos de prendas de vestir usados por las clases altas y las clases bajas. Las clases altas vestían una túnica blanca de algodón de largo medio o largo completo. Las clases bajas vestían algo como un tipo de pantalones exóticos que se envolvían desde la cintura hacia abajo. Los investigadores consultaron registros históricos de vestimentas utilizadas durante los respectivos períodos y por lo tanto pudieron compararlos con las descripciones de estos sujetos. Se encontró que las descripciones eran correctas. También estamos bastante seguros de que estos sujetos no estaban familiarizados con lo que vestían los antiguos egipcios.
Una mujer recordó que fue un caballero en el 1.200 d.C. Dijo que, “Siento que es poco viable. Debo tener ilusiones”. Continuó diciendo, “Bajé mi cabeza para ver mi pie. Vi un par de botas con puntas triangulares. Pensé que serían de punta redonda, como la armadura que vi en el museo.” Más tarde, encontró tales botas de punta triangular en una enciclopedia. Según la enciclopedia, este tipo de botas se usaban en Italia antes del 1.280 d.C. Recordó que estaba en Italia en ese tiempo, ya que murió en el 1.254.
Es difícil explicar estos fenómenos como ilusiones. Pero quizás no sean aceptados fácilmente por la ciencia moderna como evidencia para el concepto de la reencarnación.
Por supuesto, el lector debería juzgar por sí mismo si la reencarnación existe o no. Debería juzgarlo basándose en su experiencia personal y sistema de creencias. Este artículo es para aumentar su interés sobre el tema. No obstante, lo deseemos o no, la reencarnación es parte de nuestra cultura.
Datos a tener en cuenta:
1) La investigación científica ha descubierto muchos casos de recuerdos anteriores a la vida entre niños pequeños. Estos recuerdos fueron estudiados, clasificados y confirmados a través de rigurosas investigaciones.
2) Los detalles que los sujetos recordaron sobre sus vidas previas corresponden con los registros históricos. Aún más, hay una gran coherencia entre recuerdos anteriores a la vida de la misma época y regiones geográficas.
3) Los sujetos recordaron idiomas antiguos y palabras que no aprendieron durante esta vida. Además, después del estado hipnótico ya no podían hablar ni entender esos idiomas.
4) Algunos sujetos, entre familiares, amigos, o incluso extraños, recordaron a las mismas personas y detalles independientemente.
5) El recordar angustias y eventos de vidas previas contribuyó decisivamente a tratar y a menudo a aliviar los problemas y enfermedades que sufrían hoy, tales como el terror y dolores duraderos.
(continúa)
fuente: http://www.lagranepoca.com

domingo, abril 25, 2010

Plasticidad del cerebro abre infinitas posibilidades a la transformación humana

En el siguiente articulo encontrarás según investigaciones científicas la conexión entre el budismo y la neuropsicología, la teoría de que nuestras neuronas con el tiempo se desgastan es revaluada, existen técnicas para generar nuevas redes neuronales, y mejorar trastornos como el de los obsesivo compulsivos, te invito a realizar el recorrido por el artículo.
Querer es poder
La impresionante plasticidad del cerebro abre infinitas posibilidades a la transformación humana
…desde hace siglos los budistas sostienen que tenemos la capacidad de convertir el dolor en sabiduría, la envidia en compasión, la angustia en esperanza; que tenemos en nuestra mano la posibilidad de borrar las heridas del pasado y esculpir un futuro. Podemos aprender a ser felices y plenos.

En los reinos de la ciencia, sin embargo, siempre se había pensado lo contrario. El cerebro, el capitán general de nuestro comportamiento y nuestro sentir, es inamovible, decían. No sólo no se puede cambiar, añadían, sino que a lo largo de la vida vamos perdiendo neuronas que nunca más se vuelven a recuperar.

Fatalidad irreal

Pero los últimos años de investigación neurocientífica demuestran que semejante fatalidad no es real. Más bien todo lo contrario. Y he ahí que la ciencia demuestra los principios del budismo: con la intención, con la voluntad, con el deseo se cambia lo que antes se consideraba escrito en piedra: la arquitectura cerebral.

Desde hace dos décadas el Dalai Lama se reúne periódicamente con neurocientíficos occidentales con el objetivo de aunar dos aproximaciones con orígenes muy diferentes, pero con el objetivo común de comprender la mente humana, su realidad y los caminos para alcanzar el bienestar. De estos encuentros han salido infinidad de proyectos y datos muy valiosos.

El Dalai Lama ha insistido desde el principio en que la fuerza de la mente puede cambiar el cerebro y con él nuestra manera de vivir y de crear el mundo que nos rodea. Sin embargo, ésta era una hipótesis difícil de aceptar para los científicos.

La reunión de 2004 en Dharamsala (India) entre ciencia y budismo tuvo como tema de discusión la mencionada propuesta de Su Santidad. Parece que los investigadores han tenido que plegarse a las evidencias de los estudios y dar la razón al budismo.

La periodista científica Sharon Begley ha recogido el encuentro en el libro Train your mind, change your brain (entrena tu mente, cambia tu cerebro), que acaba de publicarse en Estados Unidos, y en él se puede leer la siguiente cita de Michael Merzenich, un neurocientífico de la Universidad de California-San Francisco (EEUU), que testifica el cambio de pensamiento: “cada momento elegimos y esculpimos cómo va a trabajar nuestra siempre cambiante mente, elegimos quién seremos en el momento siguiente”. O dicho de otro modo, somos libres para decidir qué tipo de persona deseamos ser.

La piedra filosofal

La piedra filosofal para la transformación mental es una mezcla del querer es poder, es decir, de la voluntad, la intención o la fuerza de la mente y de la impresionante plasticidad del cerebro. Al igual que el entrenamiento físico fortalece los músculos, el entrenamiento mental modifica los circuitos del cerebro en la dirección que deseamos.

Si uno se empeña y lo desea puede construir y potenciar los circuitos de la felicidad, de la armonía, de la empatía y todo el etcétera que se quiera. Para los budistas el entrenamiento mental por excelencia, la herramienta para cambiar el cerebro y la realidad, es la meditación.

Así, el Dalai Lama habla del arte de la felicidad y cuenta su propio cambio gracias a la meditación. Explica que cuando era joven se enfadaba con mucha frecuencia y sentía rabia. Ahora, tras muchos años de meditación, esas emociones se han esfumado y no es porque pueda controlarlas, sino porque ni siquiera se presentan en su vida.

Pero por supuesto no hace falta ser un monje budista para disfrutar de los efectos transformadores y creativos de la meditación. David Lynch, el siempre sorprendente director de cine, en su libro Catching the big fish (Atrapar el pez grande), explica cómo esa técnica ha influido en su creatividad y en su consciencia: “cuando buceas en tu interior, el auténtico ser está ahí y la verdadera felicidad está ahí. Hay un océano enorme, sin límites, de ella”.

Nuevas cualidades

La meditación permite cultivar cualidades nuevas que poco a poco se van incorporando de forma natural a la vida cotidiana. En un principio hay que tener la voluntad para dirigir la mente hacia el lugar que deseamos y de este modo se comienzan a formar nuevas conexiones cerebrales que son primero caminos y con el tiempo se convierten en autopistas cerebrales para la alegría, la compasión, la empatía…

Para eliminar los pensamientos o emociones negativas no hay que luchar contra ellas sino reemplazarlas por otras positivas. Decir “no a la guerra” es seguir dando protagonismo al conflicto, afirmar “sí a la paz” crea un nuevo circuito y borra la huella de la guerra.

Numerosos experimentos han demostrado que la práctica de la meditación altera la geografía neuronal de modo que se potencia la actividad en áreas relacionadas con las emociones positivas, el bienestar y la felicidad. “Lo que estamos viendo es que la felicidad no es simplemente un estado, sino que es un producto de habilidades que se pueden mejorar con entrenamiento mental”, afirma Richard Davidson de la Universidad de Wisconsin-Madison (EEUU), uno de los primeros investigadores en llenar el cráneo de los monjes budistas de electrodos.

Y de nuevo no es necesario ser un monje budista o pasar horas en estado meditativo: se ha visto que incluso las formas más básicas de entrenamiento mental producen efectos positivos. Se puede considerar como si se educara a un niño jugando, pero en este caso el niño es nuestro propio cerebro.

Es lógico que los efectos en el cerebro de los monjes sean mucho más significativos, pero con tan solo una semana de meditación ya se pueden observar cambios en el cerebro de personas que nunca antes habían practicado esta técnica. La diferencia es que están más activas las áreas asociadas con el bienestar y el pensamiento positivo.

Una clave muy importante para la transformación es la observación de uno mismo, ese buceo interior del que habla David Lynch.

Experimento de Schwartz

Un ejemplo clarificador de esta mirada interior es un experimento realizado por Jeffrey Schwartz, neuropsiquiatra de la Universidad de California-Los Ángeles (EEUU), con personas que padecían trastorno obsesivo compulsivo – la patología de las manías como el personaje de Jack Nicholson en Mejor Imposible que no dejaba de lavarse las manos y cada vez estrenaba una pastilla de jabón.

Schwartz, budista y practicante de la meditación, quiso comprobar el potencial terapéutico de ésta. Siguiendo la idea de lo que se conoce como meditación consciente, es decir, observar lo que ocurre en el interior sin juzgar, enseñó a sus pacientes a separarse de su enfermedad; a observar los síntomas con la parte más lúcida de ellos mismos reconociendo que sólo eran manifestaciones de su trastorno.

Una semana de entrenamiento fue suficiente para que los pacientes afirmaran que sentían que la enfermedad había dejado de controlarlos. Pero lo más extraordinario y sorprendente para los científicos fue que las pruebas de imagen cerebral demostraban que sus redes neuronales habían cambiado. La simple educación mental había reducido la actividad en los circuitos cerebrales que causan la enfermedad.

Se han obtenido resultados similares en casos de depresión, pero no hace falta sentirse mal para comenzar a entrenar la mente y modificar nuestras vivencias. De hecho, otro de los principios fascinantes del budismo es que afirma que la realidad exterior es el producto de nuestras proyecciones. De modo que si se modifica el interior, el resto también cambiará.

La influencia del entorno

Hay quienes aseguran que todos deberíamos hacernos preguntas sobre nuestros conflictos internos a la vista de los que se producen en el mundo. Quizá una de las zonas donde los conflictos son más profundos es en Oriente Próximo. Y precisamente en la Universidad Bar Ilan de Israel, bajo la dirección de Phillip Shaver y Mario Mikulincer, se han llevado a cabo varios experimentos con conclusiones particularmente interesantes para esa zona del planeta.

Un grupo de estudiantes israelíes judíos evaluó a otro grupo de estudiantes. Aunque los examinados eran todos judíos, Shaver y Mikulincer manipularon los datos e hicieron creer a los examinadores que algunos de ellos eran árabes.

Como seguramente muchos supondrán, la percepción de los evaluadores fue mucho más negativa cuando pensaban que estaban ante un árabe. Los encontraban impulsivos, vagos, conflictivos… Pero hay esperanza.

Cuando los científicos hicieron a los examinadores que recordaran momentos en los que alguien les daba amor, las calificaciones cambiaban radicalmente. Ya no había diferencia alguna en la percepción de judíos y árabes.

Los experimentos se repitieron empleando distintos tipos de imágenes mentales, por ejemplo, sentirse rodeado de gente que te ama, te apoya y que está dispuesta a ayudarte y los resultados fueron siempre los mismos.

Conclusión conmovedora

La conclusión es conmovedora y esperanzadora. Los recuerdos de amor, de apoyo, activan circuitos mentales relacionados con la sensación de seguridad emocional, de solidez y de autoestima. Entonces el mundo y las personas que nos rodean se ven a través de ese cristal y lo que se percibe es tolerancia, comprensión, apertura y empatía.

Cuando el mundo interior está en paz y armonía, el mundo exterior se contagia de esa paz y armonía. Y aquí es donde volvemos a encontrarnos con el budismo. Una de las formas principales de meditación está orientada a la compasión y su objetivo es entrenar la mente para alcanzar una profunda empatía por todos los seres vivos. Entre las técnicas que los budistas emplean para potenciar la compasión está revivir el amor de la madre.

Continuando con los cuidados maternos, llegamos a la parte más extraordinaria del asunto. Con el “querer” se puede incluso doblegar la genética, burlar el supuesto determinismo del ADN.

Los cambios que incorporamos a nuestro comportamiento a base de cultivar lo mejor de nosotros mismos se transmiten a las generaciones futuras igual que ocurre con el color de los ojos o de la piel. La ciencia lo ha constatado con animales de laboratorio en los que es posible hacer un estudio tan complejo.

Amor maternal recuperado

Los trabajos de Michael Meaney de la McGill Universitiy en Montreal (Canadá) han demostrado que ratas nacidas de madres poco amorosas repetían el comportamiento de sus progenitoras con sus propias crías. Sin embargo, cuando las hijas de las descuidadas madres eran criadas por otras cariñosas y solícitas dejaban de lado la genética y se volvían como sus progenitoras adoptivas.

En la siguiente generación, aquellas que estaban abocadas por sus genes a no ocuparse de sus vástagos dieron un golpe de timón y cambiaron el curso de su descendencia. Si algo así se puede lograr con sólo el instinto animal, imaginemos hasta dónde se puede llegar con la voluntad consciente. Definitivamente “querer es poder”.


Fuente: Tomado Mega tendencias el 25 de abril de 2010 del sitio web http://www.tendencias21.net/Querer-es-poder_a1989.html

lunes, marzo 01, 2010

Los científicos aseguran que la hipnosis también cura

SALUD: UNA POLÉMICA HERRAMIENTA QUE VUELVE A TENER PROTAGONISMO

En Estados Unidos, la medicina utiliza hipnosis en el tratamiento de patologías tan diversas como disfunciones sexuales, fobias, ataques de pánico y reuma, pero también da buenos resultados contra la bulimia y la anorexia.

Georgina Elustondo. gelustondo@clarin.com

Huele a misterio. A cosa rara... Su zigzagueante recorrido a lo largo de la historia, la ha llevado a tutearse, con idéntica afinidad, con personajes de lo más contradictorios: desde científicos e intelectuales de renombre internacional, hasta fanáticos de lo esotérico, curanderos de dudosa fama y controvertidos defensores de la teoría de la reencarnación. Sin embargo, la hipnosis camina los primeros pasos del tercer milenio con un status distinto —y hasta inédito—: la ciencia reflotó su valor terapéutico y la medicina la incorporó en el tratamiento de patologías tan diversas como trastornos de alimentación, jaquecas y ataques de pánico, entre otras.

"Hace veinte años analizarse era un valor en sí mismo, pero la gente ya no quiere hacer tratamientos largos, necesita resolver problemas con mayor rapidez. Y es en este punto donde la hipnosis ayuda, porque acelera el proceso de insight del paciente, en tanto facilita el acceso a sectores de la mente que resultan inaccesibles en vigilia. Es una herramienta que permite focalizar la terapia en el problema que uno quiere resolver", dice el psicoanalista Horacio Losinno, quien presentó el tema en el IV Congreso Mundial de Psicoterapia (www. 4cmp. org. ar) en Buenos Aires.

¿Para qué casos se indica?

"Para problemas muy diversos. Funciona muy bien con todos los males psicosomáticos y es muy eficaz para tratar casos de bulimia y anorexia. También se usa con mucho éxito en el ámbito de los cuidados paliativos en pacientes terminales, para aliviar el dolor", dice Losinno, al frente de un curso sobre el tema que se dictará en el Hospital de Clínicas.

El auge de la hipnosis en el Primer Mundo es tal, que la Clínica Mayo de Estados Unidos acaba de publicar un relevamiento sobre su aplicación, llamado Mayo Clinic Proceedings, April 2005, el cual reúne 144 artículos de profesionales de todo el país, y concluye que "hay importantes evidencias sobre el uso exitoso de la hipnosis en el tratamiento de numerosas patologías", como disfunciones sexuales, fobias, alergias, jaquecas, asma, reuma, obesidad, hipertensión, dermatología, gastroenterología, hematología, obstetricia y urología. "La aceptación de la hipnosis está creciendo en base a serios trabajos empíricos que así lo demuestran", asegura.

Entre los ejemplos, destaca un estudio sobre pacientes con asma que, gracias al tratamiento con hipnosis, redujeron notablemente el uso de broncodilatadores y tuvieron menos episodios severos. Y también comenta diversas investigaciones sobre trastornos de sexualidad, que lograron mejoras de hasta un 80% con técnicas de sugestión.

"La utilización de la hipnosis para calmar el dolor, arrastra tantos siglos como acumula el hombre sobre la Tierra", asegura el doctor en psicología clínica Carlos Malvezzi Taboada. "El instinto terapéutico del ser humano hizo que la palabra fuera una herramienta para aliviar los padecimientos físicos desde hace miles de años. Y eso es la hipnosis: una modalidad terapéutica basada en la palabra, que permite optimizar los recursos que todos tenemos, pero a los cuales no podemos acceder de otra manera que en situación de trance."

Hace unos treinta años que Malvezzi Taboada trabaja con hipnosis; por eso hoy celebra el respeto que la misma está ganando en los ámbitos académicos y científicos: "Cada vez más médicos vienen a formarse en hipnosis. Ya han pasado unos 2.000 profesionales por nuestros cursos y, actualmente, dos de los principales gastroenterólogos del país están aprendiendo la técnica para tratar colon irritable, porque los resultados son buenísimos", sostiene el psicólogo.

Diversos estudios han demostrado que las personas sumidas en trance hipnótico presentan un grado elevado de insensibilidad al dolor. "Los pacientes que sólo permiten que los llevemos a un grado de profundidad leve logran apenas una mayor tolerancia al dolor que en la vigilia, pero si el hipnotizador es competente, esa tolerancia puede aumentar hasta un 40%", dice Losinno.

Muchas historias y fantasías se han tejido en torno a la hipnosis. ¿Quién no ha visto esos espectáculos donde alguien es ridiculizado y obligado a hacer cosas vergonzosas, para luego ser despertado en un gran estado de confusión? Pues bien: los especialistas aseguran que la Hipnosis Clínica —bautizada así para enfatizar su uso por parte de profesionales de la salud— nada tiene que ver con esas exhibiciones.

"La hipnosis es un método seguro, que le permite al paciente desarrollar conductas que benefician su salud y lo ayudan a controlar el dolor. En trastornos de ansiedad y angustia, en disfunciones sexuales y en ataques de pánico, hay resultados inmediatos", asegura Malvezzi Taboada.

En muchos casos, la hipnosis funciona como complemento de tratamientos convencionales, sobre todo en el caso de las patologías orgánicas. "Es peligroso tapar el dolor cuando no se sabe de dónde viene; el diagnóstico médico debe ser claro antes de empezar", advierte Losinno. "No hay que perder de vista que no es magia ni es una panacea. Es sólo un buen bisturí, un instrumento muy valioso que favorece un estado de lucidez que no se logra en vigilia y que puede resultar muy beneficioso para resolver algunos problemas." Nada más, nada menos.

jueves, diciembre 10, 2009

Hipnosis y modificación de conducta

Hipnosis y modificación de conducta


Autor:
Alberto Bermejo Mercader - c/ Luis Braille, 18 - Esc. 4 - 3º B
03010 ALICANTE (Gabinete de Psicología EIDOS - Alicante)
Teléfono: 965249776 - Email: abermejo@correo.cop.es



Resumen

La psicología ha dado buenas muestras de su interés por la sugestión y la hipnosis. El empleo de la hipnosis ha derivado en el desarrollo de teorías y técnicas que hoy son empleadas habitualmente por psicólogos cognitivo-conductuales. Sin ir más lejos, Wolpe hace uso de la hipnosis y la utiliza como medio para obtener la respuesta incompatible con la ansiedad en la aplicación de la desensibilización sistemática. El entrenamiento Autógeno de Schultz se basa en la experiencia previa de su autor en el ámbito de la hipnosis y la sugestión. Definitivamente, la consideración del estudio de la hipnosis como técnica de modificación de conducta es recogido por Krasner y Ullman (1965).

Abstract

Psychology has shown great interest in the suggestion and hypnosis field. The use of hypnosis has derived in the development of theories and techniques, which are today used by cognitive-behavioural psychologists. As a good example, Wolpe make use of hypnosis and uses it as a mean to obtain incompatible response against anxiety in the application of Systematic Desensitization (SD). Schultz’s autogenous training is based on the autors previous experience in the hypnosis and suggestion field. Finally, the attention to the study of hypnosis as a behaviour modification technique is compiled by Krasner and Ullmann (1965).


Palabras clave: Hipnosis, modificación de conducta, terapia cognitivo-conductual, sugestión.

Keywords: Hypnosis, behaviour modification, cognitive-behavioural therapy, suggestion.






INTRODUCCIÓN

El tratamiento circense que hacen de la hipnosis los medios de comunicación, de la mano de magos, pseudomísticos y supuestos taumaturgos sin escrúpulos, mostrando una imagen de la hipnosis engañosa y oscurantista, entorpecen el desarrollo de lo que puede ser el procedimiento terapéutico que está llamado a ocupar un lugar prominente entre las técnicas utilizables para mejorar la salud mental de los individuos. La hipnosis como procedimiento terapéutico, puede ser considerada como una de las técnicas más antiguas que se conocen para provocar cambios en los procesos cognitivos, psicofisiológicos, perceptuales y conductuales.
Si echamos mano de nuestros conocimientos antropológicos, observaremos que en todas las culturas, de una u otra forma, los médicos, sacerdotes, curanderos, brujos y chamanes han utilizado los efectos de las sugestiones para "adornar", "destacar" o "potenciar" la eficacia de fármacos y brebajes u otros procedimientos físicos o psicológicos de intervención. Estas sugestiones consistían en ideas, que comunicadas en debida forma a los pacientes, les hacía esperar los efectos más benéficos de los tratamientos. Mediante palabras, gestos, señales subvocales u otros medios de comunicación cualesquiera, explícita o implícitamente la instrucción era: "estos procedimientos (drogas, pociones, ünguentos, hierbas, etc.) tienen propiedades curativas muy potentes. No temas por tu enfermedad, no morirás. Tu salud se reinstaurará; esto te va a ayudar, te curará... tómalo".
En nuestra cultura occidental, la "sugestión hipnótica" cobra carta de naturaleza de la mano de Franz Anton Mesmer, al que siguieron otros muchos estudiosos, investigadores y clínicos quienes fueron estableciendo progresivamente las bases científicas de la actual hipnosis clínica y experimental.
Una de las definiciones de la hipnosis más aceptadas por la comunidad científica corresponde a la que en 1955 la Comisión de la "British Medical Association" apuntó: "Un estado pasajero de la atención modificada en el sujeto, estado que puede ser producido por otra persona y en el que diversos fenómenos pueden aparecer espontáneamente o en respuesta a los estímulos verbales u otros. Estos fenómenos comprenden un cambio en la conciencia y la memoria, una susceptibilidad agudizada a la sugestión y a la aparición en el sujeto de respuestas y de ideas que no le son familiares en su estado anímico habitual. Fenómenos como la anestesia, parálisis, rigidez muscular y modificaciones vasomotoras pueden ser producidas y suprimidas bajo hipnosis". Esta organización, en 1962, determinó aconsejar la utilización de la hipnosis en el tratamiento de distintas neurosis, dolor crónico, así como su aplicación en los ámbitos de la cirugía y obstetricia (Kroger, 1963), lo que contrasta con nuestro asombro al comprobar que nuestra Seguridad Social no admite entre sus tratamientos el empleo de la misma.
La hipnosis no presenta contraindicaciones y es empleada por profesionales acreditados en Psiquiatría, Medicina, y especialmente, en Psicología, siendo las características del estado hipnótico cruciales para la modificación de comportamientos inadaptados y pensamientos irracionales, la integración emocional y para la intervención sobre componentes psicofisiológicos de la conducta.
La hipnosis no es una terapia por sí misma, sino una técnica especializada que puede ser empleada como catalizador de las técnicas cognitivo-conductuales utilizadas en el ámbito de la Psicología Clínica.
Los trabajos recientes de estudiosos e investigadores en esta área, demuestran que la hipnosis, cuando se utiliza aneja a los tratamientos psicoanalíticos y cognitivo-comportamentales, mejora ostensiblemente sus resultados.
En tanto que la investigación no ofrezca pruebas irrefutables que sugieran un cambio de "estado" cuantitativa y cualitativamente diferente del estado de vigilia, debemos convenir en que los fenómenos hipnóticos provienen de características psicológicas y sociales tales como la motivación, las expectativas de entrar en trance, la creencia y la fe en el hipnotizador, el deseo de agradarle y una experiencia positiva con el trance inicial (subjetivamente interpretado por el sujeto como "muy relajante").
Existe un cierto consenso en el hecho de que la aplicación de las técnicas de hipnosis favorece la aparición de fenómenos psicológicos y psicofisiológicos que caracterizarían al estado hipnótico y que han sido aceptados, con más o menos reticencias, por la mayoría de los autores especializados.
Pensemos por un momento en la importancia de todas estas variables en la consulta psicológica.
Siempre se ha dicho que la "relajación" es la "aspirina" de los psicólogos; quiere esto decir que dado que muchos trastornos cursan con altos niveles de tensión y ansiedad un procedimiento de entrenamiento en relajación es preciso que sea incluido en la terapia. Mediante un rápido aprendizaje auto-hipnótico, el paciente puede relajarse a voluntad en su propio domicilio, mediante procedimientos basados en la sugestión (sugestiones de calma, tranquilidad, relajación muscular, el uso de imágenes y metáforas, etc.), dejando un tiempo precioso en la consulta de psicología para atender otros problemas relevantes al trastorno. Los procedimientos de afrontamiento de miedos y fobias (en los que el paciente debe aprender a "resistir" la ansiedad -mediante exposición o desensibilización p.ej.-) son susceptibles de estructurarse bajo hipnosis: el paciente aprende a afrontar lo que le amenaza -estímulo real o imaginario- bajo "hipnosis", pudiendo posteriormente afrontarlo en un contexto real.
La hipnosis se emplea también para reestructurar los pensamientos irracionales presentes en los cuadros depresivos (la visión negativa del mundo, de uno mismo y del futuro); existen procedimientos hipnóticos para fortalecer nuestra autoestima; la hipnosis también se emplea para superar distintas adicciones, especialmente el tabaco; el dolor crónico, puede aliviarse mediante el empleo de procedimientos hipnosugestivos. En fin, son numerosos los trastornos psicológicos en los que el empleo de estas estrategias pueden ser de indudable interés para la salud del paciente.

BREVE EVOLUCIÓN HISTÓRICA

A lo largo de los siglos han emergido y reemergido antiguos procedimientos de la magia, religión y, posteriormente, de la ciencia. Los antecedentes de la relajación e hipnosis contemporánea aparecieron, por primera vez, hace 5000 años en los rituales mágicos de Egipto e India. Rituales similares persistieron en los tiempos de los griegos y de los romanos, la dominación celta y cristiana de Europa, e incluso hasta el siglo XVIII. La base teórica de muchos de estos rituales se fundamentaban en la idea de que un espíritu vital, flujo o fluido magnético podía fluir de una persona a otra. Las técnicas incluían la imposición de manos, el enfoque de la atención, la utilización de cánticos y encantamientos, e incluso imanes para dirigir el flujo del espíritu vital.
Mesmer con su método naturalista fue el precursor directo de la hipnosis contemporánea. Mesmer creía que los cuerpos vivientes poseen un fluido magnético que, cuando se desequilibra, produce miseria y enfermedad. Además, transferir "fluido" a los pacientes necesitados induce en un primer momento crisis o convulsiones y, después, hace que los fluidos se equilibren, curando a los pacientes de diversas enfermedades. Mesmer habló de la magnetización de objetos inanimados, como la madera, el metal, el agua... de la influencia de los planetas en el ser humano y de otros muchos fenómenos extraños. Mesmer hizo especial hincapié en la importancia de sus "pases" (caricias corporales apenas perceptibles) con le objetivo de magnetizar al paciente; las curas que realizaba iban seguidas de crisis y convulsiones, "efecto secundario curativo" de sus pases e inducciones.
El mesmerismo no es el producto del magnetismo animal ni de cualquier otro, sino de la mera imaginación. El mesmerismo tuvo gran influencia en su época. En el siglo XIX Esdaile, entre otros, popularizó las propiedades anestésicas del magnetismo, más que las "crisis" mesmerianas. Sin embargo la teoría del "magnetismo animal" fue totalmente rechazada por el Abad de Faria (1819) y, posteriormente, por James Braid (1843).
Aunque las teorías de Mesmer se descartaron rápidamente, algunos médicos quedaron muy impresionados por sus resultados. Dos cirujanos ingleses, Eliotson y Esdaile informaron de numerosas intervenciones quirúrgicas importantes realizadas bajo la hipnosis sin anestésico. Según la teoría de James Braid, otro médico inglés influyente, fijar deliberadamente la atención en un estímulo único, continuo y monótono evoca un sueño nervioso especial o estupor, estado que denominó neuro-hipnotismo o hipnosis.
Braid, introducido al "mesmerismo" por Lafontaine, publicó en 1843 su libro titulado The Rationale of Nervous Sleep in relation with Animal Magnetism. En pocos años abandonó explicaciones fisiológicas centrándose en aspectos de índole mental para explicar la hipnosis (imaginación y sugestión). La idea de "inhibición neural" que exploró inicialmente fue recuperada por Ivan Pavlov (padre del conductismo clásico), desarrollando su concepto de la fisiología del sueño (como una inhibición cortical progresiva, que resultó bastante precisa).
Durante los años 1890 y 1900, el neurofisiólogo berlinés Oscar Vogt desarrolló un método de hipnosis, que es un antecedente de los métodos no autoritarios. En vez de ordenar las instrucciones directamente, él insinuaba amablemente lo que quería que hiciera o percibiera el paciente. Además presentó un método con pasos sucesivos, el <>, en el que se podía hipnotizar al paciente durante unos pocos minutos y después se le despertaba. Finalmente, Vogt realizó la importante observación de que algunos de sus pacientes de hipnosis eran capaces de inducir sus propios estados, semejantes a la hipnosis (Schultz y Luthe, 1959) y que estos estados, cuando se evocaban unas pocas veces al día, parecían tener un valor terapéutico. Estas ideas de Vogt fueron recogidas para el desarrollo del "Entrenamiento Autógeno" por J.H. Schultz, además de ser las primeras observaciones que se realizaban sobre el método de "autohipnosis".
Durante los últimos años del siglo XVIII se produjo gran polémica y controversia entre dos escuelas de hipnosis representadas por Charcot en la de Saltpêtriere y Bernheim en la Universidad de Nancy. Bernheim argüía que la hipnosis era el resultado de la sugestión y la imaginación, de características psicológicas. Bernheim introdujo el concepto de profundidad de hipnosis (ligero, moderado o profundo). Charcot, por su parte, desarrolló una teoría patológica sugiriendo que la hipnosis era producto de la histeria, siendo ambas consecuencia de un sistema nervioso enfermo. En 1884 y 1885, Charcot logró reproducir "artificialmente" las parálisis no orgánicas mediante el uso de la hipnosis. Asimismo logró resultados en la recuperación de memorias olvidadas por medio de la hipnosis.
Charcot fue maestro de Sigmund Freud y sus ideas influenciaron poderosamente al inventor del psicoanálisis. Freud fue un entusiasta de la hipnosis, pero mal hipnotizador (estilo de inducción simple, seco y autoritario). En 1.889 cambió de perspectiva, abandonando las ideas de Charcot y reconsiderando las que procedían de la Escuela de Nancy, más centradas en la sugestión, y comenzó a trabajar sobre sus ideas respecto a lo beneficioso de recuperar recuerdos reprimidos de los sujetos mediante hipnosis. Finalmente Freud rechazó la hipnosis como método terapéutico, aduciendo la necesidad por los pacientes de ser plenamente conscientes de sus elaboraciones mentales, desarrollando el psicoanálisis.
El uso de la hipnosis languideció hasta hace poco, excepto por el trabajo, relativamente poco conocido, de Clark Hull en los años treinta. Su análisis en 1933 sobre la investigación científica en el campo de la hipnosis (Hypnosis and Suggestibility) todavía es considerado como un clásico. Sin embargo, a partir de los años setenta ha disfrutado la hipnosis de un renacimiento significativo, surgiendo esta vez de los Estados Unidos. Aunque hay una serie de individuos, como T.X. Barber, Martin Orne, William Kroger y Herbert Spiegel, que han sido responsables del aumento del interés en, y del empleo de, la hipnosis, ello se ha debido fundamentalmente a la influencia de Milton Erickson. Realmente, el enfoque eriksoniano de la hipnoterapia, especialmente desde la muerte de Erikson en 1980, ha adquirido el estatus de un culto. En el proceso, la hipnosis ha cambiado también de ser principalmente una especialidad médica a ser fundamentalmente una modalidad psicológica.
En la actualidad el estudio y la investigación en el ámbito de la hipnosis goza de buena salud. En los últimos decenios, destacadas agrupaciones internacionales de profesionales de la salud han expresado públicamente su reconocimiento de la utilidad terapéutica de la hipnosis, entre ellas: la American Medical Association, la British Medical Association y La American Psychological Association. La creación de la American Society for Clinical Hypnosis, La International Societe for Clinical and Experimental Hypnosis y la European Society of Hypnosis in Psychotherapy and Psychosomatic Medicine, así como otras organizaciones de ámbito estatal, fortalecen e incorporan la actividad científica, terapéutica, experimental y profesional de un gran números de investigadores y terapeutas que hasta el momento trabajaban en completa soledad.
Para una profundización en la Historia de la Hipnosis, se recomienda la consulta de los trabajos de Edmonston (1986), Gauld (1992), González Ordi, Miguel-Tobal y Tortosa (1992).

HIPNOSIS: REPASO DE ALGUNOS ASPECTOS CONCEPTUALES Y TEÓRICOS.
Sugestión

La sugestibilidad se define como apertura para aceptar y responder a ideas e informaciones nuevas. A medida que se transmite una determinada información, dependiendo de su valor intrínseco (afectivo, cognitivo, evaluativo, etc.), puede alterarse la percepción y la conducta de una persona en una o varias áreas de su experiencia vital. Dicha influencia puede facilitarse si el receptor está abierto a nuevas ideas y experiencias. Esa apertura en el paciente es constitutiva de éxito en la aplicación de una técnica de hipnosis.
De todos es conocido el extraordinario efecto que puede producirse mediante mensajes sugeridos a otra persona con arreglo a unos determinados patrones verbales, no-verbales, temporales, circunstanciales, arquetípicos y relacionales. La capacidad de influir sobre los demás (¿podría incluso considerarse como adaptativa desde un punto de vista filogenético?), o de ser influidos por otros, se corresponde con una cualidad existente en nuestro cerebro de procesar de forma automática (o inconsciente) determinados mensajes cargados de información (o no) significativa, sin mediar análisis crítico (en apariencia). En la experiencia de la sugestión se basan tratados de oratoria, marketing publicitario, el efecto placebo, influencia de masas, teorías de la comunicación, etc. En los procesos hipnóticos la capacidad de hipersugestionabilidad en el paciente queda puesta en evidencia.
Las sugestiones para incitar a la calma y la tranquilidad y despreocupación por la enfermedad ha sido una constante histórica en el discurrir de la medicina, sugestiones que emitían los correspondientes profesionales de la salud de cada momento histórico. El objetivo último era la reducción del miedo, la ansiedad y la preocupación del enfermo.
La sugestión se configura, desde todos los puntos de vista, como una técnica relevante en la consulta del psicólogo; nuestra capacidad de influir positivamente sobre nuestros pacientes es decisiva. Una sugerencia, una afirmación sugestiva, puede modificar una conducta, una emoción o un pensamiento. O incitar al paciente a que lo haga por sí mismo o a que disponga lo necesario para resolver sus problemas. La hipnosis, al margen de toda confusión historicista, constituye un procedimiento validado de modificación de conducta, basada en la sugestión.
Para Yapko (1990) y Erickson (1980) la sugestión es central en el proceso hipnótico. Erickson la define como "un estado de sugestionabilidad artificialmente reforzado, que recuerda sin serlo al sueño, en el que puede producirse una disociación normal..... la hipnosis es esencialmente un estado de receptividad a ideas y a la apreciación de sus valores inherentes y significativos". Erickson, además, utilizaba procedimientos indirectos, con recurso a las propias historias del paciente para realizar las inducciones, fundamentalmente de contenido verbal significativo. Yapko considera a la hipnosis como un "proceso" en el que el hipnólogo ofrece "sugestiones" al sujeto. El proceso se enmarca en un estado de "hipersugestionabilidad", en el cual el sujeto muestra una "sensibilidad pasiva a la sugestión por parte del sujeto, con tendencia a aceptar las sugestiones ofrecidas, debido a la presencia de un estado ambiguamente llamado "trance".
Weitzenhoffer (1989), también resalta la centralidad del papel de la sugestión en la hipnosis: "La hipnosis es un hipotético estado psicofisiológico caracterizado por la hipersugestionabilidad (sugestionabilidad elevada) del sujeto hipnotizado".
Estado subjetivo de experiencia

Los primeros practicantes de la hipnosis argüían un estado de trance en el que el sujeto perdía o reducía la potencia de su mente lógica y consciente, perdiendo su facultad crítica. De alguna forma en la actualidad se considera que el individuo hipnotizado es capaz de ser más creativo o imaginativo porque las constricciones impuestas por la mente "lógica" están minimizadas. De ello se sigue que cuando la mente lógica se reduce, la "razón" ya no constriñe la toma de decisiones y el individuo es más "creativo" y "sugestionable" que de ordinario (Hawkins, 1998).
Estas características implican en particular una alteración en los procesos lingüísticos. Las palabras, en la lógica del trance, se interpretan de modo mucho más literal, la comunicación se hace expresa mediante la focalización en las palabras mismas más que en las ideas. Existe a su vez una disminución asociada del juicio crítico a la hora de procesar el lenguaje y un incremento de la tolerancia a la incongruencia (Hawkins, 1998).
Yapko (1990) en su definición de hipnosis resalta las características del estado de "trance": "... un estado de relajación, hipersugestionable, estado de relajación mental y corporal y subsecuentemente más sensible a la sugestión", ".. un estado de crepúsculo, a mitad de camino entre el sueño y el estado de vigilia...", "un estado subjetivo de experiencia ("en hipnosis") en el que el individuo tiene capacidades o experiencias generalmente consideradas como atípicas del estado "normal de vigilia"".
Atención focalizada y absorción en el proceso

El papel de la atención y la concentración en los procesos hipnóticos ha sido puesto de manifiesto en la mayoría de las conceptualizaciones teóricas. Yapko (1990): "El trance es un estado de atención focalizada, dirigida interiormente o exteriormente". Waxman (1986) enfatiza la concentración sobre la voz del terapeuta: "La hipnosis puede ser definida como un estado alterado de consciencia producido por una total concentración en la voz del terapeuta; dando como resultado cambios mensurables a nivel físico, neurofisiológico y psicológico que pueden producir distorsiones en la emoción, sensación, percepción y la imagen".
Al observar atentamente un individuo hipnotizado podemos percibir claramente que el estado que presenta constituye un estado de concentración profunda. Nos parece que la consciencia enfocara su atención en puntos concretos (un sonido, la voz del terapeuta, la música, un punto brillante, etc.), aislándose del resto. Para entender mejor el proceso nos serviría utilizar la metáfora de la lupa: la energía se concentra sobre un punto concreto, pero sin perderse un ápice de ella. En hipnosis, el proceso de inducción (que conoceremos más adelante) se constituye con el "rapto" de la atención del sujeto; atraer su atención y fijarla en un elemento del entorno o de sí mismo (externo o interno) prosiguiendo con nuevas instrucciones ritualizadas de profundización.

Disociación

Para algunos autores durante el trance hipnótico se produce una "consciencia paralela" definiéndose la disociación como "la capacidad para romper una experiencia global en sus componentes, amplificando la conciencia de una parte mientras disminuye la consciencia de otras" (Yapko, 1990).
Para Erickson la disociación está íntimamente relacionada con la inducción hipnótica sirviendo además como una forma de profundizar el trance, aunque de sus escritos cabe reducir que el trance no siempre entraña una disociación. El término de disociación en Erickson implica una rotura de las asociaciones mentales, siendo más correctamente una "disociación", como cuando una persona tiene la sensación de que una parte de su cuerpo se separa percibiéndola como un objeto (p.e. en la levitación del brazo).
La disociación en hipnosis cobraría una dimensión especial, estableciéndose como "separación", "escisión", "división", etc. en los procesos mentales que normalmente se consideran unidos entre sí. Y también cuando algunos actos o conductas se producen al margen (o fuera de) la conciencia del sujeto, o bajo un control indirecto.
Actualmente, desde una perspectiva científica, lo que era considerado “disociación” es absolutamente equiparable al concepto de percepción subjetiva de involuntariedad en la ejecución de determinadas conductas bajo hipnosis (automaticidad del comportamiento). Y es una percepción en tanto que el sujeto es quien voluntariamente realiza una determinada acción o comportamiento, aun cuando perciba dicha acción o comportamiento como involuntario (por ejemplo, en el ejercicio de levitación del brazo).
La lógica del trance

Este concepto fue acuñado por Orne (1959) conectado con lo que anteriormente referíamos en torno a la disociación. Orne hacía referencia a la capacidad de un sujeto, profundamente hipnotizado, para mantener su atención dirigida simultáneamente hacia cuestiones, percepciones o ideas inconsistentes desde un punto de vista puramente lógico. Para Orne, las alucinaciones (tanto las positivas como las negativas) son una buena muestra de "lógica del trance", del lenguaje simbólico y/o estructural que dotado de su propia idiosincrasia subyace durante el proceso hipnótico.

Teorías sobre la hipnosis. ¿Estado alterado de consciencia?

Se han propuesto teorías e hipótesis explicativas diversas. Para una mayor profundización revísese a Crasilneck y Hall (1985) o a Kroger (1977). Las teorías psicoanalíticas han identificado a la hipnosis con procesos transferenciales, fenómenos histéricos y regresiones infantiles provocadas. Las teorías neurofisiológicas se centran en la relación entre hipnosis y sueño y el recurso a la fisiología para explicar los estados hipnóticos (inhibición cortical, cambios bioquímicos, neurotransmisores y neuromoduladores, dominancia del hemisferio derecho, etc.). Las teorías psicofisiológicas se centran en las relaciones entre la hipnosis y respuestas psicofisiológicas. Las teorías psico-sociales hacen hincapié en el papel de las expectativas y la motivación, y la psicología del aprendizaje para explicar los fenómenos hipnóticos.
Pero en general todas las teorías pueden dividirse en dos grandes clases: teorías del estado versus teorías del no estado y teorías fisiológicas versus teorías psicológicas.
Las teorías del estado sobre la hipnosis suponen que el estado de trance es cualitativamente diferente de otras experiencias mentales humanas. Desde este punto de vista la capacidad hipnótica o capacidad para el trance es una especie de rasgo relativamente estable que muestra fuertes diferencias individuales. Por otra parte, los teóricos del no estado consideran que los fenómenos hipnóticos provienen de características psicológicas y sociales tales como la motivación, las expectativas de entrar en trance, la creencia y la fe en el hipnotizador, el deseo de agradarle y una experiencia positiva con el trance inicial.

CARACTERÍSTICAS DEL ESTADO HIPNÓTICO

Los investigadores, estudiosos y clínicos no se ponen de acuerdo a la hora de apuntar una definición de la naturaleza de la hipnosis. Sin embargo, parece admitirse un acuerdo amplio (con matizaciones, por supuesto) en torno a las características presentes en la hipnosis. Para una revisión de estas características, seguiremos lo apuntado por el inestimable trabajo realizado por los investigadores españoles Miguel Tobal y González Ordí (1988):

1. Un aumento de la sugestionabilidad (hipersugestionabilidad).
Para algunos autores esta es una de las características principales del estado hipnótico: el empleo de sugestiones adecuadas y dirigidas a provocar cambios cognitivos, fisiológicos o comportamentales en el individuo debido a que éste se encuentra en una actitud más receptiva (Bowers, 1976; Gibson y Heap, 1991; Kroger, 1963; Wolberg, 1982).

2. Un aumento de la capacidad de imaginería mental.
Muchos de los procedimientos derivados del marco terapéutico cognitivo-conductual se llevan a cabo mediante el uso de estrategias basadas en la imaginación y la visualización. La hipnosis ha empleado las técnicas imaginativas para inducir estados emocionales concretos (Bower, 1981) para aumentar la responsividad del sujeto hipnótico (Hilgard, 1974) o con intervenciones terapéuticas centradas en metáforas relacionadas con el sujeto o con los problemas emocionales del sujeto hipnotizado o simplemente mediante un empleo similar al utilizado por psicólogos cognitivo-conductuales al margen de procedimientos hipnosugestivos. Está fuera de toda duda que la hipnosis incrementa la capacidad imaginativa y de visualización del sujeto (Hilgard and Hilgard, 1979).

3. Un aumento de la implicación emocional respecto a situaciones imaginadas por el sujeto o sugeridas directamente por el experimentador.
El sujeto hipnotizado experimenta las imágenes sugeridas por el hipnotizador como si fueran reales (ver lo comentado anteriormente en "absorción en el proceso"). La implicación emocional que se deriva de los procedimientos hipnóticos es uno de los factores que promueven el cambio terapéutico sin lugar a dudas. Mediante la hipnosis cabe optimizar y catalizar las técnicas de visualización y los beneficios de tratamientos derivados del empleo de la imaginación (p. ej. las formulaciones de Cautela, Ellis, Meichenbaum y Beck).

4. Focalización de la atención a una situación estimular restringida: las sugestiones verbales y/o accesorias dispensadas por el experimentador.
La restricción sensorial y la estimulación repetitiva (procedimientos estándares de inducción hipnótica) promueven la focalización de la atención del sujeto hipnotizado hacia elementos discretos sugeridos por el terapeuta y hacia las verbalizaciones de este (Bowers, 1976; Wickramasekera, 1988)

5. Distorsión de las variables psicológicas de espacio y tiempo.
La restricción sensorial y la progresiva focalización de la atención conlleva para el individuo hipnotizado la pérdida de claves de referencia espacio-temporales, lo que origina distorsión subjetiva en la medición e interpretación de dichas variables (Wickramasekera, 1988)

6. Automaticidad del comportamiento.
Spanos (1982) habla de la importancia del concepto de involuntariedad (o automaticidad del comportamiento), relacionado con el anteriormente comentado de "disociación". No implica necesariamente un estado alterado de conciencia, sino una interpretación diferente a nivel estimular y sensorial de un hecho observable. Cuando en un procedimiento de "catalepsia del brazo" el sujeto interpreta como involuntario la experiencia conductual en la que se halla implicado lo que hace es interpretar de un modo particular un hecho objetivo; asimismo su interpretación se halla influida y facilitada por lo que el individuo cree sobre el fenómeno.

7. Disminución de la capacidad de análisis lógico-racional y crítico de las situaciones.
Ver el apartado "lógica del trance".

8. Sensación de relajación profunda.
Aunque tradicionalmente se ha pensado que la hipnosis producía una relajación profunda, estudios recientes parecen demostrar que no necesariamente ha de existir una relación directa entre relajación como sensación subjetiva y relajación desde el punto de vista de la reducción del arousal fisiológico. En este sentido, la hipnosis parece influir más sobre los aspectos subjetivos que sobre los fisiológicos, siempre y cuando no se empleen sugestiones específicas para modificar éstos últimos (González Ordí y Miguel Tobal, 1994).

9. Alteraciones psicofisiológicas en relación directa con las características de las sugestiones.
En la aplicación de hipnosis neutral (sin sugestiones adicionales) parecen hallarse patrones de activación psicofisiológica encontrados en técnicas clásicas de reducción de ansiedad (relajación, meditación, entrenamiento autógeno...). Sin embargo, cuando se añaden sugestiones específicas de cambio de determinadas respuestas psicofisiológicas, parece ser que el patrón de respuesta es modificado en la dirección planteada por dichas sugestiones. (Barber, 1961; Crawford y Gruzelier, 1992; Miguel Tobal y González Ordi, 1984 y 1993; Sarbin y Slagle, 1979 y 1980).

Tales características evidencian el papel que la hipnosis puede jugar en la terapia cognitivo-conductual, pues todas ellas pueden condicionar positivamente los resultados de cualquier aplicación psicológica. El aumento de sugestionabilidad, el incremento cualitativo y cuantitativo de la producción imaginativa, la implicación emocional, la focalización de la atención del paciente y la sensación de relajación profunda son las que se muestran más interesantes y destacadas en lo que a la clínica se refiere.

HIPNOSIS Y TERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL

Lo que hemos visto hasta ahora nos ha servido para conocer los rudimentos de una técnica tan sugerente para su empleo en la clínica como es la hipnosis. No conviene olvidar que la hipnosis es por encima de todo un catalizador de las estrategias y técnicas que podemos aplicar en el marco de la terapéutica cognitivo-conductual a un paciente específico con un problema determinado. La hipnosis no es una terapia, de forma que su empleo estará siempre condicionado al análisis funcional de la conducta del caso que precise nuestra intervención, junto a las técnicas cognitivo-conductuales que estimemos oportunas.
La psicología ha dado buenas muestras de su interés por la sugestión y la hipnosis. El empleo de la hipnosis ha derivado en el desarrollo de teorías y técnicas que hoy son empleadas habitualmente por psicólogos cognitivo-conductuales. Sin ir más lejos, Wolpe hace uso de la hipnosis y la utiliza como medio para obtener la respuesta incompatible con la ansiedad en la aplicación de la desensibilización sistemática. El Entrenamiento Autógeno de Schultz se basa en la experiencia previa de su autor en el ámbito de la hipnosis y la sugestión. Definitivamente, la consideración del estudio de la hipnosis como técnica de modificación de conducta es recogido por Krasner y Ullman (1965). La hipnosis ha estado estrechamente asociada al estudio de la desensibilización sistemática a lo largo de la década de los sesenta (Wolpe y Lazarus la utilizaron profusamente en sus investigaciones). Cautela y Ellis también han empleado la hipnosis en sus respectivos desarrollos terapéuticos.
A continuación se recogen algunas de las técnicas de terapia de conducta que pueden emplearse utilizando procedimientos hipnosugestivos como catalizadores en su aplicación:
• Entrenamiento en relajación
• Entrenamiento en imaginación.
• Desensiblización sistemática en imaginación.
• Inundación en imaginación.
• Condicionamiento encubierto. Se ha utilizado preferentemente la sensiblización encubierta, también el modelado, la extinción y el reforzamiento positivo encubierto.
• Técnicas de Autocontrol.
• El empleo de imágenes.
• Aproximaciones sucesivas (en vivo e imaginación).
• Autoinstrucciones y estrategias de afrontamiento. Empleo de la hipnosis para recordar que poseemos estrategias para hacer frente a los problemas o facilitar el desarrollo de un programa de autoinstrucciones.
• Entrenamiento en solución de problemas y otros procedimientos cognitivos (parada de pensamiento)
• Reestructuración cognitiva. Introducción de autoafirmaciones y manejo de distorsiones cognitivas.
• Terapia Racional-Emotiva de Ellis. Hipnosis Racional-Emotiva para sustituir las emociones inapropiadas por otras apropiadas.
• Proyección en el Tiempo (Lázarus).
• Inversión del hábito.
• Prevención de respuesta.
Mención especial merecen los procedimientos de reestructuración cognitiva en hipnosis a los cuales se ha prestado escasa atención por parte de los clínicos y profesionales más relevantes del campo. Concretamente, Araoz (1985) ha alegado que la "autohipnosis negativa" o la aceptación y repetición sin críticas de imágenes y pensamientos negativos de tipo hipnótico, pueden superarse reemplazándolos por imágenes y pensamientos más positivos y adaptativos.
Un procedimiento de reestructuración cognitiva con hipnosis es similar al que todos conocemos: detección de pensamientos e ideas distorsionadas y/o irracionales y/o autocríticos (de forma alternativa a como se realiza en la clínica usual, bajo hipnosis podemos sugerir al paciente que imagine una situación problema y derive los pensamientos distorsionados de la misma, u obtenerlos al modo tradicional por medio de autorregistros); construcción de pensamientos y expresiones alternativas que reemplacen a los negativos (sugeridos por el psicólogo o por el propio paciente; no sólo se trata de buscar cogniciones o afirmaciones, también pueden ser útiles imágenes o escenas mentales que aporten un cambio positivo); aplicación de dichas expresiones y construcciones e imágenes positivas alternativas a la experiencia del propio paciente, inicialmente mediante estrategias de ensayo en imaginación. Podemos apoyar con nuevas sugestiones que refuercen la "conducta positiva". Es sugerente asimismo para el paciente el establecimiento de relaciones entre imágenes negativas y autoverbalizaciones negativas, así como entre imágenes positivas y autoverbalizaciones positivas.
González Ordi y Miguel Tobal (1993) realizan una revisión de los aspectos que contribuyen al empleo de las técnicas de hipnosis como coadyuvantes y potenciadoras de otras técnicas empleadas dentro del marco de la terapia cognitivo conductual:
1. El empleo de la sugestión. Prácticamente la totalidad de los fenómenos adscritos a la hipnosis se encuentran en relación con alguna forma de sugestión directa o indirecta. La mayoría de las escalas de sugestionabilidad hipnótica se basan en la aplicación estandarizada de técnicas de inducción hipnótica y la administración de diversas pruebas que utilizan la sugestión, concepto que se ha venido utilizando en dos sentidos: como variable del procedimiento (instrucciones hipnóticas) y como variable del sujeto (sugestionabilidad). Este interesante binomio es de gran interés, no sólo para una mejor comprensión del llamado proceso hipnótico, sino que también podría suponer una aportación valiosa para el diseño de programas de intervención cognitivo-conductual en diversas áreas clínicas principalmente en dos sentidos: (1) considerar el grado o nivel de sugestionabilidad como variable moduladora, entre otras, de los efectos de diversas técnicas de terapia de conducta y, (2) el uso del grado o nivel de sugestionabilidad como criterio de elección de uno u otro tipo de estrategia de intervención. (González Ordi y Miguel Tobal, 1993).
2. Énfasis en la imaginación. Tellegen (1978/1979) considera la capacidad para ser hipnotizado como la habilidad para responder imaginativa y participativamente a situaciones o estados sugeridos de forma que se experimenten como si fueran reales.
3. El uso de instrucciones de relajación. Buena parte de las técnicas que manejan los psicólogos cognitivo-conductuales implican el uso de estrategias de relajación (p.ej. desensibilización sistemática, condicionamiento encubierto, la inoculación al estrés, etc.). Cualquier técnica de relajación puede facilitarse con hipnosis. Aunque la mayoría de autores coinciden en afirmar que no hay diferencias en la efectividad entre procedimientos de relajación aislados y los aplicados bajo hipnosis, en el uso de relajación más hipnosis parecen hallarse algunas ventajas: a) la rapidez con que se obtienen resultados satisfactorios, especialmente si se utilizan sugestiones posthipnóticas (en una sesión) y b) no implica la necesidad de un entrenamiento previo del paciente (Fernández-Abascal, 1979). Técnicas como el Entrenamiento Autógeno de Schultz (1959) son una variación de procedimientos hipnóticos.
4. La modificación de actitudes, expectativas y motivaciones hacia la tarea. La creencia en la hipnosis lleva a la hipnosis (Kroger, 1963). Cualquier estrategia de intervención terapéutica maneja y debe manejar ciertas expectativas y actitudes hacia el ‘cambio de conducta’, este manejo positivo de las expectativas y actitudes del paciente se ve fortalecido a menudo por el hecho de emplear estrategias hipnóticas. Muchos investigadores han centrado sus investigaciones clínicas y experimentales en el manejo de las expectativas de los pacientes (Barber, Dalal y Carverley, 1968; Wedemeyer y Coe, 1981; González Ordi y Miguel Tobal, 1992; Lazarus, 1973 y otros).
González Ordi y Miguel Tobal (1993), anticipan una relación fructífera entre las técnicas de hipnosis y la terapia de conducta, especialmente en estos niveles de aplicación de dichas técnicas:
1. Como técnicas dirigidas a la modificación o extinción de conductas: respuestas psicofisiológicas, trastornos psicosomáticos, sugestiones directas, etc.
2. Como técnicas para favorecer el autocontrol y modificar expectativas y actitudes ante situaciones-problema: sugestiones posthipnóticas, entrenamiento de habilidades, incremento de autoeficacia y autoestima, estrategias cognitivas.
3. Como técnicas coadyuvantes de otras técnicas cognitivo-conductuales: condicionamiento encubierto, desensibilización sistemática, TRE, relajación, etc.

CONCLUSIONES

La hipnosis ha estado salpicada durante siglos de polémica y de contradicciones. En los últimos lustros y desde la Medicina, una corriente, la Sofrología de Caycedo, ha pretendido incluso cambiar el nombre del procedimiento en aras de hacer valer sus benéficas aportaciones clínicas sin verse desprestigiada por su original y vilipendiado nombre de raíz griega (hypnos: sueño).
Su inaprensibilidad es una de sus características más sobresalientes y lo que la embellece en extremo. Especialmente de cara a su uso en la terapia clínica psicológica.
Las discusiones en torno a su naturaleza y características se mantienen inamovibles; partidarios del estado vs no estado; Berheim vs Charcot; magnetismo vs sugestión.. En el Simposium Internacional sobre Hipnosis y Psicología Clínica, celebrado en Almería (2000), fui testigo de esta polarización en torno a la hipnosis: en uno de los momentos más tensos del Simposium, Médicos participantes en el acto se enzarzaron en una discusión muy acalorada con algunos de los ponentes invitados, participantes en una Mesa Redonda. Quienes, irritados, increpaban a los ponentes manifestaban su convencimiento de que la hipnosis era un estado de consciencia alterada; los increpados, profesores universitarios (psicólogos) en esta oportunidad exponían su creencia de que la hipnosis era puramente artefactual. Se diría que continuamos sin apreciables avances científicos, pues acabamos discutiendo en los mismos términos que hace siglos. Pero lo cierto es que las nuevas técnicas de neuroimagen están ofreciendo interesantes resultados (aún confusos) que apuntan hacia una integración de probables cambios funcionales cerebrales, cambios psicofisiológicos y correlatos cognitivo-comportamentales tras una inducción hipnótica.
La hipnosis es una técnica excelente como adjunta a procedimientos de reducción de ansiedad; facilita la atención y estimula la motivación del paciente que acude a consulta; es un excelente apoyo en procesos de exposición en imaginación; en manos expertas, reduce el tiempo que el terapeuta debe dedicar para producir cambios cognitivos, comportamentales y psicofisiológicos en los pacientes; las perspectivas de su utilización en trastornos psicosomáticos (condicionados por respuestas básicamente psicofisiológicas) son inmensas; favorece el empleo de estrategias de autocontrol; es una excelente herramienta para modificar actitudes y expectativas ante situaciones-problema; en definitiva, la hipnosis es un gran facilitador del trabajo del psicólogo cognitivo-conductual.
La hipnosis es una técnica especializada, no una terapia, de utilidad manifiesta en el ámbito de la terapia de conducta; una técnica que debería sumarse a todo arsenal de procedimientos del psicólogo cognitivo-conductual. Desde nuestro compromiso con la sociedad, para la que trabajamos, el empleo extensivo de procedimientos de hipnosis, en mi opinión, redundará en beneficio directo de todos los pacientes que se ven perturbados en su Salud Mental. Confío en que la investigación experimental en el campo de la hipnosis y sus aplicaciones clínicas, ofrezcan en un futuro el apoyo necesario para la restitución histórica del lugar que merece la hipnosis en la Ciencia.


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