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lunes, marzo 01, 2010

Los científicos aseguran que la hipnosis también cura

SALUD: UNA POLÉMICA HERRAMIENTA QUE VUELVE A TENER PROTAGONISMO

En Estados Unidos, la medicina utiliza hipnosis en el tratamiento de patologías tan diversas como disfunciones sexuales, fobias, ataques de pánico y reuma, pero también da buenos resultados contra la bulimia y la anorexia.

Georgina Elustondo. gelustondo@clarin.com

Huele a misterio. A cosa rara... Su zigzagueante recorrido a lo largo de la historia, la ha llevado a tutearse, con idéntica afinidad, con personajes de lo más contradictorios: desde científicos e intelectuales de renombre internacional, hasta fanáticos de lo esotérico, curanderos de dudosa fama y controvertidos defensores de la teoría de la reencarnación. Sin embargo, la hipnosis camina los primeros pasos del tercer milenio con un status distinto —y hasta inédito—: la ciencia reflotó su valor terapéutico y la medicina la incorporó en el tratamiento de patologías tan diversas como trastornos de alimentación, jaquecas y ataques de pánico, entre otras.

"Hace veinte años analizarse era un valor en sí mismo, pero la gente ya no quiere hacer tratamientos largos, necesita resolver problemas con mayor rapidez. Y es en este punto donde la hipnosis ayuda, porque acelera el proceso de insight del paciente, en tanto facilita el acceso a sectores de la mente que resultan inaccesibles en vigilia. Es una herramienta que permite focalizar la terapia en el problema que uno quiere resolver", dice el psicoanalista Horacio Losinno, quien presentó el tema en el IV Congreso Mundial de Psicoterapia (www. 4cmp. org. ar) en Buenos Aires.

¿Para qué casos se indica?

"Para problemas muy diversos. Funciona muy bien con todos los males psicosomáticos y es muy eficaz para tratar casos de bulimia y anorexia. También se usa con mucho éxito en el ámbito de los cuidados paliativos en pacientes terminales, para aliviar el dolor", dice Losinno, al frente de un curso sobre el tema que se dictará en el Hospital de Clínicas.

El auge de la hipnosis en el Primer Mundo es tal, que la Clínica Mayo de Estados Unidos acaba de publicar un relevamiento sobre su aplicación, llamado Mayo Clinic Proceedings, April 2005, el cual reúne 144 artículos de profesionales de todo el país, y concluye que "hay importantes evidencias sobre el uso exitoso de la hipnosis en el tratamiento de numerosas patologías", como disfunciones sexuales, fobias, alergias, jaquecas, asma, reuma, obesidad, hipertensión, dermatología, gastroenterología, hematología, obstetricia y urología. "La aceptación de la hipnosis está creciendo en base a serios trabajos empíricos que así lo demuestran", asegura.

Entre los ejemplos, destaca un estudio sobre pacientes con asma que, gracias al tratamiento con hipnosis, redujeron notablemente el uso de broncodilatadores y tuvieron menos episodios severos. Y también comenta diversas investigaciones sobre trastornos de sexualidad, que lograron mejoras de hasta un 80% con técnicas de sugestión.

"La utilización de la hipnosis para calmar el dolor, arrastra tantos siglos como acumula el hombre sobre la Tierra", asegura el doctor en psicología clínica Carlos Malvezzi Taboada. "El instinto terapéutico del ser humano hizo que la palabra fuera una herramienta para aliviar los padecimientos físicos desde hace miles de años. Y eso es la hipnosis: una modalidad terapéutica basada en la palabra, que permite optimizar los recursos que todos tenemos, pero a los cuales no podemos acceder de otra manera que en situación de trance."

Hace unos treinta años que Malvezzi Taboada trabaja con hipnosis; por eso hoy celebra el respeto que la misma está ganando en los ámbitos académicos y científicos: "Cada vez más médicos vienen a formarse en hipnosis. Ya han pasado unos 2.000 profesionales por nuestros cursos y, actualmente, dos de los principales gastroenterólogos del país están aprendiendo la técnica para tratar colon irritable, porque los resultados son buenísimos", sostiene el psicólogo.

Diversos estudios han demostrado que las personas sumidas en trance hipnótico presentan un grado elevado de insensibilidad al dolor. "Los pacientes que sólo permiten que los llevemos a un grado de profundidad leve logran apenas una mayor tolerancia al dolor que en la vigilia, pero si el hipnotizador es competente, esa tolerancia puede aumentar hasta un 40%", dice Losinno.

Muchas historias y fantasías se han tejido en torno a la hipnosis. ¿Quién no ha visto esos espectáculos donde alguien es ridiculizado y obligado a hacer cosas vergonzosas, para luego ser despertado en un gran estado de confusión? Pues bien: los especialistas aseguran que la Hipnosis Clínica —bautizada así para enfatizar su uso por parte de profesionales de la salud— nada tiene que ver con esas exhibiciones.

"La hipnosis es un método seguro, que le permite al paciente desarrollar conductas que benefician su salud y lo ayudan a controlar el dolor. En trastornos de ansiedad y angustia, en disfunciones sexuales y en ataques de pánico, hay resultados inmediatos", asegura Malvezzi Taboada.

En muchos casos, la hipnosis funciona como complemento de tratamientos convencionales, sobre todo en el caso de las patologías orgánicas. "Es peligroso tapar el dolor cuando no se sabe de dónde viene; el diagnóstico médico debe ser claro antes de empezar", advierte Losinno. "No hay que perder de vista que no es magia ni es una panacea. Es sólo un buen bisturí, un instrumento muy valioso que favorece un estado de lucidez que no se logra en vigilia y que puede resultar muy beneficioso para resolver algunos problemas." Nada más, nada menos.

viernes, diciembre 26, 2008

Agorafobia

Algo más que miedo a los espacios abiertos
La agorafobia es el temor a espacios abiertos y, por extensión, otros espacios de los que puede resultar difícil o embarazoso escapar: grandes almacenes, ascensores, puentes, silla del dentista o del peluquero, etc. En un gran número de casos este temor está relacionado con el sufrimiento pasado o presente de crisis de ansiedad.

Pepa comenzó a tener crisis de pánico cuando tenía 22 años. Sus crisis solían comenzar con cierta opresión en el pecho que luego daba lugar a una sensación de vértigo creciente. Todo le daba vueltas y su gran miedo era llegar a desmayarse y golpearse la cabeza al caer, muriendo desangrada. Conforme se hicieron más frecuentes la crisis, notó que parecía que había lugares en los que era más fácil que le diera la crisis. Sus lugares temidos eran aquellos donde había grandes aglomeraciones de gente, como ocurría en los grandes almacenes y en el supermercado. Al principio, comenzó evitando las horas punta, pues de ese modo se sentía más tranquila y parecía prevenir la aparición de nuevas crisis. Posteriormente tuvo que convencer a su marido para que se las arreglara solo con la compra, pues ella se veía incapaz de acudir al supermercado (sola o acompañada). Pepa perdió la oportunidad de consolidar su plaza como profesora debido a que no pudo ir a realizar un curso que necesitaba por el mero hecho de impartirse en una ciudad cercana y tener que desplazarse sola en autobús.
El trastorno

A veces, cuando una persona desarrolla un trastorno de pánico por la experiencia repetida de crisis de ansiedad, ocurre que tiende a tener las crisis con más frecuencia en determinados lugares (supermercados, cines, aglomeraciones de gente, etc.). En esos casos es fácil que asociemos esos sitios con el hecho de tener una crisis de ansiedad —algo parecido al enchufe y el grito—, entonces puede ocurrir que “solucionemos” el miedo a tener una crisis de ansiedad evitando los lugares en los que pensamos que es más fácil que nos den las crisis. Dicha evitación nos puede llevar a problemas diversos y en tal caso habríamos desarrollado un trastorno fóbico que se llama agorafobia.

La persona con agorafobia puede evitar muchas y variadas situaciones, desde las ya mencionadas (aglomeraciones de gente) hasta otras menos evidentes según el significado literal del término como: pasar por puentes, viajar en avión, utilizar ascensores, etc. En realidad, para el agorafóbico que ha tenido o tiene crisis de pánico, cualquier situación en la que pueda ser difícil escapar o conseguir ayuda si tiene una crisis se vuelve potencialmente peligrosa ante sus ojos.

No siempre la agorafobia está relacionada con el trastorno de pánico. En un número menor de casos, las situaciones descritas se evitan por miedo a otros elementos que nada tienen que ver con las crisis de pánico. Yo he tratado menos pacientes de este tipo, pero ahora recuerdo un joven que había tenido una experiencia muy desagradable viajando en autobús. Había bebido mucha agua antes de iniciar el viaje y cuando aún faltaba una hora para llegar al destino, comenzó a sentir cierta urgencia urinaria. El autobús no disponía de aseo y eso resultaba aún más agobiante para el joven viajero. A medida que aumentaba la opresión en su vejiga, por su mente pasaba de todo: solicitar al conductor que parase y orinar en la carretera (lo que le producía una gran vergüenza), aguantar como pudiera hasta el destino, e incluso ¡orinarse encima!. Finalmente llegó a su destino, pero con un gran dolor que luego le impidió orinar normalmente hasta pasadas unas horas. A partir de ese incidente comenzó a evitar beber agua antes de los viajes, evitaba los autobuses que no llevasen aseo, evitaba beber agua antes de entrar al cine y cada vez que se ponía nervioso tenía sensaciones de necesitar orinar (aunque luego eran falsas alarmas).
La clave del trastorno

La agorafobia se mantiene principalmente por evitar los lugares temidos. Es importante subrayar que las crisis de ansiedad no se producen por ir a esos lugares. Lo que ocurre es que en esos lugares se dan las circunstancias propicias para que se produzcan los síntomas que disparan la crisis. Síntomas que, por otro lado, son completamente inofensivos. A partir de ellos, comienza la interpretación catastrófica de las sensaciones corporales, pero ahí comienza otro problema: el trastorno de pánico.

El hecho de evitar esas situaciones hace que el agorafóbico se vaya recluyendo más y más en un falso círculo de seguridad , llegando a quedarse aislado en casa (a veces por más de 20 años, como le había ocurrido a un paciente de nuestra clínica).

Lecturas recomendadas

* Moreno, P. (2002). Superar la ansiedad y el miedo. Un programa paso a paso. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2004). Dominar las crisis de ansiedad. Una guía para pacientes. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2007). Tratamiento psicológico del trastorno de pánico y la agorafobia. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Biblioteca de Psicología).
Fuente: http://knol.google.com/k/pedro-moreno/agorafobia/33vg68scta3i9/8?locale=es#

domingo, septiembre 21, 2008

Un niño británico recuerda su vida previa

¿Tienen las personas vidas anteriores? Muchas investigaciones parecen indicar que sí
Recopilado por Silvia Gleizer 24.07.2007

¿Las personas realmente tienen vidas previas y futuras? The Sun, un diario del Reino Unido, cuenta la historia de un muchacho que recuerda su vida anterior. Este niño de 6 años se llama Cameron Macaulay. No es muy distinto de otros chicos de su edad. Lo que lo diferencia de otros es que a él le gusta hablar sobre su “antigua mamá”, su antigua familia y una casa blanca sobre la bahía. Pero nada de eso está relacionado con su vida actual. Este lugar del que habla es un lugar donde él nunca ha estado en esta vida, en la Isla de Barra (Escocia), aproximadamente a 260 kilómetros de donde vive ahora.

Los recuerdos de Cameron de su vida anterior

La mamá de Cameron, Norma, de 42 años, dijo que un día el niño comenzó a contar historias de su infancia en la Isla de Barra. Habló de sus antiguos padres, cómo murió su papá, y sobre sus hermanos y hermanas de su vida anterior. También dijo que su “antigua mamá” era la de su vida anterior. Cameron cree que él tiene una vida anterior y le preocupa que su familia lo extrañe. Norma cuenta, “Él se queja de que en nuestra casa hay sólo un baño, mientras que en Barra ellos tenían tres. Suele llorar por su mamá, dice que ella lo debe extrañar y quiere que su familia en Barra sepa que él está bien. Cameron se siente muy triste, no deja de hablar de a dónde fueron, qué hicieron y cómo veía aterrizar los aviones en la playa desde la ventana de su habitación”. Cameron incluso dijo que su papá se llamaba Shane Robertson, y que murió porque “No miró para los dos lados”. (Probablemente quiera decir que su padre fue atropellado por un coche).

Norma mencionó que nunca habían estado en la Isla de Barra. Al comienzo, consideraron las historias de Cameron como algo de su vívida imaginación. Pero Cameron seguía sintiéndose triste, y sus sentimientos de angustia duraron mucho tiempo.

Un día, la enfermera de la escuela de Cameron le dijo a Norma que una compañía de películas estaba buscando personas que creyeran que tenían vidas previas. Le sugirió que hablara con ellos sobre Cameron. Pero Norma se sentía atemorizada, ya que muchas personas no creen en la reencarnación. Ella es una madre sola y tiene otro hijo, Martín, que es un año mayor que Cameron y que también se vio afectado por estas cosas. Entre tanto, Cameron continuaba rogando que lo llevaran a la Isla de Barra. Norma eventualmente decidió llevarlo, para ver qué podían encontrar.

Visita a la Isla de Barra

Norma se contactó con la compañía cinematográfica. Ellos se unieron al viaje de Cameron a Barra, el Psicólogo Dr. Jim Tucker de la Universidad de Virginia EE.UU, también viajó. El Dr. Tucker se especializa en reencarnación, especialmente en casos de niños. Cuando le dijeron a Cameron sobre el viaje, estaba exultante y saltaba por todos lados. Viajaron a Barra en febrero de 2005. Cuando llegaron y el avión aterrizó en la playa, todo era exactamente como Cameron lo había descrito. Él se dio vuelta hacia Martín y Norma y les dijo, “¿Ahora me creen?” Cuando Cameron se bajó del avión, iba sacudiendo sus brazos y gritaba fuerte “¡Regresé!”. Cameron decía que Norma y su madre anterior se iban a llevar bien y que estaba ansioso por que se conocieran.

En Barra, se hospedaron en un hotel y comenzaron a buscar pistas relacionadas con la vida previa de Cameron. Se pusieron en contacto con el Centro Heritage para averiguar si conocían a una familia Robertson que vivía en una casa blanca en la bahía. El centro Heritage dijo que no. Más tarde, condujeron alrededor de la isla pero no encontraron la casa blanca. Posteriormente recibieron un llamado al hotel confirmando que de hecho había una familia Robertson viviendo en una casa blanca en la bahía. Cuando llegaron allí, Cameron reconoció inmediatamente la casa blanca y estaba extremadamente feliz. Pero resultó que no había nadie en la casa. El dueño anterior ya había muerto. Igualmente, la persona que tenía la llave los dejó entrar. Cameron estaba familiarizado con la casa y conocía cada pedazo de ella. Como él había dicho, había tres baños y podía verse el mar desde la ventana del dormitorio.

Después de regresar a casa

Los investigadores le siguieron el rastro a uno de los miembros de la familia Robertson que era dueño de la casa y lo fueron a visitar a Stirling. Pero él no supo dar ninguna información sobre Shane Robertson. Cameron estaba ansioso por ver fotos de su familia de la vida anterior, pensando que probablemente podría encontrar a su padre o a sí mismo. Él siempre hablaba de un gran auto negro y un perro blanco. El perro y el auto estaban en las fotos. Desde que volvieron a su casa en Glasgow, Cameron estuvo más tranquilo. Norma siente que hizo lo correcto al emprender ese viaje. Aparentemente, las memorias de las vidas previas se borran gradualmente al crecer la persona. Cameron nunca habló de la muerte con Norma, pero le dijo a su mejor amigo que no se preocupe por la muerte, porque él aún regresaría. Cuando Norma le preguntó a Cameron cómo llegó a estar con ella, el niño le dijo que él cayó y fue a dar al abdomen de ella. Cuando le preguntaron sobre su nombre anterior, dijo que también se había llamado Cameron. La historia de Cameron ha sido filmada en un documental por el Canal Cinco de Gran Bretaña, se llama “El niño que vivió antes."

Conclusión

Se encuentran algunas historias sobre recuerdos de vidas previas en los registros históricos chinos. Por ejemplo, en la cuarta biografía de Jinshu (el libro de la Dinastia Jin), está registrado que el bien conocido escritor y militar, Yang Hu, había sido el hijo de su vecino Li en su vida anterior. Hay algunos investigadores que están estudiando la reencarnación en niños. Como el Dr. Jim Tucker mencionó anteriormente, Carol Bowman, a quien entrevistamos en la edición anterior y escribió el libro “Las vidas pasadas de los niños”, y Ian Stevenson, autor del libro “Niños que recuerdan sus vidas anteriores”, son dos ejemplos. Muchos casos detallados han sido reunidos y todos prueban la existencia de la reencarnación.

La historia de Cameron también le dice a la gente que nuestras vidas en realidad continúan. Vida y muerte son meramente formas de existencia. Los hechos malos cometidos por las personas no desaparecen cuando el malhechor muere. Las personas deberían recordar esto y nunca cometer hechos malos.

Referencia:
“El niño que vivió antes” (en Inglés)
http://www.thesun.co.uk/article/0,,2001290023-2006410683,,00.html

miércoles, abril 02, 2008

¿Para que sirve la hipnósis clínica?

La hipnosis clínica reparadora constituye un conjunto de técnicas que atiende entre otros las siguientes dificultades:

  • Reparación de Traumas de la Infancia
  • Eliminación de fobias
  • Eliminación Síndrome de Ataques de Pánico
  • Enfrentar la Jaqueca y otras enfermedades psicosomáticas
  • Solucionar las causas del Stress
  • Dolores físicos o psicológicos
  • Reprogramación neurolinguistica
  • Auto programación para lograr cambios de conducta
  • Regresiones a Vidas Pasadas.
  • Combatir la Obesidad
  • Ansiedad – angustia
  • Depresión
  • Combatir el Insomnio
  • Tabaquismo
  • Terapia prequirúrgica
  • Otras dolencias físicas, psicológicas.
  • Integración de los hemisferios cerebrales para ganar mejor desempeño académico.