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viernes, diciembre 04, 2015

Mitos en torno a la hipnosis clínica


Desde Freud y pese a la actualización que del tema hizo Milton Erikson, aún subsisten múltiples mitos en torno a la hipnosis, que no es otra cosa que una técnica más con las que cuenta la psicología clínica para apoyar el proceso terapéutico del paciente. La hipnosis se confunde con la regresión en el tiempo, a tal punto que los pacientes me consultan previamente, no para separar un espacio terapéutico sino para pedir una regresión. Otras personas han satanizado la técnica, desconociendo de tajo que todos los días estamos bajo momentos hipnóticos, viendo una película, un comercial, escuchando una canción. Ahora vamos con los mitos:

Mito 1: En la hipnosis pierdo la conciencia: falso. Si hay una manera para definir la hipnosis clinica diría que es un estado de atención focalizada, ampliación de la conciencia y focalización en emociones, sensaciones y recuerdos que dejaron huelas emocionales.

Mito 2: El terapeuta que hace hipnosis tiene poderes especiales: falso, el terapeuta tiene el conocimiento de la técnica y una fundamentación teórica que le permite acompañar con solvencia a un paciente. Elicita, jalona los recursos del paciente.

Mito 3: después de la hipnosis no recuerdo nada: falso, después del proceso terapéutico el paciente recuerda absolutamente todo lo que sucedió en terapia. En mi experiencia con el uso de la técnica, solo he tenido dos pacientes que no recordaban absolutamente nada, un niño que retó a sus padres cuando le dijeron que lo llevarían a terapia y una mujer que experimento un proceso bastante difícil.

Mito 4: En la hipnosis se pierde la voluntad. Falso, el paciente se da cuenta del afuera, los ruidos, los movimientos del exterior, puede omitir información o tergiversarla.

Mito 5: en estado hipnótico no puedes hablar, falso. Es imperativo que hables pues estableces un dialogo con el terapeuta para ir recorriendo el laberinto de las emociones traumáticas, de los momentos difíciles que requieren una resignificación, es decir entenderlos con los recursos emocionales y cognitivos del momento.

Mito 6: El paciente crea dependencia del terapeuta, falso. Si el paciente tiene autonomía para responder, si tiene control de la voluntad, él toma sus propias decisiones. La aspiración de todo terapeuta es que sus pacientes vuelen de manera autónoma, pues generarle dependencia al paciente es adicionarle una angustia más a la que ya trae.


Mito 7: El paciente se puede quedar en trance indefinidamente, falso. Dado el caso extremo de que al terapeuta le dé un desmayo o que se presente un temblor, el paciente se levantara y por sus propios pies saldrá a la calle.

miércoles, mayo 15, 2013

VOLAR JUNTOS, NO ATADOS




Cuenta una vieja leyenda de los Indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.
-Nos amamos...- empezó el joven.

-Y nos vamos a casar...- dijo ella.

-Y nos queremos tanto que tenemos miedo, queremos un hechizo, un conjuro o un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.-

-Por favor- repitieron -¿hay algo que podamos hacer?-

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.

-Hay algo...- dijo el viejo -pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.-

-Nube Azul...- dijo el brujo -¿Ves el monte al norte de nuestra aldea?

Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos. Deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena.

¿Comprendiste?-

-Y tú, Toro Bravo...- siguió el brujo -Deberás escalar la montaña del trueno. Cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul.

¡Salgan ahora!-


Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas.
Eran verdaderamente hermosos ejemplares.

Y ahora ¿qué haremos?- preguntó el joven ¿Los mataremos y beberemos el honor de su sangre?-

-No- dijo el anciano.

-¿Los cocinaremos y comeremos su carne?- propuso la joven.

-No- repitió el anciano.

-Harán lo que les digo: tomen las aves y atenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero. Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.-

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros.

El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritados por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos
entre sí hasta lastimarse.

-Este es el conjuro..... Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón. Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro.-

SI QUIEREN QUE EL AMOR PERDURE... VUELEN JUNTOS, PERO JAMÁS ATADOS...

jueves, enero 20, 2011

Bloqueos Psicológicos en la Toma de Decisiones

Por: Olivia Villoria Quijada
Psicóloga, Magister Scientiarum en Psicología, Profesora Jubilada de la UCV
Los principales obstáculos o bloqueos psicológicos provocan perjuicios en todas las áreas vitales y, en especial, en el proceso de toma de decisiones. Son inconscientes, generalmente actúan juntos y se nutren unos a otros lo cual, no obstante, trae la ventaja de que al superar uno o varios de ellos se puede enfrentar a los demás.
Rubin (1986) presenta 17 bloqueos u obstáculos, a algunos de ellos les hemos cambiado un poco la denominación para facilitar su comprensión.
1. PÉRDIDA DE CONTACTO CON LOS PROPIOS SENTIMIENTOS:
Se refiere a la incapacidad para sentir y expresar sentimientos y emociones de amor, alegría, rabia, tristeza, miedo. Es un proceso inconsciente que comienza a edades muy tempranas y evoluciona progresivamente a medida que nos hacemos mayores.
Por lo general, surge en ambientes abiertamente hostiles y rechazantes, que sabotean el bienestar y la autoestima personal. Muchas veces se expresa a través de mensajes directos o indirectos del tipo "Los hombres no lloran" o "No te rías tan alto", por ejemplo.
"No quiero, no quiero // échamelo en el sombrero" es un dicho margariteño que revela la dificultad para expresar claramente que algo nos gusta o que lo anhelamos, que decimos una cosa pero hacemos otra. Todo lo contrario de "El que quiere besar busca la boca", que indica que la motivación nos impele a hacer algo.
En síntesis, en la medida en que desconocemos o no tomamos en serio nuestros sentimientos, saboteamos nuestro proceso de toma de decisiones porque, aunque muchas veces el mismo es racional, no cabe duda de que el afecto ejerce un rol importante.
2. EVITACIÓN DE LOS PROBLEMAS Y DE LA ANSIEDAD, CON LA FINALIDAD DE NO EXPERIMENTAR SUFRIMIENTO:
El refrán "Más vale malo conocido que bueno por conocer" ilustra este obstáculo psicológico.
Las personas que lo sufren consideran que las opciones y elecciones, al ofrecer una posibilidad de cambio, constituyen una amenaza a la comodidad de lo que resulta familiar .
Es probable que cualquier intento de elección conlleve una carga enorme de ansiedad pero, en cuanto se comienza a adoptar decisiones por pequeñas que sean, la persona se da cuenta de que las terribles consecuencias que imaginaba no han ocurrido. Luego, cuando empieza a participar más activamente en su vida -y no como mero espectador- el compromiso ya no resulta tan amenazante y las escogencias se hacen más provechosas y más fáciles de realizar.
3. CARENCIA DE UNA ESCALA DE VALORES:
Alude al desconocimiento de las cosas que son importantes o no, lo cual incide en lo que apreciamos, cómo utilizamos nuestro tiempo y energía , cuál es nuestro estilo de vida y con qué clase de personas podemos vivir y trabajar.
No conocer nuestros valores es como si no los tuviéramos. Al evitar la elección se fortalece la carencia de valores con lo cual las elecciones se hacen cada vez más difíciles, creándose así un círculo vicioso. Por el contrario, cada vez que tomamos una decisión ordenamos los asuntos de nuestra vida de acuerdo con una determinada escala de valores o prioridades, se fortalece el conocimiento de la propia personalidad y se facilitan las escogencias posteriores.
4. ESCASA AUTOESTIMA O FALTA DE CONFIANZA EN SÍ MISMO:
La dificultad para escoger opciones -en especial cuando se salta constantemente de una alternativa a otra- se debe por lo general a la convicción inconsciente de que ninguna opción que se elige es suficientemente buena.
5. DESESPERANZA, DEPRESIÓN Y ANSIEDAD:
Las tres se presentan por lo general juntas, por lo que Rubin las llama "compañeras de viaje".
Cualquiera que sea su causa, identificarlas es prioritario ya que afectan no sólo la capacidad de seleccionar alternativas sino la salud mental en general. Tales problemas son síntomas de dificultades más profundas y muchas veces requieren de la ayuda profesional.
6. IDEALIZACIÓN O IMAGEN IRREAL DEL PROPIO YO:
Muchas personas con baja autoestima dibujan una imagen idealizada de sí mismas, lo que constituye una forma de compensación destinada a disimular y contrarrestar la desconfianza personal.
Sin embargo, tal actitud sólo disminuye la autoconfianza y obstaculiza el proceso de la toma de decisiones ya que ignorar y olvidar las cualidades reales y, por el contrario, actuar sobre la base de cualidades y talentos inexistentes, conduce a elecciones erróneas debido a que el juicio se encuentra distorsionado.
7. ANULACIÓN DEL PROPIO YO, DEPENDENCIA DE LOS DEMÁS Y NECESIDAD OBSESIVA DE AGRADAR:
Cada vez que renunciamos a tomar decisiones anulamos nuestro propio yo, lo que en la práctica se traduce en la evitación de los conflictos o el rechazo, para no llamar la atención. Esta forma de afrontar las situaciones de conflicto obstaculiza grandemente la conducta de elegir, ya que las decisiones que se toman tienden a evitar el éxito e incluso favorecen el fracaso, ya que éste atrae menos atención y provoca menos ansiedad.
En cuanto a la dependencia de los demás, destruye el proceso de escogencia puesto que se eligen las mismas opciones de los demás o se trata de que los demás lo hagan por nosotros.
Tener una necesidad obsesiva de agradar a los demás afecta enormemente la escogencia, debido a que no se satisfacen los propios gustos; en caso de que una decisión acertada desagrade a otros o sea impopular, la persona la desecha a favor de otra menos adecuada o se abstiene de elegir.
8. BÚSQUEDA OBSESIVA DEL RECONOCIMIENTO Y DEL PRIMER LUGAR:
La afición desmesurada por el reconocimiento da lugar a tomar decisiones erróneas que, a menudo, son la antítesis del éxito y la felicidad.
Las personas con este bloqueo quieren llamar la atención; prefieren ser admiradas antes que estimadas ya que su autoestima se basa en las habilidades y destrezas que poseen. Por debajo de la búsqueda del reconocimiento tienen escaso amor propio, lo que hace que se sientan obligadas a proteger éste. Como les asusta el fracaso y la humillación, evitan tomar decisiones que puedan poner en peligro su orgullo.
9. PERFECCIONISMO Y AFÁN DE TENERLO TODO:
Consiste en la creencia inconsciente de que hay situaciones y decisiones perfectas, lo cual conduce a demoras debido al deseo de tomar decisiones en condiciones perfectas para tener la seguridad de que el resultado también lo será. El temor al autodesprecio como consecuencia de obtener un resultado imperfecto, ejerce un efecto inhibidor y produce inacción.
Es importante aclarar que la búsqueda de la excelencia no es lo mismo que la búsqueda de perfección, ya que la primera tiene que adaptarse a criterios realistas; si no, se convierte en la justificación de necesidades perfeccionistas.
El afán de tenerlo todo es la creencia inconsciente de que se puede alcanzar un estado perfecto en el que estén incluídas todas las opciones y, por tanto, evitar las decisiones y los sacrificios. Este obstáculo conlleva más gasto de dinero, tiempo, energía y talento, y conduce al fracaso. El refrán “Más vale pájaro en mano que cien volando” ejemplifica la conducta alternativa más adecuada.
10. ESPERANZA DE COSAS MEJORES, ANHELO DE LO QUE NO SE TIENE, DESPRECIO POR LO QUE SE TIENE, Y VIVIR DE ILUSIONES:
Lo más característico de este obstáculo son las interminables demoras y esperas, lo cual destruye la posibilidad de elegir buenas opciones. Las víctimas de este bloqueo esperan una solución mágica que supere con creces todas las alternativas disponibles.
Anhelar permanentemente lo que no se tiene y despreciar lo que está al alcance puede originar una acentuada inactividad, lo cual hace que decisiones que se tomen –si no conllevan un auténtico compromiso- sean más bien actuaciones superficiales.
Por otra parte, las ilusiones obligan a vivir en un mundo imaginario y no tienen nada que ver con las ideas creativas que se podrían llevar a la práctica tomando decisiones acertadas. Como dice la canción “El que vive de ilusiones se muere de desengaños”.
11. VIVIR EN LA IMAGINACIÓN:
Estrechamente relacionado con vivir de ilusiones y la esperanza de cosas mejores. El hecho de vivir en la imaginación nace de profundas carencias y de la necesidad de obtener compensaciones. Es un bloqueo de la realidad que destruye el presente y elimina los goces de la existencia cotidiana, impidiendo el éxito en cualquier faceta de la vida.
12. TEMOR AL AUTODESPRECIO QUE PUEDA GENERARSE SI SE TOMA UNA DECISIÓN ERRÓNEA:
Las personas que padecen este bloqueo ponen a menudo de manifiesto una necesidad obsesiva de tener siempre la razón, en la que subyace una falta de autoconfianza. Al menor asomo de fracaso –por pequeño que sea- se autodesprecian severamente. Les asustan las decisiones y se ven en la imposibilidad de tomarlas por miedo a cometer algún error. Ello se debe a la acción conjunta del perfeccionismo, las esperanzas exageradas, la necesidad de reconocimiento y la anulación del yo, los cuales no dejan espacio para la aceptación de las limitaciones humanas y la probable escogencia de alternativas equivocadas.
Las víctimas de este bloqueo se infligen inconscientemente severos castigos en forma de depresiones, enfermedades psicosomáticas, propensión a accidentes, fracasos múltiples, relaciones destructivas, insomnio, problemas de apetito, y toda una variedad de aflicciones.
13. AUTOREPROCHES PROVOCADOS POR LAS EXIGENCIAS DESMEDIDAS:
Este bloqueo nace de las exigencias y los “contratos internos” que las personas acuerdan inconscientemente consigo mismas. Toma la forma de “debería”, “podría” y “querría”, utilizados como reproches o justificaciones posteriores a una conducta determinada. Por ejemplo: “Yo debería ser el más inteligente”, “Yo podría haber obtenido la mejor calificación”, “Yo querría haber ganado el concurso”.
Obstaculiza las decisiones, provocando un estado de parálisis y temor a romper los “contratos”. Además, puede convertirse en un hábito tan difícil de erradicar que hace que la toma de decisiones auténticas resulte imposible de realizar.
14. “CEGUERA” ANTE LAS DIVERSAS OPCIONES:
Para que exista una toma de decisión deben estar disponibles por lo menos dos opciones, pero la persona con este bloqueo no se da cuenta de las alternativas a su disposición. En la base de este obstáculo existe una idealización del yo y un temor a los conflictos, por lo que no se “ven” las opciones que entren en conflicto con esta imagen idealizada y se rechaza cualquiera que provoque perturbación y ansiedad.
Por lo general, ocurre cuando la persona se halla sometida a fuertes presiones, en períodos de crisis y en situaciones de estrés, lo cual hace necesario un aplazamiento provisional –hasta que la presión se haya reducido- que no tiene que convertirse en una justificación de interminables dilaciones.
15. TEMOR Y DISTORSIÓN DE LA PRESIÓN DEL TIEMPO:
La engañosa creencia de que no hay tiempo se utiliza a menudo con consecuencias negativas, ya que puede producirse una acentuada presión y una reacción de temor. Es uno de los principales obstáculos en el proceso de toma de decisiones, ya que impide hacer uso de los recursos personales que se necesitan para elegir una alternativa.
Cuando la persona consigue liberarse del agobio del tiempo, suele desaparecer la ansiedad y puede utilizar el tiempo provechosamente para analizar y sopesar las opciones, y para relajarse en caso necesario durante las distintas fases de una elección.
16. CRITERIOS ERRÓNEOS:
Un criterio acertado, es decir, la capacidad de evaluar las opciones de forma racional y provechosa, es muy importante para el éxito en la toma de decisiones. Por el contrario, un criterio erróneo con frecuencia se debe a un deficiente análisis y a un pobre desarrollo de las ideas. Los trastornos emocionales, la desesperación, la euforia, el estrés, y los estados mentales gravemente perturbados deterioran el criterio de las personas.
Todos los bloqueos discutidos ejercen, en mayor o menor medida, un efecto perjudicial sobre el criterio personal, cuya influencia es directamente proporcional a la intensidad de los mismos. El principal componente del criterio acertado es una visión objetiva de la realidad y de nosotros mismos, sin la cual nuestra percepción resultará sesgada, distorsionada.
17. FALTA DE INTEGRACIÓN INTERNA O GRAVE DESORGANIZACIÓN:
Las personas pueden pasar por períodos breves de trastornos emocionales, durante los cuales no es propicio hacer elecciones. Pero, cuando se producen trastornos tan pronunciados que conllevan pensamientos intrusos, intereses conflictivos, ausencia de un fuerte sentido del yo, carencia de una escala de valores, etc. que impiden la integración o cohesión de todos los aspectos de una situación, se impone un tratamiento que pueda influir en el desarrollo de una fuerza integradora madura. Esta permitirá que la persona sepa quién es y qué quiere realmente, estableciendo un orden de prioridades, antes de estar en condiciones de tomar auténticas decisiones.
En resumen, afirmábamos en un artículo anterior que para hacer una escogencia adecuada es necesario, entre otras cosas, recolectar, evaluar y analizar la información sobre nosotros mismos. Tal información integra no sólo los recursos o potencialidades sino también las dificultades o limitaciones.
Como hemos podido ver, una de las dificultades que impiden las decisiones son los bloqueos u obstáculos psicológicos. Como quiera que es casi imposible luchar contra un enemigo invisible o desconocido (como lo plantea Rubin) es necesario –mediante la autoexploración y autoanálisis- conocer los bloqueos, identificarlos y comprenderlos para actuar en consecuencia.
Ante una situación de toma de decisiones, algunas preguntas que nos hagamos podrían servir de guía para ayudar a su identificación: ¿qué siento en este momento?, ¿cómo afecta mi comodidad?, ¿cuáles cosas son importantes para mi?, ¿las opciones a mi disposición son suficientemente buenas?, ¿siento una ansiedad incontrolable?, ¿cuáles son mis cualidades reales?, ¿qué pasaría si mi elección no le gustara, por ejemplo, a mi padre?, ¿cómo me sentiré si me equivoco?, ¿le doy más importancia a lo que debería hacer que a lo que quiero hacer?, ¿estoy consciente de las diferentes alternativas a mi alcance?, ¿a menudo pienso que debo darme prisa?, ¿estoy analizando la realidad objetivamente?, entre otras.
Si se responde afirmativamente a estas preguntas, la persona puede darse cuenta de que está atrapada en algún (os) de los bloqueos, lo que constituye un primer paso para abandonar los hábitos negativos. Como no basta con la toma de conciencia, luego tendrá que empeñarse en un cambio que le permita el ejercicio de un comportamiento decisional más eficiente.

lunes, octubre 13, 2008

Psicología de las sectas destructivas

La gran mayoría de las personas que se unen a las sectas son personas estables, inteligentes e idealistas, con una buena educación y procedentes de familias respetables. Este hecho no es de sorprender demasiado, ya que las sectas hacen un reclutamiento selectivo de gente «valiosa», es decir aquellos que son fuertes, inquietos y motivados. En cambio, el individuo con problemas emocionales siempre tiene dificultades para ajustarse a la rígida agenda diaria y a las enormes presiones psicológicas a que le somete el grupo destructivo. Cuesta mucho tiempo, energía y dinero reclutar y adoctrinar a los miembros, así que la secta procura no desperdiciar recursos en alguien que, a lo mejor, en menos de un año ya no podía soportar el esfuerzo.

Como cualquier otra empresa, todas las grandes sectas vigilan la relación coste/beneficio. Tienen miedo de que, si no lo hacen, sus organizaciones desaparezcan al cabo de unos años. Las sectas que cuentan con más de una década de existencia disponen de personal competente que se ocupa de los asuntos prácticos que cualquier organización con objetivos a largo plazo debe controlar.

Los grupos grandes se pueden permitir la contratación de personas extrañas para que realicen las tareas ejecutivas y profesionales, pero no se confía tanto en un profesional contratado como en alguien que está comprometido emocionalmente con la secta. Además, al adepto no le pagan por sus servicios. Las sectas intentan reclutar a profesionales para que administren sus asuntos y den una fachada respetable a la organización, así como también para asegurarse el éxito.

Los foráneos que tratan con los líderes de las sectas destructivas nunca dejan de asombrarse ante el hecho de que éstos no son unos locos de atar. Una secta, por lo general, busca a las personas más educadas, activas y capaces que puede encontrar. He escuchado comentarios como éstos: «No sabía que había tanta gente brillante en este tipo de grupos», o «Aquel líder es de verdad una persona muy agradable, bondadosa y muy inteligente. ¿Por qué se habrá unido a un grupo como éste?»
Cualquiera, no importan sus antecedentes familiares, puede ser reclutado por una secta. La variable importante no está en la familia de los posibles miembros sino en el nivel de capacidad del reclutador.

La participación en las sectas destructivas proporciona a algunos individuos una salida para diversos aspectos de si mismos que no encuentran en su vida familiar o en sus otras actividades sociales. Muchos hombres y mujeres sienten una auténtica necesidad de trabajar en equipo con otras personas en pro de las más variadas causas sociales o religiosas. Sin embargo, son relativamente pocas las comunidades que ofrezcan actividades organizadas de este tipo a las personas idealistas. La vida en una secta les brinda esta oportunidad, junto con los aparentes beneficios del «compañerismo» que se vive al participar en una intensa experiencia de grupo.

Muchos jóvenes idealistas reclutados por las sectas están en plena lucha por afirmar su personalidad, y que algunos atraviesan un período de rebelión. Para esta gente la pertenencia a una secta puede ser una forma de sustituir a su familia por los líderes del grupo mientras se alejan del hogar. A veces hay problemas mas graves, como el alcoholismo o la drogadicción en el seno familiar, lo que hace que la persona sienta intensos deseos de alejarse de la familia disfuncional tan pronto como sea posible. Sin embargo, no parece ser éste el tipo de familia patrón de la que provienen los novicios. La mayoría de las familias son relativamente normales.
¿Qué hace que una persona sea vulnerable a las sectas? ¿Cómo es posible que una persona amable, inteligente y cariñosa se convierta en miembro de una secta destructiva? Si es como la mayor parte de los miembros, probablemente le habrán abordado durante un momento de mucho estrés, o tal vez cuando ocurría un cambio importante en su vida.

El estrés es algo habitual en el mundo moderno. Mucha gente experimenta una intensa presión en el trabajo o en la escuela, o tensiones originadas por problemas familiares, relaciones sociales, trastornos de salud, nuevos trabajos, cambio de casa, falta de recursos económicos o combinaciones de varias de estas causas al mismo tiempo. Por lo general, nuestros mecanismos de defensa nos ayudan a salir del paso, pero todos pasamos por momentos en que somos vulnerables.

A pesar de que en momentos de debilidad podemos sucumbir al control mental, esto no significa que sea permanente. Cuando los reclutas abandonan el entorno del grupo durante el tiempo suficiente para poder descubrir libros, artículos o testimonios de ex miembros, casi siempre se desvinculan de la secta. El problema se presenta en caso de que las personas dependan del grupo para toda la información clave. Al no tener a mano nada mejor, le otorgan a los miembros y a los líderes de la secta los beneficios de la duda. Pueden creer que cualquier problema que surja no es más que el resultado de la idiosincrasia particular de un miembro, y no del sistema en sí.
Este documento tiene la intención de ayudarle a «ponerse en la piel» del miembro de una secta, a comprender su psicología y algo de cómo es su vida dentro del grupo. Primero se identifican algunos de los temas básicos de la vida en las sectas destructivas, el común denominador que todas comparten en lo que dicen y hacen. La segunda parte se centra en cómo es la vida personal en una secta destructiva, mediante el análisis de los perfiles de diversas personas que han pertenecido a una secta.

La experiencia en la secta

¿Cómo es la experiencia de vivir en una secta destructiva que utiliza el control mental? ¿Qué se siente? ¿Qué se piensa?
Dado que existen tantos tipos diferentes de sectas que practican el control mental, sería imposible describir las creencias y prácticas de cada una. La mejor manera para obtener datos de un grupo concreto es localizar a un ex miembro, o al menos buscar un relato escrito por un ex miembro. Un pariente preocupado puede aprender la jerga especial de un grupo en particular y sus palabras en clave. Los ex miembros son una gran fuente de información, porque nadie mejor que ellos conoce la experiencia de vivir en una secta.

A pesar de que las sectas destructivas pueden presentar diferencias individuales, hay ciertos temas de la pertenencia a una secta que son más o menos universales. Y al decir «temas» me refiero a los aspectos de la enseñanza en el grupo, a su vida social, y a las creencias que se convierten en factores poderosos en -y de hecho determinan- la vida diaria del adepto. Desde luego, el grado en que estos temas influyen en las personas depende de la fortaleza del vínculo (¿vive con el grupo o tiene su propia casa?), de cuánto tiempo hace que es miembro y de cuál es el nivel jerárquico que ha conseguido. Para la mayoría de los adeptos, los siguientes temas estarán muy próximos a sus propias experiencias.

La doctrina es la realidad

No hay lugar en un entorno de control mental para considerar las creencias del grupo como simple teoría, o como un medio para interpretar o buscar la realidad La doctrina es la realidad. Algunas sectas llegan tan lejos que enseñan que todo el mundo material es una ilusión, y en consecuencia todos los pensamientos, deseos y acciones (excepto los prescritos por la secta) no tienen existencia real.

Las doctrinas sectarias más eficaces son, en palabras de Eric Hoifer, «aquellas que son inverificables y no evaluables». Pueden ser tan intrincadas que se necesitaría años de esfuerzos para ponerlas en claro. (Pero, desde luego, no hay tiempo disponible, porque para entonces los novicios ya han dejado de estudiar la doctrina y han sido destinados a fines más prácticos, como salir a recaudar fondos y reclutar adeptos.) La doctrina debe ser aceptada, no comprendida. Así pues, la doctrina debe ser vaga y global, a la vez que lo bastante simétrica como para que parezca congruente. Su poder proviene de afirmar que hay una sola y única verdad que lo abarca todo.

Dado que el control mental se basa en la creación de una nueva identidad en el individuo, la, doctrina sectaria requiere siempre que la persona desconfíe de sí misma. La doctrina se convierte en el «programa maestro» de todos lo pensamientos, sentimientos y acciones. Y puesto que es la VERDAD , perfecta y absoluta, cualquier fallo que se detecte se atribuye a un reflejo de las propias imperfecciones del creyente. Se le enseña que debe seguir las fórmulas prescritas aunque en realidad no las comprenda. Al mismo tiempo, se le dice que debe intentar esforzarse más en su trabajo y tener más fe para poder llegar a comprender la verdad con mayor claridad.

La realidad es blanca o negra, el Bien contra el Mal

Incluso las doctrinas sectarias más complejas, en última instancia, reducen la realidad a dos polos básicos: blanco o negro; bueno o malo; mundo espiritual o mundo físico; nosotros o ellos.

Jamás hay lugar para el pluralismo. La doctrina no permite que ningún grupo exterior sea reconocido como válido (bueno, creyente, etc.) porque significaría una amenaza al monopolio que la secta ejerce sobre la verdad. Tampoco hay lugar para la interpretació n o la desviación. Si la doctrina no le ofrece una respuesta directa, el adepto debe formular la pregunta a un líder. Si éste no tiene una respuesta, siempre puede eludir la pregunta calificándola de poco importante o improcedente.
Los demonios domésticos varían de un grupo a otro. Pueden ser instituciones políticas o económicas (comunismo, socialismo o capitalismo) , los profesionales de la salud mental (psiquiatras, desprogramadores) o entidades metafísicas como Satanás, los espíritus, seres extraterrestres, e incluso las crueles leyes de la naturaleza. Se da por cierto que los demonios se han apoderado de los cuerpos de padres, amigos, ex miembros, periodistas, y de todo aquel que critique a la secta. Las «grandes conspiraciones» que trabajan para acabar con el grupo son, desde luego, la prueba de su gran importancia.

Algunas sectas practican la paranoia psíquica, pues asegura a sus adeptos que los espíritus les observan continuamente, y que pueden llegar incluso a apoderarse de ellos cada vez que sienten o piensan en desacuerdo con las normas de la secta.
Mentalidad elitista
A los miembros se les hace sentir que forman parte de un cuerpo de élíte de la humanidad. Este sentimiento de ser especial, de participar en los actos más importantes de la historia humana como parte de una vanguardia de creyentes comprometidos, es él fuerte vínculo emocional que mantiene a la gente haciendo sacrificios y trabajando al máximo.

Como comunidad, sienten que han sido escogidos (por Dios, la historia o cualquier otra fuerza sobrenatural) para sacar a la humanidad de las tinieblas y conducirla a la nueva era de los iluminados, Los adeptos tienen un gran sentido no sólo de su misión sino también de su lugar especial en la historia, y están convencidos de conseguir el reconocimiento de las generaciones futuras por su grandeza
Resulta irónico que los miembros de una secta miren por encima del hombro a los adeptos de los otros grupos. Son muy rápidos en percatarse de que: «Aquéllos están en una secta», o «A ellos sí que les han lavado el cerebro». Son incapaces de desmarcarse de su propio entorno y contemplarse a sí mismos de forma objetiva.
Estos sentimientos de elitismo y predestinación, sin embargo, conllevan una pesada responsabilidad, pues les dicen que si no cumplen a conciencia con sus obligaciones, le están fallando a la humanidad.

El miembro de base se muestra humilde ante sus superiores y los reclutas en potencia, pero arrogante frente a los extraños. A casi todos los miembros les han dicho en el momento de su adhesión que llegará un día en que se convertirán en líderes. Sin embargo, los ascensos se conseguirán tan sólo con un rendimiento notable ó mediante el compromiso político. Pero al final, por supuesto, la élite que ostenta el poder real sigue siendo reducida. La mayor parte de los adeptos no llegan nunca a ser líderes, sino que permanecen entre los miembros de base.

Pese a ello, se consideran a sí mismo mejores, con más conocimientos y más poderosos que cualquier otro ser en el mundo. Como resultado, a menudo los miembros se sienten más responsables de lo que han sido en toda su vida. Caminan como si tuvieran que soportar sobre sus hombros el peso del mundo. Los adeptos no entienden lo que quieren decir los foráneos cuando afirman que no hay que intentar escapar de la realidad y de la responsabilidad afiliándose a una secta.

La voluntad del grupo sobre la voluntad individual

En todas las sectas destructivas, el individuo deberá someterse al grupo. La «intención total» debe ser el foco; la «intención personal» debe quedar subordinada. En cualquier grupo definido como secta destructiva, pensar en sí mismo o para sí mismo está mal. El grupo es lo primero. La obediencia absoluta a los superiores es uno de los puntos en que coinciden la práctica totalidad de las sectas. El individualismo es el mal. La conformidad, el bien.

Todo el sentido de la realidad de un adepto se basa en referencias externas: aprende a ignorar su ser interior y confía en la figura autoritaria exterior. Aprende a mirar a los demás en busca de guía y significados. Los miembros de base, sin excepción, tienen dificultades para tomar decisiones, tal vez por el excesivo énfasis puesto en las referencias externas. En este estado de extrema dependencia, los adeptos necesitan que alguien les diga qué deben pensar, sentir y hacer.
Los líderes de las diferentes sectas utilizan tácticas muy similares para fortalecer la dependencia. Con mucha frecuencia, envían a los miembros a nuevos lugares que éstos desconocen, les cambian los trabajos, los ascienden y degradan a su capricho, con el único fin de mantenerles desequilibrados. Otra técnica consiste en asignarles metas imposibles del alcanzar. Les aseguran que si son «puros» tendrán éxito, y les obligan a confesar que son «impuros» cuando fracasan.


La obediencia estricta: imitación del líder


Al nuevo miembro se le induce muy a menudo a que abandone sus antiguos patrones de comportamiento y se convierta en un «dedicado», mediante el aparejamiento con otro miembro más antiguo de la secta que será el modelo que deberá imitar. Se urge al recién llegado a que sea esa otra persona. También se incita a los líderes de nivel medio a que copien a sus superiores, siendo el mismísimo líder supremo el modelo final que todos deberán imitar.

Una razón para que hasta al más ingenuo de los observadores le resulten algo raros los miembros de una secta es que todos tienen los mismos modales, usan prendas muy similares y hablan de la misma manera. Lo que el observador está viendo es la personalidad del líder transmitida a través de varias etapas de modelado.

La felicidad a través del buen rendimiento

Una de las más atractivas cualidades de la vida en las sectas es el sentido de comunidad que inspira. Al principio el amor parece ser incondicional e ilimitado, y los nuevos miembros se ven arrastrados a una luna de miel llena de alabanzas y atenciones. Pero al cabo de unos meses, conforme el adepto se involucra más en la secta, las alabanzas y las atenciones se vuelcan hacia los nuevos reclutas. El miembro de la secta aprende que el amor no es incondicional, sino que depende de su buen rendimiento.

Los comportamientos son controlados a través de las recompensas y castigos. Se utiliza la competencia para estimular y avergonzar a los miembros a fin de que sean más productivos. Si las cosas no van bien -se consiguen pocos reclutas, ataques de la prensa, deserciones- es una falta personal del miembro, y su ración de «felicidad» le será retenida hasta que el problema sea solucionado. En algunas sectas piden a los individuos que confiesen sus pecados para tener garantizada la «felicidad» y, en caso de que no recuerden ninguno, se induce a que se los inventen.

Al final llegan a creer que de verdad han cometido los pecados inexistentes
Las buenas amistades representan un riesgo, y son desalentadas con disimulo por los líderes. El compromiso emocional del miembro de una secta debe ser vertical (hacia el líder), no horizontal (hacia sus iguales). Los amigos son peligrosos, en parte porque si un miembro abandona la secta podría llevarse a otros con él. Cuando alguien deja el grupo, por supuesto el «amor» que se le dirigía se convierte en irritación, odio y burla.

Las relaciones dentro de estos grupos son por lo general superficiales, porque se desaconseja activamente compartir sentimientos íntimos, sobre todo los negativos. Esta característica de la vida en una secta, prevalece incluso cuando el adepto siente que está unido a sus camaradas como nunca lo ha estado con cualquier otra persona. Cuando pasan vicisitudes (al recaudar fondos en el crudo invierno o bajo el tórrido sol del verano) o son perseguidos (la policía los arresta por infracciones de la ley o son molestados por personas extrañas), tienen una excepcional sensación de profunda camaradería y de compartir el martirio. Pero ya que la única fidelidad real es hacia el líder, una observación más profunda demuestra que tales lazos en el fondo son débiles, y a veces producto de la fantasía.

La manipulación mediante el miedo y la culpa

El miembro de una secta llega a vivir dentro de un ámbito delimitado por el miedo, la culpa y la vergüenza. Los problemas son siempre una falta del adepto, y se deben a la debilidad de su fe, a su falta de comprensión, a «padres malos», a espíritus perversos, o lo que sea. Se siente constantemente culpable por no dar la talla. Llega a creer que «el demonio» le persigue.

En todas las sectas destructivas el miedo es el principal motivador. Cada grupo tiene su propio diablo particular agazapado a la vuelta de la esquina que espera a los miembros para tentarlos y seducirlos, para matarlos o volverlos locos. Cuanto más vivo y tangible es el demonio que la secta puede conjurar, más intensa es la cohesión que alimenta.

Altibajos emocionales


La vida en la secta es como un viaje en una montaña rusa. El adepto oscila entre la felicidad extrema de experimentar la «verdad» junto a una élite privilegiada, y el aplastante peso de la culpa, el miedo y la vergüenza. Los problemas son siempre debidos a su incapacidad, no a la del grupo. Es el eterno culpable por no alcanzar las metas. Si plantea objeciones, se le aplicará el «tratamiento de silencio» o se le trasladará a otra parte del grupo.

Estos extremos imponen una pesada carga en la capacidad de la persona para funcionar. Cuando los miembros están «arriba», pueden convertir su celo en una gran productividad y capacidad de persuasión. Pero cuando caen, se transforman en unos completos inútiles.

La mayoría de las sectas no permiten que los «bajones» duren demasiado tiempo. Un procedimiento habitual consiste en someterlo nuevamente al adoctrinamiento para que vuelva a funcionar. No es raro que alguien reciba un adoctrinamiento formal varias veces al año. Algunos de los miembros más antiguos se queman sin llegar a renunciar. Estos individuos ya no pueden soportar por más tiempo la carga ó la presión para que rindan, y comienzan a señalar las incongruencias en la política del grupo. Se les puede enviar a que realicen tareas manuales en lugares alejados donde no molesten, y se espera que permanezcan allí durante el resto de su vida; ó si se convierten en una carga, se les pide (o se les ordena) que se marchen.

Cambios en la orientación temporal

Una interesante dinámica de las sectas es que tienden a cambiar la relación de la persona con su pasado, su presente y su futuro. Como ya he mencionado antes, el pasado del miembro es reescrito. Tiende a observar su vida pasada con una memoria distorsionada que lo pinta todo de color oscuro. Aun los recuerdos más positivos son desviados hacia lo malo.

El sentido que del presente tiene el adepto también es manipulado. Experimenta una gran sensación de urgencia por realizar las tareas que le han asignado.
Muchas sectas enseñan que el fin del mundo está a la vuelta de la esquina. Algunas dicen que ellas evitan su llegada; otras simplemente creen que sobrevivirán. Cuando estás siempre demasiado ocupado con proyectos tan críticos -durante días, semanas, y meses- todo se hace borroso.

Para el miembro de una secta, el futuro es el tiempo en que será recompensado porque ya se habrá producido el gran cambio (o puede ser también donde reciba su castigo). En casi todos los grupos, el líder proclama que tiene el control del futuro, o al menos es el único que lo conoce. Sabe cómo pintar visiones del paraíso celestial o del infierno para dirigir a los adeptos hacia un camino u otro. Muchos grupos tienen incluso calendarios para el fin del mundo, que por lo general debe producirse entre los dos y cinco años próximos: lo bastante lejano para que no se demuestre lo contrario demasiado pronto, y lo bastante cercano como para que provoque un impacto emocional. Estas predicciones tienen la virtud de desaparecer de escena a medida que se aproxima la gran fecha. Otros grupos, en cambio, mantienen la fecha hasta que llega el día anunciado y no sucede nada.

Por lo general, el líder se limita a fijar una nueva fecha que aplaza el gran momento unos cuantos años. Después de hacerlo unas cuantas veces, puede ocurrir que algunos de los miembros más antiguos se vuelvan cínicos respecto al tema. Para aquel entonces, desde luego, ya hay miembros nuevos que no saben que el líder ha modificado las fechas varias veces.

No hay salida

En las sectas destructivas, jamás existe una razón legítima para marcharse. A diferencia de las organizaciones no sectarias que reconocen el derecho inherente a la persona de abandonarlas, los grupos que practican el control mental dejan bien claro que no existe un modo legítimo para dejarla. Se dice a los adeptos que las causas que llevan al abandono son la debilidad, la locura, las tentaciones, el lavado de cerebro (hecho por los desprogramadores) , el orgullo, el pecado, etc.
A los miembros se les adoctrina concienzudamente para que crean que si alguna vez se marchan, las consecuencias serán terribles para ellos, sus familias y la humanidad., A pesar de que los miembros a menudo dicen: «Dame un motivo que sea mejor que el mío y me marcharé», no se les permite contar con el tiempo ni los medios intelectuales para probar tal afirmación a sí mismos. Están encerrados en una prisión psicológica.
Las personas que han estado allí

Las personas que se unen a las sectas destructivas viven algunas experiencias tan terriblemente dolorosas que se niegan a recordarlas. Incluso después de haber recibido tratamiento, algunos antiguos miembros no desean comunicar sus experiencias de una manera pública. Otros, en cambio, están convencidos de que la sociedad en general tendría que comprender los sufrimientos que padecieron mientras estaban sometidos a control mental, y no tienen miedo de dar sus nombres. Aunque yo comprendo muy bien la reticencia de quienes desean mantener el anonimato, también admiro el coraje de aquellos que dan un paso al frente y exponen sus historias. Estas personas son más fuertes desde el momento que son capaces de compartir sus vivencias personales, y también nos ofrecen una valiosa fuente de información sobre la experiencia de ser reclutado, vivir en una secta destructiva y abandonarla.

Fuente: http://www.geocitie s.com/Pentagon/ Bunker/5670/ ICOC/psicologia. html