Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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lunes, marzo 09, 2015
Niño de 5 años dice haber reencarnado
Cincinnati, Ohio. Marzo 2015.
Desde los 2 años el pequeño Luke ha intentado convencer a sus padres de que el recuerda haber vivido otra vida antes de ser Luke Ruehlman: "Yo regresé de la muerte, y tú me llamabas Luke, pero mi nombre siempre fue Pam" — Fue una de las primeras frases que consternó a Erika, su madre.
Ella nunca quiso ahondar en preguntas hasta que notó que el pequeño insistía en lo de su anterior vida y fue cuando comenzó a ponerle más atención a los episodios en los que él demostraba recordar su supuesta vida anterior.
"Yo era negra, tenía el pelo largo y negro y mi nombre nunca fue Luke, no es la primera vez que vivo, yo era Pam Robinson." — Describió ante su madre una noche — " Recuerdo que yo morí en un incendio, porque salté de un edificio para no quemarme, fui a una especie de cielo y luego, solo recuerdo que era muy pequeño, no podía hablar y tú me llamabas Luke".
"¿En dónde vivías, como era el lugar?" — Preguntó Erika — "Recuerdo muchos edificios altos, como el hotel del incendio, antes me gustaba caminar... veía un tren".
La mujer afirma haberse puesto en la búsqueda de personas llamadas Pam Robinson, pero no encontró mucho en internet. Luego de su consternación, un día pensó con más cabeza fría y quiso buscar el nombre Pamela Robinson, con el cual obtuvo algunos resultados realmente escalofriantes que le quitaron el sueño.
Pamela Robinson, fue una de las víctimas de un poderoso incendio en un hotel de Chicago en 1993. Precisamente una ciudad de edificios altos, con un tren, pero no es todo. Los forenses determinaron que la mujer afroamericana de 30 años, saltó del edificio por el horror de las llamas y murió en el acto al caer en el pavimento.
Horrorizada pero también muy escéptica a pesar de todas las palabras del niño, ella se dio a la tarea de ponerlo a prueba para determinar si en realidad podría recordar cómo era la supuesta Pam. Así que imprimió en una hoja varias fotos familiares mujeres de raza negra y las puso junto a su esposo sobre la mesa del comedor, para preguntarle a look que veía en esas imágenes sin hacerle ninguna pregunta específica sobre Pam.
El niño tomó la hoja y dijo: "mhhhh me parece que veo a alguien conocido aquí". Acto seguido sus padres se miraron consternados y luego el niño llevó el dedo a una de las fotos del collage donde habían dos mujeres negras abrazadas, y señaló a una de las 2, momento en el cual sus padres se sobresaltaron pues él señaló a la real Pam y dijo:
"Sí, la conozco a ella, ella es Pam".
Medios internacionales han validado la historia que hizo conocer FOX8 News, y el Huffington Post. Sin embargo hasta el momento no ha habido un pronunciamiento clínico, o psicológico sobre este caso que asombra a millones de personas.
Erika relata en el documental de la FOX que Luke no ha vuelto a tener desde hace algún tiempo algún episodio de esos, pero que ello fue después de una larga conversación en la que ella le dejaba en claro que le creía su historia pero que viviera ahora su nueva vida porque ya no era más Pamela Robinson.
domingo, junio 29, 2014
Reencarnar es siempre ser uno mismo. Ian Stevenson
La investigación del doctor Stevenson lo ha llevado a viajar a Líbano, la India y muchos otros países para analizar más de 3,000 casos de supuestas reencarnaciones, como la de Suzanne, una mujer de 25 años de Beirut; a los 2 años, Suzanne recordaba el nombre de 13 mujeres de su antigua familia, e incluso partes de la elegía dictada en su funeral. Lo que hace de Stevenson un caso interesante no es que tome por ciertos los testimonios de los “reencarnados”, sino que busque evidencias de sus vidas pasadas –y de sus familiares vivos– en el presente.
El interés de Stevenson en la ciencia de la reencarnación (o resonancia mórfica) no parte de atribuciones metafísicas ni del miedo a la muerte, sino de una teoría alternativa a los problemas de personalidad. La genética y los factores ambientales conforman quiénes somos, pero según Stevenson, “son las vidas pasadas las que podrían aportar un tercer factor que podría llenar algunos huecos en lo que sabemos.”
Un caso sumamente interesante es el de una pareja de gemelos en Sri Lanka. Los gemelos no se parecían demasiado, y uno de ellos hablaba acerca de una vida previa como insurgente en una revolución, además de recordar haber sido asesinado por la policía en abril de 1971. Su familia no le creyó. Sin embargo, el otro gemelo también recordaba su vida pasada: recordaba, por ejemplo, haber vivido en un lugar llamado Balapitiya y viajado en tren para ir a la escuela en un pueblo llamado Ambalangoda. A pesar del escepticismo de su familia, el segundo gemelo hizo comparaciones entre la familia, se refirió a una tía suya por su nombre, e incluso recordó lo que le gustaba comer. Stevenson cuenta que cuando las dos familias se conocieron, el chico señaló unas marcas en la pared que resultaron ser el nombre de un hijo muerto; el niño afirmaba que las hizo cuando el cemento estaba aún húmedo, pero nadie de la familia (de su vida pasada) lo había notado hasta entonces.
En entrevista con Tom Schroder, editor del Washington Post, Stevenson es confrontado con la pregunta de por qué su investigación se realiza en culturas que histórica y culturalmente creen en la reencarnación, como los hindús.Para Stevenson, el fenómeno de recordar vidas pasadas se da sobre todo en la infancia, y los prejuicios culturales son tan fuertes en la India como en Estados Unidos. Incluso en la India, donde las religiones mayoritarias reivindican las vidas pasadas como un dogma de fe, un niño que diera pruebas fehacientes de haber reencarnado podría ser tildado de snob: por ejemplo, “él podría decir ‘yo era, soy, un Brahamán, no comeré tu comida contaminada. Mi comida debe ser cocinada por un Brahamán”, en caso de que el niño perteneciera a la casta dominante del país en otra vida.En otras ocasiones, especialmente en las niñas, estas se preguntan quiénes estarán alimentando a sus hijos. Todas estas memorias suelen ser desestimadas por los padres, quienes tildan a los niños de mentirosos sin considerar otras posibilidades. Y es que investigar la reencarnación con métodos científicos tampoco ha sido fácil para Stevenson, quien afirma que los padres de “niños reencarnados” suelen sentirse especiales e inflan las historias, sepultando definitivamente toda posibilidad de credibilidad. Todos lo hemos visto: cuando alguien habla sobre su “vida pasada” no se recuerda como un campesino en China o como miembro de una tribu africana; todos los reencarnados quieren ser Alejandro Magno, Napoleón o Cleopatra.
Sin embargo, durante sus años de investigación, Stevenson ha llegado a algunas conclusiones estadísticas interesantes. Por ejemplo, que los niños reencarnados comienzan a hablar a muy temprana edad. Olvidan los detalles de otras vidas entre los 5 y los 8 años, además de que los incidentes relatados suelen involucrar muertes violentas
Pero una posible evidencia de las vidas pasadas podría hallarse en las marcas de nacimiento. Para Stevenson, “las marcas de nacimiento ordinarias que cualquiera tiene son áreas de pigmentación incrementada. Usualmente son planas. Las marcas de nacimiento que son de particular interés para nosotros en estos casos pueden tener algo de pigmentación incrementada pero usualmente parecen cicatrices, elevadas o presionadas, y mucho más grandes en promedio que las marcas ordinarias.”
Según Stevenson, en su investigación presenta más de 40 casos donde estas marcas de nacimiento se corresponden con reportes de heridas fatales.
¿Pero qué espera probar Stevenson con esta investigación? Su respuesta, más allá de los resultados, del escepticismo y de la dificultad del tema, sin duda es muy interesante. Comprobar científicamente la posibilidad de la reencarnación “podría disminuir la culpa por parte de los padres. No tendrían que tener la carga de que cualquier cosa que vaya mal con un niño sea su culpa, ya fuera por los genes o por malos cuidados durante la infancia del niño. La gente tendría que hacerse responsable de sus propios destino… No espero ninguna transformación moral. En mi primer viaje a la India conocí a un swami, un respetado monje hindú. Le dije que venía a buscar qué evidencia existía en India sobre la reencarnación. Permaneció en silencio por mucho, mucho tiempo. Luego dijo: ‘Nosotros aquí en la India vemos como un hecho el que la gente reencarne pero, verás, en realidad no hay diferencia porque tenemos tantos granujas y villanos en la India como ustedes en Occidente.”
Fuente: pijamasurf.com
domingo, noviembre 07, 2010
REENCARNACIÓN: Investigaciones de la DRA. WAMBACH
¿Es la reencarnación una hermosa fantasía o una realidad? Tras la hipnosis, mucha gente asegura que puede recordar vidas pasadas y parece poder describirlas en gran detalle. ¿Son reales o sólo fantasías? ¿Puede ser esto comprobado científicamente? ¿Se ha recopilado y analizado información para comprobar o desmentir estas hipótesis?
En la comunidad científica, una hipótesis no será aceptada hasta que la evidencia muestre que hay altas posibilidades de que sea cierta. Sin embargo, se sabe que la comunidad científica pondrá la prueba bajo reexaminación. Por lo tanto, no es de sorprenderse que la investigadora en cuestión, la doctora Helen Wambach, psicóloga, haya mantenido una actitud de cuestionamiento con respecto a su estudio sobre la reencarnación. De hecho, personas de su círculo indicaron que Wambach quería “desacreditar” la reencarnación. Los libros de la doctora Wambach Reviviendo vidas previas (Reliving Past Lives) y La vida antes de la vida (Life Before Life), publicados en 1978 por Bantam Paperback Books, trataban sobre la evidencia de la reencarnación bajo hipnosis, y describían sus investigaciones en detalle. En la primera mitad de su libro, Wambach habló sobre cómo se interesó por los fenómenos espirituales, y qué la llevó a comenzar sus estudios. También les contó a los lectores su experiencia de estar confundida y hasta cínica. Sin embargo, decidió continuar con su investigación después de encontrar lo que creyó ser información verídica entre la vasta cantidad de datos recogidos. En la segunda mitad del libro, describe los datos que juntó y su análisis.
A fines de los años 60, Wambach llevó a cabo un estudio de 10 años sobre recuerdos de vidas previas, con 1.088 sujetos bajo hipnosis. Para mayor precisión histórica, la doctora Wambach hizo preguntas específicas sobre la época en la cual la gente vivía y preguntas sobre la vida cotidiana en tales épocas.
La Sociedad Americana de Hipnosis Clínica describe la hipnosis como un estado de absorción interna, concentración y atención enfocada. La hipnosis es un procedimiento durante el cual un profesional médico, o investigador, guía al sujeto a experimentar cambios de sensaciones, percepciones, pensamientos, o comportamiento, es decir, un estado de conciencia alterado. En base a las diferencias en las ondas cerebrales, estar bajo hipnosis no es similar al sueño, sino similar a la meditación tradicional budista o taoísta. Bajo tales condiciones, la gente posiblemente podría usar su tercer ojo para observar sus vidas previas.
Bajo la terapia de la regresión a una vida previa, la persona se puede identificar con un cierto individuo de una particular época anterior. Aparentemente, experimentará todo lo que el individuo experimentó en ese momento de tiempo particular, y podrá comunicarse verbal u oralmente en un idioma antiguo. Interesantemente, tras despertar de la terapia de regresión, el individuo ya no será capaz de reconocer el idioma antiguo. A veces, la personalidad presente del individuo puede participar con un rol pasivo en la regresión, esto quiere decir que el individuo observará la vida previa como si estuviese mirando una película. Podrá escuchar las palabras sin entender lo que se dice.
Durante la sesión de hipnosis, el individuo hipnotizado puede recordar el tiempo y lugar de los eventos, pero de alguna manera mezclarlos con su personalidad de esta vida o de la vida previa. Puede ser capaz de saber el tiempo y lugar del recuerdo particular. Por ejemplo, cuando se le hizo una pregunta específica a un individuo hipnotizado sobre la época y el lugar, él vio una fecha de la era Cristiana.Esto nos dice que marcar el lugar y tiempo exactos del recuerdo puede ser difícil, aunque algunos individuos hipnotizados pueden ser capaces de señalar el lugar en un mapa.
Tras un meticuloso análisis de los datos, la doctora Wambach concluyó que la información reunida bajo la hipnosis era, con respecto a documentos históricos disponibles, “increíblemente precisa”, con la excepción de 11 sujetos. Por ejemplo, un individuo dijo que tocaba el piano en el siglo XV, cuando el piano en realidad fue inventado dos siglos más tarde.
Entre los once sujetos, nueve dieron información que difería sólo un poco del marco histórico de la época. Es sorprendente que sólo un 1% de la población fue imprecisa en la información proporcionada bajo la hipnosis. Está claro que si todos esos recuerdos son meras ilusiones, es imposible un índice tan bajo de errores.
La doctora Wambach hizo preguntas específicas sobre la época, incluyendo la posición social, raza, género, vestimenta, utensilios, dinero, vivienda y por el estilo. Utilizó gráficos y tablas para registrar la información para que sea más fácil de comparar con la de la época correspondiente.
Con respecto a la posición social, Wambach clasificó a la gente como clase alta, clase media y clase baja. Encontró que su población podía ser separada en 10% de la clase alta, 20-35% de la clase media y el restante 55-70% de la clase baja. A pesar de que la proporción de los casos de clase media era relativamente más alta alrededor del año 1.000 a.C., la proporción cayó más tarde, y volvió a subir después del 1.700 d.C, comparable con la del 1.000 a.C.
Documentos históricos muestran que durante esa época, los artesanos y los comerciantes se encontraban principalmente cerca del mar Mediterráneo Este. Las empresas comerciales estaban bien establecidas. Sin embargo, aproximadamente un 60-77% de la población vivía en o por debajo del nivel de la pobreza. Usaban ropa hecha por ellos mismos y vivían en casitas simples con techos de paja. La mayoría eran campesinos que trabajaban todos los días en el campo. Ninguno de los individuos hipnotizados recordaba ser una figura histórica famosa. Aquellos que recordaban tener una posición social alta parecían estar bastante insatisfechos con sus vidas, como si el estar vivo fuese una carga. Aquellos que recordaban ser un campesino o un miembro de una tribu primitiva parecían estar contentos con sus vidas. La evaluación de los datos sugiere que es muy improbable que estos recuerdos provengan de la imaginación del individuo. Generalmente, la gente se imagina a uno mismo como una figura histórica famosa o un noble y no como algo tan mundano como un campesino o un miembro de una tribu primitiva.
La vestimenta de los sujetos durante su vida previa también se correspondía con los registros históricos. Por ejemplo, un sujeto que vivía alrededor del año 1.000 a.C. en Egipto describió distintos tipos de prendas de vestir usados por las clases altas y las clases bajas. Las clases altas vestían una túnica blanca de algodón de largo medio o largo completo. Las clases bajas vestían algo como un tipo de pantalones exóticos que se envolvían desde la cintura hacia abajo. Los investigadores consultaron registros históricos de vestimentas utilizadas durante los respectivos períodos y por lo tanto pudieron compararlos con las descripciones de estos sujetos. Se encontró que las descripciones eran correctas. También estamos bastante seguros de que estos sujetos no estaban familiarizados con lo que vestían los antiguos egipcios.
Una mujer recordó que fue un caballero en el 1.200 d.C. Dijo que, “Siento que es poco viable. Debo tener ilusiones”. Continuó diciendo, “Bajé mi cabeza para ver mi pie. Vi un par de botas con puntas triangulares. Pensé que serían de punta redonda, como la armadura que vi en el museo.” Más tarde, encontró tales botas de punta triangular en una enciclopedia. Según la enciclopedia, este tipo de botas se usaban en Italia antes del 1.280 d.C. Recordó que estaba en Italia en ese tiempo, ya que murió en el 1.254.
Es difícil explicar estos fenómenos como ilusiones. Pero quizás no sean aceptados fácilmente por la ciencia moderna como evidencia para el concepto de la reencarnación.
Por supuesto, el lector debería juzgar por sí mismo si la reencarnación existe o no. Debería juzgarlo basándose en su experiencia personal y sistema de creencias. Este artículo es para aumentar su interés sobre el tema. No obstante, lo deseemos o no, la reencarnación es parte de nuestra cultura.
Datos a tener en cuenta:
1) La investigación científica ha descubierto muchos casos de recuerdos anteriores a la vida entre niños pequeños. Estos recuerdos fueron estudiados, clasificados y confirmados a través de rigurosas investigaciones.
2) Los detalles que los sujetos recordaron sobre sus vidas previas corresponden con los registros históricos. Aún más, hay una gran coherencia entre recuerdos anteriores a la vida de la misma época y regiones geográficas.
3) Los sujetos recordaron idiomas antiguos y palabras que no aprendieron durante esta vida. Además, después del estado hipnótico ya no podían hablar ni entender esos idiomas.
4) Algunos sujetos, entre familiares, amigos, o incluso extraños, recordaron a las mismas personas y detalles independientemente.
5) El recordar angustias y eventos de vidas previas contribuyó decisivamente a tratar y a menudo a aliviar los problemas y enfermedades que sufrían hoy, tales como el terror y dolores duraderos.
(continúa)
fuente: http://www.lagranepoca.com
viernes, enero 16, 2009
"Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana"
Entrevista a Brian Weiss
El gurú de la reencarnación en Occidente cuenta, en esta entrevista, sus experiencias personales y su relación con la comunidad científica tradicional.
"Jung se anticipó a su tiempo: comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo", dice Weiss.
Por Ignacio Escribano
Hasta que esa extraña idea de la regresión a las vidas pasadas se le metió en la cabeza, Brian Weiss era, según los rígidos cánones academicistas, occidentales y machistas, un hijo soñado. El alumno perfecto. Un ciudadano modelo. El profesional envidiado por el resto de sus colegas.
Graduado magna cum laude en la Escuela de Medicina de la Universidad de Columbia, con un posgrado en la Universidad de Yale, Weiss fue uno de los jefes de psiquiatría más jóvenes del prestigioso hospital Mount Sinai, de Miami.
A simple vista, hay que admitirlo, es todo un catedrático. No obstante, cuando el diálogo cobra vida y entra en acción, sus modales, que han olvidado la solemnidad absurda pero que conservan la cortesía y el refinamiento, invitan a que uno se olvide por completo de que se está frente al controvertido doctor de trascendencia internacional, que decidió suspender la lista de espera de su consultorio cuando ésta ya superaba los cinco años.
"Era poco sensato planificar una visita médica con tanta anticipación", aclara el autor de best sellers como Lazos de amor, El mensaje de los sabios o A través del tiempo, con millones de copias vendidas en todo el mundo.Weiss, de 59 años, casado con su eterna Carole y dos hijos, no se comporta con la arrogancia de sus diplomas. Sin necesidad de fruncir de ceño en señal de jactancia, sus observaciones inspiran, acaso más por la sensibilidad que por la agudeza de las mismas, un respeto próximo al afecto."
He recorrido un largo camino desde el día en que, médico de formación clásica, profesor de psiquiatría y escéptico empedernido, me di cuenta de que la vida humana es algo más maravilloso y profundo de lo que me había hecho creer incluso mi rigurosa formación médica", cuenta este hombre que, si bien ha sido bautizado como el gurú de la reencarnación en Occidente, aún conserva la vestimenta arquetípica del académico contemporáneo: la camisa tiesa, abotonada casi hasta el tope, un discreto chalequito de fina trama y los pantalones pinzados que se prolongan en un reluciente par de zapatos náuticos. Todo eso, claro, en perfecta armonía con el puntilloso corte de pelo y los inexorables lentes de diseño italiano.
Su mensaje, certero como un rayo, saldrá disparado reiteradamente en dirección opuesta al del tradicional discurso cientificista: "Si una persona evoluciona en un ser más cariñoso, más compasivo y menos violento, es que ha tomado la dirección adecuada. Y aquí, lo que importa, no es la velocidad sino la dirección del camino que se elige."
De temperamento decididamente sosegado, su semblante parece imperturbable. "Estuve meditando esta mañana", confiesa Weiss, como develando un secreto.Más seguidor de Carl Jung que de Sigmund Freud, a pesar de que utiliza muchas técnicas del maestro vienés en sus tratamientos -la hipnosis, por ejemplo-, advierte que las psicoterapias, al no tener raíces espirituales, no sirven para liberar la verdadera naturaleza de los seres humanos.
Y convencido de que cada vez que creamos grupos, nosotros y ustedes, estamos generando violencia, potencialmente, recuerda que sólo existe un grupo: el espíritu humano.
"Todo está conectado. Las almas no tienen raza, religión, sexo o nacionalidad; son almas, una forma pura de energía amorosa. Tenemos que aprender esto y enseñárselo a los chicos", propone, apoyándose en una cita del místico cristiano Pierre Teilhard de Chardin: "No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana".
Según su experiencia, la psicología sólo funciona si el terapeuta logra conectarse con el paciente en un plano de verdadero afecto. "Lo que cura -insiste Weiss- es la relación, no la técnica." Y resalta: "Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung, en cambio, era un inconformista que se anticipó a su tiempo; comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo, pero lo rodeaban personas ávidas de dogmas."
-En sus libros, usted también suele hablar de la intuición, algo que casi hemos olvidado de utilizar en nuestra vida diaria.
-La arremetida contra la mente comienza desde que somos muy pequeños. Se nos educa con valores familiares, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestros conocimientos innatos. Y si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. O, también, pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres y profesores, nuestra sociedad y cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas. Y a menudo lo hacen. El mundo actual es una clara prueba de ello, pues se encamina a tropiezos y golpes, imprudentemente, hacia una destrucción irreversible. Pero si se lo permitimos, los chicos pueden enseñarnos la salida.
-¿Es cierto que las mujeres son más intuitivas que los hombres?
-Es así, están más abiertas a todos estos conceptos: espiritualidad, inspiración... Las madres siempre se han basado en su intuición. Por eso, creo que los científicos de hoy están equivocados. Si la ciencia y la tecnología, que se nos están escapando de las manos, no comienzan a desarrollarse en el contexto de nuestra sabiduría intuitiva, entonces estamos frente a un peligro. Porque, mal empleados, pueden destruir el mundo.
-¿Y por qué cree que a la comunidad científica le cueste tanto aceptar esas facultades que todos llevamos dentro?-Porque existe un descreimiento generalizado sobre todo aquello que no puede verse o demostrarse por métodos científicos convencionales. Y eso está mal, es erróneo. Nos enseñaron que todo eso es supersticioso, o no científico, o inferior. Y no es así. Tenemos sentidos más allá de los cinco sentidos. Y uno de ellos es la intuición. No sólo en el arte, los grandes descubrimientos científicos también surgen intuitivamente, y no necesariamente desde de la lógica pura. El mismo Einstein lo decía. Tiene que haber un balance entre lo racional y lo intuitivo. Algo que, en mi caso, tardó años en llegar. Hasta que conocí a Catherine. Además, para recuperar ese equilibrio, no podemos olvidar que el amor es el componente fundamental de la naturaleza, que conecta y une a todas las cosas y las personas. Y la energía del amor es, en potencia, más fuerte que cualquier bomba y más sutil que cualquier hierba. Lo que sucede es que aún no hemos aprendido a aprovechar esa energía tan básica y tan pura.
-¿Podríamos decir, entonces, que intuición y poesía son casi sinónimos?
-Sin duda están emparentados. Los griegos hablaban de las musas. Los poetas, los músicos y los artistas en general trabajan mejor cuando se dejan llevar por el cerebro derecho, es decir, por la intuición, lo espiritual, lo no lineal; y no siempre ocurre lo mismo cuando se guían por el cerebro izquierdo, el lógico, el racional. Le hemos dado una excesiva importancia a la razón, a un punto tal que casi hemos negado nuestra intuición, que era, precisamente, el sentido predominante del hombre.
Cuando conoció a Catherine, la paciente cuya historia se cuenta en su primer libro Muchas vidas, muchos maestros, Weiss ya había publicado más de cuarenta trabajos científicos y colaboraciones en publicaciones médicas, y había adquirido reconocimiento internacional en psicofarmacología y química cerebral. Con voz tenue, explica que durante más de un año había intentado aliviar los ataques de pánico de su paciente por medios de técnicas psiquiátricas convencionales hasta que, durante una sesión de hipnosis, bien freudiana, todo cambió.
La memoria de Catherine, en lugar de revolver por los cajones de su infancia, fue incluso mucho más lejos de lo que un escritor de cuentos fantásticos hubiera imaginado jamás: Catherine, ese mojón fosforescente en el camino de Weiss, se vio a sí misma, en otro cuerpo, 4.000 años atrás.
"Como hasta ese día era totalmente incrédulo a todos aquellos campos faltos de rigor científico, como la parapsicología, y además no sabía nada sobre las vidas pasadas o la reencarnación, ni me interesaba saberlo, al principio no consideré la vivencia de Catherine como un regresión -explica Weiss-. De todas formas, continuamos con la hipnosis en las sesiones siguientes porque notaba una clara mejoría en sus síntomas."
A partir de entones, Weiss comenzó a investigar y a documentarse sobre el tema durante 15 largos años de silencio profesional. "Sabía que con tan sólo inferir algo, mis colegas me tomarían por demente", recuerda, esbozando una sonrisa con un leve toque de picardía.Pero cuando por enésima vez se convenció de que sus hallazgos eran efectivamente ciertos, decidió publicar, no sin un cierto grado de resquemor, cada detalle de las regresiones de sus pacientes. Y de las propias.
-¿Cómo definiría a la reencarnación?
-Es el concepto de que poseemos un alma inmortal, que puede llamársele también conciencia o espíritu, que abandona nuestro cuerpo en el momento de la muerte física para luego renacer en una nueva criatura para continuar en esa nueva vida con las lecciones que eventualmente la lleven a una realización espiritual plena.
-¿Y realmente cree que la realización espiritual plena sea posible?
-Sí. Lo que ocurre es que nuestros valores están todos revueltos, desordenados. Nos preocupamos demasiado por la impresión que le causamos a los demás o sobre cuánto dinero tenemos. Y todo eso es un tremendo error. Porque la felicidad viene desde adentro de uno. De saber disfrutar el momento presente. Sabemos que el amor puede curar, y que el estrés puede matar. Pero poco hacemos para aliviar nuestra mente. No es necesario ser rico para ser feliz. En mi consultorio he atendido infinidad de gente increíblemente rica, pero infelices. Y su tristeza se disipaba cuando comenzaban a cultivar sus valores humanos, a preocuparse por los demás.
Estamos atrapados en las preocupaciones de nuestra mente sobre el futuro, o lamentando el pasado. Aunque somos conscientes de que ni los lamentos ni las preocupaciones pueden modificar ni el pasado ni mejorar el futuro. Una cosa es planear, organizarse, eso está bien. Pero no preocuparse. Ese sentimiento se ha vuelto un hábito de lo más negativo. Lo mismo que con el pasado. Hay personas que se la pasan rumiando sobre sus errores, preguntándose una y otra vez por qué no hice esto o aquello.
-¿No cree que las psicoterapias pueden caer en ese rumiar constante, que termina volviéndose negativo?
-Entiendo que este no es puntualmente un tema sencillo. Es bueno ver el pasado y reconocerlo. Pero es cierto también que ese proceso, que puede ser muy doloroso, tiene un límite. Lo que yo le digo a mis pacientes es que aprendan de su pasado y que luego déjenlo ir. Ahora esté aquí, en el momento presente, que es el único lugar en el que va a encontrar la felicidad. Si seguimos varados en el pasado jamás seremos felices. Eso les digo.
-Entre tanto dolor y sensación de soledad, los psicofármacos son presentados como la solución a los problemas existenciales del hombre moderno.
-Existen muchas razones que explican ese fenómeno. La propaganda y la presión de la industria farmacéutica es enorme. Y, además, persuaden a los médicos para que receten sus productos de maneras subrepticias y a veces no tan solapadamente. Por otra parte, la tendencia de las universidades es a enseñar cada vez más a que el tratamiento pasa por la medicación. Pero sabemos que con las pastillas no alcanza. Porque cada depresión, ansiedad o cualquier síntoma, forma parte de un cuadro holístico, donde intervienen la mente, el cuerpo y el espíritu.
Las pastillas son una opción que no tienen por qué contraponerse con otras formas curativas. Pero de nada sirven sin la compasión y el entendimiento de que esa persona que está sufriendo es una ser humano y no un sistema bioquímico con bajos niveles de cierta sustancia. Y en algunos casos, aún siendo compasivo y con un buen tratamiento ni siquiera es necesario recurrir a la medicación. O, si se receta, se hace por menos tiempo y con dosis más bajas.
-¿Cuál es la crítica más dura que tiene para hacerle a los médicos que ejercen la medicina "tradicional"?
-Bueno, generalmente son ellos los que me critican a mí.-Bueno, a cada cual su turno. Pero con espíritu constructivo.-Mi principal crítica es que los médicos necesitan abrir más su corazón y darse cuenta de que son sanadores. Y para eso, es preciso estar conectado intuitivamente con cada paciente, tener compasión y preocuparse sinceramente por esa otra persona. Y esto es bueno no sólo para el paciente, los médicos se sentirán mucho más satisfechos también. El paciente no es un hígado, un corazón o una vesícula. Les recordaría a los médicos que cada paciente es un ser humano, un alma al que deben acercarse con compasión y con el corazón abierto.
Dos preguntas más
-¿Cómo definiría las almas gemelas (soul mate)?
-Por empezar, tenemos más de una. Y por eso almas gemelas no es imperiosamente un término romántico. Es gente con la que hemos vivido en otras vidas, y existe una forma de reconocimiento de sus almas que nos parecen familiares. O en la mirada, o al tocar las manos, ciertas cosas que nos hacen acordar. Un alma gemela no significa alguien con quien vamos a compartir el resto de nuestra vida. A veces, se trata de una persona que se cruza en camino tal vez por uno o dos meses solamente, pero su sola presencia nos ayuda a cambiar nuestras vidas y a evolucionar. Creo que en una dimensión mayor estamos conectados a cada una de las almas del planeta, e incluso de más allá. Todos estamos interconectados. Pero a la vez existen pequeños grupos de familias de almas, gente que ha vivido junta en varias ocasiones. Y a eso llamo almas gemelas. Este no es el único lugar o planeta donde existen almas. Existen también otras dimensiones donde también viven almas; los físicos están escribiendo sobre este tema.
-¿A su esposa Carole ya la conocía de otras vidas?
-Sí. A pesar de que nunca me encontré con ella en las regresiones. Sí, en cambio, encontré a mi hijo en una de mis propias regresiones. Pero sé, y ella también, que ya habíamos estado juntos antes. Nos conocimos de muy jóvenes; yo tenía 18 años y ella 17. Fue instantáneo. Ninguno de los dos estaba buscando una relación seria, éramos los dos todavía muy jóvenes. Si mi hija, que ahora tiene 22 años, hubiera tenido una relación tan seria como la mía cuando yo tenía 17 años, le hubiera dicho todavía eres una niña. En mi caso, y en el de mi mujer, fue algo muy especial, de reconocimiento, el sentido de familiaridad, de conexión, podíamos terminar las oraciones que el otro estaba diciendo, compartíamos los pensamientos... Yo no tenía ni idea de qué se trataba todo eso en aquel entonces, sólo sabía que era muy fuerte. Hasta que años más tarde, comprendí. Ahora sé de qué se trataba, y se trata, todo eso. Así que no tengo que hallarla en mis regresiones. Sé que somos el uno para el otro.
El gurú de la reencarnación en Occidente cuenta, en esta entrevista, sus experiencias personales y su relación con la comunidad científica tradicional.
"Jung se anticipó a su tiempo: comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo", dice Weiss.
Por Ignacio Escribano
Hasta que esa extraña idea de la regresión a las vidas pasadas se le metió en la cabeza, Brian Weiss era, según los rígidos cánones academicistas, occidentales y machistas, un hijo soñado. El alumno perfecto. Un ciudadano modelo. El profesional envidiado por el resto de sus colegas.
Graduado magna cum laude en la Escuela de Medicina de la Universidad de Columbia, con un posgrado en la Universidad de Yale, Weiss fue uno de los jefes de psiquiatría más jóvenes del prestigioso hospital Mount Sinai, de Miami.
A simple vista, hay que admitirlo, es todo un catedrático. No obstante, cuando el diálogo cobra vida y entra en acción, sus modales, que han olvidado la solemnidad absurda pero que conservan la cortesía y el refinamiento, invitan a que uno se olvide por completo de que se está frente al controvertido doctor de trascendencia internacional, que decidió suspender la lista de espera de su consultorio cuando ésta ya superaba los cinco años.
"Era poco sensato planificar una visita médica con tanta anticipación", aclara el autor de best sellers como Lazos de amor, El mensaje de los sabios o A través del tiempo, con millones de copias vendidas en todo el mundo.Weiss, de 59 años, casado con su eterna Carole y dos hijos, no se comporta con la arrogancia de sus diplomas. Sin necesidad de fruncir de ceño en señal de jactancia, sus observaciones inspiran, acaso más por la sensibilidad que por la agudeza de las mismas, un respeto próximo al afecto."
He recorrido un largo camino desde el día en que, médico de formación clásica, profesor de psiquiatría y escéptico empedernido, me di cuenta de que la vida humana es algo más maravilloso y profundo de lo que me había hecho creer incluso mi rigurosa formación médica", cuenta este hombre que, si bien ha sido bautizado como el gurú de la reencarnación en Occidente, aún conserva la vestimenta arquetípica del académico contemporáneo: la camisa tiesa, abotonada casi hasta el tope, un discreto chalequito de fina trama y los pantalones pinzados que se prolongan en un reluciente par de zapatos náuticos. Todo eso, claro, en perfecta armonía con el puntilloso corte de pelo y los inexorables lentes de diseño italiano.
Su mensaje, certero como un rayo, saldrá disparado reiteradamente en dirección opuesta al del tradicional discurso cientificista: "Si una persona evoluciona en un ser más cariñoso, más compasivo y menos violento, es que ha tomado la dirección adecuada. Y aquí, lo que importa, no es la velocidad sino la dirección del camino que se elige."
De temperamento decididamente sosegado, su semblante parece imperturbable. "Estuve meditando esta mañana", confiesa Weiss, como develando un secreto.Más seguidor de Carl Jung que de Sigmund Freud, a pesar de que utiliza muchas técnicas del maestro vienés en sus tratamientos -la hipnosis, por ejemplo-, advierte que las psicoterapias, al no tener raíces espirituales, no sirven para liberar la verdadera naturaleza de los seres humanos.
Y convencido de que cada vez que creamos grupos, nosotros y ustedes, estamos generando violencia, potencialmente, recuerda que sólo existe un grupo: el espíritu humano.
"Todo está conectado. Las almas no tienen raza, religión, sexo o nacionalidad; son almas, una forma pura de energía amorosa. Tenemos que aprender esto y enseñárselo a los chicos", propone, apoyándose en una cita del místico cristiano Pierre Teilhard de Chardin: "No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana".
Según su experiencia, la psicología sólo funciona si el terapeuta logra conectarse con el paciente en un plano de verdadero afecto. "Lo que cura -insiste Weiss- es la relación, no la técnica." Y resalta: "Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung, en cambio, era un inconformista que se anticipó a su tiempo; comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo intuitivo, pero lo rodeaban personas ávidas de dogmas."
-En sus libros, usted también suele hablar de la intuición, algo que casi hemos olvidado de utilizar en nuestra vida diaria.
-La arremetida contra la mente comienza desde que somos muy pequeños. Se nos educa con valores familiares, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestros conocimientos innatos. Y si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. O, también, pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres y profesores, nuestra sociedad y cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas. Y a menudo lo hacen. El mundo actual es una clara prueba de ello, pues se encamina a tropiezos y golpes, imprudentemente, hacia una destrucción irreversible. Pero si se lo permitimos, los chicos pueden enseñarnos la salida.
-¿Es cierto que las mujeres son más intuitivas que los hombres?
-Es así, están más abiertas a todos estos conceptos: espiritualidad, inspiración... Las madres siempre se han basado en su intuición. Por eso, creo que los científicos de hoy están equivocados. Si la ciencia y la tecnología, que se nos están escapando de las manos, no comienzan a desarrollarse en el contexto de nuestra sabiduría intuitiva, entonces estamos frente a un peligro. Porque, mal empleados, pueden destruir el mundo.
-¿Y por qué cree que a la comunidad científica le cueste tanto aceptar esas facultades que todos llevamos dentro?-Porque existe un descreimiento generalizado sobre todo aquello que no puede verse o demostrarse por métodos científicos convencionales. Y eso está mal, es erróneo. Nos enseñaron que todo eso es supersticioso, o no científico, o inferior. Y no es así. Tenemos sentidos más allá de los cinco sentidos. Y uno de ellos es la intuición. No sólo en el arte, los grandes descubrimientos científicos también surgen intuitivamente, y no necesariamente desde de la lógica pura. El mismo Einstein lo decía. Tiene que haber un balance entre lo racional y lo intuitivo. Algo que, en mi caso, tardó años en llegar. Hasta que conocí a Catherine. Además, para recuperar ese equilibrio, no podemos olvidar que el amor es el componente fundamental de la naturaleza, que conecta y une a todas las cosas y las personas. Y la energía del amor es, en potencia, más fuerte que cualquier bomba y más sutil que cualquier hierba. Lo que sucede es que aún no hemos aprendido a aprovechar esa energía tan básica y tan pura.
-¿Podríamos decir, entonces, que intuición y poesía son casi sinónimos?
-Sin duda están emparentados. Los griegos hablaban de las musas. Los poetas, los músicos y los artistas en general trabajan mejor cuando se dejan llevar por el cerebro derecho, es decir, por la intuición, lo espiritual, lo no lineal; y no siempre ocurre lo mismo cuando se guían por el cerebro izquierdo, el lógico, el racional. Le hemos dado una excesiva importancia a la razón, a un punto tal que casi hemos negado nuestra intuición, que era, precisamente, el sentido predominante del hombre.
Cuando conoció a Catherine, la paciente cuya historia se cuenta en su primer libro Muchas vidas, muchos maestros, Weiss ya había publicado más de cuarenta trabajos científicos y colaboraciones en publicaciones médicas, y había adquirido reconocimiento internacional en psicofarmacología y química cerebral. Con voz tenue, explica que durante más de un año había intentado aliviar los ataques de pánico de su paciente por medios de técnicas psiquiátricas convencionales hasta que, durante una sesión de hipnosis, bien freudiana, todo cambió.
La memoria de Catherine, en lugar de revolver por los cajones de su infancia, fue incluso mucho más lejos de lo que un escritor de cuentos fantásticos hubiera imaginado jamás: Catherine, ese mojón fosforescente en el camino de Weiss, se vio a sí misma, en otro cuerpo, 4.000 años atrás.
"Como hasta ese día era totalmente incrédulo a todos aquellos campos faltos de rigor científico, como la parapsicología, y además no sabía nada sobre las vidas pasadas o la reencarnación, ni me interesaba saberlo, al principio no consideré la vivencia de Catherine como un regresión -explica Weiss-. De todas formas, continuamos con la hipnosis en las sesiones siguientes porque notaba una clara mejoría en sus síntomas."
A partir de entones, Weiss comenzó a investigar y a documentarse sobre el tema durante 15 largos años de silencio profesional. "Sabía que con tan sólo inferir algo, mis colegas me tomarían por demente", recuerda, esbozando una sonrisa con un leve toque de picardía.Pero cuando por enésima vez se convenció de que sus hallazgos eran efectivamente ciertos, decidió publicar, no sin un cierto grado de resquemor, cada detalle de las regresiones de sus pacientes. Y de las propias.
-¿Cómo definiría a la reencarnación?
-Es el concepto de que poseemos un alma inmortal, que puede llamársele también conciencia o espíritu, que abandona nuestro cuerpo en el momento de la muerte física para luego renacer en una nueva criatura para continuar en esa nueva vida con las lecciones que eventualmente la lleven a una realización espiritual plena.
-¿Y realmente cree que la realización espiritual plena sea posible?
-Sí. Lo que ocurre es que nuestros valores están todos revueltos, desordenados. Nos preocupamos demasiado por la impresión que le causamos a los demás o sobre cuánto dinero tenemos. Y todo eso es un tremendo error. Porque la felicidad viene desde adentro de uno. De saber disfrutar el momento presente. Sabemos que el amor puede curar, y que el estrés puede matar. Pero poco hacemos para aliviar nuestra mente. No es necesario ser rico para ser feliz. En mi consultorio he atendido infinidad de gente increíblemente rica, pero infelices. Y su tristeza se disipaba cuando comenzaban a cultivar sus valores humanos, a preocuparse por los demás.
Estamos atrapados en las preocupaciones de nuestra mente sobre el futuro, o lamentando el pasado. Aunque somos conscientes de que ni los lamentos ni las preocupaciones pueden modificar ni el pasado ni mejorar el futuro. Una cosa es planear, organizarse, eso está bien. Pero no preocuparse. Ese sentimiento se ha vuelto un hábito de lo más negativo. Lo mismo que con el pasado. Hay personas que se la pasan rumiando sobre sus errores, preguntándose una y otra vez por qué no hice esto o aquello.
-¿No cree que las psicoterapias pueden caer en ese rumiar constante, que termina volviéndose negativo?
-Entiendo que este no es puntualmente un tema sencillo. Es bueno ver el pasado y reconocerlo. Pero es cierto también que ese proceso, que puede ser muy doloroso, tiene un límite. Lo que yo le digo a mis pacientes es que aprendan de su pasado y que luego déjenlo ir. Ahora esté aquí, en el momento presente, que es el único lugar en el que va a encontrar la felicidad. Si seguimos varados en el pasado jamás seremos felices. Eso les digo.
-Entre tanto dolor y sensación de soledad, los psicofármacos son presentados como la solución a los problemas existenciales del hombre moderno.
-Existen muchas razones que explican ese fenómeno. La propaganda y la presión de la industria farmacéutica es enorme. Y, además, persuaden a los médicos para que receten sus productos de maneras subrepticias y a veces no tan solapadamente. Por otra parte, la tendencia de las universidades es a enseñar cada vez más a que el tratamiento pasa por la medicación. Pero sabemos que con las pastillas no alcanza. Porque cada depresión, ansiedad o cualquier síntoma, forma parte de un cuadro holístico, donde intervienen la mente, el cuerpo y el espíritu.
Las pastillas son una opción que no tienen por qué contraponerse con otras formas curativas. Pero de nada sirven sin la compasión y el entendimiento de que esa persona que está sufriendo es una ser humano y no un sistema bioquímico con bajos niveles de cierta sustancia. Y en algunos casos, aún siendo compasivo y con un buen tratamiento ni siquiera es necesario recurrir a la medicación. O, si se receta, se hace por menos tiempo y con dosis más bajas.
-¿Cuál es la crítica más dura que tiene para hacerle a los médicos que ejercen la medicina "tradicional"?
-Bueno, generalmente son ellos los que me critican a mí.-Bueno, a cada cual su turno. Pero con espíritu constructivo.-Mi principal crítica es que los médicos necesitan abrir más su corazón y darse cuenta de que son sanadores. Y para eso, es preciso estar conectado intuitivamente con cada paciente, tener compasión y preocuparse sinceramente por esa otra persona. Y esto es bueno no sólo para el paciente, los médicos se sentirán mucho más satisfechos también. El paciente no es un hígado, un corazón o una vesícula. Les recordaría a los médicos que cada paciente es un ser humano, un alma al que deben acercarse con compasión y con el corazón abierto.
Dos preguntas más
-¿Cómo definiría las almas gemelas (soul mate)?
-Por empezar, tenemos más de una. Y por eso almas gemelas no es imperiosamente un término romántico. Es gente con la que hemos vivido en otras vidas, y existe una forma de reconocimiento de sus almas que nos parecen familiares. O en la mirada, o al tocar las manos, ciertas cosas que nos hacen acordar. Un alma gemela no significa alguien con quien vamos a compartir el resto de nuestra vida. A veces, se trata de una persona que se cruza en camino tal vez por uno o dos meses solamente, pero su sola presencia nos ayuda a cambiar nuestras vidas y a evolucionar. Creo que en una dimensión mayor estamos conectados a cada una de las almas del planeta, e incluso de más allá. Todos estamos interconectados. Pero a la vez existen pequeños grupos de familias de almas, gente que ha vivido junta en varias ocasiones. Y a eso llamo almas gemelas. Este no es el único lugar o planeta donde existen almas. Existen también otras dimensiones donde también viven almas; los físicos están escribiendo sobre este tema.
-¿A su esposa Carole ya la conocía de otras vidas?
-Sí. A pesar de que nunca me encontré con ella en las regresiones. Sí, en cambio, encontré a mi hijo en una de mis propias regresiones. Pero sé, y ella también, que ya habíamos estado juntos antes. Nos conocimos de muy jóvenes; yo tenía 18 años y ella 17. Fue instantáneo. Ninguno de los dos estaba buscando una relación seria, éramos los dos todavía muy jóvenes. Si mi hija, que ahora tiene 22 años, hubiera tenido una relación tan seria como la mía cuando yo tenía 17 años, le hubiera dicho todavía eres una niña. En mi caso, y en el de mi mujer, fue algo muy especial, de reconocimiento, el sentido de familiaridad, de conexión, podíamos terminar las oraciones que el otro estaba diciendo, compartíamos los pensamientos... Yo no tenía ni idea de qué se trataba todo eso en aquel entonces, sólo sabía que era muy fuerte. Hasta que años más tarde, comprendí. Ahora sé de qué se trataba, y se trata, todo eso. Así que no tengo que hallarla en mis regresiones. Sé que somos el uno para el otro.
domingo, septiembre 21, 2008
Un niño británico recuerda su vida previa
¿Tienen las personas vidas anteriores? Muchas investigaciones parecen indicar que sí
Recopilado por Silvia Gleizer 24.07.2007
¿Las personas realmente tienen vidas previas y futuras? The Sun, un diario del Reino Unido, cuenta la historia de un muchacho que recuerda su vida anterior. Este niño de 6 años se llama Cameron Macaulay. No es muy distinto de otros chicos de su edad. Lo que lo diferencia de otros es que a él le gusta hablar sobre su “antigua mamá”, su antigua familia y una casa blanca sobre la bahía. Pero nada de eso está relacionado con su vida actual. Este lugar del que habla es un lugar donde él nunca ha estado en esta vida, en la Isla de Barra (Escocia), aproximadamente a 260 kilómetros de donde vive ahora.
Los recuerdos de Cameron de su vida anterior
La mamá de Cameron, Norma, de 42 años, dijo que un día el niño comenzó a contar historias de su infancia en la Isla de Barra. Habló de sus antiguos padres, cómo murió su papá, y sobre sus hermanos y hermanas de su vida anterior. También dijo que su “antigua mamá” era la de su vida anterior. Cameron cree que él tiene una vida anterior y le preocupa que su familia lo extrañe. Norma cuenta, “Él se queja de que en nuestra casa hay sólo un baño, mientras que en Barra ellos tenían tres. Suele llorar por su mamá, dice que ella lo debe extrañar y quiere que su familia en Barra sepa que él está bien. Cameron se siente muy triste, no deja de hablar de a dónde fueron, qué hicieron y cómo veía aterrizar los aviones en la playa desde la ventana de su habitación”. Cameron incluso dijo que su papá se llamaba Shane Robertson, y que murió porque “No miró para los dos lados”. (Probablemente quiera decir que su padre fue atropellado por un coche).
Norma mencionó que nunca habían estado en la Isla de Barra. Al comienzo, consideraron las historias de Cameron como algo de su vívida imaginación. Pero Cameron seguía sintiéndose triste, y sus sentimientos de angustia duraron mucho tiempo.
Un día, la enfermera de la escuela de Cameron le dijo a Norma que una compañía de películas estaba buscando personas que creyeran que tenían vidas previas. Le sugirió que hablara con ellos sobre Cameron. Pero Norma se sentía atemorizada, ya que muchas personas no creen en la reencarnación. Ella es una madre sola y tiene otro hijo, Martín, que es un año mayor que Cameron y que también se vio afectado por estas cosas. Entre tanto, Cameron continuaba rogando que lo llevaran a la Isla de Barra. Norma eventualmente decidió llevarlo, para ver qué podían encontrar.
Visita a la Isla de Barra
Norma se contactó con la compañía cinematográfica. Ellos se unieron al viaje de Cameron a Barra, el Psicólogo Dr. Jim Tucker de la Universidad de Virginia EE.UU, también viajó. El Dr. Tucker se especializa en reencarnación, especialmente en casos de niños. Cuando le dijeron a Cameron sobre el viaje, estaba exultante y saltaba por todos lados. Viajaron a Barra en febrero de 2005. Cuando llegaron y el avión aterrizó en la playa, todo era exactamente como Cameron lo había descrito. Él se dio vuelta hacia Martín y Norma y les dijo, “¿Ahora me creen?” Cuando Cameron se bajó del avión, iba sacudiendo sus brazos y gritaba fuerte “¡Regresé!”. Cameron decía que Norma y su madre anterior se iban a llevar bien y que estaba ansioso por que se conocieran.
En Barra, se hospedaron en un hotel y comenzaron a buscar pistas relacionadas con la vida previa de Cameron. Se pusieron en contacto con el Centro Heritage para averiguar si conocían a una familia Robertson que vivía en una casa blanca en la bahía. El centro Heritage dijo que no. Más tarde, condujeron alrededor de la isla pero no encontraron la casa blanca. Posteriormente recibieron un llamado al hotel confirmando que de hecho había una familia Robertson viviendo en una casa blanca en la bahía. Cuando llegaron allí, Cameron reconoció inmediatamente la casa blanca y estaba extremadamente feliz. Pero resultó que no había nadie en la casa. El dueño anterior ya había muerto. Igualmente, la persona que tenía la llave los dejó entrar. Cameron estaba familiarizado con la casa y conocía cada pedazo de ella. Como él había dicho, había tres baños y podía verse el mar desde la ventana del dormitorio.
Después de regresar a casa
Los investigadores le siguieron el rastro a uno de los miembros de la familia Robertson que era dueño de la casa y lo fueron a visitar a Stirling. Pero él no supo dar ninguna información sobre Shane Robertson. Cameron estaba ansioso por ver fotos de su familia de la vida anterior, pensando que probablemente podría encontrar a su padre o a sí mismo. Él siempre hablaba de un gran auto negro y un perro blanco. El perro y el auto estaban en las fotos. Desde que volvieron a su casa en Glasgow, Cameron estuvo más tranquilo. Norma siente que hizo lo correcto al emprender ese viaje. Aparentemente, las memorias de las vidas previas se borran gradualmente al crecer la persona. Cameron nunca habló de la muerte con Norma, pero le dijo a su mejor amigo que no se preocupe por la muerte, porque él aún regresaría. Cuando Norma le preguntó a Cameron cómo llegó a estar con ella, el niño le dijo que él cayó y fue a dar al abdomen de ella. Cuando le preguntaron sobre su nombre anterior, dijo que también se había llamado Cameron. La historia de Cameron ha sido filmada en un documental por el Canal Cinco de Gran Bretaña, se llama “El niño que vivió antes."
Conclusión
Se encuentran algunas historias sobre recuerdos de vidas previas en los registros históricos chinos. Por ejemplo, en la cuarta biografía de Jinshu (el libro de la Dinastia Jin), está registrado que el bien conocido escritor y militar, Yang Hu, había sido el hijo de su vecino Li en su vida anterior. Hay algunos investigadores que están estudiando la reencarnación en niños. Como el Dr. Jim Tucker mencionó anteriormente, Carol Bowman, a quien entrevistamos en la edición anterior y escribió el libro “Las vidas pasadas de los niños”, y Ian Stevenson, autor del libro “Niños que recuerdan sus vidas anteriores”, son dos ejemplos. Muchos casos detallados han sido reunidos y todos prueban la existencia de la reencarnación.
La historia de Cameron también le dice a la gente que nuestras vidas en realidad continúan. Vida y muerte son meramente formas de existencia. Los hechos malos cometidos por las personas no desaparecen cuando el malhechor muere. Las personas deberían recordar esto y nunca cometer hechos malos.
Referencia:
“El niño que vivió antes” (en Inglés)
http://www.thesun.co.uk/article/0,,2001290023-2006410683,,00.html
Recopilado por Silvia Gleizer 24.07.2007
¿Las personas realmente tienen vidas previas y futuras? The Sun, un diario del Reino Unido, cuenta la historia de un muchacho que recuerda su vida anterior. Este niño de 6 años se llama Cameron Macaulay. No es muy distinto de otros chicos de su edad. Lo que lo diferencia de otros es que a él le gusta hablar sobre su “antigua mamá”, su antigua familia y una casa blanca sobre la bahía. Pero nada de eso está relacionado con su vida actual. Este lugar del que habla es un lugar donde él nunca ha estado en esta vida, en la Isla de Barra (Escocia), aproximadamente a 260 kilómetros de donde vive ahora.
Los recuerdos de Cameron de su vida anterior
La mamá de Cameron, Norma, de 42 años, dijo que un día el niño comenzó a contar historias de su infancia en la Isla de Barra. Habló de sus antiguos padres, cómo murió su papá, y sobre sus hermanos y hermanas de su vida anterior. También dijo que su “antigua mamá” era la de su vida anterior. Cameron cree que él tiene una vida anterior y le preocupa que su familia lo extrañe. Norma cuenta, “Él se queja de que en nuestra casa hay sólo un baño, mientras que en Barra ellos tenían tres. Suele llorar por su mamá, dice que ella lo debe extrañar y quiere que su familia en Barra sepa que él está bien. Cameron se siente muy triste, no deja de hablar de a dónde fueron, qué hicieron y cómo veía aterrizar los aviones en la playa desde la ventana de su habitación”. Cameron incluso dijo que su papá se llamaba Shane Robertson, y que murió porque “No miró para los dos lados”. (Probablemente quiera decir que su padre fue atropellado por un coche).
Norma mencionó que nunca habían estado en la Isla de Barra. Al comienzo, consideraron las historias de Cameron como algo de su vívida imaginación. Pero Cameron seguía sintiéndose triste, y sus sentimientos de angustia duraron mucho tiempo.
Un día, la enfermera de la escuela de Cameron le dijo a Norma que una compañía de películas estaba buscando personas que creyeran que tenían vidas previas. Le sugirió que hablara con ellos sobre Cameron. Pero Norma se sentía atemorizada, ya que muchas personas no creen en la reencarnación. Ella es una madre sola y tiene otro hijo, Martín, que es un año mayor que Cameron y que también se vio afectado por estas cosas. Entre tanto, Cameron continuaba rogando que lo llevaran a la Isla de Barra. Norma eventualmente decidió llevarlo, para ver qué podían encontrar.
Visita a la Isla de Barra
Norma se contactó con la compañía cinematográfica. Ellos se unieron al viaje de Cameron a Barra, el Psicólogo Dr. Jim Tucker de la Universidad de Virginia EE.UU, también viajó. El Dr. Tucker se especializa en reencarnación, especialmente en casos de niños. Cuando le dijeron a Cameron sobre el viaje, estaba exultante y saltaba por todos lados. Viajaron a Barra en febrero de 2005. Cuando llegaron y el avión aterrizó en la playa, todo era exactamente como Cameron lo había descrito. Él se dio vuelta hacia Martín y Norma y les dijo, “¿Ahora me creen?” Cuando Cameron se bajó del avión, iba sacudiendo sus brazos y gritaba fuerte “¡Regresé!”. Cameron decía que Norma y su madre anterior se iban a llevar bien y que estaba ansioso por que se conocieran.
En Barra, se hospedaron en un hotel y comenzaron a buscar pistas relacionadas con la vida previa de Cameron. Se pusieron en contacto con el Centro Heritage para averiguar si conocían a una familia Robertson que vivía en una casa blanca en la bahía. El centro Heritage dijo que no. Más tarde, condujeron alrededor de la isla pero no encontraron la casa blanca. Posteriormente recibieron un llamado al hotel confirmando que de hecho había una familia Robertson viviendo en una casa blanca en la bahía. Cuando llegaron allí, Cameron reconoció inmediatamente la casa blanca y estaba extremadamente feliz. Pero resultó que no había nadie en la casa. El dueño anterior ya había muerto. Igualmente, la persona que tenía la llave los dejó entrar. Cameron estaba familiarizado con la casa y conocía cada pedazo de ella. Como él había dicho, había tres baños y podía verse el mar desde la ventana del dormitorio.
Después de regresar a casa
Los investigadores le siguieron el rastro a uno de los miembros de la familia Robertson que era dueño de la casa y lo fueron a visitar a Stirling. Pero él no supo dar ninguna información sobre Shane Robertson. Cameron estaba ansioso por ver fotos de su familia de la vida anterior, pensando que probablemente podría encontrar a su padre o a sí mismo. Él siempre hablaba de un gran auto negro y un perro blanco. El perro y el auto estaban en las fotos. Desde que volvieron a su casa en Glasgow, Cameron estuvo más tranquilo. Norma siente que hizo lo correcto al emprender ese viaje. Aparentemente, las memorias de las vidas previas se borran gradualmente al crecer la persona. Cameron nunca habló de la muerte con Norma, pero le dijo a su mejor amigo que no se preocupe por la muerte, porque él aún regresaría. Cuando Norma le preguntó a Cameron cómo llegó a estar con ella, el niño le dijo que él cayó y fue a dar al abdomen de ella. Cuando le preguntaron sobre su nombre anterior, dijo que también se había llamado Cameron. La historia de Cameron ha sido filmada en un documental por el Canal Cinco de Gran Bretaña, se llama “El niño que vivió antes."
Conclusión
Se encuentran algunas historias sobre recuerdos de vidas previas en los registros históricos chinos. Por ejemplo, en la cuarta biografía de Jinshu (el libro de la Dinastia Jin), está registrado que el bien conocido escritor y militar, Yang Hu, había sido el hijo de su vecino Li en su vida anterior. Hay algunos investigadores que están estudiando la reencarnación en niños. Como el Dr. Jim Tucker mencionó anteriormente, Carol Bowman, a quien entrevistamos en la edición anterior y escribió el libro “Las vidas pasadas de los niños”, y Ian Stevenson, autor del libro “Niños que recuerdan sus vidas anteriores”, son dos ejemplos. Muchos casos detallados han sido reunidos y todos prueban la existencia de la reencarnación.
La historia de Cameron también le dice a la gente que nuestras vidas en realidad continúan. Vida y muerte son meramente formas de existencia. Los hechos malos cometidos por las personas no desaparecen cuando el malhechor muere. Las personas deberían recordar esto y nunca cometer hechos malos.
Referencia:
“El niño que vivió antes” (en Inglés)
http://www.thesun.co.uk/article/0,,2001290023-2006410683,,00.html
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