Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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sábado, julio 09, 2016
Una forma encantadora de pedir
Respeto todos los credos y creencias religiosas, las oraciones que como católica aprendí en el seno de mi hogar no me conectan con la divinidad, pero un texto como estos sí que lo hace, pues va más allá de repetir como lorito. Es de Antoine de Saint-Exupéry, autor del famosísimo “El Principito” el gran aviador que se alistó en la marina francesa durante la Segunda Guerra Mundial.
En un período particular de su vida, escribió esta bella oración a la divinidad para pedir un regalo raramente invocado: aquel de la sencillez y de la fidelidad tranquila y serena en las pequeñas decisiones de cada día.
No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos.
Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.
miércoles, febrero 03, 2016
Emociones que enferman tu estómago: transfórmalas en energía curativa
Si padeces de estómago débil o enfermo, y tienes problemas estomacales como dolores, gastritis, úlceras, intolerancia a alimentos, hernia de hiato, reflujo o hasta cáncer, es momento de empezar una cura profunda a través de la energía que emiten tus emociones.
Muchas personas notan que por más medicinas y remedios que toman, su estómago no acaba de curarse. A veces los síntomas incluso se agudizan o empeoran, o regresan después de un tiempo de que se han ido. En este caso, sin duda debes considerar el aspecto emocional.
El estómago, como todo el cuerpo, es susceptible a ciertas emociones. Debemos considerar que el estómago es el lugar donde se desmenuzan los alimentos después de haber sido masticados, y desmenuzar, en el aspecto emocional, equivale a analizar y aceptar lo que se vive y siente para después podernos nutrir de ello.
El estómago de tu cabeza
Cuando vives una experiencia, podemos decir que una parte de tu cabeza “mastica” lo que has vivido, es decir, tu forma de ver y entender las cosas trata de poner lo que has vivido apto para poder “tragarse o pasarse”. Una vez que has masticado y pasado la experiencia, esta llega al estómago de tu cabeza, que es la parte de tu razón que trata de analizar y aceptar lo que has vivido. Pero, si tu razón o comprensión encuentran demasiado “pesado” el alimento, es decir, la experiencia que has vivido, o si tu comprensión siente que es “un trozo muy grande”, es decir, piensas que es “mucho para ti”, que “no lo puedes tolerar”, o que “en verdad te causa desconcierto, irritación, dolor, incertidumbre o miedo”, lo que has vivido, entonces a tu comprensión le costara desmenuzar la experiencia, y esto afectara tu estómago, pues la mente no reconoce si lo que piensas es verdad o mentira, o si es cierto o no, la mente pasa información de que algo fue “cayó” a tu estómago y este empieza a resentirlo.
Tu piensas que es difícil, complicado y muy doloroso, y esta información pasa a tu estómago. Es como si hubieras comido un pedazo de plástico que tu estómago sin duda resentirá.
Asi que las emociones relacionadas con un estómago débil son:
La intolerancia: “Es demasiado para mí”, “No puede ser”, “No lo tolero o digiero”, “No es correcto, es injusto”.
La irritación: “Me enfurece, me quema”, “¿Cómo pudo hacerme eso?” “He sido engañado”, “Me siento bruscamente invadida y dañada”, “Es un imbécil, lo odio.”
La incertidumbre: “¿Qué pasara ahora?”, “¿Qué voy a hacer sin …?”, “¿Y si no se soluciona?” “¿Y si me peleo nuevamente?”, ¿Y si no resulta?“
El miedo: “Temo no poder controlarlo”, “No voy a poder con esto, me aterra”, “Todo esto es demasiado nuevo para mí”.
Insuficiencia: “No tengo amor, admiración o aceptación suficiente de quien amo, no recibo el alimento afectivo que necesito”, “Necesito desesperadamente más atención, más amor”.
Enfermedades del estómago y sus emociones relacionadas:
INTOLERANCIA Y ENFADO:
Alergias a los alimentos, enfermedad celiaca, infecciones estomacales, nauseas y vómitos (definitivamente no lo tolero).
Gastritis, reflujo gástrico: me enfurece, me quema, me hiere profundamente.
Acidez estomacal: problemas u conflictos sobre todo con la familia, aquí hay que revisar los conflictos que se han tenido, y estar esperando los que vienen (el caos se puede desatar en cualquier momento).
Infecciones estomacales: no me puedo defender o quitar de esto que tanto me afecta y me hiere. Me siento profundamente invadida y/o sometida.
Pólipos: emociones que se endurecen dentro y que no estoy dispuesto a ver de nuevas formas.
Cáncer y tumores: Cuando la intolerancia o el enfado son fuertes y frecuentes, el cuerpo recibirá la información de que se necesita “más estómago” para desmenuzar la experiencia, y entonces vienen los tumores y el cáncer de estómago, que son un crecimiento falso y desproporcionado. En el cáncer de estómago el cerebro registra “algo muy grande y complejo de digerir”, así que envía la información de generar más ácido estomacal para que esto pueda ser desmenuzado y digerido, y esto provoca demasiado ácido en el estómago o una proliferación de células (cáncer) para que se pueda digerir ese “gran pedazo” que no es posible digerir.
INCERTIDUMBRE E INSUFICIENCIA:
Acidez estomacal: problemas u conflictos sobre todo con la familia, aquí hay que revisar los conflictos que se han tenido, y estar esperando los que vienen (el caos se puede desatar en cualquier momento).
Infecciones estomacales: no me puedo defender o quitar de esto que tanto me afecta y me hiere. Me siento profundamente invadida y/o sometida.
Pólipos: emociones que se endurecen dentro y que no estoy dispuesto a ver de nuevas formas.
Cáncer y tumores: Cuando la intolerancia o el enfado son fuertes y frecuentes, el cuerpo recibirá la información de que se necesita “más estómago” para desmenuzar la experiencia, y entonces vienen los tumores y el cáncer de estómago, que son un crecimiento falso y desproporcionado. En el cáncer de estómago el cerebro registra “algo muy grande y complejo de digerir”, así que envía la información de generar más ácido estomacal para que esto pueda ser desmenuzado y digerido, y esto provoca demasiado ácido en el estómago o una proliferación de células (cáncer) para que se pueda digerir ese “gran pedazo” que no es posible digerir.
INCERTIDUMBRE E INSUFICIENCIA:
Hernia de hiato: necesito amor y reconocimiento profunda y desesperadamente. Hay que considerar que el amor y el afecto son el alimento espiritual, cuando faltan o están en duda, el hiato, que es la válvula que abre y cierra para dejar pasar el alimento, esta tensa constantemente a recibir ese alimento afectivo.
Gastritis: no se si tendré su amor, y esto me genera mucho estrés.
Dolores estomacales, inapetencia o comer demasiado: no me siento llena ni satisfecha (afectivamente).
MIEDO:
Calambres estomacales, diarrea, nauseas: temo no poder enfrentar esto.
Cáncer: necesito urgentemente digerir esto antes de que suceda algo peor. Sensación de poder morir, o de que algo que nos importa demasiado muera (apego fuertes, amarre).
¿Cómo transformar la energía de estas emociones en energía curativa?
La energía de nuestras emociones refleja la forma en cómo estamos enfrentando algo, como lo vemos y como lo pensamos. Hay que tener en cuenta la forma en cómo aprendimos a ver la vida, lo que nos enseñaron los padres, el entorno y las situaciones que vivimos.
Cuando aprendimos a desconfiar, a juzgar a pensar que los demás nos pueden hacer daño, irritarnos o molestarnos, entonces admitimos este tipo de verdades o información en nuestro cuerpo y vida.
Lo primero: cambia tu forma de ver las cosas
Algunas personas piensan: “Yo soy así” “Nadie me puede cambiar” “Así reacciono yo”. Pero estos pensamientos no ayudan a fluir nuestra energía, sino que la estancan y hacen lenta y, digamos, espesa. Realmente nosotros somos lo que elegimos ser. Aunque hayamos aprendido muchas cosas, llega un momento en la vida en que, por ley de crecimiento y evolución, hay que aprender y trascender aquellas cosas que no nos están ayudando a generar realidades más grandiosas y, sobre todo, salud.
Si padeces de estómago débil o enfermo, es momento de que observes tu forma de pensar y ver las cosas. Observa lo que piensas de ciertas personas que te enfadan, y cuantos juicios hay al respecto. Observa, sobre todo, cuanto esperas de los demás, que sean algo que tu crees, y trata de apuntar o escribir todo esto para que lo tengas más claro. Luego, observa de donde vienen estas creencias. Quizá las personas que te criaron veían la vida así, o tuviste o viste algo que reafirmó estas creencias.
Es muy importante que empieces a ver tu forma de comprender las cosas, y empieces a dejar atrás actitudes que te están enfermando. A veces nos enseñan a tolerar lo que no queremos, a aguantar situaciones que nos hacen infelices, a desconfiar de nuestra propia capacidad creativa. Y esto nos enferma tarde o temprano porque nuestra energía no está fluyendo hacia donde sinceramente queremos. La infelicidad, se puede decir, es la causa más profunda de prácticamente todas las enfermedades.
Cuando somos infelices nos irritamos, estamos soportando y no viviendo, tenemos miedos y falta de confianza en nosotros. Llegamos a odiar, porque necesitamos mucho de los demás.
Por ejemplo:
Roberto padecía fuerte gastritis y reflujo gástrico. Tomaba cuanta medicina le indicaran y no salía del doctor. El no creía que sus pensamientos afectaban su vida, porque era maestro de yoga y practicaba meditación diariamente, dos horas seguidas, haciendo no solo ejercicios sino meditación y respiración profunda. Pero la gastritis aumentaba. Cuando llegó conmigo su gastritis y reflujo eran severos. Me platicó algunas cosas de su vida. Tenía un trabajo donde lo trataban mal y además no le gustaba, se sentía muy poco realizado, a su edad sentía no había logrado “nada”.
Así que durante varios años había salido a trabajar sintiendo intolerancia, insatisfacción. Mucho enojo con su vida. Y en el fondo, había miedo, no se atrevía a cambiar de trabajo por miedo a no encontrar otro mejor, pero sobre todo, a no tener dinero un rato. El estrés subía, y trataba de calmarlo con meditación.
La gastritis avanzaba rápidamente. Al hablar le hice que tomara consciencia de que no importaba cuanto meditara, que la vida era la principal meditación, y si él no cambiaba de vida y de forma de ver las cosas, avanzaría su reflujo y debilidad estomacal. Me hizo ver su fuerte desilusión por no haber podido realizar el sueño de su vida: tener su propio hotel. Lo animé a que buscara su felicidad, y que si el lugar donde estaba no se la daba, entonces él debía buscar el lugar donde sintiera podría crecer, seguir sus sueños. Después de mucho pensarlo y meditarlo, por fin decidió dejar el trabajo que tenia. Tuvo que vencer el miedo al futuro (a no encontrar trabajo y una fuente de ingresos), y su sensación de no poder realizar lo que quería. Pero se animó pensando en que no tenía ya mucho que perder.
Cuando dejó el trabajo, su reflujo era tan severo que optó por la operación, cosa que le causó mucho estrés, el pago de doctores, médicos y demás. Yo lo animaba a que confiara, a que se enfocara en lo que quería atraer, que si quería atraer un trabajo no aceptara el que fuese, sino uno que le gustara. Pasó el momento del “caos”, es decir, del acomodo a lo nuevo. Y después de pocas semanas, llegó una propuesta en su vida: manejar un hotel.
Todo esto, mas una dieta propicia que desde el principio se le indico, ayudaron a que su estómago poco a poco fuese recuperándose.
Así que ya habrás notado como, cuando no estamos contentos con nuestras vidas, podemos caer en sentirnos víctimas de los demás, nos irritamos muy fácil, estamos viviendo en función de muchas creencias que ya no nos hacen crecer. Y esto, sin duda, enferma nuestro estómago y nuestra vida.
Aprende a transformar
Transformar significa “ir más allá de la forma”. Así que ve más allá de la forma en cómo piensas y ves la vida, enfócate en hacer crecer lo que realmente quieres. Puedes ir detectando las cosas que ya no te hacen feliz, aquellas experiencias que te hicieron sentir miedo e irritación: aprende de ellas, aprende a ver las cosas de forma diferente: si te irrita o enfada mucho alguien o algo, tú eres el único que puede cambiar las circunstancias. Pero te tienes que atrever, a entender a los demás, a que tu felicidad es tu responsabilidad, y que los demás hacen lo que pueden con su comprensión.
Confiar en ti y en lo que la vida trae requiere de que empieces sobre todo a formular pensamientos que te hagan sentir con más confianza y ánimo por crear tu vida. Si cada mañana empiezas a enfocarte en tu felicidad y confianza, aparecerán poco a poco las cosas que necesitas, y veras como la enfermedad empieza a irse por donde vino.
http://www.vivirsabiamente.com/
jueves, enero 21, 2016
ATRÉVETE A SER VERAZ- OSHO
Ninguna relación puede florecer realmente si te reprimes. Si te proteges, si te escudas, solo llegan a encontrarse las personalidades, y el centro, lo esencial, se queda a solas. Y entonces solo tu máscara relaciona, no tú. Siempre que esto ocurre, en la relación hay cuatro personas, no dos. Dos personas falsas que se ven, y las dos personas reales cuyos mundos están completamente separados.
Ahí está el riesgo: si eres veraz, nadie sabe si tu relación será capaz de comprender la verdad, la autenticidad, si la relación podrá soportar la
tormenta. Existe un riesgo, y por eso la mayoría de las personas actúa con suma precaución. Dicen las cosas que deben decirse, hacen lo que debe hacerse, y el amor se convierte casi en una obligación.
Pero entonces la realidad sigue hambrienta, y no se sacia la esencia, que es cada día más triste. Las mentiras de la personalidad son una carga muy pesada para la esencia, para el alma. Existe un riesgo real y ninguna garantía, pero merece la pena correr ese riesgo.
Como máximo, lo que puede ocurrir es que se rompa la relación, pero más vale separarse y ser reales que seguir juntos e irreales, porque no resultará satisfactorio.
De la relación nunca surgirá la dicha. Seguirás sintiendo hambre y sed, arrastrándote, esperando el momento en que se produzca el milagro. Para que se produzca el milagro tienes que hacer algo: empezar a ser veraz. Incluso corriendo el riesgo de que la relación no sea suficientemente sólida y no puedas soportarla —la verdad puede resultar excesiva, insufrible—, porque entonces la relación no merece la pena. Y hay que pasar la prueba.
Arriésgalo todo por la verdad, porque en otro caso siempre te sentirás insatisfecho.
Harás muchas cosas, pero en realidad no te pasará nada. Te moverás mucho, pero no llegarás a ninguna parte.
Todo será absurdo, como si tienes hambre y solo fantaseas con la comida, una comida maravillosa, deliciosa. Pero la fantasía es la fantasía, no es real.
No puedes comer comida irreal. Puedes engañarte en ciertos momentos, vivir en un mundo de sueños, pero un sueño no te dará nada. Te arrebatará muchas cosas y no te dará nada a cambio.
Intimidad - Osho
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martes, noviembre 10, 2015
Ser Inmutable
"Lo irreal nunca ha existido; lo Real nunca ha dejado de existir. Con certeza, esta verdad sólo la han podido entender los auténticos buscadores de la verdad. El Espíritu es indestructible e imperecedero; todo lo penetra. Nadie puede destruir ese Ser Inmutable".
Bhagavad Gita.
Imagen de Rumi Q.
martes, marzo 10, 2015
La Verdad importa más que la notoriedad del que la dice.
En cierta comarca, sea por descuido de los gobernantes o por desidia de los campesinos, o por ambas cosas, el terreno se fue erosionando hasta que la sequía se hizo reina… En la región vecina vivía un gurú capaz de producir variaciones en la materia, a voluntad. Le bastaba una oración para convertir la arena en agua. Los vecinos sedientos enviaron al brujo de la aldea para que estudiara con el santo. Cuando el haraposo nigromante llegó a la ciudad donde vivía el gran hombre, encontró una abigarrada multitud esperando ante las puertas de su templo. Venían de diferentes poblados, cada cual con la misión de aprender un milagro que los salvara de la sequía. El gurú no podía pasar años enseñando, porque su transmisión era directa y, por eso, sólo aceptaba un discípulo a la vez. A ese paso, calculó el pobre brujo, cuando le llegara el turno, habría pasado tanto tiempo que su aldea ya estaría enterrada bajo el polvo… Un loro, animal favorito del santo, escapó y fue a guarecerse en la copa de un árbol. Nuestro brujo se acercó al pajarraco y humildemente le imploró el secreto de su amo. El animal, como loro que era, repitió todo lo que había oído. El brujo lo anotó, se fue al desierto y practicó las incantaciones que escuchara del ave. ¡El milagro se produjo! Volvió feliz a su aldea, reunió al pueblo, hundió la mano en un surco, extrajo un puñado de arena, lo colocó en una botella, oró y la convirtió en agua. ¡Todos se maravillaron! Preguntaron: “¿Cómo es ese hombre santo que fue tu maestro?”. A lo que el brujo contestó: “¡Nunca lo vi: aprendí a través de su loro!”. La multitud estalló en una rechifla airada. ¡Cómo era posible aprender algo bueno de un loro! Lo trataron de estafador, sacrílego y tantas otras cosas más. Llevados por el colérico impulso, lo lapidaron para, al poco tiempo, morir todos de sed.
¿Después de leer esta metáfora qué concluyes?, ¿Con qué situación o experiencia conectas?
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jueves, mayo 29, 2014
El rol del terapeuta
Osho, el gran maestro, el irreverente, el que se atreve a poner el dedo donde otros no osarían, nos lleva a reflexionar sobre el rol del terapeuta, pese al dolor que escuchamos, que vemos y que sentimos, nunca volvernos inmunes. Acompañar con compasión y amor cada experiencia, cada ser humano, cada sujeto como diría el psicoanálisis para apoyarle en busca de su verdad.
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miércoles, agosto 14, 2013
EL AMOR NO DUERME, EL ENAMORAMIENTO SI.

Donde hay amor no hay deseos. Y por eso no existe ningún miedo. Si amas de verdad a tu amigo, tendrías que poder decirle sinceramente: "Así, sin los cristales de los deseos, te veo como eres, y no como yo desearía que fueses, y así te quiero ya, sin miedo a que te escapes, a que me faltes, a que no me quieras." Porque en realidad, ¿qué deseas? ¿Amar a esa persona tal cual es, o a una imagen que no existe? En cuanto puedas desprenderte de esos deseos-apegos, podrás amar; a lo otro no se lo debe llamar amor, pues es todo lo contrario de lo que el amor significa.
El enamorarse tampoco es amor, sino desear para ti una imagen que te imaginas de una persona. Todo es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te desenamoras. La esencia de todo enamoramiento son los deseos. Deseos que generan celos y sufrimiento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la desconfianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se vengan abajo.
El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione porque, en el fondo, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas.
El enamoramiento supone una manipulación de la verdad y de la otra persona para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle. El enamoramiento no es más que una enfermedad y una droga del que, por su inseguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.
La gente insegura no desea la felicidad de verdad; porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la droga de los deseos. Con los deseos vienen el miedo, la ansiedad, las tensiones y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento continuos. Vas de la exaltación al desespero.
¿Cuánto dura el placer de creer que has conseguido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encanto, pero va prendido irremediablemente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exaltación de cuando llega el amigo, es proporcional al miedo y al dolor de cuando se marcha... o cuando lo esperas y no viene... ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor, y podéis estar bien seguros de ello.
Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces puedo decirle al otro: "Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.
¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Escuchas cada nota, te deleitas en ella y la dejas pasar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre renovada y siempre fresca. Pues, en el amor, es igual. En cuanto te agarras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor. No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mutuo, el control, las promesas y el deseo, te conducen inexorablemente a los conflictos y al sufrimiento y, de ahí, a corto o largo plazo, a la ruptura. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.
Anthony de Mello
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