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miércoles, diciembre 23, 2015

Lo inmanifiesto en ti, Eckhart Tolle



Cuando ustedes disuelven el tiempo psicológico a través de una percepción intensa del momento presente, se vuelven conscientes de lo In-manifestado directa e indirectamente. Directamente, lo sienten como la irradiación y poder de su presencia consciente – no el contenido, solamente la presencia.

Indirectamente son conscientes de lo In-manifestado en y a través del reino sensorio. En otras palabras, sienten la esencia de Dios en cada criatura, en cada flor, cada piedra y entiende que: ‘Todo lo que es, es sagrado’. Es por esto que Jesús, hablando totalmente desde su esencia o la identidad de Cristo, dice en el Evangelio de Tomás: “Corten una porción de madera, yo estoy ahí. Levanten una piedra y ahí me encontrarán”.

Se crea otro portal hacia lo In-manifestado a través de la cesación del pensamiento. Esto puede comenzar con una cosa muy simple, tal como tomar una respiración consciente o mirar, en un estado de percepción intensa, a una flor, para que no exista ningún comentario mental al mismo tiempo. Hay muchas formas de crear una brecha en la corriente incesante de pensamiento. De esto trata la meditación.

El pensamiento es parte del reino de lo manifestado. La actividad continua de la mente los mantiene prisioneros en el mundo de la forma y se convierte en una pantalla opaca que evita que ustedes puedan ser conscientes de lo In-manifestado, conscientes de la esencia de Dios sin forma ni tiempo en ustedes mismos y en todas las criaturas y en todas las cosas. Cuando están intensamente presentes, por supuesto que no necesitan preocuparse con respecto a la cesación del pensamiento, porque la mente se detiene automáticamente. Es por eso que yo dije que el Ahora es un aspecto esencial de cada uno de los portales.

Entregarse – soltar la resistencia mental-emocional a lo que es – también se convierte en un portal hacia lo In-manifestado. La razón de esto es simple: la resistencia interna los separa de los demás, de sí mismos, del mundo que los rodea. Fortalece el sentimiento de separabilidad del cual depende el ego para su supervivencia. Mientras más fuerte el sentimiento de separación, más atados están a lo manifestado, al mundo de formas separadas. Mientras más atados están al mundo de la forma, más dura e impenetrable se vuelve su identidad en la forma. El portal se cierra, y ustedes son separados de la dimensión interna, la dimensión de profundidad. En el estado de entrega, la identidad de su forma se suaviza y se vuelve como algo ‘transparente’, para que el In-manifestado pueda brillar a través de ustedes.

Depende de ustedes abrir un portal en sus vidas que les proporcione el acceso consciente a lo In-manifestado. Pónganse en contacto con el campo energético del cuerpo interno, sean intensamente presentes, des-identifíquense de la mente, entréguense a lo que es; estos son los portales que pueden utilizar – pero solamente necesitan utilizar uno.

Extractado del Poder del Ahora de Eckhart Tolle, páginas 134-135

sábado, septiembre 12, 2015

La paz que supera toda comprensión



Cuando aceptas este momento completamente, cuando ya no discutes con lo que es, el pensamiento compulsivo mengua y es remplazado por una quietud alerta. Eres plenamente consciente, y sin embargo la mente no pone ninguna etiqueta a este momento. Este estado de no-resistencia interna te abre a la conciencia incondicionada, que es infinitamente mayor que la mente humana. Entonces esta vasta inteligencia puede expresarse a través de ti y ayudarte, tanto desde dentro como desde fuera. Por eso, cuando abandonas la resistencia interna, a menudo descubres que las circunstancias cambian para mejor.


¿Estoy diciendo: «Disfruta este momento. Sé feliz»? No.
Permite que se exprese este momento tal como es. Eso es suficiente.
Rendirse es rendirse a este momento, no a una historia a través de la cual interpretas este momento y después tratas de resignarte a él.
Por ejemplo, puede que estés tullido y que ya no puedas caminar. Tu estado es lo que es.

Tal vez tu mente esté creando una historia que diga: «A esto se ha reducido mi vida. He acabado en una silla de ruedas. La vida me ha tratado con dureza, injustamente. No me merezco esto.»

¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor?
La rendición llega cuando dejas de preguntar; «¿Por qué me está pasando esto a mí?

Incluso en las situaciones aparentemente más inaceptables y dolorosas se esconde un bien mayor, y cada desastre lleva en su seno la semilla de la gracia.

A lo largo de la historia, siempre ha habido mujeres y hombres que, cuando tuvieron que hacer frente a grandes pérdidas, enfermedades, prisión o muerte inminente, aceptaron lo aparentemente inaceptable, y así hallaron la paz que supera toda comprensión.
La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en este mundo.

Eckhart Tolle

miércoles, septiembre 02, 2015

EL SOÑADOR Y EL SUEÑO



La no resistencia es la clave para el mayor de los poderes del universo. A través de ella, la conciencia (el espíritu) se libera de su prisión en la forma. No resistirse internamente a la forma (a lo que es o a lo que sucede) es negar la realidad absoluta de la forma. La resistencia hace que el mundo y las cosas, incluida nuestra propia identidad, parezcan más reales, más sólidos y más duraderos de lo que son. Dota al mundo y al ego de un peso y de una importancia absoluta que hacen que tomemos al mundo y a nuestra persona muy en serio. Entonces confundimos el juego de la forma con una lucha por sobrevivir y, al ser ésa nuestra percepción, se convierte en nuestra realidad.

El sinnúmero de sucesos y de formas que adopta la vida, es por naturaleza, efímero. Todo es pasajero y fugaz. Las cosas, los cuerpos, los egos, los sucesos, las situaciones, los pensamientos, las emociones, los deseos, las ambiciones, los temores, el drama... llegan fingiendo ser importantísimos, y antes de que te des cuenta se han ido, se han desvanecidos en la nada de donde salieron. ¿Alguna vez fueron reales? ¿Fueron algo más que un sueño, el sueño de la forma?

Cuando nos despertamos por la mañana y abrimos los ojos, el sueño de la noche se disuelve y decimos, "fue sólo un sueño, no fue real". Pero tuvo que haber algo real en el sueño o de lo contrario no habría podido suceder. Cuando se aproxima la muerte, podemos mirar hacia atrás y preguntarnos si la vida fue apenas otro sueño. Ahora mismo, si recuerdas las vacaciones del año pasado o el drama de ayer, podrás ver que son muy parecidos al sueño de anoche.

Está el sueño y también el soñador del sueño. El sueño es un juego breve de las formas. Es el mundo: real en términos relativos pero no absolutos. Y está el soñador, la realidad absoluta en la cual van y vienen las formas. El soñador no es la persona, la persona es parte del sueño. El soñador es el substrato en el cual aparece el sueño, lo que hace posible el sueño, la dimensión atemporal detrás del tiempo, la conciencia que vive en la forma y está detrás de ella. El soñador es la conciencia misma, es lo que eres.

Nuestro propósito ahora es despertarnos dentro del sueño. Cuando estamos despiertos en el sueño, el drama creado en la tierra por el ego llega a su fin y aparece un sueño más benigno y maravilloso. Es la nueva tierra.

jueves, marzo 14, 2013

¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS NO SE ENGANCHAN A LA PSICOTERAPIA?

by PSY'N'THESIS Antonio Crego · in Intervención psicológica. ·




La terapia cognitivo-conductual (CBT) ha demostrado ser uno de los tratamientos eficaces en el abordaje de los problemas psicóticos. Sin embargo, algunos pacientes no se “enganchan” a las intervenciones psicológicas, ya estén basadas en este enfoque psicoterapéutico o en algún otro, y no llegan a beneficiarse –como sería esperable- de sus efectos positivos. En términos más técnicos, diríamos que son pacientes que no presentan “adherencia” al tratamiento. La enfermedad mental, por otra parte, es una experiencia aversiva para el que la padece, y ello podría pensarse que conlleva una motivación adicional para la búsqueda de un tratamiento eficaz y el cumplimiento con las pautas de la intervención. En definitiva, atenuar o incluso dejar atrás los síntomas que son una fuente de malestar sería algo muy deseable para la persona que los experimenta. ¿Por qué entonces el seguimiento de las intervenciones es a veces irregular y en ocasiones acaba en el abandono de las sesiones?

Hasta ahora se habían indicado posibles causas como la falta de conciencia de enfermedad –es decir, el no reconocerse a uno mismo como persona que necesita ayuda- o las dificultades en el establecimiento de la relación terapéutica –tal vez un “cajón de sastre” donde se incluyen una amplia variedad de elementos de índole diversa. Una investigación realizada por Freeman et al. (2013) ha adoptado un punto de vista diferente para abordar esta cuestión. Su foco se centra en analizar cuáles son las ideas que tienen los pacientes sobre la enfermedad mental. En su estudio, publicado en la revista Psychological Medicine, reformulan en términos cognitivos el problema de la falta de adherencia a los tratamientos, en este caso a la terapia cognitivo-conductual, y se preguntan si existe alguna relación entre lo que el paciente cree sobre el trastorno o problema y su mayor o menor compromiso con las sesiones de psicoterapia.

Para dar respuesta a este interrogante, analizaron los datos provenientes de 92 pacientes que tenían algún diagnóstico por trastorno psicótico y que habían experimentado recientemente una recaída, tras la que habían sido asignados a una intervención cognitivo-conductual. Con anterioridad al inicio de la psicoterapia, se había administrado a todos los participantes un cuestionario referente a sus percepciones sobre la enfermedad, una adaptación del Illness Perceptions Questionnaire, que recoge las evaluaciones del paciente sobre los síntomas, las causas de la enfermedad, sus consecuencias, la posibilidad de recuperación y grado de control sobre los síntomas y el curso temporal del problema.

De los 92 participantes, se consideró que 38 habían seguido completamente las sesiones e indicaciones terapéuticas, que incluían técnicas para el abordaje activo de los problemas del paciente; 36 se habían involucrado en una “terapia parcial”, que no fue más allá de aspectos como la evaluación colaborativa de síntomas e ideas disfuncionales o el fomento del enganche terapéutico; y 18 personas no se habían enganchado a la terapia, asistiendo tan sólo a menos de 5 sesiones. En los tres grupos, la media de edad era similar, de entre 38-39 años, y predominaban claramente los hombres. La gran mayoría de los participantes tenía un diagnóstico de esquizofrenia, aunque también había algunos que presentaban trastorno esquizoafectivo o trastorno delirante. Los grupos no diferían significativamente en el tiempo de duración de la enfermedad, el número de ingresos hospitalarios, el nivel actual de sintomatología y tampoco en su grado de conciencia de enfermedad. ¿Existían sin embargo diferencias en sus creencias sobre la enfermedad mental? Los resultados de Freeman et al. (2013) señalan que sí, al menos en algunas áreas como las referidas al curso temporal de la enfermedad, el grado de control y el tipo de explicaciones aducidas como causas del trastorno. Tales diferencias pueden resumirse de la siguiente forma:
Aquellos que no se engancharon al tratamiento pensaban que su problema tendría una duración menor, en comparación con los demás pacientes.
Quienes tan sólo se engancharon a una forma de “terapia parcial” presentaban en general menores niveles de percepción de control sobre los síntomas o sobre la posibilidad de recuperación, junto a un mayor grado de atribución de la enfermedad a aspectos biológicos.
Además, el menor grado de compromiso con el tratamiento tendía a asociarse a explicaciones de la enfermedad en términos menos psicológicos. Como contrapartida, las personas del grupo que siguió completamente la psicoterapia tendían más a explicar sus problemas en términos referidos a la personalidad o los estados mentales.

Hay enfoques psicoterapéuticos que rechazan el concepto de “resistencia al tratamiento”. Desde su perspectiva, más que un rechazo activo del paciente a aceptar “lo que es bueno para él”, el problema de la falta de adherencia es una cuestión de “falta de coherencia” entre lo que el paciente piensa y lo que la terapia le ofrece. Sea o no “acertado” lo que el paciente cree, esta investigación apunta a que el compromiso con la terapia será menor si las premisas de la intervención no “encajan” con lo que él piensa sobre la enfermedad. Basta con ponerse en su lugar para entender que no es muy lógico seguir prescripciones de tipo psicológico para alguien que atribuye una causa estrictamente biológica a sus síntomas. Es igualmente razonable una menor disposición a involucrarse en la terapia si uno piensa que sus síntomas van a desaparecer pronto, o que –aunque fuesen prolongados en el tiempo- la situación es inevitable y no se puede hacer nada por cambiarla.

En definitiva, como los autores comentan en su artículo, “una intervención exitosa es más probable cuando hay una convergencia entre las ideas de los pacientes sobre sus problemas y las bases conceptuales del enfoque terapéutico” (Freeman et. al., 2013, p. 275). Es decir, cuando terapeuta y paciente empujan en la misma dirección.Como corolario, a partir de esta idea parece necesario plantear que un objetivo de las sesiones ha de ser el proporcionar al paciente información adecuada de por qué se hace lo que se hace en las sesiones y cómo ello puede ayudar a solucionar sus problemas, aportando explicaciones asequibles sobre los síntomas y la enfermedad. Junto a ello, favorecer atribuciones de control sobre la sintomatología y corregir posibles ideas erróneas sobre el curso temporal de la enfermedad parecen ser elementos clave para que las personas se adhieran realmente al tratamiento. Todo ello puede conllevar el promover un cambio de las narrativas que confieren a la enfermedad un carácter estable y determinista, en favor de otras en las que el paciente perciba que puede pensar y hacer cosas para solucionar sus problemas. Sin esas premisas, parece más complicado que alguien llegue a invertir su tiempo y esfuerzo en seguir las sesiones, o que pueda llegar a beneficiarse de la eficacia de los tratamientos psicológicos.

Puedes leer el artículo de Freeman et al. (2013) aquí.

Referencia del artículo:
Freeman, D., Dunn, G., Garety, P., Weinman, J., Kuipers, E., Fowler, D., Jolley, S., & Bebbington, P. (2013). Patients’ beliefs about the causes, persistence and control of psychotic experiences predict take-up of effective cognitive behaviour therapy for psychosis Psychological Medicine, 43 (02), 269-277 DOI: 10.1017/S0033291712001225

jueves, junio 23, 2011

Sanando tu niño interior



Muchos de los asuntos inconclusos, o que no están armónicos en tu vida tienen relación con tu niño interior herido, tu inconsciente, tu sabiduría interna, se le llama de múltiples maneras. Conectarte con esa parte de ti que tienes olvidada te permitirá hacer conexión con tus recursos internos, entender el niño interior herido del otro,   recuperar tu alegría y espontaneidad. recuperar tu alegría y espontaneidad. 

viernes, mayo 27, 2011

¿Víctima o creador?

En la vida, la actitud lo es todo.  Las circunstancias que han moldeado nuestras vidas son tan únicas e individuales como lo son nuestras personalidades - no hay dos que sean iguales - y sin embargo nuestra habilidad para crecer como individuos, evolucionar en seres más compasivos, amorosos y concientes, no depende de lo que nos ha sucedido, sino de nuestra actitud hacia estas situaciones.  Cuando nos enfrentamos con lo más difícil, ¿qué hago, retrocedo o avanzo? ¿Me resisto o abrazo la situación para crecer más?

En última instancia, son dos las actitudes que tomamos en la vida: la de ser una víctima o un creador.  La víctima no ve la belleza, ni la abundancia, ni la perfección que yace en cada momento, porque tiene una idea de cómo las cosas tendrían que ser, una idea que muy raramente se confirma, una idea que siempre está en contra de lo que realmente es. Esta inconformidad es enojo, es rabia - enojo con la vida, enojo con Dios - pero  en la víctima se manifiesta como algo pasivo, una pesadez depresiva, inerte y hasta desinteresada, mostrándose más como tristeza que como rabia.  Es odio a uno mismo, violencia hacia uno mismo.  Esto es un rechazo fundamental a lo que es: es violencia hacia la vida misma.

La única forma de romper con este victimismo hacia la vida es tomando el rol de creador.  Un creador alaba su creación; la víctima la critica.  Un creador vive en apreciación; la víctima se queja, no tomando responsabilidad.  Son totalmente opuestos.  El creador abraza lo que sea que se presenta en su camino.  Tiene un SI para todo, y entonces la vida es vivida en abundancia.  La víctima, por otra parte, es resentida y negativa.  No puede ver la perfección ni la belleza porque tiene una idea rígida de cómo las cosas tendrían que ser. Envuelto en un manto de pasividad, ésta es la rabia máxima: el rechazo a la existencia, la negación de lo que es.  
 
Cuando sea que miro mi vida con un NO, con una idea mejor de cómo tendrían que ser las cosas, estoy rechazando la vida.  Como no puedo controlar, entonces no voy a jugar. Como no puedo entender, no voy a aceptar.  Así es el extremo obsesivo de un intelecto miedoso, sus complicaciones le chupan toda la dicha a la vida.  La conciencia, en cambio, vive en unión con el corazón, no hay preguntas allí.  Cuando tú eres lo absoluto la necesidad desesperada por entender desaparece, es absorbida por la alegría preñada de ser puro.  El corazón no quiere nada más cuando ha encontrado el amor.  

¿Cómo puedo transformarme de víctima en creador? Enfocándome en la conciencia, en la profundidad silenciosa que yace dentro de todos nosotros, hasta que me transforme en una mente sin pensamiento.  ¿Por qué? No hay por qué.  Solo es. Es solo la experiencia de ser eso.  Cuando ves tu resistencia, déjala ir.  Recuerda que cuando puedo fluir, cuando me entrego, estoy siendo Dios.  Cuando peleo, soy ese niño resentido que no quiere tomar responsabilidad: hay algo que podría ser mejor en este momento...eso es injusto... Eso no es verdad. Porque Dios es todo. Dios es todo. Tú eres Dios en todo y todo es tu creación.  Y Dios es dicha.
- fuente: carta dirigida por Isha, maestra espiritual,  a sus maestros.