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domingo, junio 12, 2016

¡Me siento culpable y con la autoestima por el suelo!




Recientemente he recibido en consulta varios casos de chicos, tanto hombres como mujeres que están pasando por un duelo, a partir de la ruptura con su pareja afectiva. En unos casos ellos son los que han tomado la decisión y en otros, muchos más, ellas son las que lo han decidido.

Una ruptura implica un duelo, una transición, un cambio de vida y no es fácil adaptarse a los nuevos ritmos que trae esta experiencia.

sábado, junio 13, 2015

No complazcas a nadie




Deja de satisfacer las expectativas de los demás porque esa es la única forma en que puedes suicidarte. No estás aquí para satisfacer las expectativas de nadie y nadie  está aquí para satisfacer tus expectativas. Nunca te conviertas en la víctima de las expectativas de los demás y no hagas a nadie víctima de tus expectativas.

Esto es lo que llamo individualidad. Respecta tu propia individualidad y respeta la individualidad de los demás. Nunca interfieras en la vida de nadie y no permitas que nadie interfiera en tu vida. Sólo entonces, un día puedes crecer en la espiritualidad.

De lo contrario, el noventa y nueve por ciento de la gente simplemente se suicida. Toda su vida no es nada sino un suicidio lento. Cumplir esta expectativa, esta expectativa… un día era el padre, un día era la madre, un día era la esposa, el esposo, luego vienen los niños, ellos también esperan. Luego la sociedad, el sacerdote y el político.

Por todas partes cada quien está esperando. Y pobre de ti, sólo un pobre ser humano y todo el mundo esperando que tú hagas esto y aquello. Y no puedes cumplir con todas sus expectativas porque son contradictorias.

Te has vuelto loco satisfaciendo las expectativas de los demás. Y no has satisfecho las de ninguno. Nadie es feliz. Estás perdido, agotado y nadie es feliz. Las personas que no están contentas con ellas mismas no pueden ser felices. Hagas lo que hagas, encontrarán las maneras para ser infelices contigo porque no pueden ser felices.
La felicidad es un arte que uno tiene que aprender. No tiene nada que ver con tu hacer o no hacer.  En vez de complacer, aprende el arte de la felicidad.

Osho, The Discipline of the Transcendence, Vol. 1, charla #2

viernes, julio 25, 2014

ARQUETIPO "La Víctima": Guardián de la autoestima





Todos tememos convertirnos en víctimas. Puede que el arquetipo de la Víctima se manifieste la primera vez que no hayas conseguido lo que querías o necesitabas; la primera vez que uno de tus progenitores, un compañero de colegio, hermano o profesor te maltrate, o cuando te acusen de algo que no has hecho o te castiguen por ello. Tal vez contengas la rabia que te provoca la injusticia si el que la inflige es mayor o más poderoso que tú. Sin embargo, en un momento determinado descubres la perversa ventaja de ser la Víctima. Puede que te dé miedo defenderte o tal vez disfrutes de la compasión que recibes. La cuestión esencial de la víctima es si vale la pena desprenderte de la sensación de poder para evitar asumir la responsabilidad de tu independencia.

La lección relacionada con el arquetipo de la Víctima exige que evalúes tu relación con el poder, sobre todo, en las relaciones en que tu actitud implique control y la necesidad de establecer límites personales.
El objetivo principal del arquetipo de la Víctima es desarrollar la autoestima y el poder personal. Cuando te encuentres en una situación en la que te sientas amenazado o tengas la sospecha de que te falta el poder social, profesional o personal necesarios, analiza esa reacción desde el punto de vista físico, emocional y mental. Ésa es la voz intuitiva de tu Víctima interior. Para condicionar tus reacciones en todas tus experiencias y relaciones, di "Me comprometo con mi poder... ¿Qué decisión puedo tomar en este momento que me ayude a fortalecerme?". Identifica el problema o amenaza que debes superar y el poder que necesitas para hacerlo. No olvides que todas las cosas y personas de tu vida están ahí porque así lo establece tu contrato con el fin de contribuir a tu maduración espiritual.

Tienes contratos con personas que están relacionadas de forma directa con el arquetipo de la Víctima. Su función fundamental es ayudarte a desarrollar la autoestima mediante actos de honestidad, integridad, valor, entereza y respeto por ti mismo. Esas personas cuyos contratos están relacionados con el fortalecimiento de tu Víctima desempeñarán, o han desempeñado, los papeles protagonistas en tu descubrimiento del valor de esas cualidades espirituales y lo esenciales que son para tu bienestar.

Caroline Myss, de El Contrato Sagrado

Imagen: Emotionally Charged, Angelica Ström

sábado, noviembre 02, 2013

Desvincúlate de las heridas de tu pasado Waine Dyer



La inclinación a vincularnos con nuestras heridas, en lugar de dejarlas atrás, hace que experimentemos constantemente la sensación de no ser dignos. Una persona que haya experimentado acontecimientos traumáticos en la vida, como una violación sexual, la muerte de seres queridos, enfermedades traumáticas, accidentes, rupturas familiares, drogadicciones y otras cosas similares, puede llegar a vincularse con los dolorosos acontecimientos del pasado y rememorarlos para llamar la atención o despertar lástima en los demás. Esas heridas de nuestras vidas parecen darnos una gran cantidad de poder sobre los demás.Cuanto más les hablamos a otros sobre nuestras heridas y sufrimientos, tanto más creamos un entorno de compasión por nosotros mismos. Nuestro espíritu creativo permanece tan conectado con los recuerdos de nuestras heridas que no puede dedicarse a transformar y manifestar. El resultado de ello es la sensación de desmerecimiento, de no ser digno de recibir todo aquello que se desea.

La tendencia a vincularnos con las heridas de nuestras vidas nos recuerda lo poco merecedores que somos de recibir nada de lo que realmente nos gustaría tener, debido a que permanecemos sumidos en un estado de sufrimiento. Cuanto más se recuerdan y se repiten estas historias dolorosas, tanto más tiene garantizado esa persona que no atraerá la materialización de sus deseos.

Quizá la frase más poderosa que puedas llegar a memorizar en este sentido sea: «Tu biografía se convierte en tu biología». A la que yo añadiría: «Tu biología se convierte en tu ausencia de realización espiritual». Al aferrarte a los traumas anteriores de tu vida, impactas literalmente sobre las células de tu cuerpo. Al examinar la biología de un individuo, es fácil descubrir en ella su biografía. Los pensamientos angustiosos, de auto-compasión, temor, odio y otros similares, cobran un peaje sobre el cuerpo y el espíritu. Al cabo de un tiempo, el cuerpo es incapaz de curarse, debido en buena medida a la presencia de esos pensamientos.
El apego al dolor sufrido en los primeros años de la vida procede de una percepción mitológica según la cual «tengo derecho a una infancia perfecta, libre de dolor. Utilizaré durante el resto de mi vida cualquier cosa que interfiera con esta percepción. Contar mi historia será mi poder». Lo que hace esta percepción es darle permiso al niño herido que llevas dentro para controlarte durante el resto de tu vida. Además, te proporciona una fuerte sensación de poder ilusorio.

Tenemos que ser muy cuidadosos para evitar explicar nuestra vida actual en términos de una historia traumática anterior. Los acontecimientos dolorosos de nuestras vidas son como una balsa que se utiliza para cruzar el río. Debes recordar bajarte una vez que hayas llegado a la otra orilla.

Observa tu cuerpo cuando has sufrido una herida. Una herida abierta se cierra en realidad con bastante rapidez. Imagina cómo serían las cosas si esa herida permaneciera abierta durante mucho tiempo. Se infectaría y, en último término, acabaría por matar a todo el organismo. El cerrar una herida y permitir que cure puede actuar del mismo modo en los pensamientos de tu mundo interior.Así pues, no lleves contigo tus heridas. Afróntalas y pide a la familia y a los amigos que sean compasivos mientras te recuperas. Luego, pídeles que te lo recuerden amablemente cuando se convierta en una respuesta predecible. Quizá en cuatro o cinco ocasiones tus amigos y personas queridas te dirán: «Sufriste una experiencia trágica y comprendo perfectamente tu necesidad de hablar de ello. Me importa, te escucho y te ofrezco mi ayuda si eso es lo que deseas». Después de varias situaciones de este tipo, pídeles que te recuerden amablemente que no debes repetir la historia con el propósito de obtener poder a través de la compasión de los demás.

Al retroceder en tu camino y reavivar continuamente tu dolor, incluyendo la descripción de ese dolor y la calificación de ti mismo (superviviente de un incesto, alcohólico, huérfano, abandonado), no lo haces para sentirte más fuerte. Lo haces debido a la amargura que estás experimentando. Esa amargura se pone de manifiesto en forma de odio y cólera al hablar de esos acontecimientos, con lo que no haces sino alimentar literalmente el tejido celular de tu vida a partir de tu cosecha de acontecimientos del pasado.Eso hace que se extienda la infección e impide la curación. Y lo mismo sucede con el espíritu. Esta cosecha de amargura te impide sentirte merecedor. Empiezas a cultivar entonces una imagen sucia, de criatura desafortunada, desmerecedora y difamada, y eso es lo que envías al universo, lo que inhibirá cualquier posibilidad de atraer el amor y la bendición a tu vida.

Aquello que te permitirá desvincularte de tus heridas es el perdón. El perdón es lo más poderoso que puedes hacer por tu fisiología y por tu espiritualidad, a pesar de lo cual sigue siendo una de las cosas menos atractivas para nosotros, debido en buena medida a que nuestros egos nos gobiernan de un modo inequívoco. Perdonar se asocia de algún modo con decir que está bien, que aceptamos el hecho perverso. Pero eso no es perdón. Perdón significa llenarse de amor e irradiar ese amor hacia el exterior, negándose a transmitir el veneno o el odio engendrado por los comportamientos que causaron las heridas. El perdón es un acto espiritual de amor por uno mismo, y envía a todo el mundo, incluido tú mismo, el mensaje de que eres un objeto de amor y que eso es lo que vas a impartir. En eso consiste el verdadero proceso de desvinculación de las heridas, de no seguir aferrándose a ellas como preciadas posesiones. Significa renunciar al lenguaje de la culpa y la autocompasión, y a no seguir adelante con las heridas del pasado. Significa perdonar íntimamente, sin esperar que nadie lo comprenda. Significa dejar atrás la actitud del ojo por ojo, que sólo causa más dolor y la necesidad de más venganza, sustituyéndola por una actitud de amor y perdón. Esta forma de actuar es alabada en la literatura espiritual de todas las religiones.

Sentirse digno es esencial para poder atraer aquello que se desea. Es, simplemente, una cuestión de sentido común. Si no tienes la sensación de merecer algo, ¿por qué te lo va a enviar la energía divina que está en todas las cosas? Así pues, tienes que cambiar y saber que tú y la energía divina sois una sola cosa, y que es tu ego el que se confabula para impedirte utilizar este poder en tu propia vida.A continuación se indican algunas de las grandes actitudes y comportamientos que puedes incorporar a tu conciencia para facilitar el crecimiento de tus sentimientos de merecimiento.

UN PLAN QUE TE AYUDARÁ A VER QUE ERES DIGNO DE RECIBIR Y ATRAER DESDE LA FUENTE DIVINA

Las siguientes sugerencias representan un plan paso a paso para intensificar tu receptividad al poder de la manifestación en tu vida. Si lo pones en práctica, no cabe la menor duda de que te sentirás digno de la bendición del espíritu divino que lo abarca todo.
* La palabra «inspiración» significa literalmente «estar infundido de espíritu», o en el espíritu, si se quiere.
* Practica hacer aquello que te guste, y procura que te guste lo que haces cada día. Si vas a hacer algo, concédete el beneficio de no quejarte y, en lugar de eso, muestra cariño por esa actividad. Tu lema aquí ha de ser: «Me gusta lo que hago, y hago lo que me gusta». Eso te sitúa «en el espíritu» y te proporciona literalmente el entusiasmo para ser un receptor digno de la gracia de Dios. La palabra entusiasmo procede de la raíz griega entheos, que significa, literalmente, «estar lleno de Dios».
* Haz todos los esfuerzos posibles por eliminar de tu vocabulario y de tu diálogo interior los hábitos internos de pesimismo, negatividad, juicio, quejas, murmuraciones, cinismo, resentimiento y crítica destructiva. Sustitúyelos con optimismo, amor, aceptación, amabilidad y paz como forma de procesar tu mundo y a las personas que hay en él.
* Al margen de lo mucho que te sientas tentado de retroceder hacia hábitos cínicos, recuerda que ésa es la energía que estás enviando al mundo, y que con ello transmites un mensaje que bloquea la energía que te devolverá lo que deseas. Si estás lleno de negatividad, te encuentras desequilibrado y tus resentimientos indican que no te sientes digno o preparado para aceptar la energía amorosa que deseas.
* Procura encontrar cada día un momento de tranquilidad para erradicar los sentimientos de indignidad. Ese tiempo de oración o meditación, o de experimentar simplemente el silencio, alimentará tu alma y eliminará finalmente todas las dudas que puedas abrigar acerca de no merecer el ser beneficiario de la abundancia del universo.
* Lee literatura espiritual y poesía, y escucha música clásica suave siempre que te sea posible. He descubierto que el simple hecho de leer la poesía de Walt Whitman, de Rabindranath Tagore o de Rumi, hace que todo se sitúe en una perspectiva más sagrada para mí.
* Leer las grandes enseñanzas de los maestros es como realizar una tarea espiritual en casa. Entre ellas se incluyen el Nuevo Testamento, Curso de milagros, la Torah, el Corán y el Bhagavad Gita. Estas grandes obras son una forma de estar en el espíritu (inspirado) y de disolver las dudas sobre si mereces o no materializar en tu vida aquello que deseas.
* Procura rodearte, en la medida de lo posible, de cosas bellas.
* Practica la amabilidad para contigo mismo y para con los demás, con toda la frecuencia que te sea posible.
* Abandona tu necesidad de tener razón y de ganar; en vez de eso, sé amable, y pronto conocerás la bendición de la paz interior. Recuerda que tu yo superior sólo desea paz. Al practicar la amabilidad, la paz aparece inmediatamente. Al estar en paz contigo mismo y con tu mundo, sabes que eres un digno receptor de todo lo que se cruza en tu camino. Empiezas a confiar entonces en la energía que aporta la realización de tus deseos.
* Sí te encuentras en un estado de confusión y, en consecuencia, te preocupa ganar o perder, te hallas a merced de tu propio ego, al que le encanta la confusión. Toda esa confusión interna hace que te cuestiones a ti mismo y tu valía en comparación con otros. Y eso trae consigo la duda acerca de si eres o no digno de recibir y manifestar.
* Ponte la meta de ser cada día amable con los demás, al menos una vez, y extiende ese mismo privilegio hacia ti mismo, tanto como te sea posible. Siempre tienes una alternativa acerca de cómo va a reaccionar tu espíritu. La alternativa de la culpabilidad, la preocupación, el temor o el juicio no es más que un pensamiento que se transfiere a tu fisiología. Cuando tu yo físico se ve desequilibrado por estas emociones, te sientes demasiado enfermo e infeliz como para pensar siquiera en participar en el acto de la co-creación de una vida bienaventurada. Te saboteas a ti mismo, y todo por la falta de voluntad para ser amable contigo mismo y con los demás.
* Empieza a considerar el universo como un lugar amistoso, antes que enemistoso. Sitúa en la categoría de «lecciones» todas las heridas de las fases anteriores de tu vida. Deja de verte condicionado por esas heridas y de convertirlas en un brazalete identificativo.
* Desvincúlate de la actitud de que este mundo es maligno, está lleno de gente mala, y empieza, hoy mismo, a buscar el bien en la gente con la que te encuentres. Recuerda que, por cada acto de maldad, hay millones de actos de amabilidad. Este universo funciona con la energía de la armonía y el equilibrio. Inspira para absorber esa energía y elimina de tu mente y tu corazón la idea de que eres una víctima. Toda vinculación con tus traumas crea una toxicidad celular en tu cuerpo y un envenenamiento espiritual de tu alma. Repítelo una y otra vez, hasta que quede bien grabado:
«Soy lo que soy, y soy digno de la abundancia que hay en el universo, y de todo lo que hay en él, incluido yo mismo».Te encuentras ahora en el camino de saber que eres merecedor de atraer y manifestar en tu mundo.Eres consciente de tu yo superior. Confías en ti mismo y en la sabiduría divina que te ha creado.Sabes que no estás separado de tu entorno, y que dentro de ti existe el poder para atraer.

viernes, mayo 27, 2011

¿Víctima o creador?

En la vida, la actitud lo es todo.  Las circunstancias que han moldeado nuestras vidas son tan únicas e individuales como lo son nuestras personalidades - no hay dos que sean iguales - y sin embargo nuestra habilidad para crecer como individuos, evolucionar en seres más compasivos, amorosos y concientes, no depende de lo que nos ha sucedido, sino de nuestra actitud hacia estas situaciones.  Cuando nos enfrentamos con lo más difícil, ¿qué hago, retrocedo o avanzo? ¿Me resisto o abrazo la situación para crecer más?

En última instancia, son dos las actitudes que tomamos en la vida: la de ser una víctima o un creador.  La víctima no ve la belleza, ni la abundancia, ni la perfección que yace en cada momento, porque tiene una idea de cómo las cosas tendrían que ser, una idea que muy raramente se confirma, una idea que siempre está en contra de lo que realmente es. Esta inconformidad es enojo, es rabia - enojo con la vida, enojo con Dios - pero  en la víctima se manifiesta como algo pasivo, una pesadez depresiva, inerte y hasta desinteresada, mostrándose más como tristeza que como rabia.  Es odio a uno mismo, violencia hacia uno mismo.  Esto es un rechazo fundamental a lo que es: es violencia hacia la vida misma.

La única forma de romper con este victimismo hacia la vida es tomando el rol de creador.  Un creador alaba su creación; la víctima la critica.  Un creador vive en apreciación; la víctima se queja, no tomando responsabilidad.  Son totalmente opuestos.  El creador abraza lo que sea que se presenta en su camino.  Tiene un SI para todo, y entonces la vida es vivida en abundancia.  La víctima, por otra parte, es resentida y negativa.  No puede ver la perfección ni la belleza porque tiene una idea rígida de cómo las cosas tendrían que ser. Envuelto en un manto de pasividad, ésta es la rabia máxima: el rechazo a la existencia, la negación de lo que es.  
 
Cuando sea que miro mi vida con un NO, con una idea mejor de cómo tendrían que ser las cosas, estoy rechazando la vida.  Como no puedo controlar, entonces no voy a jugar. Como no puedo entender, no voy a aceptar.  Así es el extremo obsesivo de un intelecto miedoso, sus complicaciones le chupan toda la dicha a la vida.  La conciencia, en cambio, vive en unión con el corazón, no hay preguntas allí.  Cuando tú eres lo absoluto la necesidad desesperada por entender desaparece, es absorbida por la alegría preñada de ser puro.  El corazón no quiere nada más cuando ha encontrado el amor.  

¿Cómo puedo transformarme de víctima en creador? Enfocándome en la conciencia, en la profundidad silenciosa que yace dentro de todos nosotros, hasta que me transforme en una mente sin pensamiento.  ¿Por qué? No hay por qué.  Solo es. Es solo la experiencia de ser eso.  Cuando ves tu resistencia, déjala ir.  Recuerda que cuando puedo fluir, cuando me entrego, estoy siendo Dios.  Cuando peleo, soy ese niño resentido que no quiere tomar responsabilidad: hay algo que podría ser mejor en este momento...eso es injusto... Eso no es verdad. Porque Dios es todo. Dios es todo. Tú eres Dios en todo y todo es tu creación.  Y Dios es dicha.
- fuente: carta dirigida por Isha, maestra espiritual,  a sus maestros.