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miércoles, septiembre 02, 2015

EL SOÑADOR Y EL SUEÑO



La no resistencia es la clave para el mayor de los poderes del universo. A través de ella, la conciencia (el espíritu) se libera de su prisión en la forma. No resistirse internamente a la forma (a lo que es o a lo que sucede) es negar la realidad absoluta de la forma. La resistencia hace que el mundo y las cosas, incluida nuestra propia identidad, parezcan más reales, más sólidos y más duraderos de lo que son. Dota al mundo y al ego de un peso y de una importancia absoluta que hacen que tomemos al mundo y a nuestra persona muy en serio. Entonces confundimos el juego de la forma con una lucha por sobrevivir y, al ser ésa nuestra percepción, se convierte en nuestra realidad.

El sinnúmero de sucesos y de formas que adopta la vida, es por naturaleza, efímero. Todo es pasajero y fugaz. Las cosas, los cuerpos, los egos, los sucesos, las situaciones, los pensamientos, las emociones, los deseos, las ambiciones, los temores, el drama... llegan fingiendo ser importantísimos, y antes de que te des cuenta se han ido, se han desvanecidos en la nada de donde salieron. ¿Alguna vez fueron reales? ¿Fueron algo más que un sueño, el sueño de la forma?

Cuando nos despertamos por la mañana y abrimos los ojos, el sueño de la noche se disuelve y decimos, "fue sólo un sueño, no fue real". Pero tuvo que haber algo real en el sueño o de lo contrario no habría podido suceder. Cuando se aproxima la muerte, podemos mirar hacia atrás y preguntarnos si la vida fue apenas otro sueño. Ahora mismo, si recuerdas las vacaciones del año pasado o el drama de ayer, podrás ver que son muy parecidos al sueño de anoche.

Está el sueño y también el soñador del sueño. El sueño es un juego breve de las formas. Es el mundo: real en términos relativos pero no absolutos. Y está el soñador, la realidad absoluta en la cual van y vienen las formas. El soñador no es la persona, la persona es parte del sueño. El soñador es el substrato en el cual aparece el sueño, lo que hace posible el sueño, la dimensión atemporal detrás del tiempo, la conciencia que vive en la forma y está detrás de ella. El soñador es la conciencia misma, es lo que eres.

Nuestro propósito ahora es despertarnos dentro del sueño. Cuando estamos despiertos en el sueño, el drama creado en la tierra por el ego llega a su fin y aparece un sueño más benigno y maravilloso. Es la nueva tierra.

viernes, junio 05, 2015

¿CIENTÍFICO O SOÑADOR?




Sabes que tenemos dos hemisferios cerebrales, el izquierdo y el derecho. Que funcionan en cruz para la motricidad, es decir, que los movimientos de mi lado izquierdo están orquestados por mi hemisferio derecho y a la inversa, los movimientos de mi lado derecho por mi hemisferio izquierdo.

La educación que recibimos desde el contexto del hogar y la escuela nos lleva a tener una preponderancia de un hemisferio, y ello determina ciertos contextos.

Si has habilitado mayormente tu hemisferio izquierdo, entonces eres racional, te inclinas por lo científico y matemático, te gusta lo tradicional, clasificar, separar y ser muy preciso, nada de rodeos. Eres secuencial y estratégico, por ello analizas previamente cualquier toma de decisión. Amas tener el control de todo y de todos. Eres un buen orador, centrado en la realidad. No tuviste problemas con el álgebra de Baldor, tu lógica te lleva a ser ordenado y para la pregunta ¿quién eres? Tienes una respuesta coherente.

Mientras que si tienes dominio del hemisferio derecho eres un ser apasionado, libre y creativo. Capaz de percibir lo que no ves, tu intuición te entrega esa certeza, amas los olores, los sabores y las caricias. Eres de sonrisa fácil. Disfrutas corriendo bajo la lluvia, o bailando una melodía, eres audaz con los colores. Un lienzo blanco es el espacio para la imaginación y la inventiva, para recrear universos. Eres música, poesía y arte, para ti son reales los universos que están mas allá y que aún no has visto.

¿Cuál es el mejor?, ¿Cuál es el peor?

Como te has das cuenta ambas orillas ofrecen ventajas a quien las posee. Ninguno es mejor, ninguno es peor. Cuando tenemos conciencia y hemos reconocido cuál es nuestro hemisferio dominante, la acción a seguir es empezar a realizar actividades que nos permitan habilitar el otro hemisferio. Posibilitar la comunicación entre hemisferio izquierdo y derecho, es fácil, para ello contamos con el cuerpo calloso que es el puente entre los dos.

La educación que hemos recibido en occidente ha llevado a que muchos individuos sean más hemisferio cerebral izquierdo, lejanos de lo sensibilidad de lo artístico y creativo. Permitir esa comunicación de los dos hemisferios cerebrales nos lleva a convertirnos en seres integrales, en seres más completos.

Ps. Luz Marina Hoyos Duque