Mostrando las entradas con la etiqueta psiclogia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta psiclogia. Mostrar todas las entradas

sábado, abril 26, 2014

Recé por un cambio






Recé por cambio, y entonces cambie mi modo de pensar.
Recé por guía, y aprendí a confiar en mi misma.
Recé por felicidad, y me di cuenta de que yo no soy mi ego.
Recé por paz, y aprendí a aceptar a los demás incondicionalmente.
Recé por abundancia, y note que mi miedo la dejaba fuera.
Recé por amor, y note que esta siempre ahí, a la espera, 
pero soy yo quien debe permitirle pasar.

Jackson Kiddard

viernes, febrero 07, 2014

Las zapatillas rojas


Hace mucho, mucho tiempo, vivía una hermosa niña que se llamaba Karen. Su familia era muy pobre, así que no podía comprarle aquello que ella deseaba por encima de todas las cosas: unas zapatillas de baile de color rojo.

Porque lo que más le gustaba a Karen era bailar, cosa que hacía continuamente. A menudo se imaginaba a sí misma como una estrella del baile, recibiendo felicitaciones y admiración de todo el mundo.

Al morir su madre, una atesorada señora acogió a la niña y la cuidó como si fuera hija suya. Cuando llegó el momento de su puesta de largo, la llamó a su presencia:

- Ve y cómprate calzado adecuado para la ocasión

- Le dijo su benefactora alargándole el dinero.

Pero Karen, desobedeciendo, y aprovechando que la vieja dama no veía muy bien, encargó a la zapatera un par de zapatos rojos de baile. El día de la celebración, todo el mundo miraba los zapatos rojos de Karen.

Incluso alguien hizo notar a la anciana mujer que no estaba bien visto que una muchachita empleara ese tono en el calzado. La mujer, enfadada con Karen por haber desobedecido, la reprendió allí mismo:

- Eso es coquetería y vanidad, Karen, y ninguna de esas cualidades te ayudará nunca.

Sin embargo, la niña aprovechaba cualquier ocasión para lucirlos. La pobre señora murió al poco tiempo y se organizó el funeral. Como había sido una persona muy buena, llegó gente de todas partes para celebrar el funeral.

Cuando Karen se vestía para acudir, vio los zapatos rojos con su charol brillando en la oscuridad. Sabía que no debía hacerlo, pero, sin pensárselo dos veces, cogió las zapatillas encantadas y metió dentro sus piececitos.

-¡Estaré mucho más elegante delante de todo el mundo!- se dijo. Al entrar en la iglesia, un viejo horrible y barbudo se dirigió a ella:

-¡Qué bonitos zapatos rojos de baile! ¿Quieres que te los limpie?- le dijo.

Karen pensó que así los zapatos brillarían más y no hizo caso de lo que la señora siempre le había recomendado sobre el recato en el vestir. El hombre miró fijamente las zapatillas, y con un susurro y un golpe en las suelas les ordenó:

-¡Ajustaos bien cuando bailéis!

Al salir de la iglesia, ¡Cuál sería la sorpresa de Karen al sentir un cosquilleo en los pies! Las zapatillas rojas se pusieron a bailar como poseídas por su propia música.

Las gentes del pueblo, extrañadas, vieron como Karen se alejaba bailando por las plazas, los prados y los pastos. Por más que lo intentara, no había forma de soltarse los zapatos: estaban soldados a sus pies, ¡y ya no había manera de saber qué era pie y qué era zapato! Pasaron los días y Karen seguía bailando y bailando.

¡Estaba tan cansada...! y nunca se había sentido tan sola y triste. Lloraba y lloraba mientras bailaba, pensando en lo tonta y vanidosa que había sido, en lo ingrata que era su actitud hacia la buena señora y la gente del pueblo que la había ayudado tanto.

- ¡No puedo más!- gimió desesperada -¡Tengo que quitarme estos zapatos aunque para ello sea necesario que me corten los pies!-

Karen se dirigió bailando hacia un pueblo cercano donde vivía un verdugo muy famoso por su pericia con el hacha. Cuando llegó, sin dejar de bailar y con lágrimas en los ojos gritó desde la puerta:

-¡Sal! ¡Sal! No puedo entrar porque estoy bailando.

-¿Es que no sabes quién soy? ¡Yo corto cabezas!, y ahora siento cómo mi hacha se estremece.- dijo el verdugo.

-¡No me cortes la cabeza -dijo Karen-, porque entonces no podré arrepentirme de mi vanidad! Pero por favor, córtame los pies con los zapatos rojos para que pueda dejar de bailar.

Pero cuando la puerta se abrió, la sorpresa de Karen fue mayúscula. El terrible verdugo no era otro que el mendigo limpiabotas que había encantado sus zapatillas rojas.

-¡Qué bonitos zapatos rojos de baile!- exclamó -¡Seguro que se ajustan muy bien al bailar!- dijo guiñando un ojo a la pobre Karen

-Déjame verlos más de cerca...-. Pero nada más tocar el mendigo los zapatos con sus dedos esqueléticos, las zapatillas rojas se detuvieron y Karen dejó de bailar.

Aprendió la lección, las guardó en una urna de cristal y no pasó un solo día en el que no agradeciera que ya no tuviera que seguir bailando dentro de sus zapatillas rojas.

sábado, enero 11, 2014

DOLOR DE CUELLO - Alejandro Jorodowsky






Decidido, me quedo rígido y si me mueve, vendrá el dolor. ¡A ver si llega a la consciencia el mensaje!

-¿Qué mensaje, amigo?-le dijo el esternón al cuello, y éste, tieso como una farola, le contestó:

-Cuando se desconecta el corazón del cerebro, me tenso… no se puede tener una mente tan fría y cerrar el paso al calor que llega de ahí abajo. Soy como un puente en el que han puesto un cartel de “cerrado el paso”.

El hueso miró hacia arriba y le contestó:

-Bien pensado, señor cuello, porque aquí con tanta desconexión, está subiendo la temperatura… no te extrañe que detrás de una tortícolis no interpretada, sobrevenga cualquier otra alteración de cardiaca o pulmonar.

Pero el dolor de cuello sí fue escuchado y la emoción fue reconocida y reconducida. Y es que no hay nada como atender a los mensajes del cuerpo para sanar de verdad el desequilibrio del alma.

Plano Creativo.

***
El Cuello, Un Desfiladero Por El Que Corre La Vida.
El cuello, en el que se alojan traquea, esófago y parte de la médula espinal, es un estrecho canal por el que pasan al mismo tiempo el aire, el alimento y el agua, y la información. Al mismo tiempo contiene la laringe que produce la voz. El cuello es comunicación y relación en el interior y hacia el exterior. Junto con las vértebras cervicales, también representa la flexibilidad y la capacidad de ver lo que hay detrás.

No es de extrañar que un punto anatómico en donde se suele situar la angustia sea en el cuello. Inconscientemente sabemos que podemos morir por él: ahogados, descoyuntados, estrangulados, desfallecidos de sed o de hambre o paralizados por un golpe en la nuca.

De nuevo, las expresiones coloquiales hablan de manera figurada de lo que literalmente es: “me ahogo de pena”, “estoy de deudas hasta el cuello”, “me tiene con la soga al cuello este asunto”…

El cuello, al mismo tiempo separa y une lo intelectual, la cabeza, con el resto del cuerpo: lo emocional, lo creativo sexual y lo material. Es la unión y comunicación entre lo de arriba y lo de abajo; el “cuerpo espiritual con el material”. Desde arriba pasa el aire, los alimentos y las órdenes del cerebro. Desde abajo fluyen las emociones y los mensajes que el cuerpo envía al cerebro.

A más opresión, más problemas de integración entre ese ego y los demás. La persona que no acepta lo que siente en el cuerpo con su intelecto, puede vestir con cuellos apretados, bufandas y pañuelos que limiten toda la expresividad emocional que se aprisiona en su pecho. El extremo se alcanza cuando mantenemos una actitud interna inflexible y nos negamos a cambiar bajo ningún concepto, lo que puede obligarnos a llevar un collarín. Una metáfora de nuestra poca flexibilidad.

La forma en que se sostiene a la cabeza simboliza la posición del individuo en el mundo. La primera vértebra cervical, atlas, como el titán que sostenía la bóveda celeste, sostiene la bóveda craneana, es decir, nuestro mundo.

La persona que está dispuesta a aprender y a experimentar, que no se deja influenciar por actitudes negativas como “no puedo, o no quiero”, no acumulará tensiones en el cuello, se sentirá seguro con sus ideas y sentimientos.
Veamos algunos ejemplos:
*El cabizbajo -> ofrece su nuca para seguir humildemente recibiendo “los golpes de la vida”, mira la realidad de manera muy parcial, mirando sus propias desgracias, se pierde gran parte de lo positivo que le ofrece estar vivo.

*Caminar con la cabeza erguida -> la barbilla es símbolo de la voluntad, llevarla levantada es señal de que el sujeto desea que todo se haga según su voluntad. El mundo debe estar a sus pies.

*Inclinar la cabeza hacia la izquierda -> Abre la visión del campo visual derecho, el polo masculino, lo que lo hace más fuerte y determinante. Conecta con la mirada al mundo heredado del linaje paterno.

*Inclinar la cabeza hacia la derecha -> Abre la visión del campo visual izquierdo, el polo femenino, lo que hace la atmósfera más suave, sensitiva y da paso a la intuición. Se asoma al mundo desde la mirada del linaje materno.

Cualquier inclinación del cuello es limitante y evitativa. El colmo de este desequilibrio lo da la tortícolis, cuando una mitad de la realidad se anula por completo.

El temor al ridículo, a la humillación, a expresarse, la sobrecarga y el agobio, también pueden conducirnos hacia dolores y problemas en el cuello.

Esta reflexión nos hace concluir que el equilibrio y la apertura son las bases para vivir y comunicarnos de manera sana, tanto hacia el interior, como hacia el exterior. Debemos ser flexibles para tener en cuenta otras perspectivas, otros puntos de vista, otras maneras de ver y de hacer las cosas.

miércoles, noviembre 06, 2013

"La atención es un músculo y, como tal, puede ejercitarse y desarrollarse" Daniel Goleman



Hace ya unos cuantos años que este psicólogo y excelente comunicador se convirtió en un superventas de lo que se conoce como literatura 'inspiracional' cuando publicó, a mediados de la década de los 90, su libro La inteligencia emocional en el que exponía la revolucionaria teoría que ponía patas arriba el concepto clásico de inteligencia. En él Goleman argumentaba que existen distintas formas de ser inteligente y que tienen más que ver con la emp

atía, la persistencia, el entusiasmo y las habilidades sociales. Su visión, tan rupturista como atrevida y bien expuesta, le llevó a mantenerse durante casi dos años en la lista de los best sellers más vendidos del New York Times.

Ahora Daniel Goleman (California, 1947) viene a Barcelona para presentar un nuevo libro en el que reflexiona sobre la atención y el concepto de conciencia plena o 'mindfulness'. FOCUS, que así se llama la nueva criatura que publica Editorial Kairós, ofrece una visión rabiosamente moderna sobre uno de los talentos más subestimados y menos ejercitados en nuestra cultura: la capacidad para focalizar y lograr una atención plena. En una era como la nuestra, en la que lo que impera es la dispersión, la interrupción constante y la permanente conexión con los demás a través de una comunicación superficial y abrupta, Goleman planta cara a todo ello y habla con convicción de centrar el foco y ponerlo cada vez en una única dirección.

Nos recibe en la terraza del Hotel Arts, frente al Mediterráneo y con los barcos del puerto deportivo como escenario a nuestra charla porque, "¿como nos vamos a quedar en el interior en un día tan radiante como hoy?", me dice sonriente. De manera que nos acomodamos bajo el brillante sol otoñal que baña Barcelona y empieza la charla explicándome que ha desayunado tranquilamente y después ha hecho treinta minutos de meditación, lo cual es muy poco para él.

Pregunta.- ¿Cómo empieza para usted un día perfecto?
Respuesta.- Me levanto muy temprano, sobre las 6h, y desayuno tranquilamente con mi mujer. Luego practico la meditación durante una hora, y después me pongo a escribir. Naturalmente no puedo hacer esto todos los días. Hoy, por ejemplo, he meditado durante media hora porque ayer me acosté tarde. Siempre que visito España me sorprendo de los horarios, ustedes cenan cuando yo ya llevo un rato durmiendo.

P.- La meditación fue un descubrimiento para usted siendo aún muy joven:
R.- Sí, tendría unos 16 años cuando empecé a practicarla. Yo era un adolescente muy ansioso y esta práctica fue una gran ayuda para mí, me permitió vivir las situaciones de otra manera, con más serenidad.

P.- ¿En qué caldo de cultivo se educó para que la meditación se contemplara como una práctica terapéutica y de formación?
R.- Mi madre era una trabajadora social psiquiátrica y mi padre era profesor de Humanidades, enseñaba Literatura Universal y había estudiado Sánscrito en sus años de formación cómo lingüista y filólogo. Crecí en un ambiente de apertura intelectual, tanto hacia temas orientales como hacia todo lo que atañe a la mente y a la psicología.

P.- ¿La formación oriental es más cuidadosa en los aspectos humanos que la occidental?
R.- No lo creo, esa es una idealización romántica que los occidentales tenemos de los orientales, y nos gusta seguir con esa creencia. Pero lo cierto es que las escuelas en los países orientales son tan malas como en los países occidentales. Lo que sí vemos en Oriente que no vemos aquí son unas tradiciones espirituales que ellos han podido y sabido conservar y que ayudan a trabajar con la mente humana. Y lo hacen con una profundidad y un rigor que no tienen paralelismos en Occidente.

P.- ¿Qué le llevó a fijarse en la atención?
R.- Siempre me ha interesado la atención, tanto por mi labor de profesor de Psicología en Harvard como por mi práctica de la meditación que empezó en mi adolescencia. En los años 50, cuando yo era un estudiante universitario de Psicología Clínica en Harvard, escribí muchos artículos sobre la meditación como método válido para entrenar la atención, contemplada ésta desde la perspectiva de la ciencia cognitiva, es decir como un músculo que se puede entrenar y fortalecer. Luego me he interesado en ella de un modo más amplio, estudiando su cara oculta, es decir los aspectos que nos pasan inadvertidos sin que nos demos cuenta de ello. Y más recientemente, hace tan sólo tres o cuatro años, ha habido muchos estudios científicos innovadores que a través de técnicas de imagen cerebral que nos han posibilitado observar la atención mucho mejor que antes. Todo este conjunto ha sido el detonante para que me pusiera a investigar sobre el tema, que es apasionante.

P.- ¿Qué ha cambiado en usted desde que practica el 'mindfulness' o conciencia plena?

R.- Me concentro infinitamente mejor que antes y saco más rendimiento de lo que hago y con mayor serenidad, puesto que pongo todos mis sentidos en ello. Por ejemplo, si estoy hablando con usted pienso únicamente en la conversación que estamos manteniendo y si mi mente intenta divagar la reconduzco.

P.- Ahora estamos sometidos a una continua dispersión por la irrupción de las nuevas tecnologías y el frenético ritmo de vida que llevamos todos. Todo esto ¿hace que sea más difícil practicar la conciencia plena que en otros momentos de la historia?
R.- Creo que este proceso forma parte de una reacción de la humanidad mucho más amplia ante el hecho de que nuestra privacidad y vida interior están siendo asediadas continuamente por los enemigos digitales, que son muy listos y muy sutiles. Hace ocho años, más o menos, se acuñó una nueva palabra en inglés para describir cómo te sientes cuando estás hablando con alguien y ese alguien está continuamente mirando sus mensajes o contestando llamadas en el móvil. Ese término es 'perplado' que sería una contracción entre perplejo y enfadado. Actualmente este término ha caído en absoluto desuso simplemente porque todo el mundo lo hace y lo practica, es decir lo habitual ahora es estar hablando con alguien y mirando a la vez el móvil. Es una norma social nueva y aceptada.

P.- ¿Si se enseñara el 'mindfulness' en las escuelas cambiarían los usos sociales en ese sentido?
R.- Mi esperanza es que la conciencia plena se enseñará cada vez más en las escuelas y no como un método para oponerse a la ola de nuevos hábitos que conllevan los teléfonos móviles y otros aparatos, sino para entrenar mejor la atención de los alumnos. Por otra parte la meditación nos enseña a ignorar las distracciones y a enfocar nuestra atención en lo que queremos enfocarla. Eso, para la generación actual de niños será una habilidad cada vez más importante.

P.-En España se diagnostican cada año muchos niños con trastorno por Déficit de Atención ¿esto tiene algo que ver con el entorno frenético en el que vivimos?
R.- Nadie lo sabe, quizás también haya más casos porque ahora tenemos las herramientas necesarias para diagnosticar, pero lo preocupante del asunto es que, al menos en Estados Unidos, a muchos de estos niños se les están dando drogas psicoactivas que son muy potentes. Esto es muy bueno para las compañías farmacéuticas internacionales pero quizás no sea tan bueno para los niños. Yo creo que habría que hacer un enfoque más orgánico y más enfocado desde el sentido común. Y eso consistiría básicamente en enseñar a los niños a fortalecer el músculo de la atención desde una edad más temprana.

P.- ¿Puede practicarse la conciencia plena sin haber practicado meditación?
R.- Claro que sí, es como aprender a cocinar sin ir a clases de cocina, se puede aprender practicando.

P.- La atención regula la emoción, según dice usted en su libro, ¿sería un buen método el de practicar la conciencia plena para gestionar nuestros estados de ánimo?
R.- Esta es una entre muchas de las estrategias que podemos utilizar para gestionar nuestros enfados. Otra estrategia es precisamente es enfocarnos en esa emoción que nos está perturbando y darnos cuenta de que no dependemos de ella, o sea alejarnos de la identificación con esa emoción y contemplarla desde fuera. El enfado es una emoción muy intensa que secuestra el cerebro. Cuando el enfado nos atrapa hace que se nos reorganice la memoria hasta el punto de que uno puede olvidarse, en plena discusión, de porqué ha empezado.

P.- Y, por último, dígame en dos frases para qué es útil la práctica de la conciencia plena:
R.- Desde una perspectiva utilitarista es una herramienta para conseguir lo que uno se proponga. Piense que las personas que logran un máximo rendimiento (ya sea en la educación, los negocios, el deporte o las artes) utilizan intuitivamente formas de focalización y de atención plena. Y desde una perspectiva más profunda es una herramienta para transformar la mente. La educación emocional dura toda la vida...

sábado, octubre 26, 2013

LA PRACTICA DE NO JUZGAR. Dr. Aloberto Villoldo



.
Tomado del Libro Las Cuatro Revelaciones del Dr. Alberto Villoldo, esta práctica forma parte de la primera revelación.

Para practicar el no juzgar, debemos trascender nuestras limitadas creencias, incluso las que tenemos sobre el bien y el mal.

Le damos un sentido al mundo al juzgar las situaciones como «buenas» o «malas» de acuerdo a reglas definidas por nuestra cultura. Estas reglas constituyen nuestro código moral. Pero un Guardián de la Tierra es amoral. Eso no quiere decir que sea inmoral, sino que simplemente no se rige por tradiciones. El Guardián cree que es importante desprenderse de este tipo de juicios y mantener su capacidad de discernimiento.

Cuando practicas el no juzgar, te niegas a seguir automáticamente la opinión de los demás en cualquier situación. Al hacer esto, comienzas a tener un sentido de la ética que trasciende las tradiciones de nuestro tiempo. Esto es importante hoy en día, cuando las imágenes de los medios de comunicación se han convertido en algo más convincente que la realidad, y nuestros valores –libertad, amor, etcétera- son reducidos a eslóganes y palabras vacías.

Cuando te niegas a colaborar con la visión consensual, adquieres una perspectiva diferente. Descubres lo que la libertad significa para ti a nivel personal, y que no es lo que cuentan los políticos en sus bien ensayados discursos. Comprendes que la libertad es mucho más que poder elegir entre varios modelos de coches o entre opciones de un menú.
Nuestros juicios son suposiciones que están basadas en lo que hemos aprendido y en lo que nos han contado.

Por ejemplo la mayoría de nosotros cree que el cáncer es una enfermedad mortal, de modo que si el doctor nos dice que la padecemos, nos quedamos aterrorizados. Sin embargo, si practicamos el no juzgar, rechazamos la creencia automática de que esto significa que vamos a tener que luchar por nuestra vida.

Podemos estar de acuerdo en seguir el tratamiento que nuestro médico recomienda, pero no aceptamos el hecho de que tenemos unas probabilidades de recuperación del 1 al 99%. No calificamos nuestras posibilidades de supervivencia, sean éstas buenas o malas, ni tampoco les consignamos ningún número, porque eso sería entregar nuestro destino a las estadísticas. En lugar de eso, lidiamos con el problema que tenemos entre manos, no sólo desde el nivel literal de nuestro cuerpo, sino desde el nivel de percepción más elevado que podamos. Nos permitimos aceptar lo desconocido, junto con sus infinitas posibilidades.

Hace algunos años, por ejemplo, a un amigo mío se le diagnosticó cáncer de próstata. Afortunadamente, en esa época el vivía con un curandero, quien le dijo: «No tienes cáncer; tus radiografías sólo muestran algunas manchas que con el tiempo se curarán». Al cabo de un mes, esas manchas pudieron ser sanadas.

Si mi amigo hubiese calificado esas manchas como «cancerosas» y tejido una historia en torno a ellas, se habría convertido en un «paciente de cáncer». Si hubiese aceptado esta historia literal sobre su enfermedad, estaría condenado a convertirse en una estadística –en su caso, a formar parte del 40% de los pacientes que se cura o del 60% que no lo hace. Sus posibilidades se habrían reducido para convertirse en probabilidades, porque, al saber que llevaba las de perder, no habría sido capaz de imaginarse dentro del 40% de los que se curan. Por eso les enseño a mis alumnos a trabajar con sus clientes antes de que éstos reciban los resultados de las biopsia, antes de que las manchas que aparecen en las radiografías reciban un nombre y que la historia del «cáncer mortal» quede grabada en su mente y se convierta en una profecía que se cumple a sí misma.

Recientemente, una mujer llamada Alyce llamó para pedir consulta con Marcela, que forma parte de nuestro personal. Alyce se había hecho una mamografía y se le había encontrado un bulto en un pecho. Marcela le preguntó si quería que comenzara a trabajar con ella antes de la biopsia, para intentar influenciar los resultados, o si prefería esperar hasta después. Alyce eligió la primera opción. A la semana siguiente, recibió una llamada de su médico.

Este le dijo que habían cometido un error, ¡habían confundido su mamografía con la de otra persona, y la suya era perfectamente normal! De modo que nuestras historias no sólo influyen en nuestra forma de ver la vida, sino también en el «mundo real» -en este caso, ¡curando una situación que ya había sucedido!

Siempre podemos crear una historia mítica en torno a nuestro viaje, una historia que nos ayude a crecer, a aprender y a curarnos. A fin de cuentas, es posible que no podamos alterar las manchas en una radiografía, pero sí curar nuestra alma y comenzar a educarnos por fin en las lecciones que hemos venido a aprender en este mundo.

Nuestra lección puede ser ir más despacio y apreciar a las personas que nos rodean, dejar de aferrarnos a una existencia que hemos vivido como sonámbulos porque creímos que debíamos vivir nuestras vidas de una cierta forma; o, desde la perspectiva del colibrí, estas manchas pueden ser una llamada de advertencia para que hagamos los cambios que hemos estado evitando.

Hemos creado grandes historias en torno al cáncer, el sida y otras enfermedades, pero no en torno a otras dolencias. Si el médico nos dice que no tenemos un parásito, por ejemplo, la mayoría de nosotros no se pone a pensar en los millones de personas alrededor del mundo que mueren a causa de infecciones producidas por parásitos ni comienza a angustiarse con la idea de que va a morir.

No hemos construido ninguna historia alrededor de esta enfermedad, aunque a menudo resulta ser fatal. Esto es en parte porque existe poco interés comercial o monetario en perpetuar estas historias. El tratamiento de las infecciones producidas por parásitos, aunque afectan a alrededor de dos mil millones de personas en todo el planeta, no es un gran negocio para las grandes compañías farmacéuticas, a diferencia del cáncer, el colesterol y las enfermedades cardíacas. Las historias de miedo ayudan a vender medicamentos.

Cuando no juzgas la enfermedad ni te dejas dominar por el miedo de que vas a morir, es más fácil que puedas percibirla desde un nivel más elevado y escribir una historia mítica. De modo que si tienes un parásito, podrás reconocerlo como la manifestación literal de la ira tóxica de otras personas que tú has interiorizado. Alternativamente, podrías descubrir que te has desviado de tu camino y que estás viviendo una vida que es venenosa para ti.

Cuando practicamos el no juzgar, ya no padecemos enfermedades –tenemos oportunidades para la curación y el crecimiento-. Ya no sufrimos traumas pasados –tenemos acontecimientos que han moldeado nuestra personalidad-. No rechazamos los hechos –nos oponemos a la interpretación negativa de estos hechos y a la historia traumática que nos sentimos tentados a tejer en torno a ellos. Entonces creamos una historia de fuerza y compasión basada en estos hechos.

La revelación 1 se llama el camino del héroe porque los chamanes y curanderos más eficaces reconocen que ellos también han sido profundamente heridos en el pasado, y que a raíz de su curación han desarrollado una fuerte compasión por los que sufren. Con el tiempo, sus heridas se convirtieron en dones que les permitieron sentir más profundamente las cosas y mostrar más compasión por los demás.

En otras palabras, ¿quién mejor para ayudar a un alcohólico que alguien que esta en recuperación, que reconoce las mentiras que el alcohólico se dice a sí mismo y que conoce el coraje que hace falta para superar esta adicción?¿Quién mejor para auxiliar a un hosco y colérico adolescente que un adulto cuya adolescencia estuvo marcada por la rebeldía, el resentimiento y la inseguridad, pero que conseguido curarse a sí mismo? Cuando alguien ya ha pasado por esas experiencias, es más fácil desprenderse de los juicios y calificaciones, y centrarse en la curación.

Tomado del Libro Las Cuatro Revelaciones del Dr. Alberto Villoldo, esta práctica forma parte de la primera revelación.

El profesor Alberto Villoldo, Psicólogo y antropólogo Médico estuvo dirigiendo durante muchos años el Laboratorio Biológico de la Universidad de San Francisco, investigando los efectos de la curación a través de la energía y de la visualización en la química del cerebro. Un día se dio cuenta de que sus estudios precisaban mayor compromiso y dedicación. Por esa razón, dejó el microscopio y la universidad para visitar personalmente el Amazonas. Allí empezó su viaje de recuperación de las tradiciones milenarias de la medicina de la civilización Incas y ahora enseña medicina energética a miles de profesionales médicos y legos cada año.

miércoles, octubre 16, 2013

Dependencia emocional, cuando el amor es una cadena



El otro día comentaba con una amiga si la gente se quiere más de lo que se necesita, o se necesita más de lo que se quiere. Es decir, si de verdad estamos con nuestra pareja como consecuencia de un enamoramiento sincero. Y casi sin darnos cuenta entramos en el tema de la dependencia emocional, aquella que nos hace estar unidos a nuestra pareja, casi sin quererlo de manera consciente, pero atados a ella por nuestras propias necesidades afectivas.

¿Qué es la dependencia emocional?
La dependencia por definición, hace referencia a la subordinación a una persona o a una cosa. Existen muchos tipos de dependencia, sea económica, a elementos adictivos o de carácter relacional. La dependencia emocional es un trastorno de la personalidad enmarcado dentro de las dependencias afectivas, con un fuerte componente adictivo, en el que el objeto que genera la adicción es la relación con otras personas, por lo general la pareja, si bien puede darse también con todas aquellas personas con las que pueda darse un vínculo afectivo.

El trastorno se relaciona con las emociones y la capacidad para establecer vínculos significativos con otras personas, produciendo estados de depresión reactiva, trastornos obsesivos o comportamientos desadaptativos. En la dependencia emocional, el sujeto es controlado por su necesidad de la otra persona, y el intenso miedo a la pérdida y a la soledad contaminan el vínculo establecido en la pareja.

La incidencia que presenta este trastorno en la población adulta ronda el 10%, según un estudio del año 2006 de la Fundación Instituto Espiral, y la gran mayoría de los afectados son mujeres (75%). Esta afección tiende a tener un patrón crónico y estable a lo largo de la vida de la persona.

¿Cuáles son las causas de la dependencia emocional?
Por lo general, se cree que necesidades afectivas insatisfechas en la niñez hace que las personas que padecen la dependencia emocional puedan, ya adultos, tratar de satisfacer o subsanar esta circunstancia mediante la búsqueda de relaciones interpersonales muy estrechas, subordinándola a la otra persona, a un apego ansioso, y en en ocasiones, a mantener relaciones autodestructivas.

En algunas familias, los niños aprenden que la mejor forma de estar y encontrar un lugar dentro del seno familiar es mediante el silencio y hacer todo lo que le dicen, de esta forma pueden evitar el rechazo o la indiferencia, y así se sienten protegidos, generándose la dependencia emocional debido a esta estrategia de sumisión.

Finalmente, muchas personas hacen una interpretación equivocada del amor, entendiéndolo como un acto de admiración al otro de tal magnitud que se produce una vinculación enfermiza, en lugar de generar un vínculo emocional recíproco de calidad.

¿Cómo lo véis?, ¿verdad que os suena esta situación?… Por desgracia es demasiado frecuente hoy en día, y el hecho de que ocurra principalmente en mujeres me genera un malestar especial.

Julia Rodriguez Psicología
info@juliarodriguezpsicologia.es
653 93 40 50

domingo, septiembre 29, 2013

ENTENDIENDO LAS CAUSAS, EMPEZAMOS A SANAR

Por Jorge Carvajal, médico

El hombre es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado. Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe ”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada.

Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tu respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir, se pregunta ¿qué pasa aquí que no están respirando En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas.

Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la auto-sanación. Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia? si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto. Eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas solo al frío. Las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo. Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia.

Si se que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿qué cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza. A veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar. La puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y como experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida.

Vamos a ver otro sentimiento, el miedo. Yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo. El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno. A ese nivel, hay un centro de energía muy importante y nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbo-sacra. Esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mí mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”.

Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo y logro transmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo. Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos. La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una perdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer. Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, se que su consciencia está conmigo, lo dejo partir, no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papa o la mama pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente. Como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita. Realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión y la libertad del otro para sanarse. La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada.

La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia. Se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es. Cuando la paz se revela, germina el amor y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tu participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse Superman. Uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”. Eso no es un fracaso. El cáncer es un maestro. A veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección. Uno no aprende medicina de un día para otro. Hay lecciones supremamente complicadas y difíciles. También nos diplomamos o nos especializamos en el alma. Cuanto más grande sea el desafío, mas grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental: ¿Cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, que me quería decir esta actitud y esta enfermedad?

Cuando yo no digo NO en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO. La ira es la mejor estrategia de autoafirmación.

Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora. Es lo mejor de mi fuerza. Mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente. Ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana. Yo sabía cuándo mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo.

Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente. El hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira. La fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.



Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo. La tolerancia no excluye la autoafirmación. La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito, abre una puerta de luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

lunes, septiembre 16, 2013

10 ALIMENTOS PARA BAJAR EL COLESTEROL

Avena, cebada y otros granos integrales, legumbres, berenjena o frutos secos son algunos de los alimentos considerados "anticolesterol"

Autor: Por MAITE ZUDAIRE


-El colesterol en exceso, definido como hipercolesterolemia, es bien conocido por su problemática para la salud coronaria y por considerarse un factor de riesgo de infarto e ictus, entre otros episodios vasculares. Los mensajes para la prevención de este trastorno se dirigen más a difundir los alimentos contraindicados, cuyo consumo regular aumenta los niveles plasmáticos de colesterol. El mensaje positivo necesario es promocionar los alimentos aliados, que por su composición química y en función de un consumo ordinario y en una cantidad específica ayudan a controlarlo.

Una lista elaborada por la Harvard Medical School incluye los diez alimentos considerados como los más eficaces para ayudar a bajar el colesterol. Forman parte de ella desde las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas. La Fundación Española del Corazón contribuye en el ámbito formativo e informativo con la publicación on line de dos semanas de menús adecuados para quienes tienen hipercolesterolemia. En las distintas comidas de cada día deberían estar presentes los alimentos "aliados", combinados con el resto de los que conforman la dieta.

Los diez alimentos "anticolesterol"Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos "anticolesterol". El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.

La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.

Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.

La cebada. La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.

Ideas de platos con cebada: a la cebadaen grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.

Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.
Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.

La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.

Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.

Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).

Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.
Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y emplear un poco cada día para aliñar las ensaladas y las verduras, acompañar al pan tostado del desayuno, etc.

La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.

Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como "carne vegetal"- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.
El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez g de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.
Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 g por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.

ALIMENTOS ENRIQUECIDOSLos alimentos enriquecidos o los complementos dietéticos con esteroles y estanoles y con fibra se pueden contemplar como coadyuvantes del tratamiento dietético para el control de la hipercolesterolemia límite o moderada (entre 200 y 249 mg/dl), siempre bajo asesoramiento facultativo. Conviene saber que al tomarlos no siempre se resuelve el problema y que se deben hacer analíticas periódicas para comprobar la evolución de la dislipemia.

domingo, septiembre 15, 2013

De vuelta al paraíso



En cierta ocasión le preguntaron a Ramesch, uno de los grandes maestros de la India, lo siguiente: - ¿Por qué existen personas que salen fácilmente de los problemas más complicados, mientras que otras sufren por problemas muy pequeños y se ahogan en un vaso de agua? Él simplemente sonrió y contó una historia...

"Era un sujeto que vivió amorosamente toda su vida. Cuando murió, todo el mundo decía que él iría al cielo, pues un hombre tan bondadoso solamente podría ir al Paraíso. En aquella época el cielo todavía no había pasado por un programa de calidad total. La recepción no funcionaba muy bien, y quien lo atendió dio una ojeada rápida a las fichas de entrada, pero como no vio su nombre en la lista, le orientó para que pudiera llegar al Infierno. Y como en el infierno nadie exigía identificación ni invitación (cualquiera que llegara estaba invitado a entrar), El sujeto entró y se quedó.

Algunos días después Lucifer llegó furioso a las puertas del Paraíso y le dijo a San Pedro:
- ¡Eso que estás haciendo es puro terrorismo! Mandaste a aquel sujeto al Infierno y él me está desmoralizando! Llegó escuchando a las personas, mirándolas a los ojos, conversando con ellas. Ahora todo el mundo está dialogando, abrazándose, besándose. ¡El Infierno no es lugar para eso! Por favor, trae a ese sujeto para acá!"

Cuando Ramesh terminó de contar esta historia dijo:

- Vive con tanto amor en el corazón que, si por error vas a parar al Infierno, el propio demonio te traiga de vuelta al Paraíso.

martes, septiembre 10, 2013

El rescate necesario de la sensibilidad ecológico-social - Leonardo Boff

Del 19 al 23 de agosto se celebró en la ciudad de Copenhage el XIX Congreso internacional de la Psicología Analítica de C.G. Jung, en el cual participé. Había cerca de 700 junguianos, venidos de todas las partes del mundo, hasta de Siberia, China y Corea. En su gran mayoría analistas experimentados, muchos de ellos autores de libros relevantes en este área. Predominó una tónica: la necesidad de la psicología en general y de la analítica junguiana en particular de abrirse a lo comunitario, a lo social y a lo ecológico.

Esta preocupación sale al encuentro del propio pensamiento de C.G. Jung, Para él la psicología no tenía fronteras entre cosmos y vida, entre biología y espíritu, entre cuerpo y mente, entre consciente e inconsciente, entre individual y colectivo. La psicología tenía que ver con la vida en su totalidad, en su dimensión racional e irracional, simbólica y virtual, individual y social, terrenal y cósmica y en sus aspectos sombríos y luminosos. Por eso le interesaba todo: los fenómenos esotéricos, la alquimia, la parapsicología, el espiritismo, los platillos volantes, la filosofía, la teología, la mística occidental y oriental, los pueblos originarios y las teorías científicas más avanzadas. Sabía articular estos saberes descubriendo conexiones ocultas que revelaban dimensiones sorprendentes de la realidad. De todo sabía sacar lecciones, hipótesis, y abrir posibles ventanas sobre la realidad. Por eso, no cabía en ninguna disciplina, motivo por el cual muchos lo ridiculizaban.

Esta visión holística y sistémica necesitamos hacerla hoy hegemónica en nuestra lectura de la realidad. En caso contrario, quedamos rehenes de visiones fragmentadas que pierden el horizonte del todo. En esta diligencia Jung es un interlocutor privilegiado, particularmente en el rescate de la razón sensible.

Suyo fue el mérito de haber valorizado e intentado descifrar el mensaje escondido en los mitos. Estos constituyen el lenguaje del inconsciente colectivo. Este posee relativa autonomía. Nos posee a nosotros más de lo que nosotros lo poseemos a él. Cada uno es más pensado de lo que propiamente piensa. El órgano que capta el significado de los mitos, de los símbolos y de los grandes sueños es la razón sensible o la razón cordial. Ésta ha sido colocada bajo sospecha en la modernidad pues podría oscurecer la objetividad del pensamiento. Jung siempre fue crítico del uso exacerbado de la razón instrumental-analítica pues cerraba muchas ventanas del alma.

Es conocido el diálogo que en 1924-1925 mantuvo Jung con un indígena de la tribu Pueblo en Nuevo México. Este indígena pensaba que los blancos estaban locos. Jung le preguntó por qué los blancos estarían locos. A lo que el indígena respondió: “Ellos dicen que piensan con la cabeza”. “Claro que piensan con la cabeza”, replico Jung, “¿cómo piensan ustedes?”, preguntó. Y el indígena, sorprendido, respondió: “Nosotros pensamos aquí” y señaló el corazón (Memórias, Sonhos, Reflexões, p. 233).

Este hecho transformó el pensamiento de Jung. Entendió que los europeos habían conquistado el mundo con la cabeza pero habían perdido la capacidad de pensar y sentir con el corazón y de vivir a través del alma.

Lógicamente no se trata de abdicar de la razón –lo que sería una pérdida para todos– sino de rechazar el estrechamiento de su capacidad de comprender. Es preciso considerar lo sensible y lo cordial como elementos centrales en el acto de conocimiento. Permiten captar valores y sentidos presentes en la profundidad del sentido común. La mente es siempre incorporada, por lo tanto, impregnada de sensibilidad y no sólo cerebrizada.

En sus Memorias dice: “hay tantas cosas que me llenan: las plantas, los animales, las nubes, el día, la noche y el eterno presente en los seres humanos. Cuanto más incierto me siento sobre mí mismo, más crece en mí el sentimiento de mi parentesco con todo” (361).

El drama del ser humano actual es haber perdido la capacidad de vivir un sentimiento de pertenencia, cosa que las religiones han garantizado siempre. Lo que se opone a la religión no es el ateísmo o la negación de la divinidad. Lo que se opone es la incapacidad de ligarse y religarse con todas las cosas. Hoy las personas están desenraizadas, desconectadas de la Tierra y del ánima, que es la expresión de la sensibilidad y de la espiritualidad.

Para Jung el gran problema actual es de naturaleza psicológica. No de la psicología entendida como disciplina o solamente como dimensión de la psique. Sino de la psicología en sentido integrador, como la totalidad de la vida y del universo en cuanto percibidos y articulados con el ser humano. Y en este sentido escribe: “Es mi más profunda convicción que, a partir de ahora, hasta un futuro indeterminado, el verdadero problema es de orden psicológico. El alma es el padre y la madre de todas las dificultades no resueltas que lanzamos en dirección al cielo” (Cartas III, 243).

Si no rescatamos hoy la razón sensible, que es una dimensión esencial del alma, difícilmente nos movilizaremos para respetar la alteridad de los seres, amar a la Madre Tierra con todos sus ecosistemas y para vivir la compasión con los que sufren en la naturaleza y en la humanidad.

sábado, mayo 18, 2013



Tener la audacia de romper los paradigmas de los padres, de la sociedad, del entorno para permitirnos ser, para sentir y disfrutar de la magia de la vida.