Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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martes, abril 08, 2014
miércoles, noviembre 06, 2013
"La atención es un músculo y, como tal, puede ejercitarse y desarrollarse" Daniel Goleman
atía, la persistencia, el entusiasmo y las habilidades sociales. Su visión, tan rupturista como atrevida y bien expuesta, le llevó a mantenerse durante casi dos años en la lista de los best sellers más vendidos del New York Times.
Ahora Daniel Goleman (California, 1947) viene a Barcelona para presentar un nuevo libro en el que reflexiona sobre la atención y el concepto de conciencia plena o 'mindfulness'. FOCUS, que así se llama la nueva criatura que publica Editorial Kairós, ofrece una visión rabiosamente moderna sobre uno de los talentos más subestimados y menos ejercitados en nuestra cultura: la capacidad para focalizar y lograr una atención plena. En una era como la nuestra, en la que lo que impera es la dispersión, la interrupción constante y la permanente conexión con los demás a través de una comunicación superficial y abrupta, Goleman planta cara a todo ello y habla con convicción de centrar el foco y ponerlo cada vez en una única dirección.
Nos recibe en la terraza del Hotel Arts, frente al Mediterráneo y con los barcos del puerto deportivo como escenario a nuestra charla porque, "¿como nos vamos a quedar en el interior en un día tan radiante como hoy?", me dice sonriente. De manera que nos acomodamos bajo el brillante sol otoñal que baña Barcelona y empieza la charla explicándome que ha desayunado tranquilamente y después ha hecho treinta minutos de meditación, lo cual es muy poco para él.
Pregunta.- ¿Cómo empieza para usted un día perfecto?
Respuesta.- Me levanto muy temprano, sobre las 6h, y desayuno tranquilamente con mi mujer. Luego practico la meditación durante una hora, y después me pongo a escribir. Naturalmente no puedo hacer esto todos los días. Hoy, por ejemplo, he meditado durante media hora porque ayer me acosté tarde. Siempre que visito España me sorprendo de los horarios, ustedes cenan cuando yo ya llevo un rato durmiendo.
P.- La meditación fue un descubrimiento para usted siendo aún muy joven:
R.- Sí, tendría unos 16 años cuando empecé a practicarla. Yo era un adolescente muy ansioso y esta práctica fue una gran ayuda para mí, me permitió vivir las situaciones de otra manera, con más serenidad.
P.- ¿En qué caldo de cultivo se educó para que la meditación se contemplara como una práctica terapéutica y de formación?
R.- Mi madre era una trabajadora social psiquiátrica y mi padre era profesor de Humanidades, enseñaba Literatura Universal y había estudiado Sánscrito en sus años de formación cómo lingüista y filólogo. Crecí en un ambiente de apertura intelectual, tanto hacia temas orientales como hacia todo lo que atañe a la mente y a la psicología.
P.- ¿La formación oriental es más cuidadosa en los aspectos humanos que la occidental?
R.- No lo creo, esa es una idealización romántica que los occidentales tenemos de los orientales, y nos gusta seguir con esa creencia. Pero lo cierto es que las escuelas en los países orientales son tan malas como en los países occidentales. Lo que sí vemos en Oriente que no vemos aquí son unas tradiciones espirituales que ellos han podido y sabido conservar y que ayudan a trabajar con la mente humana. Y lo hacen con una profundidad y un rigor que no tienen paralelismos en Occidente.
P.- ¿Qué le llevó a fijarse en la atención?
R.- Siempre me ha interesado la atención, tanto por mi labor de profesor de Psicología en Harvard como por mi práctica de la meditación que empezó en mi adolescencia. En los años 50, cuando yo era un estudiante universitario de Psicología Clínica en Harvard, escribí muchos artículos sobre la meditación como método válido para entrenar la atención, contemplada ésta desde la perspectiva de la ciencia cognitiva, es decir como un músculo que se puede entrenar y fortalecer. Luego me he interesado en ella de un modo más amplio, estudiando su cara oculta, es decir los aspectos que nos pasan inadvertidos sin que nos demos cuenta de ello. Y más recientemente, hace tan sólo tres o cuatro años, ha habido muchos estudios científicos innovadores que a través de técnicas de imagen cerebral que nos han posibilitado observar la atención mucho mejor que antes. Todo este conjunto ha sido el detonante para que me pusiera a investigar sobre el tema, que es apasionante.
P.- ¿Qué ha cambiado en usted desde que practica el 'mindfulness' o conciencia plena?
R.- Me concentro infinitamente mejor que antes y saco más rendimiento de lo que hago y con mayor serenidad, puesto que pongo todos mis sentidos en ello. Por ejemplo, si estoy hablando con usted pienso únicamente en la conversación que estamos manteniendo y si mi mente intenta divagar la reconduzco.
P.- Ahora estamos sometidos a una continua dispersión por la irrupción de las nuevas tecnologías y el frenético ritmo de vida que llevamos todos. Todo esto ¿hace que sea más difícil practicar la conciencia plena que en otros momentos de la historia?
R.- Creo que este proceso forma parte de una reacción de la humanidad mucho más amplia ante el hecho de que nuestra privacidad y vida interior están siendo asediadas continuamente por los enemigos digitales, que son muy listos y muy sutiles. Hace ocho años, más o menos, se acuñó una nueva palabra en inglés para describir cómo te sientes cuando estás hablando con alguien y ese alguien está continuamente mirando sus mensajes o contestando llamadas en el móvil. Ese término es 'perplado' que sería una contracción entre perplejo y enfadado. Actualmente este término ha caído en absoluto desuso simplemente porque todo el mundo lo hace y lo practica, es decir lo habitual ahora es estar hablando con alguien y mirando a la vez el móvil. Es una norma social nueva y aceptada.
P.- ¿Si se enseñara el 'mindfulness' en las escuelas cambiarían los usos sociales en ese sentido?
R.- Mi esperanza es que la conciencia plena se enseñará cada vez más en las escuelas y no como un método para oponerse a la ola de nuevos hábitos que conllevan los teléfonos móviles y otros aparatos, sino para entrenar mejor la atención de los alumnos. Por otra parte la meditación nos enseña a ignorar las distracciones y a enfocar nuestra atención en lo que queremos enfocarla. Eso, para la generación actual de niños será una habilidad cada vez más importante.
P.-En España se diagnostican cada año muchos niños con trastorno por Déficit de Atención ¿esto tiene algo que ver con el entorno frenético en el que vivimos?
R.- Nadie lo sabe, quizás también haya más casos porque ahora tenemos las herramientas necesarias para diagnosticar, pero lo preocupante del asunto es que, al menos en Estados Unidos, a muchos de estos niños se les están dando drogas psicoactivas que son muy potentes. Esto es muy bueno para las compañías farmacéuticas internacionales pero quizás no sea tan bueno para los niños. Yo creo que habría que hacer un enfoque más orgánico y más enfocado desde el sentido común. Y eso consistiría básicamente en enseñar a los niños a fortalecer el músculo de la atención desde una edad más temprana.
P.- ¿Puede practicarse la conciencia plena sin haber practicado meditación?
R.- Claro que sí, es como aprender a cocinar sin ir a clases de cocina, se puede aprender practicando.
P.- La atención regula la emoción, según dice usted en su libro, ¿sería un buen método el de practicar la conciencia plena para gestionar nuestros estados de ánimo?
R.- Esta es una entre muchas de las estrategias que podemos utilizar para gestionar nuestros enfados. Otra estrategia es precisamente es enfocarnos en esa emoción que nos está perturbando y darnos cuenta de que no dependemos de ella, o sea alejarnos de la identificación con esa emoción y contemplarla desde fuera. El enfado es una emoción muy intensa que secuestra el cerebro. Cuando el enfado nos atrapa hace que se nos reorganice la memoria hasta el punto de que uno puede olvidarse, en plena discusión, de porqué ha empezado.
P.- Y, por último, dígame en dos frases para qué es útil la práctica de la conciencia plena:
R.- Desde una perspectiva utilitarista es una herramienta para conseguir lo que uno se proponga. Piense que las personas que logran un máximo rendimiento (ya sea en la educación, los negocios, el deporte o las artes) utilizan intuitivamente formas de focalización y de atención plena. Y desde una perspectiva más profunda es una herramienta para transformar la mente. La educación emocional dura toda la vida...
Ahora Daniel Goleman (California, 1947) viene a Barcelona para presentar un nuevo libro en el que reflexiona sobre la atención y el concepto de conciencia plena o 'mindfulness'. FOCUS, que así se llama la nueva criatura que publica Editorial Kairós, ofrece una visión rabiosamente moderna sobre uno de los talentos más subestimados y menos ejercitados en nuestra cultura: la capacidad para focalizar y lograr una atención plena. En una era como la nuestra, en la que lo que impera es la dispersión, la interrupción constante y la permanente conexión con los demás a través de una comunicación superficial y abrupta, Goleman planta cara a todo ello y habla con convicción de centrar el foco y ponerlo cada vez en una única dirección.
Nos recibe en la terraza del Hotel Arts, frente al Mediterráneo y con los barcos del puerto deportivo como escenario a nuestra charla porque, "¿como nos vamos a quedar en el interior en un día tan radiante como hoy?", me dice sonriente. De manera que nos acomodamos bajo el brillante sol otoñal que baña Barcelona y empieza la charla explicándome que ha desayunado tranquilamente y después ha hecho treinta minutos de meditación, lo cual es muy poco para él.
Pregunta.- ¿Cómo empieza para usted un día perfecto?
Respuesta.- Me levanto muy temprano, sobre las 6h, y desayuno tranquilamente con mi mujer. Luego practico la meditación durante una hora, y después me pongo a escribir. Naturalmente no puedo hacer esto todos los días. Hoy, por ejemplo, he meditado durante media hora porque ayer me acosté tarde. Siempre que visito España me sorprendo de los horarios, ustedes cenan cuando yo ya llevo un rato durmiendo.
P.- La meditación fue un descubrimiento para usted siendo aún muy joven:
R.- Sí, tendría unos 16 años cuando empecé a practicarla. Yo era un adolescente muy ansioso y esta práctica fue una gran ayuda para mí, me permitió vivir las situaciones de otra manera, con más serenidad.
P.- ¿En qué caldo de cultivo se educó para que la meditación se contemplara como una práctica terapéutica y de formación?
R.- Mi madre era una trabajadora social psiquiátrica y mi padre era profesor de Humanidades, enseñaba Literatura Universal y había estudiado Sánscrito en sus años de formación cómo lingüista y filólogo. Crecí en un ambiente de apertura intelectual, tanto hacia temas orientales como hacia todo lo que atañe a la mente y a la psicología.
P.- ¿La formación oriental es más cuidadosa en los aspectos humanos que la occidental?
R.- No lo creo, esa es una idealización romántica que los occidentales tenemos de los orientales, y nos gusta seguir con esa creencia. Pero lo cierto es que las escuelas en los países orientales son tan malas como en los países occidentales. Lo que sí vemos en Oriente que no vemos aquí son unas tradiciones espirituales que ellos han podido y sabido conservar y que ayudan a trabajar con la mente humana. Y lo hacen con una profundidad y un rigor que no tienen paralelismos en Occidente.
P.- ¿Qué le llevó a fijarse en la atención?
R.- Siempre me ha interesado la atención, tanto por mi labor de profesor de Psicología en Harvard como por mi práctica de la meditación que empezó en mi adolescencia. En los años 50, cuando yo era un estudiante universitario de Psicología Clínica en Harvard, escribí muchos artículos sobre la meditación como método válido para entrenar la atención, contemplada ésta desde la perspectiva de la ciencia cognitiva, es decir como un músculo que se puede entrenar y fortalecer. Luego me he interesado en ella de un modo más amplio, estudiando su cara oculta, es decir los aspectos que nos pasan inadvertidos sin que nos demos cuenta de ello. Y más recientemente, hace tan sólo tres o cuatro años, ha habido muchos estudios científicos innovadores que a través de técnicas de imagen cerebral que nos han posibilitado observar la atención mucho mejor que antes. Todo este conjunto ha sido el detonante para que me pusiera a investigar sobre el tema, que es apasionante.
P.- ¿Qué ha cambiado en usted desde que practica el 'mindfulness' o conciencia plena?
R.- Me concentro infinitamente mejor que antes y saco más rendimiento de lo que hago y con mayor serenidad, puesto que pongo todos mis sentidos en ello. Por ejemplo, si estoy hablando con usted pienso únicamente en la conversación que estamos manteniendo y si mi mente intenta divagar la reconduzco.
P.- Ahora estamos sometidos a una continua dispersión por la irrupción de las nuevas tecnologías y el frenético ritmo de vida que llevamos todos. Todo esto ¿hace que sea más difícil practicar la conciencia plena que en otros momentos de la historia?
R.- Creo que este proceso forma parte de una reacción de la humanidad mucho más amplia ante el hecho de que nuestra privacidad y vida interior están siendo asediadas continuamente por los enemigos digitales, que son muy listos y muy sutiles. Hace ocho años, más o menos, se acuñó una nueva palabra en inglés para describir cómo te sientes cuando estás hablando con alguien y ese alguien está continuamente mirando sus mensajes o contestando llamadas en el móvil. Ese término es 'perplado' que sería una contracción entre perplejo y enfadado. Actualmente este término ha caído en absoluto desuso simplemente porque todo el mundo lo hace y lo practica, es decir lo habitual ahora es estar hablando con alguien y mirando a la vez el móvil. Es una norma social nueva y aceptada.
P.- ¿Si se enseñara el 'mindfulness' en las escuelas cambiarían los usos sociales en ese sentido?
R.- Mi esperanza es que la conciencia plena se enseñará cada vez más en las escuelas y no como un método para oponerse a la ola de nuevos hábitos que conllevan los teléfonos móviles y otros aparatos, sino para entrenar mejor la atención de los alumnos. Por otra parte la meditación nos enseña a ignorar las distracciones y a enfocar nuestra atención en lo que queremos enfocarla. Eso, para la generación actual de niños será una habilidad cada vez más importante.
P.-En España se diagnostican cada año muchos niños con trastorno por Déficit de Atención ¿esto tiene algo que ver con el entorno frenético en el que vivimos?
R.- Nadie lo sabe, quizás también haya más casos porque ahora tenemos las herramientas necesarias para diagnosticar, pero lo preocupante del asunto es que, al menos en Estados Unidos, a muchos de estos niños se les están dando drogas psicoactivas que son muy potentes. Esto es muy bueno para las compañías farmacéuticas internacionales pero quizás no sea tan bueno para los niños. Yo creo que habría que hacer un enfoque más orgánico y más enfocado desde el sentido común. Y eso consistiría básicamente en enseñar a los niños a fortalecer el músculo de la atención desde una edad más temprana.
P.- ¿Puede practicarse la conciencia plena sin haber practicado meditación?
R.- Claro que sí, es como aprender a cocinar sin ir a clases de cocina, se puede aprender practicando.
P.- La atención regula la emoción, según dice usted en su libro, ¿sería un buen método el de practicar la conciencia plena para gestionar nuestros estados de ánimo?
R.- Esta es una entre muchas de las estrategias que podemos utilizar para gestionar nuestros enfados. Otra estrategia es precisamente es enfocarnos en esa emoción que nos está perturbando y darnos cuenta de que no dependemos de ella, o sea alejarnos de la identificación con esa emoción y contemplarla desde fuera. El enfado es una emoción muy intensa que secuestra el cerebro. Cuando el enfado nos atrapa hace que se nos reorganice la memoria hasta el punto de que uno puede olvidarse, en plena discusión, de porqué ha empezado.
P.- Y, por último, dígame en dos frases para qué es útil la práctica de la conciencia plena:
R.- Desde una perspectiva utilitarista es una herramienta para conseguir lo que uno se proponga. Piense que las personas que logran un máximo rendimiento (ya sea en la educación, los negocios, el deporte o las artes) utilizan intuitivamente formas de focalización y de atención plena. Y desde una perspectiva más profunda es una herramienta para transformar la mente. La educación emocional dura toda la vida...
sábado, octubre 19, 2013
AUTOSUGESTION, CAMINO AL INTERIOR
¿Alguna vez viajando has tenido la sensación de centrarte en tus pensamientos tanto que el viaje se te ha hecho muy corto? ¿Has estado absorto viendo una película o leyendo sin darte cuenta de lo que a tu alrededor ocurría, incluso que alguien estuviese hablando contigo y no fueses consciente de ello? ¿Has comprado alguna vez un boleto de lotería y durante unos segundos te has dejado llevar por la imaginación como si pudieras sentir que te toca?
Pues bien, estos ejemplos cotidianos reflejan capacidades mentales como la atención, la memoria o la imaginación que cuando se ponen en marcha, de una forma determinada, se convierten en un proceso de comunicación que se denomina hipnosis, si es alguien quien te lo provoca y autohipnosis si lo haces tú mismo. ¿Despierto? Por supuesto, aunque tengas los ojos cerrados en la hipnosis, la persona siempre está despierta.
¡Verás! Puedo entender que eso de la hipnosis suene a fábula, a show televisivo, y ciertamente lo que se ve por televisión es un show, preparado para entretener, y que poco tiene que ver con la hipnosis psicológica o clínica. Por desgracia esa es la imagen que tenemos, pero la hipnosis existe y funciona.
Los profesionales, psicólogos, médicos, etc. formados en su uso la emplean como una herramienta terapéutica más y su eficacia en algunas circunstancias es muy alta. La hipnosis funciona a través de un tipo de mensaje llamado sugestión, que no solemos prejuzgar, simplemente lo aceptamos. Una sugestión es un mensaje, en forma de palabras o imagen, que se asume como si lo que dice fuese real, permitiéndote sentir su efecto. Por ejemplo, si en una situación determinada te estás diciendo que te vas a avergonzar y que te verán ridículo lo más probable es que termines por sentir vergüenza. Tu cuerpo reacciona a lo que tu mente le dice. Cuando eres consciente de esta capacidad y además la utilizas de una forma positiva para tus intereses se convierte en una poderosa arma de autocontrol y satisfacción. Así, hay personas que practican autohipnosis con frecuencia y la suelen utilizar para relajarse profundamente, dormir mejor, calmar sus dolores, potenciar su autoestima, dejar de fumar o no tener miedo.
Conocer su uso y aplicaciones, cuando uno es terapeuta, permite incorporar una estrategia que hace mejores el resto de herramientas, acelerando y/o profundizando su efecto. Pero obviamente necesita formación y trabajo personalizado para que se convierta en algo útil.
Pues bien, estos ejemplos cotidianos reflejan capacidades mentales como la atención, la memoria o la imaginación que cuando se ponen en marcha, de una forma determinada, se convierten en un proceso de comunicación que se denomina hipnosis, si es alguien quien te lo provoca y autohipnosis si lo haces tú mismo. ¿Despierto? Por supuesto, aunque tengas los ojos cerrados en la hipnosis, la persona siempre está despierta. ¡Verás! Puedo entender que eso de la hipnosis suene a fábula, a show televisivo, y ciertamente lo que se ve por televisión es un show, preparado para entretener, y que poco tiene que ver con la hipnosis psicológica o clínica. Por desgracia esa es la imagen que tenemos, pero la hipnosis existe y funciona.
Los profesionales, psicólogos, médicos, etc. formados en su uso la emplean como una herramienta terapéutica más y su eficacia en algunas circunstancias es muy alta. La hipnosis funciona a través de un tipo de mensaje llamado sugestión, que no solemos prejuzgar, simplemente lo aceptamos. Una sugestión es un mensaje, en forma de palabras o imagen, que se asume como si lo que dice fuese real, permitiéndote sentir su efecto. Por ejemplo, si en una situación determinada te estás diciendo que te vas a avergonzar y que te verán ridículo lo más probable es que termines por sentir vergüenza. Tu cuerpo reacciona a lo que tu mente le dice. Cuando eres consciente de esta capacidad y además la utilizas de una forma positiva para tus intereses se convierte en una poderosa arma de autocontrol y satisfacción. Así, hay personas que practican autohipnosis con frecuencia y la suelen utilizar para relajarse profundamente, dormir mejor, calmar sus dolores, potenciar su autoestima, dejar de fumar o no tener miedo.
Conocer su uso y aplicaciones, cuando uno es terapeuta, permite incorporar una estrategia que hace mejores el resto de herramientas, acelerando y/o profundizando su efecto. Pero obviamente necesita formación y trabajo personalizado para que se convierta en algo útil.
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miércoles, octubre 09, 2013
INTELIGENCIA EMOCIONAL

La Inteligencia Emocional podría definirse como la capacidad que tiene una persona de manejar, entender, seleccionar y trabajar sus emociones y las de los demás con eficiencia y generando resultados positivos. Es decir, es la habilidad para gestionar bien las emociones. Tanto las nuestras como las de los demás.
Una persona que se enfada con facilidad, que se pone triste con frecuencia o que no es capaz de controlar sus impulsos... es alguien con mala inteligencia emocional. Por el contrario, una persona que se conoce bien a sí mismo, que es capaz de pensar antes de actuar, que entiende sus impulsos, que los expresa con educación siendo sincero pero, a la vez, consiguiendo no afectar negativamente a la gente que le rodea...o que es capaz de relativizar y sentir las cosas de una forma sana...sería una persona con MUY buena inteligencia emocional.
Así mismo, la Inteligencia Emocional nos debe servir para entender las emociones de los demás y saber cómo tratar a la gente que nos rodea de forma que: Estén a gusto a nuestro lado. No provoquemos emociones desagradables en ellos (ira, tristeza, frustración, etc.). Es decir tener mano izquierda a la hora de plantear las cosas.
Alguien con una buena inteligencia emocional debería ser capaz de aplicar las siguientes cosas:
Pensar antes de actuar...y no ir a la deriva y a lo "loco" antes de hacer las cosas. Esto no quiere decir que no se viva el momento o que no se disfrute. Esto quiere decir que las emociones y la razón vayan de la mano. Hay que disfrutar, pero también hay que ser capaz de utilizar la inteligencia y analizar las emociones, especialmente cuando hablamos de ira, tristeza o frustración.
Ser empático para poder entender, respetar y manejar las emociones de los demás, haciendo que la gente que nos rodee esté a gusto.
Saber elegir bien las emociones en cada momento, para que nuestro comportamiento sea óptimo. Si, ante una crítica, nos ofendemos y nos enfadamos, estamos eligiendo muy mal las emociones. Si, por el contrario, nos paramos a pensar, analizamos el comportamiento de la otra persona, escuchamos, entendemos su punto de vista, leemos entre líneas y nos damos cuenta de que, el problema ha sido que en nuestro argumento anterior le hemos ofendido nosotros a él/ella, entonces será mucho mejor pedir disculpas y sugerir que la próxima vez nos diga las cosas de otra forma. No es cuestión de ceder, es cuestión de manejar la situación eficientemente. Es decir, causando el mínimo daño. Y el enfado, normalmente es la emoción que MÁS daño genera.
Manejar, conocer y controlar bien las emociones negativas, especialmente en lo que respecta a: ira, tristeza, frustración y ansiedad/estrés.
Vivir una vida con alto grado de motivación y optimismo, creciéndonos ante la adversidad, en vez de viniéndonos abajo.
Ser feliz. La inteligencia emocional, al final debe perseguir la paz interior y la felicidad. Porque lo único que determina nuestra felicidad son las emociones. Si nuestras emociones están genial, nuestra vida irá genial. Si nuestras emociones van fatal, nuestra percepción de la vida será depresiva, y de fracaso.
Una buena Inteligencia Emocional es IMPRESCINDIBLE para poder ser útil y atractivo para una mujer. La reactividad no deja de ser un resultado de una pésima inteligencia emocional y ya sabemos que eso es algo nefasto para nuestro Juego Interno y Externo.
Una mujer necesita que seamos MUY inteligentes emocionalmente y que sepamos adaptarnos a cada situación, problema y adversidad en la vida, con entereza, optimismo y eficiencia.
Fuente: http://windowslive.ning.com/forum/topic/show?id=5394312%3ATopic%3A1142661&xgs=1&xg_source=msg_share_topic
jueves, abril 25, 2013
Zonas de quiebre personal. Inteligencia emocional

http://tendenciavital.blogspot.com.ar/2009/03/zonas-de-quiebre-personal-inteligencia.html
Un maestro samurai paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al aprendiz sobre la importancia de realizar visitas, conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que obtenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató la pobreza del sitio: los habitantes, una pareja y tres hijos, vestidos con ropas sucias, rasgadas y sin calzado; la casa, poco más que un cobertizo de madera...Se aproximó al señor, aparentemente el padre de familia y le preguntó:
“En este lugar donde no existen posibilidades de trabajo ni tampoco puntos de comercio, ¿Cómo hacen para sobrevivir?". El señor respondió: “amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo”.
El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, se despidió y se fue.
A mitad de camino, se volvió hacia su discípulo y le ordenó: “Busca la vaquita, llévala al precipicio que hay allá enfrente y empújala por el barranco.” El joven, espantado, miró al maestro y le respondió que la vaquita era el único medio de subsistencia de aquella familia. El maestro permaneció en silencio y el discípulo cabizbajo fue a cumplir la orden.Empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria de aquel joven durante muchos años.
Un bello día, el joven agobiado por la culpa decidió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a aquel lugar.
Quería confesar a la familia lo que había sucedido, pedirles perdón y ayudarlos. Así lo hizo. A medida que se aproximaba al lugar, veía todo muy bonito, árboles floridos, una bonita casa con un auto en la puerta y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y fue recibido por un hombre muy simpático.
El joven preguntó por la familia que vivía allí hacia unos cuatro años. El señor le respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo en la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacia algunos años con el maestro.
Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): “¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?”. El señor entusiasmado le respondió:
“Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que puedes ver ahora”.
Reflexión:Todos tenemos "alguna vaquita" que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia, pero que nos lleva a la rutina y nos hace dependientes de ella.Nuestro mundo se limita a lo que "la vaquita" nos brinda.
¿Cuál es "tu vaquita?.
¿Qué te imaginas que ocurriría si te deshaces de tu vaquita?.
¿Qué tan dispuesto estás a sacar a "tu vaquita" de tu vida?.
¿Qué te impide deshacerte de "tu vaquita?.
El cuento compartido y las preguntas de reflexión planteadas nos remiten directamente a un concepto clave en el coaching: "el quiebre".
Un quiebre es una interrupción en el fluir transparente de nuestra vida en el que tomamos conciencia de un campo específico que antes no identificábamos.
Nosotros mismos somos los que determinamos los quiebres y lo hacemos en dos situaciones:
(1) cuando expresamos sentirnos insatisfechos por algo que acontece en nuestra vida y (2)cuando visualizamos que nuestra vida puede ser diferente en uno o varios aspectos.
Podemos vivir los quiebres como positivos y negativos. El vivir un quiebre como positivo implica que éste expandirá nuestras posibilidades de acción y de resultados, en cambio el vivir un quiebre como negativo implica que éste restringirá nuestras posibilidades.
Nosotros podemos declarar quiebres en nuestra vida personal y profesional, y no limitarnos a esperar que estos ocurran. Para ello podemos preguntarnos: ¿qué situaciones de mi área personal o profesional deseo que NO sigan ocurriendo? o
¿Qué situaciones deseo que ocurran en mi vida personal o profesional?.
Las declaraciones de quiebres suelen empezar con la palabra: "Basta" (ejemplos: "Basta de seguir en esta relación de pareja", "Basta de seguir esperando que mi jefe me aumente el suelo", "Basta de estar fumando y estar poniendo en riesgo mi salud", "Basta de estar trabajando más de 12 horas y de no darme tiempo para descansar y compartir con la familia, etc.
Una persona que inicia un proceso de cambio por voluntad propia es porque ha ocurrido una situación de quiebre en su vida (ej: despido de trabajo, crisis financiera, divorcio, etc.) o porque ha llegado a un momento en que ha hecho una declaración de quiebre, es decir, cuando desea generar un cambio en su vida actual para aumentar sus niveles de satisfacción y alcanzar ciertas metas.
¿Tenemos nuestra vaquita todavía atada?
Texto: Patricia Flores Figueroa.
“Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió. De ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos. Así alcanzamos el éxito que puedes ver ahora”.
Reflexión:Todos tenemos "alguna vaquita" que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia, pero que nos lleva a la rutina y nos hace dependientes de ella.Nuestro mundo se limita a lo que "la vaquita" nos brinda.
¿Cuál es "tu vaquita?.
¿Qué te imaginas que ocurriría si te deshaces de tu vaquita?.
¿Qué tan dispuesto estás a sacar a "tu vaquita" de tu vida?.
¿Qué te impide deshacerte de "tu vaquita?.
El cuento compartido y las preguntas de reflexión planteadas nos remiten directamente a un concepto clave en el coaching: "el quiebre".
Un quiebre es una interrupción en el fluir transparente de nuestra vida en el que tomamos conciencia de un campo específico que antes no identificábamos.
Nosotros mismos somos los que determinamos los quiebres y lo hacemos en dos situaciones:
(1) cuando expresamos sentirnos insatisfechos por algo que acontece en nuestra vida y (2)cuando visualizamos que nuestra vida puede ser diferente en uno o varios aspectos.
Podemos vivir los quiebres como positivos y negativos. El vivir un quiebre como positivo implica que éste expandirá nuestras posibilidades de acción y de resultados, en cambio el vivir un quiebre como negativo implica que éste restringirá nuestras posibilidades.
Nosotros podemos declarar quiebres en nuestra vida personal y profesional, y no limitarnos a esperar que estos ocurran. Para ello podemos preguntarnos: ¿qué situaciones de mi área personal o profesional deseo que NO sigan ocurriendo? o
¿Qué situaciones deseo que ocurran en mi vida personal o profesional?.
Las declaraciones de quiebres suelen empezar con la palabra: "Basta" (ejemplos: "Basta de seguir en esta relación de pareja", "Basta de seguir esperando que mi jefe me aumente el suelo", "Basta de estar fumando y estar poniendo en riesgo mi salud", "Basta de estar trabajando más de 12 horas y de no darme tiempo para descansar y compartir con la familia, etc.
Una persona que inicia un proceso de cambio por voluntad propia es porque ha ocurrido una situación de quiebre en su vida (ej: despido de trabajo, crisis financiera, divorcio, etc.) o porque ha llegado a un momento en que ha hecho una declaración de quiebre, es decir, cuando desea generar un cambio en su vida actual para aumentar sus niveles de satisfacción y alcanzar ciertas metas.
¿Tenemos nuestra vaquita todavía atada?
Texto: Patricia Flores Figueroa.
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