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miércoles, octubre 29, 2014

OBESIDAD Y PSICOGENEALOGIA. ALEJANDRO JODOROWSKI





“La obesidad, un mensaje al mundo, para ocupar un lugar? A los gordos no los quiere ni la mamá? Miedos ancestrales a no tener lo suficiente para vivir, y acumula para protegerse?

En algunas constelaciones, la obesidad se nos muestra como la forma que sostiene la persona para estar en la vida, es a lo que se le presta atención, no solo ella sino los demás, como un dolor, una enfermedad, es una llamado de atención y de amor, para tomar la vida, cuando se mira inconscientemente a los muertos de la familia, también cuando por lealtad y amor ciego, desde niños se asumen responsabilidades que no les corresponden, frente a la muerte del padre, se asigna el rol como “el hombre/mujer, de la casa”, y se sienten responsables por la madre, los hermanos, con un enorme peso emocional que empieza a expresarse en el cuerpo físico. Es comerse simbólicamente, la madre en cada bocado…” 
Margarita Herrera R

La psicomagia de Alejandro Jodoroswky para la obesidad 

Sería interesante y sobre todo positivo, complementar lo que los especialistas médicos aconsejan respecto a dietas y ejercicios para sanar la obesidad, con una mirada diferente a la misma, entendiendo la obesidad como un mensaje que el cuerpo nos manda para sanar lo que hay en su raíz. Debemos preguntarnos:

-¿Qué sentido metafórico tiene acumular la grasa o el líquido en este lugar de mi cuerpo?

-¿Qué es lo que en realidad acumulo y para qué?
-¿Por qué no dejo fluir la energía y las emociones?
-¿Qué oculto tras la grasa?
-¿A quién o a qué me parezco con esta imagen?
-¿He sido visto por mis padres?
-¿He tenido suficiente espacio para crecer entre mis hermanos?
-¿Estoy alimentando mi falta de amor

¿Cómo puedo luchar contra mi obesidad? ¿Cuáles son las raíces psicológicas de mi problema?

Perdona a tu madre, perdona a tu padre, al mundo, a Dios. Perdónate a ti mismo por creer “ser” obeso. Vístete de mujer-puta una semana.
¿Cómo amarse a sí mismo? ¿Cómo superar la obesidad?
Vístete de payaso gordo y ve a un hospital a entretener niños enfermos de cáncer.

Desde el punto de vista simbólico, las personas que engordan, en realidad lo que hacen es “protegerse” de los demás, o de algún tipo de situación o trauma instaurado en su cabeza.

En la obesidad no se acumula masa ósea, ni muscular, ni se agranda ningún órgano, ni se llena ninguna cavidad de aires malignos. Lo único que se acumula bajo la capa de la piel es una cantidad de grasa (energía estancada) que no se va a usar y se retiene una cantidad de líquido (emociones tóxicas), que el organismo no puede eliminar.

Las células del cuerpo de una persona obesa, obedecen una orden de acumular grasa, y como sea, de no soltarla, no “quemarla”. Centrándonos en la grasa, ésta podría considerarse como un elemento comodín que el cuerpo, obediente como marinero a las órdenes del patrón, el inconsciente, las sitúa estratégicamente con distintas intenciones, tantas como obesos.

Tres ejemplos:

1.- En el abdomen, para defenderse de ser adulto. Tomamos forma de bebé barrigón. Puede que el árbol ataque a los niños cuando “espigan”. En el abdomen también, para simular un embarazo. El árbol te acepta como madre, no como mujer.

2.- En las caderas y muslos para ocultar el talento creativo y la libertad de expresión artística. El árbol asignó a otra persona este territorio, o hay una prohibición total al desarrollo libidinal, en beneficio de otro de los egos, por ejemplo el intelectual o el material.

3.- En todo el cuerpo a consecuencia de un abuso sexual. Puede provocar que asociemos “la belleza” con “la agresión”. Es decir, si soy bella soy blanco de agresiones sexuales, por lo tanto engordo y de ese modo nadie me mirará, ni me deseará sexualmente. Es una forma de defensa para estar a salvo.

Desde la perspectiva de Naska Groppaglio, la obesidad, así como la delgadez, las jorobas, etc. se utilizan para integrarse en el “clan familiar”. Cuando no hay suficiente espacio en familias con muchos hijos, cuando uno nace no deseado, del sexo opuesto al esperado, es posible que el cerebro más primitivo encuentre estrategias de supervivencia que responden a estos patrones.

También hay personas que establecen su prioridad en el ahorro, en no gastar ni un centavo. Son las personas que no invierten, sólo acumulan. La obesidad podría ser un síntoma de esa disposición, del miedo a que le falte. Como un seguro a todo riesgo, donde la grasa es “el seguro”
Detrás de la obesidad también puede haber una madre dominante, posesiva, que ejercía un control estricto sobre su alimentación, sus pensamientos, sus sentimientos y su creatividad. En este sentido, la obesidad representa una oposición inconsciente a la autoridad materna que abusó de nosotros

Un ejemplo puede aclararlo: Una niña empezó a engordar para que su madre la quisiera y se preocupara de ella como de su abuela que había enfermado y ahora estaba en su casa robándole toda la atención.

Alejandro Jodorowsky dice que cuando uno sufre un abuso, eso se sigue repitiendo. Hay que eliminar de la mente el símbolo del abuso y romper la fijación con un acto psicomágico. En este caso le recetó que comprara tantos kilos de huesos para perros como los que ella tenía en estos momentos de sobrepeso. Llevar toda esa carga en una carretilla hasta el cementerio donde estaba enterrada su abuela y decirle: ” abuelita, estos kilos son tuyos, no son míos, me libero de esta carga” También debería llevar miel para endulzar y que no fuera un acto hostil.

Noticias relacionadas con la obesidad

Una noticia apunta que el estómago puede actuar como un “segundo cerebro”. Se ha descubierto toda una red neuronal de entorno a cien millones de neuronas en el conducto intestinal. De esta manera, lo que se conoce como “sentimiento intestinal” es el nudo en el estómago que todos conocemos. A riesgo de equivocarnos, podemos pensar que en este rudimentario “cerebro” el hambre de amor, de atención y de ternura… lo satisfacemos con exceso de alimento.

Otra noticia habla de una especie de “interruptor biológico” de la obesidad, que ofrece la posibilidad de manipular la presencia o ausencia de grasa en zonas anatómicamente estratégicas del cuerpo. Ese interruptor se activa sobre todo por el estrés crónico. Este hallazgo explicaría por qué hay personas que durante sus vacaciones, pese a los habituales excesos del verano, pueden llegar a perder peso al alejarse temporalmente de sus presiones y preocupaciones cotidianas.

viernes, octubre 25, 2013

El psicólogo puede ayudarnos mucho a la hora de luchar contra el exceso de peso y la obesidad


 Por factores psicológicos algunos no siguen buenos hábitos alimentarios. Además de la ansiedad que puede generar el estrés, los problemas depresivos también predisponen al aumento excesivo de peso. Para los nervios buscamos alimentos con más calorías, ricos en azúcar y grasas. 

Es ya la epidemia del siglo XXI. Según la Encuesta Nacional de Salud 2011-2012, el 17% de los adultos españoles padece obesidad y el 37% tiene exceso de peso. Esto significa que el número de obesos ha aumentado más del doble en los últimos 25 años. El sobrepeso o la obesidad no son solo problemas físicos. Aunque muchas personas tienen una predisposición biológica a sufrir estos problemas, muchas otras podrían mantener su peso correcto si comieran de una forma equilibrada y practicaran ejercicio. El 17% de los adultos españoles padece obesidad y el 37% tiene exceso de peso. 

Como explica Eroski Consumer, algunas de estas personas se ven influidas por factores psicológicos, como problemas de ansiedad o depresión. Por eso, el psicólogo puede desempeñar un papel fundamental para ayudar a perder peso. Como señala Isaac Amigo, catedrático de psicología de la Universidad de Oviedo, "el estrés y las alteraciones emocionales como la ansiedad provocan cambios en la conducta alimentaria". 

Cuando queremos calmar los nervios buscamos alimentos que contienen más calorías y son ricos en azúcar y grasas. "Parece que existe un mecanismo fisiológico que explica esta preferencia. Este tipo de alimentos frenan a corto plazo el efecto del cortisol, la hormona que provoca los síntomas del estrés crónico", añade el experto. El cortisol activa los receptores de la grasa del abdomen y el vientre, por lo que la grasa se acumula en esa zona. El problema es que el exceso de grasa abdominal aumenta de forma clara el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Una persona con depresión puede refugiarse en la comida y la falta de actividad. Los problemas depresivos también llevan a un aumento excesivo de peso. Como explica Alfonso Méndez, psicólogo y director de la Unidad de Obesidad y Sobrepeso del Instituto CENTTA, "una persona con depresión puede tener la autoestima dañada y refugiarse en la comida y la falta de actividad". De este modo, gana más peso, su autoestima se ve más afectada y se produce un círculo vicioso. Hay que comer bien, hacer ejercicio y tal vez seguir un régimen y no abandonarlo. "Si se acude al psicólogo, es menos probable que se deje la dieta", asegura Méndez. Claro que hay personas que quieren perder mucho peso o lo quieren perder demasiado rápido. Como apunta Amigo, "suele haber una gran discrepancia entre lo deseado y lo posible". Por ese motivo, Alberto Soler, psicólogo experto en psicoterapia, recomienda no acudir nunca a las dietas milagro. "Cualquier régimen que promete una rápida pérdida de peso, por norma general, implica una rápida recuperación del mismo", señala. Es mejor moderar la cantidad que prohibir.  A lo largo del tratamiento, el psicólogo realiza educación nutricional, se trabajan áreas como el control del estrés y la ansiedad y se facilitan estrategias para el manejo de los pensamientos negativos. Todo ello con el objetivo de que la persona aprenda a gestionar sus emociones de otra manera y no se dé atracones ni consuma alimentos poco saludables y muy calóricos. Además, cuando se finalice la dieta, es necesario mantener unos hábitos alimentarios adecuados. Para que esas costumbres se consoliden, Amigo aconseja "no prohibirse aquellos alimentos que más gustan, aunque sean muy calóricos. Es mejor moderar la cantidad que prohibir, ya que eso solo contribuiría a fortalecer el efecto contrario", es decir, convertiría el alimento en algo mucho más deseable.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/1955720/0/obesidad/perdida-peso/psicologia/#xtor=AD-15&xts=467263

domingo, septiembre 22, 2013

EL SOBREPESO. MECANISMO DE PROTECCION



ENVIADO POR MARIA CLEMENTINA

Hay pocos síntomas en biodescodificación que sean tan multifactoriales como el sobrepeso, vamos a dedicar este post a algunas de las descodificaciones más frecuentes, teniendo en cuenta que el sobrepeso funciona como si fuera un pastel: así, si uno descodifica un trozo de tarta puede que solucione una parte del sobrepeso que tiene y si todavía hay un exceso de peso, habrá que seguir trabajando en otras partes del pastel…

Ya hace un tiempo que tengo cada vez más claro que adelgazar o engordar no tiene mucho que ver con lo que comemos, todos hemos oído casos de personas que haciendo dieta no consiguen adelgazar o que recuperan su peso inicial al cabo de poco tiempo, otras personas que comiendo más o menos lo mismo pueden oscilar fácilmente entre 6 y 10 kg en cuestión de semanas, por no hablar de las diferencias interpersonales respecto al peso que solemos atribuir al metabolismo, la constitución o a la genética pero que en realidad están mucho más relacionadas con lo que está ocurriendo en sus vidas y las emociones que están viviendo.

Dicho esto, vamos a definir primero lo que entendemos por sobrepeso, porque aquí también hay diferencias culturales notables y mucha presión social para mantenernos en unos cánones estéticos que no siempre son saludables…

La OMS define el sobrepeso a través del Índice de Masa Corporal (IMC) que es el resultado de dividir el peso de una persona por su altura al cuadrado… y existen unos baremos para tener una idea general de si existe o no sobrepeso:

Un IMC inferior a 18.5 sería considerado bajo peso

Un IMC entre 18.5 y 25 sería considerado “normal”

Un IMC entre 25 y 30 sería considerado sobrepeso

Un IMC superior a 30 sería considerado obesidad

En este enlace de la OCU hay una calculadora muy práctica en la que introduces tus datos y te indican directamente tu IMC.

Una de las primeras preguntas que hacemos a pacientes que consultan por sobrepeso es el número de kilos de más, ¿cuantos kg. le parece a la persona que le sobran?… y esto es importante porque es un dato subjetivo, una percepción personal, una cifra que viene del inconsciente y que contiene información importante que podemos utilizar para el tratamiento.

Por ejemplo, una mujer con sobrepeso respondió a esta pregunta diciendo que ella creía que le sobraban 24 kg. (y no dijo 20 o 26), la cuestión es que antes de consultar había probado de todo (dietas, ayunos, deporte, terapias de varios tipos…) y no conseguía bajar de ese peso… Se le preguntó que había pasado a los 24 años o a los 24 meses y la respuesta surgió rápidamente acompañada de un mar de lágrimas. Perdió a su madre cuando tenía 24 años, que murió de cáncer y la cuidó durante sus últimos meses de su vida. (Caso de Salomon Sellam)

Es un caso de duelo bloqueado en el que se dió el mecanismo de incorporación, que consiste en que la persona incorpora en su cuerpo de esta forma a alguien que ya no está… Durante la semana siguiente al tratamiento esta mujer bajo 5 o 6 kg. hasta que de forma natural y sin hacer ningún esfuerzo recuperó su peso. También se puede dar este fenómeno cuando alguien no consigue bajar de cierta cifra y siempre tiene que ver con un evento traumático relacionado con el abandono y la falta de protección.

El sobrepeso está relacionado con el síndrome del abandono o con la sensación de haber sido abandonado, aunque muchas veces la persona no llegue a ser consciente de ello… y si nos vamos al sentido arcaico: estar solo en la naturaleza equivale a una muerte segura, sobretodo cuando somos pequeños, así que se activan automáticamente mecanismos de protección:

La sensación de estar solo produce un derrumbamiento de la existencia profunda, a nivel biológico de solicita la función renal para retener el máximo de agua en el interior del organismo y se traduce en retención de líquidos.

La falta de alimentos pone de relieve la necesidad tener reservas de alimentos para poder aguantar el mayor tiempo posible, lo que me lleva a almacenar grasas y a modificar el metabolismo de los lípidos para seguir construyendo el organismo.

La sensación de estar perdido, solicita las glándulas suprarrenales que se relacionan con la secreción de cortisol, que se relaciona a su vez con el cansancio matinal y la tendencia a la inmovilidad física y mental.

La impotencia de no poder hacer nada más que soportar este abandono, lleva al sentimiento de desvalorización que tiene que ver con todo el sistema osteo-articular, así como con la sangre, los diferentes tejidos y la grasa.

La vulnerabilidad ante depredadores me puede llevar a usar la técnica del camuflaje o la transformación física para pasar desapercibido, o aumentar el volumen para impresionar a los enemigos, para ser vistos/reconocidos por los miembros de mi clan o ponerme un escudo protector para hacer frente a los depredadores.
El miedo frontal es el que pone a la persona en un estado de constante atención y vigilancia para poder identificar el peligro lo antes posible y reaccionar a tiempo.

La gestión del tiempo es de vital importancia, lo que solicita a la tiroides para activar el metabolismo para poder huir en caso de agresión.

A su vez el tejido adiposo (grasa) en el cuerpo tiene varias funciones que nos dan algunas claves más para entender cual es el sentido biológico de acumular tejido adiposo en el cuerpo: está al servicio de los demás, da soporte (literal en el caso de los riñones por ejemplo), es un protector térmico (aislante) y mecánico (golpes), está presente en todo el cuerpo, almacena las reservas de energía, está relacionado con la producción de lectina que nos provoca sensación de saciedad, y finalmente tiene una función respecto a la identidad sexual y a la necesidad de reproducirse (es por esto que las mujeres tienen un 20% más de grasa que los hombres, porque es necesaria para poder llevar a término un embarazo y amamantar al bebé)

Muchas veces este síndrome de abandono se produce durante la infancia, así que es muy común que las personas con sobrepeso se hayan estructurado justamente alrededor de este conflicto, con lo que nos encontramos con conflictos estructurantes que son creencias muy instaladas en la persona, diría que centrales en su estructura de personalidad, muy presentes en su forma de ver el mundo y a la hora de relacionarse con los demás. Veamos algunas de estas estructuras:

Personas que sienten que tienen que ser fuertes, que han crecido creyendo que solo cuentan con ellas mismas, son personas que lo aguantan todo y a menudo son un pilar fundamental de su entorno, que tienen que resistir y aguantar todo.

Personas que estan al servicio de los otros, que se dan completamente, que sienten que solo existen si se dan a los demás y se preocupan más de los otros que de ellas mismas porque eso les da un lugar. Necesitan contacto y protección, pero no quieren ser reconocidas en su interior, por lo que se ponen una armadura.

Personas desbordadas, que sienten que no llegan a hacer todo lo que tienen que hacer, creen que para “ser” tienen que “hacer” y sienten que no tienen tiempo para hacer las cosas, como si necesitaran parar el tiempo.

Personas almacenadoras, debido a una carencia o a una falta su solución es almacenar, guardar recursos… Sienten que les falta algo y lo guardan así en su interior. Este sería el caso del mecanismo de incorporación que hemos comentado antes y de las personas que tienen la necesidad de llenarse para evitar sentir el vacío.

Personas perdidas, que no tienen referentes y no saben donde ir, que hacer a nivel existencial, personas que se sienten solas y desorientadas…

Personas víctimas de agresiones, la mirada de los demás es una agresión y la mirada hacia ellas mismas también es una agresión… va unido al sentimiento de culpabilidad y para estas personas, adelgazar es peligroso porque pueden ser personas más seductoras y esto llevarles a vivir otra agresión.

Personas que sonríen como sistema de defensa para que las acepten, para ser queridas, para evitar el rechazo… niegan o relativizan el sufrimiento, evitando sentir el dolor y poniendo una sonrisa perpetua ante la vida.
En todos estos casos, se ve muy claro como el sobrepeso está cumpliendo una función y una vez más el cuerpo actúa para ayudarnos, para tratar de resolver este conflicto que quizás desde hace muchos años está latente en nuestro interior. La clave, como siempre es tomar conciencia, encontrar la forma de expresar estas emociones, y añadir otra información a esta estructura para que el cuerpo pueda dejar de expresarse a través del sobrepeso y recuperar así nuestra salud.

Sólo una cosita más… hay algunos conflictos bloqueantes que impiden la mejora de este síntoma y uno de los principales es la desvalorización estética que provoca el conflicto de silueta… un conflicto que sabotea muy a menudo los intentos de adelgazamiento y tiene que ver con la imagen que tenemos de nosotros mismos cuando nos miramos al espejo. Consiste en que muchas personas con sobrepeso se encuentran con una imagen que no les gusta y esto supone un nuevo conflicto en el que se acentúa la desvalorización y la impotencia de no poder adelgazar a pesar de todos los esfuerzos… a veces incluso aparece la sensación de asco o repulsión hacia su propia imagen y estas emociones solicitan una hormona llamada glucagón, que provoca hipoglicemia y que se traduce en más sensación de hambre, creándose así un círculo vicioso que bloquea la curación… así que es muy importante tener una actitud positiva hacia nuestro cuerpo y ser capaces de mirarlo con amor!

El tema del sobrepeso es todavía mucho más complejo, podríamos analizar su relación con el transgeneracional y las lealtades familiares, el proyecto sentido y lo que estaba ocurriendo durante nuestra etapa intrauterina justo cuando se creó el tejido adiposo, descubrir el sentido que tiene acumular grasa de forma localizada en una parte del cuerpo, el significado de la comida como símbolo del alimento emocional, el papel que tiene en la gestión del estrés, la vinculación del sobrepeso con el dinero… así que el objetivo de este artículo es abrir la puerta a una nueva percepción del sobrepeso que permita a quien se lo proponga iniciar un proceso de autoconocimiento más profundo.

Me gustaría agradecer aquí el trabajo que han hecho previamente sobre este tema Salomon Sellam, Beatrice Bourau, Enric Corbera y Rafael Marañón, que me ha aportado inspiración y una información muy valiosa para la redacción de este texto.

domingo, julio 07, 2013

Aseguran que la mayoría de personas con obesidad son compulsivas



Con el tema "Pautas de interacción de comedoras compulsivas", Arias Ibáñez, fundadora del Instituto Bateson de Psicoterapia Sistémica, afirmó que esta patología se presenta cada vez con mayor frecuencia y es una de las principales causas de la obesidad.
Salud -

Guadalajara, 6 Jul. (Notimex).- Al capacitar a la red de psicólogos del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Jalisco, la experta Alba Gloria Arias Ibáñez, aseguró que el 70 por ciento de los casos de obesidad es a causa de una alimentación compulsiva.

Con el tema “Pautas de interacción de comedoras compulsivas”, Arias Ibáñez, fundadora del Instituto Bateson de Psicoterapia Sistémica, afirmó que esta patología se presenta cada vez con mayor frecuencia y es una de las principales causas de la obesidad.

“Estamos hablando de las premisas y las creencias que han hecho que las mujeres caigan en ese tipo de patología estabilizadora que les permite un acomodamiento y una forma de vivir sus emociones porque son mujeres que se les ha negado el expresar lo que quieren, lo que desean y esperan, inclusive para su familia son invisibles”, explicó.

Arias Ibáñez dijo que esta problemática se tiene que atacar desde las causas que la originan, como el por qué sienten que no tienen voz y la creencia de que nada es suficiente para agradar a los demás.

Un comedor compulsivo no se da cuenta de la cantidad de alimento que está consumiendo, hasta que se lo termina y lo hace para codificar la comida como una manera de recibir una atención o un afecto.

Una persona que come de manera compulsiva presenta las siguientes conductas: Tiene episodios frecuentes de atracones de comida, no puede controlar la cantidad de lo que come, come muy rápido y aunque sienta lleno el estómago, siente culpa y depresión después de alimentarse.

“Sí hay tratamiento efectivo, hemos logrado muy buenos resultados en 10 sesiones y es a través de la terapia sistémica en donde los psicólogos nos podemos dar la oportunidad de ver el todo, que nos vayamos a ver cómo la persona generó este síntoma y por qué ese y no otro, y no sólo busquemos una situación de control”, indicó.

El comer compulsivamente es el trastorno de la conducta alimentaria más común y la mayoría son personas con obesidad, pero también personas con peso normal lo padecen.

Esta enfermedad fue reconocida oficialmente en 1992. El comer compulsivamente se diferencia de la bulimia, ya que en este padecimiento no se induce el vómito, ni se toman laxantes, ni diuréticos, explicó.

martes, noviembre 11, 2008

Lo que sabe la ciencia sobre la hipnosis

Lejos de lo que la tradicional y teatral puesta en escena en la que un reloj oscilante ante los ojos logra anular la voluntad, una sesión de hipnosis clínica se parece más a una agradable forma de relax, y, aunque no lo crean, sin dejar de percibir lo que ocurre alrededor. En penumbra, sin luces estridentes, con una agradable temperatura y en silencio, el paciente se deja llevar por la voz del médico hasta alcanzar en escasos minutos una serena concentración en la que el cerebro resulta más receptivo a las indicaciones terapéuticas y de modificación de conducta.

Con la sugestión inducida se logra, en manos de profesionales bien entrenados, influir en la actividad cerebral de manera muy específica, con la gran ventaja de no tener que usar droga alguna. El principal inconveniente es que, hasta ahora, desconocíamos qué pasa en el cerebro durante la hipnosis, y cuál es su alcance. Así lo afirma el Dr. Amir Raz, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Columbia, en Nueva York, que es un científico reconocido por sus hallazgos en este campo, y que también resulta ser mago por afición.

La última revisión de estudios sobre hipnosis clínica se publicó en diciembre de 2005 en el Mayo Clinic Proceedings, y su autor, el Dr. James Stewart (sí, se llama como el actor), especialista de la División de Enfermedades Cardiovasculares de la Clínica Mayo en Jacksonville (EEUU) confirma su utilidad para reducir el dolor, bajar de peso, dejar de fumar, reducir la hipersensibilidad alérgica, estabilizar la presión arterial, disminuir las náuseas y vómitos (incluso en pacientes oncológicos sometidos a quimioterapia) y hasta... ¡eliminar verrugas!

Claro que no todos somos susceptibles de ser hipnotizados: sólo el 10-15% de los adultos es altamente hipnotizable (más cuanto mayor sea su capacidad creativa), pero hasta el 80-90% de los niños lo son mediante imágenes, juegos o relatos. Para Raz esta diferencia se debe a que hasta los 12 años no se desarrolla por completo la corteza frontal del cerebro, que es la responsable de “poner freno” a la inducción hipnótica (y a otros muchos arquetipos aprendidos, que tan fácilmente desbloquea el alcohol).

Pero, ¿cuál es el mecanismo íntimo por el que actúa?: parece que la hipnosis altera la actividad del área prefrontal del cerebro, éste procesa entonces la información de manera distinta y permite que la sugestión favorezca el cumplimiento de esos mensajes. Esto se ha podido demostrar recientemente al realizar resonancias magnéticas dinámicas mientras se les decía a los sujetos que verían dib ujos muy coloridos y se les mostraban en blanco y negro: el área responsable de “ver” el color trabajaba muy activamente. Sería como colocar el cerebro en un estado más receptivo, pero sin drogas. La orden final de abrir los ojos permite que el sujeto focalice su atención en lo que realmente ve y se pierde ese estado de catarsis, de falso sueño (sería más bien un sueño hipervigil, valga el sense contrario).

Durante un trance hipnótico la persona actúa literalmente. Si se le pregunta ¿tiene hora?, dirá sí o no, pero no qué hora es. Si se le dice ¡no te olvides de aquello! le pondré en un verdadero aprieto, por lo que es mejor insinuar ¡acuérdate de eso!, y de esa manera se reforzará el condicionamiento positivo porque confiará en recordarlo.

En todo caso, la hipnosis puede ser tan peligrosa si se desconoce su buen uso como la medicina en manos equivocadas, o tan válida y eficaz como un bálsamo que no tuviera efectos secundarios. De hecho, todos hemos pasado alguna vez por una autohipnosis cuando, estando muy concentrados en una tarea, “perdimos la noción del tiempo”.

Fuente: Alejandro Fernández Alonso doctor en cirugía

martes, octubre 07, 2008

UNA POLEMICA HERRAMIENTA QUE VUELVE A TENER PROTAGONISMO

Los científicos aseguran que la hipnosis también cura


Dr. Carlos Malvezzi Taboada
Especialista en Psicología Clínica
Instituto Gubel Investigación Docencia en Hipnosis,
Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática.
Buenos Aires. Argentina

En Estados Unidos, la medicina la usa en el tratamiento de patologías tan diversas como disfunciones sexuales, fobias, ataques de pánico y reuma. Acá da buenos resultados contra la bulimia y la anorexia.

Huele a misterio. A cosa rara... Su zigzagueante recorrido a lo largo de la historia la ha llevado a tutearse, con idéntica afinidad, con personajes de lo más contradictorios: desde científicos e intelectuales de renombre internacional hasta fanáticos de lo esotérico, curanderos de dudosa fama y controvertidos defensores de la teoría de la reencarnación. Sin embargo, la hipnosis camina los primeros pasos del tercer milenio con un status distinto -y hasta inédito-: la ciencia reflotó su valor terapéutico y la medicina la incorporó en el tratamiento de patologías tan diversas como trastornos de alimentación, jaquecas y ataques de pánico , entre otras.

"Hace veinte años analizarse era un valor en sí mismo, pero la gente ya no quiere hacer tratamientos largos, necesita resolver problemas con mayor rapidez. Y es en este punto donde la hipnosis ayuda, porque acelera el proceso de insight del paciente, en tanto facilita el acceso a sectores de la mente que resultan inaccesibles en vigilia .
Es una herramienta que permite focalizar la terapia en el problema que uno quiere resolver", dice el psicoanalista Horacio Losinno.
El tema se presentara en el IV Congreso Mundial de Psicoterapia
que se realizara en agosto en Buenos Aires.
¿Para qué casos se indica? "Para problemas muy diversos. Funciona muy bien con todos los males psicosomáticos y es muy eficaz para tratar casos de bulimia y anorexia. También se usa con mucho éxito en el ámbito de los cuidados paliativos en pacientes terminales, para aliviar el dolor".

El auge de la hipnosis en el Primer Mundo es tal que la Clínica Mayo acaba de publicar un relevamiento sobre su aplicación en Estados Unidos. El mismo reúne 144 papers de profesionales de todo el país y concluye que " hay importantes evidencias sobre el uso exitoso de la hipnosis en el tratamiento de numerosas patologías ", como disfunciones sexuales, fobias, alergias, jaquecas, asma, reuma, obesidad, hipertensión, dermatología, gastroenterología, hematología, obstetricia y urología . "La aceptación de la hipnosis está creciendo en base a serios trabajos empíricos que así lo demuestran", asegura.
Entre los ejemplos, destaca un estudio sobre pacientes con asma que, gracias al tratamiento con hipnosis, redujeron notablemente el uso de broncodilatadores y tuvieron menos episodios severos. Y también comenta diversas investigaciones sobre trastornos de sexualidad, que lograron mejoras de hasta un 80% con técnicas de sugestión.

"La utilización de la hipnosis para calmar el dolor arrastra tantos siglos como acumula el hombre sobre la Tierra", asegura el doctor en psicología clínica Carlos Malvezzi Taboada . "El instinto terapéutico del ser humano hizo que la palabra fuera una herramienta para aliviar los padecimientos físicos desde hace miles de años. Y eso es la hipnosis: una modalidad terapéutica basada en la palabra , que permite optimizar los recursos que todos tenemos, pero a los cuales no podemos acceder de otra manera que en situación de trance."

Hace unos treinta años que Malvezzi Taboada trabaja con hipnosis; por eso hoy celebra el respeto que la misma está ganando en los ámbitos académicos y científicos: "Cada vez más médicos vienen a formarse en hipnosis. Ya han pasado unos 2.000 profesionales por nuestros cursos y, actualmente algunos de los mas destacados gastroenterólogos del país están -en el Instituto Gubel - aprendiendo esta técnica para tratar el colon irritable, porque los resultados obtenidos son muy buenos", sostiene el psicólogo.

Diversos estudios han demostrado que las personas sumidas en trance hipnótico presentan un grado elevado de insensibilidad al dolor . "Los pacientes que sólo permiten que los llevemos a un grado de profundidad leve logran apenas una mayor tolerancia al dolor que en la vigilia, pero si el hipnotizador es competente esa tolerancia puede aumentar hasta un 40%".

Muchas historias y fantasías se han tejido en torno a la hipnosis. ¿Quién no ha visto esos espectáculos donde alguien es ridiculizado y obligado a hacer cosas vergonzosas, para luego ser despertado en un gran estado de confusión? Pues bien: los especialistas aseguran que la hipnosis clínica -bautizada así para enfatizar su uso por parte de profesionales de la salud - nada tiene que ver con esas exhibiciones.

"La hipnosis es un método seguro , que le permite al paciente desarrollar conductas que benefician su salud y lo ayudan a controlar el dolor. En trastornos de ansiedad y angustia, en disfunciones sexuales y en ataques de pánico hay resultados inmediatos", asegura Malvezzi Taboada .

En muchos casos, la hipnosis funciona como complemento de tratamientos convencionales , sobre todo en el caso de las patologías orgánicas. "Es peligroso tapar el dolor cuando no se sabe de dónde viene; el diagnóstico médico debe ser claro antes de empezar", advierte Losinno. "No hay que perder de vista que no es magia, no es una panacea. Es sólo un buen bisturí, un instrumento muy valioso que favorece un estado de lucidez que no se logra en vigilia y que puede resultar muy beneficioso para resolver algunos problemas." Nada más, nada menos .

Georgina Elustondo.
gelustondo@clarin.com

lunes, septiembre 15, 2008

Banda Virtual Gástrica Ajustable (BVGA)

El cerebro, las neuronas no distinguen entre lo que está sucediendo en las imágenes de una fantasía hipnótica y una experiencia real. A partir de esta premisa es posible instalar en trance hipnótico la banda virtual gástrica ajustable a pacientes que manejan ansiedad con la comida, tienen sentimientos de culpa cada vez que comen o realizan atracones. Regularmente estos hábitos vienen acompañados de una mala autoimagen, y por ende baja autoestima.

Después de la intervención el paciente recibe una reprogramación para comer conscientemente. A partir de ese momento, cada noche, escucha por espacio de veintiocho días una grabación que le reafirma en la reprogramación a fin de instaurar los nuevos hábitos. Con pacientes disciplinados que siguen todo el protocolo los resultados son realmente contundentes.

La banda gástrica en el quirófano

La banda gástrica ajustable se desarrolla en Suecia hacia el año 1985 desde ese momento se viene instalando en todo el mundo para tratar la obesidad severa. Hoy no es necesario abrir el abdomen para su implantación, se realiza a través de laparoscopia.

El objetivo de la banda es reducir la capacidad del estómago, limitar la cantidad de alimento que se ingiere y retardar el vaciado del estomago, de tal forma se pierde peso. Se coloca alrededor de la parte superior, que queda dividido en dos partes.

Mediante este procedimiento el paciente puede perder entre el 40 y el 60% del exceso de peso. No obstante el paciente debe participar activamente adoptando unos nuevos hábitos alimenticios y de estilo de vida.

Los riesgos de complicaciones por la colocación de la banda ajustable son bajos, puede producir complicaciones que incluyen los riesgos asociados con los medicamentos y métodos utilizados en el procedimiento quirúrgico.

Cabe la posibilidad de que aparezca una infección ya sea en la zona del puerto o reservorio de inyección o en la cavidad abdominal, y en algunos casos la banda gástrica puede iniciar una migración al interior del estómago. En estas circunstancias puede ser necesario volver a operar y en algunos casos incluso retirar la banda, o el puerto. La mayoría de complicaciones relacionadas con la migración se producen por no seguir con los lineamientos alimentarios: beber alcohol, comer demasiados condimentos y por haberse inyectado demasiado líquido en la BGA, con lo que se aplica demasiada presión sobre la pared del estómago. Este problema ha quedado básicamente resuelto, al colocar solo la cantidad mínima necesaria en el balón, no tomar bebidas alcohólicas y seguir con las recomendaciones alimentarías; de esta forma se mantiene baja la migración de la banda.

La banda podría deslizarse hacia abajo agrandando excesivamente la bolsa gástrica (la parte del estómago que queda por encima de la banda) con lo cual el paciente comerá de más o bien hacia arriba haciendo que el paciente no pueda ingerir alimentos; en cuyo caso habría que volver a operar para reubicar la banda con el fin de garantizar una adecuada pérdida de peso.

En el caso remoto de que alguno de los casos anteriores se presente, tenga en cuenta que son situaciones que se pueden corregir fácilmente.

Procedimiento

El procedimiento generalmente se lleva a cabo en el hospital o en un centro quirúrgico ambulatorio, bajo anestesia general (mientras el paciente está inconsciente y sin dolor). Sin embargo, este procedimiento también se puede hacer con anestesia local, en el cual solamente se insensibiliza el área afectada para la cirugía y le permite al paciente estar despierto.

El cirujano hace una pequeña incisión debajo del ombligo e inserta una aguja en el área. Luego, inyecta dióxido de carbono en el área para ayudar a mover la pared abdominal y cualquier órgano, creando así un espacio más grande para trabajar. Esto le permite al cirujano una mejor visualización del área.

Se inserta un tubo a través de la incisión en el área abdominal, el cual lleva una videocámara diminuta que se utiliza para observar el interior del cuerpo. Posteriormente, se inserta un laparoscopio de tal manera que el médico pueda observar la pelvis y el abdomen. Así mismo, se pueden hacer otras incisiones pequeñas en caso de necesitarse otros instrumentos para lograr una mejor visualización de ciertos órganos.

Fuente : Diego Lozano MD. Medico especialista en Cirugía General, Laparoscopia y de la Obesidad




viernes, septiembre 05, 2008

EFICACIA Y APLICACIÓN DE LA HIPNOSIS CLÍNICA -

POR: Guy H. Montgomery, Ph.D. y Julie B. Schnur, Ph.D.
Integrative Behavioral Medicine Program. Department of Oncological Sciences. Mount Sinai School of Medicine (EE.UU.)
Traducción: Elena Mendoza.
Revisión Técnica: Dra. Begoña Espejo (Universitat de València, España).

La hipnosis es una técnica potente para la mejora de la calidad de vida de una gran variedad de pacientes. Sin embargo, es frecuente que tanto pacientes como terapeutas tengan creencias erróneas que dificultan que la hipnosis clínica se utilice más. El presente trabajo disipa estas creencias erróneas, destaca la eficacia clínica de la hipnosis y la investigación de vanguardia, y argumenta en favor de un uso más extendido de esta técnica terapéutica adjunta.
Hypnosis is a powerful technique for improving quality of life for a wide variety of patients. Unfortunately, misconceptions about hypnosis are too often held by patients and therapists alike, possibly preventing greater use of clinical hypnosis. The present paper dispels these misconceptions, highlights clinical effectiveness of hypnosis and cutting edge research, and argues for more widespread use of this adjunctive therapeutic technique.

Traducción: Elena Mendoza.
Revisión Técnica: Dra. Begoña Espejo (Universitat de València, España).

INTRODUCCIÓN

Las técnicas terapéuticas pueden utilizarse en diversos contextos y circunstancias para mejorar la vida de los pacientes, y la hipnosis, como tal, no es una excepción. En revisines meta-analíticas la hipnosis se ha mostrado consistentemente como una técnica beneficiosa para pacientes con una amplia variedad de problemas físicos y psicológicos. (Kirsch, Montgomery, & Sapirstein, 1995; Montgomery, David, Winkel, Silverstein, & Bovbjerg, 2002a; Montgomery, DuHamel, & Redd, 2000; Smith, Glass, & Miller, 1980). Sin embargo, parece que también las concepciones erróneas sobre la hipnosis son comunes y, quizás como resultado de ello, la técnica se puede estar utilizando menos en detrimento de los pacientes. En este trabajo se pretende lo siguiente: 1) describir y definir la hipnosis; 2) tratar algunos datos relevantes de su eficacia clínica; 3) sugerir áreas adicionales de investigación futura sobre hipnosis; y 4) extraer conclusiones basadas en la literatura existente.

LA HIPNOSIS Y SU USO

Según la evidencia empírica disponible (Kirsch et al., 1995; Montgomery et al., 2002; Montgomery et al., 2000a; Patterson & Jensen, 2003; Rhue, Lynn, & Kirsch, 1993; Smith et al., 1980), la hipnosis es una técnica potente en la mejora de la calidad de vida para una amplia variedad de pacientes. Aunque esta técnica se ha utilizado en la clínica durante más de cien años (Braid, 1843; Charcot, 1886; Mesmer, 1776), es importante empezar con el terreno común que proporciona una definición. En resumen, la hipnosis se ha definido como una situación o conjunto de procedimientos en los que una persona, designada como el hipnotizador, sugiere a otra persona, designada como el paciente que experimente diversos cambios en una sensación (por ejemplo, alivio del dolor), en una percepción (por ejemplo, alucinación visual), en una cognición (por ejemplo, expectativas) o en el control sobre una conducta motora (por ejemplo, levitación del brazo) (Green, Barabasz, Barrett, & Montgomery, 2004). En la clínica, el contexto hipnótico se establece generalmente mediante un procedimiento de inducción. Durante las inducciones hipnóticas, el hipnotizador guía a los pacientes a través de imágenes relajantes y tranquilizadoras con el objetivo de ayudarles a sentirse más relajados, distraídos de los estímulos aversivos, y más abiertos a las sugestiones terapéuticas. Es importante señalar que el estar abierto a las sugestiones terapéuticas significa que los pacientes pueden estar más dispuestos a cooperar con el procedimiento de hipnosis, no que los pacientes se vuelven vulnerables de alguna manera. A la fase de inducción le sigue la fase de aplicación, en la que el hipnotizador le da sugestiones al paciente. Estas sugestiones pueden ser referidas a que el paciente experimenta cambios en procesos sensoriales o cognitivos, en la fisiología (por ejemplo, ritmo cardíaco) o en la conducta (Green et al., 2004). Por ejemplo, son comunes en la literatura las sugestiones para reducir el dolor o el estrés, y para incrementar la vitalidad y la sensación de eficacia personal (para más detalles, véase Rhue et al., 1993. Para un texto de muestra de una inducción breve, véase Rhue et al., 1993).

Las inducciones por relajación no deben considerarse como el único modo de llevar una sesión de hipnosis. Hay mucha variedad de inducciones y todas ellas son exitosas por igual. Por ejemplo, se ha demostrado que una inducción físicamente activa, como pedalear en una bicicleta estática, puede ser eficaz (Bányai, Zseni, & Túry, 1993; Malott, 1984). El modelo de inducción mencionado más arriba (Rhue et al., 1993) debe considerarse como una inducción común que se puede adaptar a una amplia variedad de contextos clínicos incluyendo las sugestiones adecuadas al beneficio del paciente. Por ejemplo, se podría sugerir energía y vitalidad a un paciente deprimido o cansado, apetito a un paciente con repugnancia a la comida o alivio del dolor a un paciente que ha sido operado.

Es frecuente que los pacientes tengan miedos y concepciones erróneas sobre la hipnosis basados en lo que han leído o visto en la televisión, en el cine o en espectáculos llevados a cabo con propósitos de entretenimiento. En los medios populares se da una imagen errónea de la hipnosis como un recurso para controlar la mente, como un medio de recuperar recuerdos perdidos e incluso como un inductor de la conducta criminal. Por tanto, desde las perspectivas clínica y ética, antes de la primera sesión con hipnosis es crucial llevar a cabo lo siguiente: educar al paciente sobre lo que es la hipnosis, desmitificar esta técnica, disipar los mitos y hablar sobre aquellos miedos potenciales sobre la hipnosis. Este enfoque es similar al que un clínico utiliza para presentar a los pacientes cualquier intervención médica o psicológica.

Un mito muy común que suelen tener los pacientes es que la hipnosis es algo que se les hace a ellos en vez de algo que ellos pueden hacer por sí mismos. Este mito no es cierto; los pacientes tienen que ser participantes activos en sus sesiones de hipnosis para que ésta sea eficaz. Las palabras del hipnotizador no son mágicas ni el hipnotizador tiene el poder de controlar al paciente. La hipnosis no es más mágica que cualquier otra técnica psicoterapéutica. La participación y atención del paciente es un componente activo en el éxito de la intervención. Un segundo mito es que las personas pueden perder el control de sus acciones cuando están hipnotizadas y que el hipnotizador puede hacerles decir o hacer lo que él quiera. Esto tampoco es cierto. Los pacientes pueden ignorar las sugestiones que les da el hipnotizador si así lo desean. Un tercer mito es que durante la hipnosis, el paciente se sentirá particularmente diferente. Esto podría ser así, pero sólo cuando los pacientes esperan adoptar ese papel de buenos sujetos hipnóticos (Kirsch, 1985; Rhue et al., 1993). Por ejemplo, si se tiene la expectativa de sentirse somnoliento durante hipnosis, es probable que uno se sienta de este modo (Kirsch, 1990). Sin embargo, la mayoría de las personas, cuando están hipnotizadas, tienden a sentirse como que están focalizando su atención y concentración en las sugestiones del hipnotizador. Un cuarto mito es que las personas hipnotizadas no podrán "salir" de la hipnosis cuando así lo deseen. Este mito, así como el anterior, está basado en una concepción de la hipnosis anticuada en la que se define a esta técnica como un poderoso estado de trance (Kirsch, & Lynn, 1995). Sin embargo, los pacientes son participantes activos en su tratamiento y pueden continuar o dejar una sesión de hipnosis cuando quieran. Un quinto mito es que después de la sesión de hipnosis los pacientes no podrán recordar nada sobre la misma. La amnesia post-hipnótica que experimentan algunos sujetos se da en circunstancias especiales, por ejemplo, cuando el hipnotizador sugiere la amnesia y el paciente no rechaza la sugestión. La amnesia post-hipnótica es más frecuente en el ámbito de la investigación experimental que en el clínico (Rhue et al., 1993). En la práctica clínica, es frecuente animar a los pacientes a recordar sus sesiones para que puedan utilizar las técnicas de hipnosis por sí mismos y lograr los beneficios terapéuticos que les ayuden a resolver su problema. La hipnosis no es un medio de eliminar recuerdos. Un sexto mito es que la hipnosis sólo funciona con pacientes que puntúan alto en sugestionabilidad hipnótica (Hilgard, Weitzenhoffer, Landes, & Moore, 1961; Weitzenhoffer & Hilgard, 1962). Los meta-análisis indican que esto no es así, y que la hipnosis es una técnica que la mayoría de las personas pueden hacer por sí mismas para mejorar su bienestar. Por ejemplo, un meta-análisis mostró que el 89% de los pacientes de cirugía tratados con hipnosis se beneficiaron del tratamiento respecto al grupo control en la mejora de los efectos secundarios de la cirugía (por ejemplo, dolor, malestar, náuseas) (Montgomery et al., 2002a). También algunos investigadores han demostrado que la sugestionabilidad hipnótica puede aumentarse mediante manipulaciones experimentales. Esto contradice a la visión de la sugestionabilidad hipnótica como un rasgo inmutable (Vickery & Kirsch, 1991; Wickless & Kirsch, 1989). Por tanto, bajo las condiciones y circunstancias adecuadas parece que la mayoría de los pacientes deberían poder beneficiarse de la hipnosis.

Un mito frecuente desde la perspectiva del terapeuta es que éste debe tener una formación especial para ser hipnotizador. Esto no es así. Tal como indica Kirsch (1990), cualquier psicólogo que esté acostumbrado a llevar a cabo protocolos de relajación o ejercicios de respiración puede utilizar hipnosis con los clientes. Dicho de otra manera, la hipnosis se puede considerar simplemente como una técnica más en el haber terapéutico del clínico. En general, si un terapeuta tiene la formación necesaria para trabajar de forma eficaz y ética en el contexto clínico, también tendrá la formación necesaria para utilizar hipnosis (Kirsch, 1990; Rhue et al., 1993). Sin embargo, aquellos clínicos que quieran aprender más sobre esta técnica, pueden aprovechar la formación especializada que aportan distintas organizaciones nacionales e internacionales (por ejemplo, Society for Psychological Hypnosis (Division 30 of the American Psychological Association); Society for Clinical and Experimental Hypnosis).

Debido a su fácil implementación y su eficacia demostrada clínica y empíricamente, la hipnosis se ha aplicado a una cantidad casi ilimitada de problemas físicos y psicológicos. En estas situaciones, la hipnosis se suele utilizar como una técnica adjunta eficaz en combinación con otras terapias. Se utiliza muy poco como una terapia por sí sola (Kirsch et al., 1995; Rhue et al., 1993). Por ejemplo, la hipnosis se ha utilizado con eficacia en pacientes con cirugía como un adjunto a los analgésicos y anestésicos farmacológicos, pero no para sustituir estos agentes (Montgomery, Weltz, Seltz, & Bovbjerg, 2002b). Del mismo modo, la hipnosis se ha utilizado como un complemento a las técnicas cognitivo-conductuales para ayudar en la pérdida de peso (Kirsch, 1996; Kirsch et al., 1995), pero no como un tratamiento para bajar de peso en sí mismo. Una búsqueda reciente en la base de datos PsycINFO dio como resultado 11.000 artículos sobre hipnosis, lo cual indica la gran cantidad de investigación sobre los fenómenos hipnóticos así como su amplia aplicación. El objetivo del presente trabajo no es hacer una revisión de esta vasta literatura, sino concentrarse en algunas áreas clínicas en las se ha demostrado con más consistencia la eficacia de la hipnosis.

EFICACIA DE LA HIPNOSIS

Hoy en día, la hipnosis es un área de investigación activa y dinámica. Tal como se ha dicho más arriba, la hipnosis se utiliza como un adjunto a otros tratamientos para controlar tanto síntomas físicos como psicológicos, demostrando ser un medio eficaz para mejorar la calidad de vida de muchos pacientes. Por ejemplo, la hipnosis se ha utilizado eficazmente con pacientes de cáncer, pacientes de cardiología, de cirugía, pacientes con el síndrome del colon irritable, con el trastorno de estrés post-traumático, pacientes con ansiedad y fobias y pacientes obesos (Calvert, Houghton, Cooper, Morris, & Whorwell, 2002; Cardeña, 2000; Kirsch, 1996; Kirsch et al., 1995; Montgomery et al., 2000; Redd, Montgomery, & DuHamel, 2001; Rhue et al., 1993; Simren, Ringstrom, Bjornsson, & Abrahamsson, 2004). La hipnosis se utiliza frecuentemente para controlar síntomas similares en esta variedad de pacientes (por ejemplo, dolor, malestar). Por lo tanto, la revisión que presentamos se centrará en estos síntomas y no en las distintas poblaciones de pacientes. En la mayoría de los casos, la aplicación clínica de la hipnosis para el control de los síntomas (por ejemplo, dolor) es similar en distintos grupos (por ejemplo, dolor de espalda, dolor de quemadura).

Quizás la mejor evidencia de la eficacia de la hipnosis proviene de la literatura sobre dolor. La hipnosis, llamada hipnoanalgesia en este caso concreto, ha demostrado de forma consistente reducir, y en algunos casos eliminar, tanto el dolor inducido experimentalmente como el clínico (Montgomery et al., 2000; Montgomery et al., 2002a). En un meta-análisis centrado en el uso de la hipnosis para el control del dolor se encontró una media de un 75% de pacientes que se beneficiaron respecto a los controles (Montgomery et al., 2000). Aunque la evidencia del control del dolor mediante hipnosis es la más sólida en contextos agudos como el dolor que sigue a la cirugía (Montgomery et al., 2002a), está creciendo la evidencia de que la hipnosis es también eficaz para el manejo del dolor crónico (Patterson et al., 2003). Además de su eficacia en el manejo del dolor, la hipnosis también ha mostrado ser un componente de tratamiento eficaz para problemas como náuseas en pacientes de cáncer tratados con quimioterapia (Redd et al., 2001) y en pacientes obesos (Kirsch et al., 1995), en el ámbito físico, y en problemas como ansiedad, malestar y depresión, en el ámbito psicológico (Bryant, Guthrie, Moulds, Nixon, & Felmingham, 2003; Ellsmore, 2001; Evans & Coman, 2003; German, 2004; Montgomery et al., 2002a; Montgomery et al., 2002b; Schoenberger, 2000; Yapko, 2001) En conjunto, estos datos apoyan la capacidad de la hipnosis como un adjunto para mejorar síntomas aversivos. Sin embargo, esto es sólo una pequeña muestra de la literatura disponible. Animamos a los lectores interesados en el uso de la hipnosis en un tema específico a que revisen la literatura sobre ese tema.

La evidencia reciente sugiere que la hipnosis puede incluso afectar a un rango más amplio de resultados. Además de los efectos descritos más arriba, también están surgiendo una serie de estudios con un N pequeño sobre la capacidad de la hipnosis para aumentar el funcionamiento inmune (Bakke, Purtzer, & Newton, 2002; Kiecolt-Glaser, Marucha, Atkinson, & Glaser, 2001; Wood et al., 2003). Aunque tales hallazgos tienen que ser replicados y ampliados, es importante el haber observado que la hipnosis, bajo circunstancias adecuadas, puede afectar la función inmune. Es raro que las intervenciones psicológicas tengan efectos sobre medidas estrictamente fisiológicas, y, por lo tanto, un pequeño tamaño del efecto sobre la función inmune es fascinante y con importantes implicaciones clínicas.

ÁREAS ADICIONALES DE INVESTIGACIÓN

Además de la literatura clínica en desarrollo sobre la eficacia de la hipnosis en el control de síntomas, hay por lo menos tres áreas en la investigación sobre la hipnosis que son muy prometedoras: estudios de los cambios cerebrales asociados a la hipnosis; estudios de los mecanismos psicológicos de los efectos hipnóticos; y estudios de costo-eficacia.

A medida que la tecnología de imágenes del cerebro mejora, los estudios proveen de más información sobre los cambios en el cerebro asociados con la hipnosis y las sugestiones hipnóticas. Por ejemplo, Rainville y sus colaboradores (Rainville, Hofbauer, Bushnell, Duncan, & Price, 2002) encontraron datos con la tomografia por emisión de positrones (PET) que apoyan la existencia de cambios en el córtex cingulado anterior, el tálamo y el tallo cerebral ponto-mesencefálico asociados a los procedimientos de hipnosis. Kosslyn y sus colaboradores (Kosslyn, Thompson, Costantini-Ferrando, Alpert, & Spiegel, 2000) encontraron diferencias hemisféricas en el flujo de sangre asociadas al procesamiento del color y la hipnosis utilizando la PET. Estos datos están mejorando la comprensión de lo que ocurre en el cerebro cuando se dan inducciones y sugestiones hipnóticas, y pueden aportar metodologías mejores para perfeccionar sus aplicaciones. Sin embargo, hay que ser cauteloso antes de definir la hipnosis como estos cambios cerebrales observados mediante la PET. Esta conclusión sería prematura ya que estos estudios carecen de grupos control, se centran en los participantes que puntúan alto en sugestionabilidad hipnótica, y/o se basan en diseños de N pequeño.

Además de los estudios de imágenes cerebrales, los autores han estudiado también los mecanismos de los efectos hipnóticos desde perspectivas psicológicas. Por ejemplo, la visión socio-cognitiva de la hipnosis describe los efectos de la hipnosis como el resultado de las expectativas y el funcionamiento del rol social (Spanos, 1991). Por otra parte, la teoría de la neo-disociación incluye tanto aspectos del desarrollo como interactivos para describir las diferencias individuales de larga duración en la sugestionabilidad hipnótica, así como los cambios agudos debidos a la hipnosis (Hilgard, 1991). Es importante señalar que los estudios que describen cambios cerebrales asociados con la hipnosis y los que investigan los mecanismos psicológicos de la hipnosis no están de más. Como en cualquier otra conducta (hablar, imaginarse cosas), se esperaría que hubiera correlatos neurológicos de los efectos hipnóticos observados.

El estudio del costo-eficacia es un área interesante que está empezando a recibir atención en la literatura de hipnosis. Quizás el mejor ejemplo publicado de este tema es el trabajo de Lang y Rosen (2002). En los análisis que realizaron de 161 pacientes de intervención radiológica, informaron que el coste asociado con los procedimientos de intervención radiológica era, como promedio, de 338 dólares menos por caso cuando se utilizaba la hipnosis como procedimiento adjunto para controlar el dolor y el malestar. Estos datos muestran que la hipnosis no sólo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que también puede mejorar el estatus financiero de la institución. Es probable que estos datos de costo-eficacia aceleren la incorporación de la hipnosis del protocolo de investigación clínica a una parte importante de la atención clínica estándar.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

Aunque muchos pacientes y terapeutas tienen concepciones erróneas sobre la hipnosis, los datos empíricos apoyan de manera consistente la eficacia de la hipnosis como un procedimiento adjunto para controlar una amplia variedad de síntomas. Esto no implica que la hipnosis deba sustituir las terapias existentes, sino que debería incorporarse con más frecuencia a la atención clínica para mejorar los resultados obtenidos por los pacientes.

Es interesante señalar que, a diferencia de muchas terapias farmacológicas, las intervenciones conductuales como la hipnosis cuentan con un "efecto secundario beneficioso". Esto es, una vez que los pacientes han aprendido las técnicas de hipnosis, las pueden utilizar para otros problemas (Carey & Burish, 1988; Redd et al., 2001). Por ejemplo, un paciente que haya aprendido a utilizar la hipnosis para controlar el dolor post-quirúrgico puede utilizarla más tarde para controlar un dolor de cabeza. Aunque los clínicos reconocen que se puede dar esta generalización positiva, su investigación en la literatura es casi inexistente. Un estudio que documentó esta ventaja señaló que los pacientes que habían aprendido a utilizar una intervención de relajación grabada para controlar los efectos secundarios del tratamiento del cáncer, también la utilizaban para tratarse el insomnio, la ansiedad generalizada y los dolores de cabeza (Burish, Vasterling, & Carey, 1988). Otro estudio reciente informó que los pacientes seguían utilizando y beneficiándose de la hipnosis hasta 5 años después de la consulta inicial (Gonsalkorale, Miller, Afzal, & Whorwell, 2003). Esta evidencia sugiere que el hecho de que los pacientes hagan este uso de la intervención puede llevar a mejoras de larga duración en diversos síntomas, lo cual lleva a su vez a una mejora en la calidad de vida. Es necesaria la realización de futuros trabajos sobre esta área para comprenderla mejor y así intensificar estos efectos.

En general, la hipnosis es una intervención eficaz para el control de síntomas, puede tener ventajas de larga duración y no presentar ningún efecto secundario específico. Desde tanto desde la perspectiva de ambos, paciente e institución, la hipnosis puede estar siendo infrautilizada en el ámbito clínico. La investigación futura sobre la eficacia clínica, los mecanismos subyacentes psicológicos y fisiológicos, y el costo-eficacia de la hipnosis perfeccionará la práctica y la comprensión científica de esta técnica simple pero potente.

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