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sábado, abril 09, 2016

Salud y felicidad





“La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre.”
Carl Gustav Jung

En el modelo explicativo integral del ser humano, defendido desde hace milenios por la filosofía oriental y bastante aceptado en occidente, por avalarlo ya investigaciones científicas fíables, se contempla al hombre como una compleja red de dimensiones que interactúan entre sí: la emocional, la física, la mental, la social, la familiar y hasta la espiritual.

La respuesta biológica del organismo a los conflictos emocionales no resueltos, se convierten en una vía de esperanza para la sanación, siempre que se lean con conciencia esos mensajes que los síntomas y las enfermedades nos revelan. Digamos que el cuerpo le presta su voz al alma para que exprese sus heridas. Atender a esa llamada nos compromete a realizar un esfuerzo de transformación, pero la sordera puede costarnos realmente la vida.

Si tuviésemos que escribir una simple fórmula para la salud, en ella incluiremos dos elementos: el amor y la seguridad. Con desamor y miedo el organismo humano se debilita, se desgasta, se bloquean los sistemas de crecimiento y reparación, bajan las defensas y sobreviene la enfermedad.

¿Te has preguntado alguna vez qué emociones acompañaron los días previos a tu último catarro? ¿Qué pasa con tus relaciones cuando tu piel se enferma? ¿Cuál fue el mensaje que no quisieras haber oído antes de aquella molesta otitis que padeciste? ¿Qué te callaste o qué no debiste decir cuando tuviste faringitis? ¿A qué temes de día cuando padeces bruxismo de noche? ¿O qué te tiene tan alerta de lo que te rodea cuando padeces insomnio? ¿Cuánta rabia guardaste para enfermar tu hígado? ¿A quién hubieses mordido mientras optabas por complacer viendo como las caries hacías mella en tu dentadura?…

Como escribió el Dr. Edward Bach “La verdadera salud es felicidad, una felicidad muy fácil de seguir porque es la felicidad de las cosas pequeñas; hacer las cosas que realmente nos gusta hacer, estar con las personas que realmente nos agradan.”


http://planosinfin.com/

jueves, abril 09, 2015

EL TRABAJO, CON O SIN EGO - Echkart Tolle


"A mayor conocimiento menos ego, a menor conocimiento mas ego" Einstein


La mayoría de las personas experimentamos momentos de ausencia del ego. Quienes sobresalen verdaderamente en lo que hacen pueden trabajar casi completamente liberados del ego. Quizás no lo sepan, pero el trabajo se convierte para ellos en una práctica espiritual. La mayoría de ellos están presentes mientras realizan su trabajo y vuelven a un estado de inconsciencia relativa en su vida privada. Eso significa que su Presencia se limita transitoriamente a un aspecto de sus vidas. He conocido maestros, artistas, enfermeros, médicos, científicos, trabajadores sociales, camareros, dueños de empresa y vendedores que realizan su trabajo admirablemente sin buscar retribuciones egoístas y respondiendo plenamente a cualquier cosa que el momento les exija. Son uno con lo que hacen, uno con el Ahora, uno con las personas a quienes sirven o con las actividades que realizan. La influencia que esas personas ejercen sobre los demás va mucho más allá de su función. Hacen que se empequeñezca el ego de todas las personas que entran en contacto con ella. Hasta quienes poseen egos pesados a veces aflojan, bajan la guardia y dejan de representar sus personajes cuando se relacionan con esas personas. No sorprende que quienes abandonan su ego mientras trabajan tienen un éxito extraordinario en lo que hacen. Todas las personas que trabajan en la unicidad contribuyen a construir la nueva tierra.

También he conocido a muchas personas que son técnicamente buenas en lo que hacen pero cuyo ego interfiere permanentemente en su trabajo. Solamente ponen una parte de su atención en lo que hacen, mientras que la otra parte está fija en sí mismas. Su ego les exige reconocimiento personal y desperdician energía en resentimientos cuando no reciben suficiente (y nunca nada les basta). "¿Esa otra persona ha recibido más reconocimiento que yo?" O tienen su atención puesta en el dinero o el poder, y su trabajo no es más que un medio para esa finalidad. El trabajo que se convierte solamente en un medio para alcanzar una finalidad, no puede ser de alta calidad. Cuando surgen obstáculos o dificultades, cuando las cosas no marchan según lo previsto, cuando otras personas o circunstancia no ayudan o cooperan, en lugar de estar en unidad con la nueva situación y responder a las exigencias del momento presente, reaccionan contra la situación y, por tanto, se separan de ella. Hay un "yo" que se siente personalmente ofendido o resentido, y es enorme la cantidad de energía que se quema en protestas o enojos, la cual podría utilizarse para resolver la situación si el ego no la estuviera desperdiciando. Lo que es más, esta "antienergía" crea obstáculos nuevos y más oposición. Muchas personas son realmente su propio peor enemigo.

Muchas personas, sin saberlo, sabotean su propio trabajo cuando retienen información o ayuda, o tratan de obstaculizar a las demás personas para impedir que tengan más éxito o reciban más crédito que "yo". La cooperación es ajena al ego, salvo cuando hay una motivación oculta. El ego no sabe que mientras más incluye a los demás, mejor fluyen las cosas y más fácilmente recibe todo lo que anhela. Cuando damos poca o ninguna ayuda a los demás o levantamos obstáculos en su camino, el universo, a través de las personas y de las circunstancias, nos priva de ayuda al habernos desconectado del todo. El sentimiento de carencia que se anida en las profundidades del ego le hace reaccionar frente al éxito de los demás como si ese éxito "me lo hubieran arrebatado a mi". No sabe que el resentimiento por el éxito de los demás limita sus propias posibilidades. A fin de atraer el éxito es necesario acogerlo donde quiera que ocurra.


Eckhart Tolle 

martes, abril 07, 2015

Ser espiritual




Luego de haber transitado diferentes caminos; luego de haber buscado afuera las respuestas a las preguntas más profundas; luego de haber creído que había un único camino que llevaría a la verdad, muchas personas comienzan a detener su búsqueda. Comienzan a preguntarse internamente y necesitan plasmar todo lo aprendido en su alrededor.

Hoy hay un mensaje para nosotros y es la tierra la que habla, ella necesita espiritualizarse y lo hace a través nuestro.

¿Qué es ser espiritual? No se es espiritual solo durante una hora del día cuando realizamos alguna técnica que nos armoniza internamente.
Ser espiritual es llevar nuestro Espíritu, nuestra Conciencia, a cada cosa, a cada acto, a cada momento de nuestra existencia.
Qué bello es meditar al atardecer, o comenzar el día en agradecimiento y veneración, pero todo esto pierde fuerza y poder si solo se realiza en un determinado momento; si tiene un principio y un fin.
Como humanos debemos aprender a vivir nuestro día a día de manera espiritual. Habrá técnicas, formas e ideas que nos ayudarán a conectarnos en algún momento, sin embargo esta es solo una puerta de todas las que podemos abrir. Y la llave que abrirá esta, y todas las demás puertas, está dentro nuestro. Es nuestra Conciencia.

Vivir conscientemente cada día espiritualiza nuestra vida. No hay un momento para ser espirituales, no hay un lugar determinado, ni un principio ni un final en el tiempo. Siendo Conscientes de nuestros actos y nuestra forma de vivir, nos convertimos en Seres Espirituales.

La humanidad ha pasado por diferentes periodos evolutivos a través del tiempo. Ha pasado momentos de represión, persecución y miedo. Hoy, la humanidad está libre, y necesita aprender a vivir esta libertad.
Hay mucha información sobre lo que somos, sobre nuestros orígenes y nuestras energías. Toda esa información es valiosa, pero muchas veces la información nos paraliza. Necesitamos encontrar el equilibrio entre el saber y el hacer. Entre la teoría y la práctica. Entre el cielo y la tierra.
Nuestro desafío en esta época es no estancarnos en el mensaje espiritual, en la mera información, en hablar y hablar. Nuestro desafío es trascender la teoría para poder plasmar en nuestra vida cotidiana, la esencia de cada palabra que llegue a nosotros.
Hoy nuestro desafío es aprender a ser espirituales en la acción.

La tierra necesita de nosotros. Necesita conciencia y amor en cada acto cotidiano.
Cuanto más llevamos conciencia a lo cotidiano, más se abrirá el canal espiritual. Cada vez habrá algo más que descubrir, no habrá límites. Sin embargo si sólo creemos que la espiritualidad se hace en algún momento en especial, sin saberlo forjamos un límite.
Nuestro camino será de bendiciones, de luz y de claridades infinitas, si en nuestros actos ponemos el Espíritu.

Transfórmalo todo en un ejercicio espiritual

¿Cómo convertimos nuestra vida cotidiana en una vida espiritual?
Viviendo en paz, en armonía y calma interior.
Comienza tu día en paz, sin apuros. Por la mañana, si debes despertarte a una hora determinada, pon el reloj diez minutos antes. Abre los ojos de forma consciente, tranquila, dale permiso y tiempo a tu alma a que se haga presente en tu día. Agradece que estás vivo, que un día nuevo se abre y cosas inesperadas y bellas sucederán. Luego levántate y no pierdas esta conexión.
Has todo tranquilo, paso a paso. Toca el agua, el pan, mira tu casa, el sol, la mañana, y respira profundo. Respira la vida.
Cuantas bendiciones vives y vivirás!
Camina conscientemente. Saluda a tus hijos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo de forma amorosa y consciente. Mira con amor a tu alrededor.
Transfórmalo todo en un ejercicio espiritual.
Esto es poner conciencia cada día.

Comunícate con la Divinidad a través de las cosas que tocas, de la comida que te nutre, de la mirada de las personas que te rodean, de la sonrisa de un niño o del perfume de una flor. Comunícate contigo mismo siendo consciente de tu vida, transformándolo todo en bendición.

Muchas personas se sienten encerradas, presas de sus trabajos o de alguna situación vital. Muchas otras también, viven en una monotonía constante, sintiéndose apagadas y tristes.
Todo puede transformarse. Somos capaces de cambiar cualquier situación que vivamos. No hay algo en nuestra vida que no tengamos el poder para cambiar. Si estuviéramos obligados a vivir algo por no tener la capacidad de cambiarlo, no sería equilibrado.

Si estamos viviendo cotidianamente algo que no nos hace feliz, que no nos da plenitud, somos responsables de ello. Es ahora el momento de ser felices, no será mañana luego de que finalice algo, o esperar a que un hecho esperado suceda, o cuando llegue una fecha esperada. Es ahora el momento. Si quieres comenzar a vivir en plenitud, comienza ahora. Date la oportunidad de cambiar, dale espacio al cambio.

Cuando estamos abiertos a lo nuevo, bendiciones aparecen. Conocemos nuevas personas, nos hacemos nuevos amigos, aparecen nuevas oportunidades laborales. Los problemas comienzan a resolverse.

No cierres tu puerta a esto, ponle conciencia a tu vida, a tu situación actual. Comienza sintiendo posible un cambio. Deshazte de la monotonía y las respuestas mecánicas. Obsérvate. ¿Quieres cambiar? ¿Quieres transformar tu vida?
A menudo sucede que las personas están tan aferradas e identificadas con sus problemas y conflictos que terminan necesitándolos. ¿De qué hablarán si no hablan de sus problemas? ¿Qué harán en el tiempo que antes ocupaban quejándose de ellos?

Lamentablemente muchas personas se han hecho tan adictas a sus problemas que no permiten que el cambio suceda. Inconscientemente buscan mantenerlos, incluso a veces crean situaciones que alimentan y reafirman lo desdichados que son.
Rompe con esos patrones. Mereces ser Feliz. Abre los ojos al mundo. Deja entrar la Luz a tu vida.

Si nos permitimos cambiar, o simplemente ver una posibilidad de cambio, le estamos enviando al Universo un mensaje. Le estamos diciendo: “¡Si, ayúdame, ofréceme eso que necesito para ser feliz!”. Llegará. No será un milagro, será la realidad creada por ti mismo, creada por tu conciencia.

Vive día a día espiritualmente. Haz actividades que nutran tu alma.
¿Alguna vez has amasado el pan? ¿Le has dado de comer a los pájaros? ¿Te has sentado sobre las raíces de un gran árbol? ¿Te has regalado un libro? ¿Te has dado un tiempo de silencio y contemplación?

Es ahora el momento. Has eso que quieres. Y si quieres algo que crees no tener las herramientas para conseguirlo, deja el espacio libre para que el Universo se encargue de enviártelo.

La Energía Divina se realiza en nosotros. Si nos expandimos el Universo se expande. Si somos felices, si vivimos conscientemente cada paso, la tierra se Sana. La tierra se espiritualiza.

Convierte tu vida en una bendición, sé un ejemplo para aquellos que necesitan aprender a vivir de este modo también. Verás todo lo que el universo tiene para ti. No te limites, vive una vida mágica y agradece por ello.


Por: Nancy Erica Ortiz

lunes, julio 28, 2014

Una poderosa lista de sobria sabiduría de Gurdjieff




El maestro Gurdjieff diseñó una lista para llevar una vida mental, física y espiritualmente sana, libre y responsable.

G. I. Gurdjieff es, sin duda, uno de los místicos más influyentes del último siglo. Su filosofía, que a grandes rasgos planteaba que el hombre en términos prácticos es una máquina programada que vive en un estado de perpetua somnolencia (sí, Gurdjieff es uno de los grandes precursores del apocalipsis zombie, sólo que para él esto no era algo que iba pasar en el futuro sino que ya era el estadio general de nuestra sociedad), ha sido importante para personajes como Osho, Jodorowsky, Castaneda, Leary, Crowley y por supuesto, su gran alumno Ouspenski. Aunque Gurdjieff, en su plano más esotérico, sostenía una visión un tanto más radical (como que el ser humano es alimento para la Luna), en este caso tenemos una enseñanza moral que casi podríamos incrustar en la gran tradición del camino chino del justo proceder junto a alguien como Confucio.

Desde hace unos años se ha viralizado en la red este texto publicado en el libro El maestro y las magas, de la editorial Siruela. A continuación, 82 duras perlas que el maestro dedicó a su hija; bien leídas, constituyen un manual para desprogramarse y vivir libremente, con una responsabilidad que se debe sólo al propio espíritu.

1. Fija tu atención en ti mismo; sé consciente en cada instante de lo que piensas, sientes, deseas y haces.
2. Termina siempre lo que comenzaste.
3. Haz lo que estás haciendo lo mejor posible.
4. No te encadenes a nada que a la larga te destruya.
5. Desarrolla tu generosidad sin testigos.
6. Trata a cada persona como si fuera un pariente cercano.
7. Ordena lo que has desordenado.
8. Aprende a recibir; agradece cada don.
9. Cesa de autodefinirte.
10. No mientas ni robes; si lo haces, te mientes y robas a ti mismo.
11. Ayuda a tu prójimo sin hacerlo dependiente.
12. No desees ser imitado.
13. Haz planes de trabajo y cúmplelos.
14. No ocupes demasiado espacio.
15. No hagas ruidos ni gestos innecesarios.
16. Si no la tienes, imita la fe.
17. No te dejes impresionar por personalidades fuertes.
18. No te apropies de nada ni de nadie.
19. Reparte equitativamente.
20. No seduzcas.
21. Come y duerme lo estrictamente necesario.
22. No hables de tus problemas personales.
23. No emitas juicios ni críticas cuando desconozcas la mayor parte de los hechos.
24. No establezcas amistades inútiles.
25. No sigas modas.
26. No te vendas.
27. Respeta los contratos que has firmado.
28. Sé puntual.
29. No envidies los bienes o los éxitos del prójimo.
30. Habla sólo lo necesario.
31. No pienses en los beneficios que te va a procurar tu obra.
32. Nunca amenaces.
33. Realiza tus promesas.
34. En una discusión, ponte en el lugar del otro.
35. Admite que alguien te supere.
36. No elimines, sino transforma.
37. Vence tus miedos; cada uno de ellos es un deseo que se camufla.
38. Ayuda al otro a ayudarse a sí mismo.
39. Vence tus antipatías y acércate a las personas que deseas rechazar.
40. No actúes por reacción a lo que digan, bueno o malo, de ti.
41. Transforma tu orgullo en dignidad.
42. Transforma tu cólera en creatividad.
43. Transforma tu avaricia en respeto por la belleza.
44. Transforma tu envidia en admiración por los valores del otro.
45. Transforma tu odio en caridad.
46. No te alabes ni te insultes.
47. Trata lo que no te pertenece como si te perteneciera.
48. No te quejes.
49. Desarrolla tu imaginación.
50. No des órdenes sólo por el placer de ser obedecido.
51. Paga los servicios que te dan.
52. No hagas propaganda de tus obras o ideas.
53. No trates de despertar en los otros emociones hacia ti como piedad, admiración, simpatía, complicidad.
54. No trates de distinguirte por tu apariencia.
55. Nunca contradigas, sólo calla.
56. No contraigas deudas; adquiere y paga en seguida.
57. Si ofendes a alguien, pídele perdón.
58. Si lo has ofendido públicamente, excúsate en público.
59. Si te das cuenta de que has dicho algo erróneo, no insistas por orgullo en ese error y desiste de inmediato de tus propósitos.
60. No defiendas tus ideas antiguas sólo por el hecho de que fuiste tú quien las enunció.
61. No conserves objetos inútiles.
62. No te adornes con ideas ajenas.
63. No te fotografíes junto a personajes famosos.
64. No rindas cuentas a nadie; sé tu propio juez.
65. Nunca te definas por lo que posees.
66. Nunca hables de ti sin concederte la posibilidad de cambiar.
67. Acepta que nada es tuyo.
68. Cuando te pregunten tu opinión sobre algo o alguien, di sólo sus cualidades.
69. Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro.
70. No mires con disimulo; mira fijamente.
71. No olvides a tus muertos, pero dales un sitio limitado que les impida invadir toda tu vida.
72. En el lugar en el que habites, consagra siempre un sitio a lo sagrado.
73. Cuando realices un servicio, no resaltes tus esfuerzos.
74. Si decides trabajar para los otros, hazlo con placer.
75. Si dudas entre hacer y no hacer, arriésgate y haz.
76. No trates de ser todo para tu pareja; admite que busque en otros lo que tú no puedes darle.
77. Cuando alguien tenga su público, no acudas para contradecirlo y robarle la audiencia.
78. Vive de un dinero ganado por ti mismo.
79. No te jactes de aventuras amorosas.
80. No te vanaglories de tus debilidades.
81. Nunca visites a alguien sólo por llenar tu tiempo.
82. Obtén para repartir.

martes, junio 03, 2014

Los cuatro miedos de la vida



1. MIEDO A LA SOLEDAD

Hay dos opciones que se pueden considerar:
La primera es que el ego trabaja en su banal causa de hacerte creer que realmente estás solo, que tu estás unido a los demás, con el fin de sentirte protagonista de la vida y encontrar el reconocimiento, en todos los niveles que te imagines, en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad.

La segunda opción es que el Espíritu desea que recuerdes que eres parte de una Totalidad. Que tu siempre estás unido a la energía integradora de Dios, que se manifiesta en una llama interior que tu posees, una luz que debes expandir. Cuando le das fuerza a esa luz interior, comienzas a mirar con los ojos de tu corazón y empiezas a ser consciente de que siempre tienes compañía. Es la compañía con tu ser interior y con tu Creador Supremo. Llegarás a comprender que la soledad es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir contigo mismo; y justamente en este momento, empezarán a aparecer aquellas personas que vibrarán con tu misma sintonía e intensidad.

2. MIEDO A LA ESCASEZ

Superar el miedo a estar escaso, sin dinero u oportunidades para ser cada vez más abundante, requiere de un trabajo contigo mismo. Debes darte la oportunidad para considerar que tus emociones sientan ese “deseo de merecer lo mejor para tu vida”. El sentimiento de víctima, es una señal de que el fantasma del miedo esta invadiéndote.
Hay una palabra de siete letras que, cuando la repites, empieza a dar claridad al estado de abundancia que hoy tienes. Esta palabra es “GRACIAS”. Cuando agradeces por todo cuanto tienes en este momento y por lo que llegará a ti, comienzas a ser perceptible de todas las cosas que Dios te ofrece cada día. Gracias Dios por abrir los ojos este día de hoy, por poder respirar un día más. Gracias por la cama donde duermo, por las situaciones que parecen adversas; pero me Dejan sabiduría. Gracias Dios por la sonrisa que me regalo esa persona que no conozco. Gracias Dios por Tener trabajo, por la comida caliente, por la taza de cafe. Agradece y, en poco tiempo, todos tus deseos comenzaran a materializarse.

3. MIEDO A LA ENFERMEDAD

La enfermedad es un desequilibrio de tu estado de conciencia. Cuando empiezas a sentirte débil, está claro que perdiste tu fortaleza interior. “Enfermedad”, es una palabra compuesta del latin “in-firmus”, que significa “Sin Firmeza”.
Si comienzas a erradicar las auto-culpas, estarás dejando las cárceles del saboteo mental y te liberarás de estas ataduras.

El filosofo Platón dijo: “mente sana en cuerpo sano”. Piensa positivo respecto de ti mismo.
La enfermedad se contagia, perjudicando a otro ser, como se puede contagiar la salud.
Reconcíliate con el pasado, perdona íntimamente en tu corazón todos los sucesos de dolor y llena tu corazón de alegría, perdón y paz. Permanece también en silencio, porque Dios te hablará en este espacio de meditación.

El remedio para la enfermedad es el Amor. Te daras cuenta que, de todos los medicamentos, el amor también crea adicción. Conviértete en un “adicto al amor”, llénate de amor, ya que nadie puede otorgar lo que no tiene, da amor y recibirás a cambio amor. Estarás cada vez mas sano y lleno de vitalidad. El mundo necesita que estés saludable, para poder cumplir tu rol de ser un gestor de cambios en este planeta, que necesita curar su alma.

Si hay algo de lo que podemos estar seguros es que, cuando Dios lo disponga, partiremos de esta vida, no antes ni después. Cuando el médico nos da la primera nalgada para que comencemos a respirar, se activa la cuenta regresiva; ese tic-tac que nos indica que vamos yendo hacia el día que debamos “parar”. Es por eso que la vida es un constante “Pre-parar”, es decir, una invitación a trascender en cada instante vivido, hasta que llegue tu turno de “parar”.

4. MIEDO A LA MUERTE

Cierra tus ojos un momento e imagina que hace una semana que has muerto y que estás en el cementerio visitando tu propia tumba. Miras tu lapida y lees tu nombre, tus fechas de nacimiento y de partida de este mundo. A continuación, piensa en cual es la frase que escribiría la humanidad acerca de ti, en tu propia lapida: ¿Qué dirían de ti? Que fracasaste en muchas de las áreas de tu vida?; Que la gente agradece que hayas partido, porque les hiciste la vida amarga?; o Qué sienten profundamente tu partida y que dejaste un espacio vacío en la humanidad, que nunca nadie podrá llenar?.

¿Qué diste? ¿Qué cediste? ¿Qué donaste? ¿A quién ayudaste? ¿De qué te privaste? Escribe en un papel que es lo que deseas que quede grabado en la piedra, cuando partas de este mundo. Trabaja, día tras día, para acercarte a este enunciado que declaras.
El miedo a la muerte se supera, cuando tu meta es proyectarte en la Trascendencia de tu entrega, bondad, generosidad, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de despojarte, sin condiciones, sin esperar retribuciones, que vivirá en la memoria y los corazones de quienes hiciste contacto en la vida e hiciste felices.

Tomado de Kapulli y Temazcal, antigua sabiduría Tolteca.

lunes, junio 02, 2014

La dimensión espiritual en la psicoterapia





Existen diversas maneras de enfocar la psicoterapia o intervención terapéutica, pero la predominancia en la literatura científica de los métodos de la psicología cognitiva-conductual ha provocado que en la mayoría de ocasiones nos centremos en las dimensiones conductuales y de pensamiento de los sujetos. El éxito de la psicología positiva y de términos como la inteligencia emocional ha puesto de relevancia también la dimensión emocional del individuo y la importancia de gestionar bien las emociones para una vida equilibrada y feliz. Pero hay una dimensión, la espiritual, que si bien está presente en muchas más personas de las que podemos suponer o imaginar, queda en general bastante relegada en la psicoterapia. O bien se mete de matute, como si hubiera algo incorrecto en ello.

Pero antes de continuar, cabría preguntarse qué es la psicoterapia:

La psicoterapia (de psicología, ciencia social que estudia los pensamientos, las emociones y el comportamiento humano; y terapia, forma de intervención social que busca la mejora de la salud del paciente, cliente o consultante que la solicita) es el nombre que se utiliza para referirse al proceso terapéutico que se produce entre un psicólogo con una formación en psicología clínica y una persona que acude a consultarlo que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos y/o afectos.

Existen muy diversos marcos teóricos desde donde se puede desarrollar una psicoterapia exitosa, es decir, que lleve a un cambio positivo y duradero en la calidad de vida de quien solicita esta atención. Cada uno de estos marcos teóricos proviene de alguna “escuela” de psicología, que son las grandes escuelas de pensamiento e investigación básica a partir de las cuales se desarrollan una amplia variedad de enfoques terapéuticos basadas en los principios y pilares filosófico/científicos sobre los cuales se apoyan.

Ateniéndonos a esta definición, la dimensión espiritual de la persona cabría perfectamente dentro de una psicoterapia seria y rigurosa. Pero muchas de las escuelas psicoterapéuticas consideran la espiritualidad como una creencia personal que el sujeto elige y que no se discute. Y si bien esto es así, cada cual puede tener la creencia espiritual que quiera (o no tener ninguna), si puede usarse cuando existe como ayuda para impulsar sentimientos de trascendencia personal. Sin que nos tiemble el pulso ni tengamos que cogérnosla con papel de fumar por ello.

George Kandathil y Candida Kandathil [(1977). Autonomy: Open door to spirituality. Transactional Analysis Journal, 27, 24-29, p.28], dijeron al respecto de la espiritualidad en la psicoterapia:


La espiritualidad es el proceso por el cual los seres humanos trascienden de sí mismos. Para aquellos que creen en Dios, la espiritualidad es la experiencia de la relación con Dios. Para un humanista, la espiritualidad es la experiencia de la trascendencia con otra persona. Para algunos puede ser la experimentación de armonía o unidad con el universo o la naturaleza en cualquiera de sus formas. Nos lleva más allá de nosotros mismos a un reino propio en el que “podemos experimentar una unión con algo mucho más grande que nosotros, y en esa unión encontrar nuestra mayor paz” (James, 1902/1958, p.395)… Para personas religiosas, la experiencia espiritual suele tener lugar dentro del contexto de su religión. Para otros tiene lugar en la estructura de sus ideales y aspiraciones. Pero la experiencia en sí es inexplicable e incomunicable en su totalidad, lo que James (1902/1958) describe como “la incomunicabilidad del transporte” (p.311).

Es por tanto una experiencia que puede tener un gran impacto en la persona y como tal no podemos obviarla ni descuidarla en un contexto en que nos proponemos ayudar al otro a que lleve una vida mejor. No es, por supuesto, obligatorio que el paciente/cliente tenga que experimentar su espiritualidad para progresar en la terapia. Pero tampoco puede ser un punto ciego, una zona en la que no se puede entrar. El terapeuta tiene que estar abierto a todas las vías, y del mismo modo que acepta que una buena alimentación o el ejercicio físico mejoran la salud mental de su paciente, tiene que aceptar que la vivencia de la espiritualidad (y diversos estudios lo avalan) también lo hace.

Para ello tendrá que revisar sus propias creencias, su apertura y su aceptación. Las creencias del otro pueden chocar frontalmente con las propias pero del mismo modo que se aceptan otras creencias en áreas como la familia, o la política, hay que hacerlo con respecto a la espiritualidad. Y no sólo hacerlo, sino además permitir que eso también entre en la terapia. Para un creyente puede ser más fácil controlar la ansiedad que le produce el insomnio rezando o recitando unos mantras, que con otras técnicas. Debemos pues tenerlas entre nuestro arsenal terapéutico. Y del mismo modo, las vivencias experimentadas con la meditación, o la biodanza, o el contacto trascendente con la naturaleza, por citar unos ejemplos, pueden ser el punto de referencia o el anclaje de determinadas sensaciones o estados que pueden ser válidos en otros contextos.

Recibamos pues esa dimensión espiritual sin prejuicios. Ofrezcamos un espacio en donde la persona puede abrirse con total libertad y utilicemos de manera sabia esa herramienta para ayudar al crecimiento personal de nuestro cliente. No olvidemos que la espiritualidad es una de las mejores maneras de trascender nuestro ego y una vez sucede esto estamos en una mejor disposición para el cambio y para ser personas más plenas y felices.

Fuente: http://www.mertxepasamontes.com/la-dimension-espiritual-en-la-psicoterapia.html

viernes, septiembre 13, 2013

El mal de la civilización es la mente patriarcal - Claudio Naranjo




La nave se está hundiendo pero la gente tiende a estar más ocupada en mantener el estatus que en salvarse; en defender lo poco que les queda, aunque se haya visto lo poco que vale, que en la transformación, en dejarlo todo y empezar a construir de cero.

Claudio Naranjo estudió medicina, psiquiatría y música y acabó convirtiéndose en un referente mundial en la investigación de la mente humana. Integrador de la sabiduría tradicional y científica, oriental y occidental, y el conocimiento histórico, antropológico, sociológico, psicológico y espiritual del ser humano. Creador del programa SAT, en principio dirigido a profesionales de la psicoterapia y derivado en un programa de transformación individual y social para uso personal y en el ámbito educativo. Autor de más de 20 libros, traducidos a varios idiomas.

"La única salida a esta crisis es la transformación interior".

La crisis actual ha tambaleado muchos cimientos del sistema y ha acabado revelando algunas de sus muchas fisuras. El comunismo se hundió por sus fallos de funcionamiento pero el capitalismo no parece salir mejor parado. Llevamos siglos cambiando gobiernos, haciendo revoluciones políticas y sociales pero nunca llegamos a buen puerto quizás porque nos olvidamos de las transformaciones más básicas y elementales que tienen lugar en la revolución personal.

Tenemos el mundo que tenemos por el tipo de conciencia que se desarrolla a través de la educación, según Claudio Naranjo. Y si queremos salir de verdad de esta crisis económica, social y humana hemos de superar el ego individualista e iniciar una auténtica transformación interior.

¿La civilización está enferma? ¿De qué?

El mal de la civilización es la mente patriarcal. Y no me refiero sólo a la sociedad patriarcal que hace que los machos predominen sobre las mujeres y tengan un acceso más fácil al poder y a la economía. Me refiero a una forma de mentalidad que actualmente ya todos compartimos, hombres, mujeres y niños, contaminados por el mismo virus.

¿A qué nos referimos exactamente, con esa "mentalidad patriarcal"?

A una pasión por la autoridad. Por el ego, el ego patrístico, un complejo de violencia, desmesura, voracidad, conciencia insular y egoísta, insensibilidad y pérdida de contacto con una identidad más profunda.

Hay quien cree que todo esto forma parte de la naturaleza humana y que siempre ha sido así.
Pues no. Hay indicios de la existencia de un pasado matrístico, y aún hoy existen algunas sociedades indígenas de estas características que no funcionan en absoluto con estas directrices y valores que conocemos en la civilización. Esta mente, lejos de ser inherentemente humana, en realidad empezó a gestarse hace sólo unos 6.000 años, cuando, ante una crisis de supervivencia, ciertas poblaciones agrícolas arcaicas indouropeas y semitas tuvieron que volver a hacerse nómadas y acabaron convirtiéndose en comunidades de guerreros depredadores.

¿Y cómo se manifiesta esta mente patriarcal?

En unas relaciones de dominio-sumisión y de paternalismo-dependencia, que interfieren en la capacidad de establecer vínculos adultos solidarios y fraternales. El cerebro patriarcal-racional llama a la competencia, mientras que el femenino llama a la cooperación. Esta dependencia y obediencia compulsiva (a los gobiernos y al poder en general) no sólo son enajenadoras para el individuo sino que constituyen distorsiones, falsificaciones y caricaturas del amor.

Pero las cosas pueden ser de otra manera. Usted dice que, en realidad, somos seres "tricerebrados".
Efectivamente. En un lenguaje anatómico, poseemos un cerebro instintivo, que compartimos con todos los reptiles; emocional, como el resto de los mamíferos, y el racional, que es el último que se ha desarrollado y, sin embargo, ha acabado imponiéndose a los otros dos. Es como si en nuestro interior lleváramos a tres personas: una de tipo intelectual-normativo, que sería el padre; una persona emocional, que representa el principio del amor, que es la madre, y una instintiva, que sería el niño. Pues bien, en la sociedad actual, lo que denominamos la civilización, predomina el cerebro racional y tiene lugar el imperialismo de la razón sobre lo emocional y lo instintivo. 

Pero esta razón que impera, ¿es realmente racional o más bien irracional?

Ahí has dado en el clavo, porque en realidad no es racional ni inteligente, desde el punto de vista de los resultados en el bienestar social y personal. Ha corrompido conceptos como la inteligencia, la eficacia o la racionalidad misma. Es una mente rígida, aislada, autoritaria y normativa que busca resultados y ganancias a corto plazo, pero ganancias desde el punto de vista competitivo, materialista o consumista, no en cuanto al bienestar profundo, desarrollo personal o convivencia con el medio. Y, en consecuencia, toda la educación está sujeta a este paradigma racionalista.

Que se manifiesta en...

En considerar la educación un mero traspaso de información, alejado de objetivos como el autoconocimiento, que debería ser prioritario. Y así vemos cosas en la escuela como que un niño o una niña llora y le llaman la atención. Y si se ríe le echan de clase.

Las emociones están prohibidas. Y lo instintivo aún más. Y sin embargo, para que la persona esté sana en una sociedad sana sería preciso el equilibrio entre los tres cerebros. Armonizar los binomios competencia/colaboración, agresión/ternura. Desarrollar una sana agresión en vez de la agresividad depredadora imperante. Y sobre todo desarrollar la capacidad amatoria, la ternura.

¿Estamos en el camino? Usted habla del ocaso del patriarcado.

Por una parte, vemos que el autoritarismo en las familias disminuye y también el de los gobiernos. Pero han cogido el poder las empresas y su control en la sombra es enorme. Pero quizás sí, podemos decir que la nave se está hundiendo pero la gente está más ocupada en mantener el estatus que en salvarse; en defender lo poco que les queda, aunque se haya visto lo poco que vale, que en la transformación, en dejarlo todo y empezar a construir de cero.


Por eso insiste usted tanto en la importancia de la educación.

Claro, porque es más fácil prevenir que curar. Hemos de prevenir la destrucción de la mente. La educación actual cuenta con una agenda implícita que requiere que los niños sean igualitos a los papás, cuando los papás son el problema. Decimos que la educación es para transmitir nuestros valores y no nos damos cuenta de que estamos transmitiendo nuestras plagas.

¿Y esto es responsabilidad de la escuela, de la familia, de los medios?

De las autoridades en todos estos ámbitos, desde los profesores quemados hasta la misma opinión pública. Los padres aspiran a que sus hijos triunfen en este mundo de competencia económica, no importa que también sea un mundo de pobreza creciente mientras que no les toque a ellos. Prefieren la educación que sirve como una máquina de certificación. No les interesa educar sino servir al mundo del trabajo. Insisten en que desean el bien de los hijos pero en realidad no les interesa el bien de los hijos más que como eficacia en los negocios. Tenemos el mundo que tenemos por el tipo de conciencia que se desarrolla a través de la educación, que es una educación implícitamente explotadora.

Es usted muy crítico con la educación y muy en especial con los educadores.

Porque no considero educación el mero traspaso de información, como una forma más de producción, de formación y explotación de nuevos trabajadores, que es en lo que consiste la escuela actual. Debemos volver a las raíces de la educación como autoconocimiento, en la búsqueda de ese "conócete a ti mismo" de Sócrates. Al autoconocimiento transformador que posibilite el cambio.

Sin embargo, hay algunas iniciativas educativas diferentes, como por ejemplo las escuelas internacionales de Krishnamurti.

Sí, pero aún esas escuelas llegan hasta el debate, y eso está bien, porque por lo menos te da la oportunidad de aprender a pensar por ti mismo. Pero el debate en sí no transforma nada. Hay que integrar procesos de autoconocimiento transformador.

La transformación individual para transformar y sanar la civilización.

No hay cambio posible sin pasar por el autoconocimiento individual. Siglos y siglos de cambios sociales y políticos han fracasado porque han pasado por alto el cambio de las personas. Sólo podemos sanar el tejido a través de las células, las personas. Y para eso tenemos que sembrar la semilla en la escuela. Pero ha de ser una nueva escuela que tenga en cuenta los tres aspectos de las personas: el conocimiento, la salud amorosa y la salud instintiva.

Suena diferente.

Pero necesario, si queremos transformar las cosas de verdad. El otro día me invitaron a dar una conferencia en una universidad, y antes de empezar me pidieron que evitara los temas espirituales y los psicológicos y me limitara a la pedagogía. Chocante. La educación se resiste a integrar lo transcendental-espiritual y lo terapéutico y sigue considerándolo un campo ajeno porque, de lo contrario, complicaría las cosas. Y es cierto, las complicaría un poco, porque significaría permitir que las personas piensen por sí mismas. Así que no se asume el riesgo. Claro que no se calcula el precio.

¿Y cuál es el precio?

La infelicidad colectiva.


¿Y qué podemos hacer?

En primer lugar, reconocer que es un hecho que los niños llegan cada vez más emocionalmente dañados al colegio. En muchos casos los padres están ausentes de la educación de los hijos. Escasea el tiempo libre y casi no se disfruta del ocio, y mucho menos compartido en familia. Y sin embargo, el ocio está ligado al crecimiento y al espíritu, ya que te ofrece la oportunidad de estar contigo mismo.

¿Qué más?

Reconocemos también que están faltos de amor y de esa parte del saber, no científico, la sabiduría que nos permite tomar buenas decisiones en la vida. Decisiones que nos conduzcan de verdad a ser más felices.

¿La escuela tiene que ocuparse de todo esto?

Sí, la escuela tiene que incorporar ese aspecto humanizante. Revelar la insatisfacción latente y canalizarla. No sólo para sacar a flote este sistema económico en crisis sino por el coste personal y de sufrimiento.

¿A qué se refiere con revelar la insatisfacción?

Porque detrás de toda búsqueda hay una insatisfacción y si queremos iniciar una búsqueda personal hacia el autoconocimiento y la transformación debemos ser conscientes primero de que este estado de cosas no nos satisface. La insatisfacción está ahí, bien latente y bien visible, lo que pasa es que el consumismo nos da respuestas del tipo: cómprate un coche mejor, cambia de casa, de ciudad, de pareja, de trabajo. Pero no vale la respuesta del consumismo porque la insatisfacción, así, no sólo no se resuelve sino que acabamos haciéndonos adictos a ella, que en realidad es lo que necesita el sistema: que seamos unos obedientes consumistas insatisfechos crónicos. Necesitamos respuestas más profundas que nos lleven a hacer cambios significativos.

Tengo la impresión que tanto en la escuela como en la familia no siempre está bien vista la búsqueda ni la insatisfacción.

Y así es. Porque nuestra cultura no reconoce la búsqueda como un valor sino como un síntoma. Sólo se admite si está en el camino de la ambición profesional, pero si es algo indefinido, que es como tiene que ser la búsqueda en estado puro, enseguida se etiqueta. Dicen "qué persona tan inquieta", y se la ve rara. Si además es muy apasionada, la búsqueda no comprendida ni apoyada se hace dolorosa y acaba en la consulta del psiquiatra. Cabe la posibilidad de que se acabe interpretando como un síntoma esquizofrénico, angustia, etc., cuando en realidad no es más que la insatisfacción natural ante la vida alienada, separada y desestructurada que llevamos.

¿De qué manera podemos actuar desde la familia?

Lo máximo que pueden hacer los padres por sus hijos es ocuparse de su propio desarrollo personal. Que el padre y la madre se desarrollen como personas y sean el ejemplo. Que no aspiren solo a que el hijo o la hija traigan buenas notas a casa. Que tomen conciencia de todo eso que está faltando en la educación y parece que nadie lo nota.

domingo, enero 20, 2013

Psicoterapia transpersonal






Regularmente el término se refiere a las experiencias espirituales. Esta fuerza de la psicología es un estado para identificar en cada uno realidades internas, llegando hasta la conciencia cósmica.

Esta fuerza amplía el marco de la comprensión humana, experimentando toda una gama de estados de conciencia más allá de los límites del ego y de la personalidad, algo similar al budismo. Aquí se incluyen las milenarias prácticas orientales y los términos modernos de occidente para lograr una “amistad incondicional conmigo mismo”.


La psicoterapia transpersonal ayuda a desarrollar el material que se encuentra en el inconsciente

Surgiendo en los años 60 con Maslow y Jung como algunos de sus principales precursores, consiste en estudiar lo psicológico en las experiencias que dan al hombre la sensación de identidad, abarcando aspectos de la humanidad, la vida, el psiquismo y el cosmos, pudiendo despertar en cada hombre o mujer una preocupación compasiva por la humanidad y el planeta.

El campo de acción de la psicoterapia transpersonal involucra la investigación sobre estados de conciencia, tanatología, experiencias cumbre, la meditación, identificación con la conciencia grupal, plantas y animales, experiencias ancestrales y vidas pasadas, sistemas de sanación energéticos, experiencias con espíritus guías y animales, experiencias de secuencias mitológicas o de cuentos de hadas, experiencias con arquetipos universales, comprensión intuitiva de simbolismo, inspiración creativa…

Cada terapia transpersonal ayuda al consultante en su crecimiento y la toma de conciencia, logrando altos niveles de salud con técnicas de visualización simbólica.

Recuerda: Ni los hombres ni el tiempo desaparecen sin dejar huellas, quedan fijados en nuestras almas.

sábado, enero 28, 2012

Doce Pasos para simplificar tu vida

1. Ordena tu vida Sentirás una gran oleada de inspiración cuando te deshagas de cosas que ya no son útiles en tu vida: • Regala las cosas que llevas uno o dos años sin utilizar. • Regala esos archivadores viejos que ocupan espacio y que casi nunca utilizas. • Dona juguetes, herramientas, libros, bicicletas y platos que no utilices a instituciones de caridad. Elimina todo aquello que te despierte el deseo de adquirir objetos que contribuyan a una vida desordenada. Recuerda lo que dijo Sócrates: "Está más cerca de Dios quien necesita menos". Así que mientras menos posesiones necesites asegurar, cuidar, desempolvar, organizar y mover, más próximo estarás a escuchar el llamado de la inspiración. 2. Elimina de tu agenda las actividades y obligaciones innecesarias e indeseables. Si no estás preparado para el Espíritu, lo más probable es que no sientas el resplandor de la inspiración. Dios estará a tu lado, te enviará la orientación, y las personas, que necesitas; pero si estás completamente ocupado, te perderás de estos regalos que pueden transformar tu vida. Así que dile no a las exigencias excesivas, y no te sientas culpable de inyectar una dosis de tiempo libre a tu rutina diaria. 3. Asegúrate de que tu tiempo libre sea libre Ten cuidado con esas invitaciones que pueden mantenerte en la cúspide de la pirámide social, pero que te impiden el acceso a una inspiración gozosa. Si los cócteles, las reuniones sociales, los eventos para recaudar fondos, e incluso charlar y beber con los amigos no es la forma en que realmente quieres pasar tu tiempo libre, no lo hagas. Rechaza las invitaciones que no activen sensaciones de inspiración. Creo que pasar una tarde leyendo o escribiendo cartas, viendo una película con un ser querido, cenar con mis hijos o hacer ejercicio, es más inspirador que asistir a un evento en el que suelen abundar las conversaciones inútiles. He aprendido a rechazar esos eventos sin tener que disculparme, y eso me ha permitido tener más momentos de inspiración. 4. Saca tiempo para la meditación y el yoga Saca por lo menos 20 minutos diarios, siéntate en silencio y establece un contacto consciente con Dios. Escribí un libro sobre este tema, “Cayendo al abismo”, así que no me extenderé más. Sin embargo, diré que he recibido miles de mensajes de personas de todo el mundo en los que me expresaron su agradecimiento por haber aprendido a simplificar su vida cuando comenzaron a meditar. Te invito a que busques un centro de yoga cerca de tu casa y comiences a practicar con regularidad. Las recompensas son maravillosas: te sentirás menos estresado y más saludable e inspirado por todo lo que podrás hacer con y por tu cuerpo en muy poco tiempo. 5. Regresa a la sencillez de la naturaleza No hay nada que sea más inspirador que la naturaleza. La fantasía de regresar a una vida menos tumultuosa casi siempre implica vivir en el esplendor de las montañas, los bosques o de un valle, en una isla, cerca al mar, o al lado de un lago. Estos deseos son universales, pues la naturaleza ha sido creada por la misma Fuente que nos creó a nosotros. Estamos constituidos por las mismas sustancias químicas de la naturaleza (somos polvo estelar, ¿recuerdas?). Tu deseo de simplificar y de sentirte inspirado es impulsado por el deseo de ser tu "yo" natural, es decir, la naturaleza de tu yo. Así que camina o acampa en el bosque; nada en un río, lago o en el mar; siéntate frente a una fogata, monta a caballo, o esquía en la nieve. Esto no significa que tengas que darte unas vacaciones largas ni planearlas con meses de anterioridad: no importa dónde vivas, a pocas horas siempre habrá un parque, campamento o sendero que te permitirá disfrutar de la sensación de estar conectado con todo el Universo. 6. Marca distancia entre tú y tus críticos Decide alinearte con personas que también quieran encontrar una inspiración simplificada. Dales una bendición silenciosa a quienes andan buscando defectos o son amigos de las confrontaciones, y apártate de su energía tan rápido como sea posible. Simplificarás tu vida enormemente si no tienes que justificarte ante nadie, y si recibes apoyo en vez de críticas. No tienes por qué soportar las críticas; simplemente agradece con amabilidad y promete pensar en lo que te digan, pues representa un conflicto que no te permitirá sentirte inspirado. No necesitas justificar tus deseos ni tu personalidad, pues esas sensaciones internas son el Espíritu que te habla: son pensamientos sagrados, así que no permi¬tas que nadie los destruya. 7. Saca un tiempo para tu salud Recuerda que el mayor problema de salud en nuestra sociedad parece ser la obesidad. ¿Cómo puedes sentirte inspirado y vivir con sencillez si consumes cantidades excesivas de alimentos y no haces el ejercicio que tu cuerpo te pide? Recuerda que tu cuerpo es el templo sagrado donde vives durante esta vida, así que saca un poco de tiempo cada día y haz ejercicio. Si sólo puedes darle una vuelta a la manzana, simplemente hazlo. De igual manera, incorpora a tu consciencia las pala¬bras control de porciones: ¡tu estómago tiene el tamaño de un puño, no de una pala! Respeta tu templo sagrado y simplifica tu vida haciendo ejercicio y comiendo con moderación; ¡te prometo que te sentirás inspirado si comienzas a hacerlo ya! 8. ¡Juega, juega, juega! Simplificarás tu vida y te sentirás inspirado si aprendes a jugar en vez de trabajar toda tu vida. Me encanta estar rodeado de niños porque me inspiran con sus risas y su frivolidad. De hecho, muchos adultos me han dicho: "Wayne, no has madurado: siempre estás jugando". ¡Esto es algo que me enorgullece profundamente! Juego cuando hablo en el escenario, y juego mientras escribo ahora. Quiero aprovechar para darle las gracias a Howard Papush, quien escribió un maravilloso libro titulado “Tiempo de receso: sorteando tu vida en medio de las tensiones”, el cual te recomiendo (Howard también ofrece seminarios en los que enseña a jugar y a divertirse). En su libro, Howard comparte esta hermosa frase de Richard Bach: "Tu vida está orientada por un aprendiz interior, por ese ser espiritual y juguetón que es tu verdadero yo". Estoy totalmente de acuerdo: ¡por favor, entra de nuevo en contacto con tu yo real y juguetón, y aprovecha la menor oportunidad para jugar! Verás que todo será más dulce y más simple. 9. Disminuye el ritmo Una de las observaciones más iluminadoras de Gandhi nos recuerda que, "La vida es algo más que aumentar el ritmo". Este es un gran consejo para simplificar tu vida; de hecho, disminuye el ritmo de todas tus actividades durante un momento, aquí y ahora. Lee estas palabras lentamente. Desacelera tu respiración para que seas consciente de cada inhalación y exhalación... Cuando vayas en tu auto, disminuye la velocidad y relájate. Desacelera tu forma de hablar, tus pensamientos y el ritmo frenético de todo lo que haces. Dedica más tiempo a escuchar a los demás; sé consciente de tu inclinación a interrumpir y a dar por terminadas las conversaciones, y opta más bien por escuchar. Detente y aprecia las estrellas en una noche despejada, o las formas de las nubes en un día gris. Siéntate en un centro comercial y observa cómo todas las personas parecen ir deprisa y sin rumbo alguno. Si disminuyes el ritmo, simplificarás tu vida y te re¬unirás con el ritmo perfecto con el que funciona la creación. Imagina que tratas de forzar a la naturaleza halando una planta de tomate que acaba de brotar: eres tan natural como esa planta, así que permítete estar en paz con la perfección del plan de la naturaleza. 10. Haz todo lo posible para evitar las deudas Recuerda que estás intentando simplificar tu vida, así que no necesitas comprar objetos que la complicarán y la trastornarán. Si no puedes adquirirlos, olvídate de ellos hasta que puedas hacerlo; al contraer deudas, sólo agregas más capas de ansiedad a tu vida. Esa ansiedad te alejará de la paz, que es el lugar donde te encuentras cuando estás en Espíritu. Si tienes que trabajar más para pagar deudas, disfrutarás menos de tu vida actual; en consecuencia, estarás más lejos de la paz y la alegría, que son los símbolos de la inspiración. Te sentirás mucho mejor y disfrutarás tu vida si tienes menos en vez de contraer deudas que no te darán paz y tranquilidad, sino estrés y ansiedad. Y recuerda: el dinero que posees sólo es energía, así que niégate a conectarte con un sistema energético que no es real. 11. Olvídate del valor efectivo Procuro no pensar frecuentemente en el dinero, pues he observado que las personas que lo hacen no piensan en casi nada más. Entonces, haz lo que tu corazón te diga que es lo que te hace feliz, en vez de pensar si será rentable o no. No te niegues a los placeres de la vida por razones monetarias; no determines tus compras por el hecho de obtener un descuento, y no te prives de sentir alegría porque no te hicieron una rebaja. Puedes llevar una vida feliz y satisfactoria, y si en este momento estás pensando que yo tengo el descaro de decirte esto porque tienes una situación financiera precaria, es porque tú mismo has levantado tu propia barrera de resistencia. Deja de ponerle una etiqueta con precio a todo lo que tienes y haces: a fin de cuentas, en el mundo del Espíritu no hay etiquetas con precios. No hagas del dinero el centro de todo lo que tengas o hagas; más bien, descubre el valor inherente a todas las cosas: así simplificarás tu vida y regresarás al Espíritu. Un dólar no determina el valor, aunque vivas en un mundo que intenta convencerte de lo contrario. 12. Acuérdate de tu Espíritu Si la vida te parece muy compleja, rápida, desordenada, frenética, o difícil, acuérdate de tu propio Espíritu. Estás enca¬minado a la inspiración, un lugar sencillo y pacífico en donde estás en armonía con la sincronización perfecta de toda la creación. Viaja mentalmente allí y detente con frecuencia para recordar lo que realmente quieres.