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domingo, mayo 06, 2018

Gatos que sanan




¿Sabías que los perros son la polaridad positiva y los gatos la polaridad negativa? No hablo en el sentido de lo bueno y lo malo, percibelo  como los dos terminales  de las pilas, ambas polaridades son necesarios para que la pila funcione. Los felinos permanecen en un estado de tan apacible calma que pueden percibir el campo astral o cuarta dimensión de un sujeto.

La presencia de una mascota llena de alegría, incluso un pececillo da sentido e ilusión a quien lo posee.

Mariu es mi  amiga gatuna,  vive en el campo, tal parece que  los felinos lo saben, a su casa llegan los gatos hambrientos, errantes, los perdidos, los que no tienen hogar, ¡ha llegado incluso a tener revoloteando y maullando  en su casa hasta veinte gatos!

En casa de Mariu estuvo de vacaciones Rosi, quien había sido diagnosticada con cáncer de seno meses atrás. Bigotes era el consentido de  mi amiga Mariu, todas las noches dormía a los pies de su cama mientras los demás gatos ronroneaban por fuera. ¿Qué crees? El tiempo que  Rosi estuvo en casa de Mariu, bigotes durmió cada noche en la cama de Rosi acurrucado en el seno enfermo. Rosi despertaba  relajada, tranquila con gran descanso  y  menos dolores. 

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jueves, marzo 10, 2016

EJERCICIO PARA LIBERAR TU MENTE DE MIEDO Y LIMITACIONES






Para que desarrolles tu conciencia, hoy te voy a proponer un importante ejercicio de liberación mental. Trabajarás tu “auto-engaño sagrado”. El inconsciente, cuando le mientes sabiendo que le mientes, acepta como verdadero lo sublime que le dices que eres y comienza a realizarlo.

Compra un espejo nuevo (en el que nadie se haya mirado), escóndelo y úsalo sólo tú mismo con el exclusivo fin de desarrollar tus valores. Aquí tienes un ejercicio que podrás utilizar para erradicar tus miedos y limitaciones. Es muy sencillo llevarlo a la práctica.

1. Mírate en tu espejo y acepta con objetividad tu tontera, ignorancia e insignificancia. Luego exclama: “¡Soy inteligente, sabio, yo existo!”.

2. Mírate en tu espejo y acepta tu agresividad, deseos destructivos y tu egoísmo. Luego exclama: “¡Soy bueno, soy puro, estoy unida al mundo!”.

3. Mírate en tu espejo y acepta tus complejos creativos, debilidad moral, impotencia. Luego exclama: “¡Soy fértil, soy fuerte, lo puedo todo!”.

4. Mírate y acepta que no tienes bastante dinero, te sientes feo, temes enfermarte. Luego exclama: “¡Soy rico, soy bello, tengo salud perfecta!”.

Es importante que nadie se mire en tu espejo. Repite este ejercicio tantas veces como te sea necesario. Haz de tu inconsciente un aliado.


-Alejandro Jodorowsky-

jueves, abril 23, 2015

Disfrutar de lo bueno y de lo malo



Los dichos populares están llenos de sabiduría, haz escuchado: “maluco también es bueno” lo leemos a la ligera y no percibimos la inmensa verdad que encierra.  Las diferentes escuelas y culturas que invitan a la trascendencia lo dicen de una manera nueva: abraza tus fortalezas y tus debilidades, incluso la oscuridad encierra una chispa de luz.

Cuando las cosas no resultan como lo esperamos, “como debieran” tomamos una actitud reactiva, de negación, de lucha, de pelea, “no quiero esto”, forcejeamos para salir a toda costa de allí y nos perdemos el aprendizaje que nos trae el otro lado de la polaridad.

Nuestra vida transcurre en una danza que se mueve  al vaivén de la polaridades, hace parte de su dinámica: día- noche, verano- invierno, arriba, abajo, bueno, malo, luz- oscuridad, salud- enfermedad, alegría- tristeza.  Si  todo fuese alegría, felicidad, risa, bienestar, no tendríamos un referente,  un punto de comparación, como dice Osho,  el malestar, la polaridad negativa le pone un poco de chispa a la vida.

La invitación de hoy es: vivir el momento presente  abrazando esa otra polaridad, la negativa, la que a simple vista parece insubstancial, aburrida y que dentro encierra tanta  belleza. 

Ps. Luz Marina Hoyos Duque 

lunes, marzo 10, 2014

¿Cómo transformar la realidad que nos paraliza?


Transitamos nuestra vida en una vorágine de información, de sensaciones, de necesidades. Nos encontramos permanentemente con una multiplicidad de frentes abiertos: el trabajo (o los trabajos), el estudio, la pareja, los hijos, los amigos, los vecinos, la tele, el celular, el Facebook… Es cada vez más común sentirnos abrumados, agotados, superados. Frases como “tengo tantas cosas que no sé por dónde empezar”, “estoy superado/a”, “estoy liquidado/a”, “el tiempo no me alcanza para nada”, se hacen cada más comunes en nuestro vocabulario.

Pero resulta que esto que nos pasa, no nos sucede sólo a nosotros, les pasa también a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros amigos, a nuestra pareja. Esa sensación de saturación y agotamiento atraviesa también a los grupos humanos y, por ende, a toda la sociedad. Pareciera que la “saturación” es un síntoma de nuestros tiempos y que la única respuesta posible es el estancamiento, el sentirse “paralizados”.

Desde la Psicología Social consideramos que la conducta de las personas es siempre un intento de respuesta coherente y significativa a las tensiones de la realidad, para poder vivir o sobrevivir. Pero ¿cómo respondemos ante una realidad que nos abruma, que nos supera? Será normal sentirse atacados por esta realidad, sentir que no tenemos los instrumentos necesarios para enfrentarla. Una respuesta ciertamente coherente será intentar dividir esta realidad, clasificarla para poder pensarla en situaciones más pequeñas, más posibles de ser abordadas. Será normal también que tengamos la tendencia a separar las cosas básicamente en buenas o malas, como una dualidad, como cosas enfrentadas, opuestas. Cosas que nos sirven y cosas que no, cosas que nos hacen bien y cosas que nos hacen mal: “esto amo de vos, pero esto otro lo odio”, “estas de este lado o del otro lado”...

Este ejercicio de división (que puede ser consciente o no), será una herramienta útil en un primer momento para superar esa primera sensación de sentirse superados y atacados, pero no nos podemos quedar ahí, por el simple hecho de que las cosas, en realidad, no están divididas. Es decir “lo que amamos” y lo “que odiamos” son parte de la misma cosa (nuestra pareja, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestra sociedad). No podemos simplemente “extirpar” las cosas que no nos gustan de alguien. En política cabría pensar que los de “izquierda” y los “derecha” de son parte de una misma sociedad y no pueden unos simplemente expulsar a los otros del país.

Si nos quedamos estancados en esta primera instancia de división, entramos en un juego no saludable de amar, apreciar y defender cada vez más eso que “nos hace bien” y odiar y rechazar cada vez más eso “que nos hace mal”. Pero como estas dos cosas no están en realidad separadas sino que son parte de lo mismo, nunca podremos superar realmente la situación, lo que nos terminará haciendo sentir aún más abrumados, más saturados y paralizados.

Se hace entonces necesario dar un paso, romper esa parálisis. Para la Psicología Social este “paso” es la transición de ese ejercicio de “división” a un ejercicio de “reparación e integración”. Es decir reparar (simbólicamente hablando) eso que habíamos dividido, separado, destruido. Integrar las cosas buenas y malas reconociendo que son parte de una misma cosa, eso que amamos y eso que odiamos son partes de nuestra pareja, de nuestro trabajo, de nuestra familia, de nuestra cotidianeidad. El ejercicio de integrar implica un aprendizaje, un cambio que nos moviliza, que va a generar obstáculos y ansiedades y que difícilmente podamos llevar a cabo en forma individual.

En esta actualidad tan frustrante lo grupal adquiere un valor significativo. Nos referimos a los grupos humanos por los que circulamos habitualmente, los grupos familiares o los grupos laborales por ejemplo. Es aquí donde la Psicología Social nos brinda una mirada superadora, además de un bagaje de herramientas y técnicas para que, en nuestros grupos de pertenencia, podamos mejorar nuestras interacciones, generar instancias de comunicación más efectivas, centrarnos en la tarea cotidiana que le da razón de ser a hace grupo. Afianzar, mejorar, potenciar nuestros vínculos nos permitirá transformar esta realidad que nos paraliza en una que nos movilice.

Gustavo Ereño
Operador en Psicología Social
Director de estudios de la UEP 171 “Escuela de Psicología Social del Chaco”
www.uep171.com.ar

jueves, octubre 31, 2013

¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?


Una historia china habla de un anciano labrador que tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día, el caballo escapó a las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaban para condolerse con él, y lamentar su desgracia, el labrador les replicó: «¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe? Una semana después, el caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos. Entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió: «¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?». Cuando el hijo del labrador intentó domar uno de aquellos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Todo el mundo consideró esto como una desgracia. No así el labrador, quien se limitó a decir: “¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?». Una semana más tarde, el ejército entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones. Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota le dejaron tranquilo. ¿Había sido buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?

Todo lo que a primera vista parece un contratiempo. puede ser un disfraz del bien. Y lo que parece bueno a primera vista puede ser realmente dañoso. Así, pues, será postura sabia que dejemos a Dios decidir lo que es buena suerte y mala y le agradezcamos que todas las cosas se conviertan en bien para los que le aman.

Tomado del libro “Sadhana, un camino de oración“, del místico y sacerdote católico Anthony de Mello (1931-1987).

domingo, septiembre 29, 2013

"Iluminar la sombra es una aventura heroica"


Entrevista realizada y publicada por el diario La Nación a Alicia Schmoller, autora del libro La sombra. Cómo iluminar nuestros aspectos ocultos (Editorial Kier)

"La sombra es una parte integral de nuestra naturaleza humana.
Sin embargo, corremos a esconderla debajo de la alfombra en cuanto llega alguien.
Es que en su composición figura lo que no queremos ser o lo que suponemos socialmente inaceptable. También, lo que no sabemos que somos, nuestra zona desconocida.
Jung la consideró uno de los arquetipos fundamentales del inconsciente personal", explica la licenciada Alicia Schmoller.

"Una tarde estaba sentada en el jardín de mi casa, mirando la caída del sol.
Detrás, las mariposas nocturnas volaban alrededor de un farol, proyectando sombras que las hacían aparecer como murciélagos gigantescos. Y eso me asustaba. Pero cuando me daba vuelta para mirarlas podía verlas en su tamaño real, y entonces mi temor aparecía como algo divertido.
Lo mismo pasa con la sombra: cuando le damos la espalda se convierte en algo amenazante que sólo muestra su dimensión real cuando nos animamos a enfrentarla."

Schmoller es psicóloga egresada de la UBA. Entre 1977 y 1985 vivió en Nueva York, donde se especializó en psicología transpersonal.
Es autora del libro La sombra. Cómo iluminar nuestros aspectos ocultos.
"Sin embargo, todos los personajes inconfesables que pueblan la sombra tienen una razón de ser, una función, si no, no estarían allí.
Tomemos uno de ellos: la avaricia, particularmente desagradable, y veamos su historia.
Nació como consecuencia de algo que ocurrió cuando el autor de la sombra era muy pequeño y su familia vivió un período de extrema pobreza.
Eso desarrolló en el niño un gran temor a perder lo poco que tenía, y así se fue desarrollando hasta ocupar un espacio importante.

De la sombra no podemos escapar, tampoco la podemos destruir, la única actitud inteligente es asumirla e integrarla", agrega.

¿Cómo podemos saber qué hay en nuestra sombra?
Podríamos decir que todo lo que admiramos o rechazamos en otros existe en nuestro interior.
Un sábado por la mañana salí a caminar. En el bolsillo de mi abrigo llevaba las llaves de mi casa, un billete de cinco pesos y unas monedas.
Al rato, vi un mendigo sentado en la vereda y cuando le puse las monedas en el cuenco que sostenía, alzó la vista y su mirada, llena de agradecimiento, me conmovió hasta las lágrimas.
Unas cuadras más adelante encontré una mujer que se acercó a pedirme dinero. Pensé que podría repetir la misma experiencia gratificante y le entregué el billete de cinco pesos.

Sin embargo, en lugar de mostrarse satisfecha, me siguió insistiendo que le diera más, ya que el dinero que le había dado no le alcanzaría para alimentar a su hijo.
Su actitud me indignó, y seguí caminando furiosa.
Hasta que de repente me di cuenta de que los dos mendigos eran mis espejos.
El hombre representaba mi capacidad para sentirme agradecida por todo lo que me brindaba la Vida.
La mujer, un aspecto menos agradable pero no por eso menos real: la Alicia demandante que, independientemente de lo que le dieran, siempre quería más.
De todos modos, es importante recordar que en la sombra también se ocultan elementos positivos.

¿Por ejemplo?
• Una persona temerosa puede demostrar un grado de Valentía sorprendente durante una emergencia.
• Una persona egoísta puede exhibir repentinamente rasgos de gran generosidad, en estos casos la Valentía y la Generosidad son aspectos de la sombra positiva.
• Esto (las dos facetas) es lo que estamos haciendo a través de las Experiencias Grupales de Compasión. (actividades voluntarias en hogares, hospitales, geriátricos, etc.)

Los talentos y las actitudes que admiramos o envidiamos en otros, pueden estar reflejando cualidades propias que ignoramos.
A veces no es la actividad concreta sino cómo se desarrolla, se puede admirar a un gran ajedrecista por su disciplina y dedicación, y desarrollar esas características sin que eso implique dedicarnos a jugar al ajedrez.
Otra buena fuente de información sobre el contenido de nuestra sombra, son los comentarios de los demás.

Hace varios años, una paciente me comentó la siguiente frase: "Si una persona te dice que eres un burro, no le hagas caso. Si te lo dicen dos, cómprate una montura."

¿Cómo podemos integrar la sombra?
En primer lugar aceptándola.
Además, recordando que el mal (el guardián del umbral) es un aspecto constitutivo de la naturaleza humana que no puede ser eliminado.
Sin embargo, podemos aprender a reconocerlo y a lidiar con él.
La diferencia entre las personas buenas y las malas no reside en la ausencia de maldad, sino en que las primeras deciden conscientemente no actuarla.

El reconocimiento cotidiano de nuestras faltas y el desarrollo de sus antídotos, el amor, la tolerancia, la compasión y la aceptación, es el mejor ejercicio para reconocer y transformar la sombra.
En la medida en que no nos enfrentemos con los aspectos destructivos de la sombra, corremos el riesgo de destruir el planeta (fortalecemos en Inconsciente Colectivo de la Raza).
Nuestra responsabilidad por el estado en que se encuentra la humanidad puede parecernos insignificante, y tal vez lo sea.
Sin embargo, como subrayó Goethe:
"Si cada uno limpia su propia vereda, las calles estarán limpias".

¿Una reflexión final?
Iluminar la sombra es una aventura heroica.
Para quienes estén dispuestos a emprender esta tarea, les sugiero recordar y aplicar diariamente la siguiente plegaria:
"Que Dios me conceda:
La serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar;
El Coraje para cambiar las cosas que sí puedo cambiar, y
La Sabiduría para reconocer la diferencia".

domingo, agosto 11, 2013

EL ESPEJO DE LAS RELACIONES -Por Deepak Chopra



Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una entidad única. Esto implica ver todas las cosas del mundo, ver a todas las personas del mundo y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.
Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de atemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos de nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.
Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si careces de la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.

Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.


Por Deepak Chopra

viernes, abril 26, 2013

EL ESPEJO TRANSFORMA




La lucha perniciosa de ser "buenos" nos coloca en la orilla del juzgamiento y la imposibilidad de llegar a convertirnos en seres completos, integrados. 


Deepack Chopra en el presente texto plantea la cuestión, el otro es tu espejo:


Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana. Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para la evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia. La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente. Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas.

La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad. Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual.

Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas. Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito. Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones