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jueves, marzo 10, 2016

EJERCICIO PARA LIBERAR TU MENTE DE MIEDO Y LIMITACIONES






Para que desarrolles tu conciencia, hoy te voy a proponer un importante ejercicio de liberación mental. Trabajarás tu “auto-engaño sagrado”. El inconsciente, cuando le mientes sabiendo que le mientes, acepta como verdadero lo sublime que le dices que eres y comienza a realizarlo.

Compra un espejo nuevo (en el que nadie se haya mirado), escóndelo y úsalo sólo tú mismo con el exclusivo fin de desarrollar tus valores. Aquí tienes un ejercicio que podrás utilizar para erradicar tus miedos y limitaciones. Es muy sencillo llevarlo a la práctica.

1. Mírate en tu espejo y acepta con objetividad tu tontera, ignorancia e insignificancia. Luego exclama: “¡Soy inteligente, sabio, yo existo!”.

2. Mírate en tu espejo y acepta tu agresividad, deseos destructivos y tu egoísmo. Luego exclama: “¡Soy bueno, soy puro, estoy unida al mundo!”.

3. Mírate en tu espejo y acepta tus complejos creativos, debilidad moral, impotencia. Luego exclama: “¡Soy fértil, soy fuerte, lo puedo todo!”.

4. Mírate y acepta que no tienes bastante dinero, te sientes feo, temes enfermarte. Luego exclama: “¡Soy rico, soy bello, tengo salud perfecta!”.

Es importante que nadie se mire en tu espejo. Repite este ejercicio tantas veces como te sea necesario. Haz de tu inconsciente un aliado.


-Alejandro Jodorowsky-

jueves, junio 06, 2013

EL ELEFANTE ENCADENADO Jorge Bucay





¿Cuál es tu estaca, cuáles son las creencias que no te dejan avanzar, que te limitan que te susurran NO PUEDO?

“Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaban eran los animales… De todos ellos me llamaba la atención el elefante.

Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal… Pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas atada a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra.

Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Pregunté a maestros, padres, tíos… por el misterio del elefante; pero la única respuesta que obtuve es que no escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: “-Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?“. No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… Y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse.

Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…“.