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miércoles, mayo 29, 2013

Cuando me amé de verdad Charles Chaplin



Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. 
Y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.





Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es…autenticidad.





Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento.
Hoy sé que eso se llama…madurez.



Cuando me amé de verdad,
comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.





Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud.
Hoy sé que se llama…
amor hacia uno mismo.





Cuando me amé de verdad,
dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega - proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es…simplicidad.



Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces.
Así descubrí la… humildad.



Cuando me amé de verdad,
desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece.
Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… plenitud.



Cuando me amé de verdad,
comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada.
Y esto es… saber vivir!



No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.



viernes, mayo 24, 2013

LA NECESIDAD DE AMAR Y SER AMADO - OSHO



"Esta es mi percepción, Si eres infeliz, encontrarás a alguien que es infeliz. La gente infeliz se siente atraída por la gente infeliz. Y está bien, es natural. Está bien que la gente infeliz no se sienta atraída por la gente feliz; de lo contrario, destruiría su felicidad. Está perfectamente bien. Sólo la gente feliz se siente atraída por la gente feliz. Sólo una persona amorosa – alguien que ya es amoroso – es capaz de encontrar la pareja adecuada. Los iguales se atraen. Las personas inteligentes se sienten atraídas entre sí; las personas estúpidas se atraen mutuamente.

Te conectas con personas de tu mismo nivel. Así que lo primero que hay que recordar es: una relación que se ha originado en la infelicidad se volverá amarga. Primero sé feliz, alegre, celebra y sólo entonces encontrarás otra alma que esté celebrando y habrá un encuentro de dos almas bailando juntas y una danza maravillosa surgirá de ahí. No pidas una relación debido a tu soledad, no. De ser así, te estarás moviendo en la dirección equivocada. Entonces estarás utilizando a la otra persona y estarás siendo utilizado por ella. ¡Y a nadie le gusta ser utilizado!. Cada individuo es un fin en sí mismo. El utilizar a alguien es inmoral.

Primero aprende a estar solo. La meditación es una forma de estar solo. Si eres capaz de ser feliz cuando estás solo, habrás encontrado el secreto de la felicidad. Entonces serás capaz de ser feliz en pareja. Si eres feliz, entonces tendrás algo que dar, que compartir. Porque cuando das, también recibes; no al contrario. Entonces surge la necesidad de amar a alguien. Normalmente tienes la necesidad de ser amado por alguien. Es una necesidad equivocada también. Es una necesidad infantil; denota tu inmadurez. Es la actitud de un niño. Nace un niño. Naturalmente, el niño no puede amar a su madre; no sabe qué es el amor y no sabe quién es su madre ni quién es su padre. Está absolutamente indefenso. Su ser no está todavía integrado; no está formado, no es uno todavía. Es sólo un potencial. La madre tiene que amarlo, el padre tiene que amarlo, toda la familia ha de volcar su amor en él. Ahora él aprende algo: que todos deben amarlo. Él nunca aprende que debe amar. Ahora el niño crecerá, y si permanece estancado en esta actitud de que todos deben amarle, sufrirá por el resto de su vida. Su cuerpo habrá crecido, pero su mente permanecerá inmadura. Una persona madura es aquella que descubre su otra necesidad: la necesidad de amar a alguien. La necesidad de ser amado es infantil, inmadura. La necesidad de amar es madura. Y cuando estás listo para amar a alguien, sólo entonces, puede surgir una relación bella. ¿Es posible que dos personas en una relación amorosa se dañen mutuamente?» Si, de hecho es lo que está ocurriendo en todo el planeta. El «ser bueno» es muy difícil.

Ni siquiera eres capaz de ser bueno contigo mismo. ¿Cómo vas entonces a ser bueno con alguien más? ¡Ni siquiera eres capaz de amarte a ti mismo! ¿Cómo vas a amar a otro? Primero aprende a amarte, aprende a ser bueno contigo mismo. Tus «santos religiosos» te han enseñado a no amarte, a no ser bueno contigo mismo. ¡Sé duro contigo! Te han enseñado a ser blando con los demás y estricto contigo mismo. Esto es absurdo. Yo te enseño que lo primero y más importante es ser amoroso contigo mismo. No seas duro, sé blando. Cuida de ti mismo. Aprende a perdonarte — una y otra y otra vez — siete veces, setenta y siete veces, setecientas setenta y siete veces. Aprende a perdonarte. No seas duro; no te enfrentes contigo mismo. Y así florecerás.  En ese florecimiento atraerás a otra flor. Es natural.

Las piedras atraen a las piedras; las flores atraen a las flores. Entonces se crea una relación bella, con gracia. Si puedes entablar una relación así, tu relación crecerá, se convertirá en una oración; tu amor se convertirá en éxtasis y a través del amor conocerás lo divino."

jueves, mayo 16, 2013

La Incoherencia de Nuestra Mente Afecta el Orden Natural de la Vida…



Para sanar hay que limpiar nuestra percepción mental. Lo recomiendo por conveniencia propia. No es para imponer nada o crear polémica… Simplemente hay que revisar y cuestionar de manera personal esas creencias sociales y costumbristas, espirituales y/o religiosas que atentan contra el orden natural de la vida y comprometen la biología de nuestro organismo. Por mucho tiempo hemos llevado a cuestas creencias de abandono, de culpa y desvalorización que se transmiten por generaciones. Es recurrente apreciar como un ser que se precia de ser muy espiritual le sucedan situaciones desagradables de todo tipo, y esto lo justifique con el argumento de que se trata de un aprendizaje evolutivo, de una limpieza de karma quizás, o bien de la voluntad de Dios. La consigna es que hay que sufrir para merecer. Hay que padecer para demostrar. Pagar para alcanzar la gloria. Purgar para limpiarse y ser aceptado. Todo este planteamiento proviene de sutiles estructuras egoticas revestidas de espiritualidad.

Toda consciencia que se tiene en un pobre concepto de sí misma (desvalorización) se percibirá con carencias. Se someterá a reglas y normas que fomentan la culpa y codependencia (merezco maltrato y castigo) Por tanto se recrearán diversas historias de salvación (el circo del autoengaño y la compensación disfuncional) que serán proyectadas hábilmente hacia el futuro (la manipulación egótica) El mundo del ego reina y te controla mediante las creencias de abandono, de tu falta de valor y merecimiento, de tus ideas de culpa e impotencia, de miedo a la separación y la condenación.

El ego siempre buscará deslumbrarte con sus promesas de una vida mejor dentro de un paraíso, la nueva tierra, nuestro hogar, el nirvana, la 5 dimensión. Conceptos que nunca verás dentro de esta experiencia porque tu presente no vale la pena, se ha reducido a un requisito que hay que sufrir para poder vivir en otra dimensión. Así que teniendo vida no la aprecias, la mal gastas y rechazas. Prefieres idealizar e indagar en cómo será esa otra vida después de la muerte. A esto se le llama incoherencia mental y es una pandemia que afecta a todos...“La vida no es cuestión de lugares o tiempos, sino de consciencia coherente con la vida misma ahí donde se manifieste"... "La vida se haya revestida por la consciencia de Dios. Su inteligencia es la que la sostiene y provee de ese dinamismo que te permite tener un cuerpo”... ¿Puedes respirar a Dios?... ¿O tu presente lo has convertido en carencias e inconformidad, en causa de frustraciones y rechazo?... “La libertad comienza cuando empiezas a creer en ti, porque Dios habita en ti. Tu eres su templo y creación”

La mente tiene la capacidad de alterar los procesos biológicos preestablecidos y de afectar el equilibrio de la vida misma. Así que cuando insistimos en sostener un punto de vista basado en creencias erróneas y contrarias al orden natural. Se activa una alerta emocional que intenta hacernos conscientes de esta situación para atenderla. Pero como no sabemos escuchar, es decir, como mal interpretamos estas señales. Le damos mayor importancia a un razonamiento egotico disfuncional que a los dictados de nuestro corazón. Solemos desatender y reprimir la emoción, ignorarla, esperar a que pase. Sin embargo lo que propiciamos con nuestra actitud es que se produzca un bloqueo emocional que generará más tensión.

Poco se sabe sobre el inconsciente y los programas de protección y supervivencia que contiene para mantener el equilibrio energético que sostiene a la vida misma. Así que cuando se generan bloqueos emocionales por no desahogar las energías mentales que los propician. Estas se somatizan para enviarnos una segunda alerta y atender el problema. Tanto las respuestas emocionales como las biológicas, son mecanismos de protección y supervivencia. Esto tiene un amplio sentido biológico que está alineado con la consciencia universal. Con esa inteligencia primordial que se haya detrás de toda forma de vida. Las emociones y las enfermedades no son simples reacciones caprichosas, situaciones molestas e indeseables. No son el enemigo, ni el producto de un castigo o la mala suerte. Nos conviene salir de este enfoque lo más pronto posible. Ya que con estas creencias fomentamos el oscurantismo mental, que durante mucho tiempo ha reinado en nuestra sociedad.

Decía Carl G. Jung… "La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre."… ¿Y de que nos quiere curar?... De la incoherencia mental, del sinsentido que producen las creencias erróneas en nuestra biología. Cuando el alma enferma el cuerpo le acompaña. El orden espiritual y moral, el social y religioso que suponemos correcto, alberga creencias disfuncionales. Ciegas y prejuiciadas. En varios de sus postulados atentan contra el orden natural asociado con nuestra biología. El inconsciente es nuestro guardián y nos alerta del sinsentido biológico y falta de coherencia de estas creencias. Por inconsciente entiéndase que me refiero a esa inteligencia primordial que se expresa a través de programas y sistemas que regulan y sostienen la expresión de la vida.

“Ten presente que toda respuesta emocional, que todo suceso desfavorable y que toda clase de padecimiento y enfermedad que se manifiesta. Tienen un amplio sentido energético- biológico que está respaldado por una inteligencia primordial. Esta presencia busca el hacernos conscientes para preservar nuestro equilibrio interno cada vez que sea vulnerado por creencias toxicas”

Para sanar el cuerpo primero tenemos que atender el alma, a la pisque, a esas ideas erróneas que son puestas al descubierto mediante nuestras respuestas emocionales. Erróneamente se supone que una emoción es una reacción negativa por estar asociada a pensamientos negativos. Las emociones no son el problema, sino las alertas. Son los sensores que al detectar la presencia de ideas toxicas en tu sistema se activan. De ahí que se les mal interprete. Las emociones son parte de un sistema de protección y supervivencia conectado con la inteligencia primordial. Las emociones son la piel de nuestro cuerpo energético. Si tienes problemas en tu vida, esto comenzó con tus pensamientos. Deja de buscar la razón por fuera porque no la hallarás. En tu ilusión pensarás que la culpa es de los demás. La realidad es que no comprendes lo que sucede dentro de ti. Tu mente te gobierna.

Cuando tengas un conflicto, evita en lo posible distraerte con la respuesta emocional, no te servirá de nada el juzgarte o justificarte. Busca la creencia asociada con el estado de impotencia que estas experimentando al momento que se produce la emoción. Esta acción te llevara a descubrir el problema real. La emoción solo es una señal de alerta que te avisa cuando te hayas comprometida(o) por la presencia de una creencia toxica. Esta energía mental alimenta el estado de impotencia que a su vez activa tus respuestas emocionales como son la tristeza y la angustia, el estrés y la ansiedad, la frustración e ira.

Date cuenta que el problema no está en tu sentir, sino en la creencia que lo provoca… ¿Por qué insistimos en darle más credibilidad a las razones de la mente que a los mensajes de nuestra biología?... Se debe al gran condicionamiento socio cultural que hemos recibido. Estamos literalmente secuestrados por falsos paradigmas que se encargan en desvalorizarnos y someternos sistemáticamente a través de cargas de culpa. Es un verdadero control mental que atenta contra tu vida.

Existe una conexión entre los estados de desvalorización, vergüenza y culpa, y toda esa clase de padecimientos y enfermedades que has experimentado. Una persona sin autoestima es altamente propensa a enfermar y generar infelicidad de muchas formas. El cáncer es un ejemplo claro de una disfunción mental que genera incoherencia en tu sistema, que compromete al orden natural preexistente en tu cuerpo. Ciertas creencias, sobre todo la de índole religiosa y moral, son un verdadero virus que te roba silenciosamente la vida y te hunde en estados de estrés, de impotencia y frustración recurrente. Pon atención a tus ideas sin importar de donde vengan. Porque ahí están los principales vampiros energéticos que te chupan la energía vital. ¿Eres una persona con baja autoestima?.. Entonces vives con incomprensión e inconsciencia, con tensión e incoherencia mental. Te encuentras fuera de sintonía con el orden natural. Has pretendido compensarte con basura mental disfrazada de reglas para gente que se piensa buena y correcta por cumplir con las expectativas mentales de otros.

viernes, abril 26, 2013

EL ESPEJO TRANSFORMA




La lucha perniciosa de ser "buenos" nos coloca en la orilla del juzgamiento y la imposibilidad de llegar a convertirnos en seres completos, integrados. 


Deepack Chopra en el presente texto plantea la cuestión, el otro es tu espejo:


Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana. Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para la evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia. La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente. Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas.

La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad. Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual.

Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas. Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito. Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones