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jueves, marzo 05, 2015

PROYECCIONES




Muchas veces me cuestiono acerca de lo que estoy experimentando, ¿es esto fruto de una proyección?, ¿esto es consecuencia de lo que habita en mi interior? Por supuesto que evaluó esos asuntos que me sacan de mi zona de confort, que me obligan a realizar un cambio, a aceptar nuevas cosas, que me enfrenta con lo que temo o lo que no deseo.

Entonces revolotea en mi mente “aquello que no toleras en otros es algo que no soportas de ti y forma parte de tu naturaleza.

Y por supuesto que todo esto es inconsciente no lo visualizas tan fácil como el paisaje que tienes en frente, los árboles, el cielo, las nubes. En la profunda estructura de la psique se esconden los espectros que no reconocemos como nuestros, pero que, muy seguramente  si lo son.

Es importante la autobservación. Ponernos bajo el microscopio a nosotros mismos. Estar atentos a esas reacciones inusuales. Revisar los aprendizajes que pensamos que ya han sido asimilados, pues quizá aún nos falta por aprender.

Todo en la vida cambia, es dinámico, si observáramos bajo el microscopio la mesa sobre la que apoyo mi pc en unos meses, molecularmente no sera la misma mesa, por ello es posible que un día nos sorprenda vernos en una postura que contradice la que teníamos en otro tiempo, en otro contexto, en otra situación.

Esta bella historia sufí sufí da cuenta de esa dualidad que nos habita.


- Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada de un pueblo. Un día pasó un joven se acercó y le preguntó lo siguiente:

-Nunca he venido por estos lugares, ¿cómo son la gente de esta ciudad?

El anciano le respondió con otra pregunta:

-¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?

-Egoístas y malvados, por eso estoy contento de haber salido de allá.

-Así son los habitantes de esta ciudad, -le respondió el anciano.
Un poco después, pasó otro joven, se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta:

-Voy llegando a este lugar, ¿cómo son los habitantes de esta ciudad?

El anciano le respondió de nuevo con la misma pregunta:

-¿Cómo son los habitantes de la ciudad de donde vienes?

-Eran buenos y generosos, hospitalarios, honestos y trabajadores. Tenía tantos amigos que me ha costado mucho separarme de ellos.

-También los habitantes de esta ciudad son así, -respondió el anciano.

Un hombre que había llevado sus animales a beber agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano:

-¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta realizadas por dos personas?

Mira -respondió el anciano-, cada persona lleva el universo en su corazón. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, también aquí encontrará amigos fieles y leales. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas, encuentran siempre lo que esperan encontrar.

lunes, marzo 10, 2014

¿Cómo transformar la realidad que nos paraliza?


Transitamos nuestra vida en una vorágine de información, de sensaciones, de necesidades. Nos encontramos permanentemente con una multiplicidad de frentes abiertos: el trabajo (o los trabajos), el estudio, la pareja, los hijos, los amigos, los vecinos, la tele, el celular, el Facebook… Es cada vez más común sentirnos abrumados, agotados, superados. Frases como “tengo tantas cosas que no sé por dónde empezar”, “estoy superado/a”, “estoy liquidado/a”, “el tiempo no me alcanza para nada”, se hacen cada más comunes en nuestro vocabulario.

Pero resulta que esto que nos pasa, no nos sucede sólo a nosotros, les pasa también a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros amigos, a nuestra pareja. Esa sensación de saturación y agotamiento atraviesa también a los grupos humanos y, por ende, a toda la sociedad. Pareciera que la “saturación” es un síntoma de nuestros tiempos y que la única respuesta posible es el estancamiento, el sentirse “paralizados”.

Desde la Psicología Social consideramos que la conducta de las personas es siempre un intento de respuesta coherente y significativa a las tensiones de la realidad, para poder vivir o sobrevivir. Pero ¿cómo respondemos ante una realidad que nos abruma, que nos supera? Será normal sentirse atacados por esta realidad, sentir que no tenemos los instrumentos necesarios para enfrentarla. Una respuesta ciertamente coherente será intentar dividir esta realidad, clasificarla para poder pensarla en situaciones más pequeñas, más posibles de ser abordadas. Será normal también que tengamos la tendencia a separar las cosas básicamente en buenas o malas, como una dualidad, como cosas enfrentadas, opuestas. Cosas que nos sirven y cosas que no, cosas que nos hacen bien y cosas que nos hacen mal: “esto amo de vos, pero esto otro lo odio”, “estas de este lado o del otro lado”...

Este ejercicio de división (que puede ser consciente o no), será una herramienta útil en un primer momento para superar esa primera sensación de sentirse superados y atacados, pero no nos podemos quedar ahí, por el simple hecho de que las cosas, en realidad, no están divididas. Es decir “lo que amamos” y lo “que odiamos” son parte de la misma cosa (nuestra pareja, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestra sociedad). No podemos simplemente “extirpar” las cosas que no nos gustan de alguien. En política cabría pensar que los de “izquierda” y los “derecha” de son parte de una misma sociedad y no pueden unos simplemente expulsar a los otros del país.

Si nos quedamos estancados en esta primera instancia de división, entramos en un juego no saludable de amar, apreciar y defender cada vez más eso que “nos hace bien” y odiar y rechazar cada vez más eso “que nos hace mal”. Pero como estas dos cosas no están en realidad separadas sino que son parte de lo mismo, nunca podremos superar realmente la situación, lo que nos terminará haciendo sentir aún más abrumados, más saturados y paralizados.

Se hace entonces necesario dar un paso, romper esa parálisis. Para la Psicología Social este “paso” es la transición de ese ejercicio de “división” a un ejercicio de “reparación e integración”. Es decir reparar (simbólicamente hablando) eso que habíamos dividido, separado, destruido. Integrar las cosas buenas y malas reconociendo que son parte de una misma cosa, eso que amamos y eso que odiamos son partes de nuestra pareja, de nuestro trabajo, de nuestra familia, de nuestra cotidianeidad. El ejercicio de integrar implica un aprendizaje, un cambio que nos moviliza, que va a generar obstáculos y ansiedades y que difícilmente podamos llevar a cabo en forma individual.

En esta actualidad tan frustrante lo grupal adquiere un valor significativo. Nos referimos a los grupos humanos por los que circulamos habitualmente, los grupos familiares o los grupos laborales por ejemplo. Es aquí donde la Psicología Social nos brinda una mirada superadora, además de un bagaje de herramientas y técnicas para que, en nuestros grupos de pertenencia, podamos mejorar nuestras interacciones, generar instancias de comunicación más efectivas, centrarnos en la tarea cotidiana que le da razón de ser a hace grupo. Afianzar, mejorar, potenciar nuestros vínculos nos permitirá transformar esta realidad que nos paraliza en una que nos movilice.

Gustavo Ereño
Operador en Psicología Social
Director de estudios de la UEP 171 “Escuela de Psicología Social del Chaco”
www.uep171.com.ar

miércoles, marzo 05, 2014

Tu Templo Interior


Está bien tener emociones disconfortantes, pero no que estas te tengan a ti, 
elige desde donde vivirás el momento por momento, 
así diseña tu vida dignificando tu corazón y ser interior momento por momento
eligiendo sabiamente que es lo que quieres que perviva dentro de él.

"Como es adentro es afuera, como es arriba es abajo"... 
es decir, como pervivas en tu interior, pervivirán los elementos "fuera" de ti, 
asimismo por añadidura se magnificarán dentro de ti. 

La vida puede quitarte lo que sea o darte muchas cosas más,
pero nada ni nadie puede forzarte a tener un templo interior que no quieres tener, 
ni perturbar el modo en que eliges delicadamente convertir tu templo en una belleza 
o un infierno, de esto dependerá el como sea tu vida exterior,
ya que será proporcional a como sostengas tu templo interior y tu altar espiritual, 
pues desde ahí cantarás desde tus emociones más íntimas al universo 
que es lo que quieres de él, 
porque lo que eres y cómo lo vives, es lo que vendrá a ti.


jueves, junio 20, 2013

ESQUIZOFRENIA INFANTIL


January Schofield fue diagnosticada como el caso de esquizofrenia infantil más severo del que se tenga registro. Foto: Reproducción

Según el Instituto Nacional de Salud Mental la esquizofrenia es una enfermedad mental que se caracteriza por la dificultad para diferenciar experiencias reales e irreales. Lo más común, es que se comience a manifestar durante la adolescencia, por lo que los casos de niños que desarrollen esta enfermedad con síntomas claros son muy poco frecuentes.

La  esquizofrenia es un trastorno crónico e incapacitante del cerebro que pueden causar que una persona escuche voces y malinterprete la realidad. En algunos casos, los pacientes esquizofrénicos aseguran que la gente está conspirando para hacerles daño, lo que causa extrema agitación o depresión.

Veronica Navarrete, Magister en Psicología Infanto juvenil de Psicología Humanista Transpersonal de la Universidad del Pacífico habló con Terra.cl sobre esta enfermedad y sus principales consecuencias en niños.


¿Cuáles son los riesgos a los que se enfrenta un niño con esquizofrenia?

Los mayores riesgos asociados a la esquizofrenia tienen relación con altos índices de discapacidad social que genera en los niños que no son diagnosticados precozmente o que reciben tratamientos no adecuados. La discapacidad social tiene relación con que estos niños no pueden integrarse de manera cotidiana y normal a las actividades propias de sus desarrollo evolutivo, generando desde bajos niveles de autonomía hasta invalidez en estos niños.

Otro riesgo que está asociado a los trastornos psiquiátricos es la comorbilidad, es decir, que aparecen otros trastornos asociados o coexistentes con el trastorno y que complejizan el diagnóstico e intervención del trastorno.

¿Cómo es posible diagnosticar un caso en niños?

El diagnostico de este tipo de trastorno psiquiátrico requiere de un equipo especializado e integral en salud mental infanto juvenil que sea capaz de diagnosticar y detectar diversos factores de riesgo, protección asociados a la realidad propia del niño evaluado y en base a esto elaborar intervenciones comprensivas que involucran a una serie de profesionales de la salud mental y también del área pedagógica. En general, los tratamientos para estos niños requieren de apoyo de fármacos, supervisados cuidadosamente por un psiquiatra especialista en niños y adolescentes, además de terapia individual y familiar y programas especiales a nivel de colegios y otras actividades. Foto: Getty Images


¿Qué tan complejo es realizar este tipo de diagnósticos y cuáles son las posibilidades de errar?

Los riesgos de un diagnóstico errado en este tipo de trastornos aumentan por el tema de la comorbilidad dentro de los trastornos psiquiátricos, por lo que es fundamental que el diagnóstico y los planes de intervención sea realizado por un equipo idóneo y especialista en salud mental infanto juvenil.
¿Cuál es su pronóstico de cura? ¿Depende este de lo temprano que sea su diagnóstico?

El diagnóstico e inicio del tratamiento es de vital importancia. La esquizofrenia es un trastorno que no desaparece sino más bien con adecuados tratamientos integrales permite que el niño pueda integrarse a diversas actividades propias de su etapa evolutiva e ir adquiriendo nieles de autonomía y autovalencia.

¿Cuál es la mirada que otorga la psicología humanista transpersonal a este tipo de casos?

Desde la mirada de la Psicología Humanista Transpersonal es necesario diferenciar en el caso de niño y adolescentes la aparición de sintomatología de orden psicótica con la emergencia de estados de expansión de conciencia que pudieran confundirse con trastornos psiquiátricos. La diferenciación en este caso requiere de tomar en cuenta el desarrollo del niño, los diversos factores de riesgo evolutivos y socioeconómicos asociados a patología psiquiátrica, tales como pertenecer a un bajo nivel socioeconómico, psicopatología familiar, daño físicos y psicológicos tempranos , temperamento difícil en la niñez, crianza en ambientes de violencia y el impedimento cognitivo.

Por consiguiente es importante diferenciar la apertura espiritual que presentan algunos niños y jóvenes con sintomatología psicótica ya que de lo contrario las intervenciones pueden influir de manera profunda y riesgosa en el adecuado desarrollo evolutivo de los niños y adolescentes. 

domingo, junio 16, 2013

TODOS SOMOS ESPEJOS




Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la consciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma consciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la consciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra consciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas. Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.

Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra consciencia personal.

Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.

Todos somos Espejo.

Deepak Chopra

martes, mayo 28, 2013

EL LORO QUE PEDÍA LIBERTAD


Ésta es la historia de un loro muy contradictorio. Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado, y su propietario era un anciano al que el animal hacía compañía. Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té de Cachemira.

Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando el té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente:

- ¡Libertad, libertad, libertad!

No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo en que estuvo el invitado en la casa, el animal no dejó de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: “!Libertad, libertad!”.

Pasaron dos días. El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro. Tanto le atribulaba el estado del animalillo que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuándo dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra. Iba a aprovechar esa ausencia y a liberar al pobre loro. Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir, corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón, donde el loro continuaba gritando: “!Libertad, libertad!” Al invitado se le partía el corazón.

?Quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó a la jaula y abrió la puertecilla de la misma. Entonces el loro, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes de la jaula, negándose a abandonarla. El loro seguía gritando: “!Libertad, libertad!”

*El Maestro dice: Como este loro, son muchos los seres humanos que dicen querer madurar y hallar la libertad interior, pero que se han acostumbrado a su jaula interna y no quieren abandonarla.