Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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viernes, diciembre 11, 2015
No te juzgo, te entiendo
Qué es empatía me preguntó una chica, sin entender su sentido real. Le dije sencillo es lo que los abuelos llamaban, meterse en los zapatos del otro. Aquí una historia que te revela la dimensión real de meterse en los zapatos del otro, de ser empático.
Paola y Germán disfrutaban las mieles del enamoramiento, llevaban juntos diez y ocho meses y 12 días. Esa noche Germán llegó cabizbajo a recoger a Paola y mientras caminaban rumbo al parque, él le contó la mala nueva: “haré mi practica universitaria en una hacienda del viejo Caldas, nos tendremos que separar”. Germán terminaba zootecnia.
Paola no dijo nada, se abrazó a Germán mientras un remolino de pensamientos confusos atropellaban su cabeza: ¿aquí se acaba todo?, ¿nos volveremos a ver?, ¿qué va a pasar con los sueños que hemos tejido juntos? ¿Todo se iría al traste?
Paola no podía irse con Germán, él tenía una oportunidad de oro y ella pronto empezará a presentar sus preparatorios y su trabajo de grado para recibirme como abogada. Era impensable dejar todo atrás y seguir a Germán. Una idea se apoderó de Paola, vivir implica tomar decisiones que a veces duelen.
Esa noche Paola se fue a la cama con la sensación de que el mundo era otro, se habían ido los colores radiantes y habían sido reemplazados por un gris sucio que lo envolvía todo. Paola daba vueltas en la cama, sin conciliar el sueño, su larga cabellera negra le estorbaba y no le encontraba acomodo.
Mareada miraba el reloj de su mesa de noche dando los segundos, los minutos y las horas. Eran las dos de la mañana cuando el teléfono timbró, se tiró de la cama rápidamente para evitar que el repique despertara a sus padres.
— Hola.
—Por favor Paola Santiestevez.
—Con ella habla.
—Le hablamos del Hospital KLU, Germán Domínguez sufrió un accidente, en sus documentos el único teléfono que hayamos fue el suyo.
Paola se cambio el pijama rápidamente y salió rumbo al hospital.
La enfermera que la había llamado le informó que Germán había chocado en su moto contra un coche y tenía múltiples fracturas abiertas en brazos y piernas. Luego ella se enteró de que cuando Germán llegó al hospital cerca de las 10 de la noche, no había sido atendido de inmediato, pues había demasiada gente en urgencias. Había pasado la noche en un pasillo, cubierto con una sabana mientras Germán gritaba de dolor.
Al fin a la una de la madrugada el médico de turno llegó donde Germán que seguía bramando de dolor. El médico haló la sabana que se había pegado a la sangre y Germán lanzó un grito que despertó a todos los que dormían en el sector, mientras agitaba brazos y piernas, en el movimiento volaron las gafas del joven médico. Éste furioso encuelló a Germán, con tal fuerza que lo levantó de la cama y lo devolvió, la cabeza de Germán pegó contra la baranda y se le despegó de la cervical.
Dos camilleros y una enfermera corrieron por los pasillos con Germán para cuidados intensivos, ¿para qué? Germán ya se había ido. De inmediato llamaron a la policía.
Cuando Paola llegó al hospital, vio salir al joven médico esposado y escoltado por tres policías.
Meses después Paola ya había escogido tema para su tesis de grado y hablaba con su madre.
—Mamá, ya sé sobre qué tema voy a realizar mi tesis.
—Sí, que bien hija, ¿sobre qué vas a trabajar?
—Trabajaré sobre la responsabilidad penal de los médicos.
—Me parece muy bien hija, lo que pasó con Germán no puede quedar impune.
—Madre, después de lo que pasó con Germán estuve en el hospital indagando, ese médico llevaba 23 horas trabajando, a él en un momento se le acabó la vida, y Germán no va a resucitar. Mi trabajo será para defender a los médicos, no para acusarlos.
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lunes, julio 13, 2015
El cerebro de los racionales y los emocionales es diferente
¿Empatizamos todos de la misma forma? Está claro que no. Sin embargo, la diferenciación que realizamos las personas sobre cómo vemos la vida y cómo tratamos a los demás, siendo más racionales o más emocionales, va aún más lejos de esta simple apreciación. Un equipo de científicos de la Universidad de Monash (Australia) ha descubierto que el cerebro de las personas racionales es físicamente diferente al de las personas más emocionales.
“Las personas que tienen niveles altos de empatía afectiva son a menudo los que sienten bastante miedo cuando ven una película de miedo, o comienzan a llorar durante una escena triste. Por el contrario, los que tienen alta empatía cognitiva son más racionales, por ejemplo, cuando un psicólogo aconseja a un paciente”, afirma Robert Eres, líder del estudio.
Los cambios que provoca la empatía en nuestro cerebro, dividida en afectiva (la capacidad que tiene el individuo para responder adecuadamente al estado emocional de otra persona) y cognitiva (la capacidad de comprender o sentir lo que está pensando la otra persona) fueron el objetivo de este trabajo de investigación. Para ello, los científicos contaron con 176 participantes a los que midieron con morfometría basada en voxel, la cantidad de materia gris que poseían en ciertas partes del cerebro.
Los resultados revelaron que las personas con empatía afectiva mostraban más densidad de materia gris en la ínsula, ubicada en el centro del cerebro; por otro lado, las personas con empatía cognitiva tenían más materia gris en el giro cingulado, zona ubicada en el área media del cerebro que cumple funciones claves en la actividad cerebral del sistema límbico.
Según los investigadores, esto “proporcionan la validación de que la empatía es una construcción de múltiples componentes, lo que sugiere que la empatía afectiva y cognitiva están representadas diferencialmente en morfometría cerebral”.
El trabajo ha sido publicado en la revista NeuroImage.
“Las personas que tienen niveles altos de empatía afectiva son a menudo los que sienten bastante miedo cuando ven una película de miedo, o comienzan a llorar durante una escena triste. Por el contrario, los que tienen alta empatía cognitiva son más racionales, por ejemplo, cuando un psicólogo aconseja a un paciente”, afirma Robert Eres, líder del estudio.
Los cambios que provoca la empatía en nuestro cerebro, dividida en afectiva (la capacidad que tiene el individuo para responder adecuadamente al estado emocional de otra persona) y cognitiva (la capacidad de comprender o sentir lo que está pensando la otra persona) fueron el objetivo de este trabajo de investigación. Para ello, los científicos contaron con 176 participantes a los que midieron con morfometría basada en voxel, la cantidad de materia gris que poseían en ciertas partes del cerebro.
Los resultados revelaron que las personas con empatía afectiva mostraban más densidad de materia gris en la ínsula, ubicada en el centro del cerebro; por otro lado, las personas con empatía cognitiva tenían más materia gris en el giro cingulado, zona ubicada en el área media del cerebro que cumple funciones claves en la actividad cerebral del sistema límbico.
Según los investigadores, esto “proporcionan la validación de que la empatía es una construcción de múltiples componentes, lo que sugiere que la empatía afectiva y cognitiva están representadas diferencialmente en morfometría cerebral”.
El trabajo ha sido publicado en la revista NeuroImage.
viernes, octubre 25, 2013
La Sonrisa
Muchos conocemos “El Principito”, un libro maravilloso de Saint-Exupéry. Se trata de un libro extraño y fabulosos y tiene la doble función de ser un cuento para chicos y una fábula que mueve a la reflexión a los adultos. Muchos menos conocen otros escritos, novelas y cuentos del autor.
Saint-Exupéry era piloto de guerra que luchó contra los nazis murió en acción. Antes de la Segunda Guerra Mundial, combatió en la Guerra Civil española contra los fascistas. Escribió una historia fascinante sobre esta experiencia titulada “La Sonrisa” (Le sourire). Me gustaría compartirla ahora con ustedes. No se sabe a ciencia cierta si es autobiográfica o de ficción. Personalmente, prefiero creer lo primero.
Cuenta que fue capturado por el enemigo y arrojado a una celda.
Por las miradas despectivas y el trato duro que recibía de sus carceleros, estaba seguro de que sería ejecutado al día siguiente. A partir de aquí, contaré la historia tal como la recuerdo aunque con mis palabras.
“Estaba seguro de que me matarían. Me puse terriblemente nervioso e inquieto. Revolví mis bolsillos para ver si algún cigarrillo había escapado al registro. Encontré uno y me temblaban tanto las manos que apenas pude llevármelo a los labios. Pero no tenía fósforos, se los habían quedado
Miré a mi carcelero a través de los barrotes. No hizo contacto visual conmigo. Después de todo, nadie hace contacto visual con una cosa, con un cadáver. Le grité: “¿Tiene fuego, por favor?”. Me miró, se encogió de hombros y se acercó para encenderme el cigarrillo.
Al acercarse y encender el fósforo, sus ojos accidentalmente se cruzaron con los míos. En ese momento, sonreí. No sé porqué lo hice. Tal vez fue por nerviosismo, tal vez fue porque, cuando dos personas se acercan mucho, cuesta no sonreír. Sea como fuere, sonreí. En ese instante, fue como si una chispa hubiera saltado la brecha entre nuestros dos corazones, nuestras dos almas humanas. Sé que él no quería, pero mi sonrisa atravesó los barrotes y generó otra sonrisa en sus labios. Me encendió el cigarrillo pero se quedó cerca, mirándome directamente a los ojos y sin dejar de sonreír.
Seguí sonriéndole, consciente de él ahora como persona y no ya sólo como carcelero. Y su mirada pareció adquirir una nueva dimensión. “¿Tienes hijos?”, preguntó.
“Sí, aquí, aquí”. Saqué mi billetera y busqué tembloroso las fotos de mi familia. Él también sacó las fotos de sus niños y empezó a hablar sobre sus planes y esperanzas con respecto a ellos. Se me llenaron los ojos de lágrimas. Dije que temía no volver a ver a mi familia, no tener la oportunidad de verlos crecer. A él también se le llenaron los ojos de lágrimas.
De pronto, sin decir un palabra, abrió la celda y en silencio me llevó afuera. Salimos de la cárcel, y, despacio y por la calles laterales, salimos de la ciudad. Allí, a la orilla de la ciudad, me liberó. Y sin decir una palabra, regresé a la ciudad.
Una sonrisa me salvó la vida.”
Sí, la sonrisa, la conexión sincera, espontánea ya natural entre las personas. Cuento esta historia en mi trabajo porque me gustaría que la gente considerara que debajo de todas la capaz que construimos para protegernos: nuestra dignidad, nuestros títulos, nuestros diplomas, nuestro estatus y la necesidad de que nos vean de determinadas maneras, debajo de todo eso, está el yo auténtico y esencial. No me da miedo llamarlo alma. Realmente, creo que si esa parte tuya y esa parte mía pudieran reconocerse, no seríamos enemigos. No podríamos sentir odio ni envidia ni miedo. Llegó a la triste conclusión de que todas esas otras capas, que construimos con tanto esmero a lo largo de nuestras vidas, nos distancian e impiden que nos pongamos en real contacto con los demás. La historia de Saint- Exupéry habla de ese momento mágico en que dos almas se reconocen.
He tenido momentos así. Al enamorarme por ejemplo. Al mirar un bebé. ¿Por qué sonreímos cuando vemos un bebé? Tal vez sea porque vemos a alguien sin todas esas capas defensivas, alguien cuya sonrisa nos resulta genuina y sin engaños. Y el alma de niño que resulta genuina dentro sonríe anhelante en reconocimiento.
Hanoch McCarty
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lunes, enero 28, 2013
¿CONOCES LAS VENTAJAS DE LA HIPERACTIVIDAD (TDAH)?
¿Tienes un chico que ha sido diagnosticado con déficit de atención e hiperactividad?, ¿estás cansado de las quejas de profesores y maestros, incluso de sus hermanos y tíos? ¿Eres adulto y toda la vida haz transitado con este trastorno? Todo en el universo es dual. Has visto el lado oscuro del problema, ahora vas a ver el lado luminoso, por demás desconocido y desestimado.
Empatía
Los que sufren de TDAH establecen relaciones con desconocidos de manera más fácil, se hermanan rápidamente con ellas e incluso llegan a aceptar sus puntos de vista aunque difieran. Las personas hiperactivas no le dan muchas vueltas al asunto, se permiten mayor extroversión y por ende poseen mayor facilidad para hacer amigos.
Entusiasmo
Cuando una persona con TDAH enfrenta una tarea que realmente le encanta, que le apasiona, se desborda. He aquí la razón por la cual estas personas hiperactivas son líderes natos, pues son capaces de inyectar de energía y contagiar su entusiasmo a otros.
Ingenio
Creatividad y TDAH van de la mano, sino mira la lista de inventores y genios que han dejado un legado importante a la humanidad compañeros de viaje de quienes sufren el trastorno: Beethoven, Alexander Graham Bell, Jim Carrey, Lewis Carroll, Agatha Christie, Dalí, Walt Disney, Edison, Einstein, Bill Gates, Spilberg,… la lista es larga, muy larga. ¿Cuál es la razón?, para crear es imperativo aproximarse a la realidad desde una perspectiva diferente, desordenada dirían las demás personas.
Sentido del Humor
Quienes sufren TDAH no solo son risueñas, tienen la risa a flor de piel, sino que tienen la facilidad de hacer reír a los demás atrás te di dos ejemplos de genios de la risa Jim Carrrey yRobin Williams.
Intuición
Las personas hiperactivas son capaces de integrar rápidamente una idea general de su ambiente lo que les permite tener reacciones instintivas a los cambios inesperados. Esto los hace más irascibles, pero también más abiertos al cambio, podríamos decir que son precognitivos se dan cuenta antes que los demás de las evoluciones de su medio social.
Perseverancia
Desde muy temprano los chicos hiperactivos tienen la sensación de que todo el viento está en su contra, esta es la causa por la cual generan una gran resiliencia. En la edad adulta ello les permite transformarse en adultos más estables emocionalmente, en personas que no se dejan intimidar por los obstáculos que la vida les plantea, tiene una postura proactiva ante la vida.
Energía
Has oído esta expresión ante un chico con TDAH ¿de dónde se apaga? Es cierto las personas con TDAH tienen parecen tener una batería de repuesto, ventaja competitiva extraordinaria para el siglo XXI.
Fuente imagen: http://www.ajedrezypsicologia.com/trastorno-por-deficit-de-atencion-y-ajedrez/
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