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miércoles, enero 06, 2016

Para NO morir de amor



¿Es posible amar sin equivocarnos tanto y que el sufrimiento sea la excepción y no la regla? ¿Cómo amar sin morir en el intento y aun así disfrutarlo y sentir su irrevocable pasión? Preguntas muy interesantes que alguna vez pudimos habernos hecho sin encontrar una clara respuesta.

Sin embargo, Walter Riso nos propone una serie de principios que podrían ayudarnos a encontrar un camino hacia el amor sin sufrimiento. En esta ocasión destacaremos algunos puntos importantes de su libro titulado: MANUAL PARA NO MORIR DE AMOR. Diez Principios de Supervivencia Afectiva

Manual para No Morir de Amor

En general, este trabajo plasma algunos de los problemas que convierten el amor en un motivo de agonía y angustia, y propone una serie de principios básicos de supervivencia afectiva con el fin de proporcionar algunas herramientas para no morir de amor y, de esta forma, cambiar nuestra concepción del amor tradicional por una más renovada y saludable. Esta obra contiene útiles consejos ante situaciones comúnmente vistas (con las que muchas personas nos identificamos), y que debemos tener en cuenta para asegurar una vida emocional plena y saludable. Como todo en la vida, un cambio requiere de decisión, esfuerzo, amor propio, voluntad y sentido de desapego….tal vez no sea fácil, pero tampoco resulta imposible comenzar a amarnos primero a nosotros mismos. Por lo anterior, sugiero leer todo el libro, entenderlo, reflexionar concienzudamente y tomar de sus páginas lo que consideremos adecuado. 

Los 10 principios de supervivencia afectiva:

1. Si ya no te quieren, aprende a perder y retírate dignamente.

Es primordial, decirse uno mismo: ¿quiero estar con una persona que no me quiere? Hay que saber perder, reconocerse perdedor, aunque duela, pero es menos doloroso perder una relación, que perder una vida en una relación, insistiendo en algo que ya no existe. Es mejor utilizar toda esa energía en recuperarse uno mismo, alejándose de la fuente del dolor.

2. Casarse con el amante es como echarle sal al postre.

¿Amante o no amante? ¿Hay algún riesgo que te quedes sin pareja y sin amante? ¿Conoces a tu amante lo suficiente para saber si son compatibles para una vida de pareja? ¿Es realmente amor, o es sólo pasión, sexo, placer? ¿Eres capaz de confiar en la fidelidad del que fue amante y ahora comparte tu vida? Solamente un pequeño porcentaje de amantes  acaban casándose o se van a vivir juntos, mantienen una relación que funcione”, sostiene el experto.

3. Evita el sacrificio irracional: no te anules para que tu pareja sea feliz.

Este punto se refiere a la costumbre que tienen muchas personas de tratar de ser menos por todos los medios, para que la pareja se sienta más. Muchas veces la poca capacidad de la pareja nos duele, e intentamos eliminar este sufrimiento a cualquier precio, hundiéndonos para que la pareja salga a flote. Esta conducta se llama autoaniquilación psicológica por afecto

4. ¿Ni contigo ni sin ti? ¡Corre lo más lejos posible!

La indecisión es una manera distorsionada de amar. Muchas veces, sin darnos cuenta, hacemos daño a nuestra relación de pareja entre un sí quiero pero no. Para aquellos enamorados a quienes su pareja martiriza con el tan manido “ni contigo ni sin ti”, Riso aconseja que corran con todas las fuerzas lo más lejos posible y no salten al compás del otro, sino que sean rotundos y contundentes en el “se acabó”. Si deseas una relación de pareja, iniciala con una persona COHERENTE entre sus actos y sentimientos.

5. El poder afectivo lo tiene quien necesita menos al otro.

Otro principio de supervivencia radica en alertar sobre que el poder afectivo lo tiene quien necesita menos del otro, y no faltan quienes intentan sacarle provecho con el mensaje implícito de que se irán si no le dan lo que desea. La solución radica en recuperar la autonomía, el propio poder, asumir la libertad. El apego idiotiza.

6. No siempre un clavo saca a otro: a veces, los dos quedan adentro.

Es innegable que existen amores enquistados, aquellos que pasa el tiempo y siguen estando ahí, entonces muchas veces ocurre que se piensa en conocer a alguien para olvidar el pasado, pero esto casi nunca es una buena opción, ya que al final, el clavo se hunde más si añades otro. Primero hay que sacar el viejo clavo y luego, si tienes suerte, hallarás una persona que valga la pena y que pueda a entrar en tu vida tranquila y sin estorbos del exterior.

7. Si el amor no se ve ni se siente, no existe o no te sirve.

El amor se nota, y mucho. Cuando hay amor de verdad, se ve, se siente que te admiran, que te quieren, que te respetan, por lo tanto no se debe consentir nunca la indiferencia, el desprecio, las justificaciones, la falta de comunicación, la falta de prioridades. O te aman o no te aman, No hay más.

8. No idealices al ser amado: míralo como es, crudamente y sin anestesia.

Uno de los errores capitales, la idealización. Muchas veces se hace porque necesitamos justificar las necesidades de nuestro ego, idolatrando a alguien al que apenas conocemos. Se recomienda identificar las distorsiones, mira la realidad tal cual es, no magnificar ni rendir pleitesía a nadie.

9. El amor no tiene edad, pero los enamorados sí.

Los contrastes generacionales es el punto a tener en cuenta, es decir, no es lo mismo una relación de alguien de 20 con alguien de 30, que alguien de 30 con alguien de 40. Son situaciones de madurez, estados emocionales e ideales diferentes, aunque hay relaciones que puedan prosperar, lo que hay que tener en cuenta básicamente es pensar qué se quiere para la vida.

10. Algunas separaciones son instructivas; te enseñan lo que no quieres saber del amor.

Lo fundamental en este punto es no ver la separación como un trauma, tomarse la ruptura como un paso más hacia el aprendizaje personal, tener claro que en todas las relaciones siempre hay un 50% de responsabilidad de cada uno, ser consciente de los errores, de la falta de límites. No se debe añorar algo inexistente, esa es la premisa de la que se debe partir. “Tienes la obligación, el deber y el poder para contigo mismo de empezar de nuevo. Arranca de cero, siéntete un triunfador por tener las fuerzas y las agallas para ello, recuerda siempre que ahora tienes a tu favor que sabes lo que NO QUIERES para ti”.
En general los principios que propone Riso, se basan en reacciones, patologías, hábitos o impulsos que  solemos manifestar dentro de una relación, como pueden ser la dependencia, la compulsividad, la idealización, los celos, la indecisión y el apego, así como las reacciones ante situaciones de ruptura amorosa. Por tanto, debemos ser capaces de entender cómo percibimos nuestras relaciones, y cómo enfrentamos nuestros sentimientos, emociones y pensamientos, ya que es fundamental para determinar nuestra vida.

Es imprescindible analizar las situaciones que se nos presenten y enfrentarlas de la manera más adecuada, y no seguir bajo los juegos que la mente y los apegos pueden crear. Es importante informarse, mantener un equilibrio emocional, una autoestima sana, entre otras acciones, con el fin de asumir razonablemente cualquier tipo de situación.


martes, diciembre 29, 2015

"No Resistirnos, No Juzgar y No Apegarnos". Eckhart Tolle



                                         No resistirnos, no juzgar y no apegarnos
                                       son los tres secretos de la verdadera libertad
                                    y de una vida iluminada.

                                         Eckhart Tolle

martes, agosto 18, 2015

Olvidar a un ex, tan difícil como dejar de fumar



Estudios científicos demuestran que las rupturas sentimentales provocan efectos similares a los que se producen cuando se abandona una droga

LAURA CHAPARRO 18 AGO 2015 - 16:10 CEST

Como si se tratara de una película de mutantes, el ejército de tiernas mariposas, que parece revolotear dentro de nosotros cuando nos enamoramos, se transforma en una fiera tropa que ataca en el momento en el que la relación se termina. No consigue dormir, pierde el apetito, le duele todo el cuerpo y, aunque lo intenta, no logra pensar en otra cosa. Le han roto el corazón.

La explicación es tan simple como dolorosa: el amor es como una droga y usted está pasando el mono porque le privan de su dosis.

El enamoramiento, especialmente en las fases iniciales, genera comportamientos que recuerdan mucho a las conductas observadas en las personas adictas a las drogas”, afirma Emilio Ambrosio, catedrático de Psicobiología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Esta adicción tan potente tiene su reflejo en el cerebro.

Cuando estamos enamorados, el organismo genera sustancias como la dopamina (la hormona del placer) y la oxitocina (la hormona del apego)

Cuando estamos enamorados, el organismo genera sustancias como la dopamina (la hormona del placer) y la oxitocina (la hormona del apego). Ambas actúan en regiones cerebrales asociadas con el placer (el denominado sistema neuronal del reforzamiento). De hecho, según un estudio publicado en la revista PLOS ONE, el efecto del amor es similar al de algunos analgésicos, ya que activa zonas cerebrales que reducen el dolor.

Con la ruptura sentimental se dejan de segregar estas hormonas y el cerebro reacciona generando un estado de tristeza y síntomas de abstinencia (ansiedad, obsesión e incluso dolor físico) que también sufren los drogodependientes, como continúa en ensayo.

“En la persona que sigue queriendo a otra se da, durante ese tiempo de carencia afectiva, de tristeza y de añoranza de la persona amada, algo similar a lo que ocurre con las personas adictas, que es un deficiente funcionamiento de la comunicación neuronal”, mantiene Ambrosio.

El cerebro sufre

Estos efectos se han comprobado en otro estudio llevado a cabo en 10 mujeres y 5 hombres del área de Nueva York (Estados Unidos), a los que se les practicaron resonancias magnéticas funcionales para observar qué áreas cerebrales se les activaban cuando veían imágenes de la pareja con la que acababan de romper.

“El desamor activa regiones asociadas con el dolor físico, la adicción a las drogas y la recompensa”, explica Lucy Brown, neuróloga en el Einstein College of Medicine (Estados Unidos) y una de las autoras de la investigación.

La edad media de los participantes en el experimento era de 20 años y la duración de las relaciones que acababan de terminar se situaba en torno a los 21 meses. Durante los cuestionarios previos, todos ellos mostraron un alto grado de obsesión, reconociendo que pasaban más del 85% del día pensando en sus exparejas.

Además, reconocieron que querían que estas personas volvieran con ellos y manifestaron falta de control en sus emociones, incluyendo llamadas fuera de lugar, emails, súplicas de reconciliación, llantos desconsolados y recurrencia al alcohol.

Las imágenes cerebrales dieron una posible explicación a estos comportamientos irracionales. “La activación de áreas relacionadas con la adicción a la cocaína podría explicar los comportamientos obsesivos asociados a las rupturas sentimentales”, apuntan los autores en el estudio, publicado en la revista Journal of Neurophysiology.

No distingue de sexos

Aunque la investigación no pudo determinar si había diferencias entre hombres y mujeres, los expertos creen que ambos cerebros sufren de forma similar. “No lo sabemos con seguridad pero lo más seguro es que así sea”, sugiere Brown.

Una opinión que comparte Ambrosio, aunque puntualiza que existen las diferencias propias de la psicología masculina y femenina. “Hombres y mujeres tienen un sistema neuronal de reforzamiento igual. Se enamoran igual y sufren los embates del desamor de la misma forma, aunque sientan esos momentos de un modo ligeramente diferente”, destaca.

Y la pregunta del millón para el alma en pena: ¿cuánto tiempo tarda en pasar el dolor? “Ese deficiente funcionamiento vuelve a la normalidad pasado un tiempo, que es variable según la persona que ha sufrido el desamor”, admite el psicólogo. Las investigaciones al respecto hablan desde 3 meses necesarios (Journal of Positive Psychology) hasta 18 (la web de citas Fifties.com).

Si la pena no se marcha, podría deberse más a factores puramente emocionales que biológicos, según el experto. En cualquier caso, recuerde que el cerebro tiene una asombrosa capacidad de adaptación y que, por suerte, no hay mal que cien años dure. Y si pudo dejar de fumar, esto será pan comido.


"¿Quedamos como amigos?" Mejor no

La neuróloga Lucy Brown y la antropóloga Helen Fisher dan una serie de consejos para superar estas rupturas, que parece que ni el cerebro ni el corazón quieren aceptar.

- Elimine los emails, las cartas y los mensajes de esa persona, y guarde todos los recuerdos en una caja al fondo de un armario (lo ideal sería deshacerse de ellos).

- Nada de llamadas ni cartas. Evite cualquier tipo de contacto. Hasta que no lo olvide no podrá ser su amigo.

- Piense un aforismo, una frase corta optimista a la que recurrir cuando recuerde a esa persona, para desviar la mente. Puede ayudar pensar en alguien nuevo, y si aun así vuelve a evocar a su expareja, no se aferre a lo positivo. Recuerde que también hubo momentos grises.

- Manténgase ocupado. Salir y estar activo es fundamental para el cerebro.

- Pruebe nuevas experiencias. La novedad estimula la liberación de dopamina, lo que le hará sentirse más optimista.

- Haga ejercicio. La actividad aeróbica también libera dopamina y serotonina, que le ayudarán a calmarse.

- El tiempo es su aliado. Imágenes de resonancia magnética han demostrado que cuanto más tiempo pasa tras la ruptura, la región del cerebro vinculada con los sentimientos de apego muestra una menor actividad. Con el tiempo, el apego se desvanece.

- Sonría y no se rinda. Si pasa el tiempo y sigue en este estado de duelo, puede que necesite la ayuda de un psicólogo, pero no tire la toalla. Un día se dará cuenta en que ya no piensa en esa persona y se sentirá liberado.

domingo, enero 12, 2014

El apego es obsesión que inevitablemente engendra sufrimiento y miedo


El apego es obsesión que inevitablemente engendra sufrimiento y miedo. Me lleva a la creencia de posesión y poder sobre otros con lo que niego su libertad y mi libertad...

“La relación es el camino hacia el autoconocimiento. En nuestra vida siempre hay relaciones. Pero en la mayoría de los casos la relación en vez de unirnos nos aísla aún más de los demás, ese aislamiento, inevitablemente, engendrará toda clase de desdichas, confusión, odio, ira.

El aislamiento es fruto de mirar las cosas desde un ángulo equivocado. El conflicto en la relación puede servir para mejorarnos. No es posible tener una relación sin conflicto, hasta que no nos cambiemos mucho a nosotros mismos. La relación es el espejo en el que nos vemos a nosotros mismos tal y como somos. La vida es, en su totalidad, un movimiento de relación.


El deseo de estabilidad y de apego con su correspondiente dolor y placer, ansiedad y miedo, no es amor. Cuando ese deseo y apego están total y absolutamente ausentes, entonces existe el amor, no antes.”

EL APEGO ES UNA DE LAS CAUSAS DEL SUFRIMIENTO

El apego es una de las causas del sufrimiento. Como estamos apegados y somos conscientes del dolor que produce, tratamos de cultivar el desapego, lo cual es otro horror. ¿Por qué la mente se apega? El apego es una manera de ocupar la mente: si estoy apegado a usted, pienso en usted, me preocupo por usted, me intereso de forma egoísta porque no quiero perderle, no quiero que sea libre, no quiero que nadie interfiera en mi apego; en ese apego encuentro seguridad, pero en el apego hay miedo, ansiedad, sufrimiento. Ahora bien, sólo observe, no diga: “¿Qué debo hacer?”. No puede hacer nada, si intenta hacer algo con el apego creará otra forma de apego, ¿no es verdad? De modo que sólo observe. Cuando está apegado a una persona o a una idea, domina a esa persona, la controla, niega la libertad a esa persona. Cuando está apegado, niega toda libertad. Si estoy apegado al ideal comunista, creo destrucción a los demás.

Si la mente ve que la soledad, el apego, es una de las causas del sufrimiento, ¿puede la mente liberarse del apego?



Charlas en Saanen, 1974

sábado, septiembre 21, 2013

El dolor emocional es equivalente al dolor físico




Esta semana comparto con vosotros/as los resultados de una investigación científica reciente que viene a corroborar la impresión que los que trabajamos con niños, adolescentes y adultos víctimas de maltrato tenemos: el dolor emocional que éstas sienten es como el dolor físico.

Expongo brevemente las principales conclusiones del estudio. El departamento de Psicología de la Universidad de Michigan acaba de descubrir en un reciente estudio llevado a cabo por Kross, Berman, Mischel, Smith y Wager que el dolor emocional es equivalente al dolor físico y que, además, compartirían las mismas zonas cerebrales y los mismos mecanismos de activación del sistema opioide. Esto es, las situaciones de rechazo social activan las mismas zonas cerebrales que activan el dolor físico (las zonas somatosensoriales)

La investigación sugiere que el solapamiento neuronal entre el rechazo social y el dolor físico es mayor de lo que la investigación había sugerido hasta ahora. Los autores proponen específicamente que las experiencias de rechazo social, cuando son elicitadas de manera intensa, implican a zonas del cerebro que se asocian a ambos componentes del dolor físico: los componentes afectivos y sensoriales.

Los resultados dan un nuevo significado a la idea de que el rechazo social “hiere” El rechazo social y el dolor físico son similares no sólo en que ambos son estresantes sino también en que ambos comparten una representación común en los sistemas somatosensoriales del cerebro.

Las conclusiones me han sorprendido relativamente. Desde que empecé a trabajar con los niños víctimas de malos tratos ya intuía que el dolor que estos niños padecen se podía sentir y notar en los niveles corporales. Quizá eso les lleve a muchos o a disociarse (distanciarse de la experiencia corporal como un anestésico contra el dolor) o a hiperactivarse (moverse, mostrar inquietud, intranquilidad motora…) como una manera también de canalizar dicho dolor. Dolor que tiene que ser insoportable. Posteriormente, le escuché afirmar a Jorge Barudy, especialista en este tema y uno de mis formadores, con gran maestría y empatía, que a los niños maltratados emocionalmente les duele el cuerpo, ellos lo notan ahí. No había una investigación científica que lo avalara pero de alguna manera lo podíamos intuir y sentir.

Pero como pasa cuando algo se avala empíricamente, disponemos no sólo ya de la intuición sino de un estudio científico (hecho de una manera rigurosa) que nos dice que el rechazo social se siente con la misma intensidad que el dolor físico. ¿Cuál es la primera experiencia social que un bebé tiene? La relación con sus cuidadores, normalmente sus padres, o su padre, o su madre. Si esta relación es emocionalmente sintonizada y el cuidador muestra sensibilidad y empatía hacia las necesidades físicas y emocionales del bebé, éste se desarrolla de una manera positiva. Es el apego seguro del que hemos hablado cientos de veces en este blog. La base segura que nos permite desplegar todas nuestras capacidades emocionales, sociales, cognitivas, lingüísticas…

Pero si la primera experiencia social del bebé implica rechazo, ya os imagináis qué ocurre: el niño va a sentir dolor emocional… ¡que va a experimentar como si fuera dolor físico! Le va a doler como duele un puñetazo, un golpe… Y le va a herir. Desde edades muy tempranas soportará este dolor. Y el niño -que es muy vulnerable-, como decimos muchas veces, tendrá que ponerse como un traje para poder defenderse y adaptarse a la experiencia adversa y dolorosa que vive y sufre en sus carnes. Las emociones se corporalizan y lo corporalizado es emoción. Se acabó pues, el dualismo cuerpo/mente, como ya explicaba Rafael Benito, psiquiatra, en su magnífico prólogo para el libro sobre la caja de arena que acabo de publicar titulado: "Construyendo puentes. La técnica de la caja de arena (sandtray)"

Si seguimos pensando en otras formas de maltrato emocional como lo son el teasing(poner motes, sobrenombres, burlarse de otro…) o el bullying, no sólo nos daremos cuenta de que es un maltrato que deja secuelas importantes en el niño y en el futuro adulto, sino también que éste va a estar, además, soportando, durante mucho tiempo, un dolor emocional que es equivalente al físico. Es comprensible que las víctimas se lleguen a desesperar.

Cualquier forma de maltrato emocional, por lo tanto, va a ser experimentado como un dolor físico. Se podría decir que las fronteras entre el dolor físico y el emocional quedan, por lo tanto, sin delimitar en cuanto a sentirlo: duelen igual. Son equivalentes. Ambas se viven con la misma intensidad y ambas se procesan -y comparten- los mismos sistemas cerebrales.

Por eso los niños necesitan un trabajo terapéutico específico que les ayude a enfrentarse a las experiencias de maltrato emocional grabadas en su cerebro a través de técnicas que les permitan elaborarlas sin sentir tanto dolor. Porque el dolor emocional va a ser, como decimos, equivalente al físico. Es normal que se defiendan y les cueste trabajar en terapia. Sobre todo si no les ofrecemos modelos terapéuticos adaptados a su sufrimiento.

También este descubrimiento nos reafirma aún más en que jamás hay que minimizar una experiencia de rechazo social y mucho menos de maltrato emocional (la experiencia de rechazo social más dura que puede existir es el maltrato emocional: ser vejado, humillado, insultado, menospreciado por otro o por otros; y si esos otros son significativos, aún la experiencia es más dura) Hay que reconocer el dolor a la persona que ha sufrido maltrato. Y, segundo, esto nos refuerza más todavía en la necesidad de que profesores, padres, profesionales, etc. usemos la empatía con estas personas que han sufrido estas tremendas experiencias. Y que evitemos transmitirles mitos que pueden retraumatizar tales como: “el cerebro lo olvida”; “eso pasó hace muchos años” ; “lo tendrías que tener superado” ; “eso no tiene porqué influirte ya” Y, tercero, debemos de transmitirles nuestro orgullo y admiración por ser los héroes de una historia en la que sobrevivieron, entre otras terribles cosas, a una de las experiencias más duras que existen en la vida: el dolor. Ahora ya sabemos que el cerebro usa los mismos sistemas cerebrales cuando se trata de dolor por rechazo social (y el maltrato es una forma aguda de rechazo social) que cuando es dolor físico. Ayudarles a resiliar es también -a la par que les reconocemos que han sufrido y empatizamos con ellos- poder ofrecerles medios (artísticos, deportivos, culturales, musicales…) para que transformen ese dolor y no explote dentro de ellos. El dolor puede ir apaciguándose gracias a la red psicosocial que dispongamos alrededor del niño, pero nunca se apagará del todo.

Y para terminar, cuando lo lea, os hablaré de un magnífico libro que me ha recomendado –gran sugerencia- mi amiga y colega Naiara Zamora, psicóloga, titulado: “Amar sin miedo a malcriar. La mirada a la infancia desde el respeto, el vínculo y la empatía” La autora es Yolanda González Vara. La editorial es integral. Como veis, sólo con leer el título ya dan ganas de devorar el libro.

Zaindu / Cuidaos.

domingo, agosto 25, 2013

EL DESAPEGO... La Clave de la felicidad..



El Mundo con el que te relacionas está creado por tu Mente...

Sólo tu, puedes hacerte feliz y todos los momentos presentes lo son porque tú estás en ellos. Y hoy, en el eterno presente, en el aquí y el ahora, tú serás feliz aunque hoy te acompañe esto o lo otro. Y podrás ir pasando de un momento a otro en la vida disfrutándolo plenamente, sin llevar cargas emocionales del pasado. Y como los lirios del campo y los pájaros del cielo estarás libre de preocupaciones viviendo siempre el Eterno presente.

Buda dijo: El mundo está lleno de sufrimientos; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego.

El desapego podría definirse como "carencia de sed". Piensa en el ánimo de una persona desesperada por la sed y en el de alguien que no la tiene. Observa mentalmente la diferencia. ¿En cual ves paz, tranquilidad, seguridad y en cual lo contrario? Ahora observa el mundo, la infelicidad que hay en torno y dentro de ti. ¿Qué la causa? La situación económica, el desempleo, las guerras, la soledad ...

Si observas bien, verás que no es nada de esto, porque si esto se solucionara aparecerían otros temas que seguirían causando la infelicidad. ¿Entonces qué es?.

Es que esa infelicidad la llevas contigo donde vayas. Esa infelicidad está en ti y no puedes escapar de ti. Está en tu programación, en tu computadora cerebral, son tus creencias; esas que te parecen tan lógicas que ni siquiera sabes que te tiranizan y esclavizan.

Tu mente no deja de producir infelicidad. Ahora, si lo analizas, verás que hay una sola cosa que origina la infelicidad: el deseo-apego.

¿Y qué es el apego?

Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona, no es posible ser feliz.

Tu mente dice: No puedes ser feliz si no tienes tal o cual cosa, o si tal persona no está contigo. No puedes ser feliz si tal persona no te ama. No puedes ser feliz si no tienes un trabajo seguro. No puedes ser feliz si no das seguridad a tu futuro. No puedes ser feliz si estás solo. No puedes ser feliz si no tienes un cuerpo a la moda. No puedes ser feliz si los otros actúan así. Y cuantos mas 'No puedes ser feliz si....'

Tu mente está programada para demostrarte constantemente (si no es por una cosa, es por otra) que no puedes ser feliz. ¡Todo esto es falso!

Tu eres feliz aquí y ahora; pero no lo sabes, porque tus falsas creencias y tu manera deformada de ver las cosas te han llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades ... Si lograras ver a través de esa maraña, comprobarías que eres feliz y no lo sabes.

No hay un solo momento en tu vida en el que no tengas cuanto necesitas para... Ser Feliz.

Todas las cosas a las que te apegas, y sin las que estás convencido que no puedes ser feliz, son simplemente tus motivos de angustias. Lo que te hace feliz no es la situación que te rodea, sino los pensamientos que hay en tu mente..

El apego es un estado emocional que tiene dos puntas, una positiva y otra negativa. La positiva es el estado de placer y la emoción que sientes cuando logras aquello a que estás apegado. La negativa es la sensación de amenaza y la tensión que lo acompañan, lo que te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz.

Observa bien: Si no se consigue el objeto del apego, origina infelicidad; y si se lo consigue solo produce un instante de placer seguido de la preocupación y el temor a perderlo. ¿Podemos ganar la batalla contra los apegos? Si, renunciando a ellos. Cambiando nuestra programación.

Haz una lista de todo lo que te tenga apegado y dile a cada una:

"En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan solo estoy engañándome a mi mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz"

Y si tu apego se refiere a una persona di:

"Te dejo que seas tú mismo; que tengas tus propios pensamientos, que satisfagas tus propios gustos, que sigas tus propias inclinaciones, que te comportes tal como decidas hacerlo.
Te libero con Amor y me libero con Amor"

Ahora estás en condiciones de amar a esa persona. ¿Por qué? Porque Amar, no es querer. Lo que quieres, quieres poseerlo. Cuando quieres a alguien para ti, solo le estás poniendo una cadena al cuello, y estás atándote del otro lado.

El Amor solo puede existir en libertad. Elige entre tu apego y la felicidad. Lo que necesitas no es renunciar, sino comprender, tomar conciencia. Si tus apegos te han ocasionado sufrimiento, esa es una gran ayuda para comprender, y si alguna vez experimentaste el sentimiento de libertad te será útil recordarlo. Borra en ti el ¡que feliz me haces! y el ¡esto me hace feliz.!

Sólo tu, puedes hacerte feliz y todos los momentos presentes lo son porque tu estás en ellos. Y hoy, el eterno presente, el aquí y ahora, tu serás feliz aunque hoy te acompañe esto o lo otro. Y podrás ir pasando de un momento a otro en la vida, disfrutándolo plenamente, sin llevar cargas emocionales del pasado. Y como los lirios del campo y los pájaros del cielo estarás libre de preocupaciones viviendo siempre el Eterno presente.

¿De donde llegó tu apego? Brotó de una mentira que llega desde tu cultura, tu sociedad, o desde tu mismo, o sea de tu programación. Simplemente observa: miles de personas viven sin eso que tu supones dueño de tu felicidad; y si revisas tu pasado encontrarás algo que en un momento dado supusiste insustituible, y que el tiempo te demostró que no era así. Hoy ya ni las recuerdas. ¡Mira que pequeñas eran!.

El cambio se produce únicamente cuando unes el conocimiento a la comprensión; observa que son las columnas del Altar de la Sabiduría.

La clave: Desprogramarse, soltar las ataduras. ¿Qué es tu programación?

Eso que llevas dentro de tu computadora cerebral, que se formó acumulando los datos recibidos. Tu cultura, tus ideas, tus creencias, tus miedos, tus apegos, tus hábitos.

He aquí los nombres de los muros de tu prisión, he aquí los nombres de la maraña que filtra toda la información que te llega. Analízalos uno por uno, ya que el camino no es renunciar, ni poner fuerza de voluntad. No combatáis el mal... El camino es la visión, agrandar el bien contrario.

Tu cultura:
Sea la que fuere, hay otras culturas diferentes, hay otras personas que viven perfectamente sin ella, por lo tanto no es la única. No es la dueña de la verdad.

Tus ideas:
Cuando conoces a alguien, lo etiquetas. Para ti es simpático, o desagradable, o triste, o tonto. Pues, eso seguirás viendo en esa persona ya que esa es la idea que tienes de esa persona.
Tu ves a las personas, no como son, sino de acuerdo a la idea que tienes de ella. Sin embargo, otras personas pueden tener una idea diferente a la que tu te hayas hecho, por lo tanto tampoco es la única infalible o valedera. Esto vale no solo con respecto a las personas, sino que involucra a todas tus ideas.

Tus creencias:
Actúas como un fanático cerrado a todo lo que pueda poner en tela de juicio tus creencias. ¿Te asusta el fanatismo en otro?, pues eso es lo que nos hacen ser nuestras falsas creencias. Observa las consecuencias de los fanatismos extremos, ellos se basan en creencias tan arraigadas que no permiten la entrada de otras opiniones diferentes.

Tus miedos:
Si supieras que van a matarte, no podrías dejar de pensar en eso. Esto hacen tus miedos, fijan tu mente solamente en ellos. Y si tienes tu mente fija en ellos, no vives tu vida, no puedes ser feliz, nada habrá que pueda alegrarte, verás todo desde el lado mas oscuro. Esta no solo es la peor de las ataduras, sino que es la puerta por donde entra todo lo negativo. La energía sigue al pensamiento, si tu pensamiento es un constante negativo, como podrían manifestarse en tu vida cosas bellas. Si tu mente se revuelca en un laberinto de terror, es eso lo que lamentablemente atraes para ti; luego ella se encarga de hacerte ver que aquello malo que temías, ha sucedido. Lo que no te dice es que ella lo ha creado con sus pensamientos. El miedo hace la combinación perfecta para llevar a la manifestación lo que temes; ya que combina pensamiento, sentimiento y palabra. Cierra esta puerta oscura y abre la del Amor con todo tu corazón, ya que el Amor es lo contrario al temor, llénate de Amor y poco a poco tus temores irán perdiendo fuerza.

Tus apegos:
Como un avaro cuidando su dinero, fingirás no ver mas que lo que pone en peligro tus apegos. Recuerda que son el motivo del sufrimiento. Si le preguntamos a alguien si le gusta sufrir, con seguridad contestará que no. Y si ya sabemos cual es el motivo del sufrimiento tratemos de no darle poder a nada externo a nosotros.

Tus hábitos:
Tienes costumbres, formas que de tanto hacerlas son habituales y lógicas para ti. Es tu parte-robot, que sirve para realizar actos mecánicos, pero no, para enjuiciar a la vida.

Como ves:
El mundo con el que te relacionas y al que amas, es un mundo creado por tu propia mente y tiene muy poco que ver con el mundo real, ¿ porqué no crear con tu propia mente tu mundo de LUZ ? La clave es comprender y tomar conciencia. Entonces todo lo que te esclaviza se va a ir desmoronando, va a ir perdiendo poder en ti y tu propia creatividad va a ir reemplazando al robot mecánico, rígido y falto de vida que eras. Ya no vas a admirar a una flor porque la sabes bonita, sino vas a poder penetrar la esencia de todas las flo res. Y no vas a ver el mar, como un pescador de forma mecánica, sino como la belleza y grandeza que le ofrece a tu vista.

Solo en la medida en que seas capaz de ver a alguien tal como realmente es, aquí y ahora, no tal como es en tu memoria, en tu deseo y en tu imaginación. Sólo así podrás realmente amarla

Tu mente, tu cultura, tus creencias...
Anthony de Mello las ilustra perfectamente: Una turista occidental contemplaba, llena de admiración, el collar de una nativa. "¿De qué está hecho? ", le preguntó. "De dientes de caimán, Señora", respondió la nativa. "¡Ah, ya!. Supongo que los dientes de caimán tendrán para ustedes el mismo valor que para nosotros tienen las perlas... "¡En absoluto!. Una ostra puede abrirla cualquiera."

Como puedes observar, las distintas culturas y ubicaciones hacen diferentes los valores, por lo que ningún valor que dependa de lo externo es real y absoluto. Los que han alcanzado la iluminación comprenden que un diamante no es mas que una piedra a la que la mente humana ha dado valor. Y que los reyes son lo grandes o lo pequeños que tu mente decida que sean. Y que todo tiene el valor que tu le das...

La felicidad y la desdicha dependen de cómo afrontemos los acontecimientos, no de la naturaleza de los acontecimientos en sí (Anthony de Mello)

Redescubrirte a ti mismo, es simplemente redescubrir la Vida en plenitud que puedes alcanzar, si te propones eliminar las rejas que tu mismo te pusiste.

"La Nueva Era requiere nuevos hombres. Y el Nuevo Hombre surge del reencuentro consigo mismo. Surge al rellenar el abismo que os separa de la Realidad. Surge por la fuerza apelativa del Amor. Surge por el esfuerzo reintegrativo en un Todo Mayor".

jueves, agosto 22, 2013

EL AMOR NO DUERME...




Donde hay amor no hay deseos. Y por eso no existe ningún miedo. Si amas de verdad a tu amigo, tendrías que poder decirle sinceramente: "Así, sin los cristales de los deseos, te veo como eres, y no como yo desearía que fueses, y así te quiero ya, sin miedo a que te escapes, a que me faltes, a que no me quieras." Porque en realidad, ¿qué deseas? ¿Amar a esa persona tal cual es, o a una imagen que no existe? En cuanto puedas desprenderte de esos deseos-apegos, podrás amar; a lo otro no se lo debe llamar amor, pues es todo lo contrario de lo que el amor significa.

El enamorarse tampoco es amor, sino desear para ti una imagen que te imaginas de una persona. Todo es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te desenamoras. La esencia de todo enamoramiento son los deseos. Deseos que generan celos y sufrimiento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la desconfianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se vengan abajo.
El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione porque, en el fondo, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas.
El enamoramiento supone una manipulación de la verdad y de la otra persona para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle. El enamoramiento no es más que una enfermedad y una droga del que, por su inseguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.
La gente insegura no desea la felicidad de verdad; porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la droga de los deseos. Con los deseos vienen el miedo, la ansiedad, las tensiones y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento continuos. Vas de la exaltación al desespero.
¿Cuánto dura el placer de creer que has conseguido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encanto, pero va prendido irremediablemente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exaltación de cuando llega el amigo, es proporcional al miedo y al dolor de cuando se marcha... o cuando lo esperas y no viene... ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor, y podéis estar bien seguros de ello.
Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces puedo decirle al otro: "Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.
¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Escuchas cada nota, te deleitas en ella y la dejas pasar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre renovada y siempre fresca. Pues, en el amor, es igual. En cuanto te agarras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor. No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mutuo, el control, las promesas y el deseo, te conducen inexorablemente a los conflictos y al sufrimiento y, de ahí, a corto o largo plazo, a la ruptura. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.
TONY DE MELLO