Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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jueves, noviembre 17, 2011
¿Qué es EMDR?
EMDR - Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares es un abordaje psiterapeútico en el tratamiento de las dificultades emocionales causadas por experiencias difíciles en la vida del sujeto, desde fobias, ataques de pánico, muerte traumática y duelos o incidentes traumáticos en la infancia hasta accidentes y desastres naturales. También se usa EMDR para aliviar la angustia y/o la fobia de hablar en público, para mejorar el rendimiento en el trabajo, en los deportes y en las interpretaciones artísticas.
EMDR como método combina elementos teórico-clínicos de orientaciones tales como el psicoanálisis, cognitivo-conductual y otras. Para muchos pacientes EMDR resulta de mayor ayuda para sus problemas que otras terapias convencionales. En 1987, Francine Shapiro, psicóloga norteamericana, descubrió que los movimientos oculares voluntarios reducían la intensidad de la angustia de los pensamientos negativos. Inició una investigación (Shapiro, 1989) con sujetos traumatizados en la guerra de Vietnam y víctimas de abuso sexual para medir la eficacia del EMDR. EMDR reducía de manera significativa los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático en estos sujetos.
¿Qué sucede durante la aplicación de EMDR?
En el proceso con EMDR, el terapeuta trabaja con el paciente para identificar un problema específico que será el foco del tratamiento. El paciente describe el incidente traumático, a partir del cual es ayudado por el terapeuta para que seleccione los aspectos más importantes y que más lo angustian de dicho incidente. Mientras el paciente hace movimientos oculares (o cualquier otra estimulación bilateral) le vienen a la mente otras partes del recuerdo traumático u otros recuerdos. El terapeuta interrumpe los movimientos oculares cada tanto para asegurarse que el paciente esté procesando adecuadamente.
La estimulación bilateral puede ser: a) visual (el paciente mueve los ojos de un lado al otro guiado por el terapeuta); b) auditiva (el paciente escucha sonidos alternados en ambos oídos) c) kinestésica (el terapeuta golpetea suavemente y en forma alternada sobre las manos o los hombros del paciente). Esto facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales logrando el procesamiento de la información y la disminución de la carga emocional.
El terapeuta guía el proceso, tomando decisiones clínicas sobre la dirección que debe seguir la intervención. La meta es que el paciente procese la información sobre el incidente traumático, llevándolo a una "resolución adaptativa". En las palabras de Francine Shapiro, esto significa: a) una reducción de los síntomas; b) un cambio en las creencias y c) la posibilidad de funcionar mejor en la vida cotidiana.
El abordaje empleado en EMDR se sustenta en tres puntos: 1) experiencias de vida temprana; 2) experiencias estresantes del presente y 3) pensamientos y comportamientos deseados para el futuro.
El tratamiento con EMDR puede ser desde 3 sesiones para un trauma simple hasta más de un año para problemas complejos.
¿Qué es un trauma?
La palabra trauma deriva del griego y significa "herida". El trauma es una "herida psicológica" que puede ser provocada por variadas situaciones. Por ejemplo, cuando oímos hablar de traumas lo asociamos a problemas originados por grandes desastres naturales o aquellos causados por el hombre, como guerras, accidentes, abusos, etc. Los especialistas los denominamos Traumas con "T" por la gran magnitud de sus causas. También existe otra categoría de traumas con "t", cuyo origen está relacionado con hechos, aparentemente, de menor importancia. Como por ejemplo: desprotección, humillación, cambio de roles en la familia, etc.
Sin embargo, la importancia de las causas del trauma no determina la calidad del daño que éste produce. Puede ser tan dañino un "Trauma" como un "trauma", porque sus efectos dependerán de cada persona, de su historia y entorno afectivo, del momento en que se haya producido y de su reiteración a lo largo del tiempo. El trauma, no importa su origen, afecta de tal manera la salud, la seguridad y el bienestar de la persona, que ésta puede llegar a desarrollar creencias falsas y destructivas de sí misma y del mundo.
Consecuencias del trauma
Estas creencias pueden estar referidas a su persona: "soy un incapaz, soy miedoso, estoy indefenso, soy malo, no me quieren"; o a otro aspecto en particular: "soy incapaz de ser buen alumno; de cumplir mis horarios; de hablar en público, no sirvo para escribir, no debo ser exitoso". Estas creencias interfieren y dificultan su conducta. Cuando estamos amenazados por un peligro emocional o físico nuestro sistema nervioso está preparado para reaccionar ante el peligro, de modo que la circulación de la sangre es dirigida a los órganos vitales, el corazón late más rápido, aumenta el ritmo de la respiración, los músculos se tensan, y se agudiza un estado psicológico de alerta, etc.
Una vez que el peligro ha pasado, este sistema de alerta deja de funcionar y vuelve a la normalidad. Pero cuando una experiencia que puede implicar dolor, vergüenza, miedo, horror o pánico es abrumadora por su intensidad, puede ocurrir que el sistema nervioso no esté en condiciones de elaborar una respuesta de control. En consecuencia, el sistema de prevención y defensa se mantiene en estado de alerta permanente y, a partir de ese momento, la más pequeña situación que recuerde el hecho traumático dispara toda la batería de estímulos para reaccionar como si estuviera defendiéndose de la misma manera como lo hizo la primera vez. En esta situación, las reacciones se hacen inadecuadas y la persona puede quedar bloqueada, paralizada, indefensa.
Cómo se desarrolló EMDR
En 1987, la psicóloga norteamericana, Francine Shapiro, observó por casualidad que los movimientos oculares en ciertas condiciones pueden reducir la intensidad de los pensamientos perturbantes. Esto fue el principio del desarrollo de este método terapéutico que utiliza la estimulación bilateral (visual, auditiva o kinestésica) para procesar recuerdos traumáticos, cambiar creencias autolimitantes y desensibilizar emociones y sensaciones negativas.
Hoy hay más de 50.000 terapeutas entrenados en la utilización de este abordaje terapéutico. En España han sido entrenados unos 1400 terapeutas aproximadamente de los cuales más de 600 asociados están presentes en esta página web.
Existen investigaciones hechas sobre la eficacia de EMDR para reducir el Estrés Post Traumático que muestran el mantenimiento de la mejoría de los sintomas en el tiempo frente a otras intervenciones terapéutica.
¿Por qué los pacientes responden tan bien a EMDR?
EMDR es un abordaje centrado en el paciente que permite que el terapeuta estimule los mecanismos de curación inherentes al propio sujeto. Pone en marcha un sistema de procesamiento de información del cerebro. El modelo EMDR toma en cuenta los componentes fisiológicos de las dificultades emocionales. El método de EMDR enfoca directamente estas sensaciones físicas además de las creencias negativas y estados emocionales de los síntomas que perturban al paciente.
Dra. Francine Shapiro: Doctora en Psicología, fundadora del EMDR, es Investigadora "Senior" en el Mental Research Institute -Instituto de Investigación Mental -, Palo Alto, California. En 1994 recibió el Premio a la Destacada Consecución Científica en Psicología presentado por la Asociación Californiana de Psicología. En el 2009, el APA (Asociación Americana de Psiquiatría) reconoció el EMDR como la psicoterapia más efectiva para el tratamiento de los efectos del trauma.
Isabel Fernández. Psicóloga con más de 20 años de experiencia, de los cuales 12 son con EMDR. Presidenta de EMDR Italia, Entrenadora aprobada por la Asociación Europea EMDR. Actualmente entrena en toda Italia, Cuba y España. Es directora del centro de Investigación en Psicotrumatología de Milán. Ha publicado numerosos libros sobre trauma y EMDR. Ha colaborado y colabora con Francine Shapiro y con investigadores italianos. Ha coordinado y dirigido en situaciones de catástrofes colectivas. Y coopera con protección civil y cuerpo de bomberos de Milán para dar apoyo psicológico en situaciones de estrés.
Francisca García. Psicóloga especialista en psicología clínica, sexóloga, sofróloga, Psicoterapeuta con más de 30 años de experiencia, de los cuales 13 con EMDR, Presidenta de la Asociación EMDR España, Entrenadora aprobada por la Asociación Europea EMDR, Consultora Grupal EMDR y Facilitadora. Llevando a cabo, en colaboración con Isabel Fernández, los entrenamientos de España y Cuba desde 2008.
Fuente: ASOCIACIÓN E.M.D.R España. {En línea}. Disponible en http://www.emdr-es.org/emdr.htm: {Consultado el 17 de noviembre de 2011}.
jueves, abril 14, 2011
"QUE NO CUNDA EL PÁNICO"
| La depresión y la angustia, frecuentemente derivados del estrés de la vida actual, prometen afectar en un futuro cercano a más del 20% de la población mundial. La depresión: En el mundo entero se viven episodios que se quedan grabados en nuestra memoria y que sin duda, inciden en nuestro comportamiento y en nuestro estado de ánimo. Igualmente, en nuestro país, vivimos realidades que nos desencadenan tristeza, inconformidad y deseperanza, y que las convierte en características propias de muchos colombianos que poco a poco se acercan a una patología que puede incidir en su desarrollo como seres humanos. Está por ahí. Para nadie es ajena; todos la hemos sentido de cerca o hemos permitido que entre en nuestra vida. Para otros llega de fuera, motivada por hechos que los rodean. En varios casos, simplemente está ahí, y aparece sin razón conocida. Una de esas experiencias que muchas veces se viven sin saber claramente de dónde vienen, sólo se asumen; y peor aún, se padecen sin saber que hacer para tener una mejor calidad de vida. Vamos pues a hacer claridad al respecto. | |
¿ Qué es la depresión ? La depresión es un trastorno del estado de ánimo con sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que dificultan la eficiencia. Es una enfermedad seria. A diferencia de las experiencias emocionales normales de tristeza, pérdida, o estados pasajeros de ánimo o malhumor, la depresión es constante y puede interferir significativamente con la habilidad de función de una persona. La depresión es severa cuando otros síntomas que envuelven ambos el cuerpo y la mente también están envueltos. ¿ Cómo nos afecta ? Es una enfermedad que afecta a toda la persona, mente y cuerpo; afecta la salud física, los sentimientos y las conductas hacia los demás. Una persona con depresión puede tener problemas para dormir, alimentarse, en el trabajo y en la relación familiar y los amigos. Tipos de Depresión Las formas más comunes de depresión son: DEPRESION MAYOR Es cuando los síntomas son intensos. Normalmente una depresión mayor es una enfermedad muy evidente. El paciente se halla triste, desanimado, cansado, etc. DEPRESIONES ENMASCARADAS Son trastornos en que predominan los síntomas físicos: cansancio, dolores diversos, vértigos, vómitos, etc., sobre los psicológicos. Es lo que, a veces, se llama "nervios" en el estómago, en el corazón... DEPRESIONES CON OBSESIONES las obsesiones, pensamientos repetitivos o acciones repetitivas sobre algún tema, pueden ser el único síntoma evidente en este tipo de depresiones. DEPRESIONES MITIGADAS O DISTIMIAS DEPRESIVAS Quiere decir "humor perturbado". En este trastorno la persona suele estar con cambios de humor, irritabilidad, problemas de concentración y, de vez en cuando, altibajos depresivos. Las distimias son muy engañosas, pues pueden durar años y no diagnosticarse como un trastorno depresivo. Lo típico es que duren mucho tiempo, y que el paciente no pase más de dos meses libre de trastornos. Es frecuente la incidencia de desavenencias familiares, personales, laborales, etc., a causa de los cambios del humor. DEPRESIONES CON CRISIS DE ANSIEDAD Las crisis de ansiedad, también llamadas crisis de pánico, consisten en un intenso estado de ansiedad, agitación, ahogo, palpitaciones, temblor, sudación, escalofríos, taquicardia y sensación de que a uno le va a dar algo o que se va a morir. Las crisis de ansiedad se producen en el curso de algunas depresiones. Después de las crisis de ansiedad el paciente suele presentar agorafobia, que se define como el miedo de estar en lugares de donde sea difícil o embarazoso escapar en el caso de que apareciera una crisis de ansiedad. Cuando está cerca... Los síntomas de la depresión incluyen estado de ánimo triste, pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban, incluso el sexo; cambio en el apetito o peso, dificultad de dormir o exceso deseo de dormir, lentitud física o agitamiento, falta de energía, sentimientos de autoestima baja o culpabilidad inapropriada, dificultad para pensar o concentrarse, y pensamientos recurrentes de suicidio o muerte. Si una persona tiene cinco o más de estos síntomas y no puede funcionar a diario en un lapso de dos semanas, se le haría un diagnóstico de depresión unipolar mayor. La depresión mayor usualmente comienza entres las edades de 15-50 o a veces más temprano. Los episodios recurren con frecuencia. Otras personas tienen una forma de depresión crónica pero menos severa conocida como distimia (o trastorno de distimia), que se diagnostica cuando el estado de ánimo depresivo persiste por los menos dos años y es acompañado por lo menos por dos otros síntomas de la depresión. Muchas personas que tienen distimia experimentan episodios depresivos mayores. Estos son otros síntomas comunes ... · El bajo estado de ánimo: desmoralización, falta de ilusiones, falta de ganas de hacer cosas, sentirse bajo de tono... · La dificultad para hallar distracciones: no se disfruta igual que antes; lo que antes hacía gozar, ahora es más indiferente, si algo distrae es de forma momentánea, la persona se siente como apagada... · Trastornos del sueño (insomnio, despertar antes de hora, exceso de sueño durante el día...) · Trastornos del apetito (ya sea perdida, ya sea ganancia de apetito). · Pensamientos repetitivos sobre temas que despiertan ansiedad; cuando se coge un tema de preocupación es difícil sacárselo de la cabeza. · Ideas negras, pensamientos negativos, mala imagen acerca de sí mismo, sentimientos de culpa o de inferioridad. · Falta de concentración, sensación de perdida de concentración o de memoria. · Fatiga física, generalmente más acusada por la mañana: sensación de estar más cansado por la mañana. · Alteraciones matinales en general (más fatiga, más ansiedad, "estar más espeso". · Dolores en diversas partes del cuerpo · Perdida del interés sexual. · En algunos casos graves, ideas de muerte. Causas Los problemas financieros específicamente relacionados con su estabilidad económica, adaptarse a un nuevo estilo de vida, como jubilación, los problemas personales como el divorcio o la muerte de un ser querido, todas estas condiciones y situaciones pueden ocasionar la depresión. Sin embargo, la causa exacta de la depresión se desconoce. Otros la relacionan con un desequilibrio bioquímico en ciertas partes del cerebro. En muchos casos parece que corre en familias. Igualmente, se han identificado algunos factores tanto internos como externos que pueden contribuir a la depresión. Ciertas enfermedades como los accidentes cerebrovasculares, los problemas de tiroides, el uso de medicamentos como los esteriodes y algunos antihipertensivos, el abuso del alcohol, drogas u otras sustancias adictivas. Así pues, estos son algunos factores con los que se asocia la depresión: Herencia Se sabe que las personas que poseen antecedentes familiares de depresión están más expuestas a sufrir la enfermedad. Personalidad las personas que son pesimistas, las que tienen una autoestima baja o las que se estresan fácilmente son más propensas a desarrollar una depresión. Situaciones estresantes la depresión también se relaciona con situaciones estresantes como la pérdida de un ser querido, | |
viernes, diciembre 26, 2008
Agorafobia
Algo más que miedo a los espacios abiertos
La agorafobia es el temor a espacios abiertos y, por extensión, otros espacios de los que puede resultar difícil o embarazoso escapar: grandes almacenes, ascensores, puentes, silla del dentista o del peluquero, etc. En un gran número de casos este temor está relacionado con el sufrimiento pasado o presente de crisis de ansiedad.
Pepa comenzó a tener crisis de pánico cuando tenía 22 años. Sus crisis solían comenzar con cierta opresión en el pecho que luego daba lugar a una sensación de vértigo creciente. Todo le daba vueltas y su gran miedo era llegar a desmayarse y golpearse la cabeza al caer, muriendo desangrada. Conforme se hicieron más frecuentes la crisis, notó que parecía que había lugares en los que era más fácil que le diera la crisis. Sus lugares temidos eran aquellos donde había grandes aglomeraciones de gente, como ocurría en los grandes almacenes y en el supermercado. Al principio, comenzó evitando las horas punta, pues de ese modo se sentía más tranquila y parecía prevenir la aparición de nuevas crisis. Posteriormente tuvo que convencer a su marido para que se las arreglara solo con la compra, pues ella se veía incapaz de acudir al supermercado (sola o acompañada). Pepa perdió la oportunidad de consolidar su plaza como profesora debido a que no pudo ir a realizar un curso que necesitaba por el mero hecho de impartirse en una ciudad cercana y tener que desplazarse sola en autobús.
El trastorno
A veces, cuando una persona desarrolla un trastorno de pánico por la experiencia repetida de crisis de ansiedad, ocurre que tiende a tener las crisis con más frecuencia en determinados lugares (supermercados, cines, aglomeraciones de gente, etc.). En esos casos es fácil que asociemos esos sitios con el hecho de tener una crisis de ansiedad —algo parecido al enchufe y el grito—, entonces puede ocurrir que “solucionemos” el miedo a tener una crisis de ansiedad evitando los lugares en los que pensamos que es más fácil que nos den las crisis. Dicha evitación nos puede llevar a problemas diversos y en tal caso habríamos desarrollado un trastorno fóbico que se llama agorafobia.
La persona con agorafobia puede evitar muchas y variadas situaciones, desde las ya mencionadas (aglomeraciones de gente) hasta otras menos evidentes según el significado literal del término como: pasar por puentes, viajar en avión, utilizar ascensores, etc. En realidad, para el agorafóbico que ha tenido o tiene crisis de pánico, cualquier situación en la que pueda ser difícil escapar o conseguir ayuda si tiene una crisis se vuelve potencialmente peligrosa ante sus ojos.
No siempre la agorafobia está relacionada con el trastorno de pánico. En un número menor de casos, las situaciones descritas se evitan por miedo a otros elementos que nada tienen que ver con las crisis de pánico. Yo he tratado menos pacientes de este tipo, pero ahora recuerdo un joven que había tenido una experiencia muy desagradable viajando en autobús. Había bebido mucha agua antes de iniciar el viaje y cuando aún faltaba una hora para llegar al destino, comenzó a sentir cierta urgencia urinaria. El autobús no disponía de aseo y eso resultaba aún más agobiante para el joven viajero. A medida que aumentaba la opresión en su vejiga, por su mente pasaba de todo: solicitar al conductor que parase y orinar en la carretera (lo que le producía una gran vergüenza), aguantar como pudiera hasta el destino, e incluso ¡orinarse encima!. Finalmente llegó a su destino, pero con un gran dolor que luego le impidió orinar normalmente hasta pasadas unas horas. A partir de ese incidente comenzó a evitar beber agua antes de los viajes, evitaba los autobuses que no llevasen aseo, evitaba beber agua antes de entrar al cine y cada vez que se ponía nervioso tenía sensaciones de necesitar orinar (aunque luego eran falsas alarmas).
La clave del trastorno
La agorafobia se mantiene principalmente por evitar los lugares temidos. Es importante subrayar que las crisis de ansiedad no se producen por ir a esos lugares. Lo que ocurre es que en esos lugares se dan las circunstancias propicias para que se produzcan los síntomas que disparan la crisis. Síntomas que, por otro lado, son completamente inofensivos. A partir de ellos, comienza la interpretación catastrófica de las sensaciones corporales, pero ahí comienza otro problema: el trastorno de pánico.
El hecho de evitar esas situaciones hace que el agorafóbico se vaya recluyendo más y más en un falso círculo de seguridad , llegando a quedarse aislado en casa (a veces por más de 20 años, como le había ocurrido a un paciente de nuestra clínica).
Lecturas recomendadas
* Moreno, P. (2002). Superar la ansiedad y el miedo. Un programa paso a paso. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2004). Dominar las crisis de ansiedad. Una guía para pacientes. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2007). Tratamiento psicológico del trastorno de pánico y la agorafobia. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Biblioteca de Psicología).
Fuente: http://knol.google.com/k/pedro-moreno/agorafobia/33vg68scta3i9/8?locale=es#
La agorafobia es el temor a espacios abiertos y, por extensión, otros espacios de los que puede resultar difícil o embarazoso escapar: grandes almacenes, ascensores, puentes, silla del dentista o del peluquero, etc. En un gran número de casos este temor está relacionado con el sufrimiento pasado o presente de crisis de ansiedad.
Pepa comenzó a tener crisis de pánico cuando tenía 22 años. Sus crisis solían comenzar con cierta opresión en el pecho que luego daba lugar a una sensación de vértigo creciente. Todo le daba vueltas y su gran miedo era llegar a desmayarse y golpearse la cabeza al caer, muriendo desangrada. Conforme se hicieron más frecuentes la crisis, notó que parecía que había lugares en los que era más fácil que le diera la crisis. Sus lugares temidos eran aquellos donde había grandes aglomeraciones de gente, como ocurría en los grandes almacenes y en el supermercado. Al principio, comenzó evitando las horas punta, pues de ese modo se sentía más tranquila y parecía prevenir la aparición de nuevas crisis. Posteriormente tuvo que convencer a su marido para que se las arreglara solo con la compra, pues ella se veía incapaz de acudir al supermercado (sola o acompañada). Pepa perdió la oportunidad de consolidar su plaza como profesora debido a que no pudo ir a realizar un curso que necesitaba por el mero hecho de impartirse en una ciudad cercana y tener que desplazarse sola en autobús.
El trastorno
A veces, cuando una persona desarrolla un trastorno de pánico por la experiencia repetida de crisis de ansiedad, ocurre que tiende a tener las crisis con más frecuencia en determinados lugares (supermercados, cines, aglomeraciones de gente, etc.). En esos casos es fácil que asociemos esos sitios con el hecho de tener una crisis de ansiedad —algo parecido al enchufe y el grito—, entonces puede ocurrir que “solucionemos” el miedo a tener una crisis de ansiedad evitando los lugares en los que pensamos que es más fácil que nos den las crisis. Dicha evitación nos puede llevar a problemas diversos y en tal caso habríamos desarrollado un trastorno fóbico que se llama agorafobia.
La persona con agorafobia puede evitar muchas y variadas situaciones, desde las ya mencionadas (aglomeraciones de gente) hasta otras menos evidentes según el significado literal del término como: pasar por puentes, viajar en avión, utilizar ascensores, etc. En realidad, para el agorafóbico que ha tenido o tiene crisis de pánico, cualquier situación en la que pueda ser difícil escapar o conseguir ayuda si tiene una crisis se vuelve potencialmente peligrosa ante sus ojos.
No siempre la agorafobia está relacionada con el trastorno de pánico. En un número menor de casos, las situaciones descritas se evitan por miedo a otros elementos que nada tienen que ver con las crisis de pánico. Yo he tratado menos pacientes de este tipo, pero ahora recuerdo un joven que había tenido una experiencia muy desagradable viajando en autobús. Había bebido mucha agua antes de iniciar el viaje y cuando aún faltaba una hora para llegar al destino, comenzó a sentir cierta urgencia urinaria. El autobús no disponía de aseo y eso resultaba aún más agobiante para el joven viajero. A medida que aumentaba la opresión en su vejiga, por su mente pasaba de todo: solicitar al conductor que parase y orinar en la carretera (lo que le producía una gran vergüenza), aguantar como pudiera hasta el destino, e incluso ¡orinarse encima!. Finalmente llegó a su destino, pero con un gran dolor que luego le impidió orinar normalmente hasta pasadas unas horas. A partir de ese incidente comenzó a evitar beber agua antes de los viajes, evitaba los autobuses que no llevasen aseo, evitaba beber agua antes de entrar al cine y cada vez que se ponía nervioso tenía sensaciones de necesitar orinar (aunque luego eran falsas alarmas).
La clave del trastorno
La agorafobia se mantiene principalmente por evitar los lugares temidos. Es importante subrayar que las crisis de ansiedad no se producen por ir a esos lugares. Lo que ocurre es que en esos lugares se dan las circunstancias propicias para que se produzcan los síntomas que disparan la crisis. Síntomas que, por otro lado, son completamente inofensivos. A partir de ellos, comienza la interpretación catastrófica de las sensaciones corporales, pero ahí comienza otro problema: el trastorno de pánico.
El hecho de evitar esas situaciones hace que el agorafóbico se vaya recluyendo más y más en un falso círculo de seguridad , llegando a quedarse aislado en casa (a veces por más de 20 años, como le había ocurrido a un paciente de nuestra clínica).
Lecturas recomendadas
* Moreno, P. (2002). Superar la ansiedad y el miedo. Un programa paso a paso. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2004). Dominar las crisis de ansiedad. Una guía para pacientes. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Serendipity).
* Moreno, P. y Martín, J. (2007). Tratamiento psicológico del trastorno de pánico y la agorafobia. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer (Colección Biblioteca de Psicología).
Fuente: http://knol.google.com/k/pedro-moreno/agorafobia/33vg68scta3i9/8?locale=es#
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