Mostrando las entradas con la etiqueta irritabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta irritabilidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, septiembre 09, 2015

Depresión como prevenirla en 10 pasos


La depresión es hoy en día el trastorno mental que afecta a según la OMS en el mundo a más de 350 millones de personas. La depresión es una enfermedad común pero grave está clasificada entre las principales causas de discapacidad en todo el mundo, pero la buena noticia para aquellos que puedan sufrir de esta es que el 80% y el 90% se recuperan.

Hay relación entre la depresión  y la salud física; así, por ejemplo, las enfermedades cardiovasculares pueden producir depresión, y viceversa.

Hay tratamientos eficaces para la depresión. 

Estos pueden ser los síntomas que te encaminan hacia la depresión:
Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, vacío, de desesperanza, pesimismo, de culpa, inutilidad, y/o impotencia, Irritabilidad, inquietud
Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos que antes disfrutaba, incluso las relaciones sexuales, Fatiga y falta de energía,
Dificultad para concentrarse, recordar detalles, y para tomar decisiones
Problemas con el sueño: Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado
Problemas con el apetito: Comer excesivamente o pérder el apetito
Pensamientos suicidas o intentos de suicidio
Dolores y malestares persistentes, dolores de cabeza, cólicos, o problemas digestivos que no se alivian incluso con tratamiento

Aunque no hay garantía de poder prevenir por completo la depresión, existen estas 10 maneras de reducir la probabilidad de contraer depresión.

Mantén tu mente ocupada

Invierte tu tiempo en actividades que pueden ayudarte a estimular tu mente y así evitar la depresión. Como por ejemplos en: -la Lectura -Escritura -Resolver crucigramas- Dibujar mandalas

Relacionate con los demás

Pasa tiempo con aquellas personas que te guste su compañía y planifica actividades con ellos, tales como: -Excursiones -Hacer ejercicios -Llamar a un amigo o visitar a un familiar que hace tiempo no visitas. Al tener un grupo de apoyo de amigos y familiares con los que puedes hablar abiertamente, serás menos propenso a mantener sentimientos por dentro que puedan conducir a la depresión.

Piensa en positivo y acepta tu pesimismo

Trata de dar importancia y valor a los pensamientos positivos y por el contrario trata de minimizar el valor que le das a los negativos. No pierdas el tiempo tratando de eliminar los pensamientos negativos, acepta que los vas a tener pero restales importancia. Trata de mantener una buena actitud y visualiza las cosas y eventos positivos que te han sucedido en la vida, por ejemplo: “Nacimiento de tu hijo, Tu primer beso,…”

Toma medidas que tranquilicen tu mente

Evita sobrecargar tu mente con las situaciones cotidianas o los problemas, para ello practica mindull  al menos una vez al día. Participa en actividades que te gusten y te hagan sentir bien. Disfruta de estas actividades de manera relajada, centrándote en su disfrute y no anticipando lo que tienes que hacer después.

Mantente activo

Establece objetivos realistas que puedas realizar a corto y medio plazo. Procura tener preparado y planificado con anticipación las tareas que realizaras durante el día. No esperes hacerlas cuando tengas ganas o te apetezca.. Practica tus actividades de ocio o que más te interesen, tales como podrian ser: bailar o servir de voluntario en la comunidad Medidas.

Lleva una alimentación saludable

Trata de comer más verduras, cereales y frutas. Comer alimentos ricos en fibra y antioxidantes ayuda a tu cuerpo a desarrollarse en su máximo nivel, no solo físicamente, sino también psicologicamente. Consume alimentos bajos en grasas. Conoce y controla tu peso. Evita omitir o saltarte las comidas. Recuerda que debes mantenerte hidratado bebiendo mucha agua. Abstente de beber alcohol o fumar tabaco u otras drogas. Estas sustancias pueden alterar tu estado mental y afectar drásticamente la forma en que manejas las situaciones estresantes.

Practica deporte

Sabes que .el ejercicio físico te ayuda a mejorar el ánimo, la autoestima y te permite tener un descanso de mayor calidad.Es recomendable que al menos realices 30 minutos de ejercicios al día, siempre bajo la supervisión de tu médico.

Duerme lo suficiente.

Los expertos recomiendan 8 horas  de sueño cada noche para un rendimiento óptimo, pero eso no es siempre posible en el agitado mundo de hoy. Solo tú sabrás la cantidad de tiempo que realmente necesitas para tener un mejor rendimiento, descubre ese periodo de tiempo y haz tu mejor esfuerzo para llegar a ese objetivo cada noche.

Siente tus emociones.

La depresión puede ser causada por no tratar adecuadamente con el estrés. Al permitirte sentir el estrés y procesarlo correctamente, eres capaz de seguir adelante de una manera saludable para que no sigas agobiándote.

Practica tu creatividad

El placer de generar algo que no existe y que es producto de nuestra imaginación y esfuerzo es una actividad muy gratificante que nos protege de la depresión.
Los diez puntos anteriores son pasos que pueden estar bajo tu control. Es aquello que tu puedes hace.

Ahora bien, existen otras circunstancia que nunca podrás controlar, como la pérdida de personas queridas o la enfermedad. Ante estas situaciones deberás aceptar que la tristeza es una emoción normal y sana que no debemos evitar. Si esta emoción se mantiene de formamuy prolongada en el tiempo junto con a desesperanza y desencanto por la vida es una señal de alerta para pedir ayuda a un profesional de psicología  antes de que se haga crónico y sea más complicado superarlo.

Al igual que es importante cuidar a quienes queremos, es también imprescindible atender nuestras propias necesidades. Cuidarnos.

No te obsesiones si tienes dificultad para llevar acabo todos y cada uno de estos pasos, esto sólo puede conducir a un mayor estrés que te hace más vulnerable a la depresión. Si sientes que los problemas,consulta con un psicólogo

y Recuerda…


“La depresión no es un estado pasajero de tristeza. Tus familiares y amigos pueden brindarte la oportunidad de compartir tus sentimientos y hablar sobre las cosas que te preocupan y te hacen sentir mal”.

Miguel A. Rizaldos Lamoca
Psicólogo Clínico. Psicólogo online
Tratamiento psicológico online

sábado, abril 14, 2012

¿DEPRIMIDO?




La salud mental tiene que ver con las emociones, los pensamientos y el comportamiento de los individuos.  La buena salud mental capacita al individuo para afrontar los obstáculos de la vida diaria, trabajar para el logro de sus metas y ser funcional en la sociedad. No obstante, pequeñas dificultades de la salud mental pueden afectar el desempeño cotidiano, de tal forma que las personas no pueden funcionar como siempre lo han hecho en el entorno familiar y social.

En el mundo cerca de 450 millones de personas tiene un trastorno a nivel mental o del comportamiento y sólo unos pocos reciben tratamiento. En países en vía de desarrollo,  como Colombia,  la mayoría de las personas con enfermedades psiquiátricas graves se las deja para que afronten a la buena de Dios sus cargas personales  tales como la depresión, la demencia, la esquizofrenia el abuso de sustancias,  su calidad de vida deja mucho que desear.

El medico epidemiólogo, microbiólogo  Francisco Javier Martínez Ruiz, Colaborador con el Padre César Fernández de la Pradilla, experto en medicina holística y psicosomática trae el siguiente  texto sobre las causas de la depresión, y  da gran  claridad en torno al problema y sus alternativas de solución,  te permitirá  revisar tus síntomas personales o de los seres queridos. Acompaño este post con una dosis de optimismo que trae el grupo arrebato, para ponerte en la otra orilla.

A modo de simplificación y guía, podemos señalar que la Asociación de Psiquiatría Americana considera que una persona (no drogada ni que acabe de perder a algún ser querido) presenta formas mayores de depresión si presenta ininterrumpidamente durante mas de 14 días al menos 5 de los siguientes síntomas (al menos 3 para las menores):
  1. Pesar, tristeza o ánimo deprimido la mayor parte del día (a veces irritabilidad en niños o adolescentes);
  2. Disminución importante del interés en la mayoría de las actividades diarias;
  3. Aumento o disminución importante del apetito;
  4. Insomnio o sueño excesivo;
  5. Agitación (evidente por el modo de frotarse las manos) o lentitud de movimientos;
  6. Cansancio inexplicable o pérdida de energía;
  7. Sentimientos de inutilidad o culpabilidad;
  8. Indecisión o capacidad disminuida para pensar o concentrarse;
  9. Pensamientos recurrentes de muerte, abandono o suicidio.
En los niños y adolescentes la sintomatología se hace más enmascarada y puede cambiar: “posicionamiento” en el ambiente familiar y académico, absentismo/ fracaso escolar, trastorno del esquema corporal y de la alimentación, fugas, mentiras, hurtos, promiscuidad, consumo de toxicos y conductas parasuicidas, etc.  Son las manifestaciones típicas de la depresión en menores de 25 años. La irritabilidad puede sustituir al ánimo deprimido.
La depresión, en cualquiera de sus formas o variantes, es una de las mayores epidemias que afecta a la humanidad en los últimos decenios. Una pandemia que, sin embargo, tiende a ser invisible, dado que los deprimidos disimulan y se retraen, y los suicidas suelen ser ocultados. Es, además, un problema que crece y se extiende, como una negra y espesa mancha de aceite en nuestro actual estilo de vida y cultura, sobre todo en los países desarrollados y urbanizados. En estos países crece mucho mas deprisa en niños y adolescentes y la edad de inicio del primer episodio depresivo tiende a ser cada vez mas temprana. Los datos son los siguientes: Un 8-17% de las personas padecen en algún momento de su vida alguna forma de depresión grave, aunque formas menores de depresión mas o menos disfrazada afectan con cierta persistencia a un cuarto de la población edn algún periodo de su vida. Después de la pubertad, se deprimen el doble de mujeres que hombres.
En los pacientes afectados (y también en sus amigos y familiares) la depresión merma la cantidad y, sobre todo, la calidad de la vida. Aumenta el pesimismo, la hipocondría, la desesperanza; y disminuye el flujo de pensamientos y acciones, la autoestima, el cuidado e higiene personal, el impulso al reto, a la aventura, a la búsqueda de soluciones, a las relaciones, al goce y al líbido. Además del sufrimiento, aislamiento e incapacitación que produce acarrea un importante riesgo vital: muchas enfermedades, accidentes, deterioros familiares, fracasos escolares y despidos laborales pueden atribuirse directa o indirectamente a la depresión; un 15% de los depresivos recurrentes mueren oficialmente por suicidio cada año en los Estados Unidos, lo que representa un número de muertes similar a la que produce el SIDA. La depresión, en sí misma, es un suicidio ralentizado, como una muerte en cámara lenta. Aunque nuestro cuerpo sigue funcionando (mas lentamente, por cierto), nuestra alma ha perdido su Sol, o yace en completas tinieblas.
¿Cuáles son las causas de esta gran pandemia que tanto ha crecido en los países desarrollados desde la II Guerra Mundial? Se han postulado muchas posibles causas de la depresión y, sin duda, existen probablemente muchos factores predisponentes y desencadenantes para una enfermedad que, como esta, es tan variada. Pero algunos de ellos tienen un papel causal muy importante y comprobado, no sólo en la especie humana, sino también en los animales superiores. Vamos a intentar esbozarlas:
Los seres vivos están contenidos unos dentro de otros. Por ejemplo, las moléculas están dentro de las células, éstas están dentro de los órganos y sistemas, los cuales están contenidos dentro del organismo del individuo; pero el individuo, a su vez, está contenido dentro de su familia, y ésta dentro de su tribu, poblado y cultura, y éstos dentro de sistemas biológicos y económicos mas vastos que los engloban. Todos ellos, (micro) englobados y (macro) englobadores, son seres vivientes (biontes). Cualquiera de ellos, además, tiene estructuras resonantes en cada uno de los múltiples planos de manifestación del Ser universal; estos planos o «cuerpos», de mayor a menor densidad/visibilidad, han sido agrupados con los siguientes nombres: el material (físicoquímico), el orgánico (cuerpo biológico), el etérico (morfogenético), el astral (emocional), el intelectivo, el causal (teologal), etc.
En la depresión se produce un derrumbe escalonado de englobadores y de planos de manifestación. A pesar de que hay interacción en los dos sentidos, el hundimiento de los planos sutiles y de los macroenglobadores precede cronológica y casualmente al hundimiento de los planos densos y de los microenglobados. Quizás sea este el origen de toda enfermedad.
Cuando los científicos comprueban alguna altyeración en algún plano visible de algún microenglobado (por ejemplo, el conocido déficit de serotonina que se detecta en las postsinapsis de los sistemas nerviosos de los deprimidos), esa alteración es cierta y hay que tomársela muy en serio pero, en sí, sólo es una de las manifestaciones o efectos de la depresión, y no significa que la verdadera causa haya tenido que producirse forzosamente en la alteración, en el plano de manifestación y en el bionte que ellos han observado.
En muchos casos, la gran mayoría, se puede comprobar que la depresión está precedida por un periodo de «impactos» y estrés demasiado intenso, duradero y/o repetido; en otros casos, los menos, no se ha podido comprobar, lo cual no significa que no exista, quizás indirecta o mediatizamente, proviniendo de niveles distintos a las emociones conscientes.
Estos impactos estrasadores pueden ocurrir en cualquiera de los biontes y planos de manifestación, aunque los mas vulneradores suelen ocurrir en los individuos y sus familias, así como en los planos instintivo-emocionales. En cualquier caso. el verdadero «derrumbe» depresivo se produce cuando el cuerpo intelectivo y teologal del individuo ha sido por fin bloqueado.
Los impactos estresadores suelen provenir de pérdidas, miedos, fustraciones instintivas y, en general, choques emocionales ante los que el individuo cree que nada se puede hacer. Numerosas observaciones y experimentos demuestran que cuanta mas juventud, sensibilidad, soledad comunicativa e indefensión subjetiva tenga el individuo frente a lo que le golpea emocionalmente y le estresa, y cuanto mas inesperados, instintivos, duraderos y repetitivos sean dichos impactos... mas propenso a la depresión será el resto de su vida y mas graves y petinaces serán las formas depresivas en las que caiga el afectado.
Los científicos nos aseguran que, para el individuo con vulnerabilidad promedio, mas de 50 días de stress continuado en el adulto desembocan indefectiblemente en transtornos emocionales primero, alteraciones del sueño después y depresión mas o menos profunda finalmente. Sin embargo, este periodo se acorta considerablemente en los adolescentes y aún mas en los niños, sobre todo si se sienten deprotegidos (no solamente por falta de afecto y cuidados, sino también por falta de normas de comportamiento eficaces); y también si los impactos estresadores son demasiado múltiples, brutales y/o duraderos. La desestructuración de los englobadores (familias, tribus, culturas, etc.) actúa como facilitador, disminuyendo notablemente la intensidad y la duración de los periodos estresadores necesarios para el desencadenamiento de las depresiones en los individuos.
Sin embargo, se observa un aumento claro de depresiones y suicidios en individuos aparentemente bien gratificados y sin traumas como pueden ser los adolescentes y «jóvenes de oro» de Estados Unidos, o las poblaciones super-aseguradas por el «estado del bienestar» de, por ejemplo, los ricos y cultos países escandinavos. Esto indica que el verdadero «quid» generador primero de la depresión pueden no ser los «traumas stresadores repetidos», por mas que éstos sean los desencadenantes mas frecuentes y visibles, sino algo mucho mas central y sutil. Es aquí cuando los estudios sobre los efectos de la «indefensión» como bloqueadora del cuerpo causal (teologal) del individuo, cobran su enorme importancia etiológica, como engendradores de la depresión.
Cuando no tenemos un mínimo control sobre los acontecimientos o, mejor dicho, cuando no «creemos que» (confianza) «podemos llegar a tener» (esperanza) un control sobre ellos, entoces abandonamos toda «pretensión» (volición), nos deprimimos, enfermamos e, incluso, podemos llegar a morir. La indefensión nos deprime justamente porque acaba rompiéndonos la fe, la esperanza y el amor, esas tres «virtudes» (fuerzas) «teologales» que los antiguos colocaron en la cúspide de todos nuestros motores morales.
Porque deprimirse es siempre, de hecho, desmoralizarse.
En cuanto a la Terapia, la necesaria brevedad de este artículo me obliga a esbozar solamente una lista de los posibles múltiples instrumentos que deben aplicarse al tratamiento de la depresión. Dentro del enfoque Holístico, que es el que seguimos, necesariamente hay que atender a todos los planos de manifestación del Ser, es decir, a todos los «cuerpos» del individuo, desde los mas densos y visibles, hasta los mas sutiles e invisibles.
Aunque el objetivo último a restablecer (¡o a inaugurar!) es la esperanza, la confianza y la volición del individuo, es decir su cuerpo causal (teologal), normalmente debe seguirse un orden reparativo ascendente, que empieza en lo físico (técnicas de relajación, masajes y ejercicios, balnearios y contacto con la naturaleza, magneto/helio/cromoterapia, musicoterapia, yoga físico y de la respiración, risoterapia, etc.) y en lo químico (oligoterapia, Sales de Schuesler, adecuación muy cuidadosa y experta de la medicación, especialmente de los psicofármacos, de los que el paciente normalmente se ha hecho dependiente), prosigue en lo biológico (fitoterapia de drenaje, de estimulación hormonal, ya sea africana, china, ayurvédica, etc.), sigue en lo etérico (homeopatía, radiestesia, oberbach, terapias sanacionales, etc.), continúa en lo emocional (flores de Bach, gemoterapia), atiende después a lo intelectivo (terapia cognitivas, PNL, etc. que, en ocasiones, requieren apoyos en terapias de «regresión») y finaliza por lo causal (terapia existencial, de «peregrinaje interior», yogas superiores y técnicas de meditación; y, especialmente, restitución de la dignidad y de las virtudes morales, como la verdad, la justicia, la solidaridad, etc. sobre todo las teologales (fe, esperanza y amor del individuo hacia si mismo y hacia su entorno).
Este orden reparativo no es causal, ya que los procesos terapéuticos deben repetir la secuencia de despliegues que han formado al individuo (procesos ontogenéticos), al igual que éstos recapitulan siempre el orden de formación de los reinos, órdenes, especies y funciones que han ido apareciendo en la Naturaleza (procesos filogenéticos).
El enfoque holístico que seguimos en muchas ocasiones obliga como es lógico a corregir graves anomalías de comportamiento y relación cuyo origen no sólo se detecta en el individuo (terapias de evitación, extinción, sustitución, ludo y laborterapia, etc.) sino también en la familia o en las «tribus» vecinales y laborales en las que está englobado el individuo (terapias de familia, interpersonal, etc.). Aunque mas que «corregir» deberíamos decir «señalar», «orientar», «facilitar» y «catalizar» lo que, en cualquier caso, deberán hacer al final los deprimidos y sus familias. Pues, especialmente en la terapia de la depresión nadie puede nunca «curar» a otro, y deben ser los propios seres vivientes quienes deben autocurarse finalmente a ellos mismos.
Si queremos que alguien se beneficie de una bicicleta, podremos dársela y darle dos o tres clases teóricas, pero la «bicicleta» de la rehabilitación deberá montarla finalmente quien la debe disfrutar. No hay atajos para la rehabilitación en el deprimido de la conciencia, y de su formidable energía asociada. Ineludiblemente es así siempre. Y eso, precisamente, es lo bonito: la gran aventura. ¿O hay alguna otra?

Fuente: MARTINEZ, Ruiz Francisco Javier. La causa de la depresión. íEn líneaý. Disponible en: http://www.free-news.org/fjmrui01.htm íConsultado el 14 de abril del 2012ý.