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jueves, septiembre 18, 2008

Adicciones e hipnosis clínica



La adicción es una deformidad con componentes psíquicos y sociales. Comportamiento que en la reiteración conduce a la autodestrucción, que al mismo tiempo es una respuesta biológica de los individuos por el componente de gozo que entrega. La neurobiología, de manera gradual, ha ido entregando respuestas en torno a cuáles son los daños que causan estas adicciones a nivel cerebral y del sistema nervioso.
Sólo en los últimos diez años hemos tenido conocimiento de la neuroadaptación, fenómenos moleculares referidos a las funciones de los neurotransmisores, receptores y los centros de recompensa.
¿Qué constituyen los centros de recompensa?
El área tegmental ventral y el núcleo acumbens constituyen los centros de recompensa, allí es donde se libera la dopamina, neurotrasmisor principal modulador de las respuestas en los centros de recompensa. Los opioides, el glutamato, la serotonina y la acetilcolina son otros neurotrasmisores y receptores involucrados en el sistema de placer y recompensa.
El área tegmental ventral y el núcleo acumbens tienen conexiones correspondientes con la corteza prefrontal y la región límbica, que son los centros de la conducta y las emociones. Los estímulos que producen recompensa son diversos e incluyen sustancias como el alcohol, la nicotina, el opio y sus derivados, la cocaína, los canabinoides y las anfetaminas, también los anabolizantes esteroides derivados de la testosterona. En forma natural los sistemas de recompensa son estimulados con las comidas, el sexo, el afecto, la dirección puede ser positiva o negativa. En el reforzamiento positivo la búsqueda de la sustancia se realiza para obtener placer reactivo derivado de su administración o ingesta.
La ingesta de la sustancia en el reforzamiento negativo se hace para aliviar el dolor, los síndromes depresivos y en ocasiones el aislamiento social. Es importante conocer acerca de los sistemas de recompensa para entender el tratamiento terapéutico en las adicciones.
La terapia bajo hipnosis clínica busca reestructurar cognitivamente al paciente haciéndole racionalizar que la implicación del mecanismo placer/ recompensa solo obtiene incrementos dopamínicos episódicos, a cambio de un paulatino deterioro de la sinapsis reticular, con el objeto de desasociar el mecanismo de pulsión previo a la ingesta. Esto se complementa conductual y aversivamente en este último caso induciendo reacciones somatomorfas de implicación rápida previas a la liberación dopaminica con objeto de reestructuras las asociaciones distorcionadas ya establecidas en el adicto. El complemento con refuerzos positivos en los casos leves y negativos en los casos graves, así como guiones ansiolíticos que le ayuden a afrontar el síndrome de abstinencia, con bastante éxito. La terapia antitabaquismo ha sido la más popular, sin embargo, su eficacia no es menor en el resto de las adicciones.

Fuente: Escuela superior de Hipnosis clínica.




domingo, septiembre 07, 2008

ILUSION Y REALIDAD II

¿QUE PASA EN UNA SESIÓN DE HIPNOSIS?


Por: Luz Marina Hoyos Duque

Muchas veces llegan a mi consultorio pacientes que pese a venir referidos por un amigo con una experiencia positiva del proceso, traen ciertos temores, así que a continuación voy a llevarte por el proceso de una sesión, este es el protocolo:

Después de rellenar la ficha con los datos básicos, el paciente reporta cuál es el propósito de la visita, qué lo ha movido a buscar ayuda. A continuación indago sobre sus paradigmas, expectativas, miedos, temores e ideas preconcebidas, las experiencias o aproximaciones preliminares que en torno a la hipnosis ha tenido. Además el abordaje a otro tipo de tratamientos. Cada pregunta se retroalimenta en detalle hasta la total satisfacción.

Cumplida la fase anterior el paciente se recuesta en una camilla buscando la mayor comodidad posible, sobre todo en lo que respecta a la nuca para iniciar el proceso. Al fondo se escucha música suave que tiene como propósito acolchar los ruidos externos. El paciente a través de la conexión que hace con mi voz empieza a entrar en un espacio de relajación profundo, como una forma de focalizarse en el aquí y en el ahora, esta es la clave de la técnica, el paciente está realmente presente. De la relajación preliminar el paciente conectado con mi voz pasa a un estado de trance y a medida que avanza el proceso entra más profundamente en su inconsciente, pero sigue presente, participa activamente del proceso, les digo a mis pacientes: la hipnosis es la creación de una pieza de piano a cuatro manos tú y yo. A través del proceso el paciente aprende cómo relajar su cuerpo, esta habilidad le servirá en el futuro y podrá echar mano de ella cuando la necesita.

La programación neurolingüística nos dice que cada persona lee el mundo de manera diferente, en la terapia cada paciente tendrá un performance, un desempeño dependiendo de esa lectura, así las cosas unos pacientes son visuales, otros auditivos, otros pueden conectarse con su mundo interior a través de películas con colores, sonidos y texturas, son los sinestésicos, no importa cuál sea tu abordaje, la técnica hace la adaptación a la lectura de cada sujeto.

A medida que avanza el proceso te conectas mas con mi voz, te sientes más calmado, tranquilo, con una sensación de paz y bienestar muy agradable, tu respiración se vuelve más lenta, libre, pausada y tranquila tendrás una sensación de flotar o de estar muy pesado, sentirás los ojos relajados descansando, los parpados se vuelven pesados, baja un poco la temperatura del cuerpo. a partir de allí empezaremos a rastrear en el inconsciente, los recuerdos, los miedos, las fobias los momentos difíciles que desde la infancia has debido afrontar y te han hecho sentir mal contigo o con otros, para entrar a la reparación terapéutica de sanación, respetando tus necesidades, tus creencias y constructos mentales y culturales. Mi mayor satisfacción es ver el rostro sonriente reluciente de mi paciente diciéndome, me siento muy bien, es como si me hubiese quitado una carga muy pesada de encima, ¡qué bien me siento!

miércoles, agosto 20, 2008

¿Qué sabe la ciencia sobre la hipnosis?

Por Fabiola Czubaj
De la Redacción de LA NACION

Un método creado en 1842: se ha demostrado que es útil para tratar muchas enfermedades. Nuevos estudios sugieren que entre el 90 y el 95% de los adultos y entre el 80 y el 90% de los chicos pueden ser hipnotizados.
Lejos de una puesta teatral en la que un reloj oscilante a la altura de los ojos logra anular la voluntad, una sesión de hipnosis clínica se parece más a un agradable espacio para el relax... Y, aunque parezca extraño, sin dejar de percibir lo que ocurre alrededor.

Sin luces estridentes, con una temperatura ambiente placentera y un silencio que se impone, el paciente se deja llevar por la voz del médico hasta alcanzar en pocos minutos la más intensa concentración. Es entonces cuando el cerebro es más receptivo a las indicaciones terapéuticas y de modificación de conductas.

"Con la sugestión se puede influir la actividad cerebral de manera muy específica, con la ventaja de no tener que usar drogas. En manos de profesionales bien entrenados, puede dar un excelente resultado. El principal obstáculo es que recién estamos empezando a comprender qué pasa en el cerebro durante la hipnosis y cuál es su alcance", dijo el doctor Amir Raz en diálogo telefónico con LA NACION desde su oficina en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

Raz, científico reconocido por sus hallazgos sobre el comportamiento del cerebro sometido a hipnosis y mago por afición, es uno de los expertos seducidos por los secretos que oculta este método que obtuvo su nombre en 1842.

La última revisión de estudios sobre hipnosis clínica confirma su utilidad para reducir el dolor, bajar de peso, dejar de fumar, controlar la hipersensibilidad que dispara las alergias, estabilizar la presión arterial, reducir las náuseas y los vómitos de la quimioterapia, eliminar verrugas o disminuir la cantidad de transfusiones en pacientes hemofílicos, entre otras cosas.

"Las investigaciones demuestran su efectividad para tratar muchas afecciones y contra enfermedades que no siempre la medicina tradicional puede curar, o como terapia adicional a los tratamientos convencionales", explicó a LA NACION el doctor James Stewart, autor de la revisión publicada este año en la revista Mayo Clinic Proceedings y especialista de la División de Enfermedades Cardiovasculares de la Clínica Mayo en Jacksonville, EE.UU.
Claro que no todos somos potenciales usuarios de esta técnica. Sólo del 10 al 15% de los adultos es altamente hipnotizable; cuanto más capacidad creativa, mejor. Los chicos, en cambio, son el mejor grupo: entre el 80 y el 90% de ellos responde a la inducción mediante imágenes, juegos o relatos. Para Raz, esta diferencia se debe a que hasta los 12 años no se desarrolla por completo la parte frontal del cerebro, responsable de funciones cognitivas que aumentan las barreras contra la inducción hipnótica.

Durante la hipnosis, todo ocurre en el cerebro. Pero, ¿cómo..? "La respuesta más simple es que aún no tenemos ninguna pista...", admitió Raz. Según el neurocientífico, aunque la corteza cerebral nunca se relaja, la hipnosis altera su actividad. En especial, en el área prefrontal. "Esto ya indica que el cerebro está procesando la información de manera diferente", dijo.

Básicamente, el médico crea mediante sugestión una nueva "idea" que modifica el funcionamiento del área cerebral sobre la que se intenta trabajar. El estado hipnótico favorece el cumplimiento de esos mensajes. Cuando Raz dijo a personas hipnotizadas que verían dibujos muy coloridos, las resonancias magnéticas mostraron que el área del cerebro responsable de "ver" el color trabajaba activamente frente dibujos en blanco y negro.

"No sabemos exactamente qué es la hipnosis, pero sí que dispara un conjunto de fenómenos. No es similar al sueño, sino al estado alfa de meditación, pero con picos de atención", opinó el doctor en psicología clínica Carlos Malvezzi Taboada, director del Instituto Gubel de Investigación y Docencia en Hipnosis, Psicoterapias Breves y Medicina Psicosomática.

En el consultorio, el médico percibe esa receptividad cuando el paciente responde a indicaciones, como abrir los ojos. "En ese momento, deja de lado los mecanismos de defensa de la vigilia y focaliza lo que se le está planteando -señaló-. Cuando le digo a un paciente que descanse y se afloje, invito a que estas sensaciones se reflejen en la corteza cerebral mediante la palabra."

Comportamiento literal

Durante un trance hipnótico, la persona actúa literalmente, es decir, responde sólo lo que le preguntan. "Si se le dice: «¿Tiene hora?», responderá que sí o que no -explicó-. No es lo mismo que a una persona hipnotizada se le diga: «¡No te olvides de esto!» que «Por favor, acordate de esto». En el primer caso, la estoy descalificando indirectamente, mientras que en el segundo, estoy reforzando el condicionamiento positivo al confiar en que recordará."

Muchas son las formas de inducir un trance hipnótico. "Se puede hipnotizar a una persona mientras corre, levanta pesas o lee un libro -afirmó Raz-. De hecho, muchos quedan hipnotizados a diario y sin inducción porque es un estado natural, como cuando se está tan concentrado en una tarea que se pierde la noción del tiempo."

-¿La hipnosis es peligrosa?

-Cuando está en malas manos es lo mismo que la medicina en manos equivocadas.