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domingo, marzo 17, 2013

NEUROSIS Y FRACASO


En el anterior post hablamos  sobre el complejo de Edipo y de cómo su resolución es una puerta abierta al éxito,   pues permite subordinar la realidad al deseo. No es un establecimiento de una normatividad  que dicta el psicoanálisis, es lo que evidencia una  persona con una estructura sana de personalidad lo que permite hacer estas inferencias.

Dice el psicoanálisis que el no tramitar de manera airosa el complejo de Edipo puede conducir al fracaso,  para leer este post ir a http://lmhoyosd.blogspot.com/2013/03/el-complejo-de-edipo-no-resuelto-puede.html. La tramitación no  exitosa de dicho complejo lleva a una estructura de personalidad insana, neurótica.

Qué es una neurosis,  es un conflicto entre el deseo y una defensa frente a ese deseo. En las pulsiones hay deseos. En la neurosis estos deseos tropiezan con una defensa que impiden que ese deseo se pueda realizar.

Una paciente de Freud, Elisabeth, paseando por unos jardines, se ilusiona pensando que si su hermana muere,  su cuñado podría  ser suyo. Este deseo morboso, la hace tener  síntomas de tipo histérico, neurosis de conversión, manifiesta en la  parálisis de sus piernas. 

La neurosis de conversión es una afectación  de la salud mental en que la persona presenta síntomas físicos o de orden neurológico que no se explican por medio de una evaluación médica. No es un artilugio del paciente,  pese a lo que familiares y algunos médicos afirman “eso está en tu cabeza”, no se puede controlar con la voluntad. También se le denomina neurosis histérica.

Los otros  tipos de neurosis son: neurosis de  angustia o fóbica, y la neurosis obsesiva. Son los tres tipos de neurosis que están afectados por todas las clasificaciones en salud mental. 

La paciente de Freud tiene un deseo, pero es un deseo incestuoso, ese hombre estaba casado con su hermana, es un objeto de deseo  prohibido. Deseo que no  puede resolver adecuadamente, pues como decíamos en el anterior post  podría haberlo subordinado a la realidad, haber buscado otro hombre, renunciar  a ese deseo, como lo  hace el niño con la madre o la niña con el padre. Ese deseo  le  produce un  sentimiento de culpa y como no puede renunciar a su deseo,  fracasa recluyéndose en la parálisis.

Veamos ahora el esquema de una persona con una  neurosis de angustia o fobia: una mujer no puede ver una rata, cuando ve una rata incluso en la tele, o en el  juguete de plástico de un niño quiere huir, y al mismo tiempo es una  situación que la inmoviliza. La rata es un animal inofensivo, ¿han visto a una rata perseguir  a una persona?, no, cuando la rata ve a un ser humano huye. El objeto fóbico puede representar el rival de la infancia con el cual no pudo identificarse la persona. Así que el  individuo puede asociar,  de forma extraña, el temor,  a alguien y hacer un  desplazamiento del miedo que se tiene de  la madre o del padre,    hacia un objeto o  a un animal. Este desplazamiento se hace porque la figura parental no es atractiva para hacer  la identificación con ella.

La identificación es una de las formas de salir del complejo de Edipo, identificarse,  es transformase de acuerdo a un modelo. Si la figura parental no es adecuada y el niño no pudo identificarse con el padre y la niña con la madre esto le  lleva al tipo de neurosis que se conoce como neurosis  de angustia o fobia.

Ahora veamos el tercer tipo de neurosis, la  neurosis obsesiva. 

Puntualicemos que el termino neurosis lo utiliza Freud para rotular los trastornos mentales que se manifiestan a través de pensamientos y  conductas insanos con el propósito de liberar la ansiedad. En el caso especifico de la neurosis obsesiva el paciente presenta pensamientos que pueden ser reales, que no son absurdos, que caben dentro de la posibilidad de que ocurran, pero que son en extremo repetitivos y generan gran ansiedad al paciente. Se describen como ideas repetitivas, que generan gran ansiedad, el paciente no quiere pensar en ello, pero no puede evitarlo. 

Veamos un ejemplo: un joven de 25  tiene contacto sexual con  preservativo con una amiga conocida de tiempo atrás. El paciente empieza a pensar que se ha contagiado con el VIH, aunque sabe conscientemente que las posibilidades son ínfimas, el preservativo era de una marca top,  tiene un 99% de efectividad, sabe que su amiga no es promiscua, que es una mujer sana. No obstante se obsesiona: qué tal que ese 1% de falla del preservativo me corresponda a mi? Es una idea que se empodera en su mente, se repite, una y otra vez. Después de tres meses se hace las pruebas de laboratorio, los resultados revelan: negativo. El paciente sigue con su obsesión  "y si de pronto el laboratorio se equivocó, si no hizo bien las pruebas" sigue con la idea que le aterra y continua realizándose pruebas con gran ansiedad viviendo una vida de temor y ansiedad disfuncional. 

El éxito de nuestra vida va a depender mucho de que hayamos tramitado de forma exitosa el complejo de Edipo, entre los 3 y los 5 años de edad.
Si sientes u observas que tienes algún problema con la tramitación de tu Edipo, como hombre o como mujer puedes trabajarlo en psicoterapia y salir de este circulo viciosos de sufrimiento y no logro. 

sábado, marzo 02, 2013

HAY QUE APRENDER A SENTIRSE CÓMODOS EN LA INCERTIDUMBRE




"Todos los cambios son difíciles porque requieren un esfuerzo, un pequeño dolor. Pero la elección está entre este pequeño dolor o el gran dolor de seguir presos de nuestros errores, bloqueos y sufrimiento, y repetirlos a perpetuidad".


¿De qué hablamos cuando hablamos de la mente?

En occidente se tiende a identificar la mente y el pensamiento, pero no son lo mismo. La mayor parte del tiempo nos dejamos llevar por el pensamiento, reflexionando sobre las cosas, en una reflexión que, generalmente, nos aleja del silencio, la paz, la claridad, que es realmente la naturaleza de la mente. La felicidad es precisamente no pensamiento. En cualquier momento de felicidad que tengas, observarás que no hay pensamientos. Sin embargo, siempre estamos buscando la felicidad a través del pensamiento; buscando razones, técnicas o estrategias para ser feliz. Cuando, en realidad, para ser feliz sólo necesitas acallar el pensamiento y abrirte.

Sin embargo, aunque en la felicidad no haya pensamiento, ¿el pensamiento sí puede ser una forma de empezar a acercarnos a la felicidad, de comenzar su búsqueda?

Un pensamiento adecuado puede ayudarte al principio, aunque sea para destruir con argumentos nuevos, los viejos pensamientos que te impiden ser feliz. Pero seguir pensando, sumar pensamientos, no te va a hacer más feliz, sino que puede ir sumando capas que cubren y esconden la felicidad que ya tienes dentro. Puedes usar el pensamiento, al principio, para acabar fuera del pensamiento.

¿Es complicada nuestra mente o son nuestros hábitos de pensamiento los que la hacen complicada?

Nuestra mente no es complicada. Lo que son complicados son nuestros pensamientos. El pensamiento puede ser muy útil, pero nos ciega, nos dejamos arrastrar por él. Comprendes las cosas, las ves, no necesitas más, pero sigues pensando aunque no lo necesites. Y lo complicas todo.

¿Cuáles son los principales enemigos de la mente, para conseguir la felicidad?

Básicamente, la ignorancia. Especialmente, esa ignorancia de no saber que no sabes. Creer que sabes todo lo que hay que saber, te hace mantenerte en tu postura y repetir errores. Repetir situaciones que te conducen a la infelicidad. Actitudes dirigidas por el miedo, el enfado, el apego, la confusión...

¿Cómo afrontar la ignorancia?

El primer paso es reconocerla. Decir: no sé nada. Eso te mantiene abierto a aprender. Lo que pasa es que mucha gente no puede aceptar esa incertidumbre, necesita respuestas rápidas, ya, y si no, se llenan de ansiedad, y para evitarlo se inventan las respuestas. Cualquier respuesta que les funcione durante un tiempo. Pero eso les sigue manteniendo en la ignorancia y en la repetición de errores y, por lo tanto, en el sufrimiento. Lo mejor que puedes hacer es aceptar que no sabes y que no necesitas saberlo todo para ser feliz.

¿Cómo afrontar el miedo?

El miedo aparece precisamente por la ignorancia y porque no la aceptamos. Nos aterra lo que no sabemos. Por eso, el mejor antídoto del miedo es la aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido y, a veces, resistencia a lo conocido también. La mejor forma de afrontarlo es la aceptación.

¿Cómo afrontar el enfado?

La mejor medicina contra el enfado es el amor. Cuando una persona está enfadada con alguien, todo en esa persona lo ve mal, feo, criticable. Y por extensión, se enfada con el mundo, que es feo y criticable también. Entonces hay que practicar el amor; meditar en el amor y practicarlo.


Pero amar resulta difícil, cuando estás enfadada.

Es cierto, no llegas al amor de repente cuando estás enfadada, porque estás bloqueada. Quieres amar y te encuentras como un grifo que lo abres y no hay agua. Cuando eres presa del enfado, el amor no llega de repente, pero tienes que seguir intentándolo, seguir practicando. Sólo tú puede llegar a sentirlo, nadie te lo va a hacer sentir. Es tu elección.

¿Cómo afrontar el apego?

De la misma manera que el enfado. Con el amor. En castellano decimos "te quiero", y en ese concepto está intrínseco el apego, la propiedad. Sustituye la palabra "amor" por "dar". Cuando digas "yo te amo" piensa en "yo te doy". Practica el dar, más que el controlar, en el amor. Deja a un lado las expectativas y las exigencias. Ama con libertad. A las personas, las cosas, las situaciones que más te gustan en la vida. Entrégate a la experiencia, disfrútala, pero no quieras retenerla. El mejor antídoto del apego es el amor; y sin embargo, demasiado a menudo cometemos el error de identificarlos y nos convencemos de que cuanto más apego hay (celos, posesión, exclusividad, control, etc.) es mayor el amor. Uno de los más grandes errores.

¿Cuál es la diferencia entre meditar y practicar?

Meditar significa acallar la mente, observar los pensamientos que aparecen, dejarlos pasar, afrontar sin miedo los sentimientos que aparecen, recuperar la calma, instalarse en la claridad. Puedes meditar en quietud o en movimiento. Por otra parte, la práctica consiste en ponerse en acción: practicar el amor, la paciencia, desbloquearse, lo que sea. A través de ejercicios y, finalmente, en la vida cotidiana. La meditación es una buena preparación para la práctica.

¿Cómo organizarse cuando tenemos la sensación de que "no tenemos tiempo"?


Claro que tienes tiempo. Desde que te levantas hasta que te acuestas tienes tiempo; otra cosa es en qué lo utilizas. La realidad es que creemos que tenemos demasiado tiempo y por eso lo desaprovechamos o lo llenamos de cosas que nos complican la vida. Hay que hacer un esfuerzo para cambiar los hábitos. Por ejemplo: hablamos mucho, sin parar, todo el día. En cuanto encontramos a una persona, hablamos. Pero hablamos sin sentido. Puedes estar hablando durante 6 horas al día sin haber dicho casi nada útil, hablar por hablar. Y con una hora de hablar con consciencia podría ser suficiente, y dedicar el resto a otra cosa. Y está claro que dedicamos mucho tiempo del día a hacer cosas que no son imprescindibles y ni siquiera nos gustan mucho, y las usamos como distracciones o como formas de "llenar el tiempo", "matar el tiempo". Pero, piénsalo bien, "matar el tiempo" es matar tu propia vida. Claro que tienes tiempo, pero a lo mejor hay que cambiar la forma en que usas el tiempo.


¿Cómo afrontar la confusión y la ignorancia?

Cuando te sientas demasiado confusa, deja de pensar, porque pensar en exceso te lleva a más confusión. Párate un rato, abandona el tema y dedícate a otra cosa que no requiera más pensamiento. Al igual que cuando está cansado tu cuerpo le permites descansar, deja descansar tu mente. ¿Cómo? Muévete, haz ejercicios físicos, estira tu cuerpo, salta, sal a correr... Y luego, retoma el tema otra vez. Lo más difícil es dejar de pensar cuando te sientes arrastrada por una obsesión. Pero hay que parar, y volver a empezar más tarde, más fresca.

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. ¿Por qué nos enfrentamos tantas veces al mismo problema (celos, exigencias, perfeccionismo, etc.) aun cuando lo vemos venir? ¿Forma parte de la naturaleza humana o es que no aprendemos? Y si es así, ¿por qué no aprendemos?

Todos los cambios son difíciles, requieren un esfuerzo, un pequeño dolor. Pero la elección está entre un pequeño dolor (el cambio) o un gran dolor (seguir presos de nuestros errores, bloqueos, sufrimiento, y repetirlos a perpetuidad). Cada vez que tengas un problema, cuando lo veas venir, míralo y pregúntate: ¿puedo controlarlo o no? Si está en tus manos, lo resuelves, y si no, lo aceptas. Una vez que aceptas la situación, ya no repetirás el problema a nivel mental; es decir: ya no lo vivirás más con ansiedad, miedo, rechazo, enfado, etc.


Por una parte, queremos simplificar nuestra vida y conseguir un estado de armonía tranquila. Por otra parte, social y culturalmente (en el cine, en la literatura, en los mitos sociales) se nos presentan como mucho más interesantes los personajes más complicados, con tormentas emocionales. Esto resulta una gran contradicción a la hora de educar a nuestros jóvenes, o de autoeducarnos. ¿Cómo transmites la importancia de ser buenas personas, sencillas y amables cuando el mensaje mediático es que "los chicos malos heredarán la tierra"?

Con el ejemplo. Si eres una persona feliz, probablemente intentarán repetir tus pautas de vida, antes o después. Quizás no durante la adolescencia, porque se perderán y se encontrarán mil veces en su propia búsqueda, pero sí más adelante. Pero, finalmente, cada cual toma sus propias opciones y eso no depende de ti: pueden elegir el camino del amor y la felicidad o el de los torbellinos emocionales y seguir sufriendo. Déjales. En ese caso, quizás lo que necesitan es sufrir mucho más, hasta el límite, hasta que no lo soporten más. Hay personas que sólo entonces reaccionan y aprenden a amar a los demás: por necesidad de supervivencia. Otras personas eligen la vía del amor por puro cansancio de sufrir, por puro aburrimiento. Entonces descubren que el amor hace la vida más intensa, alegre y gratificante.

Entrevista realizada por: Marié Morales