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lunes, diciembre 21, 2015

Cómo establecer intenciones poderosas




Una intención es el punto de inicio de cualquier sueño. Es el poder creativo que satisface todas nuestras necesidades ya sea de dinero, relaciones, despertar espiritual, o amor. Todo lo que sucede en el universo comienza con una intención. El decidir comprar un regalo de cumpleaños, el mover el dedo gordo del pie, el llamar por teléfono a un amigo, todo comienza con una intención.

Los sabios de la india observaron hace años que nuestro destino es finalmente forjado por nuestras más profundas intenciones y deseos. El texto Védico clásico conocido como Upanishads declara: “Eres lo que es tu más profundo deseo. Como es tu más profundo deseo, también es tu intención. Como es tu intención, también es tu voluntad. Como es tu voluntad, también serán tus acciones. Como sean tus acciones también será tu destino”.

Una intención es un impulso de conciencia dirigido que contiene la semilla de aquello que buscamos crear. Como todas las semillas, las intenciones no pueden crecer si nos aferramos a ellas. Sólo cuando liberas tus intenciones a las profundidades fértiles de tu conciencia podrán crecer y florecer. En mi libro, Las Siete leyes Espirituales del Éxito, la ley de la intención y del deseo establece los cinco pasos que debes seguir para explotar el poder de la intención y crear cualquier cosa que desees.

1. Introdúcete en la brecha.

La mayor parte de nuestro tiempo nuestra mente está ocupada en pensamientos, emociones y memorias. Más allá de este diálogo interno está un estado de conciencia pura al que algunas veces se le conoce como “la brecha”. Una de las herramientas más efectivas que tenemos para entrar a la brecha es la meditación. La meditación te lleva más allá de la mente del ego, y te lleva al silencio y a la quietud de la conciencia pura. Este es el estado ideal en el cual tú plantas las semillas de la intención.

2. Libera tus intenciones y deseos.

Una vez que te hayas asentado en un estado de conciencia en descanso, libera tus intenciones y deseos. El mejor momento para plantar tus intenciones es durante el período posterior a la meditación, mientras tu conciencia permanece centrada en un silencioso campo en donde caben todas las posibilidades. Después de restablecer una intención, déjala ir, simplemente deja de pensar en ella. Continúa este proceso unos minutos después de tu periodo de meditación cada día.

3. Permanece centrado en un estado de conciencia en descanso.

La intención es mucho más poderosa cuando viene de un lugar de serenidad, que cuando proviene de un sentido de falta o de necesidad. Debes permanecer centrado y rehusarte a ser influenciado por los pensamientos, críticas o dudas de otras personas. Tu ser más elevado sabe que todo está bien y que todo estará bien, aún sin saber el momento o los detalles de cuándo es que eso sucederá.

4. Desapégate del resultado.

Deja ir tu apego rígido a un resultado específico y vive en la sabiduría de la incertidumbre. El apego se basa en el miedo y la inseguridad mientras el desapego está basado en una creencia incuestionable en el poder de tu verdadero ser. Si tu intención es que todo salga como debe de salir, déjala ir y permite que las oportunidades y las aperturas se presenten por sí solas en tu camino.

5. Deja que el universo maneje los detalles.

Tus intenciones concentradas ponen en movimiento el infinito poder organizador del universo. Confía en ese poder organizador infinito para orquestar la total satisfacción de tus deseos.No escuches a la voz que dice que tienes que estar al mando, que dice que la vigilancia obsesiva es la única manera de que algo se haga. El resultado de que intentes con tanta intensidad el forzar las cosas puede no ser tan bueno para ti como el que viene de manera natural. Has liberado tus intenciones al suelo fértil de la potencialidad pura, y van a florecer cuando la temporada sea la correcta.

-Deepak Chopra-

miércoles, julio 29, 2015



Constantemente estamos siendo bombardeados por escuelas, cursos, maestros y programas que nos ofrecen la última y mejor meditación, la que superara todas tus expectativas, la que está por encima de todas las demás.
Entonces tienes dudas: será que esta que practico es la mejor, que tendrá de bueno aquella otra. En definitiva cual es la que más me conviene

La mejor meditación es aquella en la que crees y la que practicas de forma constante, la que te da tranquilidad y contento, la que te permite conectarte con el aquí y con el ahora, aquella que te posibilita estar más fresco, fluido y creativo en tus labores, la que te entrega descanso, aquella que puedes hacer en cualquier lugar, como decía Joan Borysenko la que sientes como una mini -vacación en tu bolsillo.

La meditación es maravillosa porque nos permite recordar que somos luz y que somos divinos, nos conecta con la esencia que perdimos o mejor que hemos olvidado.

miércoles, mayo 20, 2015

Respirar con conciencia



Una buena respiración es fuente de salud, fortalece la vitalidad del cuerpo y de la mente y es la puerta para una efectiva relajación. En Oriente, se practica el Pranayama que es la ciencia del control de la respiración y es el núcleo central de toda práctica yóguica.

A pesar que la respiración es un acto involuntario e imprescindible, respiramos mal, utilizando mínimamente la capacidad total de nuestros pulmones. El organismo se acostumbra a los vicios y malas costumbres que impone la vida agitada, la falta de ejercicio, vestimentas y posturas inadecuadas, ambientes mal ventilados, entre otros factores.

Sin duda, respirar bien es fuente de salud, porque fortalece la vitalidad del cuerpo y de la mente, estimulando un eficiente funcionamiento de todo el organismo. Los beneficios asociados a una respiración correcta y profunda son:

Efectos fisiológicos: a través de los movimientos que provocan los ejercicios de respiración profunda, los órganos abdominales (estómago, intestino, hígado y páncreas) reciben un masaje, al igual que el corazón, gracias al movimiento de la parte superior. Ello estimula la circulación sanguínea de todos estos órganos con el consiguiente alivio en sus cargas de trabajo y el bienestar general del organismo. Lo mismo ocurre con los pulmones, los cuales aumentan su capacidad respiratoria.

Efectos digestivos: los órganos digestivos reciben mayor cantidad de oxígeno y, por lo tanto, su funcionamiento es mejor.

Efectos nerviosos: mejora el estado del sistema nervioso, incluyendo el cerebro, la columna, los centros nerviosos y los nervios. Una vez más, ello se debe a la mayor oxigenación.

Relajación y concentración: la respiración lenta, profunda y rítmica provoca una reducción en los latidos del corazón y una relajación muscular, lo cual estimula la tranquilidad mental.

Estrés: la puerta a los problemas

Una de las consecuencias graves de no saber respirar es no poder evitar ni manejar situaciones estresantes con los consiguientes problemas de salud, problema tan común en estos tiempos.

Estrés -del inglés, “stress” (fatiga, en especial la fatiga de materiales)- es toda demanda física o psicológica fuera de lo habitual y bajo presión que se le haga al organismo, lo cual le provoca un estado ansioso. Ahora, el cómo enfrentemos el estrés, dependerá cómo nos afecte.

Lo primero es identificar algunos síntomas que acusan la presencia de este mal contemporáneo como el tener todo el día una sensación abrumadora, de enojo y de muy mal humor con uno mismo y con los demás. Pueden presentarse conductas impulsivas, pensamientos obsesivos, incapacidad de concentración, miedo sin motivo, risa nerviosa y chillona, pesadillas frecuentes, aumento del consumo de cigarro y el uso de fármacos legales (tranquilizantes), abatimiento, tristeza, apatía, sensación de inseguridad, de carencia, de menor valía o desesperación, retraimiento o aislamiento.

Las sensaciones físicas del estrés se pueden manifestar con palpitación cardiaca, fatiga, temblores, tics nerviosos, tartamudeo, bruxismo, dificultad para conciliar el sueño, sudoración profusa, manos frías, diarrea, indigestión, náuseas, a veces vómitos, cefalea migrañosa, dolor en el cuello o espalda, falta o exceso de apetito, entre otros.

Si descubrimos que padecemos cierto grado de estrés es importante que le pongamos freno a tiempo ya que la ciencia ha descubierto la estrecha relación que existe entre la actividad mental-emocional con la función cerebral.
Las emociones negativas (rabia, miedo, tristeza, etc.) hacen que el cerebro libere químicos, neuropéptidos, que afectan al organismo de manera adversa, provocando una menor resistencia a las enfermedades y fomentando un peor estado general de salud, a diferencia de las emociones positivas que causan el efecto contrario.

Estrés y energía vital

Es normal que nos liberemos de una cuota de estrés realizando alguna actividad física como danza, natación o bicicleta, o bien, otras actividades recreativas como la música o la jardinería. Asimismo, los ejercicios de relajación corporal y el humor permiten en forma consciente descubrir las tensiones que nos agobian.

A pesar de que todo lo anterior funciona, la clave para disminuir realmente el estrés es saber que a menor energía vital, mayor estrés. Por lo tanto, el objetivo fundamental es aumentar esta energía.

Como la energía vital es la esencia que nutre nuestra vida y la del Universo, significa que al padecer estrés estamos alejados de nuestra esencia y, para liberarnos de este estado, debemos orientarnos hacia ella.

Existen cuatro fuentes primordiales para aumentar la energía vital: la respiración, la meditación, el descanso y la alimentación.
Sin duda, la respiración es uno de los medios para aumentar nuestra energía vital pues nos conecta con el exterior y con nuestro mundo interno, es decir, nos enlaza con la esencia, con lo que nutre nuestra vida.

La mayor parte del tiempo no somos conscientes de nuestra respiración y dejamos que el organismo se controle solo. Pero la gracia es que podemos regularla para nuestro beneficio.

Cada tipo de emoción está relacionada con un tipo de respiración. Por ejemplo, cuando estamos estresados respiramos con rapidez. Seguimos tomando el oxígeno que necesitamos, pero el organismo consume más energía de lo normal. Si podemos calmarnos frente a una situación estresante, respirando despacio y en profundidad, seremos más eficientes en cuanto al gasto energético y en relación al modo de consumir esa energía.

Tipos de respiración

Las tres formas de respirar son: baja o abdominal, media o intercostal o torácica y alta o clavicular. La respiración completa y perfecta integra las tres en una. Veamos en qué consisten.

Baja o abdominal: durante la inspiración el diafragma baja para que el aire entre en los pulmones; el abdomen se hincha y masajea las vísceras, bazo, estómago y páncreas favoreciendo su funcionamiento. En la espiración el diafragma sube y el estómago desciende hundiéndose.

Media, intercostal o torácica: es una respiración incompleta que se lleva a cabo con los músculos de las costillas que expanden la caja torácica.

Alta o clavicular: es el tipo de respiración más superficial pues requiere un máximo esfuerzo para obtener muy poco aire. Durante la inspiración los hombros y las clavículas se levantan mientras se contrae el abdomen. El predominio de esta respiración es síntoma de personas con tensiones nerviosas.

La respiración completa es la unificación de las tres respiraciones anteriores y se produce con el total llenado de los pulmones. Hay que comenzar por una inspiración lenta intentando cubrir sus tres fases: primero, vaciar bien los pulmones con una profunda espiración. Luego, llenar los pulmones con el descenso del diafragma (abdominal) para dilatar las costillas y que entre todo el aire que pueda (costal). Por último, levantar las clavículas (clavicular).

Toda la atención debe estar en el acto respiratorio que siempre debe ser por la nariz. Tanto la espiración como la inspiración serán silenciosas, lentas, continuas y cómodas. Así es la respiración ideal.
Pranayama y yoga

El término sánscrito pranayama designa los ejercicios respiratorios del yoga que conducen a la concentración del prana. Prana significa energía vital y yama quiere decir control o manejo.

La respiración consciente del yoga o pranayama es la clave de esta disciplina pues considera que es la puerta de purificación del cuerpo y de la mente.

En la ejecución de las asanas o posturas yóguicas, la respiración es siempre lo más lenta y profunda posible, y es el indicador de si es preciso estirar o flexionar o, por el contrario, hay que soltar y aflojar. En general, la inspiración se realiza en asanas de apertura, extensiones o elevaciones de brazos mientras que la espiración acompaña a los movimientos de recogida y flexiones.

En esta práctica, además de la respiración consciente en conjunto con los movimientos corporales, existen técnicas respiratorias concretas, que también se conocen como Pranayama. Algunas de éstas pueden ser tranquilizantes, vitalizantes, equilibrantes, refrescantes, estimulantes de ciertos órganos específicos, o bien, de ciertas cualidades mentales.

Los ejercicios de respiración ayudan a observar tus pensamientos y a fortalecer la objetividad. Además, se aprende a seleccionar sólo los pensamientos positivos, amorosos y creativos.
Respiración del guerrero

Siéntate en algún lugar cómodo, con las manos sobre tus piernas y con la columna recta. Al inhalar pasa el aire por detrás de la garganta, por la glotis (como cuando te sorprendes, pero con los labios cerrados) llenando el pecho como un guerrero. Siente la expansión de la parte de atrás del cuello y percibe además toda tu bóveda craneana. Luego exhala, como susurrando, siempre con los labios cerrados. Es importante escuchar el sonido, pues con ello trabajas la atención y la presencia plena.
Haz todos los días por lo menos 20 respiraciones.

Aprende a respirar

La ciencia yóguica de la respiración cuenta con más de cinco mil años de historia y quizás es la primera en reconocer la influencia que ejerce la mente y las emociones sobre la recuperación y la creación de una salud óptima.



Por Eliana Klagges Alt*

Fuente: http://terapias.typepad.com/terapiasmanuales/2008/11/el-arte-de-resp.html