Voy más allá de las teorías y las técnicas pues entiendo que cada ser es único e irrepetible. Cuando un ser humano, con un problema, toca a mi puerta y tiene el coraje de abrirme su corazón, con respeto me adentro en su proceso de transformación personal sabiendo que piso tierra sagrada. Visita mi página web y conoce más: www.lmhoyosduque.com
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sábado, octubre 15, 2016
¿Culposo o responsable?
He visto en consulta que el tema de la culpa ronda todo el tiempo. Culpa por cosas que hacemos o por cosas que dejamos de hacer. Jorge Bucay tiene una mirada que comparto en torno al tema y de la cual tomo algunos elementos para el siguiente texto.
¿Es la culpa amiga o enemiga, prescindible o imprescindible, aliada o adversaria? ¿Un síntoma neurótico o síntoma de la salud?
Muchos afirman: mi mamá, mi pareja me hace sentir culpable. No hay nadie que pueda hacerte sentir culpable, porque tus sentimientos son tuyos y no hay nadie tan poderoso que te pueda hacer sentir algo. La intención del otro será hacerte sentir de una determinada manera pero tú eres responsable de cómo te sientes.
El esquema de la culpa funciona así: yo tengo que sentir que con una acción mía: dejar de ayudar a alguien, dejar de expresar un te quiero, dejar de besar, o hacer algo, fui infiel con un hombre casado, robé un texto un libro, un disco, dinero. Haber dejado de hacer también es una acción y el otro tiene que sentirse dañado con lo que hice.
miércoles, julio 10, 2013
"Los mineros"
El psiquiatra, psicoterapeuta y escritor Jorge Bucay afirma que los cuentos sirven para dormir a los niños y para despertar a los adultos. Aquí uno de su autoría.
Mucha gente de afuera sabría que ellos estaban allí atrapados, pero un derrumbe como este significaría horadar otra vez la mina para llegar a buscarlos. ¿Podrían hacerlo antes de que se terminara el aire?
Los expertos mineros decidieron que debían ahorrar todo el oxígeno que pudieran. Acordaron hacer el menor desgaste físico posible, apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron todos en el piso. Enmudecidos por la situación e inmóviles en la oscuridad era difícil calcular el paso del tiempo.
Incidentalmente sólo uno de ellos tenía reloj. Hacia él iban todas las preguntas: “¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora?”. El tiempo se estiraba, cada par de minutos parecía una hora y la desesperación ante cada respuesta agravaba aun más la tensión.
El jefe de los mineros se dio cuenta de que si seguían así la ansiedad los haría respirar más rápidamente y esto los podía matar. Así que ordenó al que tenía el reloj que solamente él controlara el paso del tiempo. Nadie haría más preguntas, él avisaría a todos cada media hora.
Cumpliendo la orden, el del reloj controlaba su máquina. Y cuando la primera media hora pasó, él dijo: “ha pasado media hora”. Hubo un murmullo entre ellos y una angustia que se sentía en el aire.
El hombre del reloj se dio cuenta de que a medida que pasaba el tiempo, iba a ser cada vez más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba. Sin consultar a nadie decidió que ellos no merecían morirse sufriendo. Así que la próxima vez que le informó la media hora, habían pasado en realidad 45 minutos.
No había manera de notar la diferencia así que nadie siquiera desconfió.
Apoyado en el éxito del engaño la tercera información la dio casi una hora después. Dijo: “pasó otra media hora”... y los cinco creyeron que habían pasado encerrados, en total, una hora y media y todos pensaron en cuan largos se le hacía el tiempo.
Así siguió el del reloj, a cada hora completa les informaba que había pasado media hora.
... Entre tanto la cuadrilla apuraba la tarea de rescate, sabían en qué cámara estaban atrapados y que sería difícil poder llegar antes de cuatro horas. Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más probable era encontrar a los seis mineros muertos. Encontraron vivos a cinco de ellos. Solamente uno había muerto de asfixia... ¡El que tenía el reloj!
Jorge Bucay
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