jueves, febrero 18, 2016

Acaríciame



Hay explosión de artículos orientados a cómo comunicarnos y cómo hablar mejor: comunicaciones efectivas entre socios, comuníquese mejor con su pareja, cómo involucrar a los hijos en la comunicación. Muchos promueven el curso intensivo de audición doble: cállese y escuche. De otro lado escasea el material para aprender a escuchar efectivamente.

Todos aprendimos en los primeros años de escuela a escribir, leer y hablar, de hecho nos gastamos una buena parte de nuestra vida aprendiendo a leer y a escribir, estas son tres patas de una mesa que tiene cuatro, por lo tanto anda coja, si dentro de la mezcla no contamos con un ingrediente vital: saber escuchar.

Aprender a escuchar es parte fundamental no sólo de una buena comunicación, si no de una verdadera comunicación. Cuántas veces por malos entendidos dentro de un diálogo terminamos en una orilla que jamás nos imaginamos, no fue eso lo que quisimos decir, fuimos mal interpretados, o nuestro interlocutor fue mal interpretado y lo tenemos ahí en frente de nosotros con su rostro compungido, esgrimiendo mil argumentos porque eso realmente no fue lo que él dijo. Y aquí dejaremos a Freud como convidado de piedra, con su “lapsus linguae”, error inconsciente al hablar.

En muchas ocasiones oímos, pero no escuchamos, existe una diferencia abismal entre oír y escuchar: oímos el motor del auto, el ruido de los carros, los pitos, el mofle de una moto. Cuando escuchamos estamos presentes con los cinco sentidos.

Escuchar es todo un arte que podemos aprender. Cuando escuchamos verdaderamente a alguien lo estamos acariciando, le estamos diciendo lo que dices es importante, me interesa lo que estas expresando: ¿qué te sugiere el término caricia? Ternura, abrazo, cariño, amor, atención..., otras más. Acariciar al otro es:

C concentrarse: poner atención, cuando ponemos atención miramos a los ojos de quien nos habla, adoptamos una postura corporal volcada al otro.

A aceptar: implica participar en la conversación con apuntes verbales o visuales, un ajá presente, un movimiento de cabeza.

R responder: cuando respondemos cerramos la curva de la comunicación, haciendo comentarios buscando aclaraciones.

I intuir- percibir: sentir la parte no verbal del mensaje, interpretamos la parte gestual del interlocutor. Intuir es escuchar entre líneas, la clave aquí es la entonación de quien habla.

C control emocional: al escuchar a alguien realizamos una decodificación del mensaje que pasa por el filtro de nuestras creencias y valores, una frase, una palabra puede llevarnos a perder los estribos, si pierdes el control recuerda la regla de oro: respirar pausadamente.

I imaginar: si cuando se nos habla imaginamos, visualizamos, graficamos en nuestra mente el mensaje, difícilmente podrás olvidarlo y de hecho estarás presente.

A acción estructural: se trata de estructurar la respuesta de manera consistente con lo que me han transmitido, de esta forma concluyó con una excelente caricia a mi interlocutor.
Cuando estaba en  mis 15 años,  un amigo estaba conversando con mi padre, quien es un excelente conversador, no obstante para el principiante su dialogo es a veces difícil, habla a velocidades vertiginosas, los que recién lo conocen tienen dos opciones, o prestar mucha atención para no perder el hilo, o escurrirse al otro lado, pues pueden correr el riesgo de no entender ni mu. Jaime, mi amigo, muy tímido y respetuoso con los mayores, no tenia escapatoria, la reunión se realizaba en el salón principal de mi casa y por lo tanto no tenía a donde ir, así que muy juicioso se quedó oyendo; la situación se desarrolla como sigue: 

Mi padre comienza a hacerle preguntas, no del tipo de las cerradas que con un sí o un no te sacan airoso del paso, mi padre le complicó la vida preguntándole cosas como: que tal Jaime cuando empezaron la universidad. No don Eugenio, en que carrera es que está usted mijo. Si don Eugenio. Me enteré que cambiaron el rector, quién es ahora el nuevo. Si don Eugenio, a la quinta o sexta pregunta mi padre explotó en cólera y como buen antioqueño le pegó su buena reprimenda, Jaime no entendía y por timidez o respeto no repreguntaba, con sus respuestas lo que hacía era ignorar a mi padre.

Recuerda, Escuchar es todo un arte, que puedes empezar a aprender ahora mismo, empieza ya, acaricia a todo aquel que te esté hablando, de esta forma crecerá tu círculo de amigos y claro, también recibirá muchas caricias. Me encanta que me acaricien, cuando me lees me estas escuchando y claro también acariciando, ¡acaríciame!

No hay comentarios.: