jueves, julio 02, 2015

HABLAR EN TERAPIA DE LO “FRIVOLO”



En la columna couch (diván) el New York Times recientemente escribió el conocido psiquiatra David Hellerstein, en su texto, honesto, hablaba de una paciente que tuvo por espacio de diez años. Ella era una mujer exitosa de la bolsa y uno de sus propósitos era conseguir pareja y establecer un hogar. La paciente no era coherente con su discurso, tenía sobrepeso, lucía un mal corte y toda su apariencia desgarbada, denotaba un pobre amor propio. Hellerstein nunca se atrevió a cruzar la puerta para hablarle de lo que podría considerarse frívolo: su aspecto personal.

Cuando Hellerstein se decidió a hablarlo, la paciente se puso a la defensiva. Él se sintió avergonzado ¿cómo era posible que nunca hubiera enfrentado a su paciente sobre este tema? La paciente se mudó de ciudad, dejó la terapia y luego decidió que el amor no era para ella.

Muchas veces he tenido que cruzar esa puerta para hablar de aspectos que parecen frívolos y políticamente incorrectos y que definitivamente son importantes, el sobrepeso, el estilo. No para obedecer a los cánones de la belleza que dicta la sociedad y el consumismo, sino para enviar señales correctas de que valoro y cuido mi cuerpo como el templo que es.

Y muchas veces esos asuntos incomodan al consultante, lo mueven de su zona de confort lo cuestionan. El espacio terapéutico es un espacio de deshago y apoyo pero también de confrontación.

Ps. Luz Marina Hoyos Duque

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