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martes, noviembre 21, 2017

Sobre los celos





En los celos hay tres protagonistas: el enamorado, el amado y el otro. El temor del enamorado es que el amado le dé al otro lo que necesariamente  le debería dar a él.

¿Y por qué cree el enamorado que el  amado le va a dar al otro sus besos, caricias y sexualidad? Porque cree que el otro es mejor y que él no se  lo merece.

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jueves, diciembre 31, 2015

Te comparto mi ritual de fin de año



Ha quedado atrás la navidad, en pocos días estaremos cerrando un nuevo año. Es una época de balance y reflexión, sobre lo que hicimos, lo que dejamos de hacer, los aprendizajes, los logros, las metas cumplidas, los propósitos para el año que comienza.

Vivo cada experiencia como si tuviera frente a mí una hoja en blanco sobre la cual empiezo a escribir. Y es maravilloso, es la oportunidad de enmendar lo que pude hacer y no hice o de hacerlo de una mejor manera. Me remonto a mis primeros años de escuela, no sé de qué manera me las ingeniaba para hacerle oreja a mis cuadernos, al final, un cuaderno de cincuenta hojas terminaba tan gordo como uno de cien. Al inicio del nuevo año escolar me proponía no volverlas a hacer, imaginaba mis cuadernos  tan impecables como los de mi hermano Ricardo, parecía que los llenaba escribiendo en el aire, y un día logré mi propósito.

Los rituales son tan antiguos como el hombre mismo, ellos consolidan nuestra identidad y nos conectan con el colectivo. En nuestro contexto cultural tenemos rituales por doquier: el bautismo, la confirmación, la primera comunión, el matrimonio, los funerales, la novena de navidad, todos son rituales, cada uno tiene un objetivo específico y claro.

Al cierre de fin de año hago mi propio ritual, a veces con todo el grupo familiar, otras simplemente a solas, me encantan las cartas. Con mi madre, mi padre y mis hermanos empezamos a realizarlas desde muy niños.

Escribo dos cartas, en original y copia. A mano alzada, no en computador, esto es muy importante. En la primera carta reconozco todos los logros del año que está terminado. Es una carta de gratitud y agradecimiento a mi ser interno, doy gracias por lo que he sanado, por lo que he aprendido, por lo que he avanzado. Doy gracias por los asuntos en los que he sido consciente, por haberme dado cuenta de algo específico, por haber descubierto algo puntual, por haberme permitido algo que había considerado imposible para mí.

Luego paso a las emociones. Reconozco las rabias y los sinsabores liberados. Los momentos en los que lloré. Lloro fácilmente. A veces en consulta ante la historia y el dolor de un paciente no puedo evitar el nudo en la garganta y las lágrimas, entonces agradezco que mi paciente tenga los ojos cerrados.

Evaluó cada aspecto: físico, de pareja, laboral, económico, familiar, del entorno y conmigo misma, en qué asuntos logré avanzar, en cuales me quedé detenida. Qué aspectos tengo que agradecer a otros, a mí.

Luego hago otra carta donde plasmo todos los aspectos que quiero soltar, miedos, inseguridades, debilidades, sombras, para ello tomo los mismos elementos de la carta anterior.

¿Para qué dos copias? Te estarás preguntando. Una de las copias va al fuego, la quemo y la pongo como abono de algún árbol o una maceta. El fuego purifica, transforma, transmuta. La carta que queda
 sirve para hacer seguimiento al concluir el año. ¿Te animas a hacer mi ritual?, te encantará. Recuerda, hay algo mágico en lo que se refiere a una meta escrita.

Un feliz, venturoso y armonioso 2016 donde veas realizadas tus metas y sueños, un año donde avancemos juntos para ser seres más completos, aprendiendo a abrazar nuestras fortalezas y nuestras debilidades, nuestras luces y nuestras sombras.


Te abrazo,



Ps. Luz Marina Hoyos Duque

viernes, septiembre 26, 2014

Acepta Tus Sombras".






"Porque si tú aceptas tus sombras, aceptas las sombras de los otros. Eres capaz de ponerte en su lugar, generas compasión, empatía y te comienzas a volver una persona con una vibración muy alta".

Emmanuel.


Del libro "La rebelión de la conciencia" de Wilson Tapia V. Imagen:

karmenjk.blogspot.comClaudia Campos Canifrú

lunes, enero 06, 2014

SOMBRAS EMOCIONALES





“La luz es demasiado dolorosa para quienes viven en la oscuridad”

(Eckhart Tolle)

  Por más buenos que creamos ser, todos funcionamos mediante creencias, motivaciones, aspiraciones, deseos, actitudes y conductas egocéntricas, muchas de las cuales no queremos ver ni reconocer. Por eso, cuando alguien señala nuestros defectos y debilidades solemos ponernos a la defensiva. Más allá de esta reacción infantil, la madurez emocional pasa por comprender y aceptar nuestro lado oscuro, al que los psicólogos denominan “sombra”. Paradójicamente, así es como podemos trascenderlo, dejando de proyectar nuestros conflictos internos sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea.

Amarse a uno mismo también consiste en sanar las heridas emocionales derivadas de nuestros conflictos internos. Dado que somos especialistas en huir del dolor, al llegar a la edad adulta solemos tapar y protegernos de dichas heridas tras una máscara del agrado de los demás. Y de tanto llevarla puesta, corremos el riesgo de olvidarnos de quiénes éramos antes de ponérnosla. Así, para poder ir pelando las capas de la cebolla que nos separan de nuestra verdadera esencia, es muy recomendable adentrarnos en la meditación.

No en vano, el silencio y la soledad permiten que aflore nuestra verdad. Basta con que, de vez en cuando, dediquemos un rato a estar solos, sin ruidos ni distracciones, observando todas aquellas sensaciones que vayan brotando en nuestro interior, por muy molestas y desagradables que sean. Esta incomodidad –a la que solemos etiquetar como “aburrimiento”– pone de manifiesto que no estamos conectados con nuestro corazón. Y en vez de evitar a toda costa entrar en contacto con nuestro malestar, el aprendizaje consiste en armarnos de valentía para traspasar esta cortina de dolor a través de la aceptación. De hecho, solo cuando lo canalizamos de forma consciente y constructiva podemos liberarnos de su presencia.

miércoles, agosto 14, 2013

EL AMOR NO DUERME, EL ENAMORAMIENTO SI.


Donde hay amor no hay deseos. Y por eso no existe ningún miedo. Si amas de verdad a tu amigo, tendrías que poder decirle sinceramente: "Así, sin los cristales de los deseos, te veo como eres, y no como yo desearía que fueses, y así te quiero ya, sin miedo a que te escapes, a que me faltes, a que no me quieras." Porque en realidad, ¿qué deseas? ¿Amar a esa persona tal cual es, o a una imagen que no existe? En cuanto puedas desprenderte de esos deseos-apegos, podrás amar; a lo otro no se lo debe llamar amor, pues es todo lo contrario de lo que el amor significa.

El enamorarse tampoco es amor, sino desear para ti una imagen que te imaginas de una persona. Todo es un sueño, porque esa persona no existe. Por eso, en cuanto conoces la realidad de esa persona, como no coincide con lo que tú te imaginabas, te desenamoras. La esencia de todo enamoramiento son los deseos. Deseos que generan celos y sufrimiento porque, al no estar asentados en la realidad, viven en la inseguridad, en la desconfianza, en el miedo a que todos los sueños se acaben, se vengan abajo.

El enamoramiento proporciona cierta emoción y exaltación que gusta a las personas con una inseguridad afectiva y que alimentan una sociedad y una cultura que hacen de ello un comercio. Cuando estás enamorado no te atreves a decir toda la verdad por miedo a que el otro se desilusione porque, en el fondo, sabes que el enamoramiento sólo se alimenta de ilusiones e imágenes idealizadas.

El enamoramiento supone una manipulación de la verdad y de la otra persona para que sienta y desee lo mismo que tú y así poder poseerla como un objeto, sin miedo a que te falle. El enamoramiento no es más que una enfermedad y una droga del que, por su inseguridad, no está capacitado para amar libre y gozosamente.

La gente insegura no desea la felicidad de verdad; porque teme el riesgo de la libertad y, por ello, prefiere la droga de los deseos. Con los deseos vienen el miedo, la ansiedad, las tensiones y..., por descontado, la desilusión y el sufrimiento continuos. Vas de la exaltación al desespero.

¿Cuánto dura el placer de creer que has conseguido lo que deseabas? El primer sorbo de placer es un encanto, pero va prendido irremediablemente al miedo a perderlo, y cuando se apoderan de ti las dudas, llega la tristeza. La misma alegría y exaltación de cuando llega el amigo, es proporcional al miedo y al dolor de cuando se marcha... o cuando lo esperas y no viene... ¿Vale la pena? Donde hay miedo no hay amor, y podéis estar bien seguros de ello.

Cuando despertamos de nuestro sueño y vemos la realidad tal cual es, nuestra inseguridad termina y desaparecen los miedos, porque la realidad es y nada la cambia. Entonces puedo decirle al otro: "Como no tengo miedo a perderte, pues no eres un objeto de propiedad de nadie, entonces puedo amarte así como eres, sin deseos, sin apegos ni condiciones, sin egoísmos ni querer poseerte." Y esta forma de amar es un gozo sin límites.

¿Qué haces cuando escuchas una sinfonía? Escuchas cada nota, te deleitas en ella y la dejas pasar, sin buscar la permanencia de ninguna de ellas, pues en su discurrir está la armonía, siempre renovada y siempre fresca. Pues, en el amor, es igual. En cuanto te agarras a la permanencia destruyes toda la belleza del amor. No hay pareja ni amistad que esté tan segura como la que se mantiene libre. El apego mutuo, el control, las promesas y el deseo, te conducen inexorablemente a los conflictos y al sufrimiento y, de ahí, a corto o largo plazo, a la ruptura. Porque los lazos que se basan en los deseos son muy frágiles. Sólo es eterno lo que se basa en un amor libre. Los deseos te hacen siempre vulnerable.

Anthony de Mello