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lunes, abril 01, 2024

CREATIVIDAD FASCINANTE

Todos poseemos la chispa de la creatividad, no solo las agencias de publicidad. Sin embargo, la comodidad y las facilidades de la vida moderna pueden adormecer esa chispa.

He sido testigo de la magia que surge cuando las personas aceptan el reto de pensar diferente y encuentran soluciones creativas a los problemas. Hoy quiero compartir contigo un ejemplo excepcional: la campaña "Paseadores de Niños" de Multiópticas España.

Inspirada en la tendencia de "paseadores de perros", la campaña pone el foco en un problema real: considerada por la OMS como una potencial pandemia.

El comercial generó un intenso debate al contar con la participación de influencers. Algunos lo consideran disruptivo, otros una antipublicidad, pero nadie puede negar que ha logrado su objetivo: poner el tema sobre la mesa.

Te invito a ver el comercial: https://www.youtube.com/watch?v=GtYPVClfxwg

Pon el foco en la creatividad y recuerda:

• La creatividad no es un lujo, es una necesidad.

• Todos podemos ser creativos, solo hay que atreverse.

• Las ideas creativas pueden cambiar el mundo.

¿Te animas a despertar tu creatividad?

Aquí tienes algunos consejos para empezar:

• Sal de tu zona de confort.

• Observa el mundo con ojos nuevos.

• Busca inspiración en diferentes fuentes.

• No tengas miedo de experimentar.

• Comparte tus ideas con otros.

¡Juntos podemos crear un mundo más creativo e innovador!

Meir Schneider, ¿lo recuerdas? El educador visual quien fue diagnosticado ciego con cataratas congénitas y otra serie de problemas visuales que hoy comparte y mejora los problemas visuales de muchos propone: no te vuelvas esclavo de las técnicas que comparto, imagina, crea con el principio rector de la visión natural: relaja.

PD: Si ha sido útil compártelo. Si no, comparte con tus enemigos a lo mejor empiezan a amarte. Un like me dice ha sido útil sigue compartiendo.   

lunes, octubre 10, 2016

Consulta vía online



Si estas por fuera de Medellín donde realizo psicoterapia a través de  consulta presencial, podemos hacer terapia vía online utilizando skype. Diligencia las siguientes preguntas y empecemos:

Nombre:

Edad:

Lugar de residencia:

¿A qué te dedicas, ocupación?

¿Cuál es el problema que hoy te angustia y deseas solucionar?

viernes, febrero 26, 2016

El ego en ti

El Yo Separado, por Eckhart Tolle


(Extraído de su libro El Silencio Habla)


La mente busca alimento incesantemente, y no sólo para el pensamiento; está buscando alimento para su identidad, para su sentido del yo. Así es como el ego (el yo separado) viene a la existencia y se recrea continuamente a sí mismo.

Cuando piensas o hablas sobre ti, cuando dices «yo», sueles referirte a «yo y mi historia». Éste es el «yo» de lo que te gusta y de lo que te disgusta, de tus miedos y deseos, el «yo» que nunca está satisfecho por mucho tiempo. Es un sentido de quien eres creado por la mente, condicionado por el pasado y que trata de encontrar su realización en el futuro.

¿Puedes ver que este «yo» es pasajero, que es una formación temporal, como una onda que recorre la superficie del agua? ¿Quién ve que esto es así? ¿Quién es consciente de que tus formas física y psicológica son pasajeras? Yo Soy. Éste es el «Yo» profundo que no tiene nada que ver con el pasado y el futuro.

¿Qué quedará de todos los temores y deseos asociados con tu problemática situación existencial, que consumen cada día la mayor parte de tu atención? Un guión de varios centímetros de largo entre la fecha de tu nacimiento y la fecha de tu muerte inscritas en tu lápida. Para el ego este es un pensamiento deprimente. Para ti es liberador.

Cuando cada pensamiento absorbe tu atención lentamente significa que te identificas con la voz que suena en tu cabeza. Entonces los pensamientos quedan investidos de un sentido de yo. Esto es el ego, el «yo» creado por la mente. Este yo fabricado por la mente se siente incompleto y precario. Por eso el temor y el deseo son sus emociones predominantes y sus fuerzas motivadoras. Cuando reconoces que hay una voz en tu cabeza que pretende ser tú y que nunca deja de hablar, estás saliendo de la identificación inconsciente con la corriente de pensamientos.

Cuando notas esa voz, te das cuenta de que tú no eres la voz —el pensador—, sino quien es consciente de ella. La libertad estriba en conocerte a ti mismo como la conciencia que está detrás de la voz.

El ego siempre está buscando. Busca añadirse algo más de esto o de lo otro para completarse. Esto explica su preocupación compulsiva por el futuro. Cuando te des cuenta de que estás viviendo «para el momento siguiente», ya has salido del patrón mental del ego, con lo que surge la posibilidad de elegir prestar toda tu atención a este momento. Prestando toda tu atención a este momento, una inteligencia mucho mayor que la inteligencia de la mente egótica entra en tu vida.

Cuando vives a través del ego, siempre reduces el momento presente a un medio para un fin. Vives para el futuro, y cuando consigues tus objetivos, no te satisfacen, o al menos no por mucho tiempo. Cuando prestas más atención a lo que haces que al resultado futuro que quieres conseguir con ello, rompes el viejo condicionamiento del ego. Entonces tu hacer no sólo es mucho más eficaz, sino infinitamente más alegre y satisfactorio.

Casi cada ego contiene algún elemento de lo que podríamos llamar «identidad de víctima». La imagen de víctimas que algunas personas tienen de sí mismas es tan fuerte que se convierte en el núcleo central de su ego. El resentimiento y los agravios forman parte esencial de su sentido del yo.

Aunque tus agravios estén completamente «justificados», te has construido una identidad de víctima que se parece mucho a una prisión cuyos barrotes están hechos de formas mentales. Mira lo que te estás haciendo a ti mismo o, más bien, lo que te está haciendo tu mente. Siente tu apego emocional por tu historia de víctima y date cuenta de la tendencia compulsiva a pensar o hablar de ella. Mantente presente como testigo de tu estado interno. No tienes que hacer nada. Con la conciencia vienen la transformación y la libertad.

Los hábitos mentales favoritos del ego, los que le fortalecen, son la queja y la reactividad. Buena parte de la actividad emocional-mental de muchas personas consiste en quejarse o reaccionar contra esto o lo otro. Ello hace que los demás, o la situación, estén «equivocados», mientras que tú «tienes razón». Teniendo razón te sientes superior, y sintiéndote superior fortaleces tu sentido del yo. En realidad sólo estás fortaleciendo la ilusión del ego.

¿Puedes observar estos hábitos dentro de ti mismo y reconocer tu quejumbrosa voz interior por lo que es?

El sentido del yo característico del ego necesita el conflicto porque su identidad separada se fortalece al luchar contra esto o lo otro, y al demostrar que esto soy «yo» y eso no soy «yo».

Es frecuente que tribus, naciones y religiones consigan fortalecer su sentido de identidad colectiva teniendo enemigos, ¿Quién sería el «creyente» sin el «infiel»?

En tus tratos con otras personas, ¿puedes detectar ligeros sentimientos de superioridad o inferioridad hacia ellas? Lo que estás viendo es el ego, que vive de la comparación.

La envidia es un derivado del ego, que se siente disminuido cuando a otra persona le pasa algo bueno, o cuando alguien tiene más, sabe más o puede hacer más que tú. La identidad del ego depende de la comparación y siempre quiere más. Se agarra a cualquier cosa. Si todo lo demás fracasa, puedes fortalecer tu ficticio sentido del yo sintiéndote más maltratado por la vida o más enfermo que otras personas.

¿Cuáles son las historias, las ficciones de las que derivas tu sentido del yo?

La necesidad de oponerse, de resistirse y de excluir está incorporada a la estructura misma del ego ya que esto le permite mantener el sentido de separación del que depende su supervivencia. De modo que «yo» voy contra el «otro», «nosotros» contra «ellos».

El ego necesita estar en conflicto con alguien o algo. Eso explica por qué buscas la paz, la alegría y el amor, pero no puedes tolerarlos por mucho tiempo. Dices que quieres la felicidad, pero eres adicto a tu infelicidad.

En último término, la infelicidad no surge de las circunstancias de tu vida, sino del condicionamiento de tu mente.

¿Albergas sentimientos de culpa respecto a algo que hiciste - o dejaste de hacer- en el pasado? Lo cierto es que actuaste de acuerdo a tu nivel de conciencia, o más bien de inconsciencia, de aquel tiempo. Si hubieras estado más alerta, si hubieras sido más consciente, habrías actuado de otra manera. La culpa es otro intento del ego de crear una identidad, un sentido del yo. Al ego no le importa que el sentido del yo sea positivo o negativo. Lo que hiciste o dejaste de hacer fue una manifestación de inconsciencia, de la inconsciencia humana. El ego, no obstante, lo personaliza y dice: «Yo hice aquello», y así te creas una imagen mental de ti mismo como persona «mala».

A lo largo de la historia, los seres humanos han cometido incontables actos de agresión, crueldad y violencia hacia sus semejantes, y continúan realizándolos. ¿Son todos ellos condenables? ¿Son todos culpables? ¿O dichos actos son expresiones de la inconsciencia, de una etapa evolutiva que ahora estamos dejando atrás?.

Las palabras de Jesús: «Perdónales porque no saben lo que hacen», también son aplicables a ti.

Si con el fin de liberarte te marcas metas egóticas que te potencian o te hacen sentirte importante, aunque las consigas, no te sentirás satisfecho. Márcate metas, pero sabiendo que alcanzarlas no tienen la menor importancia. Cuando algo surge de la Presencia, significa que este instante no es un medio para un fin: la acción es satisfactoria por sí misma en cada momento. Ya no reduces el Ahora a un medio para un fin, que es lo que hace la conciencia del ego.

«Cuando el yo desaparece, desaparecen los problemas», dijo el maestro budista cuando le pidieron que explicara el significado profundo del budismo.

sábado, septiembre 12, 2015

Una alternativa para que tu hijo pierda la ansiedad a las matemáticas



Soy malo para las matemáticas o nunca fui bueno para las matemáticas, son dos expresiones muy utilizadas por quienes nunca pudieron lidiar bien con el desafío de resolver problemas de álgebra o aritmética. Y lo peor es que la consecuencia de ello es conformarse con seguir estudios de letras y dejar de lado cualquier aspiración de apostar por el mundo de los números y las ciencias.

Sin embargo, parece que no tendrá que ser más así, porque un reciente estudio denominado http://med.stanford.edu/news/all-news/2015/09/tutoring-relieves-math-anxiety-changes-fear-circuits-in-children.html de Vinod Menon, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales de la Facultad de Medicina de la Universidad de Standford, plantea que detrás del aparente bajo rendimiento en la materia, lo que suele haber es un gran temor que genera niveles de ansiedad que son incompatibles con la tranquilidad que se requiere para afrontar la resolución de problemas.

Para poder resolver el problema, lo que sugiere a partir de los resultados de la investigación, es reducir los niveles de ansiedad, usando la terapia de la exposición, esto es, involucrando permanentemente a los niños con las matemáticas, a través del apoyo de un tutor individual.

Esta conclusión se basa en los resultados de un test  http://scsnl.stanford.edu/documents/Wu_SEMA_2.pdf sobre los niveles de ansiedad de 46 alumnos de tercer grado (8 años) que permitió agruparlos entre los ansiosos y los no ansiosos frente a las matemáticas. Como consecuencia de esta categorización, se observó a través del escáner cerebral que los alumnos más ansiosos, revelaron mayor activación de la amígdala que procesa los estímulos del miedo y emociones.

Luego se les dictó clases particulares de matemáticas, uno a uno, tres veces a la semana, con tutores individuales. Si bien, luego de 8 semanas, los dos grupos mejoraron en el rendimiento, los que originalmente eran más ansiosos se observaron sin movimiento en las amígdalas, lo cual significa que estaban menos ansiosos.

Esto significa, que el refuerzo recibido por los tutores, contribuyó a que los niños se sientan más seguros en la resolución de problemas y menos temerosos de enfrentarse a las matemáticas.

El gran desafío es cómo se traslada ese efecto a la escuela, sin necesidad de que todos los alumnos tengan que tener un tutor individual que les quite la ansiedad frente a las matemáticas.

Por ello, Menon ha ofrecido continuar sus investigaciones para determinar si la tutoría computarizada tendría el mismo efecto en la reducción de ansiedad. Si se lograse eso, se reduciría drásticamente la cantidad de personas que hay en el mundo que se sienten negadas para los números.

miércoles, julio 29, 2015

NO TE HAGAS ESTO




A veces el cambio significa hacer cosas otras, dejarlas de hacer. Revísate con esta lista:



1. No pases tiempo con las personas equivocadas, sí con las verdaderas.

2. No huyas de tus problemas, enfréntalos.

3. No te mientas, agrandas tus problemas.

4. No dejes tus necesidades para el final. Tú eres lo más importante.

5. No trates de ser ese que no eres. Sé genuino.

6. Suelta el pasado, trae basura emocional

7. No le temas a tus errores, ¡te enseñan tanto!

8. No te culpes por los errores del pasado. 
¿Qué aprendiste?

9. No compres la felicidad, tendrás las manos vacías

10. No busques la felicidad en otros, está dentro de ti,

11. No pienses tanto, actúa.

12. No te quedes en tu zona de confort, ¡sal!

13. No te involucres con alguien por razones equivocadas, te arrepentirás.

14. No pongas el filtro de la relación pasada a la de hoy. Éste es diferente.

15. No compitas con otro, el reto es contigo.

16. No a los celos, a la envidia. Cuenta tus bendiciones.

17. No poses de víctima, cada experiencia tiene un propósito.

18. No seas rencoroso, te daña a ti.

19. No seas complaciente, pregúntate ¿qué logro?

20. No des explicaciones, sigue tu corazón.

21. No sientas culpa por tu descanso. ¡Convoca la creatividad!

22. No pases de largo la belleza de las pequeñas cosas. Déjate asombrar.

23. No busques la perfección, es una utopía que enferma.

24. No sigas el camino más fácil, perderás tus talentos.

25. No reprimas tus lágrimas, permítete: a veces las cosas van mal.

26. No culpes a los otros, asume la responsabilidad.

27. No seas el hombre, la mujer orquesta, drenarás tu energía.

28. No te preocupes. Pregúntate ¿tendrá valía esto dentro de un año?

29. No seas tremendista, saca tu foco de lo que no quieres, ¿qué quieres?

30. No seas ingrato, agradece, tus bendiciones se multiplicaran.

martes, abril 07, 2015

Ser espiritual




Luego de haber transitado diferentes caminos; luego de haber buscado afuera las respuestas a las preguntas más profundas; luego de haber creído que había un único camino que llevaría a la verdad, muchas personas comienzan a detener su búsqueda. Comienzan a preguntarse internamente y necesitan plasmar todo lo aprendido en su alrededor.

Hoy hay un mensaje para nosotros y es la tierra la que habla, ella necesita espiritualizarse y lo hace a través nuestro.

¿Qué es ser espiritual? No se es espiritual solo durante una hora del día cuando realizamos alguna técnica que nos armoniza internamente.
Ser espiritual es llevar nuestro Espíritu, nuestra Conciencia, a cada cosa, a cada acto, a cada momento de nuestra existencia.
Qué bello es meditar al atardecer, o comenzar el día en agradecimiento y veneración, pero todo esto pierde fuerza y poder si solo se realiza en un determinado momento; si tiene un principio y un fin.
Como humanos debemos aprender a vivir nuestro día a día de manera espiritual. Habrá técnicas, formas e ideas que nos ayudarán a conectarnos en algún momento, sin embargo esta es solo una puerta de todas las que podemos abrir. Y la llave que abrirá esta, y todas las demás puertas, está dentro nuestro. Es nuestra Conciencia.

Vivir conscientemente cada día espiritualiza nuestra vida. No hay un momento para ser espirituales, no hay un lugar determinado, ni un principio ni un final en el tiempo. Siendo Conscientes de nuestros actos y nuestra forma de vivir, nos convertimos en Seres Espirituales.

La humanidad ha pasado por diferentes periodos evolutivos a través del tiempo. Ha pasado momentos de represión, persecución y miedo. Hoy, la humanidad está libre, y necesita aprender a vivir esta libertad.
Hay mucha información sobre lo que somos, sobre nuestros orígenes y nuestras energías. Toda esa información es valiosa, pero muchas veces la información nos paraliza. Necesitamos encontrar el equilibrio entre el saber y el hacer. Entre la teoría y la práctica. Entre el cielo y la tierra.
Nuestro desafío en esta época es no estancarnos en el mensaje espiritual, en la mera información, en hablar y hablar. Nuestro desafío es trascender la teoría para poder plasmar en nuestra vida cotidiana, la esencia de cada palabra que llegue a nosotros.
Hoy nuestro desafío es aprender a ser espirituales en la acción.

La tierra necesita de nosotros. Necesita conciencia y amor en cada acto cotidiano.
Cuanto más llevamos conciencia a lo cotidiano, más se abrirá el canal espiritual. Cada vez habrá algo más que descubrir, no habrá límites. Sin embargo si sólo creemos que la espiritualidad se hace en algún momento en especial, sin saberlo forjamos un límite.
Nuestro camino será de bendiciones, de luz y de claridades infinitas, si en nuestros actos ponemos el Espíritu.

Transfórmalo todo en un ejercicio espiritual

¿Cómo convertimos nuestra vida cotidiana en una vida espiritual?
Viviendo en paz, en armonía y calma interior.
Comienza tu día en paz, sin apuros. Por la mañana, si debes despertarte a una hora determinada, pon el reloj diez minutos antes. Abre los ojos de forma consciente, tranquila, dale permiso y tiempo a tu alma a que se haga presente en tu día. Agradece que estás vivo, que un día nuevo se abre y cosas inesperadas y bellas sucederán. Luego levántate y no pierdas esta conexión.
Has todo tranquilo, paso a paso. Toca el agua, el pan, mira tu casa, el sol, la mañana, y respira profundo. Respira la vida.
Cuantas bendiciones vives y vivirás!
Camina conscientemente. Saluda a tus hijos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo de forma amorosa y consciente. Mira con amor a tu alrededor.
Transfórmalo todo en un ejercicio espiritual.
Esto es poner conciencia cada día.

Comunícate con la Divinidad a través de las cosas que tocas, de la comida que te nutre, de la mirada de las personas que te rodean, de la sonrisa de un niño o del perfume de una flor. Comunícate contigo mismo siendo consciente de tu vida, transformándolo todo en bendición.

Muchas personas se sienten encerradas, presas de sus trabajos o de alguna situación vital. Muchas otras también, viven en una monotonía constante, sintiéndose apagadas y tristes.
Todo puede transformarse. Somos capaces de cambiar cualquier situación que vivamos. No hay algo en nuestra vida que no tengamos el poder para cambiar. Si estuviéramos obligados a vivir algo por no tener la capacidad de cambiarlo, no sería equilibrado.

Si estamos viviendo cotidianamente algo que no nos hace feliz, que no nos da plenitud, somos responsables de ello. Es ahora el momento de ser felices, no será mañana luego de que finalice algo, o esperar a que un hecho esperado suceda, o cuando llegue una fecha esperada. Es ahora el momento. Si quieres comenzar a vivir en plenitud, comienza ahora. Date la oportunidad de cambiar, dale espacio al cambio.

Cuando estamos abiertos a lo nuevo, bendiciones aparecen. Conocemos nuevas personas, nos hacemos nuevos amigos, aparecen nuevas oportunidades laborales. Los problemas comienzan a resolverse.

No cierres tu puerta a esto, ponle conciencia a tu vida, a tu situación actual. Comienza sintiendo posible un cambio. Deshazte de la monotonía y las respuestas mecánicas. Obsérvate. ¿Quieres cambiar? ¿Quieres transformar tu vida?
A menudo sucede que las personas están tan aferradas e identificadas con sus problemas y conflictos que terminan necesitándolos. ¿De qué hablarán si no hablan de sus problemas? ¿Qué harán en el tiempo que antes ocupaban quejándose de ellos?

Lamentablemente muchas personas se han hecho tan adictas a sus problemas que no permiten que el cambio suceda. Inconscientemente buscan mantenerlos, incluso a veces crean situaciones que alimentan y reafirman lo desdichados que son.
Rompe con esos patrones. Mereces ser Feliz. Abre los ojos al mundo. Deja entrar la Luz a tu vida.

Si nos permitimos cambiar, o simplemente ver una posibilidad de cambio, le estamos enviando al Universo un mensaje. Le estamos diciendo: “¡Si, ayúdame, ofréceme eso que necesito para ser feliz!”. Llegará. No será un milagro, será la realidad creada por ti mismo, creada por tu conciencia.

Vive día a día espiritualmente. Haz actividades que nutran tu alma.
¿Alguna vez has amasado el pan? ¿Le has dado de comer a los pájaros? ¿Te has sentado sobre las raíces de un gran árbol? ¿Te has regalado un libro? ¿Te has dado un tiempo de silencio y contemplación?

Es ahora el momento. Has eso que quieres. Y si quieres algo que crees no tener las herramientas para conseguirlo, deja el espacio libre para que el Universo se encargue de enviártelo.

La Energía Divina se realiza en nosotros. Si nos expandimos el Universo se expande. Si somos felices, si vivimos conscientemente cada paso, la tierra se Sana. La tierra se espiritualiza.

Convierte tu vida en una bendición, sé un ejemplo para aquellos que necesitan aprender a vivir de este modo también. Verás todo lo que el universo tiene para ti. No te limites, vive una vida mágica y agradece por ello.


Por: Nancy Erica Ortiz

jueves, abril 24, 2014

No hay problemas, sólo retos


Los desastres, las catástrofes, las tragedias, y todo lo que te perturbó en tu vida nunca fueron errores, ni fallas, ni castigos que te haya impuesto el universo.

El universo no premia ni castiga – él no conoce las reglas humanas duales.

Esos tiempos difíciles fueron una llamada de atención, y te obligaron a bajar tu ritmo,a hacer un balance de tu vida, a dejar de distraerte o a dejar de hacerte el indiferente, y a hacerte profundas y a veces difíciles preguntas acerca de lo que es real.

Esas dificultades te obligaron a re-orientarte hacia lo que verdaderamente te importa, a re-comprometerte con tu camino de curiosidad y de exploración de todas las formas, esas formas que nunca terminan.

Sin los retos que has enfrentado, sin las crisis por las que has atravesado, sin el dolor que experimentaste, no hubieras logrado la profundidad de un ser humano, no hubieras comprendido realmente la impermanencia de todas las cosas, y seguirías creyendo, en cierto nivel, que el ego es el rey supremo.

Tu dolor puso al descubierto las mentiras de la supremacía del ego y la ilusión del control.

Tus luchas te salvaron de endurecerte como un sólido ‘yo’,  de convertirte en algo que jamás podrías ser.

No hay errores, no hay ‘problemas’ bajo esta perspectiva,  sólo retos, llamadas de atención, y tiempos de gran incertidumbre; sólo hay circunstancias que anhelan desesperadamente tu amable atención y amorosa presencia.

No hay ninguna aberración en tu vida – sólo interminables oportunidades  para re-orientar tu camino, para recordar lo que realmente eres  con una convicción mucho mayor, para tomar esta preciosa y frágil  vida momento a momento, y sumergirte más profundamente en la gratitud y el asombro.

jueves, marzo 20, 2014

Treinta cosas que debes dejar de hacerte a ti mismo








Cuando dejes de perseguir las cosas incorrectas, estarás permitiendo que te alcancen las adecuadas.”

Como María Robinson dijo una vez: «Nadie puede volver atrás e iniciar un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final». No hay verdad mayor que ésta pero, antes de que comiences este proceso de transformación, debes dejar de hacer las cosas que han estado impidiéndote avanzar.

Aquí te dejo unas ideas para ir empezando:
1. Deja de pasar tiempo con la gente equivocada.- La vida es demasiado corta como para pasarla con la gente que te succiona la felicidad. Si alguien te quiere en su vida te hará un hueco, pero tú no tendrías porqué forcejear por ello. Así que, nunca le insistas a alguien que continuamente te está subestimando. Y recuerda, tus verdaderos amigos no son los que están a tu lado cuando mejor te van las cosas, sino aquellos que permanecen contigo cuando estás en tu peor momento.

2. Deja de huir de tus problemas. – Afróntalos. No, no será fácil. No hay ni una sola persona en el mundo capaz de encajar a la perfección cada golpe que le da la vida. No estamos programados para solucionar los problemas al instante.

Simplemente, no somos así. Es más, estamos hechos para enfadarnos, entristecernos, herir, tropezar y caer. Pues esa es la finalidad de la vida: afrontar los problemas, aprender, adaptarnos y solucionarlos con el paso del tiempo. Eso es lo que, en última instancia, nos convierte en lo que somos.

3. Deja de engañarte a ti mismo. – Puedes engañar a cualquier persona del mundo, pero no a ti mismo. Nuestras vidas solo mejoran cuando corremos riesgos y el primer y más difícil riesgo que podemos correr es empezar a ser honestos con nosotros mismos. Lee The Road Less Traveled.

4. Deja de poner tus propias necesidades en último lugar. – Lo más doloroso de todo es perderte en el proceso de amar demasiado a otros, tanto como para olvidarte de que tú también eres especial. Sí, ayuda a los demás, pero ayúdate a ti mismo también. Si hay un momento para perseguir tu pasión y hacer algo que sea importante para ti, ese momento es ahora.

5. Deja de intentar ser alguien que no eres. – Uno de los mayores desafíos de la vida es ser uno mismo en un mundo que intenta convertirte en otra persona. Siempre habrá alguien más guapo que tú, más inteligente que tú o más joven que tú pero ellos nunca serán tú. No cambies para que los demás te acepten. Sé tú mismo, y las personas adecuadas querrán a tu «yo» auténtico.

6. Deja de vivir en el pasado. – No puedes iniciar un nuevo capítulo en tu vida si permaneces anclado releyendo el anterior.

7. Deja de asustarte por cometer errores. – Hacer algo y equivocarse es por lo menos diez veces más productivo que no hacer nada. Todos los éxitos esconden tras de sí una lista de errores y, cada nuevo error, te conduce al éxito. Al final, te arrepentirás más de las cosas que NO hiciste que de las que sí hiciste.

8. Deja de regañarte por los errores que cometiste. – Podemos amar a la persona equivocada y llorar por lo malo que nos ha ocurrido, pero no importa cómo de mal nos haya ido porque una cosa es segura: los errores nos ayudan a dar con las personas y las cosas que nos convienen. Todos cometemos errores, tenemos problemas e incluso lamentamos sucesos de nuestro pasado. Pero tú no eres tus errores, ni tus problemas y AHORA es cuando tú estás aquí, con la posibilidad de modelar tu día y tu futuro. Todas y cada una de las cosas que suceden en tu vida te preparan para un momento que aún está por llegar.

9. Deja de intentar comprar la felicidad. – Muchas de las cosas que deseamos son caras. Pero lo cierto es que las cosas que verdaderamente nos satisfacen son completamente gratis: el amor, reírse y trabajar en lo que nos apasiona.

10. Deja de buscar la felicidad exclusivamente en los demás. – Si no estás a gusto contigo mismo, tampoco serás feliz en una relación a largo plazo con otra persona. En primer lugar, tienes que crear la estabilidad en tu propia vida antes de poder compartirlo con alguien más. Lee Stumbling on Happiness.

11. Deja la pereza. – No pienses demasiado porque, si no, generarás un problema que ni siquiera estaba ahí. Analiza las situaciones y pasa a la acción. No puedes cambiar aquello a lo que te resistes a afrontar. Progresar implica riesgo. ¡Punto! No puedes llegar a la segunda base si todavía tienes un pie en la primera.

12. Deja de pensar que no estás listo. – Nadie se siente nunca listo al 100% cuando se presenta una oportunidad. Y es que la mayoría de las grandes oportunidades de la vida nos obligan a salir de nuestra zona de confort, lo que significa que no nos sentiremos completamente cómodos al principio.

13. Deja de implicarte en relaciones por motivos equivocados. – Las relaciones deben escogerse sabiamente. Más vale estar solo que mal acompañado. No hay ninguna necesidad de precipitarse. Si algo tiene que ser, será: en el momento adecuado, con la persona adecuada y por el motivo adecuado. Enamórate cuando estés listo, no porque te sientas solo.

14. Deja de rechazar nuevas relaciones solo porque las anteriores no funcionaron. – En la vida te darás cuenta de que conoces a las personas por un motivo. Algunas te usarán y otras te enseñarán. Pero lo más importante, algunas sacarán lo mejor que hay en ti.

15. Deja de competir con los demás.- No te preocupes de lo que otros hacen mejor que tú. Concéntrate en batir tus propios records día a día. El éxito es una batalla en la que solo compites TÚ CONTIGO MISMO.

16. Deja de envidiar a los demás. – La envidia es el arte de fijarse en las virtudes de los demás sin reparar en las propias. Pregúntate esto: «¿Qué tengo yo que querrían los demás?».

17. Deja de lamentarte y de compadecerte de ti mismo. – La vida nos plantea dificultades por una razón: para orientar nuestro camino en la dirección más adecuada para cada uno de nosotros. Puede que no lo veas o no lo entiendas del todo en el momento en que las cosas ocurren, y puede que sea duro pero, reflexiona sobre las dificultades que soportaste en el pasado; comprobarás que, casualmente, te condujeron a un lugar, una persona, estado de ánimo o situación mejores. Así que ¡sonríe! Deja que todo el mundo sepa que hoy eres un poquito más fuerte que ayer, y lo serás.


18. Deja los rencores. – No pases tu vida albergando odio en tu corazón. Acabarás tú mismo haciéndote más daño que las personas a las que odias. Perdonar no significa decir «no importa aquello que me hiciste», sino «no pienso dejar que lo que me hiciste acabe con mi felicidad para siempre». El perdón es la respuesta… déjalo, encuentra la paz y ¡libérate! Y recuerda que el perdón no se refiere solo a los demás sino también a ti mismo. Si tienes que hacerlo, perdónate a ti mismo, pasa página y trata de hacerlo mejor la próxima vez.

19. Deja de permitir que otros te rebajen a su nivel. – Niégate a bajar tu nivel para acomodarte al de aquellos que se niegan a subir el suyo.

20. Deja de perder el tiempo justificándote ante los demás. – Tus amigos no lo necesitan y tus enemigos no lo creerán, de todas formas. Simplemente, haz lo que tú consideres correcto.

21. Deja de hacer lo mismo una y otra vez sin tomarte un descanso. – El momento para darse un respiro es cuando no tienes tiempo para ello. Si sigues haciendo lo que haces, seguirás obteniendo lo que has obtenido hasta ahora. A veces es necesario distanciarse para ver las cosas con claridad.

22. Deja de ignorar la belleza de los pequeños momentos. – Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día mirarás atrás y descubrirás que ésas fueron las grandes cosas. La mayor parte de tu vida estará compuesta por los pequeños e innombrables momentos que pasas sonriendo con la gente que te importa.

23. Deja de intentar que todo sea perfecto. – El mundo real no recompensa a los perfeccionistas, sino a quienes hacen las cosas. Lee Getting Things Done.

24. Deja de seguir el camino del mínimo esfuerzo. – La vida no es fácil, sobre todo si tu objetivo es lograr algo valioso. No tomes el camino fácil. Haz algo extraordinario.

25. Deja de actuar como si todo estuviese bien cuando en realidad no lo está. – No pasa nada porque un día te derrumbes. No tienes que fingir todo el tiempo que eres fuerte ni tampoco hay necesidad de que demuestres constantemente que todo va bien. Tampoco debería preocuparte lo que los demás piensen: si necesitas llorar, hazlo; te vendrá bien desahogarte. Cuanto antes lo hagas, antes volverás a sonreír.

26. Deja de culpar a los demás por tus problemas. – Las probabilidades de que alcances tus sueños dependen de la medida en la que hayas asumido la responsabilidad de tu vida. Cuando culpas a los demás de lo que te sucede estás negando tu responsabilidad: le estás otorgando a los demás poder sobre parte de tu vida.

27. Deja de intentar serlo todo para todos. – Simplemente, es imposible e intentarlo acabará quemándote. Pero hacer sonreír a una persona PUEDE cambiar el mundo. A lo mejor no al mundo entero, pero sí al de esa persona así que, limita tu foco.

28. Deja de preocuparte tanto. – El hecho de que te preocupes no te quitará la carga mañana, pero si la felicidad de hoy. Una forma de saber si merece la pena preocuparte  con algo es preguntarse: «¿Importará esto dentro de un año? ¿de tres? ¿de cinco?» Si la respuesta es que no, entonces no merece la pena.

29. Deja de centrarte en lo que no quieres que ocurra. – Céntrate en lo que sí quieres que te suceda. El pensamiento positivo es clave en todas las historias de grandes éxitos. Si te despiertas cada mañana con la idea de que algo maravilloso va a suceder en tu vida, y prestas mucha atención, a menudo descubrirás que estabas en lo cierto.

30. Deja de ser desagradecido. – No importa lo bien o mal que te vaya, levántate cada mañana dando gracias por estar vivo. En algún lugar alguien está luchando desesperadamente por los suyos. En lugar de pensar en lo que te falta, trata de pensar en lo que sí tienes y que les falta a los demás

miércoles, noviembre 13, 2013

El no me escucha…, ella no me entiende. Conflictos de pareja



Cuantas veces hemos oído la frase “él no me escucha” o “ella no me entiende“. De todos es sabido que las relaciones de pareja son complejas, ya que son dos personas las que unen sus vidas en un proyecto común. Y en esta unión están obligados a entenderse. Sin embargo, aunque resulte sencillo, el entendimientos se hace complicado, llevando en muchas ocasiones a la ruptura. Oiremos entonces aquello de “falta de comunicación” o la manida frase de “caracteres opuestos”.

En vías de resolver las diferencias, en muchas parejas se produce el “hablar por hablar”, donde tras conversaciones interminables, no se ponen de acuerdo y se termina por enquistar el conflicto. Y es normal que digan “… pero si nosotros hablamos ¿qué falla?”

No siempre hablar es sinónimo de solución. Para que la comunicación se fluida y fructífera, es necesario que se tengan en cuenta tres aspectos fundamentales. En primer lugar lo que quiero decir. En segundo lugar, por qué quiero decirlo y en tercer lugar y no menos importante, cómo voy a decirlo.

Teniendo en cuenta estas tres premisas, el decálogo para generar una comunicación productiva es:
Hablar cuando estemos calmados. Ante un conflicto se generan emociones intensas. Esto nos puede llevar a decir lo que no queremos y sentirnos después culpables. Es necesario esperar a calmarnos y hablar una vez estemos tranquilos y seamos “razonables”.
No dejar pasar los conflictos. Muchas veces se espera a que todo vuelva a la normalidad y no se trata el problema. Si se deja pasar el conflicto, este no se resolverá y muy probablemente aparecerá en el futuro.
Hablar del presente y no del pasado. Tener una visión constructiva ya que por mucho que hablemos del pasado, este no cambiará. Traer fantasmas del pasado, genera nuevos conflictos que ya estaban resueltos.
Ser específico en aquello que no nos gusta del otro. Utilizar expresiones como “no eres cariñoso”, es muy general. Hay que especificar comportamientos concretos.
Ser breve e ir a lo concreto. No emitir discursos. El diálogo se compone de la alternancia en el turno de palabra. Y por tanto no interrumpir. Dejar que el otro se exprese libremente y una vez terminado, manifestar nuestro desacuerdo si así fuese.
Evitar expresiones como “nunca”, “siempre”, “nada”. Cambiar por “algunas veces”y no emitir juicios de valor. Sobre todo “deberías”. Eso hace que nuestra pareja se sienta amenazada y tome una postura defensiva.
Buscar y llegar a acuerdos. Utilizar la premisa “yo gano, tú ganas”, en vez de “yo gano, tú pierdes”. Para ello ambos tienen que ceder.
Ser positivos. Utilizar un lenguaje positivo, alabando y reconociendo los aspectos positivos del otro.
Olvidar el orgullo. Este es la mayor barrera de comunicación en la pareja.
Hablar cada día 15 minutos de como ha ido el día, fomenta la comunicación y el entendimientos en la pareja.


“Deja hablar, escucha y ponte en el lugar del otro”